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Electric_Angel

Usuario (Japón)

Primer post: 6 ago 2013Último post: 15 ago 2013
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Las lágrimas de la felicidad (historia propia)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/6/2013

Aqui les traigo otra historia. Realmente espero que disfruten leyendola, me llevó muchísimo tiempo y puse mucho esfuerzo para su disfrute ñ.ñ Géneros: Drama y romance (tiene algo de "comedia", pero no es lo esencial) Aviso: Es una historia algo larga. Tiene 34 capítulos. No iba a ponerla toda en el post, así que si les gusta, y quieren seguir leyendo, al final, les dejo mi blog dónde esta subida completamente. Pueden fijarse en las entradas. También, hay una foto de la protagonista y una pequeña descripción de ella (está junto con el prólogo) Las lágrimas de la felicidad Prólogo: Volvía del instituto. Para mí un día normal. Ingresé a mi casa. Los vi a mis padres sentados, estaban muy serios. Mi pequeño hermanito Shouta, estaba llorando. Supuse que había hecho algo. Me dirigía a mi habitación, pero mis padres me dijeron que querían decirme algo. Me senté. –Tu madre y yo nos divorciaremos- me dijo mi padre. Yo ya sabía que esto iba a ocurrir. Nunca se veían, siempre estaban viajando y trabajando. Mi madre se enfurecía con mi padre el poco tiempo que estaban juntos. Los miré y les dije: -Okey-. Me paré y me dirigí nuevamente a mi habitación. Mi padre me detuvo: -Tú vivirás con tu madre y Shouta conmigo-. Me giré bruscamente. ¡¿Con mi madre?! No podía creerlo, no quería vivir con ella. Es una persona detestable, nunca hace nada y siempre está quejándose por todo, no me dirige la palabra si no es para mandarme a hacer algo que ella no quiere hacer, nunca se preocupó por su familia. Pero iba a tener que soportarlo, así lo habían decidido con el abogado. Por suerte, mi hermanito se quedaba con mi padre. –Está bien- respondí de mala gana. –Hay algo más- comenzó a hablar mi madre –la semana siguiente nos iremos de este país debido a mi empleo-. No respondí, solo me fui a mi habitación, quería estar sola. No me importaba irme, no tenía amigos aquí. Iba a extrañar mucho a mi hermanito y a mi padre, pero iba a estar bien. Capítulo 1: La semana se pasó muy rápido. Sólo tenía que despedirme de mi familia. Mi madre me apuraba, quería llegar rápido al aeropuerto. No comprendía para qué. Iba a estar quejándose por tener que esperar. Y eso ocurrió, no podía mantenerse callada ni treinta segundos. Me esperaba un largo viaje. Para mi suerte, en el avión, nuestros asientos estaban separados, y no tuve que soportarla. Fui todo el viaje escuchando música, durmiendo, y mirando por la ventana el hermoso cielo. Fue más rápido de lo que pensé. Finalmente llegamos a la ciudad donde viviría. Mi casa era más pequeña que la anterior, pero de todas maneras era grande. No necesitábamos nada exagerado siendo dos personas, pero mi madre decidió comprar una casa de dos pisos. Éramos solamente nosotras, un apartamento alcanzaba, pero ella quería derrochar dinero como siempre. Aunque, cuanto más grande menor era probabilidad de cruzarme a mi mamá, por lo que algo positivo tenía. Me encaminé a mi habitación y comencé a desempacar. Tenía algo de tiempo antes de cenar, así que decidí recorrer la ciudad un poco. Era más bonita de lo que pensaba. Cerca de mi casa, había un instituto al cual decidí inscribirme. Como era cercano, podía ir caminando. Las clases aquí ya habían comenzado. Me incorporaría al comenzar la semana. Faltaban tres días. Cuando finalicé, ya se había hecho algo tarde, y decidí volver a casa. Los días que quedaban los dediqué a conocer el resto de la ciudad. Pasé por la playa, el centro comercial, los diferentes parques, y otros lugares más. Había bastante gente puesto que era fin de semana. Busqué no llamar mucho la atención, y no lo hice. En estos días no le había dirigido la palabra a mi madre, ni ella a mí. En la tarde yo me iba, y en las noches, cenaba sola y luego me encerraba en mi cuarto a componer canciones o escribir historias. Trataba de hablar con Shouta o mi padre, pero la diferencia horaria no nos lo permitía. Finalmente llegó el lunes y yo debía empezar en el instituto. Me desperté temprano, mi madre seguía durmiendo. Preparé mi desayuno y luego me cambie. Tenía media hora antes de que comenzaran las clases. Decidí encaminarme al colegio y llegar temprano para poder recorrerlo un poco. Lo primero que hice, fue buscar mi aula. Era una de las primeras, así que no me costó trabajo encontrarla. Luego, comencé a recorrer todo. Era bastante grande, tenía un gimnasio y un gran parque. Era bastante bonito. Tenía tres pisos. Cada vez había más alumnos en el instituto. Miré mi reloj. Sólo faltaban cinco minutos para que comenzaran las clases. Me encaminé a mi curso. Me daba algo de miedo entrar, jamás había hecho amigos y no sabía bien como hablarle a las personas. Sonó la campana y yo seguía afuera. Prefería esperar al profesor. Cuando llegó, me hizo entrar y presentarme. No sabía que decir, por lo que solamente dije mi nombre. Me indicó que me sentara en el único lugar disponible, y me dijo que ahí me sentaría el resto del año. Daba a la ventana, y podía ver gran parte de la ciudad. Ya sabía qué hacer si me aburría en clases. La primera hora acabó y yo quise hablar con alguien, pero todos se fueron rápidamente del curso, por lo que me quedé mirando hacia la ventana. Así pasé todos los recreos, y la hora del almuerzo. Otra vez estaba completamente sola, pero, esta vez, no tenía ni a mi familia. Así pasó mi primer día de clases. Llegué a mi casa, y pude contactarme con mi padre y mi hermanito. Escuchar sus voces me hizo entristecer mucho y las lágrimas comenzaron a salir, pero ellos me dieron ánimos y me dijeron que todo iba a estar bien, que pronto iba a hacer amigos. Sus palabras me reconfortaron. Las creí. Todo iba a salir bien, comencé a pensar. Quería que ellos estén orgullosos de mí. Los días pasaban y yo seguía sin poder hablarle a nadie. Llegó el ultimo día de la semana yo seguía sola. Realmente creía que iba a estar sola todo el tiempo que estuviera en este instituto. Era el segundo período y teníamos clase de música. Todos estaban sentados en grupos, y yo en un rincón mirando hacia afuera. El profesor me puso en un grupo, al que les faltaba un integrante. Comenzaron a repartir idiomas, no entendía para qué. A mi grupo le toco japonés, y mis compañeros se quejaron un montón, pero yo no tenía problemas con ese idioma, puesto que soy japonesa. Al grupo de al lado, que parecían ser buenos amigos con los integrantes del mío, les tocó inglés, y se burlaban de nuestro grupo. El profesor me llamó aparte. Me explicó que era lo que estaban haciendo. Cada grupo es una banda, y cada idioma es aquel en el que tendremos que cantar. Y luego se harían conciertos, y así se nos iba a calificar. Había que hacer un espectáculo, y, también, había que componer una canción en cualquier idioma. Regresé con mi grupo quienes parecían estar discutiendo algo. No pareció importarles que yo estuviera aquí. Tomé mi cuaderno, y continué escribiendo una canción que tenía comenzada. Logré finalizarla. Una de las chicas de mi grupo tomó mi cuaderno: -Oye, estamos tratando de ver que hacer, no te quedes callada y escribiendo, tienes que colaborar, lo quieras o no, somos un grupo-. No sabía que responderle, me limité a pedir disculpas, y la chica comenzó a reir. –Emeline, ya deja de bromear, tenemos que seguir con esto- Le dijo el único chico de nuestro grupo. Hubo un silencio bastante incómodo. -¡Esto es genial!- gritó desaforadamente Emeline, mientras tenía mi cuaderno –Zephyr, no tenemos que preocuparnos por la letra de la canción- le dijo al chico -¡Ya la tenemos!-. Los otros dos la miraron. Tenía mucha vergüenza, nadie nunca había leído mis canciones. –Miren lean- continuó diciendo -¡¿No es genial Evy?!- le dijo a la otra, quien asintió. –Hikari, nos salvaste de una tarde de trabajo- dijo entre risas Emeline, quien era una chica muy alegre y mona, tenía un cabello color rosa algo corto, pero le quedaba muy bien, y unos ojos del mismo color. –No te adelantes Em- Le dijo Zephyr, quien tenía un cabello negro, como el mío, y unos ojos del mismo color. Evy, de cabellos dorados y ojos verdes, se limitó a asentir. Hubo un momento de silencio, y luego Emeline dijo: -¡Es verdad!- luego se giró y me miró: -Dime que por esas casualidades eres guitarrista y vocalista, con el idioma no tendrás problema, eres de Japón-. Solo la miré. Sí, yo lo era, tocaba la guitarra eléctrica desde pequeña y me gustaba mucho cantar. Mi padre y mi hermanito decían que lo hacía muy bien, pero son mi familia. Asentí. Ella comenzó a saltar, por todo el curso, de felicidad. Volvió con nosotros. Los tres me miraron y dijeron a coro: -Bienvenida a la banda-. Yo sonreí. –Nuestra banda se llama “Angels and Demons”, y yo, como bajista, soy la líder, Zephyr es el baterista, y Evy es la tecladista, y ahora tú eres la guitarrista, vocalista y compositora. Con Ev te haremos los coros- se quedó en silencio unos momentos –Antes de que me olvide, con Zeph somos los demonios y tú y Ev serán los angelitos-. Me reí. Capítulo 2: Comencé a juntarme con ellos. Ya no estaba más sola. Me presentaron a los chicos de la otra banda con los que solían juntarse. Uno era Liberta, un chico con un cabello del color de la nieve, y unos ojos azul marino. Era el vocalista y tecladista. Una persona muy amable, quien se preocupaba mucho por sus amigos. Otro, era el guitarrista Leon, con cabello azul y ojos grises. Tenía un carácter complicado, no era muy fácil tratarlo, pero según todos, era un chico muy bueno y confiable cuando se lo llega a conocer. Una de las chicas era Alice, la baterista, quien tenía un cabello rojo y negro. Era bastante bromista, pero con un carácter fuerte, no dejaba que nadie diga nada malo de ella ni de sus amigos. Y luego estaba Candy, la bajista, quien era muy mona y parecía una muñequita de porcelana. Tenía un cabello blanco muy largo y lacio y unos ojos violetas. Se vestía de forma delicada, pero su personalidad era completamente opuesta a como se veía. Con la banda, nos juntábamos todos los días en la casa de Emeline a practicar. No teníamos mucho tiempo. Faltaba solamente un mes. Teníamos que practicar mucho, componer la canción, realizar los afiches y ver el vestuario. Decidimos dividirnos para ganar tiempo. Evy se encargaría de la ropa. Zephyr de los afiches. Con Emeline, nos encargamos de la música. Logramos hacer todo en una semana. Todo había quedado muy bien, y, por suerte, a los demás les gusto la música. Los afiches eran negros y blancos, los cuales decían nuestros nombres, el lugar y hora del concierto. Tenían el logo de la banda, que era un circulo blanco y negro con un ala de demonio y otra de ángel. La parte negra del círculo es la que tenía el ala de ángel y la blanca la de demonio. Respecto a la ropa, Evy tendría un vestido blanco, al estilo lolita, una aureola y unas pequeñas alas de ángel, zapatos de plataforma blancos y medias del mismo color hasta las rodillas. Emeline, tendría un vestido negro, corto, ajustado al cuerpo, con medias de red rotas y botas altas que llegan hasta la rodilla, con un collar con pinches y guantes de cuero. Tendría cuernos y alas de demonio. Zephyr, llevaría un pantalón negro estilo motoquero, con, solamente, un chaleco sin botones, los mismos guantes y el mismo collar que la peli rosa, y también con cuernos y alas de demonio. Por mi parte, tendría una pollera corta blanca, con un corsé al estilo lolita, zapatos de taco, no muy altos, con unas medias hasta los muslos de un blanco algo transparente, y tendría, como Evy, una aureola y alas de ángel. En nuestro concierto, tocaría otra banda, que, casualmente, era la banda de nuestros amigos. Se llamaba “Blue roses”, y tenían un vestuario color azul, al igual que sus afiches. Era un verdadero duelo de bandas. Se votaría al final del concierto por la mejor banda. La ganadora no tendría que hacer un trabajo de mitad de año. Las semanas que quedaban ensayamos todo lo que pudimos. Nos quedábamos todos los días hasta tarde en la casa de mi amiga. Los fines de semana, estábamos desde la mañana hasta que caía la noche. No parábamos de ensayar. Llevábamos los instrumentos al instituto por si teníamos tiempo de practicar algo. Estábamos muy concentrados en lo que hacíamos y queríamos que todo salga perfecto. Finalmente llegó el día. Yo estaba muy nerviosa. Nunca había tocado en público, y, encima, había muchísimas personas. Mis amigos me calmaron. Primero era el turno de “Blue roses”, lo hicieron muy bien. No sabía que Liberta cantase tan bien. Realmente me conmovió. Los demás también tocaban muy bien y dieron un gran espectáculo. Todos los aplaudían y gritaban sus nombres cuando finalizaron. Llegó nuestro turno. Me temblaban las piernas y las manos. Emeline presentó los temas, los cuales eran de rock y alguno un poco más melódicos. Al público le gustó mucho. Finalmente llegó la hora de tocar mi canción. Yo no quería presentarla. Mi amiga tomó el micrófono: -Esta canción es de nuestra autoría, la letra la compuso nuestra vocalista. La canción se llama “Quiero verte”, esperamos que les guste-. Luego de que dijo esas palabras, comenzamos a tocar: ¿Dónde te encuentras en este momento? ¿Estás pensando en mí? Yo pienso en ti Cada vez que miro el mar Pienso en lo lejos que estás Dejo salir una lágrima Que se pierde en la inmensidad Esta terrible soledad no me deja dormir Y me hace enloquecer Solo quiero verte una vez más ¿Puedes cumplirme ese deseo? ¿Dónde te encuentras en este momento? ¿Estás pensando en mí? Yo pienso en ti Quiero estar contigo, poder abrazarte Quiero decirte cuanto te quiero Camino en la oscura noche Te veo en cada esquina, y en cada rincón ¿Cuánto tiempo seguirá esto? ¿Es que nunca volverás? Nadie nunca podrá reemplazarte No encontraré a nadie como tú Solo quiero que mis sueños se hagan realidad Y tenerte conmigo una vez más Ven conmigo, abrázame ¿Dónde te encuentras en este momento? ¿Estás pensando en mí? Yo pienso en ti Nadie nunca podrá reemplazarte No encontraré a nadie como tú Solo quiero que mis sueños se hagan realidad Y tenerte conmigo una vez más Quiero tenerte conmigo una vez más Yo, quiero verte No podía evitar pensar en mi padre y en mi pequeño hermano cuando cantaba, después de todo compuse esta canción para ellos. Las lágrimas no dejaban de salir mientras cantaba. Estaba tan concentrada en la letra, que había cerrado mis ojos. Sólo escuchaba el sonido de la música. En el escenario, en la sala, en ese momento y para mí, me encontraba completamente sola. La canción finalizó. Abrí mis ojos. Seguía llorando. Todos nos aplaudían y gritaban nuestros nombres. No podía borrar la sonrisa de mi rostro. A todos les había gustado mi canción. Todo lo que habíamos cantado fue un éxito. No podía creerlo. Salimos del escenario. El público fue a votar. Una vez fuera, no podía dejar de llorar. Mis amigas me abrazaron. Nadie comprendía por qué lloraba. Les expliqué rápidamente. Parecieron entenderme. Intentaron levantarme el ánimo. Liberta dijo: -Tienes una voz más potente de lo que me imaginaba, y tocas muy bien la guitarra. Me atreveré a decirte que tocas mejor que Leon-. Al escuchar esto, enfureció: -Escucha bien, esta niñata no toca mejor que yo-. Todos comenzamos a reír. –Leon, fuiste superado, admítelo, no tocarás mejor que ella ni en un millón de años- dijo la pequeña Candy. –Está bien, está bien, toca muy bien- terminó diciendo de mala gana Leon. Emeline no podía parar de reírse. Finalmente anunciaron a los ganadores. Nosotros ganamos. Podía ver como la peli rosa le hacía burlas a Leon, quien se veía bastante enojado. Zephyr no podía evitar reírse de la situación. Yo también me reía bastante, al igual que Evy. Una vez terminado todo, volví a mi casa. Pude comunicarme con Shouta y con mi padre. Les conté todo lo sucedido, y les canté mi canción. Estaban muy conmovidos y orgullosos. Podía escuchar a papá llorando. Les prometí que los visitaría en las vacaciones, las cuales nos darían dentro de unas semanas, luego de los exámenes. Estaba muy emocionada. Capítulo 3: Faltaban dos semanas para que nos dieran las vacaciones, de solamente tres semanas. Todos estábamos muy emocionados, pero teníamos los exámenes antes. Estuvimos estudiando todo el tiempo para poder aprobarlos y disfrutar tranquilos las vacaciones, aunque las notas nos las daban después de estas. Estas semanas se pasaron rápido. Ni bien terminó el último día de clases, todos mis amigos fueron a celebrar, pero yo decidí ir a casa a empacar mis cosas y poder irme lo más pronto posible. Sería por poco tiempo, pero quería ver a mi familia. A los dos días ya me encontraba de regreso en mi país natal. Shouta y mi padre fueron a recibirme. A pesar de no estar acostumbrada, les di un gran abrazo. Estaba muy feliz. Mi padre tenía vacaciones, así que la semana que me quedaría con ellos estaríamos todos juntos. Toda la semana me la pasé jugando con ellos, y hablando. Hacía mucho que no disfrutaba momentos en familia. Me di cuenta que los extrañaba demasiado, y que los iba a extrañar. Todos fueron momentos felices. La mínima cosa que hacía con ellos ponía una sonrisa en mi rostro. Me encontré con algunos de mi ex-compañeros. Supuse que no me iban a recordar, pero se acercaron a mí y me dijeron que me habían extrañado mucho. No podía creer lo que estaba escuchando. Estas personas que me habían ignorado durante tanto tiempo y que apenas sabían mi nombre me habían extrañado. –Lo siento, no los conozco- les dije. Di media vuelta y me fui con mi familia a otro lado. Según mi hermanito, que dice que los vio, estaban realmente sorprendidos. Yo solamente me reía. Mi semana se hizo corta. Debía volver con mi madre. Por lo menos pude verlos otra vez. Me despedí de ellos. Me encaminé al aeropuerto. Era una paz no estar con mi mamá, quien se queja todo el tiempo por todo. Había hablado con mis amigos antes de salir. El viaje se hizo corto. Creo que dormí la mayor parte. Cuando llegué, para mi sorpresa, me encontré a todos mis amigos en el aeropuerto esperándome. Estaba tan feliz. Lloré un poco, pero fueron lágrimas de felicidad. Fui a mi casa a dejar todo, y luego nos fui a la casa de Leon, quien vivía solo, donde, según lo que dijeron mis amigos, nos juntábamos para pasar el rato. Llegué última. Tardé más de lo previsto en desempacar las cosas. Todos estaban esperando por mí. Estuvimos hablando durante gran parte de la tarde. Les conté todo lo ocurrido en mis vacaciones. Ellos me contaron lo que hicieron. Fue muy divertido todo. Se estaba haciendo de noche y todos se quejaban porque tenían hambre. Candy, se ofreció a llamar a un delivery. Leon la acompañó. Pasó el rato y no volvían. Todos comenzaron a opinar y a suponer cosas. Decidimos ir a espiarlos. Los vimos besándose. Evy estaba completamente roja. Emeline, tenía una cara extraña. Los demás solo nos reíamos. Mi amiga se acercó a ellos: -¡Oigan ustedes!- se sorprendieron al escuchar a Em hablar -¿Cómo se atreven? ¿No se dan cuenta que tenemos hambre y queremos comer? Si van a venir a besarse déjenos llamar a nostros-. Todos comenzamos a reír muy alto. Terminó diciendo cosas sin sentido. Candy tenía una cara que jamás había visto, y Leon quería matar a mi amiga. Nos fuimos todos corriendo antes de que nos maten. Luego nos enteramos que ya habían llamado para que nos trajeran la comida. Todos estábamos muy avergonzado, menos Emeline, quien no podía parar de reír. Candy nos contó que ellos ya eran una pareja y nos lo iban a decir antes, pero nosotros lo arruinamos, o mejor dicho, Em lo arruinó. También nos enteramos del romance secreto de Liberta y Alice. Estaba muy contenta por ellos. Hacían una hermosa pareja. Ella me contó que cuando se juntaban solían pasar sus ratos tocando y componiendo canciones. Hacían hermosa música juntos, pensé. El resto de la noche Emeline, la dedicó para hacer bromas a las parejitas. Leon y Candy le contestaban todo el tiempo, mientras que los otros dos solo estaban callados. Con Zephyr solamente nos reíamos. Ella comenzó a molestarnos a nosotros. Nos decía que teníamos que admitir que éramos una pareja. Estaba rojísima de la vergüenza, al igual que mi amigo. Debo admitir que no me disgustaba la idea, pero que no era cierta. Logramos desmentirlo de alguna manera, no recuerdo bien cómo. Se hizo bastante tarde y todos volvimos a nuestras casas. A los demás los fueron a buscar sus padres, pero como mi madre no movería ni un dedo por mí, me fui caminando. Los chicos ofrecieron llevarme, pero yo me negué. La verdad quería caminar tranquilamente a mi casa bajo la luz de la luna y el hermoso cielo estrellado. Después de un tiempo llegué a casa. Mi madre seguía despierta. No me dirigió la palabra, solamente me miró. No es que quería hablarle, pero ni siquiera se preocupó por su hija quien estuvo fuera toda la noche sin avisarle. Creo que ya me había acostumbrado a lo despreocupada que es, aunque realmente no quería admitirlo. Quería creer que algo de cariño tenía hacia su familia. Capítulo 4: Solamente quedaba una semana de vacaciones. Decidí ir a la playa para pasar el día. Estaba algo aburrida, y no quería molestar a mis amigos. Preparé un bolso rápidamente y me fui. Tomé el colectivo, ya que no vivo tan cerca, y me tomaría mucho tiempo ir caminando. Llegué más rápido de lo que creía. No había mucha gente. Acomodé mis cosas y me quedé solamente con mi traje de baño, el cual era una bikini del color del cielo, muy bonita, realmente me gustaba mucho. Iba a entrar al mar, pero estaba muy frío, así que fui a dar un paseo. Había niños jugando, solos o con sus padres. Recordé la semana que pasé con mi familia. Puse una sonrisa en mi rostro. Tal vez los extrañaba, pero por suerte había podido verlos y pasar un gran tiempo con ellos. Me frené, y me quede contemplando el mar. Sentí que alguien me había chocado. Me di vuelta rápidamente. Era un pequeño niño, de la edad de mi hermanito. Se disculpó muchas veces. Cuando me chocó había caído a la arena y tenía toda la cara llena de esta. Me agache y le limpié la cara. El niño estaba avergonzado. Alguien, que se encontraba detrás de mí, lo llamó. Me giré para pedirle disculpas por retener al niño. Para mi sorpresa, quien estaba detrás de mío era Zephyr. -Hi…Hikari… No me esperaba verte aquí- me dijo. Estaba completamente rojo, no sabía que le pasaba. Tal vez tenía fiebre. Me acerqué y toqué su frente. Me miró de una forma extraña. –Lo siento… estabas muy rojo y pensé que podías tener fiebre- le dije. Hubo un momento de silencio que fue roto por el hermanito de mi amigo: -Te equivocas- lo miré –es que tiene vergüenza de hablarle a una chica tan bonita como tú-. -¡Noah!... ¿Qué dices? Ella es mi amiga…- Comenzó a decir mi amigo, pero fue interrumpido –Si claro, pero nunca la viste en bikini, debes estar pensando cosas pervertidas-. Zephyr no sabía cómo callar a su hermano. Yo solamente me reía. –Que risa tan bonita- me dijo Noah -¿No quieres ser mi novia?... Como solamente eres amiga de mi hermano-. – ¡¿N...Noah que cosas dices?!... Lo… lo siento Hikari… Vamos hermano- Dijo mi amigo. Su hermano simplemente se quejaba. Yo los despedí. Continúe contemplando el mar. No sabía por qué, pero cada vez que lo miraba me resultaba más grande y más hermoso. Alguien tocó mi hombro. Me giré creyendo que era mi amigo. Era un chico que nunca en mi vida había visto. Me saludo y comenzó a hablarme. Su nombre era Johann. Era bastante alto y corpulento. Tenía cabello rojo y ojos negros. No comprendía por qué me hablaba. Yo solamente quería caminar por la playa, y él se ofreció a acompañarme. No me molestaba, así que no me negué. Estuvimos bastante tiempo hablando. Era un chico bastante divertido, pero era algo extraño, no sé bien cómo explicarlo. Lo vi a Zephyr que estaba solo, así que le dije a Johann que iría a buscarlo para divertirnos todos juntos. Cuando me estaba yendo, me tomó el brazo. No quería estar con mi amigo, tal vez ya se conocían y no se agradaban. –No… yo quiero estar solo contigo- me dijo. Me estaba lastimando el brazo, era demasiado fuerte. No podía liberarme. –Ven vamos a divertirnos a otro lado- comenzó a arrastrarme. Yo me negaba, pero no parecía importarle. Alguien me tomó por el otro brazo, y me hizo liberarme del pelirrojo. ¡Era Zephyr! –Déjala tranquila, te dijo que no quiere ir contigo- dijo mi amigo. Parecía bastante enojado. El otro rió –Como sea, no me importa, iré a buscar otras chicas para divertirme. No sabes lo que te pierdes chica-. Luego de decir eso se fue. Zeph seguía teniendo mi brazo con fuerza, y no parecía estar dispuesto a soltarme. –No puedo creer que hayas sido tan tonta como para irte con un chico así- me dijo. –Lo… lo siento- ¿Por qué me disculpaba? -Ven, hay muchos como él. Tan solo quédate cerca de mí y no se te acercaran- me dijo, bastante preocupado. Yo asentí. Debido a ese incidente, pasé una tarde muy divertida con mi amigo y su hermanito. Jugamos y nos reímos un montón, a pesar de que ellos se peleaban bastante. Se estaba haciendo tarde y ellos tenían que volver a su casa, y yo también. Me despedí de ellos y me dirigí a guardar mis cosas. Tomé el colectivo de vuelta a mi casa. Cuando llegué estaba oscureciendo, pero seguía haciendo calor. Entré a mi casa. Escuché a mi madre llamarme. ¡Me estaba dirigiendo la palabra! ¿Qué estaba pasando? Fui a la cocina, donde ella se encontraba. Seguramente quería que cocinara algo. Eso era lo único que pensaba. -¿Qué pasa?- Le pregunté. Este es el link de mi blog: http://jishin-no-monogatari.blogspot.com.ar/

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Soledad, depresión y locura (monólogo propio)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/15/2013

Este es un monólogo, que escribí yo. Esta inspirado en la historia de Iwasawa de Angel Beats!. Espero que les guste, es algo deprimente. Soledad, depresión y locura Bajé del tren. Miré el cielo. Temía al mañana. Me encontraba completamente sola. Una ciudad desconocida. Caminé por esta. Solamente llevaba mi guitarra y un bolso. Fui a un parque. Me senté y saqué mi guitarra. Esta guitarra, era vieja, pero me había salvado. Ese día gris, la encontré bajo la lluvia. Estaba sola, abandonada, al igual que yo. Al verla, supe que tenía que llevármela. Tal vez no sabía tocarla, pero no me interesaba. Sentía que era como yo. No era querida por nadie, simplemente se habían desecho de ella. Yo tampoco era querida por nadie. Era simplemente una de las muchas partículas de polvo de este gran y deprimente planeta. No tenía amigos. Mi familia apenas sabía de mi existencia. No tenía mi espacio personal. No tenía donde esconderme de las incesantes peleas de mis padres. Lloraba todo el tiempo. No tenía a nadie con quien poder hablar. Estaba completamente sola. Era constantemente intimidada por mis compañeros. Me odiaban. Tenía que actuar como un soldado, ante ellos, quien no conoce el temor. El día que la encontré, no había ido al instituto, tenía miedo de mis compañeros. No pensaba volver a casa. No quería sufrir más. Me había quedado bajo la lluvia un tiempo. Ese día lo decidí. No quería seguir abandonada. No quería terminar en la basura como esa guitarra. Tenía que encontrar a alguien. Mientras deambulaba, en esa tarde, me había encontrado a un anciano extraño. Me había dicho que tenía que irme de aquí, pero que las ciudades eran lugares aterradores. Pensé que tenía que hacerlo, no me importaba nada, para mí, este era el lugar que más miedo me daba. Volví a mi casa. Tomé pocas cosas, dinero, y me encaminé a la estación de trenes. Tomé el primer tren que llegó. No me importaba el destino. Estaba sentada. Simplemente mirando mi guitarra. Pensaba. Ya había perdido el sentido de mi existencia. Estaba necesitada de algunos sentimientos, pero no quería acabar con todo. Sabía que el pasado no podía regresar. Sentía que no tenía esperanza. Solamente podía desesperar, ya que era lo único que podía mantenerme con vida. La melancolía era inevitable. Había comenzado a detestar este doloroso e insoportable mundo. Quería encontrar un lugar en donde yo pudiese desaparecer tranquilamente. Pero, creía que tenía que seguir adelante, aunque sentía que ya no había nada que yo podía hacer. Quería saber por qué vivía, si había alguien en quien yo pudiera confiar. Pero, a pesar de que esta vida era un infierno, tenía que seguir hasta el final, a pesar de todo el dolor. Quería ser libre, alejarme de las ataduras de mi pasado. Esta realidad es inevitable. Aunque quería creer que este sufrimiento no era en vano, y que yo iba a ganar y obtener lo que deseaba. Este mundo nunca va a cambiar, siempre va a ser doloroso. Yo tenía que cambiar. Guardé mi guitarra. Me levanté. Me fui del parque, dejándola abandonada. Me tragué mis pensamientos que no llevaban a ninguna parte. Me fui a buscar un buen futuro.

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