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El centro de control del CERN ha detenido este jueves los haces del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), que se someterá a un mantenimiento hasta 2015. cuando alcanzará su energía de diseño: 14 TeV. Además del hallazgo de una partícula compatible con el bosón de Higgs, el acelerador ha obtenido muchos más datos que se siguen analizando. A las 07h24 horas de este jueves, el personal del centro de control del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) extrajo los haces del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), concluyendo con éxito los primeros tres años de funcionamiento del mayor acelerador de partículas del mundo. El primer ciclo de funcionamiento del LHC ha supuesto importantes avances en Física, incluyendo el descubrimiento de una nueva partícula que cada vez se parece más al largamente buscado bosón de Higgs. Además, en las últimas semanas de funcionamiento se sobrepasó la cifra de 100 petabytes de datos almacenados en el CERN, cantidad equivalente aproximadamente a 700 años de películas en alta definición. “Tenemos todas las razones para estar muy satisfechos con los primeros tres años del LHC”, dijo el director general del CERN, Rolf Heuer. “La máquina, los experimentos, los sistemas de computación y todas las infraestructuras se han comportado de forma brillante, y tenemos un descubrimiento crucial en nuestro haber”. El LHC comienza hora su primer gran parada o LS1 –por el inglés long shutdown 1–. En los próximos meses se desarrollarán importantes trabajos de consolidación y mantenimiento en toda la cadena de aceleradores del CERN.Se va a preparar el LHC para funcionar a mayor energía, y los experimentos se someterán a un mantenimiento crucial. El LHC tiene previsto reanudar su funcionamiento en 2015, aunque el resto del complejo de aceleradores del CERN volverá a ponerse en marcha en la segunda mitad de 2014. “Hay un importante trabajo de consolidación que hacer en todo el complejo de aceleradores del CERN, así como en el propio LHC”, declaró Steve Myers, director de Aceleradores y Tecnología del CERN. “Esencialmente vamos a reconstruir las conexiones entre los imanes del LHC, para de esta manera estar listos cuando vuelva a funcionar en 2015 para alcanzar su energía de diseño de 7 teraelectonvoltios por haz”. Durante las primeras semanas de 2013, el LHC ha estado haciendo colisionar protones con núcleos de plomo como parte de un programa para entender la materia como tuvo que haber sido justo después del Big Bang. Los últimos cuatro días de funcionamiento se volvió a las colisiones protón- protón, aunque a energías reducidas. Estas colisiones proporcionarán datos útiles para interpretar los datos registrados con núcleos pesados. Hasta el fin de semana continuarán estudios en los haces, y a partir de ese momento comenzará el proceso para llevar el LHC a temperatura ambiente, permitiendo comenzar los trabajos de mantenimiento. El LHC ha superado todas las expectativas en sus primeros tres años de funcionamiento, ofreciendo a los experimentos muchos más datos de lo inicialmente previsto. Los físicos miden la cantidad de datos en femtobarns inversos. Cuando se registraron las últimas colisiones de alta energía entre protones en el LHC, en diciembre pasado, los experimentos ATLAS y CMS habían registrado cada uno alrededor de 30 femtobarns inversos, de los cuales 23 se consiguieron en 2012. Para poner estos datos en contexto, la partícula cuyo descubrimiento fue anunciado el 4 de julio de 2012 se encontró con alrededor de 12 femtobarns inversos de datos. Esto supone que los físicos tienen todavía gran cantidad de datos que analizar durante esta primera gran parada del LHC. “Habrá un montón de física que hacer durante el LS1, y no solo en el LHC”, manifestó el director de Investigación del CERN, Sergio Bertolucci. “El LHC es el buque insignia del programa experimental del LHC, pero es solo uno de los componentes de una variada infraestructura de investigación. Los demás experimentos del CERN tienen en marcha análisis, por lo que espero muchos resultados interesantes a medida que avance el LS1”. Exposición sobre el CERN y el LHC Precisamente esta semana se ha inaugurado en el Real Jardín Botánico del CSIC la muestra El instrumento científico más grande jamás construido: Una exposición del CERN. La exposición permanecerá en Madrid hasta el 27 de febrero, trasladándose posteriormente a Barcelona. La muestra consiste en una serie de paneles y audiovisuales que acercan al público la investigación que se realiza en el mayor laboratorio de física de partículas del mundo, así como la participación española. Durante la inauguración, el director del Departamento de Investigación Básica del CIEMAT y co-coordinador del proyecto Consolider-Ingenio 2010 CPAN (Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear), Marcos Cerrada Canales, ha destacado el papel del CERN en el "descubrimiento de la estructura de la materia".
Es un pequeño y facilitado resumen del funcionamiento de las galaxias, sin explicaciones complejas para los que se inician en el tema de la astronomía y astrofísica. Una galaxia es un conjunto de varias estrellas, nubes de gas, planetas, polvo cósmico, materia oscura, y quizá energía oscura, unido gravitatoriamente. La cantidad de estrellas que forman una galaxia es incontable, desde las enanas, con 107, hasta las gigantes, con 1012 estrellas (según datos de la NASA del último trimestre de 2009). Formando parte de una galaxia existen subestructuras como las nebulosas, los cúmulos estelares y los sistemas estelares múltiples. Históricamente, las galaxias han sido clasificadas de acuerdo a su forma aparente (morfología visual, como se le suele nombrar). Una forma común es la de galaxia elíptica, que, como lo indica su nombre, tiene el perfil luminoso de una elipse. Las galaxias espirales tienen forma circular pero con estructura de brazos curvos envueltos en polvo. Galaxias inusuales se llaman galaxias irregulares, y son, típicamente, el resultado de perturbaciones provocadas por la atracción gravitacional de galaxias vecinas. Estas interacciones entre galaxias vecinas (que pueden provocar la fusión de galaxias) pueden inducir el intenso nacimiento de estrellas. Finalmente tenemos las galaxias pequeñas que carecen de una estructura coherente y también se les llama galaxias irregulares. Se estima que existen más de cien mil millones (100.000.000.000) de galaxias en el universo observable. La mayoría de las galaxias tienen un diámetro entre cien y cien mil parsecs y están usualmente separadas por distancias del orden de un millón de parsecs. El espacio intergaláctico está compuesto por un tenue gas, cuya densidad media no supera un átomo por metro cúbico. La mayoría de las galaxias están dispuestas en una jerarquía de agregados, llamados cúmulos, que a su vez pueden formar agregados más grandes, llamados supercúmulos. Estas estructuras mayores están dispuestas en hojas o en filamentos rodeados de inmensas zonas de vacío en el universo. Se especula que la materia oscura constituye el 90% de la masa en la mayoría de las galaxias. Sin embargo, la naturaleza de esta componente no está demostrada, y de momento aparece sólo como un recurso teórico para sustentar la estabilidad observada en las galaxias. La materia oscura fue propuesta inicialmente en 1933 por el astrónomo suizo Fritz Zwicky, pues la rotación observada en las galaxias indicaba la presencia de una gran cantidad de materia que no emitía luz. Mapa de galaxias conocidas en el Universo. Los astrónomos que usan datos del Telescopio Hubble de la NASA han observado lo que parece ser un grupo de materia oscura que es parte de restos de un naufragio entre los cúmulos masivos de galaxias En 1610, Galileo Galilei usó un telescopio para estudiar la cinta lechosa en el cielo nocturno, llamada Vía Láctea, y descubrió que está compuesta por una inmensa cantidad de pequeñas estrellas. En el año 1755, Immanuel Kant teorizó sobre la estructura y las agrupaciones de estrellas en el tratado Historia general de la naturaleza y teoría del cielo, basado en un trabajo previo de Thomas Wright. Kant afirmaba que la Vía Láctea era un sistema formado por miles de sistemas solares como el nuestro, agrupados en una estructura de orden superior, de características similares a las de los sistemas planetarios: sensiblemente plana, de forma elíptica, en movimiento de rotación alrededor de un centro y regidas por la misma mecánica celeste. También supuso que, por el punto de vista desde el que observamos la Vía Láctea y por la densidad de estrellas visibles que agrupa, nuestro sol se encuentra en su mismo plano y forma parte de ella. Desde un planteamiento completamente teórico, Kant afirmó que era lógico suponer la existencia de otros planetas y satélites orbitando alrededor de otras estrellas, y que debían existir otras Vías Lácteas separadas a distancias de un orden de magnitud comparable a su vasto tamaño. Según su razonamiento, estas galaxias, o universos isla, teóricas serían visibles desde la Tierra como nubes ovaladas de luz tenue, sin que fuera posible distinguir las estrellas individuales dentro de ellas. Kant las identifica con ciertos tipos de nebulosas, que Pierre Louis Maupertuis describió como pequeños lugares cuya luz es sólo un poco mayor que la oscuridad del espacio celestial, todas ellas con el aspecto de elipses más o menos abiertas, pero cuya luz es mucho más débil que cualquier otra que conozcamos en el cielo. Galileo Galilei, un genio. Hacia el final del siglo XVIII, las galaxias no habían sido descubiertas. Charles Messier compiló un catálogo (Catálogo Messier) que contenía 103 objetos astronómicos que él denominó "Nebulosas y Cúmulos de Estrellas", seguido más tarde por el catálogo elaborado por William Herschel, con hasta 2.514 nuevos "objetos de espacio profundo". En 1845, Lord Rosse construyó un nuevo telescopio y éste le permitió distinguir las "nebulosas" elípticas de las circulares. Este telescopio permite ver de manera parcial para poder distinguir en algunas de estas "nebulosas" fuentes puntuales individuales de luz, confirmando de manera parcial las anteriores conjeturas de Kant. En 1917, Hebert Curtis había observado la nova S Andromedae, en la "nebulosa" de Messier M31. Buscando en los registros fotográficos, encontró otras 11 novas y observó que, en promedio, estas novas eran 10 órdenes de magnitud más débiles que las ocurridas en nuestra galaxia. Como resultado de esta observación pudo predecir que dichas novas se debían encontrar a una distancia de 150.000 parsecs. Hebert se convirtió en un célebre defensor de la hipótesis de "universos isla", que sostenía que las "nebulosas espirales" eran realmente galaxias independientes. En 1920 ocurrió el Gran Debate entre Harlow Shapley y Heber Curtis, en torno a la naturaleza de nuestra galaxia, las "nebulosas espirales" y la dimensión del universo. Para defender la afirmación de que M31 era una galaxia externa, Curtis argumentaba que las líneas obscuras observadas en dicha "nebulosa" eran similares a las nubes de polvo que se observan en la nuestra, Vol. 5 (1925). Usar un nuevo telescopio le permitió a Edwin Hubble resolver las partes exteriores de algunas "nebulosas espirales" como colecciones de estrellas individuales. Más aún, Hubble pudo identificar en esas estrellas algunas variables cefeidas y éstas le permitieron estimar la distancia a dichas "nebulosas": estaban demasiado alejadas para ser parte de la Vía Láctea. En 1936, Hubble organizó un sistema de clasificación de galaxias, que todavía es usado en nuestros días: la Secuencia de Hubble. El primer intento de describir la forma que tiene la Vía Láctea fue llevado a cabo por William Herschel en 1785, contando cuidadosamente el número de estrellas en distintas regiones del cielo. En 1920 Kapteyn, usando un refinamiento de la técnica empleada por Herschel, sugirió la imagen de una pequeña galaxia elipsoidal (15 kiloparsecs de diámetro), con el Sol cerca del centro. Con un método diferente, basado en la distribución de cúmulos globulares, realizado por Harlow Shapley, emergió una imagen radicalmente distinta: un disco plano con un diámetro aproximado de 70 kiloparsecs y con un Sol alejado de su centro. Ninguno de los dos análisis tomó en cuenta la absorción de la luz y el polvo interestelar presentes en el plano galáctico. Robert Julius Trumpler tomó en cuenta estos efectos en 1930, estudiando cúmulos abiertos y produciendo la imagen que actualmente se acepta de nuestra galaxia: la Vía Láctea es una galaxia espiral con un diámetro aproximado de 30 kiloparsecs. En 1944 Hendrick van de Hulst predijo que, debido a la presencia de hidrógeno interestelar, podría detectarse la emisión de microondas de 21 cm de longitud por parte de este gas. Esta radiación, detectada en 1951, ha permitido realizar mejoras en el estudio de la dinámica de galaxias, en tanto que no es bloqueada por la presencia de polvo. El efecto Doppler puede usarse para estudiar el movimiento de este gas en la galaxia. Con la mejora de los radio telescopios se han podido trazar nubes de Tgas de hidrógeno en otras galaxias. En 1970, Vera Rubin hizo un estudio sobre la velocidad de rotación de las galaxias. El resultado de éste y otros estudios es que la masa conjunta de las estrellas, polvo y gases detectados en una galaxia es insuficiente para sostener la velocidad de rotación la misma. Para explicar esta discrepancia se ha postulado la existencia de materia obscura, inobservable, pero cuya masa contribuya con la gravedad necesaria para mantener las velocidades de rotación observadas. A partir de 1990, con el telescopio espacial Hubble y otros telescopios espaciales, que cuentan con cámaras sensibles al infrarrojo, ultravioleta, rayos X y rayos gamma, el estudio de galaxias ha mejorado sustancialmente. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, pertenece a un Grupo Local de unas cuarenta y seis galaxias dominadas por la Vía Láctea y la Galaxia de Andrómeda. Este cúmulo se encuentra en el límite de un súper conglomerado, que comprende casi cinco mil galaxias. El súper cúmulo, a su vez, pertenece a otra enorme concentración de galaxias reunidas en masas compactas y suaves. Nuestro cúmulo local, donde se encuentra M31, también conocida como Andrómeda. Nuestra Galaxia, la Vía Láctea. SECUENCIA DE HUBBLE La secuencia de Hubble es una clasificación de tipos de galaxias desarrollada por Edwin Hubble en 1936. También se la conoce como diagrama diapasón a consecuencia de la forma de su representación gráfica. Los tipos de galaxias se dividen como sigue: Galaxia elípticas (E0-7): Galaxia con forma de elipse. Pueden ser nombradas desde E0 hasta E7, donde el número significa cuán ovalada es la elipse; así, E0 sería una forma de esfera y E7 de plato o disco. También se puede decir que el número indica su excentricidad multiplicada por 10. Su apariencia muestra escasa estructura y, típicamente, tienen relativamente poca materia interestelar. En consecuencia, estas galaxias también tienen un escaso número de cúmulos abiertos, y la tasa de formación de estrellas es baja. Por el contrario, estas galaxias están dominadas por estrellas viejas, de larga evolución, que orbitan en torno al núcleo en direcciones aleatorias. En este sentido, tienen cierto parecido a los cúmulos globulares. Las galaxias más grandes son gigantes elípticas. Se cree que la mayoría de las galaxias elípticas son el resultado de la coalición y fusión de galaxias. Éstas pueden alcanzar tamaños enormes y con frecuencia se las encuentra en conglomerados mayores de galaxias, cerca del núcleo. Galaxia Elíptica Galaxias espirales Las galaxias espirales son discos rotantes de estrellas y materia interestelar, con una protuberancia central compuesta principalmente por estrellas más viejas. A partir de esta protuberancia se extienden unos brazos en forma espiral, de brillo variable. (Sa-c): Galaxia de forma espiral con brazos de formación estelar. Las letras minúsculas indican cuán sueltos se encuentran los brazos, siendo "a" los brazos más apretados y "c" los más dispersos. Galaxias espirales barradas (SBa-c): Galaxia espiral con una banda central de estrellas. Las letras minúsculas tienen la misma interpretación que las galaxias espirales. Galaxias Espirales Intermedias (SABa-c): Una galaxia que, de acuerdo a su forma, se clasifica entre una galaxia espiral barrada y una galaxia espiral sin barra. Galaxias lenticulares Las galaxias lenticulares constituyen un grupo de transición entre las galaxias elípticas y las espirales, y se dividen en tres subgrupos: SO1, SO2 y SO3. Poseen un disco, una condensación central muy importante y una envoltura extensa. Incluyen las lenticulares barradas (SBO), que comprenden tres grupos: en el primero (SBO-1), la barra es ancha y difusa; en el segundo (BO-2) es más luminosa en las extremidades que en el centro; y en el tercero (SBO-3) es ya muy brillante y bien definida. Galaxias irregulares Una galaxia irregular es una galaxia que no encaja en ninguna clasificación de galaxias de la secuencia de Hubble. Son galaxias sin forma espiral ni elíptica. Hay dos tipos de galaxias irregulares. Una galaxia Irr-I (Irr I) es una galaxia irregular que muestra alguna estructura pero no lo suficiente para encuadrarla claramente en la clasificación de las secuencia de Hubble. Una galaxia Irr-II (Irr II) es una galaxia irregular que no muestra ninguna estructura que pueda encuadrarla en la secuencia de Hubble. Las galaxias enanas irregulares suelen etiquetarse como dI. Algunas galaxias irregulares son pequeñas galaxias espirales distorsionadas por la gravedad de un vecino mucho mayor. Del total de galaxias observadas hasta la fecha solo un 5% de las galaxias brillantes reciben el nombre de galaxia irregular. Secuencia de Hubble que explica los nombres y numeración de las descripciones previas: Por último, un documental que explica a la perfección el funcionamiento de las mismas: Un abrazo a todos!
Es un pequeño y facilitado resumen del Big Bang, sin explicaciones complejas para los que se inician en el tema de la astronomía y astrofísica. El Big Bang El Big Bang, literalmente gran estallido, constituye el momento en que de la "nada" emerge toda la materia, es decir, el origen del Universo. La materia, hasta ese momento, es un punto de densidad infinita, que en un momento dado "explota" generando la expansión de la materia en todas las direcciones y creando lo que conocemos como nuestro Universo. Inmediatamente después del momento de la "explosión", cada partícula de materia comenzó a alejarse muy rápidamente una de otra, de la misma manera que al inflar un globo éste va ocupando más espacio expandiendo su superficie. Los físicos teóricos han logrado reconstruir esta cronología de los hechos a partir de un 1/100 de segundo después del Big Bang. La materia lanzada en todas las direcciones por la explosión primordial está constituida exclusivamente por partículas elementales: Electrones, Positrones, Mesones, Bariones, Neutrinos, Fotones y un largo etcétera hasta más de 89 partículas conocidas hoy en día. En 1948 el físico ruso nacionalizado estadounidense George Gamow modificó la teoría de Lemaître del núcleo primordial. Gamow planteó que el Universo se creó en una explosión gigantesca y que los diversos elementos que hoy se observan se produjeron durante los primeros minutos después de la Gran Explosión o Big Bang, cuando la temperatura extremadamente alta y la densidad del Universo fusionaron partículas subatómicas en los elementos químicos. Cálculos más recientes indican que el hidrógeno y el helio habrían sido los productos primarios del Big Bang, y los elementos más pesados se produjeron más tarde, dentro de las estrellas. Sin embargo, la teoría de Gamow proporciona una base para la comprensión de los primeros estadios del Universo y su posterior evolución. A causa de su elevadísima densidad, la materia existente en los primeros momentos del Universo se expandió con rapidez. Al expandirse, el helio y el hidrógeno se enfriaron y se condensaron en estrellas y en galaxias. Esto explica la expansión del Universo y la base física de la ley de Hubble. Imagen proporcionada por el telescopio Hubble del espacio lejano, cuando el universo era más caliente y más concentrado de acuerdo con la teoría del Big Bang Según se expandía el Universo, la radiación residual del Big Bang continuó enfriándose, hasta llegar a una temperatura de unos 3 K (-270 °C). Estos vestigios de radiación de fondo de microondas fueron detectados por los radioastrónomos en 1965, proporcionando así lo que la mayoría de los astrónomos consideran la confirmación de la teoría del Big Bang. Uno de los problemas sin resolver en el modelo del Universo en expansión es si el Universo es abierto o cerrado (esto es, si se expandirá indefinidamente o se volverá a contraer). Un intento de resolver este problema es determinar si la densidad media de la materia en el Universo es mayor que el valor crítico en el modelo de Friedmann. La masa de una galaxia se puede medir observando el movimiento de sus estrellas; multiplicando la masa de cada galaxia por el número de galaxias se ve que la densidad es sólo del 5 al 10% del valor crítico. La masa de un cúmulo de galaxias se puede determinar de forma análoga, midiendo el movimiento de las galaxias que contiene. Al multiplicar esta masa por el número de cúmulos de galaxias se obtiene una densidad mucho mayor, que se aproxima al límite crítico que indicaría que el Universo está cerrado. Muchos de los trabajos habituales en cosmología teórica se centran en desarrollar una mejor comprensión de los procesos que deben haber dado lugar al Big Bang. La teoría inflacionaria, formulada en la década de 1980, resuelve dificultades importantes en el planteamiento original de Gamow al incorporar avances recientes en la física de las partículas elementales. Estas teorías también han conducido a especulaciones tan osadas como la posibilidad de una infinidad de universos producidos de acuerdo con el modelo inflacionario. Sin embargo, la mayoría de los cosmólogos se preocupa más de localizar el paradero de la materia oscura, mientras que una minoría, encabezada por el sueco Hannes Alfvén, premio Nobel de Física, mantienen la idea de que no sólo la gravedad sino también los fenómenos del plasma, tienen la clave para comprender la estructura y la evolución del Universo. Documental muy interesante del Discovery, muy bien explicado por cierto: PARTE 1 link: http://www.youtube.com/watch?v=TXQftCW5k8A PARTE 2 link: http://www.youtube.com/watch?v=7xV7fN6wVvA PARTE 3 link: http://www.youtube.com/watch?v=Yqpmop_aCcs&feature=BFa&list=PLEA89B78FF3E2B2EF PARTE 4 link: http://www.youtube.com/watch?v=3qkTpjCI0Z4&feature=BFa&list=PLEA89B78FF3E2B2EF

El número de personas con Alzheimer podría triplicarse en los próximos 40 años, según las estimaciones de un estudio que publica esta semana la revista 'Neurology', la principal publicación de la Academia Americana de Neurología. El trabajo ratifica los datos que se manejan desde hace al menos una década y pone el acento en la necesidad de fomentar la investigación y las estrategias preventivas para intentar frenar esta escalada. Tal y como señalan los autores de esta investigación, del Rush Institute for Healthy Aging de Chicago (EEUU), el marcado incremento no se debe a un aumento del riesgo general de padecer este tipo de demencia, sino al esperado envejecimiento de la población. La generación del 'baby boom' está envejeciendo, señalan estos científicos en la revista médica, y eso implica un mayor porcentaje de personas mayores y, por consiguiente, una mayor susceptibilidad de padecer enfermedades como el Alzheimer. Para llevar a cabo sus estimaciones, este equipo realizó un seguimiento durante ocho años a una población de 10.802 personas cuyas edades superaban los 65 años. Además de evaluar si en ese periodo desarrollaban demencia, los investigadores también tuvieron en cuenta la edad, raza o nivel de educación, entre otros factores. Por otro lado, para calcular los posibles datos a futuro, también manejaron otras estimaciones, como las tasas de mortalidad entre los pacientes con demencia o el crecimiento esperado de la población en EEUU. El análisis arrojó un incremento considerable en las previsiones. Según sus datos, en 2050 el número de personas con Alzheimer en EEUU podría ser de 13,8 millones de personas (la gran mayoría de los cuales tendría más de 85 años). Para 2010, la cifra sería de 4,7 individuos. "Estos datos coinciden con las estimaciones que se han realizado en los últimos años", comenta Félix Bermejo, miembro del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología. Según este especialista, en nuestro país hay actualmente unas 400.000 personas con Alzheimer, una cifra que, debido al envejecimiento demográfico que también se espera en España, podría incrementarse mucho. "Viviremos más y habrá más personas mayores, por lo que es esperable que haya más enfermedades de este tipo", subraya Bermejo, que, con todo, no es partidario de estas previsiones a tan largo plazo. "Hacer predicciones a 40 años tiene muchas limitaciones, porque, aunque razonable, ese escenario puede no cumplirse, o convertirse en más favorable", aclara. En su explicación, Bermejo cita el ejemplo de la tuberculosis. "Las previsiones no eran optimistas, pero la enfermedad comenzó a curarse porque cambiaron algunos factores implicados, como una mejora de las condiciones de trabajo".
Investigadores del Institut de Recerca de Biomèdica (IRB Barcelona) han descubierto un mecanismo general que acelera el desarrollo del cáncer y aporta nuevas dianas terapéuticas "más selectivas" y, eventualmente, óptima contra las células tumorales. El trabajo, que publica la revista 'Nature', descubre el papel de una proteína --la CPEB1-- en la "proliferación descontrolada de células" en la fase intermedia de la regulación de la actividad de las proteínas, algo que es novedoso, porque hasta ahora el foco se ha puesto al principio y al final de esta acción. Así lo ha explicado a Europa Press el científico principal del trabajo, el investigador Icrea del IRB Barcelona Raúl Méndez, quien ha remarcado que el estudio ha demostrado cómo la proteína CPEB1 "quita los frenos" a la producción de proteínas asociadas la transformación tumoral de las células. En concreto, la proteína acorta una región muy específica de los RNA --que son las moléculas que llevan la información de los genes para sintetizar proteínas--, y es precisamente "en los extremos donde está la información de cómo, cuándo y dónde se va a hacer una proteína", por lo que la falta de información favorece un desarrollo anormal y descontrolado. Preguntado por las posibilidades de inhibir esta proteína para frenar el desarrollo tumoral, el también jefe del grupo Control Traduccional del Ciclo Celular y Diferenciación ha destacado que ello "no afecta a las células sanas, lo que aporta un potencial selectivo muy bueno por explorar". Se trata de un "nuevo abanico de abordajes" interesante por la capacidad de atacar solo a las células malas y no a las buenas y malas, como sucede con los tratamientos de quimioterapia, ha argumentado Méndez, que ha señalado que el próximo paso sería empezar a desarrollar compuestos para utilizar en la química, aunque ello es algo lento. El trabajo, en el que también han participado los grupos de Juan Valcárcel y Roderic Guicó del Centro de Regulación Genómica (CRG), se ha realizado en células tumorales del linfoma de Hodgkin, aunque el mecanismo es similar en la mayoría de tumores, ha señalado Méndez, uno de los mayores expertos en CPEB. "Actualmente no hay ningún fármaco que incida a este nivel del proceso de regulación de la expresión génica, por lo que estamos muy esperanzados con el potencial de las CPEB como diana terapéutica", ha señalado Méndez. ENTRE 200 Y 300 GENES IMPLICADOS El trabajo incluye un estudio genómico minucioso de los RNA que se procesan de forma diferente dependiendo de si CPBE 1 está presente, y el estudio lista entre 200 y 300 genes que por la acción de la citada proteína tendrían recortada la región donde se encuentran las señales de regulación. Es en esta región donde se unen los RNA, pero si ahora se revela que los CPEB eliminan previamente esas zonas, las empresas farmacéuticas que están desarrollando dichos compuestos podrán predecir si sus dianas son buenos abordajes o no, ha explicado el científico, para cuyo estudio ha contado con la financiación del consorcio Consolider RNAreg del Ministerio de Economía y Competitividad y de la Generalitat.