ElDarki97
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Brooklyn Decker, esposa del tenista estadounidense Andy Roddick, contó cómo sufrió por las cargadas que le hacían sobre su cuerpo La supermodelo Brooklyn Decker, además de ser la esposa del tenista Andy Roddick, es una de las mujeres más deseadas del planeta. Sin embargo, esa espigada rubia que acapara la atención del público y de las cámaras cada vez que va a una cancha a alentar a su marido no siempre estuvo conforme con su imagen. Es que, durante su adolescencia, sus compañeros de colegio se burlaban de ella porque -decían- tenía “cuerpo de varón”. Ella, con sobrepeso y un desarrollo tardío, canalizó su descontento atacando su salud. “La gente se reía de mí y decían que era un chico. Me acuerdo de estar rezando para tener pechos y cola. Afortunadamente, crecí en lo que soy y adquirí curvas”, dijo la mujer de Roddick a la revista Self. “Comencé a contar las calorías de las comidas que consumía. Puede que en ese momento me haya ayudado, pero ahora comprendo que es una práctica poco saludable”, contó Brooklyn, quien también confesó haberse metido en “dietas locas” para ganar peso. “Mi padre intervino y me ayudó a parar de obsesionarme con los demás y a destruir mi cuerpo”, explicó. Los complejos, por suerte, parecen haber quedado en el olvido. La señora de Roddick, a quien se la ha podido ver como uno de los ángeles de Victoria’s Secret o en la tapa de la famosa Sports Illustrated, ahora también se muestra en el cine, donde llegó de la mano de Jennifer Aniston y Adam Sandler en la comedia Just go with it. LO QUE MAS LES GUSTA A USTEDES

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Pone play! Biografía Diego Armando Maradona (Buenos Aires, 1961) Futbolista argentino. Considerado como el mejor jugador de los últimos tiempos, destacó por su habilidad con el balón y su depurada técnica. De familia humilde, Diego Armando Maradona empezó a jugar al fútbol con sus amigos de Villa Fiorito, un barrio suburbano de chabolas situado en la afueras de Buenos Aires. Apodado El Pelusa y Pibe de Oro, siendo muy pequeño consiguió un puesto de titular en el equipo infantil de Estrella Roja, de Fiorito. El entrenador Francisco Cornejo le vio jugar en este equipo y le propuso ir al Argentinos Juniors. A los 12 años ya era campeón con la novena división del Argentinos Juniors. En dos años ascendió ocho divisiones, de novena a primera. El 27 de febrero de 1977 debutó con la selección absoluta argentina, en un partido contra Hungría en el que jugó sólo unos minutos. Dos años después ganó el Mundial Juvenil con la selección argentina y fue proclamado el mejor jugador argentino. Con su equipo, el Argentinos Juniors, consiguió llegar a las semifinales del Campeonato de Liga y consiguió el galardón de máximo goleador. Del Argentinos Juniors pasó a jugar al Boca Juniors, aunque el River Plate también intentó contratarlo. En el Boca jugó dos temporadas y consiguió el título de liga con este equipo. En 1982 Diego Armando Maradona firmó un contrato con el Barcelona por 1.200 millones de pesetas. Debutó oficialmente en el club blaugrana el 5 de septiembre de 1982 en un partido contra el Valencia. Jugó 39 partidos y fue el máximo goleador del equipo con 27 tantos. En 1984 firmó un contrato con el Nápoles por 1.300 millones de pesetas y en el que se comprometía a permanecer hasta 1989. Si bien en las dos primeras temporadas no logró el título de Liga, Maradona sí lo consiguió en la temporada 1986-87, en la cual el Nápoles también conquistó la Copa de Italia. Poco antes, en 1986, Maradona había obtenido el título mundial con la selección Argentina en el Campeonato del Mundo celebrado en México, donde demostró ser el mejor jugador desde Pelé o Cruyff. El Nápoles y Maradona se tomaron la revancha deportiva en la campaña siguiente, 1988-89; en ella los napolitanos obtuvieron la primera competición europea de su historia, la Copa de la UEFA. En la temporada 1989-90 el club napolitano obtuvo su segundo título de Liga. Ese año se casó con con Claudia Villafañe, de la que tendría dos hijas, Dalma y Giannina. La temporada siguiente se inició de forma esperanzadora para el futbolista argentino, pues consiguió su club la Supercopa de Italia. Pero sólo fue un espejismo, ya que pronto comenzaron a llegar los resultados negativos para el Nápoles, que resultó eliminado de la Copa de Europa en los octavos de final por el Spartak de Moscú. En febrero de 1991 Diego Armando Maradona fue acusado de estar relacionado con el tráfico de drogas y la prostitución; el 2 de abril de 1991, el Comité de Disciplina de la Federación Italiana de Fútbol le impuso una sanción cautelar para jugar por haberse confirmado en el contraanálisis su positivo por cocaína tras el partido Nápoles-Bari, fue suspendido por este comité; y el Comité de Apelaciones ratificó la sanción. Poco después fue detenido en Buenos Aires en una redada policial antidroga. El 28 de abril de 1992 quedó en libertad y tuvo que afrontar la acusación por suministro de droga a título gratuito y tenencia de droga. Tras varios meses de contactos y negociaciones, el presidente del Nápoles firmó el traspaso de Maradona al Sevilla por 7,5 millones de dólares; el 28 de Septiembre de 1992, después de un año y medio apartado de los terrenos de juego por sanción, debutó como jugador del Sevilla en un partido amistoso contra el Bayern de Munich alemán. En octubre debutó en competición oficial con el Sevilla en la Liga española, ocho años después de jugar en ella por primera vez. En febrero de 1993 Diego Armando Maradona volvió a vestir la camiseta de su selección nacional, tras dos años y medio, en el partido Argentina-Brasil disputado en Buenos Aires. Cuatro meses después fue despedido del Sevilla F.C. antes de que terminara su contrato. El 7 de noviembre de ese mismo año debutó como jugador del club Newell´s Old Boys, argentino, tras once años de ausencia en equipos de su país. Un año después la FIFA decidió suspenderle cautelarmente de toda competición al dar positivo en un control antidopaje realizado en la Copa del Mundo de Estados Unidos y, poco después, la FIFA le impuso una multa de 15.500 dólares y una suspensión de 15 meses. Posteriormente pasó a ser entrenador, primero con el Deportivo Mandiyú, que estaba situado en penúltima posición del torneo de Apertura de la Primera División argentina y en el que no permaneció mucho tiempo. Su segundo equipo como entrenador fue, a partir del mes de diciembre del 94, el Racing Club de Avellaneda. Maradona firmó con el Boca Juniors para regresar como jugador, al cumplir su sanción, el 30 de septiembre de 1995. Su club ratificó el compromiso inicial y programó la alineación de Diego para jugar en Seúl frente a la selección de Corea del Sur, partido en el cual hizo su debut con el equipo bonaerense. Ese mismo año recibió el Balón de Oro al mejor jugador de todos los tiempos. El 30 de octubre de 1997 anunció su retirada después de dar positivo en un control antidopaje. Perseguido por los problemas con las drogas y los incidentes con la prensa, en 1999 sufrió una crisis cardiaca por sobredosis de cocaína y se retiró a Cuba para seguir un tratamiento de desintoxicación. Durante el año 2003 y 2004 Maradona ha residido en Cuba, donde ha recibido tratamiento para desintoxicarse de su adicción a las drogas. Una crisis aguda le llevó a Argentina en abril y mayo de 2004, donde fue tratado en una clínica psiquiátrica de las afueras de Buenos Aires. Tras recuperarse en parte, regresó a Cuba para continuar con el tratamiento, a pesar de que su familia se opuso, y después de que un juez aceptara su traslado (fue ingresado en argentina contra su voluntad, por expreso deseo de sus familiares). <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<Barra separadora>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<Barra separadora>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> Diego Armando Maradona ha sido el más grande futbolista de todos los tiempos! El gol más extraordinario de la historia del fútbol fue marcado por él contra Inglaterra, cuando Diego superó a 6 jugadores ingleses y al arquero y marcó un golazo espectacular... recordando siempre el gol de la "Mano de Dios", que había marcado un poquito antes en ese mismo partido. Diego Armando Maradona nació el 30 de octubre de 1960 en el pobre barrio de Villa Fiorito de la perifería de Buenos Aires. Diego creció con el fútbol. Ya de pequeño Diego era un fenómeno. En los partidos de Argentinos Juniors, durante el descanso, un chico de la cantera deliciaba al público con sus jueguitos. "¡Que se quede!, ¡que se quede!" gritaba la hinchada de Argentinos. Ese chico se llamaba Diego Armando Maradona. Diego tuvo una carrera muy rápida. Hizo su debut en primera con Argentinos Juniors a los 15 años de edad, y luego fue el ídolo de los hinchas de Boca Juniors. Después del mundial de España 82, llegó a Europa donde jugó dos temporadas con el Barcelona. En el año 1984 el sueño de millones de napolitanos se hizo realidad cuando fichó por el Napoli. Con ese equipo ganó 2 títulos de Campeón de Italia en el 1986/87 y en el 1989/90, una Copa de Italia (1987), una Copa de la Uefa (1989) y una Supercoppa Italiana (1990). Mientras tanto, en el año 1986, fue el héroe del equipo argentino que triunfó en el mundial de México: en esta competición, Diego jugó un fútbol espectacular y llegó a ser la estrella del mundial y una leyenda del fútbol. A principio de los noventa, después de convertirse subcampeón en el mundial de Italia 90, las cosas cambiaron de repente. Fue descalificado por un control antidoping en Italia en el año 1991, y después se fue a España para jugar con el Sevilla. Luego volvió a Argentina para jugar con la rojinegra del Newell's Old Boys y nuevamente a Boca Juniors, el equipo de sus amores. Mientras tanto fue también entrenador de dos equipos de primera en Argentina, el Deportivo Mandiyú y el Racing de Avellaneda. En el mundial del año 1994 en los Estados Unidos fue encontrado positivo en el test antidoping después del partido contra Nigeria ya que según la FIFA había utilizado "efedrina", sustancia que no es permitida en el fútbol internacional. Lo suspendieron por un año con la prohibición de jugar al fútbol. De esa manera la selección argentina, que gracias a Maradona tenía un equipo muy fuerte y con buenas posibilidades de ganar el mundial, fue derrotada rápidamente sin su capitán. En la última vuelta al fútbol, Diego volvió otra vez a jugar con Boca, donde vistió la camiseta número 10 hasta el año 1997: el 30 de octubre de 1997, día de su 37 cumpleaños, se retiró de las canchas de fútbol. Nadie tiene derecho a juzgar la vida de una persona, y aún menos a juzgar una vida tan complicada como la de Maradona. Pero todos vamos a estar de acuerdo en juzgar lo que hizo en las canchas de fútbol de todo el mundo: con orgullo podemos decir que lo que hizo es único e inolvidable. GRACIAS, DIEGO. <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<Barra separadora>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<Barra separadora>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> MAGO DIEGO En cada rincón del mundo habrá un estadio vacío un niño sin juguete, cuando sepan que te has ido. Un arco que siempre espere, lo sacudas con un gol, un potrero allá en Fiorito que añore el verde esplendor. ¿Donde te guardaste Diego esa magia de tu juego? ¿En que arcón de la memoria la formula de tu gloria? ¿En que gramilla feliz gambeteaba el chiquilin que tu varita tocó para hacerlo como vos? Fino mago en Buenos Aires, Nápoles y Barcelona. Los domingos niño Dios, transgresor en la semana. Te saben ilusionista los ingleses con razón porque vieron una mano donde estaba el corazón. Enrique Bugatti <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<Barra separadora>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> "El más grande" No encuentro palabras para describir claro y preciso el amor que le tengo a este hombre, tal vez no las haya. Cuando los hechos superan las palabras, las palabras están de más. O, mejor dicho, no alcanzan para poder decirlo todo. Yo al haber visto todo lo que hizo un sólo hombre, estoy tan feliz como todos los argentinos. Hoy que ya no está, igual sentimos que su alma sonríe y que debo deslizar mi emoción. Es fácil entender que se trata de un hombre especial. Ese que hizo grande y conocido al hoy glorioso -también gracias a él y elemento fundamental para los dos primeros atributos- fútbol argentino. Ese que nunca se escondió y se jugó por lo que quería sin importarle a quién le moleste. Ese que hizo justicia con su propia mano vengándose de los ingleses -¿con su mano?, sí, no es una paradoja, aunque esencialmente la hizo con su pie (¡y de qué forma!)-, sí, también fue el verdadero justiciero que castigaba a los villanos y premiaba a los humildes, no cierto arbitro que olvidó hace mucho tiempo que la gente paga la entrada para ver a los jugadores que brindan el espectáculo y que los referís sólo están para asegurar que ese espectáculo no sea opacado, estamos hablando de Javier Castrilli (arruinador de campeonatos que su Boca estaba para ganar). Y ya que estamos, no podemos dejar de nombrar al señor Codesal, verdugo del fútbol argentino en Italia ‘90. Ese que lo hizo todo. Ese que hace dudar a todo el mundo con la hipótesis de que Dios se reencarnó en un hombre para jugar al fútbol; el único motivo para dudar de esta teoría es la falta de piedad que tuvo con los ingleses, hecho totalmente imposible si tenemos en cuenta la gran misericordia de Dios. Pero igualmente puede llegar a ser comprensible que se plantee la duda. Para mí no es el final de nada por más que parezca que está llegando su final. Más allá de todo estoy feliz por todo lo que hizo desde el primer día de su carrera. Ese al que todos apodan Pelusa, Diez, Maestro, El Mejor, o simplemente “EL DIEGO”, para más datos. El artículo “el” diferencia al consiguiente sustantivo de los demás Diegos, éstos sólo tuvieron el orgullo de llamarse como él, nada más (así que todas las personas que se llamen Diego, si aún no lo hicieron, denle las gracias a sus padres), en cambio Pelusa es único. Que no quepa duda de que Diego es único, porque no hay ni va ha haber una persona que pueda igualarlo. Porque cualquier persona ajena o no a este hermoso juego tiene una idea de quién es Diego Armando Maradona, y yo -que me incluyo dentro del grupo de amantes- digo sin ningún lugar a duda que Maradona, fue, es y será el mejor jugador que existió sobre la faz de la tierra. Fue superior a cualquier mortal de este planeta. No se conoció a un hombre que haya hecho dentro de la cancha lo que hizo él. Pensar que algunos osan, se atreven a afirmar que existieron jugadores superiores a él. Yo pregunto ¿Quiénes?, ¿Pelé?; ¡Por favor! Jugó siempre acompañado de monstruos históricos como Vavá (en el centro del ataque, acompañando cada llegada de Garrincha por la raya con sus infalibles goles, sin la capacidad de maniobra de sus dotados colegas de equipo, pero impecable y certero frente a los palos rivales, un goleador que no perdona nunca), Didí (gran estratega, infalible distribuidor de balones, maravilloso colocador de pelota en los espacios vacíos que su genio intuía en el corazón de la defensa adversaria), Garrincha (fenómeno, atacando por la punta derecha y poniendo pases-gol o atacando por adentro y definiendo en forma incontenible, poseedor de una cintura única y gran figura de los Mundiales del ‘58 y ‘62), en el centro del campo y en la defensa, dos hombres de la personalidad y la clase de Nilton Santos (a quien llamaban “La Enciclopedia” por todo lo que sabía), y el infatigable Zito, Tostao (un talento que sólo podía no ser considerado el mejor del mundo en su momento porque existía Pelé), Rivelino (un exquisito dominador del pie izquierdo, un mediocampista creativo que llegaba de atrás al último remate y reventaba la red, un formidable jugador de equipo), Jairzinho (un delantero electrizante, dueño de un dribbling muy difícil de contener porque cambiaba y aceleraba sobre el pie del contrario que salía a marcarlo, goleador del Mundial ‘70 con su facilidad para cruzar el remate al segundo palo), Gerson (un estrartega a la altura de Platini, posiblemente con más personalidad y temperamento, porque había conseguido la subordinción de un genio como Pelé, dotado de una formidable pegada de pie izquierdo, capaz de meter la pelota por el ojo de una aguja), etc. Mientras que Diego lo hizo, sin faltarles el respeto, con Carnevale, Romano, Ferrario, De Napoli, Giordano, Garella, Bruscolotti, o también si contamos integrantes de la Selección campeona ‘86, como Valdano, Burruchaga, Brown, Zelada, Clausen, Almirón, Batista, Olarticoechea, Giusti, Garre, Trobbiani, etc. Hay que remarcar que varios de estos fueron muy buenos jugadores, pero desconocidos internacionalmente por carecer de grandeza histórica como la que tienen los barsileños nombrados anteriormente. Ninguno de los acompañantes de Maradona a lo largo de su carrera alcanza a equiparar esa constelación de monstruos que secundó a Pelé. Hecho evidente que no requiere comprobación. Las pruebas están a la vista, Brasil en el Mundial de Chile ‘62, con un Pelé lesionado en su segundo partido, ganó igual esa Copa. Pese a la ausencia de su astro máximo, porque estaba muy bien parado en la cancha, con la misma estructura y casi los mismo jugadores que habían sido campeones cuatro años antes en Suecia. Y de seguro, Brasil hubiera ganado los mundiales del ‘58 y ‘70 aún sin Pelé, porque sobraban los nombres de jerarquía, pertrechados para resolver esas Copas del Mundo, con o sin su genio. Es claro que con él, todo fue mejor, más seguro, más rotundo y más completo. Comenta Galli: “Diego era determinante en el Napoli. Tenía un buen diálogo futbolístico con la otra estrella del equipo, Careca, y a los menos dotados les permitía lucirse más allá de sus méritos”. En esto la diferencia es enorme, se imaginan los destrozos que hubiera hecho Diego, aunque sea junto con Van Basten, Ruud Gullit y compañía, si hubiera jugado en aquel Milán del ‘89. Pelé nunca jugó en un fútbol tan competitivo como el italiano, se remitió al fútbol brasileño, nunca jugó en campeonatos de mayor nivel como si son los europeos; en cambio si lo hizieron los otros grandes como Di Stéfano, Cruyff, etc. Mientras Maradona no sólo lo hizo, si no que alcanzó un muy excelente rendimiento en un fútbol mucho más profesionalizado que el de los tiempos de Pelé. Un fútbol distinto. Que en el fútbol moderno se marca muchísimo más que en el de hace treinta años, nadie tiene dudas. Que esas persecuciones han arruinado espectáculos y destruido a muchos habilidosos, tampoco. Y que nadie ha sufrido las marcaciones violentas y desleales, menos. Ese es, justamente, un punto a favor de Diego en comparación con cualquier otra estrella del pasado. Ningún otro jugador ha hecho las proezas de Diego con marcas tan severas. En cualquier cancha del mundo padeció el mismo mal. Y formaron parte de su carrera. Jugaron en épocas muy diferentes. Pelé tuvo menos asedio, jugó más tranquilo, mientras que Diego debió soportar un clima mucho más hostil y tuvo que luchar contra ese factor extrafutbolístico que es muy desgastante. Es cierto que PelŽ preparado para el fœtbol de hoy -entrenando con computadoras, cintas y gimnasios, etc.- también desequilibraría, pero no le hubiera resultado tan fácil lograr todo lo que logró. Pero, a lo que quiero llegar, es que Maradona fue el mejor de todos y se lo considera mejor que Pelé en estos últimos tiempos con todas las dificultades ya mencionadas. En la década del ´60, por ejemplo, se hubiera hecho un festín y hubiera descollado notablemente, despejando todas las dudas. Es un factor interesante, para analizar pero nunca se sabrá lo que hubiera pasado realmente, la única forma para demostrar quien fue mejor es que hubieran jugado en el mismo tiempo. Lamentablemente, no puede ser y Maradona seguirá siendo el rey para los que sabemos de fútbol, razonamos con lógica y no somos hipócritas. Pero en eso, indudablemente, anótele un poroto más al Diez. Cómo si esto fuera poco es evidente la envidia que siente Etzon Arantes hacia el Diez. Cada vez que puede, habla mal de él; además el hace política lo que lo transforma en un farsante -es un “careta”, habla para quedar bien sin realmente creer lo que dice-. Sin ir más lejos, en la última elección de presidente de la FIFA hizo campaña con Johanson, y después cuando asumió Blatter se sentó en su misma mesa. Y así, hay mil ejemplos, y lo sabe todo el mundo, él habla para quedar bien, para mantener limpia su imagen. Ya es hora de reflexionar, hay que darse cuenta que el río siempre es río, aunque esté pegado al mar. Pelé habla bien o habla mal siempre por conveniencia. Como dijo Nicolás Maquiavelo “todos ven lo que tú aparentas; pocos advierten lo que eres”. Va a ser hipócrita hasta que se muera. A continuación, uno de los más claros casos de celos de Pelé: hace un año aproximadamente, la FIFA lanzó el Hall de los Campeones que reúne a todos los jugadores que marcaron la historia del fútbol. Sucede que Pelé se ha negado a que Maradona figure en dicha galería de futbolistas excepcionales porque, según dice, “la conducta fuera de la cancha es también muy importante”. ¿Quién es Pelé, aparte de lo que significó dentro de los campos de juego, para negar la presencia de alguien como Maradona, que fue capaz de brindar tanto espectáculo, desparramar tanta alegría y de absorver tanta violencia adversaria sin reaccionar dentro del rectángulo verde de la cancha? ¿Acaso alguien va a impedir que el maravilloso Garrincha -un preparador genial que tuvo mucho que ver en la consagración juvenil de Pelé- figure en el Hall de los Campeones de la FIFA? ¿Alguien lo cuestionará porque Garrincha abandonó a la mujer con la que tuvo ocho hijas para irse a vivir con una cantante o si pasó gran parte de su vida borracho? ¿Alguien le negará al formidable Gerd Müller que figure en esa Sala por la cantidad de hectolitros de cerveza y vino ingeridos, que lo convirtieron en un alcohólico y lo tiraron una noche, sucio y barbudo, en una calle de Munich? No sería justamente Pelé, hombre de represalias en su carrera deportiva -tiene cuatro contrarios quebrados en su haber personal- el más indicado para dictarle normas de fair play a Maradona dentro o fuera de la cancha. Pelé fue un extraordinario futbolista. Quiero recordarlo así. No como un censor rencoroso, vengativo y celoso de la gloria ajena. ¿Quién se cree que es? ¿el dueño de la pelota? No, Pelé, no, esas cosas no se hacen. Hay que recordarte que él fue más genio de la redonda que vos y si hay alguien que merezca estar ahí más que nadie es, precisamente, Maradona. Pero ya saben lo que dijo Marco Aurelio, “el mejor modo de vengar la injuria es no parcerte al que te la infirió”, y si hay algo distinto a Pelé ese es Maradona (la vida y el fútbol los separaron prolijamente para evitar que se encontraran: Diego llegó al fútbol en 1976, Edson Arantes se fue del fútbol en 1977. Jamás se encontraron, salvo para fotos de compromiso o gestiones inconclusas, porque algo más los separa. Maradona vive enfrentado al poder; Pelé, adicto al mundo de los negocios y las Relaciones Públicas, vive abrazado al poder). Por eso, Diego, no te hagas mala sangre con éste, sabé que un león nunca combate una hormiga; prefiere ignorarla. Diego nunca tuvo cuidado para decir lo que piensa, por algo se llenó de tantos enemigos. Nunca fue hipócrita, excepto en la humildad que tiene; como dijo alguien alguna vez “la modestia en el hombre de talento es cosa honesta; en los grandes genios, es hipocresía” -hipocresía, pero de la buena, que hace bien, además se necesita de ésta, como dijo José Naroski, “en los hombres superiores la modestia no es un mérito. Es una necesidad”-. En cambio Pelé se cree superior, se piensa que los demás son menos que él. Hace poco “O Rei Pelé”, con la modestia como estandarte, confesó que cree que nadie igualará sus hazañas en lo que resta del siglo. “En este siglo, ya nadie me alcanza”, dijo Pelé, y agregó que no sólo hablaba de fútbol, sino que abarcaba todos los deportes. Para terminar, Pelé dijo que está dispuesto a “recibir en vida todos los homenajes”. Sólo le faltó agregar que es buen tipo, ayuda a cieguitos a cruzar la calle y se lava los dientes todas las noches. Cuando Maradona conoció a Pelé en los fines de la década del ´70, Pelé le aconsejó: “Nunca hagas caso cuando te digan que sos el mejor. Debes pensar siempre que no sos el mejor. El día que te sientas el mejor dejarás de serlo para siempre”. Pelé no sólo se siente el mejor, sino que no tiene pudor al decirlo. ¡Ay Pelé!, según tu propio pensamiento, vos no sos el mejor. Cierta vez se dijo “quien de alguna cosa se admira de ignorante se acredita”, entonces Pelé es un ignorante. Hay que bajarlo a la realidad, ¿quién se piensa que es?, tendría que hacerle caso a Antonio Machado cuando dijo, “huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo, porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura”, ¡que este muchacho baje de las nubes por favor!. Esas cosas me molestan es por eso que perdóneme la grosería: “andá a la p... que te parió Pelé”. A Pelé es al único que lo nombro porque a pesar de que estuvo y estará varios escalones más abajo de Diego, fue un gran jugador. Con los demás es inútil ponerme a discutir porque estos están un Aconcagua más abajo, el único que podría estar un poco más arriba es el holandés Johan Cruyff o Alfredo Di Stéfano. Entonces, en estos casos se hace difícil debatir, porque se ha comprobado que uno tiene el 100% de la razón, a partir de ese momento la cuestión pasa por la necedad y el orgullo del que no quiere cambiar de postura. Y recuerden lo que dijo Cicerón “La necedad es la madre de todos los males”. Quizás exista un par de jugadores que se le puedan comparar en cuanto a eficacia pero nadie en cuanto al talento y a la magia. Y pensar que hace poco algunos osaron compararlo con Ronaldo, ¡oh! perdona Majestad a ciertos ignorantes ante semejante atrocidad, ¡no saben lo que dicen!. Más allá de algunas coincidencias extra-futbolísticas, el brasileño no es ni la mitad de Maradona. Las diferencias más importantes -las más grandes- pasan por los pies de uno y otro. Ronaldo es tan capaz de definir un partido en dos apariciones como no tocar la pelota durante el resto de los noventa minutos. En cambio, al Diego es imposible recordarlo sin la pelota en los pies. En Argentinos, en Boca o en cualquier equipo, el juego del equipo siempre pasaba por él. Hoy, la hinchada del Inter llena el estadio Giuseppe Meazza de Milán del mismo modo en que lo hizo siempre, y disfruta de tener entre los integrantes de su equipo al mejor jugador del mundo. Durante la carrera de Diego, la gente de Boca, la de Argentinos y la de cualquier otro equipo, llenaba los estadios simplemente por ver a Maradona. D No hay dudas que Diego Maradona fue más privilegiado por Dios que Pelé. Pelé fue un talentoso superior, un genio capaz de sorprender constantemente con la pelota en los pies. La diferencia está en que Diego con la pelota en los pies hacía lo que quería, era algo más que un genio, hacía magia, tenía un dominio, una destreza, una habilidad única e incomparable. Al lado de Maradona todos parecen torpes. Comenta Giusti: “lo que Diego Maradona hacía con la zurda, a los demás nos habría costado hacerlo con la mano. Con eso, creo que digo todo”. También dice Bilardo: “¿Cuáles son las virtudes técnicas de Maradona? Todas. Puede hacer cualquier cosa en cualquier lugar de la cancha. Su dominio de la pelota es tan prodigioso que hasta parece mágico” -teoría que analizaremos más adelante- “Yo le digo que su pie izquierdo tiene un guantre en lugar de un botín. Con pelota parada es implacable. Fuerte al primer palo, de chanfle sobre la barrera, cada tiro libre es gol o le falta muy poco para serlo. Su dribling es imprevisible porque amaga y sale por derecha o izquierda. Además, siendo bajo de estatura, salta muy bien y cabecea mejor. Es fundamental como hombre de punta o como organizador. Es un predestinado. Una de esas personas que llegan al mundo ya marcadas para llenar de felicidad a los demás. Lo presentí desde siempre. Si el fútbol es pasión, mientras lo alimenten jugadores como Maradona será eterno. En cualquier ciudad de la Argentina existen hoy centenares de miles de chicos que sueñan con ser como Diego. Que procuran imitarlo en su forma de jugar, de celebrar los goles. Yo, cada vez que puedo les recomiendo lo mismo: el mejor método para parecerse a Maradona es querer a la pelota como la quiere él, como la quiso siempre. Jueguen con ella el mayo tiempo que puedan. Es el mejor jugador del mundo. Acaso nació para serlo, pero aun así, Diego Armando Maradona ayudó mucho a su destino”. Hasta Paul Gardner, periodista inglés, considerado uno de los mejores escritores de fútbol del mundo, quién tuvo la oportunidad de ver tanto a Pelé como a Maradona comentó sobre Diego: “El me ha dado mucho más placer que ningún otro jugador que yo haya visto en cerca de 50 años de fútbol. He visto a lo largo de mi carrera periodística a otros grandes jugadores, aunque ninguno con esa magia ni ese carisma tan detectable con su sola presencia. Supongo que yo creé mi propio Peter Pan del fútbol y ahora lo he visto destruido. Pero, por supuesto, yo no quiero recordarlo por lo feo. Quiero seguir pensando en él como un genio del fútbol”. “Es un monstruo -sostiene Sergio Batista-, yo lo veo desde atrás, y aunque sé perfectamente todo lo que es capaz de hacer, siempre crea un motivo de asombro. Jugar con él, verlo en acción, es una delicia. Hay que mirarlo en los entrenamientos, lo que inventa es algo increíble. En el intervalo de uno de los partidos de México ‘86, Diego comió un caramelo. Hizo un bollo con el papelito y lo tiró al suelo. Lo pisó, lo levantó, comenzó a hacer jueguito y estuvo así, jugándola en el aire como treinta veces. Es un fenómeno. Respira fútbol por todos los poros...” También dice Valdano: “sólo puedo decir que el fútbol que él hace es algo más que fútbol, los goles son más que goles...” Francescoli también comenta: “si me tuviera que quedar con una sola virtud de Maradona eligiría su pierna izquierda. Es increíble, le pega con tranquilidad, con seguridad, con cualquier perfil, domina la pelota como quiere”. Incluso Tostao afirma que Maradona fue más artista que Pelé. También Macaya Márquez, gran comentarista argentino, opina algo parecido: “Existió una gran diferencia entre ambos: Pelé hacía a la perfección todo lo que estaba escrito en los manuales de fútbol. Diego, en cambio, hacía cosas que no estaban escritas. Diego inventaba sobre la marcha, sorprendía a cada paso. La fantasía que le puso Maradona al fútbol lo transformó en un jugador único, incomparable”. En esta comparación eterna vamos a ver la opinión de Juvenal, quien escribió en El Gráfico después del título de México ‘86, “Maradona fue más para Argentina que Pelé para Brasil”: “(...) Esta Copa del Mundo ha significado la hora cumbre, el momento sublime, la apoteosis de este genio de las canchas que juega para Argentina. Bendito sea México, país sin la historia futbolera de Brasil, del Río de la Plata, de Alemania o Inglaterra, cuna de este juego hermoso y apasionante. Bendito sea México, que entra en la historia del fútbol como sitio propicio, como ambiente ideal para que dos astros de la dimensión de Pelé y Maradona hayan brillado como nunca. ¿Estoy intentando un paralelo entre Pelé y Maradona? ¿Estoy invadiendo ese terreno hasta hoy vedado, casi lindante con la herejía, de comparar al genio brasileño, a ese atleta incomparable del fútbol universal, con este genio criollo de hoy, tan genuinamente argentino en su estilo, tan distinto a Pelé y a la vez tan parecido? ¿Me atrevo, sin rubor, sin pedir previamente perdón por mi desenfado y mi ignorancia, a ponerlos en el mismo nivel y hasta a concederle una luz de ventaja a Diego Maradona en la comparación? Ya lo dije antes: Pelé fue el más grande dentro de un ciclo que culminó hace 16 años; Maradona es el más grande de hoy y sin bajar el telón de su campaña magistral. Maradona sigue, con todo el mundo por delante de su clase inigualable, a los 25 años de edad, para mantener y acrecentar lo que ha conseguido hasta hoy: el consenso unánime de la afición, de los especialistas, de los colegas, que lo consagraron como el más grande de todos en este momento del fútbol mundial. “He is the best”, me dijo sencillamente, con ese lacónico idioma de los ingleses, el gran Bobby Charlton, astro máximo de la Copa del Mundo de hace veinte años. “Es el mejor”. Así declaró, así de concreto, así de terminate.(...) Guy Thys, el director técnico de Bélgica, confesó al término del encuentro contra Argentina: “Estoy convencido de que fuimos vencidos por el mejor jugador de todo el mundo. En el primer tiempo mandé doble marcación sobre Diego Maradona, pero de poco sirvió porque siempre nos superó... En caso de que Diego jugara para Bélgica hubiéramos ganado la Copa del Mundo. En estos momentos no hay jugador que lo pueda marcar...” (...) Joao Saldaña, prestigios periodista brasileño, anticipó que en la final se enfrentan “Alemania contra el Monstruo Sagrado”, en obvia alusión a Maradona, quien “una vez más -dice Joao- demostró la diferencia entre el crack y el jugador común y corriente...” (...) Quiero volver por un instante a lo que dice un periodista mexicano. Erre. Erre, en su columna de “Novedades”, traza este paralelo entre Pelé y Maradona: “No es lo mismo ser equipero del Nápoli que del fabuloso Santos en el que siempre estuvo Pelé. Tampoco la Selección de Brasil repleta de estrellas es comparable, con el debido respeto para los pamperos, con el once argentino que disputará la final del Mundial ‘86 a Alemania Federal. Siceramente creo que sí, es comparable Maradona a Pelé.” El cólega ha dado en el clavo pegando el martillazo justo. Ahí está lo más admirable de este momento cumbre de Diego Armando Maradona en el fútbol mundial. El grado de influencia decisiva que tiene su genialidad para el rendimiento de su equipo.(...) En este particularísmo caso podríamos parafasear a Winston Churchill cuando homenajeó a los pilotos de la RAF (Real Fuerza Aérea) diciendo: “Nunca, en la historia de las humanas lides, tantos debieron tanto a tan pocos...” Porque nunca, en la historia del fútbol, un jugador ha sido tan vital, tan influyente, tan determinante como Maradona dentro de la actual Selección Nacional. En ese aspecto, Diego ha sido más para Argentina que Pelé para Brasil.(...) La influencia de Maradona ha sido absoluta, vital, terminante, decisiva. (...) El complemento inevitable para ganar partidos, desde la mitad del campo hasta la red de enfrente, fue aportado en forma casi exclusiva por Maradona. Colocando pelotas de gol. Desequilibrando generando pánico en la defensa contraria. Convirtiendo contra Inglaterra y Bélgica tres goles memorables, de esos que sólo un crack elegido por la providencia puede hacer con tanta gracia, tanta armonía de movimientos, tanta riqueza técnica y tan mortífera contundencia.(...) Quedan, además, las jugadas que creó, atrayendo dobre si el peso de toda la defensa rival para colocar pases-gol frente a la boca del arco, dejando sólo con la red al compañero que llegaba de frente. Si Pasculli, Burruchaga, Valdano, Giusti, Enrique u Olarticoechea hubieran metido la mitad de los goles que sirvió Maradona, Argentina habría arribado a la final con 16 o 17 conquistas en su haber en lugar de 11. Ya sabemos que no todas las llegadas a posición de remate terminan en gol. El mismo Diego se los perdió, levantando o desviando el tiro. Pero si aquellos monstruos que acompañaban a Pelé hubieran recibido algunos de los estupendos servicios de Maradona, contra Uruguay o Bélgica podríamos haber goleado... Esta reseña de su performance en México nos permite destacar lo más valioso de Maradona dentro del equipo: su condición de estrella que se subordina al conjunto, su constante contribución al mejor rendimiento de sus compañeros, su absoluta falta de vedettismo. Siendo el más grande de todos, el que más sabe, el que más juega, el que más crea y el que más sensaciones es capaz de transmitir para compañeros y adversarios, Diego ha sido un ejemplo de entrega al servicio de los demás. (...) Ese es Maradona. Crack, inventor de jugadas, hombre de equipo, fabricante de goles que no existen, compañero, guía, artífice, obrero cuando es necesario, genio siempre. El más grande de todos en esta hora de fútbol. Más importante para Argentina hoy que Pelé para Brasil en cuatro Copas del Mundo. Extraigo sangre de mi brazo derecho, cargo mi lapicera y se lo firmo”. Es tiempo de que usted, saque sus propias conclusiones. La mía, ya la tengo hace mucho tiempo y es terminante, por lo que dijo Juvenal y por muchas cosas más, Maradona es, fue y será el mejor de todos los tiempos. Todas las comparaciones que hizimos -épocas diferentes, acompañamiento, etc.- pueden dejarse de lado, aunque sean verdaderamente ciertas, porque sólo y elementalmente hay que compararlos en como juaban con la pelota en los pies. Y nadie puede jugar como Maradona. Nadie puede hacer eso, lo elemental, dominarla, llevarla, pasarla, rematar, etc. como Diego. Nadie jugó como él. Y no me importa lo que digan los periodistas, no me importa si en algunas encuestas Diego sale abajo de Pelé porque todos esos que prefieren a Pelé, lo prefieren porque no le gusta la forma de ser de Diego, no porque lo consideren futbolisticamente más capacitado. Diego vivió coleccionando enemigos, y sus enemigos tendrían que dejar las diferencias de lado y darse un baño de humildad. ¿Quisiera saber quŽ parámetros toman para considerarlo a Pelé superior? ¿Que según su opinión Diego Maradona no es buen tipo? Pregunto yo, si fuera mal tipo, ¿para jugar al fútbol hay un derecho de admisión para que jueguen los buenos y los malos se queden afuera -hablando de personalidades y no de aptitudes-? ¿Todo lo que hizo, en buena ley -porque a pesar de que sea “malo”, no le robó nada a nadie, ¿no?- no sirve porque les parece que tiene supuestas actitudes antimoralistas? ¿Este es un juego en que los buenos son mejores, o que gana el que mejor patea la pelota? No, a todos esos señores, se confundieron. Dénme razones futbolísticas evidentes y lo voy a aceptar. Encima Diego es un excelente tipo, que tiene un corazón de oro. ¡Además, es el artista más grande que yo he visto en mi vida! Y los aspectos de su vida privada tiene muy poco que ver en esto. Van Gogh se cortó una oreja, por ejemplo, ¿y por eso no vas a tener un cuadro en tu pared? Vivimos en un mundo en que cualquiera dice muchas estupideces sin profundizar en el tema. Se dejan guiar por las cosas que dice un imbécil, y al final parece que Diego fuera un villano. ¿Acaso no se enteraron cuando donaba grandes sumas de dinero para personas desposeídas, cuando visitaba a los hospitales de niños de todas las ciudades a las que llegaba? ¿No se enteraron cuando iba a las zonas carenciadas de Nápoles a repartir comida a personas con hambre? No, seguro que no, porque lo que tiene más valor es que no avisaba a nadie. Pelé todo lo que hacía era para ganar plata, para que su imagen quede bien en todo el mundo. ¿Qué persona es más mala, ese noble corazón de Diego, o ese Pelé que cierta vez, cuando la mujer de Garrincha le fue a pedir ayuda, se negó a ayudar a un monstruo que incluso puede llegar a ser mejor que él como Garrincha, argumentando que de todas maneras se iba a morir? En eso también Maradona es mejor. Igualmente, los aficionados de Pelé no se sientan mal, a pesar de sus actitudes hipócritas y envidiosas, el negro es comparable a Maradona. Comparable, entiéndalo bien, no mejor. Nunca lo fue y nunca lo será. No hay nadie que exprese con más fidelidad el juego del fútbol como él. En cualquier lugar que se defina la palabra “fútbol” debe aparecer una foto suya. Se instruirá el aprendizage del fútbol por medio de videos y aparecerá el gol suyo a los ingleses. El fútbol tiene la particularidad de ser la única actividad bella que el ser humano desarrolla con los pies. El hombre está dotado para hacer cosas extraordinarias con las manos. ¡Qué maravilla que exista una actividad que tiene elementos de arte que se haga con los pies! Y justamente por eso el fútbol es tan popular: por la excelencia que produce ver la pelota manejada por la parte más rústica del cuerpo, el punto del cuerpo humano más alejado del que emite las órdenes a cumplirse, la cabeza. Y como tal el fútbol se hizo para ser jugado por gente con destreza, con virtuosismo. Por eso decimos que Maradona expresa con fidelidad la escencia de este juego, no hay nadie que patee la pelota como él -hablando de un concepto básico-, con esa genialidad única. Por eso Diego es el fútbol. Cuando todas las voces confluyen en un único coro, cuando se ignoran los idiomas y uno solo predomina sobre el resto, entonces uno debe aceptar las evidencias. El mundo entero, salvo escasos y aislados disensos motivados por algún afán de ser distintos, supo pronunciar durante años el mismo y magnético apellido: MARADONA. Y fue él, Diego Armando, quien enarboló la bandera de ese fútbol de magia y de talento que se aclama, que se siente, que se respira entre admiración salpicada de emociones. Hoy parece estar cerca del retiro, pero nadie podrá desprenderse nunca de las sonrisas que supo regalar desde su espontánea y natural habilidad para jugar al fútbol. Esa que lo llamó a ser el Número Uno que todos disfrutaron. Hoy, es tiempo de recordar las infinitas páginas gloriosas que escribió con la número “10”. Esas que hizieron disfrutar a todos los argentinos, a los de Barcelona, Nápoli, Sevilla, etc. y sufrir con una gustosa resignación a los rivales. La historia está ganando a uno de los que la escribieron. Aunque el “Maradóóó, Maradóóó´” aún sigue retumbando en los ecos de añoranza de la Bombonera y en el recuerdo de su hinchada, que lo idolatró hasta el delirio. Diego es un héroe, uno de esos que aparece cada 100 años. Cuando el soldado de Maratón llegó con el anuncio del triunfo contra los persas y luego cayó muerto, pasó a la historia: un héroe. En tiempos de relativa calma, en los que la posibilidad de la guerra ya no es el único recurso de afirmación nacional, el deportista ha pasado a ser un héroe moderno, la batalla fue reemplazada por la hazaña deportiva. Cuando Diego Maradona conquistó el mayor evento deportivo del planeta en un país extranjero jugando casi sólo, pasó a la historia: un héroe. Y es un héroe por millones de hazañas y proezas como ésta. El héroe es uno, no se concibe en multitud. En tal caso, dejaría de serlo. Y este argentino fue el último heroe del juego más popular del planeta. Hoy ya no está. Y por ahora no aparece nadie capaz de reemplazarlo. Hoy, ni en Mundiales juveniles, ni Mundiales mayores, ni en torneo internaciones ni no internaciones, en ningún lado se ha consegrado ni por asomo a un posible sucesor de Maradona. Así el fútbol aún espera el reemplazo de su héroe máximo. Superar esa valla -la que su cruze da la consagración de héroe- es sólo obra de unos pocos. De cuánto tiempo más pueda mantener Diego ese milagro, dependerá la vigencia del último héroe. Y por ahora, parece que pasarán unos cuántos siglos. Los tiempos son otros, claro. El recuerdo del viejo Diego es demasiado grande como para pensar que alguien pueda escribir una historia al menos semejante. Siempre con su inconfundible estampa de crack. Siempre con la pelota, que sumisa obedece los dictados geniales de esa zurda mágica, sin dudas la mejor de todos los tiempos. Podrá tener distintos escenarios, diferentes momentos, pero siempre Diego y su magia inapelable. Esa magia que desde chico ya deslumbraba con el clásico jueguito... uno, dos, tres... La pelota no caerá nunca si son los pies, el pecho, la cabeza o el hombro de Diego el que acaricia la pelota desafiando -venciendo- la ley de gravedad. No importa si es una número cinco o una número uno de papel, es la redonda, el fútbol, a los pies de Maradona. Pasaron tantos años y tantas cosas en estos tantos años. Corrió tanta agua bajo tantos puentes. Hubo tantos triunfos y tantos fracasos, tantas glorias, tantos dramas, tantas alegrías, tantas tristezas, tantos amores, tantos dolores, tantos soles, tantas sombras... y me queda claro que el único que puede superar a Maradona, es el mismo. Porque un lider sólo puede superarse a sí mismo. Porque siempre se puede ser más grande. Durante 20 años el fútbol se llamó Diego Armando Maradona. El de Argentina y el de la China. ¿Quién en una cancha de fútbol o frente a la pantalla del televisor no se sintió atrapado por ese inconfundible número diez, por ese jugador distinto a los demás, el único capaz de asombrar con un taco, una rabona, una gambeta o un gol imposible? ¿Quién puede olvidarse de aquel “De la mano de Dios” o del segundo frente a los ingleses, después de eludir a seis rivales, quedando grabado para siempre como el mejor en la historia de los Mundiales? En sus más de 20 años como jugador profesional se puso varias camisetas, pero hubo una a la que quiso y quiere con locura. Más que a ninguna otra: la de la Selección Argentina. Con la celeste y blanca vivió sus mejores momentos... y también nosotros vivimos los mejores momentos. Después de aquel 0-5 frente a Colombia lo pedía la gente, yo, todos. Volvió por Claudia, por Dalma y Gianinna, por sus padres, por él mismo. Volvió con la consigna de siempre, esa de la canción de Fito Páez: “Y dale alegría, alegría a mi corazón...”. Que Diego es diferente a los demás, no quedan dudas si uno observa el modo en que mira y responde a los periodistas, o en la confianza que demuestra en cada uno de sus movimientos. Es producto de la mágica combinación de talento y esfuerzo, pero también -como pasa con los elegidos- de haber estado en el lugar justo en el momento justo. Estas condiciones, más todo lo incomparable que Diego ofrece en la cancha se unieron para formar al fútbolista número 1 del mundo. Un jugador único, atrapante, incomparable. Un jugador que se metió en la historia a fuerza de marear defensores y romper redes. Un jugador de fútbol al fin. Para la mayoría, el mejor de todas las épocas. Tanto en Nápoles como en la Argentina el amor por Maradona adquiere dimensiones difíciles de creer. Y no es para menos, los amantes del fútbol saben que difícilmente otro jugador pueda igualar lo que este hombre ha logrado. La gente lo ama incondicionalmente y siempre Diego devolvió el cariño que baja de las tribunas. Esa gente que lo alienta siempre y no lo olvida. Esa que tantas veces pidió por su regreso y le sigue siendo fiel aun cuando la tristeza haya empañado la esperanza. El romance del ídolo con su hinchada sigue vivo. Esta es otra diferencia más con Pelé, los amantes de Maradona lo quieren con locura porque representa el sentimiento del pueblo, los defiende a muerte, es un símbolo digno. Y mucho tiene que ver en esto, como dijimos en un principio, que se juega por su pueblo, se juega por lo que cree. El mismo Diego lo dijo: “yo estoy muy contento y féliz con lo que logré en el fútbol. Y desde el lugar que alcancé, formé una opinión. Al que le guste, bien. Y al que no, también. Eso sí: nadie me podrá acusar jamás de no comprometerme. Porque lo que menos tiene Maradona es ser un tipo sin compromisos. Me puedo equivocar como cualquiera, seguro, pero siempre me jugué. En la cancha y afuera. Por eso llegué a ser Maradona”. En pocas ciudades del mundo se quiere tanto a un hombre como a Maradona en Nápoles. Aún hoy, el amor sigue latente. Esto mismo dice Alex Leith, un prestigioso periodista inglés, quién descubrió en una visita a esa ciudad que los lugareños estaban más interesados en la gloriosa figura de Maradona que en el futuro brillante equipo. A continuación transcribo algunos de sus relatos: “Miércoles, por la mañana: “Tenga cuidado”, dice la anciana en Quartieri degli Spagnoli, el distrito más pobre del centro de Nápoles. No es la primera en advertirnos sobre los peligros de caminar a través de las calles atestadas de gente, sucias y siempre sorprendentes. Pero tenemos la determinación de encontrarlo. Estamos en Nápoles para capturar la atmósfera que se van generando previo al primer partido del Nápoli en la Serie B después de 34 años. “Está justo a la vuelta”, dice el abuelo del chico vestido con la camiseta del Parma. Estamos hablando de Maradona. “Era el rey de Nápoles”, dice el anciano, con sus anteojos de armazón metálico incrustados en su hinchada nariz roja. “Primero estaba Dios, después Maradona. Está muy cerca, justo a la vuelta de la esquina. Por el amor de Dios, tenga cuidado”. Cuando finalmente logramos ver a Maradona nos sentimos un poco desilusionados. Verdad, tiene tres pisos de altura. Pero sus talentosos pies están teñidos de blanco como parte de un arco pintado con aerosol sobre la pared. El celeste de su camiseta ha perdido mucho color y se está descascarando. Y, lo peor de todo, alguien ha construído una ventana en el lugar donde solía estar su cara. Su enrulado pelo negro corona un juego de persianas marrones que están cerradas. Se está desvaneciendo, un vago recuerdo de tiempos pasados mejores, uno de tantos en esta ciudad alegre y triste, buena y mala, loca por el fútbol. Jueves por la noche: Es jueves por la noche y nos dirigimos a las colinas que se apiñana en la parte antigua de la ciudad y bajan hasta el mar, para concurrir a la transmisión de “Ultrazzurri”, el show semanal de tres horas de duración dirigido por el grupo más grande de tifossi de Nápoles: el Comando Ultra B. Como el show ya ha comenzado, tomamos asiento silenciosamente en el vulgar estudio. Uliveri, el nuevo manager (el Robin Williams del Nápoli) está sentado en una silla flanqueado por otros hombres de apariencia muy seria, son periodistas y preguntan que plan tendrá para que su equipo vuelva a la Serie A. Habla de marca en zona, tres-cuatro-tres, ala tornante... “Tendrán que ser pacientes”, aclara. Pero, por sobre todas las cosas enfatiza que el pueblo tiene que olvidarse de Maradona. Cuando termina de hablar, un tipo de pelo largo vestido con una camiseta celeste se levanta y canta una canción: una canción sobre Maradona. Viernes por la tarde: Un día más tarde vuelvo a ver a Uliveri. Esta vez, en el campo de entrenamiento del Napoli, el Campo Paradiso, preparando a sus hombres. Soy uno de cerca de trescientos fans que aprecieron en las afueras de la ciudad para mirar, desde la única terraza sobre el lado de la parte central del campo, la práctica. Los fans, la mayoría de ellos veinteañeros, están callados, reverentes. Algunos llevan una remera con la cara de Maradona, otros se ponen pelucas negras con rulitos. El paso de Dios por Nápoli dejó tantas huellas que aún hoy perduran. Sábado por la noche: La Selección juega su primer partido desde la Copa del Mundo, en la víspera del gran partido del Nápoles. Es contra Gales, en la clasificación para el Campeonato Europeo. Hemos arreglado para ver el partido en un bar que (raro en Nápoles) tiene televisión. Un póster enorme de Maradona, una pelota firmada por el Rey, la foto del gol -el memorable- a la blanca... Maradona está presente. En el bar que pisamos y en los que no también. Uno tiene la sensación de que a la mayoría de los jóvenes les importa un comino el equipo de Dino Zoff. Somos los únicos clientes que miran todo el resto del partido. En el Mundial de 1990, cuando Maradona le pidió a la multitud napolitana que apoyara a la Argentina en vez de a Italia en la semifinal del San Paolo, tres cuartos de ellos estuvieron de acuerdo. Eso marca la devosión de etos tiffosi para el campeón argentino. De no creer. Inadmisible para una visión sajona. Admirable para una óptica latina, en la cual la fidelidad es casi intocable. Domingo por la mañana: Cada pequeña plaza en la parte antigua de Nápoles tiene postes de arco pintados en alguno de sus lados, pero hay un pequeño patio en la greco-romana Vía Tribunalli, el centro de reunión principal del viejo barrio, que tiene arcos de metal de mitad del tamaño con red. Ocho chicos de 10 años con el torso desnudo están jugando un partido de fútbol cinco unas pocas horas antes del comienzo del primer partido de la temporada. Hay una mano y el chico más grande pide un tiro libre justo afuera del área. El causante del foul está furioso y gesticula su inocencia como si fuera profesional. Pero el chico más grande no le da bolilla y lo empuja unos metros para atrás. Un compañero de equipo le pasa la pelota y la mete. Es un hermoso gol y lo sabe. “Maradona”, grita, aún cuando para él ha pasado prácticamente una vida desde que el argentino caminó esas calles por última vez. Domingo por la tarde: “Para mi mejor amigo en Nápoles, Gennaro”, se lee en el garabato de marcador sobre la camiseta del Napoli para esta temporada, seguido por la firma de Maradona y el número 10 entre paréntesis. Gennaro es el presidente honorario y fundador del Commando Ultra Curva B y está parado sobre los peldaños de una escalera, de espaldas a la acción, micrófono en mano, urgiendo a sus Ultra para que canten. El tipo a mi izquierda, con una camiseta del Liverpool, un gorro de los New York Dodgers y una bufanda del Nápoli está moviendo una enorme bandera de la confederación con las palabras. “El Sur Surgirá Otra Vez”, impresas en el medio. Enfrente de mi posición, un enorme cartel con la imagen de Maradona. Abajo suyo, una especie de santuario aglutina cientos de velas que brillan como adulando al rey ausente. Diego está. No hay dudas. Se siente su presencia. De cada tres frases de los napolitanos, dos pronuncian la bendita palabra: Maradona. Es una adoración difícil de creer para esta época de fin de siglo. Seguro que él, el Dios, el personaje pagano que toda una ciudad alienta a la distancia, está en Buenos Aires sin interesarse demasiado por la suerte de esta ciudad. O sí. Vaya uno a saber. Nápoli marca un tanto en el primer ataque serio y tres personas me abrazan. El nivel de ruido sube. “El que no salta es Cosenzano”, cantan. Yo salto. La euforia no dura mucho tiempo. Un jugador de Cosenza hace una corrida sin ser marcado al área de penal y marca un tanto. Dos minutos más tarde, con una jugada casi idéntica Cosenza hace otro gol. La multitud se silencia. El recuerdo de Maradona parece irrumpir en el aire. No entiendo lo que dicen estos hombres pero, en medio de los insultos, escucho la palabra “Diego” reiteradamente. En el segundo tiempo hay tarjeta roja para un jugador de Cosenza y Nápoli está tratando de hacer todo para pasar por entre los diez hombres que están entre ellos y el arco. Pero es uno de esos días malos: después de tres rechazos de gritos de penal, un gol anulado, bastantes salvadas increíbles y dos escalofriantes travesaños, se termina todo. O empieza. El Dios baja a escena sin saberlo. La bandera enorme con su rostro es descolgada y trasladada a la carrera por toda la bandeja inferior. Parece una de esas telas que exhiben la imagen del Che Guevara. Un escalofrío me recorre la piel. Pensar que hace siete años que el Rey no pisa su tierra y aún gobierna. La temporada pasada, con el Nápoli descendiendo de la primera división la barra retiró su apoyo y comenzó a insultar al equipo. Esta temporada, los 30 a cargo del grupo han tomado la decisión de apoyarlos, más allá de los resultados. Claro que, después me enteré, el sentimiento los superó y no pudieron con su rabia: hoy leo los diarios y me entero de que el Nápoli se va todos los sábados en medio de silbidos, insultos, piedras y botellas. Pero, seguro, con la veneración al Rey inalterable. Maradona, para ellos, está más allá de cualquier campaña del equipo. Es su bandera, su estandarte, su guía, su esperanza, su sueño... En cambio, la relación de la gente brasile–a con Pelé es más fría, se lo quiere por ser un gran símbolo de su país, pero no se lo ama desenfrenadamente. ¿Han visto alguna vez una conjunción tan estrecha, tan profunda, de un jugador con su tribuna? En Boca aquello era fantástico: “Y dale, y dale, y dale, Boca, dale...!” “Y dale, y dale, y dale, Diego, dale!” Diego era el número 12 y la hinchada era Diego. Boca fue campeón, Diego fue rey, auriauzul, monarca, al fin. También parte del cariño argentino proviene de que sostuvo las banderas de su rebeldía para con todas las formas de poder y se convirtió, sin pretenderlo, en la bocina parlante del argentino averiado, del argentino sin voz que sólo intenta descifrar algunas de las preguntas sin respuestas que la realidad le impone cada día. La imagen de Diego bien metida en el seno de la hinchada, enarbolada con orgullo para indicar que el mejor de todos se viste con sus colores. Un símbolo que domina en las tribunas o en la cancha. Sino recuerden cuando Maradona quedó afuera de la Copa en 1994 muchos desistieron de presenciar el partido. Faltaba la máxima atracción. Este sentimiento popular obliga a la reflexión e invita a comprender un fenómeno que vulnera la lógica. Una multitud va detrás de su ídolo sin preguntar nada. Sólo quieren verlo allí, entregando su alma, contagiando su fe, irradiando su esperanza. Sólo quieren regalarle su amor. Los pueblos aman u odian. Y siempre saben por qué. Hay lágrimas. Las fiestas del amor así lo permiten. No hay exigencias. El cariño todo lo perdona. Siempre. No hay disidentes. La fidelidad eterna lo autoriza. Juega Diego, se repiten unos a otros. Y es todo lo que importa. Juega Diego, susurra el pibe con los ojos grandes apuntando a su padre. Juega Diego, se cuentan felices aquellos que se cuelgan del colectivo, con los bolsillos casi vacíos y la sonrisa más feliz de la semana. Hay algo que no admite dudas. Cuando la figura pequeña de Diego Armando Maradona ingresa otra vez a una cancha -la de Boca, la suya- un cosquilleo diferente recorre a un país. Juega Diego. Es todo lo que se necesita saber para explicar el amor. Lo demás, aunque sea por un día, ya no importa.... Pasan cosas raras con Diego Maradona. A sus pies cabalga una pasión desenfrenada, sin límites. Y en esa relación única que tienen Maradona y la gente el tiempo no pasa, y él fue, es y seguirá siendo el más grande. En ese amor ideal e idealizado no existe el recordar que Maradona tiene 38 años y que hace meses que no juega. Que engorda, adelgaza, corre, deja de correr. Está bien que el amor entre Diego y su gente sea así: ciego, sin límites, a morir. Porque sería lindo ver otra vez la Bombonera llena, con Diego llevando la diez en la espalda e intentando mostrar los caminos por los cuales hay que andar para alegrar a la gente. Aunque 1986 sea sólo un recuerdo, y ya nunca más cuatro o cinco rivales queden desairados en el suelo. No será necesario seguir siendo perfecto, Maradona. Alcanzará, nomás, con esa zurda que ilumina. Por ahí cada domingo vuelve a ser una fiesta para los hinchas de Boca y para todos los que suelen emocionarse con el fútbol. Que bueno sería. Ser el único foco de atención, descomprimir la tensión, convocar más gente que el partido en sí, vencer al tiempo, crear, imaginar y ejecutar. Sea cual fuera el oficio de fulano, los humanos capaces de bancar todo esto y salir bien parados se cuentan con los dedos de una mano y suelen ser considerados semidioses... Para alegría de la mayoría y para lamento de quienes desan sus fracasos confundiendo la paja con el trigo, los milagros del Diez parecen ilimitados. Y su vigencia, inexigible. ¿Porqué tanto amor? El sabio refrán dice que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Y el romance de Maradona con la gente es un caso testigo que ratifica el adagio. Nunca se podrá entender el misterio de la devoción que él genera, el amor de la gente que seguirá yendo a la cancha “a ver al Diego”, el rito de la adoración a un hombre que jamás podrá asegurar lo que va a hacer en los próximos cinco minutos. Será porque cuando entra a la cancha hace magia, y no hay nada menos mágico que intentar descubrir el truco.
Bueno, JAJAJAJAJAJAJ lo unico que tengo que decir ..... La puta que me pariooo♪♪ link: http://www.youtube.com/watch?v=8OU1mW0Ty_Y&feature=player_detailpage
El reconocido actor Norberto Díaz murió mientras dormía Norberto Díaz, destacado actor de teatro, cine, y televisión murió a los 58 años mientras dormía víctima de una enfermedad gástrica que lo afectada desde algún tiempo y sus restos fueron cremados. Díaz había sido operado hace aproximadamente dos años y nunca pudo recuperarse totalmente de su dolencia que lo obligó, en los últimos tiempos, a reiteradas ausencias en la obra teatral que protagonizaba en el Teatro Cervantes. Recordado por sus amistades como un esforzado actor que volcaba todo su empeño en cada papel que le tocaba interpretar, Díaz comenzó su carrera artística cuando con apenas 18 años se dedicó a estudiar con destacados maestros de teatro. Son reconocidos sus trabajos como villano en novelas televisivas como Celeste siempre "Celeste", "Muñeca Brava", "Yago", "Collar de Esmeraldas", aunque su papel más destacado lo cumplió en la década del 80 en el unitario Hombres de Ley. La actriz Norma Pons destacó ante la prensa las virtudes actorales de Norberto Díaz y su calidad de persona como compañero de trabajo al señalar compungida que "era un gran actor y una excelente persona". El actor de destacada trayectoria en teatro, cine y televisión fue recordado por la actriz Gabriela Toscano quien señaló que "siempre tengo fresca la imagen de alguien sensible y un hombre fiel a sus pensamientos arriba y abajo del escenario" FUENTE

Cabeza de 'Protoceraptor andrewsi', capaz de ver de noche y de día. Los dinosaurios, y otros reptiles del Mesozoico, hace entre 250 y 65 millones de años, eran capaces de ver en la luz tenue y, probablemente, eran activos durante la noche, según revelan dos investigadores norteamericanos esta semana en la revista 'Science'. No es la primera vez que en la comunidad científica se plantea esta hipótesis, pero si es el primer estudio comparado de las características de los ojos de varias decenas de ejemplares de aquella época y de animales actuale. Su conclusión desafía el argumento de que, debido a restricciones energéticas, estos saurios sólo podían ser activos durante el día, mientras que los mamíferos, la mayoría roedores, lo serían de noche. Para llegar a este resultado, Lars Schmitz y Ryosuke Motani, ambos de la Universidad de California, analizaron las cuencas oculares en los fósiles de 33 arcosaurios mesozoicos y en 164 especies de reptiles, aves y mamíferos cuyos patrones de actividad son variados (diurnos, nocturnos y catamerales, es decir, que están activos a rachas durante las 24 horas). En concreto se fijaron en la longitud de la órbita y en el diámetro del anillo huesudo alrededor de la esclerótica de los ojos, que es la membrana blanca y dura que protege el cristalino y que, según afirman, facilita la agudeza visual en diferentes niveles de luz: en los animales nocturnos, la abertura que hay en este anillo es más grande que en los diurnos, y en los catamerales estaría entre los dos. Los dos investigadores afirman que entre los 33 arcosaurios, que son el grupo al que pertenecieron todos los grandes reptiles de aquel periodo, desde dinosaurios a los ancestros de los cocodrilos, existen todos los tipos de actividad, incluida la nocturna. Para ello diseñaron un programa informático capaz de separar los rasgos que provenían de la filogenética, en especies que proceden de la misma rama evolutiva, de los rasgos fruto de la evolución, por adaptación al entorno. Una vez comprobado que estas dos medidas estaban relacionadas con el tipo de visión, aplicaron la técnica a todos los ejemplares. Y detectaron que entre los animales voladores, como las aves y los pterosaurios (los primeros vertebrados en conquistar el aire), la visión era mayoritariamente diurna, mientras que los carnívoros (como el 'Velociraptor mongoliensis') tendrían una visión nocturna, lo que les permitía conseguir más piezas (como hoy ocurre con los mamíferos carnívoros), y los herbívoros eran capaces de ver de día y con poca luz, las 24 horas del día, de modo que tenían tiempo para conseguir el suficiente alimento que necesitaban sus gigantescos cuerpos, habida cuenta que descansaban en las horas de más calor. Para el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, José Luis Sanz, especialista en dinosaurios, "este trabajo es muy interesante porque abre una nueva línea de investigación", si bien puntualiza que 33 arcosaurios son muy pocos para un periodo de casi 200 millones de años. "Habrá que esperar a tener más fósiles de este tipo para que la conclusión tenga validad general", afirma. Sanz, autor del libro 'Cazadores de dragones', reconoce que la idea de que los dinosaurios vivían de día y los mamíferos de noche se ha mantenido a lo largo de los años sin una base científica clara.
En la escuela del accidente "hablás y echan a tus hijos" Dos alumnos del colegio Dickens de Del Viso permanecen internados tras caer al vacío desde un balcón. "Faltan salidas de emergencia y hay agua contaminada", dijo a 24CON una madre que sufrió las represalias por sus denuncias. La comunidad de Del Viso sufrió un duro golpe durante la tarde del miércoles, cuando dos alumnos de la escuela privada Federico Dickens, ubicada en Eduardo Madero 2076, cayeron tres metros al vacío luego de que se desprendiera una baranda del balcón donde estaban apoyados. Ignacio Moriello y Federico Bonacina, estudiantes de 4º grado de entre 10 y 11 años, sufrieron traumatismo de cráneo al momento en que la reja cedió y golpearon contra el piso. Por este motivo, hoy se suspendieron las clases en el establecimiento. En medio de las acusaciones y la bronca, un grupo de alrededor de 70 padres se reunió con los directivos para exigir explicaciones y reclamar medidas de seguridad. En tanto, un colega del diario local “Pilar de Todos” confió a este medio que el accidente podría haberse evitado, ya que una madre, que enviaba a sus dos hijos al Dickens, denunció hace un año y medio el mal estado de la infraestructura y, como represalia, las autoridades echaron a los chicos, que en ese momento tenían 4 y 6 años. Se trata de Mónica Grieco, quien contó en diálogo con 24CON que, a raíz de una serie de reclamos que les hizo personalmente en 2009 a los titulares del colegio, Rodolfo Baca y Mabel Manso, “en octubre de ese mismo año me mandaron una carta documento informando que mis hijos quedaban separados del colegio sin posibilidad de regresar”. A partir de esta sorpresiva decisión, Grieco presentó la denuncia correspondiente ante la Dirección de Educación provincial y al inspector de Educación de Pilar, Jorge Cruz. Entre las irregularidades que enumera, figuran “falta de salidas y escaleras de emergencia, vidrios rotos, contaminación del agua y realización de obras durante el período de clases”. “Se pusieron a cambiar los pisos de las aulas después de que los chicos volvieron del receso por la Gripe A, cuando antes habían tenido 30 días con la escuela vacía para hacerlo”, señala. También explicó que la baranda que ahora se vino abajo pertenece a una construcción nueva, que fue parte de una serie de trabajos terminados en mayo de 2010. La estructura da hacia un patio interno del jardín de infantes, donde cayó. Por eso, “si los chiquitos estaban en recreo y se les venía eso encima, la fatalidad hubiera sido peor”. La mujer agrega que “como el colegio es privado, nadie hace nada, arreglátelas. Hay padres que tienen miedo de hablar, porque así operan siempre las autoridades: vos hablás y te echan a tus chicos”. Después de recibir la carta documento, los hijos de Mónica siguieron yendo a clases el mes y medio que faltaba para terminar el ciclo lectivo, sin entender por qué tenían que abandonar su escuela al año siguiente. “Ellos no tenían problemas de conducta y eran excelentes alumnos, con reconocimientos. Me pedían quedarse, porque ahí tenían a su grupo de amiguitos. Hasta tuve que consultar con un psicólogo”, asegura, y aclara: “Al ver lo que acaba de pasar, no lamento que se hayan ido”. “Los padres nos tenemos que comprometer, porque si me hubieran escuchado no estaríamos lamentando lo de estos dos nenes. Que se hagan cargo los que correspondan”, exige. La salud de los chicos El representante legal y propietario del Dickens sobre el que recaen los reclamos, Rodolfo Baca, sólo expresó a 24CON que “nuestra comunidad ha vivido un hecho doloroso, que nos ha tenido y nos tiene consternados”. En cuanto a los alumnos accidentados, informó que “uno está en observación y su compañero está recuperándose de la intervención quirúrgica”. Uno de los chiquitos se encuentra internado en el Hospital Austral de Pilar y el otro fue trasladado desde el Hospital Pediátrico Federico Falcón hacia la Clínica Olivos. Mientras que el primero sería dado de alta en las próximas horas, el segundo quedará en observaciones por haber sufrido doble traumatismo de cráneo, aunque ya estaría fuera de peligro. De acuerdo al testimonio que habrían dado los demás alumnos a un grupo de padres, en el momento “nadie notó” que la estructura estaba en mal estado. Ni siquiera los accidentados, al punto que ambos continuaron parados en la barra hasta que ésta se derrumbó. “Que ahora no vengan a culpar a los nenes. Si estaban parados arriba de la baranda del balcón, ¿por qué nadie los vio ni les dijo nada?”, cuestiona Grieco. Entretanto, el edificio donde funciona el recién trasladado consejo escolar correspondiente a la Dirección de Inspecciones de escuelas privadas de Pilar, “carece de teléfono” y “no pudo” brindar información acerca del suceso. Durante el día, se hicieron presentes en el lugar los inspectores de la dirección de Escuelas Privadas de la jurisdicción Zárate Campana, a fin de recabar información sobre el incidente. Además, mañana a las 17, las autoridades del colegio difundirán el informe de las pericias realizadas por bomberos. FUENTE
