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EdgarballZ

Usuario (Paraguay)

Primer post: 21 feb 2014Último post: 15 mar 2014
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Julio Verne "Cinco Semanas en Globo": Estudio Prel
Julio Verne "Cinco Semanas en Globo": Estudio Prel
OfftopicporAnónimo2/21/2014

Ho-Hola amigos seguidores de Taringa! Como estan! Este es mi segundo post, que no tiene que ver nada con el primero. Pienso postear el libro completo, y voy a ir en partes. Como leyeron en el Titulo del Post, hare sobre el libro de Julio Verne: "Cinq Semaines en Ballon" y comenzaré por el "Estudio Preliminar", que esta al comenzar el libro. Comento que es de la Edicion Argentina (No se cual sera la diferencia en otros paises, pero, que mas da...). Fuente: Este post lo hice con mi libro, lo leí y cuando lo entendi decidi publicarlo un post, asi que no fue un copy paste Cuando pueda haré los otros capitulos. Bueno ahí va: -----ESTUDIO PRELIMINAR----- Julio Verne(1828 - 1905) nació en la ciudad francesa de Nantes. Hijo de una familia de buen nivel económico, soportó desde temprano la férrea disciplina de su padre, que le impuso cursar estudios de Derecho, siguiendo la tradición familiar Para ello, se instaló en París, donde terminó sus estudios jurídicos que poco significaron en su vida, ya que nunca ejerció su profesión. De esta manera, al alejarse de la autoridad paterna, pudo dedicarse a cumplir su sueño; es decir, a viajar con la imaginación a través de la literatura. No tuvo éxito como autor teatral y comenzó a tener problemas económicos. Contrajo matrimonio con una viuda adinerada y alternaba su trabajo de escritor con el de corredor de bolsa. Verne mostró, a temprana edad, un agudo interés por las cuestiones científicas y técnicas, lo cual hizo que se transformara en un profundo estudioso de estas disciplinas. En todas sus obras aparece siempre, como fundamento, el poder de la ciencia y la capacidad del ser humano para dominar el mundo a través del conocimiento científico. Es por eso que, además de los relatos de anticipación, nacieron las utopías, cuya expresión mayor y más sugestiva se hizo realidad en una de sus últimas obras, publicada en 1905, con un título expresivo: "Dueño del mundo". A pesar de algunos problemas físicos causados por un accidente, más su progresiva ceguera y su sordera, siguió trabajando hasta su muerte, ocurrida en 1905. Julio Verne encontraba en los viajes la mejor manera de hacer realidad sus sueños juveniles de aventura. A los once años había intentado escapar de las imposiciones familiares al pretender alistarse como grumete en un barco con rumbo a la India. Su padre no solo frustró el intento, también le propinó un severo castigo físico arrancándole la promesa de no viajar más que con la imaginación. Tal vez por eso, el viaje y la aventura iban a permanecer, desde su infancia, como un deseo reprimido en su interior, al que únicamente podía dar salida a través de sus ficciones literarias. Y esto quizás explique que el anhelo de libertad sea el principal estímulo que mueve a casi todos los protagonistas de las historias de Verne. Tal como sucede casi siempre que se desea algo fervientemente, también en el caso de Verne, los deseos terminaron imponiéndose a las presiones ambientales. Entonces, en el París de 1848, con veinte años y alejado de la autoridad paterna, comenzó a elaborar, con relatos breves, en uno de los muchos periódicos que estaban naciendo. Sus dos primeros cuentos publicados, "Un viaje en Globo" y "Los primeros navíos de la marina mexicana", son en sí mismos claros indicios de por dónde iban a orientarse sus inquietudes literarias. Pronto aparecerían sus primeras novelas con títulos no menos significativos: Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna y Los hijos del capitán Grant, historias en las que el ser humano resulta siempre triunfador frente a las fuerzas de la naturaleza a las que ha de enfrentarse. Era la lógica consecuencia del deseo del escritor de querer reflejar en la ficción el ambiente de confianza y optimismo que la sociedad de su época disfrutaba. En este punto conviene aclarar, por ejemplo, que se le atribuye a Verne haberse adelantado a su época, creando una literatura científica, con un pronunciado sesgo de ciencia-ficción; lo que atrajo la atención de lectores jóvenes, interesados en el género de aventuras. Cabe destacar que Verne aportó escasas innovaciones técnicas en sus libros. Lo que en realidad hizo, fue narrar aventuras extraordinarias para su época, apoyado en los grandes avances científicos y tecnológicos. Verne era un gran conocedor del rico caudal de la cultura científica de su tiempo, a la que había dedicado profundos estudios. Así, por ejemplo, invirtió varios años en la preparación de los detalles técnicos de Cinco semanas en globo También fue un precursor; en De la Tierra a la Luna anticipó cien años muchos detalles técnicos del alunizaje de la Apolo XI, ocurrido en 1969. En otra de sus obras, Veinte mil leguas de viaje submarino, concibió el extraordinario Nautilus, claramente semejante a los modernos submarinos atómicos. Esto motivó que el primero que se construyó fuese bautizado con el nombre que le impuso su creador literario. En suma, el gran mérito de Verne fue haber hecho, con su literatura, lo que otros hicieron en los laboratorios científicos: investigación, experimentación, análisis y posterior difusión de sus descubrimientos. Miembro del Club de la Prensa Científica, tenía allí la oportunidad de documentarse y adquirir nuevos conocimientos. Fue entonces cuando conoció a Nadar, seudónimo de Félix Tournachon, un hombre dedicado a los más extravagantes proyectos, especialmente en lo que concierne a los adelantos de la navegación aérea. Cuando estos dos personajes se conocieron, Nadar estaba concentrado en su plan de construcción de un globo aerostático, Le Geant, que pudiera ser maniobrado mediante una hélice. Ambos amigos discreparon respecto a su factibilidad. Lo cierto es que la razón estaba de parte del inventor, ya que treinta años después, apareció el famoso globo del conde Zepelin, que hizo realidad lo que sostenía Nadar. Estas discusiones, sin duda, provocaron en Verne la inquietud de escribir un relato acerca de un viaje en globo. Comprendió, al mismo tiempo, que lo que estaba por escribir era importante. Su imaginación estaba creando su propio modelo de nave de doble envoltura e, incluso, un revolucionario sistema destinado a manejar sus ascensos y descensos. Es natural que un relato tan documentado y minuciosamente explicado, como Cinco semanas en globo, presente una gran cantidad de nombres, cifras y datos técnicos. Buscando a alguien que se interesara en la publicación de sus trabajos, Verne conoció a Jules Hetzel, escritor y editor, quien, en ese momento proyectaba lanzar una colección de libros orientada hacia un público juvenil y, particularmente, dedicada a difundir los avances científicos de la época. De la relación entre el escritor y Jules Hetzel surgió un contrato donde el editor se comprometía a publicar tres novelas por año durante un periodo de veinte; todas ellas con el título de Viajes extraordinarios. La primera de esta serie apareció en 1863 y fue presentada al editor como "El paseo por el cosmos de un hobre del siglo XIX"; se trataba de Cinco semanas en Globo. En esta obra, Verne narró las aventuras del doctor Samuel Fergusson, quien en una expedición auspiciada por la Sociedad Geográfica de Londres, se propuso cruzar el continente Africano de Este a Oeste para corroborar las informaciones obtenidas por expediciones anteriores. En la aventura lo secundaron su criado Joe y Dick Kennedy, buenos amigos y aficionados a la caza. Ambos acompañantes, aunque con características completamente diferentes, desempeñaron roles principalícimos durante todo el transcurso del viaje. El doctor Fergusson había inventado un globo capaz de ascender y descender sin necesidad de arrojar lastre ni gas, como se hacía hasta entonces, gracias a un revolucionario método con el que se podía obtener hidrógeno del agua. El viaje se inició en Zanzínar, en Febrero de 1862. Los tres hombres iban a bordo del globo "Victoria", con el objetivo de encontrar las fuentes del río Nilo y, al mismo tiempo, servir de nexo entre dos expediciones anteriores, cada una de las cuales había partido de una latitud opuesta. En los primeros días reinó la tranquilidad y el viaje les posibilitó descubrir la existencia de las fuentes del Nilo en el lago Victoria. En el trayecto, tuvieron que sortear los ataques de una tribu indígena y, además, rescatar a un misionero francés, que había sido atrapado por ellos. Tras terribles jornadas en las que carecieron de agua, sobrevolando desiertos, llegaron a un oasis y desde allí hasta las orillas del lago Tchad. Estos parajes ya habían sido explorados por Heinrich Barth, quien había realizado el viaje en sentido contrario al de John Speke, otro expedicionario. Fue en ese momento cuando el globo fue atacado por una bandada de aves rapaces que lograron rasgar su primera envoltura, lo que obligó a Fergusson a arrojar gran parte del cargamento. Pero al ver que la pérdida de peso no era suficiente para que el globo se elevase, Joe se lanzó a las aguas del lago Tchad, para salvar a sus compañeros. Tras algunas vicisitudes, fue rescatado, burlando, de este modo, el ataque de unos bandidos árabes. El globo siguió navegando con enormes complicaciones, debido a que su estructura se había deteriorado notoriamente; y a las dificultades de la marcha se sumaron nuevos enfrentamientos, con cada vez más feroces perseguidores. En una suprema actitud de valor e ingenio, los tres hombres lograron escapar deshaciéndose de la barquilla y haciéndose ascender el globo mediante la quemazón de hojas secas. Con gran esfuerzo, cruzaron el río Senegal, para arribar a la región africana ya colonizada por los europeos. Allí, tras caer al agua, fueron rescatados por un destacamento francés. De este modo, África había sido atravesada de un extremo al otro. El doctor Samuel Fergusson y sus acompañantes fueron distinguidos por la Sociedad Geográfica de Londres, patrocinadora de la expedición. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Isaac Zeiger --------------------Fin del Post-------------------- Muchas gracias por leerlo, por haberte tomado tu tiempo, de verdad lo agradezco. No crean que fue solo copy paste, nooooo para nada, me rompí un huevo en escribirlo todo, y si a alguien le gusta me haria sentir que valio la pena invertir mi tiempo en hacerlo. Hagan lo que quieran, Comenten, denme puntos, compartan, a Fav., Me gusta, no Me gusta, lo que sea. Gracias y...... ---------------Hasta la Próxima!!!-----------------------------------------------------------------------------

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Cinco Semanas en Globo. Capítulo 1
Cinco Semanas en Globo. Capítulo 1
OfftopicporAnónimo3/15/2014

Hola-hola amigos de T! ! Este es mi 3º post, (en el futuro voy a perder la cuenta) y el primero que dejara de salir en la seccion "Novatos", segun lo que me contaron. En el post anterior comenzé en la primera parte del libro de Julio Verne "Cinq Semaines en Ballon" en el Estudio Preliminar, hecho por Isaac Zeiger. Por si quieren ir a leerlo, pasense por allá: http://www.taringa.net/posts/offtopic/17588645/Julio-Verne-Cinco-Semanas-en-Globo-Estudio-Prel.html Ahora SÍ realmente comienza el libro, lo anterior era un resumen a gran escala, pero este es el inico detallado. Bueno ahi va: ---------------Capítulo 1--------------- Era una verdadera muchedumbre la que asistía a la sesión que la Real Sociedad Geográfica de Londres, domiciliada en la plaza de Waterloo, número 3, celebraba el 14 de enero de 1862. El presidente sir Francis M... dirigía a sus beneméritos colegas una importante comunicación, en un discurso interrumpido a cada rato por los aplausos. El vibrante discurso terminaba con algunas frases altisonantes, en las que se exaltaba el patriotismo. -- Inglaterra se ha puesto siempre a la cabeza de las naciones, por la tenacidad y la valentía de sus viajeros, durante los descubrimientos geográficos. El doctor Samuel Fergusson, uno de sus eminentes hijos, no renegará de su origen. Si este intento es exitoso, completará los dispersos datos que existen sobre la cartografía africana; y si fracasa, pasará a la historia como una de las empresas más osadas del género humano. Una ovación clamorosa subrayó el enfervorizado discurso. Antes, cada afirmación del orador provocaba en la gente expresiones de asentimiento, de estímulo y de ardorosa aprobación. -- ¡Bravo!, ¡bravo! -- vociferó la asamblea, entusiasmada por estas electrizantes palabras. -- ¡Bravo por el intrépido Fergusson! -- gritó uno de los oyentes más entusiastas. Se oyeron fuertes aplausos. El nombre de Fergusson estuvo en todas las bocas y pareció ennoblecerse al ser pronunciado en lengua inglesa. La emoción se instaló entre todos los presentes. Sin embargo, allí estaban, envejecidos y cansados, osados exploradores, cuyo espíritu aventurero les hizo recorrer los cinco continentes. Todos habían huido de los naufragios, de los incendios, de los tomahawk, de las porras de los salvajes, de los postes de castigo, de los caníbales de la Polinesia. Pero nada pudo contener el latir de sus corazones durante el discurso de sir Francis M..., que fue sin duda el discurso más celebrado del que hubo recuerdo en la Real Sociedad Geográfica de Londres. No obstante, en Inglaterra el entusiasmo no se expresa solamente en palabras. Fabrica dinero más rápido que las máquinas de The Royal Mint (Casa de la Moneda en Londres). En la sesión fue votado un sibsidio para patrocinar la idea, en favor del doctor Fergusson, que alcanzó la cifra de dos mil quinientas libras. Lo elevado de la suma era proporcional a la tarea para realizar. Uno de los integrantes de la Sociedad interpeló al presidente para saber si el doctor Fergusson sería presentado en forma oficial. --El doctor está a las órdenes de la asamblea-- respondió sir Francis M... --¡Que pase!-- exclamaron--, será bueno que tengamos la oportunidad de ver a un hombre de un valor tan fuera de lo común. --¡Tal vez esta insólita propuesta --dijo un viejo comodoro-- no tenga otro fin que engañarnos! --¿Y si el doctor Fergusson no existiese?--dijo un receloso. --Habría que inventarlo --respondió un gracioso, miembro de la ilustrada corporación. --Hagan pasar al doctor Fergusson --dijo simplemente sir Francis M... Y el doctor entró en una lluvia de aplausos sin turbarse para nada. Se trataba de un hombre de unos cuarenta años, de estatura y constitución comunes; su temperamento sanguíneo se escondía tras un rostro moreno; tenía una fisonomía fría, de rasgos correctos, naríz fuerte; ojos muy dulces, más inteligentes que audaces, que daban un gran encanto a su fisonomía; los brazos eran largos y sus pies se apoyaban en tierra con gran aplomo. Una calma grave surgía de toda su persona y nadie imaginó que fuese capaz de cometer el menor engaño contra sus semejantes. Los vítores y los aplausos no cesaron hasta el momento en que Fergusson reclamó silencio con un gesto sencillo. Se encaminó hacia el sillón preparado para su presentación, y de pie, inmóvil, con mirada energética, levantó el índice de la mano derecha, abrió la boca y pronunció esta única palabra: --¡Excelsior! Jamás ninguna inesperada interpelación de los señores Bright y Cobden, ni ningún pedido de recursos extraordinarios de lord Palmerstón para la defensa de las costas de Inglaterra obtuvieron tanto éxito. El discurso de sir Francis M... había sido sobre valorado en exceso. El doctor se mostraba al unísono sobrio, grande, sublime y mesurado; había dicho la palabra exacta: "¡Excelsior!" El viejo comodoro, completamente identificado con aquel hombre extraño, reclamó la inserción completa del discurso del doctor Fergusson en The Proceedings of the Royal Geographical Society of London ¿Quien era el doctor y qué empresa iba a emprender? El padre del doctor Fergusson, un capitán de la marina inglesa, había iniciado a su hijo, desde muy pequeño, en los peligros y las peripecias de su profesión. El niño, que parecía desconocer el miedo, mostró bien pronto un espíritu agudo, una inteligencia de investigador, una clara vocación por los trabajos científicos. Evidenció, por otra parte, una virtud poco común; la tenacidad para superar cualquier obstáculo, incluso el de comer con tenedor por primera vez, cosa que los niños no aprenden con facilidad. Siendo todavía muy joven, su imaginación se excitó con lecturas sobre exploraciones marítimas; siguió apasionadamente los descubrimientos que marcaron la primera parte del siglo XIX; soñó con la gloria de los Mungo Park, de los Bruce, de los Caillié, de los Levaillant y un poco también con la de Seikirk, el Robinson Crusoe, a quien no lo consideraba inferior. ¡Cuántas horas muertas pasó con él en su isla de Juan Fernández! Concordó casi siempre con las ideas del marinero abandonado; algunas veces, sin embargo, discrepó con sus planes y sus proyectos; él hubiera actuado de otra manera, mejor tal vez. Pero seguramente él no hubiera huido nunca de aquella isla maravillosa, donde era feliz como un rey sin vasallos; no, aunque hubiera podido llegar a ser lord del almirantazgo. Imagine el lector cuánto se desarrollarían estas ideas durante su juventud aventurera pasada en los cuatro rincones del mundo. Su padre, hombre instruido, no dejó de afianzar esta viva inteligencia con serios estudios de hidrografía, física y mecánica, y con un ligero barniz de botánica, medicina y astronomía. Cuando murió su padre, Samuel Fergusson que, por ese entonces tenía veintidós años, había ya dado la vuelta al mundo. Se alistó en el cuerpo de Ingenieros de Bengala y se distinguió con facilidad; pero la vida de soldado no le agradaba; no le gusta mandar, pero tampoco obedecer. Presentó su renuncia y, cazando y recogiendo hierbas, se remontó hacia el norte de la península india y la recorrió de Calcuta a Surat. De Surat pasó a Australia y tomó parte en 1845 en la expedición del Capitan Sturt, encargado de descubrir el mar Caspio que se supone que existe en el centro de Nueva Holanda. Samuel Fergusson regresó a Inglaterra hacia 1850, y poseído más que nunca por el demonio de los descubrimientos, acompañó en 1853 al capitán Mc Clure en la expedición que dio la vuelta al continente americano desde el estrecho de Bering hasta el cabo Farewel. Sobreponiéndose a todas las fatigas y a todos los climas, la constitución física de Fergusson resistió en forma admirable. Vivía cómodamente en medio de las mayores privaciones; era el tipo del perfecto viajero, cuyo estómago se estrecha o se dilata a voluntad, cuyas piernas se alargan o se encogen según sea la cama y que duerme a cualquier hora del día o de la noche. No era extraño, entonces, encontrar al incansable viajero visitando e 1855 a 1857 el oeste del Tíbet en compañía de los hermanos Schlagintweit y logrando valiosas observaciones etnográficas. En el transcurso de estos diversos viajes, Samuel Fergusson fue el corresponsal más activo y más interesante del Daily Telegraph, el periodo de un penique, cuya tirada se elevaba a ciento cuarenta mil ejemplares diaros y era apenas suficiente para sus muchos millones de lectores. Por eso, el doctor era bien conocido, incluso cuando no hubiera sido miembro de ninguna sabia institución, ni de las Reales Sociedades Geográficas de Londres, París, Berlín, Viena o San Petersburgo, ni del Traveller's Club, ni de la misma Royal Polytechnic Institution que dominaba su amigo el estadístico Kokburn. Este hombre le propuso, con el fin de complacerlo, que resolviera el siguiente problema: conociendo el número de millas recorridas por el doctor en sus viajes alrededor del mundo, ¿cuánto ha recorrido su cabeza más que sus pies debido a su diferencia de diametro? O bien, siendo conocido el número de millas recorridas por los pies y por la cabeza del doctor, calcular su longitud exacta en una línea. Pero Fergusson estaba siempre lejos de las instituciones científicas; siendo de la iglesia militante y no parlante, opinaba que valía más emplear el tiempo en investigar que en discutir, y en descubrimientos que en discursos. Un inglés llegó un día a Ginebra con la idea de visitar el lago; lo hicieron subir a uno de esos viejos coches donde la gente se sienta de lado como en los ómnibus; por casualidad, el inglés fue colocado de espaldas al lago; el coche efectuó su viaje circular sin que al inglés se le ocurriera volverse ni una sola vez y regresó a Londres encantado del lago de Ginebra. El doctor Fergusson, por el contrario, se había vuelto más de una vez durante sus viajes, tanto que había visto mucho. En esto, era fiel a su temperamento. Era lógico creer que era un tanto fatalista, pero de un fatalismo muy dogmático; contaba consigo mismo y hasta con la Providencia: se sentía empujado, más que atraído en sus viajes, y recorría el mundo como una locomotora sin guía que siguiera el camino trazado por los rieles. --Yo no sigo mi camino----decía----; es mi camino el que me sigue. No sorprende, entonces, que recibiera sin inmutarse los aplausos de la Real Sociedad; estaba por encima de estas miserias, ya que no tenía orgullo y menos, vanidad; encontraba sencilla la propuesta que había formulado al presidente Sir Francis M... y no percibió la inmensa conmoción que produjo. Terminada la sesión, el doctor fue conducido al Traveller's Club, en Pall Mall. Un magnífico banquete se había preparado en su honor; el número de platos servidos estuvo en relación con la importancia del personaje y el esturión que figuró esta espléndida comida no tendría de largo tres pulgadas menos que el mismo Samuel Fergusson. Numerosos brindis fueron pronunciados con los vinos de Francia en honor de los célebres viajeros que se habían distinguido por tierras de África. Se bebió a su salud o a su memoria, y lo que es muy inglés, por orden alfabético: por Abbadie, Adanis, Adamson, Anderson, y otros 125 personas más y, finalmente, por el doctor Samuel Fergusson, que con su audaz intento debía compaginar los trabajos de estos viajeros y completar la serie africana de descubrimientos. __________Fin del Post__________ Muchas gracias por pasarte!!! No tengo mas nada que decir, mas que... _____¡¡¡¡Hasta la Proxima!!!!_____ -----Fuente----- Titulo original: Cinq Semaines en Ballon Traducción: Belén Járegui ISBN: 978-987-571-019-1 Ilustración de portada: Ascención de un globo Montgofier en Madrid Antonio Carnicero Libro de edición Argentina. Impreso en la Argentina.

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