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Primer post: 27 ago 2012
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Acerca del temor y la muerte, y la relación que tienen con
InfoporAnónimo9/3/2012

EL TEMOR El eslabón entre el placer y el temor; el papel del pensamiento. El pensamiento no puede reducir el incierto desconocido a términos de conocimiento. Necesidad de ver la estructura del temor. Psicológicamente, puede ser que no exista el mañana. ¿Qué implica «vivir por completo en el presente»? Interlocutor: Me gustarte discutir el temor y la muerte, y la relación que tienen con la inteligencia y el pensamiento. Interlocutor: ¿Podría usted examinar la declaración: «yo soy el mundo y el mundo es lo que yo soy»? Interlocutor: ¿Podríamos discutir ‑pero sin teorizar- acerca de lo que sucede después de la muerte si es que realmente resulta posible morir a las cosas conocidas? KRISHNAMURTI: El temor es un problema complejo y tenemos que investigarlo; no venir con ninguna clase de ideas preconcebidas, sino profundizar realmente en toda esta cuestión del temor. En primer lugar, al investigar el problema no estamos tratando de encararlo como temor colectivo, ni como una discusión de terapia grupal destinada a librarnos del temor. Vamos a averiguar qué significa el temor y cuáles son su estructura y su naturaleza; si el temor puede ser comprendido bien a fondo en la misma raíz de nuestro ser, y si la mente puede alguna vez estar libre de temor. ¿Cómo enfocan ustedes este problema? ¿Han experimentado alguna clase de miedo, físico o psicológico? Si tienen miedos psicológicos ‑volveremos a los físicos un poco más tarde‑ ¿cómo los encaran? Supongamos que yo tengo miedo de que perderé mi posición, mi prestigio; dependo de un auditorio, de ustedes, del apoyo que me brindan, dependo de la vitalidad que recibo de ustedes al hablarles. A medida que envejezco, tengo miedo de que pueda volverme senil. Estaré enfrentado con la nada, y eso me produce temor. ¿Qué es este temor? O bien, temo depender de usted ‑un hombre o una mujer‑ y esa dependencia me ata a usted; entonces temo perderlo. O tengo miedo porque he hecho algo en el pasado que me remuerde o me avergüenza, y yo no quiero que usted lo sepa; por lo tanto, temo que usted se entere de eso y me siento culpable. O estoy terriblemente angustiado con respecto a la muerte, al vivir, a lo que dice o no dice la gente, al modo en que me miran. Tengo una profunda sensación de presagio, de angustia, un sentimiento de inferioridad. Y en esta angustia acerca de la muerte, viviendo una vida que carece de sentido, busco seguridad en alguien por medio de la relación humana. O por causa de mi angustia busco un sentimiento de seguridad en alguna creencia, en alguna ideología, en Dios, etcétera. También tengo miedo de que no podré hacer todo lo que quiero hacer en esta vida. No poseo la capacidad ni la inteligencia, pero soy tremendamente ambicioso para lograr algo: de modo que también eso me atemoriza. Y, por supuesto, temo a la muerte; y tengo miedo de estar solo, de no ser amado; por eso quiero establecer con alguien una relación en la que no existan este temor, esta angustia, esta sensación de aislamiento, esta separación. También tengo miedo de la oscuridad, del ascensor ‑¡innumerables temores neuróticos! ¿Qué es este temor? ¿Por qué están ustedes atemorizados, por qué lo está todo el mundo? ¿Se basa ello en que no queremos ser lastimados? ¿O es que uno desea completa seguridad! y no pudiendo encontrarla ‑este sentimiento de estar por completo a salvo, protegido física, emocional y psicológicamente- uno se vuelve terriblemente ansioso con respecto al vivir? Existe, pues, este sentimiento de incertidumbre. Ahora bien, ¿por qué hay temor? El temor es uno de nuestros mayores problemas; tanto si somos conscientes de él o no, si tratamos de eludirlo o de dominarlo, de resistirlo, de desplegar valor, etc., el temor persiste. Yo me pregunto, les pregunto a ustedes, si la mente es tan delicada, tan sensible, que desde la infancia ella procura no ser lastimada. Y al no querer que se nos lastime, construimos un muro. Uno es muy tímido, o agresivo; antes de que usted me ataque, yo estoy listo para agredirlo con el pensamiento o con la palabra. He sufrido tanto daño en mi vida, todos me han lastimado, han herido mis sentimientos, y no quiero que me lastimen más. ¿Es ésa una de las razones por las que existe el temor? Ustedes han sido lastimados, ¿no es cierto? Y por causa de esa herida hacen toda clase de cosas. Ofrecemos enorme resistencia, no queremos que se nos perturbe; y debido a ese sentimiento nos aferramos a algo con la esperanza de que eso nos protegerá. Por consiguiente, nos volvemos agresivos hacia todo cuanto pueda significar un ataque contra aquello a lo que estamos aferrados en procura de protección. Como un ser humano que está aquí con ustedes queriendo resolver este problema del temor, les pregunto: ¿qué es lo que temen? ¿Se trata de miedo físico, miedo al dolor físico? ¿O es un temor psicológico al peligro, a la incertidumbre, a ser nuevamente lastimados? ¿O es el temor de no poder encontrar total y absoluta seguridad? ¿Es el miedo de ser dominados? ‑y aun así estamos dominados-. ¿Qué es, entonces, lo que temen ustedes? ¿Son conscientes de su temor? Interlocutor: Yo temo a lo desconocido. KRISHNAMURTI: Ahora escuche esta pregunta: ¿por qué habría uno de temer a lo desconocido, cuando no sabe nada acerca de ello? Por favor, investíguelo. Interlocutor: Yo tengo una imagen de lo que me ha sucedido, y existe el temor de que ello podría sucederme otra vez. KRISHNAMURTI: ¿Pero es eso temor a lo desconocido? ¿O es el temor a desprenderme de lo conocido? ¿Comprende? Temor a desprenderme de las cosas que he acumulado ‑mi propiedad, mi esposa, mi nombre, mis libros, mis muebles, mi buena apariencia, mis capacidades- desprenderme de las cosas que conozco, que he experimentado; ¿es de eso que tengo miedo? ¿O es el temor al futuro, a lo desconocido? Interlocutor: Yo encuentro que generalmente temo a lo que va a ocurrir, no a lo que está ocurriendo. KRISHNAMURTI: ¿Investigaremos eso? Interlocutor: No es que uno tenga miedo de lo que podría ocurrir mañana, sino de perder hoy sus satisfacciones, sus gratificaciones. KRISHNAMURTI: Vea, el caballero planteó una cuestión que era: «yo no temo al ayer o al hoy, sino a lo que podría suceder mañana, en el futuro». Mañana puede significar veinticuatro horas después o un año, pero yo tengo miedo de eso. Interlocutor: Pero el futuro es la resultante de todas las expectativas que uno tiene a causa del pasado. KRISHNAMURTI: Yo temo al futuro, ¿cómo he de habérmelas con esto? No me lo explique, quiero averiguar qué puedo hacer con este temor. Temo a lo que podría suceder: podría enfermarme, podría perder mi empleo, docenas de cosas podrían ocurrirme, puedo enloquecer, puedo perder todo cuanto he estado acumulando. Ahora, por favor, indague. Interlocutor: Pienso que tal vez no sea al futuro que tememos, sino más bien a la incertidumbre del futuro, a los nuevos acontecimientos que no podemos predecir. Si el futuro fuera predecible no habría temor, podríamos conocer lo que irá a ocurrir. El temor es una especie de defensa del cuerpo contra algo completamente nuevo, contra toda la incertidumbre que es el vivir. KRISHNAMURTI: «Tengo miedo del futuro porque el futuro es incierto». Yo no sé cómo afrontar esta incertidumbre con todo mi ser y, por lo tanto, tengo miedo. El miedo es una indicación de esta incertidumbre con respecto al futuro, ¿no es así? Interlocutor: Eso es sólo una parte. Existen también otros temores. KRISHNAMURTI: Señor, estamos tomando un temor; más tarde discutiremos las diversas formas de temores. El caballero dice: «yo no le tengo realmente miedo a nada excepto al futuro. El futuro es muy incierto, no sé cómo afrontarlo. Carezco de la capacidad para comprender no sólo el presente sino también el futuro». Existe pues, esta sensación de incertidumbre que indica temor. Cualquiera sea la explicación, el hecho es que temo al mañana. Ahora bien, ¿cómo habré de entenderme con eso? ¿Cómo estaré libre de ese temor? Interlocutor: Considerando cómo respondemos a la incertidumbre del futuro, nuestra respuesta parecería ser inadecuada. KRISHNAMURTI: Yo temo al mañana, a lo que podría suceder. Todo el futuro es incierto, podría haber una guerra atómica, podría haber una era glacial; tengo miedo de todo eso. ¿Cómo he de afrontarlo? ¡Ayúdeme, no teorice sobre ello, no me dé explicaciones! Interlocutor: ¿Es necesario que la incertidumbre engendre temor? Interlocutor: Estamos atemorizados porque fingimos, representamos papeles, y tenemos miedo de ser descubiertos. KRISHNAMURTI: ¡Pero usted no me está ayudando! ¿No le teme al futuro, señor? Aténgase a esto. Interlocutor: Sí, tal vez. KRISHNAMURTI: Entonces, ¿cómo va a afrontar eso? Interlocutor: Viviendo en el presente. KRISHNAMURTI: Yo no sé lo que eso significa. Interlocutor: Para mí ha sido provechoso darme cuenta de que he tenido miedo en el pasado y por que lo he tenido, y someter eso a examen. Esto me ayuda a afrontar el futuro. Interlocutor: Ante todo tenemos que comprender qué entendemos por futuro. KRISHNAMURTI: Eso es lo que intento averiguar. Interlocutor: La primera cosa que tenemos que hacer es no tener miedo de estar atemorizados. KRISHNAMURTI: ¡Oh, eso es un cliché, eso no me ayuda! Interlocutor: Uno debe darse cuenta de que nadie puede ayudarlo: el temor está siempre ahí. Uno ha de comprender que el temor va a ser un compañero en su vida. KRISHNAMURTI: Señor, usted no me ha alimentado. Me ha dado una gran cantidad de palabras, de cenizas. Yo aún estoy temeroso del mañana. Interlocutor: Ese es, precisamente el problema. Usted no puede ayudar a nadie. Interlocutor: ¿No puede uno esperar el mañana dejando que las cosas vengan, y ver qué sucede? Interlocutor: Yo conozco la necesidad de seguridad física, pero quiero comprender por qué necesito seguridad psicológica. KRISHNAMURTI: Él quiere decir eso, señor. Probablemente tiene cierta seguridad en lo físico, pero psicológicamente lo atemoriza el mañana. Ha conseguido tener una pequeña cuenta bancaria, una casita y esas cosas, y no siente temor al respecto; teme a lo que podría suceder en el futuro. Interlocutor: ¿Es posible que uno viva con su incertidumbre? Interlocutor: Si supiéramos lo que va a ocurrir, no tendríamos miedo. Interlocutor: Mientras estoy sentado aquí no tengo miedo, pero me atemorizo cuando pienso en el mañana. KRISHNAMURTI: El pensamiento lo hace. Interlocutor: El pensamiento lo hace. Cuando tenemos miedo ahora, eso es un hecho. Si aceptamos el hecho y si vivimos por completo en el presente, olvidamos el futuro. KRISHNAMURTI: Correcto, veámoslo. Quiero descubrir qué es lo que origina este temor al mañana. ¿Qué es el mañana? ¿Por qué existe el mañana en absoluto? ¿Comprenden? Voy a responder a ello. Quiero averiguar cómo surge el pensamiento, cómo surge el temor. Pienso acerca del mañana, y el pasado me ha dado un sentimiento de seguridad; aunque puedan haber existido muchas incertidumbres en el pasado, en general he sobrevivido. Hasta ahora estoy bastante a salvo, pero el mañana es muy incierto y yo tengo miedo. De modo que voy a averiguar cuál es el origen de este temor al mañana. La respuesta de todo mi ser a esta inseguridad del mañana, por ser incierta, es temor. Quiero descubrir entonces por qué surge el temor cuando pienso acerca del futuro. Esto quiere decir que el futuro puede ser muy bueno, pero mi pensar acerca de él produce la incertidumbre. Yo no conozco el futuro, éste puede ser maravilloso o puede ser mortal, puede ser terrible o bellísimo, no lo sé; el pensamiento carece de certeza sobre el futuro. Así, el pensamiento, que siempre ha estado buscando certeza, se ve súbitamente enfrentado con esta incertidumbre. ¿Por qué, pues, engendra temor el pensamiento? ¿Entienden? Interlocutor: Porque el pensamiento se divide y crea una distancia entre el pasado y el futuro, y en ese espacio penetra el temor. KRISHNAMURTI: El interlocutor dice: «El pensamiento separa el futuro del pasado y divide lo que podría ser. Esta separación de 'lo que es' y 'lo que podría ser', es parte de este temor». Si yo no pensara sobre el mañana, no habría temor, yo no querría conocer el futuro, ni siquiera me importaría. Es porque pienso acerca del futuro ‑el futuro que desconozco, que es tan incierto- que mi respuesta total, tanto física como psicológicamente, consiste en decir: «¡Dios mío! ¿Qué irá a suceder?» De modo que el pensamiento engendra el temor. Interlocutor: ¿Es el pensamiento la única función psicológica capaz de producir temor? Hay otras formas no racionales, tales como el sentimiento, las que también podrían producir temor. KRISHNAMURTI: Estoy considerando esa sola cosa en particular: también existen otros factores. Interlocutor: Existe el miedo a lo desconocido, el miedo al mañana, basado en la adhesión a una creencia, a determinada fórmula. El miedo puede ser comprendido si yo vea por qué me adhiero a una particular costumbre o creencia. Interlocutor: ¿Y que hay del miedo a la existencia? KRISHNAMURTI: Todas estas cosas están envueltas, ¿no es así? El apego a una creencia, a una fórmula, a determinado concepto ideológico que he fabricado para mí mismo, todo eso es parte de este temor. Ahora quiero descubrir, viéndolo, qué es el temor. Antes le dije que, en el pasado, puedo haber hecho algo que me avergüenza, que me atemoriza no quiero que vuelva a ocurrir. El pensar acerca de lo que hice en el pasado engendra temor, ¿no es así? También engendra temor pensar sobre lo que podría suceder en el futuro. De modo que veo ‑puedo estar equivocado- que el pensamiento es el responsable del temor, tanto en relación al pasado como al futuro. Y el pensamiento también es responsable del temor al proyectar un ideal, una creencia, y al aferrarse a esa creencia exigiendo de ella certidumbre, seguridad; todo eso es la operación del pensamiento, ¿verdad? Por consiguiente, tengo que comprender por qué el pensamiento piensa acerca del futuro, por qué el pensamiento regresa a algún suceso que ha engendrado temor. ¿Por qué hace esto el pensamiento? Interlocutor: El pensamiento puede ayudarse a sí mismo imaginando todas las posibilidades de las cosas terribles que podrían suceder en el futuro, con el fin de hacer algunos planes para impedir que esas cosas sucedan. Trata de protegerse mediante el acto de imaginar. KRISHNAMURTI: El pensamiento también lo ayuda a protegerse mediante el seguro, construyendo una casa, evitando las guerras; el pensamiento cultiva el temor y también protege, ¿no es así? Estamos hablando del pensamiento que origina el temor, no de cómo protege. Yo pregunto por qué el pensamiento engendra este temor; el pensamiento también engendra placer, ¿no es así?: placer sexual, placer de una puesta de sol que aconteció ayer, etc. De modo que el pensamiento da continuidad tanto al placer como al temor. Interlocutor: Al buscar placer, el hombre sigue las opciones de sus pensamientos, discriminando: «esto podría ser bueno» y «eso podría ser malo». Y el temor parece provenir directamente de lo que el hombre hace para que ocurran las cosas buenas y para evitar las malas. KRISHNAMURTI: Indudablemente, todo el proceso se basa en el pensamiento, ¿no es así? Interlocutor: El temor proviene del aspecto discriminatorio del pensamiento. KRISHNAMURTI: Sí pero eso es todavía el pensamiento que dice: «esto es bueno, lo conservaré, y esto lo rechazaré». Todo el movimiento del pensar es la exigencia de placer, y dentro de eso, la discriminación que dice: «esto me dará placer, aquello no». Así es que, todo el movimiento del temor y el placer, la exigencia y la continuidad de ambos, dependen del pensamiento, ¿verdad? Interlocutor: ¿Pero cómo puede uno estar libre de ello? KRISHNAMURTI: Espere, terminemos primero con esto. Interlocutor: El pensamiento es temor. KRISHNAMURTI: Vamos a averiguarlo. Hoy estoy a salvo. Sé que tendré mi comida, hay una casa, hay albergue; pero no sé qué irá a suceder mañana. Ayer experimenté mucho placer en diversas formas, y deseo que esos placeres se repitan mañana. Así es que el pensamiento sustenta al temor y da continuidad al placer que experimenté ayer. Entonces pregunto: ¿cómo voy a impedir la continuidad del temor y, no obstante, dejar que continúe el placer? Yo quiero placer, lo más que sea posible, todo el tiempo en el futuro; y también he tenido temores y quiero verme libre de ellos, no quiero futuros temores. De modo que el pensamiento trabaja en ambas direcciones. ¡Señor, esto es asunto suyo, no mío, obsérvelo! Interlocutor: Esto da al pensamiento cierta clase de energía. KRISHNAMURTI: El pensamiento es energía. Interlocutor: Esto da al pensamiento una clase diferente de energía. KRISHNAMURTI: Examínelo, es ambas cosas. Interlocutor: Es la acumulación de los recuerdos. KRISHNAMURTI: Me aferro a los recuerdos que han sido placenteros, y quiero deshacerme de los recuerdos dolorosos que implican temor. Pero no veo que la raíz de todo esto es el temor. Interlocutor: El pensamiento parece resistirse a su terminación ‑el temor y el placer parecen ser algo similar- pero ese estado en que el pensamiento no existe, me elude. Interlocutor: Haga lo que hace tan totalmente, que usted piense sobre lo que le proporciona placer en el momento en que ello sucede, y no piense sobre cosas que pueden no suceder. KRISHNAMURTI: No diga: no piense en cosas que podrían no suceder. ¿Cómo he de impedirme pensar acerca de ellas? Interlocutor: ¡Piense sobre lo que está sucediendo, regocíjese! KRISHNAMURTI: ¿Entonces me fuerzo a pensar sobre las cosas que están sucediendo y a no pensar sobre las cosas que no suceden? Interlocutor: Piense sobre lo que está sucediendo. KRISHNAMURTI: Pero mi mente está siempre atisbando lo que podría suceder. ¿No le ocurre esto a usted? Seamos muy sencillos y honestos. Nosotros queremos pensar acerca de las cosas que están sucediendo, pero el pensamiento también mantiene puesto un ojo sobre lo que podría suceder. Y aunque yo no esté pensando acerca de esto, ¡ello aparece de repente! Interlocutor: Señor, el sentimiento «yo soy» nada tiene que ver con el placer, ni con el temor y el pensamiento. Tan sólo pienso «yo soy». No tengo temor. Este sentimiento «yo soy» no tiene absolutamente nada que ver con el pensamiento. KRISHNAMURTI: Cuando usted dice «yo soy», ¿qué quiere significar con esas palabras? Interlocutor: El sentimiento de estar presente, de estar sentado aquí, ¡y en eso no hay temor! KRISHNAMURTI: Ese no es el problema, señor. Interlocutor: Ante todo debemos descubrir si existe la certidumbre, entonces no habrá temor. KRISHNAMURTI: ¿Cómo lo descubriré? Interlocutor: Yo veo todo el proceso del pensamiento como una trampa. KRISHNAMURTI: Investiguémoslo; cada persona persigue algo distinto. Déjeme exponer cómo siento el problema. Le temo al mañana porque el mañana es incierto. Hasta ahora he estado bastante seguro en mi vida; aunque hubo ocasiones en que estuve atemorizado, de algún modo las superé. Pero el pensamiento de temor al mañana, que es tan incierto ‑la guerra atómica, las guerras fortuitas que podrían explotar en toda clase de horrores, la pérdida de dinero- me sume en un estado de conmoción con respecto al futuro. ¿Qué he de hacer entonces? Quiero estar libre, si es que puedo, tanto del temor al pasado como del temor al futuro, de los temores profundos y de los superficiales. No me ofrezcan explicaciones, «haga esto», «no haga eso». Yo quiero descubrir qué es el temor; tanto si se trata del temor a la oscuridad, a la incertidumbre, el temor al apego: el aferrarse a alguna cosa, a alguna persona o idea. Quiero averiguar cuál es la raíz de ello, no cómo escapar de ello, ni cómo sofocarlo. Quiero ver la estructura del temor. Si soy capaz de comprender eso, entonces algo diferente puede ocurrir. De modo que voy a investigar qué es el temor. Déjeme proseguir un ratito, ¿puedo? El temor existe para mí porque pienso en el mañana. A pesar de su confianza en que mañana todo estará perfectamente bien, yo sigo teniendo miedo. Ahora bien, ¿por qué pienso en el mañana? ¿Es porque el pasado ha sido muy bueno, me ha dado una gran cantidad de conocimientos, y todo esto se ha convertido en mi seguridad, mientras que nada conozco acerca del futuro? Si yo pudiera comprender el futuro y reducirlo a mis conocimientos, entonces no estaría atemorizado. ¿Puedo comprender el futuro como conocimiento, como experiencia, de manera que llegue a ser parte de lo conocido, lo cual no me atemorizará? También veo que quiero mucho placer, placer sexual, placer de ganar, de realizarme, de ser alguien. Quiero repetir esos placeres que he tenido. Y cuando estoy aburrido de ellos, entonces deseo placeres más amplios, más profundos. Mi principal impulso es el placer en todas direcciones. Así es que quiero evitar el temor y deseo más placer. Esto es lo que todos ansiamos. ¿Está separado el placer del temor? ¿O son dos caras de la misma moneda? Debo averiguarlo, no decir «si» o «no», debo hincar en ello mis dientes y descubrir si el placer engendra temor y si el temor es el resultado de mi exigencia de placer. ¿Ha comprendido mi planteamiento? Interlocutor: Pero el placer podría ser otra cosa, un proceso de aprendizaje. KRISHNAMURTI: No, tal placer es también doloroso; pero yo superaré eso a fin de tener más placer. ¿No ha notado esto en su vida, cómo deseamos placer? Interlocutor: Sí. KRISHNAMURTI: Es de eso que estoy hablando. Nosotros exigimos, perseguimos el placer; todo está basado en esto. Y cuando eso no se realiza, me vuelvo inseguro. Por lo tanto, me pregunto si el placer y el temor no marchan juntos. Nunca cuestiono el placer, nunca digo: «¿Debo tener tanto placer?». «¿Adónde conduce eso?», sino que quiero más y más de ello, en el cielo, en la tierra, en mi familia, en el sexo; el placer es lo que me impulsa en todo. Y también está ahí el temor. ¡Obsérvelo, por favor, no se apegue a su opinión particular, por el amor de Dios, muévase de ahí! ¡Investigue! Entienda, pues, esto: quiero certidumbre en el mañana, y la certidumbre sólo puede existir donde hay conocimiento, cuando digo: «Yo conozco». ¿Puedo conocer algo que no sea el pasado? En el momento que digo «yo conozco», ello ya es pasado. Cuando digo «conozco a mi mujer», la conozco en términos del pasado. En el pasado hay certeza y en el futuro hay incertidumbre. Por lo tanto, quiero arrastrar al futuro dentro del pasado, así tendré completa seguridad. Veo que el temor surge donde opera el pensamiento; si yo no pensara acerca del mañana, no habría temor. Interlocutor: A mí el temor me parece algo instintivo. Siento que el temor es una energía, que hay una fuerza ahí. KRISHNAMURTI: Ya lo ve, cada uno de nosotros tiene su opinión. Cada uno está muy seguro de que sabe cómo tratar con el temor. Lo explicamos, le atribuimos causas, pensamos que lo comprendemos y, no obstante, al final de ello estamos atemorizados. Quiero investigar qué hay detrás de todo eso, y descubrir por qué el temor existe en absoluto. ¿Es el resultado del pensamiento que piensa acerca del futuro? Porque el futuro es muy incierto, y el pensamiento se basa en los recuerdos del pasado. El pensamiento es la respuesta de la memoria acumulada como conocimiento, como siglos de experiencia, y de ahí proviene el pensamiento. El pensamiento dice: «El conocimiento es mi seguridad». Y ahora usted me habla de estar libre del mañana, que es incierto; si yo supiera qué es el mañana, no habría temor. Lo que anhelo es la certeza del conocimiento. Conozco mi pasado, conozco lo que hice diez años o dos días atrás. Puedo analizarlo, entenderlo, vivir con ello; pero no conozco el mañana y, por lo tanto, el no conocerlo me atemoriza. No conocer significa: no tener conocimientos al respecto. Ahora bien, ¿puede el pensamiento tener conocimientos acerca de algo que no conoce? Existe, pues, el temor. El pensamiento trata de adivinar el futuro y, no conociendo su contenido, está atemorizado. ¿Por qué piensa en el mañana, acerca del cual nada conoce? Él quiere certeza, pero puede no haber tal certeza. Por favor, responda a mi pregunta, no a la suya. Interlocutor: El sistema de la vida necesita pensar en el mañana, es una regla fundamental del vivir; se requiere cierta clase de predicción. KRISHNAMURTI: Yo dije eso, señor. Interlocutor: Nosotros debemos seguir esta regla de la vida. Hay perturbaciones psicológicas debidas a la imaginación que proyecta miedos espantosos, como usted dice, pero es imposible impedir que los seres humanos piensen de manera lógica. KRISHNAMURTI: Si puedo sugerirlo, ya hemos dicho que el pensamiento es necesario para proteger la supervivencia física. Eso forma parte de nuestra vida, es lo que hacemos permanentemente. Interlocutor: Yo no estoy de acuerdo, creo que el pensamiento no es necesario para la supervivencia. Los animales tienen el instinto para sobrevivir sin el miedo que nos perturba. KRISHNAMURTI: Señora, estamos mezclando dos cosas. Por favor, al principio ya intentamos explicar esto. Interlocutor: Ella está en lo cierto; el pensamiento humano reemplaza al instinto. KRISHNAMURTI: Concuerdo con usted. Uno debe saber que mañana la casa estará ahí. La supervivencia física y el hacer planes para el futuro son cosas necesarias, ¿no es así? Sin eso no podemos sobrevivir. Interlocutor: Cuando usted lo ve todo muy claramente, no hay tiempo para el temor. Interlocutor: El pensamiento piensa en el vivir presente, y también debe pensar en el mañana. KRISHNAMURTI: El tiempo es caluroso, y debo hacer planes para comprarme algún par de pantalones frescos. Eso significa planear para mañana. Tengo que ir a la India en el invierno. Haré planes, lo que implica futuro. No estamos negando eso, al contrario. De lo que hablamos es del temor a la incertidumbre. Interlocutor: No tenemos confianza en nosotros mismos. KRISHNAMURTI: Eso realmente no lo entiendo. ¿Quién es el «usted mismo» para que usted le tenga confianza? ¿Es usted un ser humano tan maravilloso para que tenga confianza en usted mismo? Interlocutor: ¿Por qué no? KRISHNAMURTI: ¿Qué es «usted mismo»? Interlocutor: La humanidad. KRISHNAMURTI: ¿Qué es la humanidad? Lo bueno y lo malo, las guerras; ya hemos visto todo eso. Lo que nos concierne es el temor. Debemos emplear el pensamiento para sobrevivir. Pero a fin de sobrevivir, el pensamiento dividió el mundo en mi país, su país, mi gobierno, su gobierno, mi Dios, su Dios, mi gurú y su gurú; el pensamiento ha producido esto. Aunque el pensamiento quiere planear para sobrevivir, ha dividido al mundo que se destruye a sí mismo, del cual yo formo parte. Por lo tanto, debo comprender la naturaleza del pensamiento dónde éste es necesario y dónde es diabólico, dónde es destructivo y dónde engendra temor: ése es mi problema. Dije que el pensamiento debe funcionar, de otro modo usted no puede sobrevivir; pero en el deseo de sobrevivir, el pensamiento se ha dividido y, en consecuencia, es destructivo. Veo que el pensamiento debe funcionar clara y objetivamente, sin distorsión alguna. De modo que pregunto: ¿por qué el pensamiento piensa acerca del mañana? Tiene que pensar acerca del mañana en una dirección, ¿pero por qué piensa acerca del futuro y engendra temor? Interlocutor: Para estar seguro. KRISHNAMURTI: Ya lo ve, el pensamiento debe pensar acerca del mañana para estar seguro, eso es claro. Y usted también ve que, pensando acerca del mañana; el pensamiento engendra temor. ¿Por qué? Interlocutor: Porque queremos continuidad. Interlocutor: Porque estamos encadenados al placer. KRISHNAMURTI: No hemos resuelto el problema porque nos negamos a abandonar nuestras pequeñas opiniones particulares, nuestros juicios y conclusiones. Suprimamos todo eso y pensemos de un modo nuevo. Para mí esto es muy sencillo. El pensamiento debe engendrar temor porque nunca puede encontrar seguridad en el futuro. El pensamiento tiene seguridad en el tiempo; el mañana no tiene tiempo. El mañana existe como tiempo en la mente, pero en lo psicológico el mañana puede no existir en absoluto. Y a causa de esa incertidumbre, el pensamiento proyecta lo que él desea para el mañana: seguridad en lo que he adquirido, en lo que he logrado, en lo que poseo, todo eso. Y eso también es completamente incierto. ¿Puede, entonces, el pensamiento aquietarse con respecto al futuro? Este es el punto. ¿Puede estar quieto el pensamiento? Eso significa funcionar donde es necesario para la protección física y, por lo tanto, sin divisiones en nacionalidades, ni en dioses separados, ni en atizadores de guerras. Que el pensamiento permanezca quieto, de modo que el tiempo, como mañana, no exista. Por consiguiente, he de comprender qué es vivir en el ahora. No comprendo qué es vivir en el ahora ni he comprendido qué es vivir en el pasado, por lo tanto, quiero vivir en el futuro, al que no conozco, como tampoco conozco qué es el presente. Así es que pregunto: ¿puedo vivir completamente, totalmente, hoy? Sólo puedo hacerlo cuando he comprendido toda la maquinaria del pensamiento y el modo en que éste funciona; y en la misma comprensión de la realidad del pensamiento, hay silencio. Y donde la mente está en silencio, no existe el futuro, no existe el tiempo.

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La verdadera educacion
InfoporAnónimo8/31/2012

La Verdadera Educacion. Cuando hemos crecido y dejamos la escuela después de haber recibido una así llamada educación, tenemos que afrontar innumerables problemas. ¿Qué profesión vamos a elegir a fin de que en ella podamos realizamos y ser felices? ¿En qué vocación o trabajo sentiremos que no estamos explotando a otros, que no somos crueles con ellos? Tenemos que comprender el hambre, la superpoblación, el sexo, la pena, el placer. Tenemos que vernoslas con las múltiples cosas confusas y contradictorias de la vida: las riñas entre hombre y hombre, entre el hombre y la mujer, los conflictos internos y las luchas externas. Tenemos que comprender la ambición, la guerra, el espíritu militar; y es mucho más esencial que comprendamos esa cosa extraordinaria llamada paz. Tenemos que comprender el significado de la religión -la cual no es una mera especulación o la adoración de imágenes- y también esa cosa muy extraña y compleja llamada amor. Tenemos que ser sensibles a la belleza de la vida, al pájaro que vuela, y también al mendigo, a la escualidez del pobre, a las feísimas construcciones que la gente levanta, a las sucias calles y al templo más sucio aún. Tenemos que afrontar todos estos problemas. Y tenemos que enfrentamos con la cuestión de a quién seguir o no seguir y si debemos seguir a alguien en absoluto. La mayoría de nosotros se interesa en producir un cambio aquí y allá, y con eso se satisface. Cuanto más avanzamos en edad, tanto menos queremos cualquier cambio profundo, fundamental, porque tenemos miedo. No pensamos en los términos de una transformación total, sólo pensamos en términos de un cambio superficial; y si uno lo examina encontrará que el cambio superficial no es cambio en absoluto. No es una revolución radical, sino solamente una continuación modificada de lo que ha sido. Todas estas cosas tienen ustedes que afrontar, desde su propia felicidad y desdicha hasta la felicidad y desdicha de la mayoría, desde sus propias ambiciones y búsquedas egocéntricas a las ambiciones, motivaciones y búsquedas de los demás. Tienen que afrontar la competencia, la corrupción en sí mismos y en otros, el deterioro de la mente, la vacuidad del corazón. Tienen que conocer todo esto, tienen que afrontarlo y comprenderlo por sí mismos. Pero, por desgracia, no están preparados para ello. ¿Qué hemos comprendido cuando dejamos la escuela? Podremos haber recogido unos pocos conocimientos, pero somos tan torpes, vacíos y superficiales como cuando llegamos. Nuestros estudios, nuestra asistencia a la escuela, nuestros contactos con los maestros no nos han ayudado a comprender estos problemas tan complejos de la vida. Los maestros son tediosos y nosotros nos volvemos tan tediosos como ellos. Ellos sienten temor y nosotros sentimos temor. Es tanto responsabilidad nuestra como de los maestros ver que salgamos de aquí para entrar en el mundo con madurez, con profundidad en el pensar, sin temor y, por lo tanto, con capacidad para afrontar la vida inteligentemente. Ahora bien, parece muy importante encontrar una respuesta a todos estos problemas tan complejos; pero no hay respuesta. Todo cuanto podemos hacer es afrontar estos problemas inteligentemente a medida que surgen. Por favor, comprendan esto. Instintivamente, ustedes desean una respuesta, ¿verdad? Piensan que leyendo libros, siguiendo a alguien, encontrarán respuestas a todos estos problemas tan complejos y sutiles problemas de la vida. Encontrarán creencias, teorías, pero ésas no serán respuestas, porque estos problemas han sido creados por seres humanos como ustedes. La espantosa insensibilidad, el hambre, la crueldad, la fealdad, la escualidez, todo esto ha sido creado por los seres humanos; y para dar origen a una transformación fundamental tienen que comprender la mente y el corazón humanos, que son la mente y el corazón de cada uno de ustedes. Buscar meramente una respuesta en un libro o identificarse con algún sistema político o económico, por mucho que pueda prometer, o practicar algún absurdo religioso con todas sus supersticiones o seguir a un gurú, ninguna de estas cosas les ayudará a comprender estos problemas humanos, porque son creados por ustedes y por otros como ustedes. Para comprenderlos tienen que comprenderse a sí mismos, comprenderse tal como viven de instante en instante, de día en día, de año en año; y para esto necesitan inteligencia, muchísimo discernimiento, paciencia, amor. Tenemos, pues, que averiguar qué es la inteligencia, ¿no es así? Todos usan esa palabra con mucha prodigalidad; pero hablar meramente de la inteligencia no les hará inteligentes. Los políticos repiten todo el tiempo palabras como "inteligencia", "integración", "una nueva cultura", "un mundo unido", pero son meras palabras que significan muy poco. Así que no usen palabras sin comprender realmente todo lo que implican. Estamos tratando de averiguar qué es la inteligencia, no meramente su definición, que podemos encontrar en cualquier diccionario, sino que trataremos de conocer, de sentir, de comprender qué es la inteligencia, porque si tenemos esa inteligencia, ella nos ayudará a cada uno de nosotros, a medida que vayamos creciendo, a tratar con los enormes problemas de nuestra vida. Y sin esa inteligencia, por mucho que leamos, estudiemos, acumulemos conocimiento, reformemos produciendo pequeños cambios aquí y allá en el patrón de la sociedad, no podrá haber verdaderamente transformación ni una felicidad perdurable. Y bien, ¿qué significa la inteligencia? Voy a averiguar qué significa. Tal vez ello resulte difícil para algunos de ustedes, pero no se preocupen mucho tratando de seguir las palabras; en vez de eso, procuren percibir el contenido de aquello a que me estoy refiriendo. Traten de percibir la cosa, la cualidad de la inteligencia. Si la perciben ahora, entonces, a medida que crezcan, verán más y más claramente la significación de lo que he estado diciendo. La mayoría de nosotros piensa que la inteligencia es el resultado de adquirir conocimientos, información, experiencia. Pensamos que, teniendo mucho conocimiento y experiencia, seremos capaces de afrontar inteligentemente la vida. Pero la vida es una cosa extraordinaria, jamás está fija; como el río, fluye constantemente, nunca está quieta. Pensamos que acumulando más experiencia, más conocimiento, más virtud, más salud, más posesiones, seremos inteligentes. Por eso respetamos a las personas que han acumulado conocimientos, los eruditos, y también a las personas ricas y llenas de experiencia. Pero la inteligencia, ¿es el resultado del "más"? ¿Qué hay detrás de este proceso de tener más, de desear más? Al desear más, lo que nos interesa es acumular, ¿no es así? Ahora bien, ¿qué sucede cuando hemos acumulado conocimiento, experiencia? Cualquier experiencia ulterior que podamos tener es traducida inmediatamente a términos del "más", y nunca estamos experimentando realmente, siempre estamos acumulando; y esta acumulación es el proceso de la mente, que es el centro del "más". El "más" es el "yo", el ego, la entidad encerrada en sí misma que sólo se interesa en acumular, ya sea negativamente o positivamente. De ese modo, con su experiencia acumulada, la mente afronta la vida. Al afrontar la vida con esta acumulación de experiencias, la mente está siempre buscando el "más", por lo que nunca experimenta, sólo acumula. Mientras la mente sea un mero instrumento del acumular, no hay verdadera experimentación. ¿Cómo puede uno estar abierto a la experiencia, cuando siempre está pensando en obtener algo de esa experiencia, en adquirir algo más? Por lo tanto, el hombre que acumula, que guarda, el hombre que desea jamás está experimentando frescamente la vida. Sólo cuando la mente no se interesa en el "más ", en acumular, tiene posibilidad de ser inteligente. Cuando lo que le interesa es el "más", cada nueva experiencia fortalece el muro del encierro en uno mismo, fortalece el "yo", el proceso egocéntrico que es el núcleo de todos los conflictos. Por favor, sigan esto. Ustedes piensan que la experiencia libera a la mente, pero no lo hace. En tanto la mente se interesa en la acumulación, en el "más", cada experiencia que tenemos refuerza nuestro interés propio, nuestro proceso egocéntrico de pensamiento. La inteligencia sólo es posible cuando hay verdadera libertad con respecto al sí mismo, al "yo", o sea, cuando la mente ya no está presa en el deseo de una experiencia más grande, más amplia, más expansivo. La inteligencia es libertad respecto de la presión del tiempo, ¿no es así? Porque el "más" implica tiempo, y en tanto la mente sea el centro de la exigencia del "más", la mente es el resultado del tiempo. Por consiguiente, cultivar el "más" es negar la inteligencia. La comprensión de todo este proceso es conocimiento propio. Cuando, sin que haya un centro acumulativo, uno se conoce a sí mismo tal como es, de ese conocimiento propio surge la inteligencia que puede afrontar la vida; esa inteligencia es creativa. Miren su propia vida, qué torpe, qué estúpida, qué estrecha es porque ustedes no son creativos. Cuando sean mayores tal vez tengan hijos, pero eso no es ser creativo. Puede que sean burócratas, pero en eso no hay vitalidad, ¿no es así?, es una rutina muerta, un completo aburrimiento. La vida de ustedes está cercada por el miedo y, en consecuencia, hay autoridad e imitación. No saben qué es ser creativo. Por creatividad no entiendo pintar cuadros, escribir poemas o tener habilidad para cantar. Me refiero a la naturaleza más profunda de la creatividad que, una vez descubierta, es una fuente eterna, una corriente inmortal; y sólo puede darse con ella por conducto de la inteligencia. Esa fuente es lo intemporal; pero la mente no puede dar con lo intemporal en tanto exista el centro del "yo", de la personalidad egocéntrico, de la entidad que está perpetuamente requiriendo el "más". Cuando comprendan todo esto, no sólo verbalmente sino muy a fondo, encontrarán que con la inteligencia despierta llega una creatividad que es la realidad misma, que es Dios, sobre la cual no puede especularse ni cavilarse. Jamás darán con ella mediante sus prácticas de meditación, mediante sus rezos por el "más" o sus escapes del "más". Esa realidad podrá llegar a existir sólo cuando comprendan el estado de su propia mente, la malicia, la envidia, las complejas reacciones a medida que surgen de instante en instante, cada día. En la comprensión de estas cosas adviene un estado que puede ser llamado amor. Ese amor es inteligencia y trae consigo una creatividad que es intemporal. Interlocutor: La sociedad se basa en nuestra dependencia mutua. El médico tiene que depender del granjero y el granjero del médico. ¿Cómo puede un hombre ser por completo independiente? K.: La vida es relación. Aun el sanyasi está relacionado; podrá renunciar al mundo, pero sigue estando relacionado con el mundo. No podemos escapar de la relación. Para la mayoría de nosotros, la relación es una fuente de conflicto; en la relación hay temor porque dependemos psicológicamente de otro, ya sea del marido, de la esposa, del padre o de un amigo. La relación existe no sólo entre uno mismo y el padre, entre uno mismo y el hijo, sino también entre uno mismo y el maestro, el cocinero, el sirviente, el gobernador, el comandante y toda la sociedad; y en tanto no comprendamos esta relación, no estaremos libres de la dependencia psicológica que genera miedo y explotación. La libertad llega sólo con la inteligencia. Sin inteligencia, el mero buscar independencia o libertad respecto de la relación es perseguir ilusiones. Lo importante, pues, es comprender nuestra dependencia psicológica en la relación. Cuando revelamos las cosas ocultas de nuestra mente y de nuestro corazón, comprendiendo nuestra propia soledad, nuestro vacío, como estamos libres, libres no de nuestra relación sino de la dependencia psicológica que ocasiona conflicto, desdicha, pena, temor. Interlocutor: ¿Por qué es desagradable la verdad? K.: Si pienso que soy muy hermoso y tú me dices que no lo soy, lo cual puede ser cierto, ¿me agrada eso? Si pienso que soy muy inteligente, muy ingenioso, y tú señalas que en realidad soy una persona más bien tonta, eso es muy desagradable para mí. Y la acción de señalar mi estupidez, a ti te provoca un sentimiento de placer, ¿verdad? Halaga tu vanidad, muestra lo inteligente que tú eres. Pero no deseas mirar tu propia estupidez; quieres escapar de lo que eres, quieres ocultarte de ti mismo, quieres tapar tu propia estupidez, tu propia soledad. Entonces buscas amigos que nunca te digan lo que eres. Deseas mostrar a otros lo que ellos son, pero cuando los otros te muestran lo que tú eres, eso no te agrada. Evitas aquello que expone tu propia naturaleza interna. Interlocutor: Hasta ahora nuestros maestros han estado muy seguros y nos han enseñado del modo habitual; pero después de escuchar lo que se ha dicho aquí y después de tomar parte en las discusiones, se han vuelto muy inseguros. Un estudiante inteligente sabrá cómo conducirse en estas circunstancias, pero ¿qué harán aquellos que no son inteligentes? K.:¿Acerca de qué están inseguros los maestros? No acerca de lo que enseñan, puesto que pueden seguir adelante con las matemáticas, la geografía, el habitual plan de estudios. No es de eso de lo que están inseguros. Están inseguros acerca de cómo tratar con el estudiante, ¿no es así? Están inseguros en su relación con el estudiante. Hasta hace muy poco, jamás se preocupaban de su relación con el estudiante, sólo venían a la clase, enseñaban y se iban. Pero ahora les preocupa que puedan estar creando temor al ejercitar su autoridad para hacer que el estudiante les obedezca. Les preocupa saber si están reprimiendo al estudiante o si estimulan su iniciativa y lo ayudan a encontrar su verdadera vocación. Naturalmente, todo esto ha hecho que se sientan inseguros. Pero por cierto, tanto el maestro como el estudiante tienen que sentirse seguros; también tienen que investigar, explorar. Ése es todo el proceso de la vida desde el principio al fin, ¿no es así? No detenerse en cierto punto y decir: "Yo sé". Un hombre inteligente jamás se halla estático, jamás dice: "Yo sé". Está siempre investigando, dudando, mirando, explorando, descubriendo. En el instante en que dice "yo sé", ya está muerto. Y casi todos nosotros, jóvenes o viejos, a causa de la tradición, de las compulsiones, del temor, a causa de la burocracia y los absurdos de nuestra religión, estamos más bien muertos, carecemos de vitalidad, de vigor, de confianza en nosotros mismos. De modo que el maestro ha de investigar y descubrir por sí mismo sus propias tendencias burocráticas y así dejará de embotar la mente de otros; y ése es un proceso muy difícil. Requiere una gran dosis de paciente comprensión. Por lo tanto, el estudiante inteligente ha de ayudar al maestro y el maestro ha de ayudar al estudiante; y ambos han de ayudar al niño o a la niña lerdos y poco inteligentes. Eso es la relación. Ciertamente, cuando el maestro mismo se siente inseguro e investiga, es más tolerante, más vacilante, más paciente y afectuoso con el estudiante lerdo, cuya inteligencia de ese modo puede ser despertado. Interlocutor: El granjero tiene que confiar en el médico para la cura de un dolor físico. ¿También ésta es una relación dependiente? K.: Como hemos visto, si psicológicamente dependo de ti, mi relación contigo se basa en el temor; y en tanto haya temor no hay independencia en la relación. El problema de liberar a la mente del temor es sumamente complejo. Miren, lo importante no es lo que uno dice en respuesta a todas estas preguntas, sino que ustedes descubran por sí mismos la verdad al respecto mediante una constante investigación, lo cual implica no quedar presos en ninguna creencia, en ningún sistema de pensamiento. Es la constante investigación la que crea iniciativa y abre paso a la inteligencia. Estar meramente satisfechos con una respuesta embota la mente. Entonces, es esencial que no acepten, que inquieran de manera constante y empiecen a descubrir por sí mismos todo el significado de la vida. Capitulo 19 De El arte de vivir Por: Jiddu Krishnamurti

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Que Es La Carrera De Ratas
Que Es La Carrera De Ratas
InfoporAnónimo8/30/2012

La "Carrera de ratas". "Si miran la vida de una persona promedio, bien instruida y muy trabajadora, hay un sendero similar. El chico nace, y va al colegio. Los orgullosos padres están entusiasmados porque el niño se destaca, logra calificaciones superiores al promedio, e ingresa a la universidad. Se gradúa, puede ser que curse un postgrado, y luego hace todo tal como fuera programado: busca un empleo o una carrera protegida y segura. El chico encuentra ese trabajo quizás como doctor, abogado, o miembro de las Fuerzas Armadas o del gobierno. Generalmente, comienza a ganar dinero, empiezan a llegarle tarjetas de crédito en masa, y comienzan las compras, si no empezaron ya. "Teniendo dinero para quemar, frecuenta lugares donde se contacta con otros jóvenes como él; y ellos conocen gente, hacen citas, y a veces se casan. Entonces, la vida resulta maravillosa porque, ahora, tanto el hombre como la mujer trabajan. Dos ingresos son una dicha. Se sienten exitosos, su futuro es brillante, y deciden comprar una casa, un automóvil, un aparato de televisión, tomar vacaciones y tener hijos. Llega el feliz "paquetito". La demanda de efectivo se hace enorme. La feliz pareja decide que sus carreras tienen vital importancia, y empiezan a trabajar más arduamente, tratando de obtener ascensos y aumentos. Los aumentos llegan, como así también otro hijo, y la necesidad de una casa más grande. Trabajan intensamente, se convierten en mejores empleados, con mayor dedicación. Vuelven a la universidad para lograr capacidades más especializadas para poder ganar más dinero. Quizás busquen un segundo empleo. Sus ingresos aumentan, pero también aumentan la categoría impositiva que les corresponde, los impuestos inmobiliarios sobre la extensa casa nueva, sus aportes a Seguridad Social, y todos los demás impuestos. Al recibir el abultado cheque de su salario mensual, se preguntan dónde fue a parar todo ese dinero. Invierten en algún fondo común, y compran los artículos de primera necesidad con sus tarjetas de crédito. Los niños llegan a la edad de 5 ó 6 años, y se incrementa la necesidad de ahorrar para pagar los estudios, como así también para su jubilación. "Esa pareja feliz, nacida alrededor de 35 años atrás, se encuentra ahora atrapada en la "Carrera de ratas" por el resto de su vida laboral. Ellos trabajan para los dueños de sus compañías; para el gobierno, pagando sus impuestos; y para los bancos, al pagar las cuotas de su hipoteca y de sus tarjetas de crédito. "Entonces, les aconsejan a sus propios hijos que `estudien intensamente, obtengan altas calificaciones, y busquen un trabajo o carrera seguros'. No aprendieron nada acerca del dinero, excepto de aquellos que sacan provecho de su inocencia; y entonces continúan trabajando arduamente por el resto de sus vidas. El proceso se repite durante otra generación de esforzados trabajadores. Del libro PADRE RICO PADRE POBRE De Robert Kiyosaki.

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El caso de los Genes Alienigenas de ADAN (Sensacional ...)
Ciencia EducacionporAnónimo8/27/2012

link: http://www.youtube.com/watch?v=bTWTIBdC5u0&feature=plcp

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La libertad y la inteligencia
La libertad y la inteligencia
Ciencia EducacionporAnónimo9/20/2012

Cuando el viejo cerebro ve que él nunca puede comprender qué es la libertad, cuando ve que es incapaz de descubrir algo nuevo, esa misma percepción es la semilla de la inteligencia, ¿verdad? Eso es inteligencia: «yo no puedo hacerlo». Yo pensaba que podría hacer una gran cantidad de cosas, y puedo hacerlas en determinada dirección, pero en una dirección totalmente nueva, nada puedo hacer. El descubrimiento de eso es, evidentemente, inteligencia. Ahora bien, ¿cuál es la relación de esa inteligencia con lo otro? ¿Es lo otro parte de este extraordinario sentido de inteligencia? Quiero averiguar qué significado damos a esa palabra «inteligencia»; la mente no debe quedar atrapada en las palabras. Es obvio que durante todos estos siglos el viejo cerebro pensaba que podía tener su Dios, su libertad, que podía hacer todo cuanto quisiera. Y súbitamente descubre que cualquier movimiento del viejo cerebro, es aún parte de lo viejo; por lo tanto, la inteligencia es la comprensión de que el viejo cerebro solamente puede funcionar dentro del campo de lo conocido. El descubrimiento de eso es inteligencia, decimos. Ahora bien, ¿qué es esa inteligencia? ¿Cuál es su relación con la vida, con una dimensión que el viejo cerebro no conoce? Vean, la inteligencia no es personal, no es el resultado de argumento alguno, ni de alguna creencia, opinión o razón. La inteligencia surge cuando el cerebro descubre su falibilidad, cuando descubre de qué es capaz y de qué no lo es. ¿Qué relación tiene entonces esa inteligencia con esta nueva dimensión? Quisiera más bien no emplear la palabra «relación». La dimensión diferente sólo puede operar por medio de la inteligencia; si no existe esa inteligencia, no puede operar. Así es que, en la vida cotidiana, esa dimensión sólo actúa si funciona la inteligencia. La inteligencia no puede funcionar cuando el viejo cerebro está activo, cuando existe cualquier forma de creencia y adhesión a algún fragmento particular del cerebro. Todo eso es falta de inteligencia. El hombre que cree en Dios, el que dice: «sólo hay un Salvador», no es inteligente. El hombre que afirma: «Yo pertenezco a este grupo», no es inteligente. Cuando uno descubre la limitación de lo viejo, el mismo descubrimiento de eso es inteligencia, y solamente cuando esa inteligencia funciona, la nueva dimensión puede operar a través de ella. ¿Lo han captado?

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La sagrada fabula de jesus.
Ciencia EducacionporAnónimo8/27/2012

Que Jesús Nunca Existió – Una Idea Disparatada ? En una cultura basada en el cristianismo, la negación de la existencia de Jesús puede parecer a primera vista como absurda o aún como estúpida. Después de todo, reza el argumento, “la tendencia científica principal” acepta la existencia de un Jesús histórico, aunque no hay coincidencia en cuanto a quién fue, cuándo exactamente existió, qué hizo, oqué dijo. http://yosoyeadd.blogspot.com/2012/08/la-sagrada-fabula-de-jesus.html Hechos y Fantasías Hoy, los eruditos sobre el Nuevo Testamento dirigen su trayectoria entre dos mundos, uno, el principal, el del Jesús teológico (“Divino hijo de Dios”) – pero éste es, por supuesto, es un asunto de fe; y el otro, el “del Jesús histórico”. Una investigación detallada y meticulosa de la historia, cultura y política de la Palestina del período del segundo templo, crea un autorizado fondo sobre el cual hace su aparición espectral la figura sumamente precaria de “Jesús”. Pero es el contexto histórico mismo el que hace posible a éste fantasmagórico salvador su “vida”, “muerte” y “resurrección” y así proyectar su sombra ficticia sobre la historia. “Estamos seguros de que Jerusalén existió, Herodes, Los Fariseos, y los Romanos, por qué no Jesús? Sugiere el documental del Discovery Channel: “Éste es el tipo de sandalias que Jesús habría usado. Éste es el tipo de árbol bajo el cual se habría cobijado”. Inercia de la Opción Blanda Los historiadores profesionales no están necesariamente comprometidos con un especial interés en el tema de Jesús – y todos se encuentran bien concientes de su naturaleza controversial. Un erudito que manifieste su creencia de que nunca existió un Jesús histórico, probablemente se enfrentará al desprecio, o hasta al ridículo, y ganará muy poco por su franqueza. Así, la mayoría de los eruditos, criados y educados en la cultura cristiana, se contentan con asumir que Jesús vivió (y acatar las opiniones de de los especialistas bíblicos, frecuentemente creyentes), o dada la escasez de evidencia respecto de un gran número de personajes históricos, preceder su incertidumbre con la palabra “probablemente”. Es mucho más seguro para ellos declarar la “probabilidad de un hombre tras la leyenda”, aunque arguyendo que capa tras capa de mítica incrustación oscurecen el conocimiento respecto del mismo. La opción “segura”, pero falta de coraje mantiene simultáneamente la “oscuridad” de un carpintero en una remota villa provincial (ausencia de evidencia no constituye evidencia de ausencia), y un académico desprendimiento de “asuntos de fe” que elevaron a tan oscuro gurú a niveles de ícono. Un Escenario Estropeado Sin embargo, podría una fe de carácter mundial haber surgido a partir de una nulidad, quien durante su existencia no pudo haber sido notada por alguien? Qué tan creíble resulta que un ambulante rabí, quien escribió nada por sí mismo, y cuya vida transcurrió en un mundo lleno de fakires, adivinos y exorcistas, proyectara tal fascinación como para reverberar a través de las edades? Un Jesús “minimalista” es realmente menos satisfactorio que ninguno, porque de todos modos requiere una búsqueda en otras fuentes para hallar las raíces de la nueva religión. Y si tales raíces se van a ser halladas en otros sitios, qué necesidad queda para la existencia de tan oscuro personaje? "Es muy dudoso que la fe cristiana pudiera haberse fundado sobre la base de un Jesús histórico… quien fue poco más que un profesor de filosofía práctica”. – J Macquarrie (Una Teología Existencial, p23) Si nos ponemos de acuerdo en que un itinerante y radical rabino llamado Jesús, imperceptible en los archivos históricos,no es plausible, por la misma razón, tampoco lo serían varios tales Jesuses. Cual de ellos sería el escogido para ser la base de la fe cristiana, como “hijo único de Dios” Si pudiera ser cualquiera de ellos, entonces no fue ninguno de ellos. Ya sea que JC fuese una divinidad quien escogió deslumbrar multitudes sin dejar rastro, quien consiguió influir - no al pueblo judío – sino a una decena de desconocidos devotos, cuyos sucesores rápidamente se dividieron en numerosas facciones hostiles; o JC fue una invención de humanas mentes, una creación que se traiciona a sí misma en cada oportunidad por contradicción y omisión. Salvación Mediante la Razón Irónicamente, fue el trabajo de ciertos teólogos liberales, más que libre-pensadores, el que fracturó por vez primera el glorioso invento de Jesús, Hijo de Dios, Salvador del Mundo. La “Sabiduría Recibida” de la Iglesia fue por vez primera puesta en tela de juicio durante la Reforma Europea, que legitimizó la crítica al sistema papal. Abiertas ya las compuertas, todas las autoridades religiosas y las escrituras mismas fueron cuestionadas y el Protestantismo emergió a través de una miríada de sectas diversas. Pero luego de mil años de ignorancia obligada, los hombres de la iglesia no tenían más que un muy pequeño conocimiento real. Con sus prebendas eclesiales, estos eruditos lucharon por hallar las nuevamente descubiertas herramientas de la lógica para defender los dogmas de la cristiandad, ya sea los de la variedad católica, o la de la variedad “pura” de la iglesia reformada. Pero luego de dos siglos, a medida que el Renacimiento se desarrollaba, valientes teólogos comenzaron a llamar la atención sobre errores obvios, y las incongruencias en las escrituras aceptadas. Por qué, cuestionaron, el Nuevo Testamento permanece silencioso acerca de la mayor parte de la vida de Jesús? Por qué Pablo dice prácticamente nada acerca de éste tema? Durante las revoluciones americana y francesa, los libre-pensadores avanzaron mucho más, cuestionando la veracidad de la Biblia toda, y denunciando al cristianismo como una superstición falsaria y como un instrumento de opresión. Una nueva fe minimalista surgió, el “deísmo”, en la cual el Creador no jugaba papel alguno directo en los asuntos humanos. Crítica Superior Durante siglo subsiguientes, una minoría radical – notablemente, eruditos de la Tübingen School a mediados del Siglo 19 en Alemania, y Críticos Radicales holandeses, de fines del Siglo 19 y comienzos del 20 – continuaron forzando el caso de que el Señor cristiano era un piadoso invento, y su vida toda, juzgamiento y crucifixión una mescolanza de versos de las escrituras judías. Para aquellos que veían un poco más allá de la obstruida visión cristiana, resultaba obvio que mucho de la historia de Jesús tenía precedentes paralelos en fábulas mucho más antiguas, con personajes centrales y de soporte idénticos, argumentos idénticos, e idéntica moraleja. El cristianismo no había bajado del cielo, era una producción humana. Durante el Siglo 20, el racionalismo, la arqueología, y las nuevas técnicas de investigación científica obligaron a una retirada entre los defensores de la fe, pese a los hervores periódicos del fervor religioso. Para acomodar la creciente e innegable evidencia del error bíblico, diversas versiones de la vida de Cristo proliferaban como algas en un charco asoleado. Los eruditos sobre el Nuevo Testamento de la “Línea Oficial”, muchos de ellos cristianos convencidos, habían hallado un nuevo hogar. Un borroso “Jesucristo” histórico surgió como existente en la realidad, pese a las acumuladas capas de invención nacida de la fe. Temerosos de reconocer que tanto su fe como sus carreras profesionales estaban basadas en monumentales equivocaciones, ellos especularon con numerosas extravagantes versiones - un Jesús rabínico estricto, un Jesús campesino mediterráneo, uno con esposa e hijos, uno que fue a Inglaterra, India o Japón, un Jesús filósofo estoico o cínico, un Jesús para todos los gustos. Cien o más posibles “biografías” competían entre sí, cada una intentando evitar la realidad, de que no existe una realidad verdadera que soporte la sagrada fábula. Días Finales Durante lo que va corrido del Siglo 21, enfrentamos la paradoja de que aunque el desenmascaramiento del bíblico fraude ha avanzado más que nunca antes, la geopolítica global financia y estimula un vociferante restablecimiento del fundamentalismo y de la inerrancia, y de un torrente de información falsa, cuyo mero volumen es abrumador. Las mayorías carecen del tiempo o de la inclinación para profundizar en la masa de evidencia y de argumentos. Los apologistas cristianos están siempre listos a denunciar a cualquier disidente de la doctrina oficial, presentándolo como un caso aislado, alguien cercano a los límites de la locura, indigno de ser tomado en serio. Pero la estridente hostilidad esconde el miedo de que la caída de su super-héroe no puede estar lejos. Y lo que no pueden negar, ni suprimir, es que el desenmascaramiento del fraude sobre Jesucristo, lejos de ser la persecución maníaca de parte de personas aisladas, ha sido reconocida por una numerosa corriente de personalidades talentosas y eruditos de todos los países. Demoliendo el Mito de Jesús – Historia Por más de 200 años una minoría de eruditos valerosos se ha atrevido a cuestionar la historia de Jesús. Pese a los riesgos de asalto físico, ruina profesional y oprobio social, ellos han seriamente puesto en duda la veracidad de la saga evangélica, han desprendido capa tras capa de fraude y engaño y eventualmente han contradicho la existencia misma del hombre-dios. Hermann Samuel Reimarus (1694-1768). 1778, On the Intention of Jesus and His Teaching (Sobre la Intención de Jesús y su Enseñanza). Profesor renacentista y de Lenguas Orientales en el Gimnasio de Hamburgo, sus extensos escritos – publicados después de su muerte – rechazaron la ‘religión revelada’ y pidieron un deísmo naturalísta. Reimarus sindicó a los evangelistas de fraude conciente y de innumerables contradicciones. Francois Marie Arouet (Voltaire) (1694-1778) La más influyente figura del Renacimiento, fue educado en un colegio jesuita, y no obstante, concluyó que, "El cristianismo es la más ridícula, la más absurda y sanguinaria religión que nunca haya infectado al planeta… El verdadero Dios no puede haber nacido de una muchacha, ni haber muerto en un patíbulo, ni haber sido ingerido en un trozo de pan”. Apresado, exilado, sus obras prohibidas y quemadas, su gran popularidad en la Francia revolucionaria le aseguró un lugar final de descanso en el Panteón de Paris. Extremistas religiosos robaron sus restos y los arrojaron en un montón de basura. Conde Constantino Volney, 1787, Les Ruines; ou, Méditation sur les révolutions des empires (Ruinas de los Imperios).Investigador napoleónico, conoció por sí mismo la evidencia de los precursores egipcios del cristianismo. Edward Evanson, 1792, The Dissonance of the Four Generally Received Evangelists and the Evidence of their Respective Authenticity (La Disonancia de los Cuatro Evangelios Generalmente Aceptados y la Evidencia de su Respectiva Autenticidad). Racionalista británico, desafió la autoría apostólica del Cuarto Evangelio, y denunció varias de las epístolas paulinas como espurias. Charles Francois Dupuis, 1794, Origine de tous les Cultes ou La Religion Universelle (Origen de todos los Cultos, o la Religión Universal). Interpretación Mítico-Astral del cristianismo y toda religión. “Un gran error es más fácilmente propagado que una gran verdad, porque es más fácilmente creer que razonar, y porque la gente prefiere las maravillas de las novelas que la simplicidad de la Historia”. Dupuis destruyó la mayor parte de su trabajo, a causa de la violenta reacción que produjo. Thomas Paine, 1795, The Age of Reason (La era de la Razón). Folletista quien hizo la primera llamada para la independencia Americana, (Common Sense (Sentido Común) 1776; Rights of Man (Derechos del Hombre) 1791) Ridiculizó salvajemente las contradicciones y atrocidades de la Biblia. Como muchos otros revolucionarios americanos, fue un Deísta. "Yo no creo en la religión profesada por los judíos, ni en la de los católicos romanos, ni por los griegos, ni por los turcos, ni los protestantes, ni por ninguna otra religión que yo conozco…. Cada una de éstas iglesias acusa a las demás de incredulidad, y por mi parte, yo no creo en ninguna de ellas.” – The Age of Reason (La edad de la Razón) Robert Taylor, 1828, Syntagma Of The Evidences Of The Christian Religion; 1829, Diegesis. Taylor fue puesto en prisión por declarar como mítico el origen del cristianismo. "Los primeros cristianos querían decir que las palabras no eran más que una personificación de los principios de la razón, de la bondad, o de cualquier principio que fuere, que pudiere beneficiar a la raza humana, en su paso a través de la vida.” Godfrey Higgins (1771-1834). 1836, Anacalypsis – An Attempt to Draw Aside the Veil of the Saitic Isis; or an Inquiry into the Origin of Languages, Nations and Religions (Un intento de Abrir el Velo de Isis, o una investigación sobre el Origen de las Lenguas, las Naciones y las Religiones). Pionero inglés de la arqueología y Masón Libre. Bruno Bauer, 1841, Criticism of the Gospel History of the Synoptics. 1877, Christus und die Caesaren. Der Hervorgang des Christentums aus dem romischen Griechentum. El iconoclasta original Bauer puso en duda las epístolas de San Pablo (en las cuales vio la influencia de los pensadores estoicos, como Séneca) e identificó el papel de Philo en el cristianismo emergente. Bauer mismo rechazó la historicidad de Jesús. "Todo lo que se sabe acerca de Jesús, pertenece al mundo de la imaginación”. Como resultado, en 1842 Bauer fue ridiculizado y le quitaron su cátedra de profesor de Nuevo Testamento en Tübingen. Ralph Waldo Emerson, 1841, Essays (Ensayos). Antiguo cristiano trinitario, y ministro unitario, mantuvo que Jesús fue un “profeta verdadero” pero que el cristianismo organizado era “una monarquía oriental”. "Nuestras escuelas dominicales e iglesias, y asociaciones para los pobres, no son más que un yugo en la nuca." Mitchell Logan, 1842, Christian Mythology Unveiled (Mitología Cristiana Descubierta). “La opinión prevalente, no importa qué tan mal fundamentada y absurda, es siempre la reina de las naciones.” Ferdinand Christian Baur, 1845, Paulus, der Apostel Jesu Christi. Erudito alemán quien identificó como “inauténticas” no solo las epístolas pastorales, sino las colosenses, Éfeso, Filemón, y Filípiadas, (excluyendo solo las cuatro epístolas principales de San Pablo como genuinas). Baur fue fundador de la llamada en ese tiempo “Escuela de "Tübingen". David Friedrich Strauss, 1860, The Life of Jesus Critically Examined (La Vida de Jesús Críticamente Examinada). Vicario Luterano convertido en erudito, hábilmente expuso los milagros de los evangelios como mitos, y en el proceso, redujo a Jesús a la condición de hombre. Le salió costando su carrera profesional. Ernest Renan, 1863, Das Leben Jesu. Entrenado como sacerdote católico, Renan escribió una biografía romantizada del hombre-dios, influida por los críticos alemanes. Le salió costando su trabajo. Robert Ingersoll, 1872, The Gods (Los Dioses). Orador extraordinario de Illinois, sus discursos atacaron violentamente la religión cristiana, "Siempre me ha parecido que un ser procedente del otro mundo, con un mensaje de infinita importancia para la humanidad, debiera haber verificado que su mensaje llevara su firma. No resulta maravilloso que no existe ni una sola palabra escrita por Cristo?" Kersey Graves, 1875, The World's Sixteen Crucified Saviours (Los 16 Salvadores Crucificados de éste Mundo). Quákero de Pensilvania cuya vista penetró hasta el corazón mismo del mundo pagano del cual surgió la invención cristiana, aunque rara vez citó sus fuentes para alcanzar conclusiones tan extensas. Allard Pierson, 1879, De Bergrede en andere synoptische Fragmenten. Teólogo, e historiador de arte y literatura, quien identificaba El Sermón de la Montaña como una colección de aforismos de la literatura judía sagrada. La publicación de Bergrede fue el comienzo del Dutch Radical Criticism (Criticismo Radical Holandés) No solo la autenticidad de las epístolas paulinas sino la existencia histórica de Jesús fueron cuestionadas. Bronson C. Keeler, 1881, A Short History of the Bible (Historia Corta de la Biblia). Una clásica denuncia del fraude cristiano. Abraham Dirk Loman, 1882, "Quaestiones Paulinae," in Theologisch Tijdschrift. Profesor de teología en Amsterdam, quien dijo que todas las epístolas fueron escritas en el Siglo 2. Loman explicó el cristianismo como una fusión del pensamiento judío , romano y helénico. Cuando se volvió ciego, dijo que su ceguera le había proporcionado perspicacia para comprender la oscura historia de la iglesia! Thomas William Doane, 1882, Bible Myths and their Parallels in Other Religions (Mitos bíblicos y sus Paralelos en otras Religiones). Anticuado, pero una revelación clásica de los antecedentes paganos de mitos bíblicos y milagros. Samuel Adrianus Naber, 1886, Verisimilia. Laceram conditionem Novi Testamenti exemplis illustrarunt et ab origine repetierunt. Clasicista quien vio los mitos griegos escondidos dentro de las escrituras cristianas. Gerald Massey, 1886, Historical Jesus and Mythical Christ (Jesús Histórico y Cristo Mítico). 1907, Ancient Egypt - The Light of the World (Antiguo Egipto, la Luz del Mundo). Otro clásico de un temprano némesis del sacerdocio cristiano. Egiptólogo británico, escribió seis volúmenes sobre la religión del antiguo Egipto. Edwin Johnson, 1887, Antiqua mater. A Study of Christian Origins (Asuntos Antiguos. Un estudio de los Orígenes Cristianos). Teólogo inglés radical, identificó a los antiguos cristianos como Chrestiani, seguidores de un dios bueno (Chrestus) dios que ha expropiado el mito de Dionisio Eleutherio ("Dionisio el Emancipador", para producir un auto-sacrificante dios-hombre. Denunció a los doce apóstoles como completas invenciones. Rudolf Steck, 1888, Der Galaterbrief nach seiner Echtheit untersucht nebst kritischen Bemerkungen zu den Paulinischen Hauptbriefen. Erudito suizo radical, designó a la totalidad de la epístolas paulinas como falsas. Franz Hartman, 1889, The Life of Johoshua: The Prophet of Nazareth (la Vida de Jesús, el Profeta de Nazaret). Willem Christiaan van Manen, 1896, Paulus. Profesor en Leiden, y el más famoso de los Radicales Holandeses, un clérigo que no creía en la resurrección corporal de Jesucristo. Luego de defender su argumento por muchos años, concluyó que ninguna de las epístolas paulinas era genuina, y que los Actos derivaba del trabajo de Josefo. Joseph McCabe, 1897, Why I Left the Church (Porqué dejé la Iglesia). 1907, The Bible in Europe: an Inquiry into the Contribution of the Christian Religion to Civilization (La Biblia en Europa: Investigación de la Contribución de la Religión Cristiana a la Civilización). 1914, The Sources of the Morality of the Gospels (Las Fuentes de la Moralidad de los Evangelios). Monje franciscano convertido en ateísta evangélico, McCabe, un prolífico escritor, destrozó muchas de las partes de la leyenda cristiana. – "No hay una figura de Jesús” en los evangelios. “Hay una docena de figuras” – pero continuó admitiendo la posibilidad de un fundador histórico, sin embargo. Albert Schweitzer.1901, The Mystery of the Kingdom of God (El Misterio del Reino de Dios). 1906, The Quest of the Historical Jesus (La búsqueda de un Jesús Histórico). El famoso teólogo y misionero alemán (35 años en el Camerún) ridiculizó la labor humanitaria de Jesús, la de los liberales, y al mismo tiempo tuvo el coraje de reconocer la labor de los Radicales Holandeses. Su propia pesimista conclusión fue la de que el super-héroe había sido un fanático apocalíptico, y de de que Jesús murió desilusionado. Famosamente dijo que aquellos que buscan un Jesús histórico, terminan hallando solo una reflexión de ellos mismos.. Wilhelm Wrede, 1901, The Messianic Secret (El secreto mesiánico). Wrede demostró como, en el evangelio de Marco, se forjó una falsa historia en la temprana creencia cristiana. George Robert Stowe Mead, 1903, Did Jesus Live 100 BC? (Vivía Jesús en el año 100?). Una discusión de las versiones del judío Jeschu que mueven la época de Jesús a una época anterior. Thomas Whittaker, 1904, The Origins of Christianity (Los orígenes de la cristiandad). Declaró a Jesús un mito. William Benjamin Smith, 1906, Der vorchristliche Jesus. 1911, Die urchristliche Lehre des reingöttlichen Jesus. Argumenta sobre orígenes del cristianismo con culto de un Jesús pre-cristiano en la isla de Chipre. Albert Kalthoff, 1907, The Rise of Christianity (La subida del cristianismo). Otro erudito alemán que identificó el cristianismo como una sicosis. Cristo era esencialmente el principio trascendental de la comunidad cristiana, que apuntaba a una reforma social apocalíptica. Gerardus Bolland, 1907, De Evangelische Jozua. Filósofo en Leiden, identificaba el origen del cristianismo en un previo gnosticismo judío. La superestrella del Nuevo Testamento es el 'hijo de Nun', el seguidor llamado Jesús por Moisés. La virgen es solo un símbolo para la gente de Israel. De Alejandría los "Netzerim" llevaron el evangelio a Palestina. En 1907 el papa Pío X condenó a los Modernistas que “trabajaban desde el interior de la iglesia”. Se introdujo un juramento anti-Modernista en 1910. Prosper Alfaric (1886-1955) Profesor francés de Teología, sacudido por la posición de Pío X, renunció a su fe y se salió de la iglesia en 1909, para trabajar por la causa del racionalismo. Mangasar Magurditch Mangasarian, 1909, The Truth About Jesus. Is he a Myth? (La verdad acerca de Jesús. ¿Es él un mito?). Antiguo ministro presbiteriano que logró ver a través de la falacia. Karl Kautsky, 1909, The Foundations of Christianity (La Fundación del Cristianismo). Temprana interpretación socialista del cristianismo, en términos de la lucha de clases. John E. Remsburg, 1909, The Christ: A critical review and analysis of the evidences of His existence (El Cristo: revisión crítica y análisis de las evidencias de su existencia). Evangelios plagados de contradicciones. Dudoso que Jesús existiera y un Cristo sobrenatural es ciertamente dogma cristiano. Arthur Drews, 1910, Die Christusmythe (El Mito Cristiano). 1910, Die Petruslegende (The Legend of St Peter). 1924,Die Entstehung des Christentums aus dem Gnostizismus (La emergencia del cristianismo a partir del gnosticismo). Eminente filósofo fue el mayor exponente de la contención de que Cristo es un mito. Los evangelios historiaron a un pre -existente Jesús místico, cuyas características fueron tomadas de la literatura judía y de los profetas. La Pasión se podía hallar en las especulaciones de Platón. John Robertson, 1910, Christianity and Mythology (Cristianismo y Mitología). 1911, Estudios Paganos de Cristo. Studies in Comparative Hierology. 1917, The Jesus Problem (El problema de Jesús). Robertson llamó la atención sobre la universalidad de muchos de los elementos de la “línea histórica de Jesús" y a los rituales pre -cristianos de crucifixión en el mundo antiguo. Identificó el original Jesus/Joshua con un antigua deidad Ephraimite en la forma de un cordero. Gustaaf Adolf van den Bergh van Eysinga, 1912, Radical Views about the New Testament (Puntos de Vista Radicales sobre el Nuevo Testamento). 1918, Voorchristelijk Christendom. De vorbereiding van het Evangelie in de Hellenistische wereld. Teólogo y el último de los). Radicales Holandeses, en mantener una cátedra de enseñanza. Alexander Hislop, 1916, The Two Babylons (las dos Babilonias). Exposición exhaustiva de los rituales paganos y parafernalia del Catolicismo Romano. Edward Carpenter, 1920, Pagan and Christian Creeds (Credos Paganos y Cristianos). Detalló los orígenes paganos de la Cristiandad. Rudolf Bultmann, 1921, The History of the Synoptic Tradition (La Historia de la Tradición Sinóptica) . 1941, Neues Testament und Mythologie. Teólogo Luterano y profesor en Marburg University, Bultman fue el exponente de la 'crítica formal' e hizo mucho para des-mitificar los evangelios. Identificó las narrativas de Jesús como teología servida en el lenguaje del mito. Bultmann observó que el nuevo testamento no es la historia de Jesús, sino el récord de la antigua fe cristiana. Arguyó que la búsqueda de un Jesús histórico es inútil. "No podremos nunca saber nada acerca de la vida y personalidad de Jesús." (Jesus y la Palabra, 8) James Frazer, 1922, The Golden Bough (La Rama Dorada). Interpretación antropológica del progreso humano desde la magia, la religión y la ciencia. Cristiandad, un fenómeno cultural. P. L. Couchoud, 1924, Le mystère de Jesus.1939, The Creation of Christ (La creación de Cristo). Couchoud se adhirió a un Pedro histórico más que a un Jesús histórico, y arguyó que la Pasión fue modelada sobre la muerte de Stephen. Georg Brandes, 1926, Jesus – A Myth (Jesús, un Mito). Identificó la Revelación de san Juan como la parte más antigua del Nuevo Testamento. Joseph Wheless, 1926, Is It God's Word? (¿Es esa la Palabra de Dios?). Una Exposición de la fábulas y mitología de la biblia y de las falacias de la teología. 1930, Forgery in Christianity (Falsificaciones en el cristianismo). Abogado americano, criado en el Cinturón Bíblico, destrozó la fantasía bíblica. Henri Delafosse, 1927, Les Lettres d’Ignace d’Antioche. 1928, "Les e'crits de Saint Paul" en Christianisme. Las Epístolas de Ignacio denunciadas como las más recientes falsificaciones. L. Gordon Rylands, 1927, The Evolution of Christianity (La Evolución de la cristiandad).1935, Did Jesus Ever Live? (¿Alguna vez vivió Jesús?) Edouard Dujardin, 1938, Ancient History of the God Jesus (Historia Antigua del Dios Jesús). John J. Jackson, 1938, Christianity Before Christ (Cristiandad antes de Jesús). Llamó la atención sobre los precedentes egipcios del cristianismo. Alvin Boyd Kuhn, 1944, Who is this King of Glory? (¿Quien es éste rey de Gloria?) 1970, Rebirth for Christianity (Renacimiento del Cristianismo). Jesús no fue jamás una persona, sino un símbolo del alma divina en todo ser humano. Herbert Cutner, 1950, Jesus: God, Man, or Myth? (¿Jesús, Dios, Hombre o Mito?) Naturaleza mítica de Jesús, y un resumen de del actual debate entre místicos e historicistas. La exclusivamente mítica es una tradición continuada, no novela. Orígenes paganos de Cristo. Georges Las Vergnas, 1956, Pourquoi j'ai quitté l'Eglise romaine Besançon. Georges Ory, 1961, An Analysis of Christian Origins. (Análisis de los orígenes cristianos). Guy Fau, 1967, Le Fable de Jesus Christ. (La fábula de Jesucristo). John Allegro, 1970, The Sacred Mushroom and the Cross (El Hongo Sagrado y la Cruz). 1979, The Dead Sea Scrolls and the Christian Myth (Los Rollos del Mar Muerto y el Mito Cristiano). Jesús fue nada más que un hongo mágico, y su vida, una interpretación alegórica de un estado alterado por drogas. Cárcel para Allegro no, pero sí ruina profesional. George Albert Wells, 1975, Did Jesus Exist?(¿Existió Jesús?) 1988, The Historical Evidence for Jesus (La evidencia histórica de Jesús). 1996, The Jesus Legend (La leyenda de Jesús). 1998, Jesus Myth (El mito de Jesús). 2004, Can We Trust the New Testament? Thoughts on the Reliability of Early Christian Testimony (¿Podemos confiar en el Nuevo Testamento? Pensamientos sobre la Confiabilidad del AntiguoTestimonio Cristiano). El Cristianismo como un crecimiento de la sabiduría sagrada judía. Libros posteriores concedieron la posible influencia de un predicador real. Max Rieser, 1979, The True Founder of Christianity and the Hellenistic Philosophy (El verdadero Fundador del Cristianismo y de la filosofía Helenística). El cristianismo comenzó con los judíos de la Diáspora, y luego retroactivamente se estableció en Palestina en los años antes del 70. El cristianismo llegó último, no primero, a Palestina – por lo que los hallazgos arqueológicos aparecen en Roma pero no en Judea hasta el Siglo 4. Abelard Reuchlin, 1979, The True Authorship of the New Testament (La Verdadera Autoría del Nuevo Testament). Teoría conspiratoria par excellence: El aristócrata romano Arius Calpurnius Piso (también llamado "Flavius Josephus" conspiró para ganar el control del Imperio Romano, mediante la fundación de una nueva religión. Hermann Detering, 1992, Paulusbriefe ohne Paulus?: Die Paulusbriefe in der holländischen Radikalkritik. Ministro alemán en la tradición radical holandesa.. Ni Jesús, ni Pablo. Gary Courtney, 1992, 2004 Et tu, Judas? Then Fall Jesus! (Y tú, Judas? Luego Cae Jesús!). La Pasión es esencialmente la suerte de César en disfraz judío, injertada en el culto de muerte/resurrección de Attis. Los fanáticos judíos de César asimilaron al sacrificado ‘salvador de la humanidad’ como el ‘Siervo Sufriente’ de Isaías. Michael Kalopoulos, 1995, The Great Lie (La Gran Mentira). Historiador griego halla impresionantes paralelos entre los textos bíblicos y la mitología griega. Expone la naturaleza astuta, falsa engañosa y dominante de las religiones. Gerd Lüdemann, 1998, The Great Deception: And What Jesus Really Said and Did (El Gran Engaño: lo que Jesús realmente dijo e hizo). 2002, Paul: The Founder of Christianity (El Fundador del Cristianismo). 2004, The Resurrection Of Christ: A Historical Inquiry (La resurrección de Cristo, una investigación Histórica). Luego de 25 años de estudio el profesor alemán concluyó que Paulo, no Jesús, fundó el Cristianismo. Lüdemann fue expulsado de la facultad de teología de la Universidad de Göttingen por atreverse a decir que la resurrección es "una piadosa auto-decepción." Solo esto para mostrar la libertad académica. Alvar Ellegard, 1999, Jesus One Hundred Years Before Christ (Jesús, Cien años antes de Cristo). La cristiandad vista como emergiendo de la Iglesia Esenia de Dios, con el prototipo de Jesús como Maestro de Sabiduría. D. Murdock ('Acharya S') 1999, The Christ Conspiracy: The Greatest Story Ever Sold (La conspiración de Cristo, la más Grande Historia nunca Vendida) . 2004, Suns of God: Krishna, Buddha and Christ Unveiled ( Soles de Dios: Krishna, Buda, y Cristo desvelados) . Añade una dimensión astro-teológica a la demolición del mito crístico. Murdock identifica a JC como la deidad compuesta usada para unificar el Imperio Romano. Earl Doherty, 1999, The Jesus Puzzle. Did Christianity Begin with a Mythical Christ? (La adivinanza de Jesús. ¿Comenzó el cristianismo con un Cristo mítico?). Potente afirmación sobre como el cristianismo comenzó como una secta judía místico-revelatoria – sin ningún Jesús requerido! Timothy Freke, Peter Gandy, 1999, The Jesus Mysteries (Los misterios de Jesús). 2001, Jesus and the Lost Goddess (Jesus y la Diosa Perdida) : The Secret Teachings of the Original Christians (Los secretos místicos de los cristianos originales). Examina la relación estrecha entre la historia de Jesús, y la de Osiris-Dionisio. Jesús y María Magdalena, figuras míticas basadas en las paganas Dios y Diosa. Harold Liedner, 2000, The Fabrication of the Christ Myth (La invención del Mito Crístico). Anacronismos y errores geográficos de los evangelios denunciados. Cristianismo, uno de los más efectivos fraudes de la historia. Robert Price, 2000, Deconstructing Jesus.(Desarmando a Jesús). 2003 Incredible Shrinking Son of Man (El increíble encogible Hijo del Hombre): How Reliable Is the Gospel Tradition? (¿Qué tan confiable es la Tradición Evangélica?).Ex-ministro y acreditado erudito, muestra a Jesús como amalgama ficcional de varios profetas del Siglo Uno, redentores del culto de los misterios y 'aions' místicos. Hal Childs, 2000, The Myth of the Historical Jesus and the Evolution of Consciousness (El Mito del Jesús histórico y la Evolución de la Conciencia). Un enfoque de un sico-terapista sobre el hombre-dios. Michael Hoffman, 2000, Filósofo y teórico de la "muerte del ego" quien botó por la borda al Jesús histórico. Burton Mack, 2001, The Christian Myth: Origins, Logic, and Legacy (El Mito cristiano: orígenes, lógica y Legado). Formación social de la creación de mitos. Luigi Cascioli, 2001, The Fable of Christ (La Fábula de Cristo). Acusando al papado de lucrarse con el engaño. Frank R. Zindler, 2003, The Jesus the Jews Never Knew (el Jesús que los judíos nunca conocieron): Sepher Toldoth Yeshu and the Quest of the Historical Jesus in Jewish Sources (La búsqueda del Jesús histórico en fuentes judías).No existe evidencia en fuentes judías del maestro fantasmagórico. Daniel Unterbrink, 2004, Judas the Galilean: The Flesh and Blood Jesus (Judas el galileo, el Jesús de carne y sangre). Paralelos entre el rebelde contra los impuestos de 6 AD y el fantasma de los evangelios explorado en detalle. 'Judas es Jesús'. Bueno, parte de Jesús, no hay duda. Tom Harpur, 2005, The Pagan Christ: Recovering the Lost Light (El Cristo pagano recuperando la Luz Perdida). Erudito canadiense en Nuevo Testamento y ex-sacerdote Anglicano – presenta las ideas de Kuhn, Higgins y Massey. Jesus es un mito y todas las partes esenciales del cristianismo se originaron en Egipto. Francesco Carotta, 2005, Jesus Was Caesar (Jesus fue el César): On the Julian Origin of Christianity (Sobre el origen Juliano del Cristianismo). Inventario exhaustivo de paralelos. Alarmantemente, declara que César fue Jesús. Joseph Atwill, 2005, Caesar's Messiah: The Roman Conspiracy to Invent Jesus (El Mesías del César: La Conspiración Romana para inventar a Jesús) . Otro intento sobre las similitudes con el evangelio de Josefo. Atwill arguye que los conquistadores del Siglo Uno, Vespasiano, Titus and Domitiano, utilizaron a judíos helenizados para fabricar los textos “cristianos” para establecer una alternativa pacífica al judaísmo militante. Fue Jesús el Titus Flavius? No lo creo. Michel Onfray, 2005, Traité d'athéologie (2007 En defensa del ateísmo). Filósofo francés arguye por un ateísmo positivo, destronando al Jesús histórico a lo largo del camino. Kenneth Humphreys, 2005, Jesus Never Existed (Jesús Nunca Existió). Libro correspondiente a este sitio del Internet. Recoge las más convincentes exposiciones sobre el supuesto mesiánico super-héroe. El autor establece ésta exégesis dentro del contexto socio-histórico de una religión malévola, en constante evolución. Jay Raskin, 2006, The Evolution of Christs and Christianities (La evolución de los Cristos y las Cristiandades). Antiguo académico y productor de cine, Raskin ve más allá de la cortina de humo oficial de Eusebio, y halla un movimiento cristiano fragmentado, y una imagen dividida de la imagen de Cristo, manufacturada a partir de varios personajes literarios e históricos. Especula que la primera capa de creación del mito fue una novela mujer llamada María. Es posible. Thomas L. Thompson, 2006, The Messiah Myth (El mito del Mesías). Teólogo, profesor universitario e historiador en Copenhagen, concluyó que Jesús y David eran ambos amalgamas de temas mitológicos del Cercano Oriente de la Edad de Bronce. Copying is freely permitted, provided credit is given to the author and no material herein is sold for profit.

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Primer trasplante de pene en el mundo.
Primer trasplante de pene en el mundo.
Ciencia EducacionporAnónimo3/16/2015

link: https://www.youtube.com/watch?v=MyVpK0D8bcQ Realizado con éxito el primer trasplante de pene del mundo Otros nueve pacientes recibirán trasplantes similares tras el éxito de esta primera intervención, que podría aportar una solución a enfermedades como el cáncer o la disfunción eréctil severa. Un equipo médico de la Universidad de Stellenbosch en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) ha realizado con éxito el primer trasplante de pene en el mundo, informó hoy la institución académica. El paciente, que se ha recuperado por completo, es un hombre de 21 años que sufrió la amputación del pene a causa de complicaciones tras una circuncisión. La operación, realizada el pasado 11 de diciembre, duró nueve horas y, por primera vez en la historia de la medicina, ha tenido un resultado satisfactorio a largo plazo, según el portal sudafricano de noticias News24. "Es la primera vez que se logra con éxito una intervención de este tipo", según el decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la universidad, Jimmy Volmink. "Nuestro objetivo era que fuera plenamente funcional a los dos años y estamos sorprendidos de que haya tenido una recuperación tan rápida", explicó. Los médicos modelaron el pene trasplantado a partir de piel abdominal del donante. Otros nueve pacientes recibirán trasplantes similares tras el éxito de esta primera intervención, que podría aportar una solución a enfermedades como el cáncer o la disfunción eréctil severa. Liderada por el Jefe de Urología de la Universidad, Andre van der Merwe, la intervención se realizó en el Hospital Tygerberg en Ciudad del Cabo. "Este procedimiento es otro excelente ejemplo de cómo la investigación, los conocimientos técnicos y la atención centrada en el paciente pueden combinarse para aliviar el sufrimiento humano", agregó.

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El Libro Perdido de Enki - Memorias De Un Dios extraterestre
ParanormalporAnónimoFecha desconocida

El Libro Perdido de Enki - Memorias y Profecías De Un Dios extraterestre. Por: Sitchin Zecharia INTRODUCCIÓN Hace unos 445.000 años, astronautas de otro planeta llegaron a la Tierra en busca de oro. Tras amarizar en uno de los mares de la Tierra, desembarcaron y fundaron Eridú, «Hogar en la Lejanía». Con el tiempo, el asentamiento inicial se extendió hasta convertirse en la flamante Misión Tierra, con un Centro de Control de Misiones, un espaciopuerto, operaciones mineras e, incluso, una estación de paso en Marte. Escasos de mano de obra, los astronautas utilizaron la ingeniería genética para darle forma a los Trabajadores Primitivos - el Homo sapiens. Más tarde, el Diluvio barrió la Tierra en una inmensa catástrofe que hizo necesario un nuevo comienzo; los astronautas se convirtieron en dioses y le concedieron la civilización a la Humanidad, transmitiéndosela a través del culto. Después, hace unos cuatro mil años, todo lo conseguido se desmoronó en una catástrofe nuclear provocada por los visitantes en el transcurso de sus propias rivalidades y guerras. Todo lo ocurrido en la Tierra, y especialmente los acontecimientos acaecidos desde el inicio de la historia del ser humano, lo ha recogido Zecharia Sitchin en su serie de Crónicas de la Tierra, a partir de la Biblia, de tablillas de arcilla, de mitos de la antigüedad y de descubrimientos arqueológicos. Pero, ¿qué ocurrió antes de los acontecimientos en la Tierra, qué ocurrió en el propio planeta de los astronautas, Nibiru, que les llevó a los viajes espaciales, a su necesidad de oro y a la creación del Hombre? ¿Qué emociones, rivalidades, creencias, morales (o ausencia de éstas) motivaron a los principales protagonistas en las sagas celestes y espaciales? ¿Cuáles fueron las relaciones que llevaron a una escalada de la tensión en Nibiru y en la Tierra, qué tensiones surgieron entre viejos y jóvenes, entre los que habían llegado de Nibiru y los nacidos en la Tierra? ¿Y hasta qué punto lo sucedido vino determinado por el Destino -un destino cuyo registro de acontecimientos del pasado guarda la clave del futuro? ¿No sería prometedor que uno de los principales protagonistas, un testigo presencial que podía distinguir entre Suerte o Hado y Destino, registrara para la posteridad el cómo, el dónde, el cuándo y el porqué de todo, los Principios y los Finales? Pues eso es, precisamente, lo que algunos de ellos hicieron; ¡y entre los principales de éstos estuvo el líder que comandó el primer grupo de astronautas! Tanto expertos como teólogos reconocen en la actualidad que los relatos bíblicos de la Creación, de Adán y Eva, del Jardín del Edén, del Diluvio o de la Torre de Babel se basaron en textos escritos milenios antes en Mesopotamia, en especial escritos por los sumerios. Y éstos, a su vez, afirmaban con toda claridad que obtuvieron sus conocimientos acerca de lo acontecido en el pasado (muchos de ellos de una época anterior al comienzo de las civilizaciones, incluso anterior al nacimiento de la Humanidad) de los escritos de los Anunnaki («Aquellos Que del Cielo a la Tierra Vinieron»), los «dioses» de la antigüedad. Como resultado de un siglo y medio de descubrimientos arqueológicos en las ruinas de las civilizaciones de la antigüedad, especialmente en Oriente Próximo, se han descubierto un gran número de estos primitivos textos; los hallazgos han revelado un gran número de textos desaparecidos -los llamados libros perdidos- que, o bien se mencionaban en los textos descubiertos, o se inferían a partir de ellos, o era conocida su existencia debido que habían sido catalogados en las bibliotecas reales o de los templos. En ocasiones, los «secretos de los dioses» se revelaron en parte en relatos épicos, como en la Epopeya de Gilgamesh, que desvelan el debate que tuvo lugar entre los dioses y que llevó a la decisión de que la Humanidad pereciera en el Diluvio, o en un texto titulado Atra Hasis, que recuerda el motín de los Anunnaki que trabajaban en las minas de oro y que llevó a la creación de los Trabajadores Primitivos -los Terrestres. De cuando en cuando, los mismos líderes de los astronautas fueron los que crearon las composiciones; a veces, dictando el texto a un escriba, como en el titulado La Epopeya de Erra, en el cual uno de los dos dioses que desencadenaron la catástrofe nuclear intentó inculpar a su adversario; a veces, haciendo de escriba el mismo dios, como ocurre con el Libro de los Secretos de Thot (el dios egipcio del conocimiento), que el mismo dios había ocultado en una cámara subterránea. Según la Biblia, cuando el Señor Dios Yahveh le dio los Mandamientos a su pueblo elegido, los inscribió en un principio por su propia mano en dos tablas de piedra que le entregó a Moisés en el Monte Sinaí. Pero, después de que Moisés arrojara y rompiera estas tablas como respuesta al incidente del becerro de oro, las nuevas tablas las inscribió el mismo Moisés, por ambos lados, mientras permaneció en el monte durante cuarenta días y cuarenta noches, tomando al dictado las palabras del Señor. Si no hubiera sido por un relato escrito en un papiro de la época del faraón egipcio Khufu (Keops) concerniente al Libro de los Secretos de Thot, no se habría llegado a conocer la existencia de ese libro. Si no hubiera sido por las narraciones bíblicas del Éxodo y el Deuteronomio, nunca habríamos sabido nada de las tablas divinas ni de su contenido; todo esto se habría convertido en parte de la enigmática colección de los «libros perdidos» cuya existencia nunca habría salido a la luz. Y no resulta tan doloroso el hecho de que, en algunos casos, sepamos que hayan existido determinados textos, como que su contenido permanezca en la oscuridad. Éste es el caso del Libro de las Guerras de Yahveh y del Libro de Jasher (el «Libro del Justo»), que se mencionan específicamente en la Biblia. En al menos dos casos, se puede inferir la existencia de libros antiguos (textos primitivos conocidos por el narrador bíblico). l capítulo 5 del Génesis comienza con la afirmación «Éste es el libro del Toledoth de Adán», traduciéndose normalmente el término Toledoth como «generaciones», pero su significado más preciso es «registro histórico o genealógico». De hecho, a lo largo de milenios, han sobrevivido versiones parciales de un libro que se conoció como el Libro de Adán y Eva en armenio, eslavo, siriaco y etíope; y el Libro de Henoc (uno de los llamados libros apócrifos que no se incluyeron en la Biblia canónica) contiene fragmentos que, según los expertos, pertenecieron a un libro mucho más antiguo, el Libro de Noé. Un ejemplo que se menciona con frecuencia sobre el gran número de libros perdidos es el de la famosa Biblioteca de Alejandría, en Egipto. Fundada por el general Tolomeo tras la muerte de Alejandro en el 323 a.C, se dice que contenía más de medio millón de «volúmenes», de libros inscritos en diversos materiales (arcilla, piedra, papiro, pergamino). Aquella gran biblioteca, donde los eruditos se reunían para estudiar el conocimiento acumulado, se quemó y fue destruida en las guerras que se desarrollaron entre el 48 a.C. y la conquista árabe, en el 642 d.C. Lo que ha quedado de sus tesoros es una traducción al griego de los cinco primeros libros de la Biblia hebrea, y fragmentos que se conservaron en los escritos de algunos de los eruditos residentes de la biblioteca. Y es así como sabemos que el segundo rey Tolomeo comisionó, hacia el 270 a.C, a un sacerdote egipcio al que los griegos llamaron Manetón para que recopilara la historia y la prehistoria de Egipto. Al principio, escribió Manetón, sólo los dioses remaron allí; luego, los semidioses y, finalmente, hacia el 3100 a.C, comenzaron las dinastías faraónicas. Escribió que los reinados divinos comenzaron diez mil años antes del Diluvio y que se prolongaron durante miles de años, presenciándose en el último período batallas y guerras entre los dioses. En los dominios asiáticos de Alejandro, donde el cetro cayó en manos del general Seleucos y de sus sucesores, también tuvo lugar un empeño similar por proporcionar a los sabios griegos un registro de los acontecimientos del pasado. Un sacerdote del dios babilónico Marduk, Beroso, con acceso a las bibliotecas de tablillas de arcilla, cuyo centro era la biblioteca del templo de Jarán (ahora en el sudeste de Turquía), escribió una historia de dioses y hombres en tres volúmenes que comenzaba 432.000 años antes del Diluvio, cuando los dioses llegaron a la Tierra desde los cielos. En una lista en la que figuraban los nombres y la duración de los reinados de los diez primeros comandantes, Beroso decía que el primer líder, vestido como un pez, llegó a la costa desde el mar. Era el que le daría la civilización a la Humanidad, y su nombre, pasado al griego, era Oannes. Encajando muchos detalles, ambos sacerdotes hicieron entrega de relatos de dioses del cielo que habían venido a la Tierra, de un tiempo en que sólo los dioses reinaban en la Tierra y del catastrófico Diluvio. En los trozos y en los fragmentos conservados (en otros escritos contemporáneos) de los tres volúmenes, Beroso daba cuenta específicamente de la existencia de escritos anteriores a la Gran Inundación -tablillas de piedra que se ocultaron para salvaguardarlas en una antigua ciudad llamada Sippar, una de las ciudades originales que fundaran los antiguos dioses. Aunque Sippar fue arrollada y arrasada por el Diluvio, al igual que el resto de las ciudades antediluvianas de los dioses, apareció una referencia a los escritos antediluvianos en los anales del rey asirio Assurbanipal (668-633 a.C). Cuando, a mediados del siglo XIX los arqueólogos descubrieron la antigua capital asiría de Nínive (hasta entonces, conocida sólo por el Antiguo Testamento), hallaron en las ruinas del palacio de Assurbanipal una biblioteca con los restos de alrededor de 25.000 tablillas de arcilla inscritas. Coleccionista asiduo de «textos antiguos», Assurbanipal hacía alarde en sus anales: «El dios de los escribas me ha concedido el don del conocimiento de su arte; he sido iniciado en los secretos de la escritura; incluso puedo leer las intrincadas tablillas en sumerio; entiendo las palabras enigmáticas cinceladas en la piedra de los días anteriores a la Inundación». Sabemos ahora que la civilización sumeria floreció en lo que es ahora Iraq casi un milenio antes de los inicios de la época faraónica en Egipto, y que ambas serían seguidas posteriormente por la civilización del Valle del Indo, en el subcontinente indio. También sabemos ahora que los sumerios fueron los primeros en plasmar por escrito los anales y los relatos de dioses y hombres, de los cuales todos los demás pueblos, incluidos los hebreos, obtuvieron los relatos de la Creación, de Adán y Eva, Caín y Abel, el Diluvio y la Torre de Babel; y de las guerras y los amores de los dioses, como se reflejaron en los escritos y los recuerdos de los griegos, los hititas, los cananeos, los persas y los indoeuropeos. Como atestiguan todos estos antiguos escritos, sus fuentes fueron aún más antiguas; algunas descubiertas, muchas perdidas. El volumen de estos primitivos escritos es asombroso; no miles, sino decenas de miles de tablillas de arcilla se han descubierto en las ruinas del Oriente Próximo de la antigüedad. Muchas tratan o registran aspectos de la vida cotidiana, como acuerdos comerciales o salarios de los trabajadores, o registros matrimoniales. Otros, descubiertos principalmente en las bibliotecas palaciegas, conforman los Anales Reales; otros más, descubiertos en las ruinas de las bibliotecas de los templos o en las escuelas de escribas, conforman un grupo de textos canónicos, de literatura sagrada, que se escribieron en lengua sumeria y se tradujeron después al acadio (la primera lengua semita) y, más tarde, a otras lenguas de la antigüedad. E, incluso, en estos escritos primitivos, que se remontan a casi seis mil años, encontramos referencias a «libros» (textos inscritos en tablillas de piedra) perdidos. Entre los hallazgos increíbles (pues decir «afortunados» no transmitiría plenamente la idea de milagro) realizados en las ruinas de las ciudades de la antigüedad y en sus bibliotecas, se encuentran unos prismas de arcilla donde aparece información de los diez soberanos antediluvianos y de sus 432.000 años de reinado, una información a la que ya aludía Beroso. Conocidas como las Listas de los Reyes Sumerios (y exhibidas en el Museo Ashmolean de Oxford, Inglaterra), sus distintas versiones no dejan lugar a duda de que los compiladores sumerios tuvieron acceso a cierto material común o canónico de textos primitivos. Junto con otros textos, igualmente antiquísimos, descubiertos en diversos estados de conservación, estos textos sugieren rotundamente que el cronista original de la Llegada, así como de los acontecimientos que la precedieron y la siguieron, había sido uno de aquellos líderes, un participante clave, un testigo presencial. Ese testigo presencial de los acontecimientos y participante clave en ellos era el líder que había amerizado con el primer grupo de astronautas. En aquel momento, su nombre-epíteto era E.A., «Aquel Cuyo Hogar Es Agua», y sufrió la amarga decepción de que el mando de la Misión Tierra se le diera a su hermanastro y rival EN.LIL («Señor del Mandato»), una humillación que no quedaría suficientemente mitigada con la concesión del título de EN.KI, «Señor de la Tierra». Relegado de las ciudades de los dioses y de su espaciopuerto en el E.DIN («Edén») para supervisar la extracción de oro en el AB.ZU (África sudoriental), Ea/Enki fue, además de un gran científico, el que descubrió a los homínidos que habitaban aquellas zonas. Y, de este modo, cuando se amotinaron y dijeron «¡Ya basta!» los Anunnaki que trabajaban en las minas, fue él quien pensó que la mano de obra que necesitaban se podía conseguir adelantándose a la evolución por medio de la ingeniería genética; y así apareció el Adam (literalmente, «El de la Tierra», el Terrestre). Como híbrido que era, el Adán no podía procrear; pero los acontecimientos de los que se hace eco el relato bíblico de Adán y Eva en el Jardín del Edén dan cuenta de la segunda manipulación genética de Enki, que añadió los genes cromosómicos extras necesarios para la procreación. Y cuando la Humanidad, al proliferar, resultó no adecuarse a lo que tenían previsto los dioses, fue él, Enki, el que desobedeció el plan de su hermano Enlil de dejar que la Humanidad pereciera en el Diluvio, unos acontecimientos en los que el héroe humano recibió el nombre de Noé en la Biblia, y Ziusudra en el texto sumerio original, más antiguo. Ea/Enki era el primogénito de Anu, soberano de Nibiru, y como tal estaba versado en el pasado de su planeta (Nibiru) y de sus habitantes. Científico competente, Enki legó los aspectos más importantes de los avanzados conocimientos de los Anunnaki a sus dos hijos, Marduk y Nin-gishzidda (que, como dioses egipcios, eran conocidos allí como Ra y Thot respectivamente). Pero también jugó un papel fundamental al compartir con la Humanidad ciertos aspectos de tan avanzados conocimientos, enseñándoles a individuos seleccionados los «secretos de los dioses». En al menos dos ocasiones, estos iniciados plasmaron por escrito (tal como se les indicó que hicieran) aquellas enseñanzas divinas como legado de la Humanidad. Uno de ellos, llamado Adapa, y probablemente hijo de Enki con una hembra humana, es conocido por haber escrito un libro titulado Escritos referentes al Tiempo -uno de los libros perdidos más antiguos. El otro, llamado Enmeduranki, fue con toda probabilidad el prototipo del Henoc bíblico, aquel que fue elevado al cielo después de confiar a sus hijos el libro de los secretos divinos, y del cual posiblemente haya sobrevivido una versión en el extrabíblico Libro de Henoch. A pesar de ser el primogénito de Anu, Enki no estaba destinado a ser el sucesor de su padre en el trono de Nibiru. Unas complejas normas sucesorias, reflejo de la convulsa historia de los nibiruanos, le daba ese privilegio al hermanastro de Enki, Enlil. En un esfuerzo por resolver este agrio conflicto, Enki y Enlil terminaron en una misión en un planeta extraño -la Tierra-, cuyo oro necesitaban para crear un escudo que preservara la cada vez más tenue atmósfera de Nibiru. Fue en este marco, complicado aún más con la presencia en la Tierra de su hermanastra Ninharsag (la oficial médico jefe de los Anunnaki), donde Enki decidió desafiar los planes de Enlil de hacer que la Humanidad pereciera en el Diluvio. El conflicto siguió adelante entre ambos hermanastros, e incluso entre sus nietos; y el hecho de que todos ellos, y especialmente los nacidos en la Tierra, se enfrentaran a la pérdida de longevidad que el amplio período orbital de Nibiru les proporcionaba incrementó aún más las angustias personales y agudizó las ambiciones. Y todo esto culminó en el último siglo del tercer milenio a.C, cuando Marduk, primogénito de Enki con su esposa oficial, proclamó que él, y no el primogénito de Enlil, Ninurta, debía heredar la Tierra. El amargo conflicto, que supuso el desarrollo de una serie de guerras, llevó al final a la utilización de armas nucleares; aunque no intencionado, el resultado de todo ello fue el hundimiento de la civilización sumeria. La iniciación de individuos escogidos en los «secretos de los dioses» marcó los inicios del Sacerdocio, los linajes de mediadores entre los dioses y el pueblo, los transmisores de la Palabra Divina a los mortales terrestres. Los oráculos (interpretaciones de los pronunciamientos divinos) se mezclaron con la observación de los cielos en busca de augurios. Y a medida que la Humanidad se vio arrastrada a tomar parte en los conflictos de los dioses, la Profecía comenzó a jugar su papel. De hecho, la palabra para designar a estos portavoces de los dioses que proclamaban lo que iba a pasar, Nabih, era el epíteto del hijo primogénito de Marduk, Nabu, que en nombre de su padre, exiliado, intentó convencer a la Humanidad de que los signos celestes indicaban la inminente supremacía de Marduk. Este estado de cosas llevó a la necesidad de diferenciar entre Suerte y Destino. Las promulgaciones de Enlil, y a veces incluso de Anu, que siempre habían sido incuestionables, se veían sujetas ahora al examen de la diferencia entre NAM (el Destino, como las órbitas planetarias, cuyo curso está determinado y no se puede cambiar) y NAM.TAR, literalmente, el destino que puede ser torcido, roto, cambiado (que era la Suerte o el Hado). Revisando y rememorando la secuencia de los acontecimientos, y el paralelismo aparente entre lo que había sucedido en Nibiru y lo que había ocurrido en la Tierra, Enki y Enlil comenzaron a ponderar filosóficamente lo que, ciertamente, estaba destinado y no se podía evitar, y el hado que venía como consecuencia de decisiones acertadas o equivocadas y del libre albedrío. Éstas no se podían predecir, mientras que las primeras se podían anticipar (especialmente, si eran cíclicas, como las órbitas planetarias; si lo que fue volvería a ser, si lo Primero también sería lo Último). Las consecuencias climáticas de la desolación nuclear agudizaron el examen de conciencia entre los líderes de los Anunnaki y llevaron a la necesidad de explicar a las devastadas masas humanas por qué había ocurrido aquello. ¿Había sido cosa del destino, o había sido el resultado de un error de los Anunnaki? ¿Había algún responsable, alguien que tuviera que rendir cuentas? En las reuniones de los Anunnaki en las vísperas de la calamidad, fue Enki el único que se opuso a la utilización de las armas prohibidas. De ahí la importancia que tuvo para Enki explicar a los supervivientes qué había sucedido en la saga de los extraterrestres que, a pesar de sus buenas intenciones, habían terminado siendo tan destructores. ¿Y quién, sino Ea/Enki, que había sido el primero en llegar y presenciarlo todo, era el más cualificado para relatar el Pasado, con el fin de poder adivinar el Futuro? Y la mejor forma de relatarlo todo era en un informe, escrito en primera persona por el mismo Enki. Es cierto que hizo una autobiografía, por lo que se deduce de un largo texto (pues se extiende al menos en doce tablillas) descubierto en la biblioteca de Nippur, donde se cita a Enki diciendo: Cuando llegué a la Tierra, había mucho inundado. Cuando llegué a sus verdes praderas, montículos y cerros se levantaron a mis órdenes. En un lugar puro construí mi hogar, un nombre adecuado le di. Este largo texto continúa diciendo que Ea/Enki asignó tareas a sus lugartenientes, poniendo en marcha su Misión en la Tierra. Otros muchos textos, que relatan diversos aspectos del papel de Enki en los acontecimientos que siguieron sirven para completar el relato de Enki; entre ellos hay una cosmogonía, una Epopeya de la Creación, en cuyo núcleo se halla el propio texto de Enki, que los expertos llaman La Génesis de Eridú. En ellos, se incluyen descripciones detalladas del diseño del Adán, y cuentan cómo otros Anunnaki, varón y hembra, llegaron hasta Enki en su ciudad de Eridú para obtener de él el ME, una especie de disco de datos donde se hallaban codificados todos los aspectos de la civilización; y también hay textos de la vida privada y de los problemas personales de Enki, como el relato de sus intentos por conseguir tener un hijo con su hermanastra Ninharsag, sus promiscuas relaciones tanto con diosas como con las Hijas del Hombre y las imprevistas consecuencias que se derivaron de todo ello. El texto del Atra Hasis arroja luz sobre los esfuerzos de Anu por prevenir un estallido de las rivalidades Enki-Enlil al dividir los dominios de la Tierra entre ellos; y los textos que registran los acontecimientos que precedieron al Diluvio reflejan casi palabra por palabra los debates del Consejo de los Dioses sobre la suerte de la Humanidad y el subterfugio de Enki conocido como el relato de Noé y el arca, relato conocido sólo por la Biblia, hasta que se encontró una de sus versiones originales mesopotámicas en las tablillas de la Epopeya de Gilgamesh. Las tablillas de arcilla sumerias y acadias, las bibliotecas de los templos babilónicos y asirios, los «mitos» egipcios, hititas y cananeos, y las narraciones bíblicas forman el cuerpo principal de memorias escritas de los asuntos de dioses y hombres. Y por primera vez en la historia, este material disperso y fragmentado ha sido reunido y utilizado, de la mano de Zecharia Sitchin, para recrear el relato presencial de Enki, los recuerdos autobiográficos y las penetrantes profecías de un dios extraterrestre. Presentado como un texto que hubiera dictado Enki a un escriba escogido, un Libro Testimonial para ser desvelado en el momento apropiado, trae a la mente las instrucciones de Yahveh al profeta Isaías (siglo vii a.C): Ahora ven, escríbelo en una tablilla sellada, grábalo como un libro; para que sea un testimonio hasta el último día, un testimonio para siempre. Isaías 30,8 Al tratar del pasado, el mismo Enki percibió el futuro. La idea de que los Anunnaki, ejercitando el libre albedrío, eran señores de su suerte (así como de la suerte de la Humanidad) desembocó, en última instancia, en la constatación de que se trataba de un Destino que, después de todo lo dicho y hecho, determinaba el curso de los acontecimientos; y, por tanto, como reconocieron los profetas hebreos, lo Primero será lo Último. El registro de los acontecimientos dictado por Enki se convierte, así pues, en el fundamento de la Profecía, y el Pasado se convierte en Futuro. Por: Sitchin Zecharia

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