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El_Nachox

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Primer post: 27 oct 2009Último post: 27 oct 2009
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Pocket Monsters History 1
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/27/2009

Pocket History 1 Aventuras en la Isla Canela Bueno,como primer post les presento un Fan Fic o como le llaman algunos, Cuento de Pokémon. Lo presente en distintos Foros y comunidades y en la mayoria recibi buenas criticas. Espero que este no sea la excepcion. Bien, sin mas que decir, comienzo. Introduccion El primer tomo o libro de Pocket Monsters History es donde se inicia la gran historia sobre el viaje de Whinter. ¿Quién es Whinter? Es un chico común, como tú o yo, asiste a la escuela, sale con sus amigos, etc. Pero si hay algo que adora más que nada son los combates Pokémon. Es un gran conocedor sobre lo que representa una batalla, en su cabeza hay cientos y cientos de tácticas y estrategias para luchar con casi cualquier Pokémon. En un principio creía que entrenar Pokémon era cosa de tontos. No podía estar tan equivocado. Mientras veía como sus amigos capturaban Pokémon y se convertían en hábiles entrenadores, el solo soñaba con un futuro muy lejano, prácticamente imposible. Sin embargo, al igual que sus amigos, el obtuvo un Pokémon. Y fue ese mismo Pokémon el que le abrió los ojos. Un extraño día recibe un Huevo por causa de un motivo completamente descabellado. Al cabo de un tiempo este se abre y de el sale un Shinx, un raro Pokémon de tipo Eléctrico. Con la ayuda del Profesor Elm y de su hija Soul este consigue conocer más sobre este Pokémon. La relación con el es completamente desastrosa, Shinx lo ataca constantemente y eso causa que este todo el tiempo en su Poké Ball. El camino para domar a Shinx y convertirse en entrenador será largo y difícil de recorrer, pero Whinter no se rendirá hasta convertirse en el mejor entrenador de todos. Capitulos: Capitulo 1: El Secreto de Whinter Whinter era un chico muy similar a los demás. Le gustaban los deportes, salir con sus amigos, charlar sobre cualquier cosa, mirar televisión, etc. Pero detestaba mucho tener que estudiar, eso no significaba que fuese malo en la escuela. Prefería tener que escribir un libro de 500 hojas que estudiar o memorizar algo. Por alguna razón, su cabeza no dejaba entrar más información de la que ya tenía, a menos que borrara algo importante. Eso lo diferenciaba del resto. Pero no era lo único. Solía soñar despierto de vez en cuando, en especial en medio de una clase. Los profesores le llamaban la atención, y sin embargo, Whinter seguía mirando el vacio. Su aspecto no le molestaba en lo absoluto. Era capaz de ponerse cualquier prenda para ir al colegio. Una vez, cuando era un niño, se puso un pijama para ir al colegio. Por la mañana, su pelo era una gran maraña de nudos y revuelos. No se molestaba en peinarse, sabía que tarde o temprano su pelo se aplastaría contra su cabeza, aunque esto pase lentamente. Siempre lleva zapatillas sin nudos, lo que explica sus constantes caídas y resbalones. En fin, así era Whinter. O mejor dicho, así es Whinter, el chico alto, de cabello negro con un largo mechón blanco y de ojos amarillos y centellantes. Era una cálida mañana. No había nubes en el cielo, el sol calentaba la isla mientras dos amigos caminaban tranquilamente hasta sus casas. Uno de ellos era Whinter y la chica que lo acompañaba era Blazie, su mejor amiga. -No puedo creer que no hayas estudiado para el examen.- decía Blazie. -Ya te dije que se me olvido. – protestaba el chico. -¿Cómo se te pudo olvidar? Te llame para que estudiemos juntos, ¿o también se te olvido? -¡De acuerdo! ¡De acuerdo! No lo olvide, solo que no tuve tiempo. -¿Se puede saber que estabas haciendo? -Yo… yo… estaba… bueno, ¡no importa lo que estaba haciendo, no eres mi madre! Se conocían desde la infancia. Fueron juntos al jardín de niños y de allí a la escuela de la isla. No solían discutir con frecuencia, pero cuando lo hacían llegaban al punto de no hablarse el uno al otro. Blazie siempre fue muy responsable y se prohibía a si misma hacer algo incorrecto o romper una promesa a alguien. Whinter era todo lo contrario, por lo que Blazie se ocupaba de “ayudarle” en la escuela. Esto le molestaba al chico ya que Blazie pensaba (según él) que era su madre y que tenía todo el derecho de darle órdenes. Pero fuera de ello eran inseparables. -Este examen se sumara a tus otras notas para sacar tu promedio escolar. Si te va mal en el, podrías reprobar la materia. -¿Quién necesita saber cuáles son las partes de una poesía? ¿Para qué me serviría eso en la vida real? -Eso es cierto, pero no es escusa para reprobar un examen. Por lo menos dime que estudiaras para el examen de Matemáticas. -¡Oh, es cierto! -¿Qué? No me digas que no tenías la más mínima idea del examen de mañana.- lo tomo del brazo, lo miro a los ojos y supo la respuesta antes de que él diga nada. -¡Whinter, no puedo creerlo! -¡Pues créelo porque es cierto! – y se soltó de las manos de Blazie, pero esta sin querer lo jalo por la manija de su mochila lo que provoco que resbalara. -Whinter, perdóname, no quise hacerlo. – se excuso pensando en la reacción que tendría su amigo, pero ella ya sabía que este no se iba a enfadar. Su amiga se preocupaba por él, y el hecho de que este sea irresponsable hacia que se ponga mal. Era como si lo importase nada. Entonces decidió tomar medidas drásticas. -Whinter, ¿Qué te parece si tu, yo y Jackie estudiamos matemáticas en tu casa esta tarde? Le ayudo a ponerse de pie mientras pensaba tranquilamente cada palabra que iba a pronunciar. Whinter no rechazaría la oferta de estar con Jackie, su mejor y más preciado amigo, aun si era por un motivo que el despreciara, como el estudio. -Por supuesto, dile que venga como a las 5.- En cuanto escucho la idea de su amiga, se paro instantáneamente y se quito la tierra de la ropa. -Perfecto, yo lo llamare y le diré que nos vamos a reunir en tu casa a las 5. – Blazie estaba feliz de que su plan haya funcionado bien. -Bien, y dile que traiga unas papas, yo tendré listo algo de refresco para beber. -Bueno, pero recuerda que vamos a estudiar, no es una fiesta.- ya se imaginaba que Whinter se distraería con cualquier cosa y se olvidaría del motivo de la reunión. Llegaron a la casa de Blazie, esta estaba en medio de una gran manzana llena de muchas otras casas. Estaban pegadas la una con la otra, por las paredes de los costados. La parte frontal de la casa estaba pintada de rosa con varias ventanas celestes. La puerta era de madera y tenía una manija con la cabeza de un Slowpoke. En el jardín que estaba antes de la entraba habían unos arbustos y varios árboles altos, con nidos de Pidgey en ellos. -Nos vemos.- se despidió Whinter. -Hasta luego.- dijo Blazie y entro. La casa de Whinter estaba a unas manzanas de la de Blazie, el la acompañaba y luego seguía su camino. Estaba ansioso por la visita de Jackie, recordó que era para estudiar, aunque eso no le bajo el ánimo. Siguió caminando hasta su casa. Cuando llego toco la puerta y esta se abrió. Del otro lado estaba una chica linda con cabello rubio y largo, alta y de ojos brillantes. -Ah, llego el tonto.- dijo la muchacha. -Yo también me alegro de verte, Diana.- dijo sarcásticamente Whinter a su hermana mayor. -Entra ya, ¿o es que esperas invitación? -Diana, trata bien a tu hermano.- la voz de la madre de Whinter se escuchaba a lo lejos. Diana le hizo una mueca que su madre no pudo ver y se fue a su cuarto. Whinter entro en el living de su casa, dejo su mochila en un sofá y se fue a la cocina. -Hola ma. -Hola hijo, ¿Cómo estuvo el examen?- pregunto su madre. Ella ignoraba por completo el hecho de que Whinter no hubiese estudiado para el examen, como siempre, este le mintió para que no se preocupara, porque si se enteraba, era capaz de cortarlo con el cuchillo con el que estaba cortando tomates. -Bien, ya sabes.- dijo Whinter. Trataba de parecer lo más relajado posible para que su madre no notara nada. -Bien, ¿solo eso?- pregunto su madre. Esa pregunta lo puso muy nervioso, pero su madre no se veía con cara de que sabía que su hijo escondía algo. Seguramente pregunto por curiosidad. -Fue como cualquier examen, hubo preguntas y había que responderlas. -¿Las contestaste todas? Seguía cortando tomates en rodajas. No miraba a su hijo mientras hablaban, pero este no le sacaba los ojos de encima. Con cada pregunta que hacia sentía como si algo lo quemase por dentro, incluso tenía ganas de decirle todo. Callo su conciencia lo mejor que pudo y siguió mintiendo. -Sí, casi todas. Había una que no supe responder y no la hice. -Ah, bien por ti. -Gracias.- dijo con alivio.- Iré arriba a cambiarme.- su madre asintió con la cabeza y el chico se alejo por las escaleras. Se quedo en su cuarto hasta que el almuerzo estuvo servido. Una rica ensalada estaba en el centro de la mesa. Sobre un mantel rojo con lunares azules estaban 3 platos, cada uno con una pequeña porción de la ensalada y vasos con jugo de baya. El almuerzo fue como todos, Diana hablo sobre su día en la universidad y sobre un trabajo sobre las piedras evolutivas que se hallaron en una cueva de la isla. Su madre les comento que en la peluquería se encontró con la madre de Jackie y le dijo que el cumpleaños de su hijo estaba próximo. -Hablando de Jackie,- Whinter se acaba de acordar de la pequeña reunión que tenía en la noche.- el y Blazie vendrán esta tarde a hacer la tarea. -Bien, no hay problema siempre y cuando estén en tu cuarto y yo no escuche ningún ruido.- dijo Diana. -¿Quién te dijo que podías darme ordenes? –dijo Whinter enfadado. -¡Whinter! –Exclamo su madre.- Diana quedara a cargo, por lo tanto debes obedecerla. Su hermana tenía una mirada de orgullo y de triunfo, como si hubiera ganado una guerra. Whinter detestaba quedarse solo con su hermana, esta lo trataba mal y el no podía decírselo a su madre, porque tenía que obedecerla en todo lo que ella quiera, obviamente usaba este derecho para abusarse. El almuerzo termino y Whinter permaneció en silencio y se fue a su cuarto. Al cabo de unas horas sonó el timbre y sus amigos lo estaban esperando tras la puerta. El la abrió y los vio a ambos. Jackie era rubio y alto, sus ojos eran verdes, Blazie por su lado tenía el pelo anaranjado y lleno de rulos, tenía pecas por toda la cara y ojos cafés. -Ya me estaba preguntando si iban a venir. –dijo Whinter. -Bromeas, sabes que no íbamos a falta. -Pues, nunca se sabe. –dijo Whinter y los dejo pasar. Capitulo 2: La Plaza de combate La campana del fin de las clases sonó y varias puertas se abrieron apresuradamente. Casi de la nada, el pasillo de la escuela se lleno de alumnos que corrían en una estampida. Algunos se dirigían a sus casas, otros estaban apurados y la mayoría solo lo hacía por hacerlo. Como siempre, Whinter, Blazie y Jackie esperaron a que el tumulto pasara para poder salir tranquilos. -No entiendo porque hay tanto alboroto. –Se quejaba Blazie.- Todos van a irse, no entiendo el motivo por el cual lo hacen de esa manera tan brutal. -Supongo que porque están apurados. -Sí, eso es obvio, pero ¿porque? -Te diré porque que, porque nadie quiere quedarse después de clases. –Aclaro Jackie mientras se acomodaba la mochila.- Que se le va a hacer. -¿Vamos a la Plaza? -Por supuesto, escuche que Chester tendrá un combate contra un chico de 6to Año. –informo Whinter. -¿Es bueno? -No lo sé. –respondió el chico. La mayoría de las veces, después de terminar las clases, una gran cantidad de alumnos se dirigen a la Plaza de la Isla que se encontraba a unas cuantas manzanas de la escuela. En ese lugar, los entrenadores de la escuela se reunían para luchar unos contra otros. La Plaza era un gran lugar de encuentro si uno buscaba un combate, esta era bastante grande, lo cual permitía tener un combate al instante sin preocuparse por el espacio. Al igual que el día anterior, el sol tropical brillaba sobre la Isla canela, solo que ahora estaba todo nublado. Como no llovía casi nunca, nadie se molesto en llevar un paraguas o algo para taparse del agua. Ya en la plaza, los tres amigos comenzaban a escuchar los gritos eufóricos de los entrenadores por haber ganado una batalla, algunos que todavía estaban combatiendo, daban las órdenes de las acciones que tenían que hacer sus Pokémon. El lugar albergaba varios árboles y no tenían aceras, era todo de tierra, varias zonas de esta no poseían césped. En la Plaza había marcadas algunas arenas para que los entrenadores puedan luchar sin problema, pero como eran demasiados, los que llegan primero las utilizaban y los que llegan cuando ya no habían, debían tomar una rama y dibujar las líneas en la tierra. -Miren, allí esta. –dijo Blazie y señalo a Chester. Este se dio vuelta y miro a sus compañeros. Chester tenía el pelo marrón y le llegaba a los codos. Sus ojos eran negros, grandes. Siempre mostraban una mirada distraída y soñadora. Los amigos se acercaron para ver mejor el combate ya que había una gran multitud a su alrededor. Eso ocurría siempre que había enfrentamientos entre entrenadores de cursos superiores y en especial contra los de 6to año, ya que estos se creían superiores en el colegio, y si Chester ganaba, lograría cerrarles la boca. -¡Comiencen de una vez! -Estamos aburridos, dejen de mirarse y empiecen. Chester miro a los ojos a su rival, su mirada no era la que tenía siempre, sino una que mostraba confianza y astucia. Con una Poké Ball en mano, los entrenadores iniciaron el combate lanzándola en el campo. Un Ekans salió de la Poké Ball de Chester y un Sandshrew de la otra. Estos imitaron a sus entrenadores y se miraron un rato. -Ekans ¡enróllate alrededor de Sandshrew! –ordeno Chester. El Pokémon se abalanzo en su oponente y se enrollo alrededor de su cuerpo. La respiración de Sandshrew comenzaba a disminuir y este se movía para liberarse. -¿Qué pasa, tan pronto te rindes? –pregunto Chester con una sonrisa en los labios. El otro entrenador hizo caso omiso de su pregunta y dijo:- ¡Sandshrew, aráñale la cara! Las garras de Sandshrew se afilaron y cortaron a Ekans en la cara. Este lo soltó inmediatamente y retrocedió mientras se paspaba con la cola la parte dañada. -Ekans, ese golpe no es nada, ¡usa tu Cola Látigo! –dijo Chester. Ekans parpadeo y volvió a acercarse a Sandshrew. Para usar su ataque debía estar muy cerca porque ese movimiento le permitía golpear a su oponente con la cola como si esta fuese un látigo. -¡Sandshrew agáchate y luego usa excavar! Justo cuando estaba por recibir el golpe, Sandshrew se agacho y la cola de Ekans le rozo la cabeza. Después cabo un hoyo desde donde estaba y se metió bajo la tierra. (-Excelente –pensaba Chester con sarcasmo- los ataques de tipo tierra son efectivos contra los Pokémon de tipo Veneno. Si Ekans recibe el impacto, esto acabara.) Como si lo manejaran como a una marioneta, Ekans se movió del lugar en el que estaba a otro. Justo en ese momento Sandshrew salió para atacar. -¿Pero… -pensaba Chester. -¿Cómo supo Ekans que lo iban a atacar desde allí? -Los Pokémon que se arrastran, como Ekans, sienten las vibraciones de la tierra y gracias a ello pueden prevenir un ataque como el Excavar. –explico Whinter. Sandshrew (al igual que su entrenador) tenía una cara de completa perplejidad. Ekans actuó por cuenta propia y uso su Mordisco. - ¡Sandshrew, esquívalo rápido! –decía su entrenador, pero ya era tarde, Ekans mordió al Pokémon y lo arrojo hacia él. -¡Bien Ekans! Ahora acabalo con tu Cola Látigo. –decía Chester orgulloso por el esfuerzo de su Pokémon. Antes de que Sandshrew se pudiera poner de pie por completo, Ekans lo golpeo y el Pokémon cayó en el suelo, debilitado. -¡Si, si, si! -Ja, parece que te ganaron amigo. El otro entrenador, con cara de muy pocos amigos, regreso a su Poké Ball a Sandshrew y se retiro avergonzado sin mirar a nadie. Whinter, Blazie y Jackie se acercaron a Chester, antes de que pudieran decirle algo, este ya estaba rodeado de muchos de sus compañeros y algunos alumnos de grados inferiores. -Olvídalo Whinter, lo mismo no te va a escuchar. –Dijo Jackie.- Mañana podremos hablar con él. -De acuerdo. –dijo su amigo y desistió. Los tres se quedaron un rato mas viendo otras luchas y luego se marcharon. Capitulo 3: Asalto al Centro Pokémon -Gente de todo el mundo, ha llegado el día final. Hoy se decidirá quién será coronado como mejor entrenador de toda la historia. –decía la fuerte voz que salía de los altavoces del estadio. Era un inmenso estadio Pokémon con gradas hacia todos lados, completamente redondo y con una arena en el centro. Allí se encontraba Whinter y su rival máximo, lo único que lo separaba de la corona. -Me enorgullezco en presentarles al joven campeón que está dispuesto a todo con tal de ganar. Viene de Isla Canela, ubicada en el suroeste de la región Kanto. Su nombre es Whinter y ha venido a deleitarnos con un combate que quedara grabado en la historia. Con las mejillas sonrojadas, Whinter saludo al Público. El estadio estallo en gritos y aclamaciones por todos lados. El chico saco su Poké Ball y la tuvo en su mano. No podía creer que había llegado hasta ese momento. El momento en el que sería nombrado el mejor entrenador de la historia. Lo único que tenía que hacer era derrotar a su oponente en un sencillo combate. -Y del otro lado de la arena esta su retador… -dijo la voz pero un extraño sonido, como una campana impidió que Whinter escuchara su nombre- … de Pueblo Paleta. El entrenador no dijo nada y miro fijamente a Whinter a los ojos. Este le devolvió la mirada y lanzaron a sus Poké Ball a la arena. El sonido de la campana volvió a sonar. Whinter pensó que era un error en los altavoces, pero se percato de que era el único que la escuchaba. -Ve Pikachu –dijo el otro entrenador. -Sal Pokémon ahora. –dijo Whinter. La campana sonó de nuevo y esta vez mas fuerte. Ahora escuchaba voces que le decían “despierta”, pero no les hizo caso, nada le impediría ganar, y mucho menos en este combate. -Pikachu, ataca con Placaje Eléctrico –ordeno el otro entrenador. El cuerpo de Pikachu fue rodeado por electricidad y corrió hasta el Pokémon de Whinter. Mientras se acercaba todos vieron la inmensa cola fugaz que se desprendía de Whinter, como si fuese un cometa. -¡Esquívalo ahora! –dijo Whinter a su Pokémon. Este se hizo a un lado y esquivo el ataque de Pikachu, pero este no se detuvo y lo golpeo desde atrás con el Placaje Eléctrico. -¡No! –grito Whinter. -¡Whinter, Whinter, despierta! (-¿Que fue eso? –Pensó asustado- Estoy oyendo voces, ¿no será que…?) -Déjamelo a mí Blazie. –Dijo otra voz distinta a la primera. (-¿Blazie? Ese nombre me suena. Y esas voces también. ¿Qué será lo que está pasando?) -¡DESPIERTA WHINTER! El estruendoso grito de Jackie despertó a Whinter. La silla en la que estaba sentado estaba apoyada en la pared, esta patino y el muchacho se cayó al suelo. -¡Mira lo que hiciste Jackie! –lo regaño Blazie. -¡No es mi culpa! El no se despertaba –se defendió este. Lo ayudaron a ponerse de pie mientras recobraba la conciencia. -¿Qué… que fue lo que paso? –pregunto Whinter mientras se limpiaba los ojos. -Te dormiste en clase. -Sí, y luego te caíste de tu silla. –Dijo Blazie- No debes apoyarla en la pared, te dije que algún día te ibas a resbalar. Se rasco la cabeza y noto que tenía un moretón. -¿Estas bien? -Sí, solo fue un golpe. –dijo Whinter- Nada más. -¿Qué estabas soñando? -Lo de siempre –contesto. -¡Ay Whinter! Tú y tus fantasías de ser el mejor entrenador de la historia. –dijo Jackie riéndose. -¡No te burles! –dijo Whinter enfadado y se puso frente a su amigo- Tu también tienes fantasías, además yo llegare a ser el mejor, nadie podrá ganarme. -Ni siquiera puedes ganarle a una silla. -Basta los dos –dijo Blazie y se en medio de ambos. Después de lavarse en el baño, Whinter se fue al Centro Pokémon de la isla. Como se acercaba el cumpleaños de Jackie, el y su madre iban a buscar un regalo que le gustara, ya que parece que Whinter y Jackie usan el mismo cerebro. Mientras caminaba, se puso a pensar en el sueño que había tenido hoy. Hoy y todos los días que soñaba con los Pokémon. Casi siempre era el mismo, se encontraba en el estadio e iniciaba el combate, pero nunca llego a terminarlo. Era como si cada vez que se interrumpía la batalla (porque él se despertaba), debía empezar de nuevo, en otro sueño. Alguien le toco el hombro, y este se dio la vuelta. -¿Qué…? Ah, hola Chester. –saludo Whinter. -Hola Whinter. –lo saludo este. -Pensé que estarías en Plaza, como ayer. -Lo que pasa es que ya tuve unos combates, ahora me dirijo al Centro Pokémon para curar a Ekans. -Yo también voy al Centro. -Ok, vamos juntos. -Oye, me olvide, felicitaciones por la batalla que tuviste contra el chico ese de 6to Año. –dijo Whinter. -No fue nada, antes de comenzar note que estaba nervioso, supongo que por los nervios. –Comento Chester- Yo también me pondría así. Todos sus compañeros lo estaban presionando para que ganara. -Claro, a ellos no les gusta perder. Whinter noto que Chester hablaba con mucha seguridad y confianza. Su mirada no era la misma que él había visto ayer en la Plaza. -Por supuesto que no –dijo Chester- se creen la gran cosa. Las calles de la ciudad estaban repletas de gente, todos iban y venían apresuradamente. Los autos pasaban normalmente y se detenían de vez en cuando para mirar la hora, saludar a un conocido que pasaba por allí, etc. Varios edificios eran bastante grandes y había muchos hoteles, eso se debía al gran turismo que había en la isla. Los chicos llegaron a la esquina y tuvieron que parar porque el semáforo se puso en verde. Un taxi negro y amarillo se acerco hasta ellos. El chofer llevaba un pasajero y este quería saber donde quedaba el Hotel Bienner. -Tiene que seguir dos manzanas más y luego 3 para la izquierda. –explico Chester. -No, ese es el Hotel Vieiben, el Hotel Bienner está del otro lado de la Ciudad, cerca de la Playa. Tiene que ir hasta el aeropuerto y allí doblar por la izquierda hasta que vea las puertas del Hotel. -Muchas gracias chicos –dijo el taxista. -No, de nada. –dijeron ambos. El taxi se fue y el semáforo se puso en rojo de nuevo. Cruzaron la calle y llegaron al Centro Pokémon. Como Whinter no vio el auto de su madre, acompaño a su amigo adentro mientras la esperaba. El Centro Pokémon por dentro estaba iluminado por varias luces en el techo del mismo, las mismas iluminaban poco porque la luz del sol entraba por las ventanas. Las paredes eran naranjas por completo y tenían flores y cuadros de Pokémon en ellas. En el recibidor había 5 enfermeras cada una con una computadora enfrente. 2 de ellas estaban charlando y las demás atendían a entrenadores que les traían Poké Balls con sus Pokémon dentro para que estos sean recuperados. Una de las enfermeras estaba examinando a un Pidgey, que al parecer estaba inconsciente. De inmediato pidió una camilla y se lo llevaron por una puerta que daba a un largo pasillo. A Whinter le llamo la atención un extraño sujeto con un abrigo de color marrón y una boina negra. El personaje miraba atentamente a las enfermeras que estaban en el recibidor. Luego miro a Whinter y este miro hacia otro lado sin que el sujeto se diera cuenta de que lo estaba observando. -Hola, soy Chester, podría curar a mis Pokémon –dijo Chester cuando se acerco a una de las enfermeras y le tendió dos Poké Ball. -Seguro –contesto esta y las tomo. Las coloco en una maquina extraña que parecía una caja rectangular. Las coloco en 2 de los 6 hoyos pequeños que tenia y luego apretó algunos botones que tenía en un costado. La maquina se ilumino unos segundos y luego se apago. -Aquí tienes –dijo la enfermera y le entrego las Poké Ball. -Muchas gracias –dijo Chester y los dos se retiraron del Centro Pokémon. En cuanto salieron, escucharon un grito de una de las enfermeras. Ambos se dieron vuelta para ver que sucedía y el hombre con gabardina al que Whinter estaba observando salió corriendo del Centro. Choco contra ellos y los tres se cayeron al suelo, al parecer llevaba un bolso lleno de Poké Balls en su interior, algunas se cayeron de la bolsa por el impacto. Whinter le vio la cara, era plana y sus mejillas estaban algo hundidas, el sujeto ni si quiera les dijo algo (y tampoco los miro), se paro inmediatamente y siguió corriendo, sin recoger ninguna de las Poké Balls que se habían caído. Su abrigo se enrollo en la zapatilla de Chester, lo que hizo que se desprendiera de su portador. El hombre se fue corriendo y la gente que estaba allí les ayudo a ponerse de pie, preocupados. -¿Qué fue lo que les paso? –pregunto una señora a Whinter, pero este estaba viendo el atuendo del hombre, una camisa negra de mangas largas bajo una prenda negra (al igual que la boina), tenía un cinturón purpura en el que llevaba unas Poké Balls y en las manos llevaba el bolso de las Poké Ball que todavía albergaba en su interior una cantidad considerable. -Un sujeto salió del Centro Pokémon y choco con nosotros. –contesto Chester. Piso sin querer una de las Poké Balls y la recogió, pronto se percato de que muchas de estas estaban en el suelo.- ¿De dónde salieron las Poké Ball? -El tipo que choco con nosotros, era un ladrón, las tenía a todas en una bolsa y cuando chocamos se fue sin recoger las que se habían caído –dijo Whinter sin sacarle los ojos de vista. -¡Hay que atraparlo, vamos Chester! Whinter salió corriendo para tratar de atrapar al ladrón pero no se acercaron mucho. Chester que lo seguía por detrás tomo una de sus Poké Ball y la lanzo contra él. De ella salió un Growlithe que se puso a gruñirle al ladrón, que se dio vuelta y vio que lo estaban siguiendo. -¿Qué buscan? –pregunto este enfadado mirándolos a ambos. -¡Queremos que devuelvas esas Poké Ball al Centro Pokémon! -No lo hare y ¡no pueden obligarme! –Dijo este.- Niños, vuelvan a sus casas y dejen de molestarme. -Nada de eso, devuélvelas o Growlithe te atacara. –dijo Chester. -Esa cosa no le ganara a Raticate –dijo el ladrón y saco de su cinturón una de las Poké Ball. La lanzo a la calle y de ella salió un Raticate. - ¡Raticate usa Cola Látigo! -¡Chester, tú conoces ese ataque! –grito Whinter con esperanza. -Ya lo sé –dijo este. Ese era uno de los ataque de Ekans.- Growlithe prepárate para atacar cuando te diga. Raticate preparo su cola para usarla como un látigo contra Growlithe y justo en ese momento. -¡Ahora, usa Rugido! –dijo Chester. Growlithe rugió con tal intensidad que Raticate se freno y no pudo atacar con la cola. -¡Growlithe embístelo! Raticate, algo aturdido por el ataque que recibió es golpeado de lleno por el Placaje de Growlithe. -Eso no le hizo ni cosquillas a Raticate. –dijo el ladrón. -¿Piensas que te voy a creer? –dijo Chester. -Así que eres valiente, ¿eh? –Contesto el ladrón- Veamos como paras esto, ¡Raticate Híper Colmillo! Raticate se incorporo y fue hacia Growlithe, este rugió de nuevo para detenerlo pero Raticate salto y logro evitar el contraataque. Una vez arriba de Growlithe ataco con sus colmillos, luego se aparto para atacar otra vez. (-No lo creo. –Pensaba Chester- Supo cuando lo iba a detener y logro evitarlo. Ese golpe dejo malherido a Growlithe. Tengo que pensar en algo o si no…) Varios coches Azules y blancos se acercaron hacia ellos. Todos tenían una sirena en el techo del vehículo, esta estaba emitiendo un sonido de forma estridente. Las patrullas se detienen cerca de la batalla y de ellos salen varios hombres y mujeres, todos vestidos con el mismo uniforme, que consistía en camisas blancas (blusas en caso de las mujeres) y bermudas azules. Las camisas tenían un escudo azul con la imagen de un Arcanine en ellas y rezaban: “Pokécia de la Isla Canela”. Un oficial poseía en las manos un megáfono por el cual dijo: -Detengan el combate de inmediato. Regresen a sus Pokémon y pongan las manos en la cabeza. Chester obedeció para no traer más problemas. Por otro lado, el ladrón si regreso a Raticate a su Poké Ball, pero no puso las manos en la cabeza, salió corriendo. Capitulo 4: Fama abrumadora Whinter lo siguió. Un Bulbasaur se puso ante el ladrón y lo ato de manos y pies con su látigo cepa. El ladrón dejo caer el bolso y Whinter lo atrapo. Se sorprendió al ver que adentro de el había un extraño huevo celeste lleno de manchas negras. -Quedas arrestado bajo los cargos de robo y fuga. –Dijo el primer oficial que llego con ellos.- Tú, chico. –Señalo a Whinter y le dijo:- ¿Conoces a un tal Whinter? -Soy yo. –respondió con curiosidad. -Necesito que nos acompañes al Centro Pokémon, tu madre te está buscando y nos pidió que te llevemos con ella. -Ah, claro, iré con ustedes. –dijo Whinter. Con todo el asunto del ladrón se olvido por completo del regalo de Jackie. -¡Whinter! ¡Whinter! –gritaba Chester. Dos oficiales traban de esposarlo. -¡Oigan! ¿Qué hacen? –Pregunto este- Es inocente, trato de detener al ladrón. -Lo sentimos chico –dijeron los oficiales y los soltaron. -¿Ven? Les dije que yo ayude al ladrón. –dijo Chester y los miro fastidiado. Los chicos subieron a una patrulla y regresaron al Centro Pokémon. Una de las enfermeras los estaba esperando, y al lado de ella estaba la mamá de Whinter. -¡Oh, hijo, estas a salvo! –dijo ella y corrió a abrasarlo. Whinter detestaba que hiciera eso frente de toda la gente, porque, para empezar, lo dejaba sin aire. -¡Mamá… no puedo… respirar! –logro decir este y su madre lo soltó. -Perdón, perdón. –Se disculpo ella.- ¿Qué fue lo que paso? Whinter y Chester les contaron a todos, todo lo que paso. Por los nervios, Chester no dijo casi nada y si lo hacia se quedaba sin voz a la mitad de la frase. -Y luego el ladrón-n se llevo a Growlithe. –Dijo nervioso- ¡Quiero decir! El ladrón se llevo el bolso y Whinter lo recupero. -Por cierto, ¿Dónde lo llevaron? –pregunto Whinter a un oficial. -Una patrulla lo llevo a la estación. –le contesto y luego pregunto, dirigiéndose a la enfermera- ¿De quién eran esas Poké Ball? -Son del Profesor Elm. Está en la isla, vino de viaje para retirarlas. Sera mejor que se las lleve para… -dijo pero no termino porque el teléfono sonó. La enfermera lo atendió y todo el mundo hizo silencio.- ¿Diga? Ah, hola Profesor Elm… si tenemos sus Poké Ball pero debo informarle que… si bueno pero sería más seguro que… de acuerdo se las enviaremos. Adiós. –colgó el teléfono y se volvió a todos.- No era el Profesor, era su hija, Soul. Hablaba por parte de su padre y no quiso escuchar cuando le dije lo que había pasado. Quiere que llevemos el Bolso hasta la habitación en el hotel donde esta hospedado mañana a las 2 de la tarde. -Nosotros lo llevaremos –dijo alguien. Whinter se dio vuelta y se sorprendió al ver que era su madre. -¿Con nosotros te refieres a tu y yo? –pregunto su hijo temiendo la respuesta. -Sí, es lo menos que podemos hacer después de que los Pokécias te salvaran de ese malvado ladrón. –contesto. Al cabo de unos minutos todo se había solucionado y la mama de Whinter, él y Chester se fueron en el auto. Sin embargo, Whinter no dejaba de preguntarse porque su madre había querido ir a entregarle el bolso al Profesor Elm. Y sabia que esa pregunta no lo iba a dejar dormir esta noche. Ya en su casa, su madre le confesó a Whinter que había ido a comprar el regalo por si misma. -¿Por qué? Dijiste que íbamos a ir juntos. –protesto Whinter. -Si no te gustan, los cambiamos –dijo ella y le mostro dos cajas rectangulares. -¿Qué son? -Son 2 Pokéreloj. –Dijo esta- Son dos aparatos muy útiles. Tienen incorporado muchas funciones, como la de teléfono. -¿De verdad? –Pregunto Whinter impresionado, mirando las cajas- Pero, ¿Por qué compraste 2? -Uno para Jackie y otro para ti. –dijo su madre- Así podre saber donde estas en caso de emergencia como las de ayer. Abre una caja y llévala a tu habitación, lee el manual y recién colócatelo. El chico tomo una caja y corrió subiendo las escaleras. La abrió y se lo coloco en la muñeca. El diseño era increíble. Sabía como usarlo. El personaje principal de la serie “Jacobo y Ponyta” tenia uno igual, y siempre lo usaba para resolver problemas. Entre las funciones que tenía estaba el de teléfono, mapa, reloj digital, rastreador de señales y grabador de voz. Habían algunas más pero estas eran más difíciles de usar y Whinter no las conocía. Según el manual, Whinter podía anotar cualquier número en la pantalla del reloj y luego guardarlo en la agenda. No bajo de su cuarto hasta que la cena estuvo servida, le dijo a su madre que ya sabía usarlo a la perfección y que podía hacer casi cualquier cosa con él. Su hermana dijo que esos aparatos eran inútiles y no servían de mucho, pero Whinter sabía que ella decía eso porque no tenía uno y estaba celosa de él. Después de haber insistido reiteradas veces, Whinter no conseguía que su madre le dijera el porqué de la misión que había aceptado. Cada vez que le preguntaba ella le respondía: “Ya lo veras” y seguía con lo que estaba haciendo. Lo único que lo distrajo de eso fue cuando llego a la escuela al día siguiente. En las noticias había salido el combate de Chester y la pequeña participación que tuvo cuando el ladrón fue capturado. -¿Cómo lo atrapaste? -¿Tuviste miedo? -¡Saliste en la tele, que envidia! Esos eran los comentarios más comunes que recibió desde que puso un pie en la escuela hasta que se fue al mediodía. El se limitaba a decir: -Sí, todo eso es verdad, yo y Chester detuvimos al ladrón y salvamos las Poké Balls pero eso nada más. Cuando terminaba de hablar volvían a preguntarle otras cosas. Durante las clases, todos sus compañeros lo estaban observando, al igual que a Chester pero este no les prestaba atención. Los profesores no se daban cuenta de que sus alumnos no les prestaban atención y dictaban sus clases al aire. A Whinter le gusto recibir toda esta atención, al principio, pero después de un largo rato de responder una y otra vez las mismas y exasperantes preguntas que sus compañeros le hacían, se molestaba y les decía a todos que lo dejen en paz. Lo cual nunca sucedía. Logro liberarse de ellos cuando la campana de salida sonó y como siempre todos se fueron a la plaza. -Hola señor modestia. –saludo Jackie por fin. -No estoy de humor para bromas, Jackie. –dijo Whinter. -Tu nunca estas de humor para nada. -Basta los dos. –Dijo Blazie- ¿Van a empezar de nuevo como ayer? -Pero, ¿Cómo es que no siguieron a Chester? –Pregunto Jackie.- solo te fastidiaban a ti. -Cuando Chester gano al chico de 6to fueron con él y estuvieron toda el día con él. –dijo Blazie- A el también le molesto así que como sabía que iba a repetirse hoy, no les prestó atención, y todos se fueron con Whinter. -¿Cómo no se me ocurrió? –dijo Whinter- Tuve que tenerlos todo el tiempo conmigo. Sentí como si me comieran con los ojos. -¿Qué es eso? –pregunto Jackie y señalo al Pokéreloj de Whinter. -¿Qué cosa? –pregunto Whinter, vio que señalaba su muñeca y este le dijo:- Ah, es mi Pokéreloj, mama me compro uno para poder comunicarme con ella en todo momento. Justo en ese momento, la pantalla del reloj empezó a encenderse y apagarse mientras emitía el sonido de una campana. Capitulo 5: La hermosa Soul -Te están llamando. –dijo Blazie. -Sí, ya lo sé –dijo Whinter. Presiono la pantalla y se acerco el Pokéreloj a la boca para poder hablar- ¿Hola?… Bien, gracias… Si, se cómo funciona, si no, no te habría atendido… Cierto, se me olvido… Ok, nos vemos allá. –volvió a presionar la pantalla y la llamada finalizo. -¿Tu madre? -Sí, ¿Quién más? –dijo Whinter.- Quiere que nos encontremos. Los Pokémon que se robaron ayer eran de un tal Elm y ella nos ofreció para ir a entregarlos. -¿Cómo que “nos ofreció”? –pregunto Jackie. -Se refiere a que su madre acepto ir y que ira con él. –explico Blazie. -Bueno, me tengo que ir, nos vemos. –se despidió y se fue del aula. Su madre lo estaba esperando unas calles fuera de la escuela. Al llegar, Whinter se subió en el auto. Este era grande y completamente gris, el color que su madre quería era otro, pero cuando lo fueron a comprar era el único que quedaba. El camino hasta el hotel que había indicado la enfermera estaba marcado en el GPS del auto así que no se perdieron en lo absoluto. Mientas su madre manejaba, Whinter aprovecho para seguir curioseando su nuevo regalo. Llegaron en unos 20 minutos, que Whinter conto con el Reloj digital. El hotel era bastante grande, debía medir unos 50 metros aproximadamente. Estaba pintado de amarillo y las ventanas estaban rodeadas de pintura Café. En algunas habitaciones estaban varios Balcones donde los Pidgey revoloteaban. Algunos entraban en las habitaciones pero estos eran corridos por los dueños. -Entremos –dijo su madre para Whinter despertara del trance que tenia. -¿Qué? Ah, claro. Cruzaron las enormes puertas de vidrio y entraron al vestíbulo. Este era tan grande que Whinter pensaba que habían entrado en otro lugar, ya que desde afuera no aparentaba tener este tamaño. En las paredes tenía grandes vidrios llenos de dibujos de Pokémon. El vestíbulo tenía un techo alto del cual pendían inmensos candelabros que iluminaban toda la sala. Esta estaba pintada del mismo amarillo de afuera solo que no habían ventanas, pero el color café si estaba, se hallaba en las esquinas. Un Botones sonriente se les acerco y les pregunto si veían a hospedarse en el Hotel, a su lado un fuerte Machop estaba listo para cargar el equipaje. Al parecer este trabajaba arduamente porque se alegro al ver que no traían maletas. -No, gracias, venimos a ver a alguien. –contesto su madre.- Ven Whinter, vamos al recibidor para preguntar cuál es la habitación del profesor. Se acercaron al recibidor. Este era de color chocolate, la parte superior estaba pintada de dorado. Al igual que el Centro Pokémon, varios hombres y mujeres aconsejaban y ayudaban a la gente que venía a hospedarse. De las escaleras que había al fondo bajo una chica joven junto con un Marill que saltaba por todas partes. Whinter la noto y sintió como se le revolvían las tripas de la emoción. Tenía un gran gorro del cual sobresalían dos mechones Marrones. El gorro estaba dividido por un lazo rojo que terminaba en un moño del lado derecho. Usaba una camiseta roja que le llegaba a los codos y un pequeño overol azul. En los pies tenia zapatos rojos de los cuales salían unas medias blancas, tan largas que llegaban hasta la parte superior de las rodillas. El chico la miraba atento, como hipnotizado mientras ella se acercaba hasta el recibidor. Fue atendida justo al lado de ellos y este miro hacia otro lado. Ella lo miro a la cara y este se dio vuelta. Le sonrió y el se sonrojo por completo. Nunca había visto una chica tan linda como la que tenía enfrente. -Disculpe, en la habitación 112 ya se acabo el agua caliente y no puedo bañar a Marill –dijo esta con una voz suave al hombre que lo estaba atendiendo. -Veamos –dijo este y reviso algo en su computadora- Si, es cierto. Pido disculpas en nombre del Hotel. Dile al Profesor Elm que un técnico ira a revisar su baño. -Gracias –dijo la chica y se marcho caminando. Whinter quien todavía seguía atontado por la sonrisa que ella le mostro escucho la conversación desatento. Luego recordó todo y la llamo. -¡Eh, espera! –dijo y salió corriendo para tratar de alcanzarla. -¡Whinter! ¿Qué pasa? –pregunto su madre pero este no la escucho. La chica se dio vuelta y lo miro mientras seguía corriendo. Marill también lo vio y lo ataco con su Pistola Agua. Whinter resbalo y cayó al suelo. -Lo siento –se disculpo ella mientras lo ayudaba a ponerse de pie.- Marill es muy tímido y a veces ataca sin avisar. Un empleado le alcanzo una toalla para que se secara. Marill parecía estar enfadado pero se escondió detrás de la chica, tal vez temiendo que Whinter le hiciera algo. -¿Hijo, que te paso? –pregunto su madre. Le arrebato la toalla y se dispuso a secarlo ella misma. -Yo… ah… Mama, basta –dijo Whinter y la detuvo. -Lo siento –se disculpo la chica de nuevo.- Fue mi culpa. Marill se asusto y lo ataco. -No importa, -dijo Whinter sonrojado por la atención que ella le estaba dando. -Estas rojo, ¿tienes fiebre? -No, no, estoy bien. –dijo este. Miro a la chica y dijo:- ¿Conoces al Profesor Elm? -Claro. –dijo ella sonriendo.- Es mi Papá. -¡Qué bien! –dijo su Madre.- Venimos a entregarle un bolso de parte del Centro Pokémon. -Mucho gusto. –dijo ella- Me llamo Soul. -Yo me Whinter llamo. –dijo este mirándola.- ¡Quiero decir! Yo me llamo Whinter y ella es mi madre. Después de presentarse, Soul los guio por el hotel hasta la habitación que compartía con su padre. Abrió la puerta y lo encontró frente a una computadora. Cuando escucho el sonido de la puerta se dio vuelta y vio a Whinter y a su madre. -Hola mucho gusto. –dijo la madre de Whinter al profesor estrechándole la mano sin dejarlo hablar a él.- El es Whinter y yo soy su madre. Venimos a entregarle un bolso que es de usted. El Profesor no se parecía mucho a su hija. El tenia el cabello corto y castaño claro sus ojos eran pequeños y se escondían detrás de unos anteojos. Estaba vestido con una camisa celeste que estaba tapada por un traje de laboratorio blanco. Su pantalón era de color verde boscoso y en los pies tenia mocasines marrones. -Sí, bueno, gracias. –Dijo este.- Veo que ya conocieron a mi hija Soul. -Si, Soul y Marill estaban en el vestíbulo por lo de la bañera y se encontraron con ellos. Marill pensó que Whinter lo iba a atacar así que lo mojo con Pistola Agua. –dijo Soul. A Whinter le llamo la atención el hecho de que Soul hablara de ella como si se tratara de otra persona. Pero no le prestó mucha atención. -Bueno, les pido disculpas y les agradezco que se hayan tomado tantas molestias en traer el bolso. Por cierto, ¿Dónde está? –pregunto el Profesor. -¡Ay, lo olvide en el auto! –exclamo la madre de Whinter.- No se preocupen ire volando a traerlo. Al salir miro a Whinter como queriendo decirle: “Habla con ellos” y se fue cerrando la puerta a su paso. -Y bien, Whinter, ¿no? –dijo el profesor mirándolo- ¿Qué clase de Pokémon entrenas? -Yo no entreno Pokémon aun, profesor. –respondió este. -Ah, con que tenemos un aspirante a entrenador. –dijo el Profesor. -Papá, deja de preguntarle esas cosas. –dijo su hija. -De acuerdo, de acuerdo. –dijo este. -Profesor, entre las Poké Balls me sorprendió haber visto un Huevo Pokémon. –dijo Whinter- ¿Qué Pokémon saldrá de el? -¿Un Huevo dices? –pregunto extrañado.- Esas Poké Balls están vacías, se las pedí a una compañía de Productos Pokémon, creo que se llamaba Silph para llevarlas a mi laboratorio. -¿Y porque habría un Huevo ahí, Papá? –pregunto Soul. -La verdad es… -dijo- …que no se el porqué de esta cuestión. La puerta de la habitación se abrió y la Madre de Whinter entro con el bolso en las manos. -Aquí esta –dijo y lo puso en una mesa. El profesor lo abrió y descubrió que era cierto lo que Whinter decía. El huevo era celeste y tenia distintas manchas negras por todas partes. -¡Que extraño! –dijo el Profesor y saco el Huevo del bolso.- ¿Qué voy a hacer contigo? Ah, ya se, ten. El profesor le puso el Huevo a Whinter en las manos y dijo: -Quédatelo, yo no lo necesito y estoy muy ocupado como para cuidarlo. Además se que lo cuidaras y entrenaras para que crezca fuerte y sano, pero debes llevarlo contigo en todo momento. -Gracias, pero yo… -dijo Whinter. La actitud del Profesor lo había tomado por sorpresa. -¿Qué pasa? ¿No lo quieres? -No, no es eso es solo que… A decir verdad Whinter no se sentía preparado para criar a un Pokémon, pero su instinto lo obligo a aceptarlo. -De acuerdo. –dijo y asintió.- Yo lo cuidare. -Excelente. –pensó el Profesor.- Te enviare un paquete con algunas instrucciones y unas cuantas cosas más para que no tengas problemas. Ah, y toma. –busco una caja llena de papeles y saco una extraña Poké Ball blanca con manchas verdes. La lanzo contra el Huevo y este se metió dentro de ella.- Es una Huevo Ball. Sirve para transportar los huevos. Antes se usaban unas capsulas grandes. Pero esto es más seguro. –explico. Le entrego la Huevo Ball y Whinter la observo ya en sus manos. -Bien gracias por todo Profesor. –dijo la Madre del chico.- Nos vemos. -Adiós Whinter, a usted también señora. –dijo el Profesor. -Cuídense. –dijo Soul y Marill salto felizmente a su lado. Ambos salieron de la habitación y del hotel. Le parecía bastante sospechoso a Whinter, que su madre no haya hecho algún comentario de lo que el profesor Elm le había encargado. En cuanto subieron al auto y se abrocharon los cinturones, comenzó: -¡Whinter, no lo puedo creer! ¡Tienes un Huevo, pronto serás un entrenador Pokémon! –exclamo exaltada.- En cuanto se abra, iremos a la tienda de para comprar un montón juguetes y esas cosas para poder jugar con él. Pese a que no podía verla directamente, el espejo retrovisor reflejaba los ojos azules y emocionados de su Madre. Cambio de pensamiento de inmediato y se sintió bien al pensar que su sueño se haría realidad. Pronto tendría un Pokémon que cuidar y entrenar. Capturaría otros y viajaría por todos lados. Al final estaba más emocionado que su madre. Bueno espero que les haya gustado, son los primeros 5 capitulos.

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