ElCochiloco97
Usuario (Argentina)

Hola linces de las altas tierras inexploradas de las montañas virgenes de internet, hoy les vengo a contar que consegui el numero del famoso gordo cometravas3p , luego de agendar el numero , empece a hablarle : Despues de esto, les avise a mis amigos que lo habia logrado y tenia el numero de esta copia bizarra de majin buu esa fue mi historia, aunque falto mucho bardo queria compartirla con ustedes .... yapa para salvar el post : Yapa 1 : 01101000 01110100 01110100 01110000 00111010 00101111 00101111 01110000 01101111 01110010 01101110 01101111 01101000 01110101 01100010 00101110 01110011 01110101 00101111 01110000 01101111 01110010 01101110 01110011 01110100 01100001 01110010 01110011 01101100 01101001 01101011 01100101 01101001 01110100 01100010 01101001 01100111 00101101 01100010 01110010 01100001 01111010 01111010 01100101 01110010 01110011 00101101 01101010 01110101 01101100 01101001 01100001 00101101 01100001 01101110 01101110 00101101 01110000 01101000 01101111 01100101 01101110 01101001 01111000 00101101 01101101 01100001 01110010 01101001 01100101 00101101 01110010 01101001 01100011 01101000 01100101 01101100 01101100 01100101 00101101 01110010 01111001 01100001 01101110 00101101 01101010 01101111 01110010 01100100 01101001 00101101 01100101 01101100 00101101 01101110 01101001 01101110 01101111 00101101 01110000 01101111 01101100 01101100 01100001 00101101 01100011 01110101 01101101 01101101 01101001 01101110 01100111 00101101 01110100 01101111 00101101 01100001 01101101 01100101 01110010 01101001 01100011 01100001 00101101 00110000 00110100 00101101 00110000 00110111 00101101 00110010 00110000 00110001 00110110 00101111 Yapa 2 : 01101000 01110100 01110100 01110000 00111010 00101111 00101111 01101100 01100001 00101110 01110011 01110000 01100001 01101110 01101011 01100010 01100001 01101110 01100111 00101110 01100011 01101111 01101101 00101111 01100111 00111001 00110100 01110011 00101111 01110110 01101001 01100100 01100101 01101111 00101111 01100101 01101100 01101100 01101001 01100010 01100101 01101100 01101100 01100101 yapa 3 : 01101000 01110100 01110100 01110000 00111010 00101111 00101111 01110111 01110111 01110111 00101110 01111000 01110110 01101001 01100100 01100101 01101111 01110011 00101110 01100011 01101111 01101101 00101111 01110110 01101001 01100100 01100101 01101111 00110010 00110001 00110001 00110001 00110001 00110100 00110101 00110101 00101111 01110100 01100001 01101100 01101100 01011111 01100001 01101101 01100001 01110100 01100101 01110101 01110010 01011111 01101101 01101111 01100100 01100101 01101100 01011111 01110100 01100001 01101011 01100101 01110011 01011111 01101000 01100101 01110010 01011111 01100110 01101001 01110010 01110011 01110100 01011111 01100010 01101100 01100001 01100011 01101011 01011111 01100011 01101111 01100011 01101011 01011111 01100001 01110100 01011111 01100011 01100001 01110011 01110100 01101001 01101110 01100111 Salu2
Hola maquinolas intergalacticas del norte de las fronteras de vietnam. hoy les voy a contar lo que me esta pasando actualmente: resulta que mi novia me invito a su casa a pasar la noche.hasta ahi todo bien como yo soy un lince activo y medio degenerado, habia comprado un juguete sexual para pasar la noche estuve todo el dia deseoso de probarlo y de poder probar la dulce fruta del placer entre 2 cuerpos con mi lincesa. recien nos vamos a acostar siendo la 1;53 de la mañana , yo ya estaba listo como un campeon pensando que esta noche iba a tirar el pato al agua[ img=https://pbs.twimg.com/media/CayijGDUYAAJcAk.jpg] cuando vienen sus hermanas pequeñas a ver la tele a la misma pieza que nosotros asi que lo que pudo haber sido una noche de lujuria incalculable, pasion y cosas rikolinas, termino siendo una noche de estar haciendo un TREMENDO crap y con la tele de fondo en disney chanel
Dejo esto para ambientar mientras leen link: https://www.youtube.com/watch?v=WIyrANDzNes Grýla – Un Monstruo Navideño En Navidad no todo es Papá Noel, regalos y fiestas. Existen criaturas, como la ogresa Grýla, que cada año (como si fueran la antítesis de Santa Claus) baja a pueblos y ciudades en busca de los niños que se han portado mal durante el año… Los niños islandeses saben muy bien que deben portarse bien durante todo el año o de lo contrario podrían acabar como la cena de Grýla, una gigantesca criatura mitad troll mitad animal que cada año, y únicamente por Navidad, baja de la cueva donde habita a secuestrar y guardar en su saco a todos los niños que han sido desobedientes. A pesar de que pasa la mayor parte del tiempo en la montaña, donde se esconde en una cueva imposible de localizar, es capaz de distinguir que niños han tenido un mal comportamiento y cuales han sido obedientes. Estos últimos pueden estar tranquilos, pues la Grýla los ignorará totalmente, e incluso aunque entre en sus casas a buscar a alguno de sus hermanos, nunca los tratará de atrapar ni los devorará. Y es que esta criatura que a veces es descrita como una ogresa, otras como un gigante y en algunas ocasiones se afirma que tiene sangre de trol, tiene un gusto especial por los niños que se han portado mal, ya que al parecer tienen un mejor sabor. Una vez que los detecta no duda en devorarlos vivos en sus camas si tiene demasiado hambre, aunque habitualmente lo que suele hacer es guardarlos en un saco para llevarlos a su guarida donde los cocina vivos para hacer un rico estofado que se comen ella, su mascota y su marido.Por este motivo se recomienda a los niños que se arrepientan de corazón por todo el mal que han hecho y todas las veces que han desobedecido a un adulto. Ya que si Grýla los mete en el saco, la única forma que tendrán de escapar, será llevar un objeto punzante o una pequeña navaja escondida con la que hacer un agujero en el saco por el que poder huir y de esta forma salvar la vida. Grýla ha atormentado a los niños en Islandia desde hace cientos de años y su nombre ya se menciona en la Saga Íslendiga y la Saga Sverre que datan del siglo XIII. Si bien no fue hasta el siglo XVII cuando se asoció su figura con la Navidad. Es tanto el temor que tienen los niños islandeses a esta criatura que en 1746 se declaró un decreto que prohibía aterrorizar a los niños tanto con Grýla como con los jólasveinar (también conocidos como Yule Lads). Estos últimos se dice que son los hijos que Grýla tuvo con su tercer marido, Leppalúði, un ogro que vive con ella en su cueva y que, aunque también tiene hábitos caníbales, es tal perezoso que nunca sale a cazar. la pareja también es acompañada de su mascota Jólakötturinn, un gigantesco gato de color negro que también sale de su guarida sólo en épocas navideñas. Cuenta la leyenda, que antiguamente en las granjas, los granjeros y ganaderos más aplicados y los que trabajaban más duro recibían ropas nuevas como regalo de Navidad. Tanto los padres como los hijos sabían que esa ropa les podría salvar la vida, ya que Jólakötturinn salía de su cueva buscando personas que no llevaran ropa nueva, ya que era un claro indicio de que habían sido perezosas y malos trabajadores. El gato de un tamaño descomunal los atacaba y los devoraba. Este es el motivo por el que en Islandia es muy habitual regalar ropa en Navidad y vestir con prendas recién estrenadas ese día. Nunca Ayudes a un Desconocido: ¿Es aconsejable ayudar a alguien que necesita nuestra ayuda? Nuestro instinto nos dice que debemos ayudarnos los unos a los otros. Pero a veces sin saberlo nos podemos poner en peligro o caer en una trampa… La Segunda Guerra Mundial había acabado, pero el daño que habían causado los alemanes durante la ocupación y sobre todo durante su repliegue tras perder la Batalla de Normandía había dejado al pueblo francés en la más absoluta miseria. Con muchos de sus cultivos incendiados y sin casi ganadería, comer se había convertido en un privilegio al que sólo unos pocos podían aspirar. En medio de este caos acceder a un trozo de carne o un huevo era casi imposible y sólo en el mercado negro se podía conseguir un alimento fresco que llevarse a la boca. Por supuesto sus desmesurados precios eran controlados por un grupo de gente sin escrúpulos que eran capaces de ver morir de hambre a sus compatriotas con tal de aumentar su fortuna. No es por eso extraño que se pagaran relojes de oro, joyas heredadas generación tras generación u obras de arte por un simple mendrugo de pan. Monique, la protagonista de esta historia, no era ajena a la situación. Durante la ocupación se había visto obligada a “ofrecer” sus encantos femeninos a los soldados alemanes para poder comer. Por este motivo entre una multitud de gente casi famélica, por un hambre prolongada durante meses (si no años), Monique destacaba por su lozanía y por tener algún kilito de mas, algo totalmente inusual y que la hacía verse más atractiva que la mayoría de las mujeres de su edad. Monique sabía que esa era su mejor arma para seguir consiguiendo comida, pero la situación se había vuelto tan tensa que ya nadie parecía requerir sus “servicios”, preferían comer, que su compañía. Un poco angustiada por el hambre, que por primera vez empezaba a sufrir desde que comenzó el conflicto, recorría el mercado buscando alguien a quien poder “convencer” para que le diera una pieza de fruta o un trozo de pan. Algo de carne era algo impensable ya que el único puesto que aún la despachaba tenía unos precios prohibitivos y sus distribuidores parecían inmunes a sus encantos. Mientras miraba con la boca hecha agua como fileteaban un trozo de carne para un señor que había ofrecido como pago un collar de oro un viejecito cayó casi a sus pies. La turba de gente que se agolpaba junto al puesto de carne había empujado al anciano, quien había recibido un fuerte golpe en la cadera y parecía no poder levantarse. Tal vez la moral de Monique no fuera la más adecuada, pero sin duda la chica tenía un gran corazón y como un resorte se agachó a ayudar al señor para ayudarle a levantarse. El viejecito aún dolorido le pidió que le ayudara a salir de allí y le guiara hasta unas escaleras que habían cerca para poder sentarse un rato. – Muchas gracias por tu ayuda jovencita, parece que el hambre le hace olvidar a la gente el respeto por sus mayores. – Esto es un verdadero caos – dijo Monique – no debería acercarse a ese maldito puesto de carne, las personas se vuelven como animales cuando empiezan las pujas. – Pero si no me hubiera acercado ahora no tendría esto – dijo el anciano mostrando un paquete con aproximadamente un kilo de carne. Los ojos de Monique se abrieron como platos, no había visto la carne tan cerca en semanas. – ¿Cómo te llamas jovencita? – dijo el señor que esbozaba una maliciosa sonrisa mientras Monique tenía los ojos clavados en la comida. – Monique – dijo sin apartar su mirada de la carne. – Hagamos un trato Monique – dijo el viejo que sabía que la chica había picado su anzuelo- Si me ayudas a llevar este trozo de carne a mis hijos que viven cerca de aquí, te prometo un filete para ti sola. Al fin y al cabo un favor se paga con otro y yo casi no puedo caminar con el dolor que tengo en la cadera. Monique que no podía salir de su asombro por tan gentil oferta sólo acertó a asentir con la cabeza mientras miraba al anciano. Este le extendió el paquete y le pidió que esperara un momento mientras escribía en un papel que metió dentro de un sobre que posteriormente cerró. – Ya de paso aprovecho para que le entregues esta carta a mi hijo Matías – dijo el viejo quitándole importancia – si no, no se va a creer que te he prometido un trozo de carne por el encargo jeje. Tras despedirse del señor, que aún se sujetaba la cadera con la mano en un claro síntoma de dolor, Monique se dirigió hacia la dirección indicada. Quedaba al otro lado de la plaza, cruzando el mercado, pero algo le perturbó cuando había avanzado sólo unos metros. Uno de los vendedores en el puesto de carne parecía esbozarle una sonrisa, pero no una de esas que le regalaban los hombres para ganarse sus favores, había algo perverso o malicioso en ella. Bajó la cabeza un poco asustada y como si su instinto femenino le avisara sintió que algo raro estaba pasando. Se giró para mirar al anciano pero allí ya no había nadie ¿cómo podía haberse ido tan rápido y escasos segundo antes no podía ni levantarse?. Continuó su camino hacía la dirección marcada pero había algo en su interior que le decía que tuviera cuidado, una especie de intuición o sexto sentido que le pedía que saliera corriendo y nunca entregara esa carne. Pero como ya habíamos dicho, Monique era una chica honesta que se veía incapaz de robarle a un anciano y a pesar de su miedo, prosiguió con su encargo. Pero algo la detuvo una vez que llegó al lugar marcado, la dirección exacta estaba en un oscuro y recóndito callejón que quedaba oculto de la mirada indiscreta de todo el que paseara por la calle principal. Ligeramente asustada por la idea de que el viejo hubiese ideado un plan para violarla. Decidió que lo mejor era no arriesgarse, así que ofreció una moneda de pequeño valor a un muchacho de la calle para que terminara el encargo. Le esperaba en la esquina mientras observaba como el chiquillo llamaba a una sucia puerta de madera en la que se abrió una mirilla por la cual un hombre se asomó para ver quien había llamado y comprobar que no hubiera nadie más con él. – ¿Es usted Matías? – dijo el chico- su padre le envía esta carta y este paquete de carne. El hombre no le hizo esperar, abrió la puerta con la intención de recibir el paquete. Pero para sorpresa de Monique, que observaba todo desde la distancia, no agarró el paquete de carne, si no que sujetó fuertemente la muñeca del muchacho y de un tirón lo metió dentro de la casa cerrando la puerta con fuerza. Se comenzaron a escuchar gritos que fueron acallados en pocos segundos… El bullicio ensordecedor de la plaza había silenciado al pequeño. Pero Monique había sido testigo de todo, así que gritando se dirigió a un par de militares que sabía que siempre vigilaban que todo estuviera en orden cuando el mercado se abría. – ¡Por favor ayuda, acaban de secuestrar a un niño! – dijo Monique mientras tiraba del brazo de uno de los soldados guiándole hacia el lugar. En menos de un minuto los militares se encontraban golpeando la puerta del lugar en el que había desaparecido el niño. Un fuerte alboroto se escuchó en el interior del edificio, un par de hombres vociferaban y golpeaban la puerta desde el interior, parecía que estaban colocando muebles y otros objetos pesados para evitar que se abriera con las patadas de los soldados. De repente el ruido cesó y segundos después, por una de las ventanas que habían en el tejado apareció un hombre que velozmente saltó al edificio cercano y desapareció de la vista de Monique, quien gritando avisaba a los militares que estaban escapando por arriba. Un segundo hombre salió y los soldados advertidos por Monique le dispararon, uno de los disparos le acertó en pleno corazón y cayó rodando por el tejado hasta el vacío, golpeando el suelo con un golpe atronador a unos metros de Monique. Tras un par de minutos, los militares se cercioraron de que nadie mas saliera por la ventana y regresaron a la puerta, que empezaron a golpear con más insistencia hasta que consiguieron abrirla lo suficiente para apartar los muebles con los que los delincuentes habían formado una barricada temporal que impedía acceder al edificio. Cuando consiguieron entrar se quedaron estupefactos, uno de ellos tuvo que salir inmediatamente mientras vomitaba, su estómago no pudo soportar el presenciar tan macabro espectáculo. De un gancho colgaba el niño boca abajo con la garganta degollada, un cubo debajo recogía toda la sangre. A escasos metros había una mesa que parecía usarse para separar la carne del hueso y donde se podían ver restos humanos como pies, manos y una cabeza. Junto a unos cuchillos ensangrentados habían varios montones de carne humana que ya estaba lista para ser empaquetada. Mientras, Monique, ajena al matadero humano que habían visto los militares se acercó al hombre abatido por los disparos, al mirarle más de cerca le reconoció como uno de los hombre que despachaban carne en el mercado. Pero lo que más le llamó la atención fue que de uno de sus bolsillos asomaba el sobre que le había entregado el anciano. La mujer se agachó y tras recogerlo decidió abrirlo, en su interior encontró escrito lo siguiente: “Esta es la última que os envío hoy, las ventas van mejor que nunca” Por supuesto cuando los soldados fueron al puesto de carne ya no quedaba nadie allí, seguramente el hombre huido había conseguido avisarles. NOTA: Son muy comunes las leyendas urbanas que nos alertan de ayudar al prójimo y mucho más cuando se trata de alguien desvalido como un niño o un anciano que parece salir de ninguna parte y nos guían a algún lugar desolado. Aún a día de hoy es habitual escuchar que a una amiga de un amigo la violaron por ayudar a un niño perdido que acabó llevándola a un callejón o una mujer pidiendo socorro que acabó robando a la persona que la auxiliaba. ¿Realidad o leyenda? Sin lugar a duda me aventuraría a decir que en más de una ocasión se hizo realidad. La Pulsera Negra: Según cuenta la leyenda en algunos hospitales de Estados Unidos utilizan unas pulseras de color negro para marcar la hora a la que falleció una persona y cual fue el motivo de su muerte. Si ves a alguien con una de estas pulseras podrías estar junto a un fantasma… Thomas era un joven médico que trabajaba de interno en un frío hospital de Dakota del Norte. Su vocación y sus ganas de salvar vidas eran el único motivo por el que no caía rendido de cansancio en unas interminables guardias que podían prolongarse hasta 36 horas y que le dejaban exhausto. Aquella noche había sido especialmente dura, el servicio de urgencias no tuvo ni un respiro y Thomas había tenido que encargarse por primera vez de una paciente sin el respaldo de otro doctor. Luchó por la vida de la chica, que no debía tener más de 22 años, durante más de dos horas, pero desde que llegó se había considerado un caso perdido y en el hospital decidieron priorizar a otros pacientes que tenían más posibilidades de sobrevivir. Los daños que había sufrido la joven en ese accidente de tráfico múltiple eran tan graves, que incluso si Thomas hubiese conseguido obrar un milagro y la chica hubiese sobrevivido, las secuelas hubiesen sido tan graves que probablemente habría quedado en estado vegetativo. Los médicos más experimentados del hospital habían acudido en la ayuda de los otros accidentados y decidieron “bautizar” a Thomas con un caso imposible para que un primer “fracaso” le hiciera comprender lo dura que es su profesión y no empezara a creérselo demasiado. Además priorizando a otros de los heridos habían conseguido salvar la vida de tres personas, en lo que había sido el peor accidente de tráfico que habían registrado las carreteras de la región en meses. Thomas era consciente de que la chica probablemente nunca tuvo posibilidades de sobrevivir, pero aún así se sentía destrozado por dentro y tuvo que tragar saliva para contenerse las ganas de llorar cuando le puso una pulsera negra a la fallecida. La pulsera negra era un protocolo de su hospital que servía para marcar a un difunto y señalar la hora y causas de su muerte. Normalmente eran las enfermeras quienes se encargaban de rellenar los datos y ponerle la pulsera antes de mandar a un cadáver a la morgue. Pero Thomas pensó que haciéndolo él, el recuerdo de su primer “fracaso” le serviría para aprender y avanzar en la que puede llegar a ser una de las profesiones más duras. Memorizó cada una de las facciones de la chica y la cubrió con una sábana para que uno de los celadores se la llevara en una camilla por un interminable pasillo que conducía al depósito de cadáveres. Al finalizar su turno, Thomas parecía un zombi, su cara demacrada por el cansancio y el fuerte impacto emocional de perder a su primer paciente le habían dejado destrozado. No era la primera vez que alguien se moría en una mesa de operaciones frente a él, pero esta era la primera vez que él era el doctor al mando y el “único responsable”. En su mente repasaba todos y cada uno de sus movimientos y trataba de buscar cual fue su error o si había algo más que pudiera haber hecho. Pero incluso él mismo, sabía que su proceder había sido impecable y que cuando a alguien le llega la hora es imposible luchar contra el destino. Cabizbajo y caminando casi dormido entró en el ascensor. Se dirigía a la séptima planta donde tenía su ropa, lo único que quería era cambiarse e irse a dormir a la residencia que estaba a pocas calles del edificio del hospital. Eran las cuatro de la mañana y el hospital parecía vacío, tan absorto estaba en sus pensamientos que casi ni se dio cuenta de que había alguien dentro del ascensor cuando entró. Una mujer le saludó: -Uff y yo que creía que tenía mala cara, ¿chico pero que te ha pasado? Thomas se giró y vio a una mujer de unos cuarenta años que le sonreía, estaba casi tan pálida como él y aunque no tenía muchas ganas de conversar la contestó. -Hoy ha sido un día muy duro, no se ni como estoy todavía de pie. Además he perdido a mi primer paciente – le dijo mientras ponía un gesto que denotaba que estaba a punto de echarse a llorar. -Pues por la cara que pones estoy seguro que has hecho todo lo que podías, no seas tan duro contigo mismo. -Muchas gracias, probablemente mañana pueda verlo de otra forma – dijo Thomas mientras se giraba a ver porque se había abierto la puerta del ascensor en una planta que ninguno de los dos había marcado. Al mirar fuera vio la silueta de una joven en mitad del pasillo, al terminar de abrirse la puerta del ascensor comenzó a girarse lentamente hacia ellos. Thomas al ver la cara de la chica dio un salto hacia atrás y pegó la espalda a la pared del ascensor mientras señalaba a la chica que había fuera y trataba de decir algo sin conseguir articular palabra. De repente pareció recuperar el control de su cuerpo y se abalanzó hacia el panel del ascensor presionando repetidamente el botón que cerraba las puertas. La mujer que había en el interior del ascensor se quedó mirándole perpleja cuando la puerta se cerró cuando faltaba menos de un metro para que la joven que había fuera entrara en el ascensor. -E… e… esa chica – dijo tartamudeando del susto – yo mismo la vi morir, no pude hacer nada para salvarla y le puse esa pulsera negra. La mujer que se había mantenido pegada a la pared sonrió y mientras levantaba el brazo le preguntó: – ¿Una pulsera cómo esta? Thomas se giró a mirarla y vió como en su muñeca había una pulsera de color negro, idéntica a las que usan en el hospital. El joven médico se desmayó del susto y en su caída agarró fugazmente el brazo que le mostraba la mujer con la que había compartido la charla en el ascensor. Minutos después encontraron a Thomas aún desfallecido en el suelo del ascensor. Todos atribuyeron su desmayo al cansancio. Pero él sabía que lo que había pasado era real, en su mano tenía una pulsera negra que había arrancado sin querer del brazo de la mujer que había en el ascensor mientras caía desmayado. Al revisar la pulsera pudo comprobar que la mujer había fallecido dos años antes en un accidente de tráfico muy similar al de la chica que quiso salvar. La Madre Descuidada: Una de las leyendas urbanas más espeluznantes que circulan desde hace años es la de una madre que accidentalmente acaba con la vida de sus tres hijos en el mismo día. Una leyenda no apta para corazones sensibles… Natalia era una madre feliz, trataba a sus tres pequeños con gran ternura y comprensión aunque más de una vez la pudieran sacar de sus casillas. Los dos primeros de sus retoños vinieron casi seguidos 6 y 7 años y la tercera, una preciosa niñita de siete meses, que aunque inesperada, fue recibida con el mayor cariño y amor que una familia le puede entregar. El único “pero” que le podía poner Natalia a su abundante familia era que su marido casi no pisaba su casa. Su aburrido trabajo como contable les daba una cómoda posición social pero le mantenía ocupado todo el día, e incluso cuando estaba en casa siempre estaba rodeado de papeles del trabajo. Por lo que Natalia tenía que ocuparse de sus hijos sin ninguna ayuda y en algunos momentos eso podía ser extenuante. La noche anterior al fatídico día la más pequeñita de la casa había decidido celebrar un concierto nocturno y Natalia casi no pudo pegar ojo. Agotada y casi arrastrándose llegó a la cama a las cuatro de la mañana tras dejar a la niña en la cuna. Cuando se empezó a quedar dormida escuchó el grito de su segundo hijo en la habitación contigua, de un salto se levantó y fue corriendo a la habitación que compartían sus dos hijos mayores y se encontró a Mario (el mediano en edad) visiblemente asustado y llorando sobre su cama. Parece que había tenido una pesadilla y del susto se había hecho pis encima, algo que por desgracia se había vuelto muy habitual desde que nació sus hermanita. El niño se había convertido en un príncipe destronado y su comportamiento dejaba mucho que desear y era capaz de cualquier cosa con tal de llamar la atención. Natalia agotada y sin pensarlo mucho, comenzó a regañar a Mario delante de su hermano Julián. – ¡Como te vuelvas a hacer pis en la cama te voy a cortar el pipi!, ¡Ni siquiera tu hermanita me da tanto trabajo como tú! El niño lloraba desconsoladamente mientras su madre cambiaba las sábanas y le daba la vuelta al colchón. Casi sin darse cuenta eran ya las cinco de la mañana y Natalia aún no había podido pegar ojo. El biberón de las seis de la mañana y preparar el desayuno a su marido e hijos hizo el resto. No pudo dormir en toda la noche. Lo peor de todo es que los niños pasarían todo el día en casa, ya que estaban de puente. Una festividad que parece que no respetaban en la empresa de su marido, él cual fue a trabajar como cualquier otro día dejándola al cuidado de los pequeños durante todo el dia. A media tarde y aprovechando que Mario, agotado por la noche anterior, se había quedado dormido en su habitación. Comenzó a bañar a la pequeña Clara. Era el momento ideal pues Mario estaba insufrible y si no le vigilaba a cada paso era capaz de incendiar la casa con tal de llamar la atención. Esa pequeña siesta le daría un respiro y la permitiría bañar al bebé un poco antes del horario habitual. Con un poco de suerte hoy podría mandarlos a dormir un poco antes y descansar. Cuando ya sólo le quedaba lavar la cabecita a la pequeña Clara un grito desgarrador se escuchó en el pasillo. Era sin duda Mario que seguro que había vuelto a hacer otra de las suyas. Gritando y sin soltar a Clara preguntó: – ¡¿Qué pasa?! ¡¿Mario estás bien?! ¡Julián! ¡¿Qué le pasa a tu hermano?! Estaba a punto de envolver en una toalla a la bebé, que aún continuaba enjabonada en la bañera cuando Julián entró por la puerta y lo que vio la dejó sin habla. – Mamá, Mario se ha vuelto a hacer pis en la cama así que le he cortado el pipi como dijiste. El mayor de sus hijos tenía el pene ensangrentado de su hermano en una mano y unas tijeras manchadas de sangre en la otra. Natalia pálida por lo que acababa de suceder se levantó de un salto olvidándose que estaba bañando a la pequeña y salió corriendo hacia Julián que, al ver la furia de su madre en los ojos, escapó a toda velocidad buscando un sitio para esconderse. Aturdida, conmocionada y agotada por la noche en vela Natalia no sabía como actuar cuando llegó a la habitación de los niños y vio a Mario sobre la cama desangrándose. Tras abrazar fuertemente a Mario le cargó en brazos y bajó las escaleras camino al coche, su única opción era llevarle al hospital inmediatamente. Cada grito de dolor del niño bajaba en intensidad, la pérdida de sangre le estaba debilitando y sabía que tenía pocos minutos antes de que muriera desangrado. Arrancó el coche y pegó un acelerón saliendo el vehículo impulsado como si diera un salto al pisar un fuerte bache y sonó una fuerte explosión. El salto pareció sacar a Natalia de su estado de shock y de repente recordó que la pequeña Clara seguía aún dentro de la bañera. En ese momento se dió cuenta de la mortal imprudencia que acababa de cometer y bajó del coche sin mirar atrás para buscar a su hija. Por desgracia cuando llegó era demasiado tarde, la bebita de apenas siete meses no tenía la fuerza suficiente para aguantar tanto tiempo sentada sin perder el equilibrio y yacía inerte boca abajo en el agua. Los intentos de reanimar a la niña fueron inútiles y Natalia, gritando desesperada, bajó nuevamente las escaleras de su casa con su bebé en brazos camino del vehículo que la llevaría al hospital. Pero aún le quedaba una última y macabra sorpresa, al acercarse al vehículo todo terreno que conducía, se dió cuenta de que había un brutal charco de sangre en el suelo, al principio pensó que sería la sangre de Mario, pero al acercarse pudo constatar que bajo el coche estaba el cuerpo inerte de Julián, que al parecer se había escondido bajo el todoterreno para evitar que su madre le pegase. Con tan mala fortuna que al arrancar ésta a toda velocidad una de las ruedas le aplastó el cráneo, reventándolo y desparramando sus sesos por todo el suelo y causando la terrible explosión que Natalia había escuchado un par de minutos antes. Natalia cayó al sueño de rodillas, su cara no reflejaba ninguna expresión. Solamente se mantuvo en esa posición durante unos minutos hasta que sin mediar palabra se levantó, abrió la puerta de su coche y cargó nuevamente el cuerpo ya inerte de Mario junto al de su hermanita. Entró nuevamente en su casa. Un minuto después bajó de nuevo, cargó el cadáver de Julián y volvió a entrar en la casa cerrando la puerta tras de si. Por la noche, cuando el marido de Natalia llegó a su casa que estaba a quince minutos de la ciudad, se encontró el todoterreno con la puerta abierta y a medio camino del garaje, lo que le impedía aparcar su vehículo. Se acercó al coche de su mujer y se manchó el zapato con lo que parecía una viscosa mancha de aceite, cerró su puerta y se dirigió a casa en la que todas las luces estaban apagadas. Al entrar gritó: – ¡Natalia! ¿Dónde estáis? ¿Por qué tienes el coche en mitad del garaje? Al dar la luz se dio cuenta de que había un reguero de sangre seca en el suelo que subía las escaleras y dirigía a la planta superior. Asustado corrió tanto como pudo para quedar totalmente impactado cuando al entrar en el baño. Sus tres hijos flotaban sobre el cadáver de su madre que los había reunido en la bañera justo antes de cortarse las venas. Causar la muerte de sus tres hijos fue mucho más de lo que pudo soportar. Futakuchi-Onna: Las Futakuchi-Onna son mujeres que han sido castigadas por los espíritus con una segunda boca cerca de su nuca. Boca que normalmente queda oculta bajo sus cabellos pero que les murmura y las obliga a traerla comida… La Futakuchi-Onna pertenece a la familia de los yokai (un tipo de monstruos mitológicos) y tiene el aspecto de una mujer que, por debajo de sus cabellos y algo más arriba de la nuca, tiene una segunda boca completamente funcional (con labios, dientes y lengua). Normalmente es idéntica a su primera boca según la creencia general, aunque otras veces se muestra con un aspecto mucho más escalofriante y grotesco, dientes afilados y un tamaño desproporcionado. Esta segunda boca tiene vida propia, pues al parecer está animada por un espíritu vengativo, que la impulsa a atormentar a su dueña, gritando o chillando si esta no la alimenta directamente o se acerca a los alimentos y no le ofrece, ya que el poder de esta maldita boca secundaria le da la facultad de manipular los cabellos de la mujer para usarlos como tentáculos que usa hábilmente para proporcionarse comida. Según la leyenda, la boca está allí como una forma de castigo a la mujer que lo sufre, normalmente por no comer suficiente o comportarse de forma egoísta con la comida. Al igual que otros seres mitológicos de aspecto humano, la Futakuchi-Onna suele pasar desapercibida por aquellos con quienes convive y, por lo general, es descubierta después de que una o más personas se percatan de que los alimentos están desapareciendo misteriosamente en proporciones alarmantes, ya que la segunda boca de la Futakuchi-Onna come el doble de lo que come su anfitriona (la mujer en la cual está, a modo de condena…). Como ya se dio a entender, y es esto lo que resulta más aterrador en la leyenda, la segunda boca de la Futakuchi-Onna tiene conciencia propia y piensa o, para ser más precisos, piensa el espíritu rencoroso y castigador que la controla… Por esto, esta boca viviente no solo puede gritar, chillar y manipular los cabellos de la mujer, sino que además es capaz de obligarla a cometer casi cualquier tipo de acción, incluso un crimen, y la torturara psicológicamente si se niega, murmurando constantemente y avivando el sentimiento de culpa en la mujer, achacándole la falta moral que la llevó a tener una segunda boca y convertirse en un monstruo… . La historia del avaro: Esta historia, pasada de generación en generación como una viva advertencia de los castigos sobrenaturales que puede recibir la tacañería, cuenta que, hace mucho tiempo, vivía en un pueblo un artesano muy trabajador, que estaba aún en edad de tener mujer e hijos, y gozaba de cierta holgura económica porque había renunciado a casarse, no porque fuera muy religioso o porque no le gustaran las mujeres, sino porque le producía una profunda aversión la idea de tener que mantener a una mujer, de tener que pagar una boca más… Su dinero era su dinero, era el dinero que conseguía con su esfuerzo, y no quería compartirlo con nadie, pues deseaba poder disfrutarlo él solo, comprándose buena ropa y cosas que, de tener una boca que mantener, seguramente no podría gozar. No obstante, todo cambió cuando, cierto día, en el pueblo apareció una nueva habitante, que vino sola, sin esposo, padres, hijos, o tipo alguno de compañía. Esta mujer tenía la piel tersa, blanca como la nieve, los cabellos largos y sedosos, y el rostro inundado por una belleza digna de ser retratada por la mano de un hábil pintor. Apenas la vio, el artesano quedó embelesado; sin embargo, lo que realmente le hizo desearla con intensidad y quererla para sí, fue el enterarse, tras un par de días, que la mujer comía sumamente poco, tan poco que, tenerla en casa, acarrearía un gasto económico insignificante en comparación con todo lo bueno que podría obtener con su compañía. Así, el artesano empezó cortejarla hasta que finalmente la convenció para casarse y la llevó a vivir con él. Inicialmente todo fue alegría, pues la mujer era una compañera agradable y entretenida, y además el artesano veía con gran complacencia que, efectivamente, eran muy ciertos los rumores sobre lo poco que comía. No obstante, el tiempo pasó y el hombre se percató de que sus reservas de alimentos estaban disminuyendo de manera misteriosa, y en cantidad tal que era como si, además de él y la mujer, viviesen dos personas más en la casa, aunque sabía que no habían entrado a robarle porque, justamente por lo aferrado que era a sus posesiones, cuidaba muy bien que nadie entrara a su hogar. Entonces: ¿acaso su esposa se estaba comiendo la reserva cuando él no la veía, cuando dormía o no estaba?… Eso le resultaba un poco difícil de creer porque ella seguía siendo tan delgada como cuando la conoció, y ya debería estar como un luchador de sumo si comiese tanto; sin embargo, se decidió a espiarla para disipar sospechas, de modo que, cierta mañana, fingió ir al trabajo y se quedó escondido en casa… Lo que vio lo dejó sin palabras, lo horrorizó, y habría gritado si no fuese porque temió perder su vida. Y es que allí, en la cama donde durmió tantas noches con aquella mujer de piel blanca como el marfil, yacía una cosa horrenda, inimaginable, que él no alcanzaba a entender cómo no pudo sentir con sus manos al acariciarle la cabeza a su esposa… Era una boca, con lengua, dientes y labios, una boca viviente que su mujer tenía en la parte de atrás de la cabeza, por encima de la nuca. Esta boca murmuraba cosas que él no alcanzaba a oír, pero creyó que eran acusaciones porque su mujer lloraba con cara de remordimiento, mientras la boca controlaba los cabellos de ella como si fuesen tentáculos, hasta que la mujer se levantó y se acercó a un plato de arroz, y entonces la boca viviente usó los cabellos para agarrar una cuchara y engullir con voracidad la comida… Fue lo más espantoso que jamás vio en toda su existencia, y unos días después pensó en divorciarse de su esposa, pero la segunda boca intuyó el plan y lo sorprendió en la bañera, llevándoselo a las montañas para matarlo, aunque allí él consiguió escapar y se escondió entre las hierbas y el agua verdosa de un pantano, donde permaneció hasta que su endemoniada mujer desistió y se marchó. Esta es la versión más conocida del final: en la otra, la mujer lo encuentra y lo asesina, devorándole el rostro lentamente con su boca secundaria… . ¿Por qué se transforman en un Futakuchi-Onna? Existen cuatro versiones sobre la procedencia de la segunda boca que caracteriza a estos monstruos, cada una podría considerarse una leyenda independiente aunque todas tienen puntos en común. La mujer que no come: En la actualidad se le llama “anorexia”, pero siempre hubo mujeres que se privaban de comer pudiendo hacerlo para mantener la línea: así, cuando enfermaban gravemente, a veces eran castigadas por las fuerzas que gobiernan el mundo sobrenatural, y el castigo era la aparición de una boca viviente que las obligaba a comer… La mujer que no alimenta a los hijastros: Cuentan que, cuando una madrastra no alimenta a sus hijastros y sólo da de comer a su propia descendencia, es gravemente castigada si esa conducta causa, directa o indirectamente (haciéndolo más proclive a enfermarse y no recuperarse de las enfermedades), la muerte de un hijastro o una hijastra. Entonces le cae una terrible maldición, en la que el espíritu del difunto hijastro o hijastra entra en ella, en su cabeza, donde la atormenta murmurando cosas, y haciéndole crecer una segunda boca que comerá mucho más de lo que le fue negado en vida. Esta creencia se relaciona con una conmovedora historia, en la que una madrastra malvada tenía una hija y una hijastra. A la hija la trataba bien, y le daba de comer en abundancia, en detrimento de la relegada hijastra a la que apenas daba lo suficiente para evitarle la muerte; sin embargo, esto fue mermando la salud de la criatura, que se enfermaba constantemente y un día falleció… Después, pasados unos 49 días (el tiempo máximo en que el alma está en el más allá antes de reencarnar, según el budismo), la madrastra empezó a sentir terribles dolores en la parte posterior de su cabeza: sentía que se le estaba abriendo el hueso, que algo le estaba creciendo, y a veces le parecía escuchar la voz de la hijastra en su cabeza, hasta que un día se despertó y tenía una boca en la parte que le causaba los dolores… Esta boca hablaba con la voz de la hijastra, pues estaba animada por su espíritu que, sediento de venganza, le exigía los alimentos que en vida no le dio, pero en mucha mayor cantidad… La madre egoísta: Parecida a la versión anterior, una creencia dice que la maldición de la boca viviente también cae sobre todas las madres que, bien por tacañería, por glotonería o ambas cosas, se alimentan bien sólo ellas y a sus hijos no dan casi nada de comer, haciendo que se enfermen y mueran. A ellas, les viene la condena de que, el espíritu del hijo difunto, les atormentará bajo la forma de una boca viviente en la parte posterior de la cabeza… La esposa del leñador: Esta versión no se generaliza y se relaciona con una historia particular, en la que un leñador estaba un día cortando un árbol, cuando de pronto su esposa se acercó y él, sin querer, le dio un hachazo un poco por arriba de la nuca… Esto no mató a la mujer, pero la herida nunca sanó, y una boca viviente creció en su lugar… El Túnel De Los Gritos El Tunel de los Gritos (Screaming Tunnel) es un escalofriante lugar en el que se asegura que habita el espíritu sin descanso de una niña que fue quemada en el interior de sus paredes. Si enciendes una cerilla en su interior… Cerca de las Cataratas del Niagara hay un pequeño túnel que tiempo atrás servía como paso peatonal entre las granjas que había en la zona. Es un estrecho y oscuro paso bajo la vía del tren que une Toronto y Nueva York, en el que habitualmente la niebla impide ver más allá de tu propia mano. En este túnel ocurrió un escalofriante crimen que dejó maldito el lugar y son cientos las personas que aseguran haber sentido una presencia cuando lo han atravesado. Esta es su leyenda… Hace más de un siglo había algunas casas cerca de los alrededores del túnel. En una de ellas había una familia rota por el alcoholismo del padre, un hombre violento que descargaba toda la furia que sentía por su miserable vida golpeando a su mujer y su única hija cada vez que se emborrachaba. La mujer trataba de soportar las palizas y evitar que golpeara a su hija, poniéndose como escudo y diciéndose a si misma que su marido volvería a ser quien fue cuando se conocieron. Pero la situación no mejoraba y, temiendo por la vida de su pequeña, se armó de valor y decidió pedirle el divorcio. El hombre al escuchar a su mujer que abandonaba la casa con la niña, se enfureció tanto que la amenazó con prenderle fuego a toda la casa con ellas dentro si trataban de salir de allí.La mujer al ver como el hombre agitaba una lámpara de aceite y la acercaba peligrosamente a las cortinas, decidió plantarle cara por primera vez en su vida y le comenzó a empujar mientras le gritaba fuertemente. La reacción del hombre no se hizo esperar, lanzó la lámpara contra uno de los muebles, que de inmediato comenzó a consumirse, llegando las llamas hasta el techo de madera en cuestión de segundos. Se giró hacia su esposa y la derribó de un puñetazo, pero no contento con ello la continuó golpeando y pateando aunque ella estaba inconsciente en el suelo. La niña, al ver la escena, escapó presa del pánico, corriendo tan rápido como podía con la intención de llegar hasta la casa de sus vecinos que se encontraban al otro lado del túnel. Mientras corría, sólo se giró un segundo para ver como toda la casa comenzaba a arder mientras su madre aún estaba dentro y su padre salía con paso lento pero seguro con una lámpara de aceite apagada en la mano. Pero su huida no tuvo éxito; ya que, cuando se encontraba a mitad del oscuro túnel, la niebla le impidió ver una piedra, con la que tropezó y cayó de bruces en el encharcado y frío suelo. Sentía un gran dolor en su tobillo y, por más que trataba de levantarse, el dolor la vencía y caía nuevamente. Ese lapso de tiempo fue aprovechado por su padre para alcanzarla. La niña quedó paralizada por el miedo cuando observó como su enloquecido padre se acercó a ella y vertió lentamente todo el aceite sobre su diminuto cuerpecito. Entonces sólo un sonido más se escuchó en el túnel: el de una cerilla encendiéndose justo antes de que el padre la arrojara sobre la niña y la prendiera en llamas. Los gritos de dolor de la niña fueron tan desgarradores que quedaron impresos por la eternidad entre las paredes de este túnel, que desde entonces se llama localmente “El Túnel de los Gritos” (Screaming Tunnel en inglés). El destino del padre nunca quedó claro, unos afirman que regresó a la casa ardiendo y entró nuevamente para arder en las mismas llamas que él había provocado, otros que desapareció y nunca fue detenido. Lo que sí que es cierto, es que son pocos los valientes que se atreven a acercarse al Túnel de los Gritos de noche, pues cualquiera que entra puede sentir que hay algo negativo en su interior y una presencia les vigila. Se dice además que, si enciendes una cerilla en la mitad del túnel (el lugar donde ardió la niña), se puede escuchar un grito desgarrador y sentirás como una brisa apagará inmediatamente la llama, como si alguien hubiese soplado para que regrese la oscuridad a sus paredes… NOTA: Esta es una versión de una de las leyendas más famosas de Estados Unidos y Cánada, existen dos variantes más. En una de ellas la niña, escapando del incendio, corrió con sus ropas en llamas hasta el túnel donde finalmente se consumió en el fuego gritando y retorciéndose de dolor. En la otra la niña fue violada en el interior del paso subterráneo y, para evitar que pudiera declarar en contra de sus violadores, éstos la prendieron fuego. Lo cierto es que en ese lugar hay algo negativo y tenebroso ya que incluso los más escépticos afirman sentir algo vigilándolos mientras cruzan entre sus paredes bajo las vías del tren. Hoy por hoy se ha convertido en uno de los destinos turísticos obligados cuando uno va a visitar las Cataratas del Niagara, ya que su fama se catapultó aún más cuando el túnel se usó como escenario para la película “La Zona Muerta” (1983), basada en un relato de Stephen King. El Cuadro Del Niño Llorón Un hombre compra un cuadro en el mercado negro, en el lienzo puede verse la imagen de un niño llorando desconsoladamente. Por la noche un llanto le despierta y al acercarse al cuadro puede observar como… Héctor era un amante del arte y, aunque vivía en una situación realmente cómoda (económicamente hablando), sabía que sus recursos eran limitados y por ello no dudaba en recurrir al mercado negro cuando quería obtener una nueva pieza para su colección. El tráfico de obras de arte de dudosa procedencia estaba en auge, pues durante y después de la Segunda Guerra Mundial muchos fueron los soldados y oficiales que saquearon museos o las mansiones de los más ricos, llevándose cuanto en ellas encontraban. No era por esto extraño que Héctor comprara verdaderas gangas y cuadros muy por debajo de su valor. En algunos casos el mismo Héctor se encargaba de encontrar al comprador perfecto y revenderlos posteriormente, multiplicando el precio que había pagado, pero en otros quedaba prendado de la belleza de alguna obra y decidía quedársela él mismo o guardarla algo más de tiempo hasta que decidía si la vendería o serviría para ampliar su gran colección. Ese fue el caso de un cuadro que le dejó sin habla nada más verlo… En el lienzo podía observarse el rostro de un niño llorando con una expresividad casi única, sin conocer su historia se podía intuir el gran sufrimiento que había padecido el pequeño, un llanto que el artista había captado con tal realismo que sólo mirarlo te imbuía en una gran tristeza. Héctor estaba decidido, quería comprar esa obra, pero no podía demostrar mucho su interés si no quería que el precio se disparase. – ¿Y éste cuánto cuesta? – preguntó Héctor. – Ese es de los caros – le dijo el comerciante ilegal – pero como usted es buen cliente se lo dejo en 100 pesetas. – ¿100 pesetas? – dijo Héctor con tono malumorado – Pero si a este pintor no lo conoce ni su madre. En el lienzo podía leerse la firma de un tal Giovanni Bragolin, sin duda un desconocido, aunque eso no era un impedimento para Héctor, que sabía apreciar el arte y no dudaba en que esa obra la podía vender fácilmente al triple del precio que le había marcado. – Te doy 50 pesetas, esa es mi última oferta y deja de tratarme como a un ignorante o no me volverás a ver el pelo nunca más. – Disculpe, don Héctor – dijo el vendedor con tono sumiso –, se lo envuelvo ahora mismo. Héctor se fue a su casa con el cuadro bajo el brazo, una tela vieja lo protegía de las miradas de curiosos y por algún extraño motivo sentía que debía ser así, como si se tratara de un niño real al que hubiese adoptado. Sus lágrimas lo habían conmovido tanto que sentía un profundo pesar cuando recordaba su obra recién adquirida. Para el cuadro reservó un lugar especial en la habitación en la que dormía, no quería que quedase expuesto a las miradas de las visitas en el salón, al menos no hasta descubrir algo más de su procedencia y el autor. Apuntó en una hoja de papel el nombre del pintor: Giovanni Bragolin. Al día siguiente (y como había hecho en muchas otras ocasiones) acudiría a la biblioteca a buscar información, tal vez el lienzo era más caro de lo que él pensaba. Al finalizar el día, Héctor se acercó de nuevo al cuadro del niño llorando, se quedó mirándolo durante varios minutos, observando con detalle su compungido gesto. Trató de imaginarse qué pudo causar las lágrimas del pequeño: el hambre, un castigo, malas calificaciones… No, sin duda había una historia mucho más dura detrás de las lágrimas, tal vez la muerte de un hermano o de sus padres. El llanto era desconsolado, pero a la vez mostraba una profunda tristeza y miedo a quedarse solo. Sí, eso debía ser, era algún huérfano de los miles que había dejado la guerra. Héctor se acostó en la cama mirando hacia el niño, como si tuviera que protegerlo y velar por su descanso. Estaba agotado así que no tardó mucho en dormirse, pero esa noche no podría conciliar el sueño como él hubiese querido… De madrugada un leve quejido le despertó, era indudablemente el llanto de un niño, la oscuridad no le permitía ver con claridad, pero sin duda el sonido provenía del cuadro. Se levantó y pudo ver como de los ojos del niño parecían brotar lágrimas reales que goteaban hasta el suelo y habían formado un pequeño charco. Impresionado, se quedó mirando fijamente a los ojos del pequeño cuando… ¡Sintió que se movían levemente para mirarle directamente!. Se pegó tal susto que casi se cae de espaldas, pero por suerte la cama estaba cerca y pudo sentarse sobre ella, totalmente bloqueado por el miedo. Los ojos del pequeño se clavaban sobre los suyos y su gesto triste tornó a uno enfurecido, sus ojos parecían arder y cambiaron su azulado color por un tono rojizo que parecía echar chispas, de repente el marco del cuadro comenzó a arder con unas llamas tan intensas que rápidamente envolvieron toda la habitación… Héctor se despertó totalmente empapado en sudor, todo había sido una pesadilla, miró al cuadro y no percibió nada extraño, el niño seguía igual y no había ningún fuego a punto de devorarlo. Trató de conciliar nuevamente el sueño, pero le resultaba muy difícil, así que decidió levantarse para beber un poco de agua. Al pasar cerca del cuadro casi se cae al suelo cuando resbaló sobre un pequeño charco que había justo debajo y era idéntico al de su sueño. Héctor, que nunca había sido muy asustadizo, trató de encontrar explicación: ¿una gotera?, ¿una tubería rota?, todo parecía imposible pues ni estaba lloviendo ni había ninguna bajante de agua en el cuarto. Descolgó el cuadro y lo dejó sobre una silla de la habitación para comprobar que no hubiera ninguna mancha de humedad detrás del lienzo: no había nada extraño. Intentó calmarse y no darle más importancia, pero esa noche no pudo volver a dormir y sin poder evitarlo seguía echando miradas furtivas al niño del cuadro que reposaba sobre la silla. Al llegar la mañana desayunó, se aseó y decidió salir a buscar más información sobre el artista. Su búsqueda en la biblioteca no tuvo éxito, toda una mañana perdida entre libros. Pero había algo que no cuadraba, el estilo le resultaba familiar e incluso estaba seguro que había visto ese apellido en alguna otra parte. Así que decidió consultar a Ernesto, otro traficante de obras de arte como él, con el que había tenido más de una vez algún problema al tratar con los mismos clientes o pujar en alguna subasta por el mismo cuadro. – Vaya, vaya, mira a quien tenemos aquí – dijo Ernesto –; si es mi gran amigo Héctor, supongo que ya no estás resentido porque la condesa no te comprara aquel horroroso retrato. – Buenas tardes, Ernesto, digamos que la cosa quedaría en paz si me ayudas a encontrar algo de información sobre un artista – le dijo mientras le tendía el trozo de papel donde estaba apuntado el nombre del autor. – Hombre, pero si es mi gran amigo Bragolin, por supuesto que puedo darte información, pero el tema es… ¿qué saco yo a cambio? – dijo devolviendo el papel a Héctor. – Supongo que lo de que quedemos en paz no es suficiente, ¿no?. – Hombre, yo estaba pensando en algo más como un 30% de la venta; si es el cuadro que pienso, hay un buen beneficio para ambos. – Un 20% y es mi última oferta (esa frase parecía funcionarle siempre). – De acuerdo, un 25% y dejamos “en paz” el tema de condesa, al fin y al cabo somos “colegas” en este negocio. Héctor asintio y tomó asiento en un viejo sillón que Ernesto le indicó con la mano. – Como habrás podido adivinar el nombre de Giovanni Bragolin no es más que un pseudónimo, el nombre real del artista es Bruno Amadio. Es un fascista detestable y sin escrúpulos del que se dice que tuvo que huir de Italia al acabar la guerra. Hace un par de años me crucé con él medio por casualidad en una taberna sevillana, estaba tan borracho que no paraba de decir estupideces sobre el Diablo y todo el dinero que iba a ganar. Lo cierto es que poco tiempo después el pseudónimo con el que firmaba sus obras se empezó a hacer muy popular y escuché que consiguió vender varias de sus obras a una duquesa. Pero el hombre estaba tan desquiciado que parece que no pudo disfrutar mucho de su fortuna, se mudó aquí a Madrid y desapareció. Héctor, que se había mantenido callado escuchando con atención, le preguntó: – No quisiera arriesgarme a vender una obra robada aquí en España, ¿no será el cuadro que compré uno de los de la duquesa? – No, por eso no te preocupes, hasta donde sé ha pintado 27 retratos de niños llorando, pero nunca ha conseguido el mismo realismo que fue capaz de imprimirle al primero. Los 26 restantes son mas o menos conocidos y se pueden localizar con facilidad, incluso hay algunas falsificaciones circulando. Pero algo me dice que el que tienes tú es el primero, la cara con la que me escuchabas es la misma que puse yo cuando vi el cuadro aquella noche en Sevilla. ¿Es precioso verdad? Esos ojitos parecen estar llorando de verdad. – Ni te lo imaginas, es tan bonito que cuesta desprenderse de él. – Pues, amigo, te aseguro que cuando se lo llevemos a la duquesa vas a tener como poco más de 100.000 razones para querer venderlo. Héctor y Ernesto se estrecharon la mano y quedaron en partir hacia Sevilla al día siguiente. Lo que había escuchado era mucho más de lo que jamás había podido imaginar, un auténtico dineral en la época y de paso se podría deshacer de ese cuadro que le provocaba escalofrios y ternura a partes iguales. Tras tomarse una cerveza en el camino para celebrarlo y cenar algo en una tasca de mala muerte justo bajo su casa, Héctor subió a apartamento y entró en su dormitorio… En el suelo estaba el cuadro que parecía haberse caído de la silla donde lo dejó por la mañana, lo volvió a subir a la silla, verificando que no se hubiera roto con el golpe, y se desvistió para ir a dormir. Mientras se quitaba la ropa escuchó nuevamente como el cuadro golpeaba el suelo, era como si tuviera vida y no quisiera estar relegado a un lugar tan ruín como una silla. Héctor no quería arriesgarse a romper una obra tan preciada, así que colgó el cuadro nuevamente en la pared donde lo había hecho la noche anterior. Pasados unos minutos, el cansancio de no haber pegado ojo la noche pasada le pasó factura y cayó en un profundo sueño. Exactamente a la misma hora que la noche anterior un llanto le despertó, el hombre se levantó y, como la noche pasada, pudo verificar que las lágrimas del niño salían del cuadro y mojaban el suelo. El niño se giró y fijó sus ojos sobre los suyos, sólo que esta vez Héctor no reculó ni retiró la mirada. Se quedó buscando una explicación en el interior de los ojos del chiquillo. Sin saber muy bien cómo, pareció adentrarse en sus pensamientos y pudo ver lo que tanto temía… Como si de un simple espectador se tratase, pudo ver la estampa de un orfanato italiano en la que se agolpaban decenas de niños que habían perdido a sus padres, entre todos ellos pudo distinguir al niño de su cuadro, llorando en una esquina de forma desconsolada. Un hombre vestido con el típico uniforme de las Camisas Negras (fascistas italianos) le retrataba sin dejar de insultarle y golpearle con sus duras botas militares cada vez que cesaba el llanto. Había algo malvado en aquel hombre pues, como si estuviera poseido, pintaba a una velocidad infernal y sonreía con una grotesca mueca de satisfacción cuando veía al pequeño llorar. La siguiente imagen que le vino a la mente fue la del cuadro en uno de los pasillos del orfanato. Por alguna extraña razón el artista lo había dejado allí mismo tras concluir su obra. Cuando los niños estaban durmiendo el cuadro tomó vida como en su sueño, primero los ojos del niño se volvieron rojos y después una bocanada de llamas comenzó a brotar de los marcos del cuadro, misteriosamente sin dañar el lienzo que parecía no poder quemarse con las llamas. El fuego rápidamente se propagó cerrando la única posible vía de escape de decenas de niños huérfanos que gritaban de dolor cuando las llamas comenzaron a quemar sus pequeños cuerpecitos. El niño del cuadro asistió muerto de miedo, desde una esquina de la habitación, a cómo el resto de sus compañeros ardían uno por uno, era como si el fuego se comportara de una forma inteligente y le dejara para el final disfrutando de sus lágrimas y del sufrimiento que sentía al ver morir a sus amiguitos. Hasta que finalmente el mismo niño ardió profiriendo horribles gritos de dolor que duraron más de dos minutos. De nuevo la imagen cambió y pudo verse el orfanato devastado y derruido por las llamas, sobre los restos humeantes había un objeto que parecía no haber sufrido las inclemencias de las altas temperaturas, un lienzo parcialmente enrollado en el que podía verse el rostro lloroso del niño que había muerto esa misma noche junto a sus 26 compañeros. El hombre vestido con el uniforme fascista caminó sobre las ascuas del orfanato como si el calor no le afectara y recogió su obra. Al extenderla, la miró fijamente a los ojos y éstos se volvieron rojos y una voz de ultratumba le dijo: – Con esto se completa nuestro pacto, nunca más sufrirás por dinero o tendrás necesidad, disfruta de tu vida terrenal, pues yo te estaré esperando en la otra vida. Héctor veía todo como un simple espectador hasta el momento que escuchó al mismo Diablo proferir aquellas palabras, en ese momento dio un paso atrás y pudo ver como el niño del cuadro le miraba fijamente con los ojos rojos y su boca comenzaba a moverse: – Tú me has llamado, ¿qué es lo que deseas?, ¿dinero?, ¿mujeres?. Todo lo que quieras yo te lo daré. Héctor saltó hacia atrás sobre la cama con la mala fortuna de que se golpeó en la cabeza al rodar sobre ésta: el golpe pareció despertarle de su pesadilla, ya que al mirar nuevamente al cuadro, éste mostraba su aspecto normal, el de un niño llorando desconsoladamente. Pero sabía que no había sido un sueño, un pequeño charco bajo el cuadro delataba que lo que había visto y vivido era real… Sin importarle el dinero que supuestamente iba a recibir por el cuadro, fue corriendo a la cocina, sacó un cuchillo de un cajón y se dirigió corriendo con la intención de desgarrar el cuadro y acabar de una vez con la maldición. Pero al entrar en la habitación la puerta se cerró de un fuerte golpe detrás de él y el cuadro nuevamente mostró su lado más diabólico cuando el niño, con los ojos rojos, se giró a mirarle. Una vez más las llamas comenzaron a quemar todo a su alrededor y Héctor no pudo más que sufrir una de las muertes más atroces posibles mientras el fuego parecía deleitarse con su sufrimiento, quemándole léntamente hasta dejarle totalmente carbonizado. Misteriosamente ninguna otra parte del edificio ardió y los vecinos no escucharon los alaridos de dolor de Héctor, por lo que a la mañana siguiente, cuando Ernesto pasó por el apartamento de Héctor para emprender juntos su viaje a Sevilla, encontró la puerta abierta y temiendo lo peor entró en el cuarto de su “colega” de profesión, donde encontró todo carbonizado… salvo el lienzo del niño llorando sobre el cuerpo abrasado de Héctor. Ernesto nunca había sido un hombre con escrúpulos y no iba a empezar a serlo esa mañana, así que tomó el cuadro y salió corriendo del lugar antes de que la policía o algún vecino pudiesen descubrir el destino de Héctor. Debía darse prisa para llegar a Sevilla y poder vender ese cuadro… o tal vez no, pensó mientras lo miraba sentado en uno de los asientos del tren. Al fin y al cabo era tan bonito y… ¡Tenía que protegerlo! NOTA: Los cuadros de los niños llorones son obras de arte reales de Bruno Amadio. Un artista italiano nacido en Venecia en 1911 y que tras la Segunda Guerra Mundial se afincó en España, concretamente en Sevilla y posteriormente en Madrid donde se le perdió el rastro. Firmaba sus obras con varios psudónimos como: Angelo (Giovanni) Bragolin, Franchot Seville y J. Bragolin. A lo largo de su carrera realizó 27 retratos de niños llorando, obras que le catapultaron a la fama a pesar de que sus anteriores trabajos como pintor habían pasado desapercibidos. Sin embargo el realismo de sus últimas obras, junto al alto impacto emocional que causaban sus cuadros (que siempre mostraban niños con lágrimas en los ojos) provocaron que fueron cientos las copias que se realizaron en láminas de sus obras. Mucha gente tenía en su casa una reproducción de una de las obras de Amadio por lo que fue fácil difundir la leyenda urbana de que su éxito se debía a un pacto con el Diablo. Según algunas versiones los mismos cuadros (incluso sus reproducciones) eran un instrumento muy valioso para realizar pactos con el Demonio, en otras se aseguraba que el artista antes de retratar a los niños los violaba y por ese motivo aparecían llorando. Pero en lo que todas las versiones coincidían es que el primer cuadro, el original, fue el único que sobrevivió a un trágico incendio en un orfanato y desde entonces el espíritu del niño había quedado atrapado en el lienzo. Además aseguraban que poseer uno de esos cuadros era muy peligroso, porque se habían provocado misteriosos incendios en las casas donde estaban colgados, siempre sin que el lienzo o la lamina sufriera ningún daño.
Buenas linces intergalacticos, hoy estaba viendo unos videos dije este tipo tiene la posta, ¿porque no hacerle un homenaje ? En este video,el tipo se banca todos y cada uno de los gritos histericos de estas locas de mierda y les responde con todo el respeto. Hay partes en la que le hacen comentarios totalmente descalificadores/quilomberos entre esas frases podemos encontrar: Laje: "¿Puedo hablar o no?" Feministas: "NO" sos periodista como no lo sabes???? - No soy periodista. - Bueno no me importa "NO VOY A PERDER TIEMPO EN LEER", Ademas de que arman todo un griterio histerico, le terminan cortando la comunicación link: https://www.youtube.com/watch?v=Cc-AwHHlfwc Aca le dicen que no hablan en representación de las mujeres, pero que USTEDES (refiriéndose a todos los hombres ) matan mujeres cada 26hs link: https://www.youtube.com/watch?v=dXGFqoPNPgM en definitiva: Agustin Laje yo te banco Porque decis las cosas como son porque siempre debatís como un campeon y siempre tenes buenos argumentos porque defendes la propiedad publica porque bancas a T! porque tenes claro como son las cosas porque las mandas al muere a las rompe bolas estas para cerrar el post: link: https://www.youtube.com/watch?v=fa3BBgo5mo0

Buenas, encontre ayer a la noche a este perrito en la puerta de mi casa en zona sur. Tiene aprox 6 meses es super jugueton y buenito necesito que me ayuden a difundir para que pueda estar en una casa y que lo traten bien. Cualquier pregunta o si alguno lo quiere manden Mp MUCHAS GRACIAS POR ENTRAR, EL COMANDANTE SE LOS AGRADECERÁ

Hola linces de las altas tierras encantadas del sur del misisipi , les vengo a contar mi triste historia de este 2016 resulta que mi novia me invito a su casa ya que esta sola.. yo acepte encantado y me dispuse a ir , cuando llegue ella me estaba esperando yo inocentemente traje algunas pelis para estar toda la noche juntos tranquilamente , es aca donde se pone jodida la cosa ... estando sentado tranquilo viene ella y empieza a darme besos. Hasta aca todo bien ...pero esos besos cada vez iban subiendo mas de intensidad , la cosa se empezaba a calentar mas y mas , a punto tal que mi pequeño e indecente pajarito queria saltar a hacer de las suyas , aca es donde me dice que le habia venido y que no podiamos hacer nada ... (tampoco quiere ir por colectora) asi que aca estoy ... tirado en un sillon caliente como toda T! junta, escribiendo esto a escondidas para que no me caguen a palos no lloren por mi... ya estoy muerto resumen taringuero lvl dios : estoy con mi novia me deja al palo y no le puedo dar duro porque le vino
Buenas linces , robertos , maquinolas , virgos , otakus y demas bestias que habitan esta pagina les vengo a mostrar algo magico que todo hombre virgo (y por eso taringuero ) deberia tener en su altar el unico e inigualable muñeco del comandante hice una pregunta al poseedor de semejante tesoro taringuero para intentar traer de nuevo a nuestro amado fort, pero no responde (debe ser del malvado ejercito de jorge rial ) si me dejan unos bits estare un paso mas cerca de tener al comandante en mi casa para alabarlo con T!
Hola linces guerreros del castillo del rey arturo , les vengo a contar la gran historia que me sucedio este pasado sabado 12/03/16 cuando sali a pasear con mi lincesa , a lomas de zamora Un buen tema para ambientar el post estabamos paseando tranquilamente disfrutando del dia , mirando los numerosos locales que esta localidad nos ofrecia y discutiendo de la vida. a los dos nos gusta mucho la tecnologia y todo lo que tenga que ver con el mundo del gaming , sobretodo a ella que planea cambiarme ami por su pc (bastante similar a esta ) porsupuesto que parabamos y miramos las maravillas que nos ofrecia cuanto lugar de venta y armado de pc habia entre negocios de armado de pc y ventas de juegos,recordando epocas en la que comprabamos los cds que traian 100 juegos en 1 vemos algo que nos impresiono , algo unico y verdaderamente increible , vimos a nada mas y nada menos que al gran heroe de taringa , al unico e increible JULY3P en nada mas y nada menos que el gta la emocion nos lleno el alma, damos las gracias por este gran regalo del comandante , lamentablemente no pudimos comprar el cd porque ninguno de nosotros tenia un centavo encima porque nos dimos un gustito antes a pesar de que no pudimos comprar el juego con la imagen de nuestro gran youtuber argentino, esa noche la pasamos a pura pasion con sus videos de fondo ya que su gran y dulce voz lograba un ambiente perfecto Doy las gracias por haber encontrado a uno de los grandes dioses de argentina y de taringa JULY3P IS LIFE , JULY3P IS LOVE
Leyenda de la bruja de la montaña gélida: Cuentan que en un pueblo lejano los lugareños le temían al monte Grekus, dado que allí habitaba una cruel y vieja hechicera. Las personas mayores aseguraban que aquella mujer no siempre había sido mala, pues inclusive ayudó para la construcción de la ciudad. Sin embargo, fue traicionada por el amor de su vida, lo que la orilló a alejarse. Una leyenda de terror acerca de ella dice que los niños menores de 12 años no deben deambular solos por la noche, ya que ese momento es aprovechado por la bruja para llevárselos a su escondite donde les arranca los ojos y se come su corazón. Otro mito de terror asociado con esta maga es el que nos indica que la única forma de librarnos de esos maleficios es enfrentándola cara a cara. Es decir, si estás en las cercanías de la montaña y notas que tanto las hojas como los arbustos se comienzan a mover de manera irregular, no debes retroceder. Tienes que permanecer con la vista al frente y esperar a que la figura de la bruja de la montaña se refleje en tus pupilas. Enseguida ella emitirá un chillido equivalente al que hacen los murciélagos. Tal vez pienses que ese sonido te perforará los tímpanos o algo por el estilo. Nada más lejos de la realidad. Lo que sucede con esta leyenda de terror es que son contadas las personas que han aguantado más de 30 segundos viendo ese rostro tan horrible lleno de cicatrices y marcas. Médicos especializados han asegurado que algunos de los pacientes que han logrado llegar a las clínicas mentales, jamás han recobrado la cordura. Por el contrario, sus noches son acompañadas de terribles pesadillas. Además, los cuartos de los enfermos invariablemente poseen una temperatura por debajo de los cero grados. Lo que hace pensar que la bruja de la montaña gélida no solamente se apodera de los órganos de sus víctimas, sino que a veces también de su alma. Leyenda del puente de piedra : Las leyendas coloniales han logrado traspasar la barrera del tiempo. La sobrina de don Bonifacio Gorostiza llegó al pueblo solamente acompañada de una de sus criadas. Desgraciadamente los padres de Emelina (así se llamaba ella) habían perecido a causa de un tremendo tornado que azotó las regiones altas del estado. La joven que en ese entonces tenía apenas 15 años, era bellísima y pretendida por cuanto muchacho se topaba con ella. Eso no le preocupaba a don Bonifacio, quien er a conocido por ser un hombre de carácter recio al que casi nadie se atrevía a cuestionar, pues tenía contactos en el gobierno. Lo malo fue que tan sólo un semestre después de la llegada de su sobrina al pueblo, también lo hizo don Fabriciano Hernández, un cacique que tenía fama de sinvergüenza. Al enterarse de eso, el tío de la joven contrató a varias personas para que siguieran a Fabriciano, ya que no quería que un hombre con esos antecedentes se acercara a Emelina. El primer encuentro entre los dos personajes se dio en un domingo de ramos, fecha en la que la gente del pueblo disfrutaba de una fiesta en el jardín central. El flechazo fue casi instantáneo. Desde luego, la chica sabía que una muchacha decente no podía ser vista acompañada por un sujeto, sin que alguno de sus allegados estuviera cerca. Sin embargo, ella ideó distintos planes para verse escondidas con Fabriciano. Su lugar preferido para esas reuniones clandestinas era el puente de piedra. Un día don Bonifacio los sorprendió en aquel sitio y sin pensarlo dos veces arremetió en contra de Fabriciano. Este último sacó de su bolsillo un pequeño puñal que traía guardado en su abrigo y de tajo le cortó la garganta al tío de la chica. No obstante, antes de morir, el señor Gorostiza se aferró al cacique llevándolo a una muerte segura, ya que los dos cayeron al río. Emelina con los años superó el trauma y logró formar una familia. No obstante, hay quienes dicen que por las noches en aquel puente se escuchan gritos y lamentos. Mito de lycaon el primer hombre lobo Lycaon el primer hombre lobo, del que se conoce, de acuerdo a la mitología Griega, cuenta era el rey de Arcadia y que en un arrebato de superioridad se enfrento al dios Zeus, haciendo como es, lo que se le conoce como hombre lobo. Se dice que al día de hoy, y mas en la Europa del Este, la secta de hombres lobos aun esta vigente y siguen haciendo de la suyas, secuestrando a personas inocentes y ofrendando las a sus dioses, y en base a estos mitos les contare una historia que nos ha llegado de una persona que pudo huir de las garras de estos hombres lobo. Agustin Melgar, siempre había sido fanático de todos los mitos y leyendas que conciernen a los hombres lobos, y con descendencia de uno de los países en donde se habían escuchado rumores de los hombres lobo, decidió partir a Bulgaria. Llegando como todo extranjero, el idioma fue un impedimento, pero se defendía con el poco ingles que tenia, a santos y señas, logro dar con una persona que hablaba su idioma, que casualmente era de su país, Argentina y que logro tener una excelente comunicación. Ella le empezó a enseñar todas las costumbres y lugares turísticos, pero al momento de empezar a cuestionar la veracidad de los hombres lobos, cambio radicalmente, al grado de pedirle que consiguiera otro guía. El no acepto y le prometió que no seguiría buscando, y ella siguió con el, al paso de unos días, de estar en la recamara de su hostal, amaneció en el bosque amarrado de manos y pies, desnudo y solo, a lo lejos se veía venir una persona, y era la guía, su compatriota, pero no llegaba a salvarlo, llegaba a sacrificarlo, ya que ella pertenecía a dicha secta. El como pudo se soltó, y logro llegar a la carretera, para poder pedir ayuda, al llegar a su cuarto del hospedaje, vio que todos se le quedaban viendo, ahora todos eran sospechosos de ser de dicha secta, lo que fue suficiente, para recoger sus cosas y regresar a su natal Argentina. Bueno Espero Que Les Halla Gustado GIF

La Dama De La Vela Cuentan los habitantes de la ciudad de Corrientes que en el edificio de la Escuela Normal “Juan Pujol”, una antigua construcción señorial, suele verse por las noches a una bella joven, hermosamente vestida con un largo traje de encaje blanco y una capa de pana roja, recorriendo los pisos y escaleras de mármol con una vela encendida en la mano. Ante las primeras luces del alba, la misteriosa criatura se desvanece. La dama vestida de negro: En San Gregorio, localidad cercana a Venado Tuerto, Provincia de Santa Fe, sus pobladores relatan que una mañana de cerrada llovizna, un abastecedor del frigorífico Maru de Rufino encontró en la ruta 14 a una mujer vestida de negro que hacía el tradicional gesto de autostop. La llevó hasta la ciudad y cuando la dama se bajó, tras agradecerle por haberla acercado hasta escasa media cuadra de su casa, le dijo su nombre: Nancy Núñez. Poco después, el hombre se enteró de que Nancy Núñez había fallecido un año y medio atrás en un extraño accidente, cuando la avioneta que piloteaba su marido había perdido una de sus ruedas impactando en el auto que ella conducía, lo que le había causado la muerte instantáneamente. El sorprendido abastecedor descubrió también que el lugar en donde había parado para levantar a la mujer, entre Cristophersen y San Gregorio, era exactamente el sitio donde había ocurrido la tragedia que poco antes había conmocionado a la localidad. Otros testimonios dan cuenta de la misma aparición, en la misma ruta, a la altura del lugar del accidente. La dama vestida de blanco: En distintas ciudades de la Argentina circula este relato, con algunas variantes mínimas, que tiene como protagonista a un joven que concurre a una fiesta, baile o lugar de diversión nocturno. Allí conoce a una bella muchacha de vestido blanco a la que invita a bailar y de la que se enamora instantáneamente. A cierta hora de la noche se ofrece a acompañarla hasta su casa y le presta su abrigo para protegerla del frío. Al día siguiente, el muchacho vuelve a la casa de la joven con intención de verla nuevamente y es atendido por los padres de ella, quienes con sorpresa y estupor le informan que la muchacha ha muerto uno o dos años antes. El enamorado no entra en razones, motivo por el cual los afligidos progenitores lo llevan hasta el cementerio con el propósito de que, al ver la tumba, el muchacho se convenza de la verdad de sus dichos. Al llegar a la tumba, la estupefacción estalla en los tres, al descubrir que sobre la lápida descansa el abrigo que el muchacho le había prestado a la joven la noche anterior. La dama del cementerio: Un caso parecido es aquél que cuenta que un hombre quedó encerrado en el cementerio al terminar el horario de visitas. Inquieto comenzó a dar vueltas por el lugar en busca del sereno para que le abriera la puerta. No lo encontró pero advirtió que frente a una tumba estaba una mujer de pie (según las variantes del relato, puede tratarse de una niña, una adolescente o una mujer adulta). El hombre se le acercó entonces y le contó su situación, alegrándose de ver a alguien más por allí. La mujer le respondió que a ella le había ocurrido lo mismo y que no se preocupara, ya que conocía un lugar desde donde podrían salir. Con la dama como guía, el sujeto la siguió entre las lápidas, hasta que ella se detuvo indicándole una de las paredes perimetrales del cementerio. Al comprobar que no había ninguna puerta, el hombre le preguntó cómo hacer para salir por ese lugar inaccesible. –Así– le respondió la mujer mientras atravesaba el muro. El perro extraño: Cuentan en el barrio de La Boca, en la ciudad de Buenos Aires, que hace muchísimos años dos ancianos encontraron un perro abandonado. Sintieron lástima por el animalito que, pese a su aspecto extraño, los miraba con ojos de mucha ternura. Le dieron de comer y lo asearon, incorporándolo a la vida familiar. Cierta vez el perro presentó síntomas de decaimiento y lo llevaron al veterinario para que lo atendiese. El facultativo, tras revisarlo, no pudo encontrar las palabras adecuadas para decirles a los afligidos amos que lo que habían recogido no era un tierno ejemplar de raza canina sino una enorme rata. Romeo y Julieta criollos: Cuenta la tradición que la aristocrática familia Anchorena vivía en el actual Palacio San Martín con más de 150 sirvientes. Hacia 1920 sus miembros decidieron construir la iglesia del Santísimo Sacramento como futuro sepulcro familiar. Quiso el destino que uno de los Anchorena se enamorara perdidamente de Corina Kavanagh, una joven de familia adinerada, aunque no patricia. El romance no tuvo la aprobación de los padres del muchacho y finalmente los novios tuvieron que separarse. Corina entonces pergeñó una particular venganza, no de sangre, pero sí estética. Ordenó levantar en San Martín y Florida un edificio cuyo único requisito fue que le impidiera a la familia Anchorena la vista a la iglesia mencionada desde su soberbio palacio. Aún hoy pesa la “maldición” arquitectónica, ya que el edificio Kavanagh sigue obstaculizando la visión del templo católico. El vampiro de Flores: Tiene como protagonista a Belek, un enano que llegó a Buenos Aires con el Circo de los Zares proveniente de la zona de los Cárpatos. Al igual que el conde Drácula, Belek fue expulsado luego de que Boris Loff, el dueño del circo, junto a dos testigos: la Mujer Barbuda y el Hombre Bala, lo encontraran prendido al cuello de una mona integrante de la troupe circense. Pero el mito, apenas comienza aquí. El verdadero horror se desató cuando Belek se refugió en una casa abandonada del Bajo Flores y comenzaron a desaparecer misteriosamente todos los gatos del barrio. El relato cuenta que los vecinos protegieron sus casas con ristras de ajo mientras portaban crucifijos por las calles, por temor a ser atacados. Una noche de invierno, cerca de la estación Flores, los hombres del barrio lograron cazar al vampiro con una improvisada red, fabricada con la malla de un arco de fútbol, pero éste se les escapó furtivamente. Algunos aseguran que aún vive en el cementerio de Flores y sale de tanto en tanto a producir estragos entre los desprevenidos transeúntes. La que se murió de amor: Este mito tiene raíces en la historia del país. Cuenta la tradición que cuando la joven Felicitas Guerrero se casó en 1862 con Martín de Álzaga, un hombre mayor y acaudalado, era una de las mujeres más bellas de la sociedad porteña. Al año siguiente de la boda y tras perder a su único hijo, Felicitas quedó viuda con apenas 26 años. A su hermosura sumaba el hecho de ser una de las fortunas más grandes de la ciudad de Buenos Aires, lo que la convirtió en objeto de admiración y requerimiento de muchos pretendientes. Entre ellos estaba el celoso Enrique Ocampo, a quien la viuda rechazó sin miramientos. Quiso el destino que el enamorado descubriera que la causa de tal rechazo era la preferencia de Felicitas por el estanciero Samuel Sáenz Valiente. Enfermo de rabia, Ocampo mató a la muchacha con un disparo en la espalda y al instante se suicidó. Los Guerrero mandaron construir, en homenaje a su hija, una capilla ubicada en la calle Isabel La Católica, entre Brandsen y Pinzón. Los vecinos del lugar sostienen que cada 30 de enero, fecha de la muerte de Felicitas, aparece su fantasma con el torso ensangrentado, vagando errante durante toda la noche hasta el amanecer. Es frecuente –agregan– que muchas mujeres se encomienden a ella para encontrar un gran amor o para conservar el que ya tienen. Los mitos del transporte urbano: Varios son los mitos que circulan en distintas ciudades del país en torno a los medios de transporte, los que por su naturaleza móvil y por la extensión de sus recorridos, constituyen escenarios propicios para la construcción y circulación de relatos. La criatura acechante: Cuentan los vecinos de Ciudadela, Provincia de Buenos Aires, que cierta noche un colectivo de la –por entonces– línea 237 pasaba en su habitual recorrido por la Avenida Alvear. Al llegar a la altura del Cementerio Israelita, uno de los pocos pasajeros que viajaban a esas horas, vio una nube blanca que provenía del camposanto y que se acercaba hacia el vehículo. Cuanto más se aproximaba, se definían y perfilaban nítidamente sus rasgos de mujer. Durante un breve lapso, la extraña criatura acompañó el paso del transporte, flotando a la par, hasta que finalmente se desvaneció ni bien el colectivo abandonó la zona del cementerio. El accidente del chofer : Cuenta el relato que una noche en Rosario, Provincia de Santa Fe, frente al cementerio "El Salvador", un chofer de colectivo de la línea 114 iba conduciendo el vehículo medio dormido, luego de una jornada de intensa labor. De pronto, una chica se le atravesó en la calle, cruzando de manera imprudente. El hombre intentó clavar los frenos, pero fue inútil: la muchacha fue arrollada. Asustado por lo sucedido y presa de la desesperación, el conductor decidió huir. Luego de varios minutos de escape a toda velocidad y sin detenerse en las paradas establecidas, vio por el gran espejo retrovisor que la víctima estaba sentada en el ultimo asiento del colectivo, mirándolo fijamente y llorando. Los fantasmas del subte: Varias historias circulan en torno a los subterráneos de la ciudad de Buenos Aires, que tienen como escenario principal las estaciones de la línea A, la primera de la red inaugurada en 1913, que actualmente une Plaza de Mayo con la estación San Pedrito. Una de ellas cuenta que un antiguo operario de la estación Sáenz Peña concurrió a los sanitarios en horas de servicio y encontró en ellos a un hombre degollado sobre un charco de sangre. De inmediato el atribulado empleado dio el alerta al personal de seguridad de la estación, quien acudió rápidamente a inspeccionar el lugar, encontrando el sitio en perfectas condiciones y sin ningún rastro de violencia. El veredicto fue unánime: se trataba de una alucinación. Al día siguiente, volvió a repetirse la situación, aunque el protagonista fue esta vez otro empleado. Durante largo tiempo, muchos fueron los trabajadores que afirmaban haber visto al degollado en el baño de esa estación. Otra historia de aparecidos tiene como escenario el tramo comprendido entre las estaciones Alberti y Pasco, aunque su figura central esta vez es una extraña mujer en traje de novia. Cuentan los dichos que se trata del fantasma de una joven a la que su prometido abandonó ante el altar, circunstancia por la cual la muchacha habría salido intempestivamente de la iglesia y se habría arrojado a las vías del subterráneo. Otra versión, más romántica aún, señala que la ceremonia del casamiento se realizó pero al tratarse de una unión concertada por los padres de los novios, la muchacha prefirió suicidarse al salir de la iglesia antes de contrariar su propia voluntad. El hombre sin ojos Relatan algunos habitantes que hace tiempo solía verse a un hombre sin párpados deambular por los vagones de la línea del Ferrocarril Mitre. Numerosos testimonios daban cuenta de que siempre subía o bajaba del tren en la Estación Coghlan. Sobre su aspecto circulaban distintas explicaciones. Según algunos, se trataba del alma de un muerto que se había suicidado arrojándose a las vías. Según otros, era un hombre de la zona que al momento de morir padecía una terrible infección ocular. Más allá de estas discrepancias, todavía muchos vecinos del lugar buscan en el andén los ojos del hombre sin párpados, a los que se le atribuyen poderes mágicos. El súpay Conocido también como Zúpay, los orígenes de esta criatura se remontan a tiempos incaicos, en donde su morada era denominada Supaihuasin, lo que en lengua quichua señala los infiernos. El súpay sería, entonces, el Diablo. Deambula por las zonas del centro y norte del país. Se lo avizora en casi toda ocasión como un jinete de finas ropas negras, sombrero alado y adornos de oro y plata, como sus espuelas, puñal y fusta (asemejándose así al charro negro mexicano). Suele aparecerse a los viajeros en las noches de los martes y los viernes, jornadas de las brujas por excelencia, y tras unas horas de sabrosa comida y bebida amenizadas con canciones que desgrana desde su guitarra con gran maestría, el súpay propone a su homenajeado un pacto, cuyo precio será su alma. A cambio, el tentado solicitante recibirá, por un tiempo, honores y riquezas. Una curiosidad del súpay es su guarida, llamada, al igual que la prestigiosa universidad española, Salamanca. Es una cueva subterránea en la que los adeptos al súpay concurren a aprender toda clase de encantamientos maléficos con los que arruinar la vida del prójimo. El familiar: Las fábricas e ingenios azucareros del centro y noroeste de la Argentina esconden en su historia un secreto que pocos se animan a contar: los dueños y patrones de estos establecimientos, azuzados por la codicia y temiendo que los obreros a su cargo se rebelen contra los malos tratos y la escasa paga, apelan a un método siniestro para deshacerse de los más revoltosos. Los lugareños llaman a ese procedimiento la cría del familiar. Debe escogerse un cachorro de pelaje negro que haya nacido una noche de martes o de viernes, al que se separará de su madre en el momento conveniente y se alimentará, exclusivamente a partir de entonces, de carne humana, transformando al perrillo en un monstruo que se llamará el familiar. Algunos informes aseguran que, previo a esto, es imprescindible marcar el lugar en el que se criará a esta abominación con un sacrificio humano. Sea como fuere, el propósito de proveerse un animal de estas características es el de aterrorizar a los trabajadores de las fábricas e ingenios, algunos de los cuales, de todos modos, deberán desaparecer sin dejar rastro para mantener viva la leyenda y para que el familiar pueda gozar de su bien merecido alimento, al menos una vez al año. El consumo de carne humana torna al monstruo incontrolablemente feroz y ávido. Un familiar, al contrario que su amo, no posee vínculos con la brujería ni defensas sobrenaturales, por lo que puede ser muerto, aun con dificultad, por cualquier arma humana. El pombero: Representado como un hombre corpulento, bajo y oscuro, el pombero es un duende protector de los pájaros que habita en las zonas selváticas del centro y noreste de Argentina. Ataca a toda persona que merodee por sus zonas de influencia cazando o molestando a las aves. Se lo considera especialmente hostil a los niños, ya que éstos suelen procurarse alimento o diversión dando muerte a la fauna avícola. Una típica advertencia de los padres de la región a sus hijos es que eviten a toda costa el alejarse de sus casas e internarse en el bosque, ya que el pombero, del que se sospechan propiedades vampíricas, es afecto a raptarlos para beber su sangre y dejar su cuerpos muertos colgados de un árbol. Hay individuos que, no obstante el carácter hosco del pombero, buscan alianza con éste, para lo cual le ofrecen como tributo tabaco para mascar. Una vez en confianza, pueden pedir de él favores como comida abundante (excepto carne de aves) y buena fortuna en general. Si, por el contrario, se desea ahuyentar al pombero de la presencia humana, nada mejor que cubrir los costados de las casas con ajo, lo que confirman la filiación vampírica del pombero. La mulánima : Una mula provista de ojos de bella mujer, es el espíritu encarnado de una dama que ha cedido a la tentación de tener amores prohibidos con un sacerdote o un pariente cercano, y por ello ha sido castigada a vagar por la tierra como animal de carga. Es también conocida como mula ánima o ánima mula. Se la ve transitar los caminos del centro y noroeste del país. La mirada de la mulánima puede ser fatal: basta un roce con sus ojos para que un varón se sienta perdidamente enamorado de la bestia y la siga a todas partes, descuidando familia, apariencia y pudor, incluso llegando a desaparecer para siempre. Dos son los métodos para librar a la infortunada de su maldición y para evitar que siga cometiendo estragos: uno de ellos es molerla a palos hasta que la metamorfosis se revoque, convirtiéndola de nuevo en mujer. Otro es rebanarle un pedazo de oreja (algunos dicen de crin) con un cuchillo, lo que deshará el encantamiento instantáneamente. Los valientes que intenten llevar a cabo la hazaña deberán, no obstante, ser advertidos de un grave peligro: el poder de la seducción de la mujer que ha trascendido la maldición es tan fuerte como el de la mulánima, y no es inusual que quienes hayan operado el desencantamiento queden prendados de la mujer que hasta instantes fuera un monstruo y es ahora una beldad. Si Te Gusto Dejame Puntines o Bits Para Manaos y Pitusas