DuranJosep
Usuario (España)
El nacionalismo en España, especialmente en la regiones de Cataluña y País Vasco son una minoría, la mayoría de los catalanes y vascos están orgullosos de ser españoles. Soy Catalan y español y lo se muy bien, también recientes estudios del CIS demuestran que son una minoría. El independentismo no solo ocurre en España también en otros países como Francia, Italia, Reino Unido, Canadá, EE.UU, Argentina, Chile... en la mayoría de los países del mundo hay minorías independentistas en algunas regiones. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha hecho públicos los resultados del Barómetro Autonómico. Los datos corresponden a 10.409 entrevistas (903 en Cataluña) realizadas entre enero y marzo de 2010 en 700 ciudades de todas las Comunidades Autónomas de España. Según el sondeo, un 32.9% de los catalanes se siente muy orgulloso de ser español; un 32,8%, bastante orgulloso de ser español; un 18,1%, poco orgulloso; y un 11,3%, nada orgulloso. Respecto al sentimiento de ser catalán, un 50,5% se califica muy orgulloso; un 32,2%, bastante orgulloso; un 9%, poco orgulloso; y un 3,8%, nada orgulloso. El 41,35% de los encuestados asegura sentirse tan español como catalán; el 25,6%, más catalán que español; el 13,6%, únicamente catalán; el 9%, más español que catalán; y el 8,2%, únicamente español. El 10,7% de los encuestados estaría a favor de un Estado con un único Gobierno Central sin autonomías; el 4,8%, a favor de un Estado en el que las CCAA tengan menor autonomía que en la actualidad; el 26,2%, a favor de un Estado con CCAA como en la actualidad; el 29,3%, a favor de que las CCAA tengan mayor autonomía; y un 23,6%, a favor de que el Estado reconociese a las CCAA la posibilidad de convertirse en estados independientes. El CIS recoge que un 50,35% piensa que las oficinas y servicios públicos que gestiona la Generalidad funcionan igual que los que gestiona la Administración Central del Estado; un 28,1% cree que funcionan mejor; y un 7% cree que lo hacen peor. Además, un 81% opina que la corrupción está bastante o muy extendida en la política nacional, frente al 70,9 que opina lo mismo de la política autonómica. El 72,4% cree que la Generalidad debería negociar con el Gobierno Central cuando hay un descuerdo entre ambos; el 21,8% cree que debería enfrentarse al Gobierno Central; y el 4% cree que debería aceptar los criterios del Gobierno Central. El 14,1% de los 10.409 entrevistados en toda España estaría más de acuerdo con un Estado sin autonomías; el 11,2%, un Estado en el que las CCAA tengan menor autonomía que en la actualidad; el 42,3%, un Estado con CCAA como en la actualidad; el 16,6%, unas CCAA con mayor autonomía; y un 6,5% preferiría un Estado en el que las CCAA pudiesen convertirse en estados independientes. El 28,5% de los encuestados opina que el Estado de las Autonomías ha contribuido a una mejor convivencia entre las distintas regiones y nacionalidades, pero el 33,2% cree que han contribuido al desarrollo de los separatismos. Además, el 67,3% cree que no debería haber ninguna diferencia en los servicios y prestaciones que ofrecen las CCAA a sus ciudadanos.

'Por favor, que los españoles no se vayan' Los intérpretes temen las represalias cuando acaben su trabajo 'Será muy peligroso para nosotros. Tal vez nos maten los talibán' Ellos también viven en una tienda de campaña, visten uniforme militar, salen a patrullar a pie o como haga falta, y se juegan la vida como el soldado que más. Sin embargo, desean con todas sus fuerzas que, por favor, las tropas españolas no se vayan de Afganistán. Mohammad Bayan, Abdul Latif, Mohammad Hussain, Ghulam Ali, Abdul Matin, y Mohammad Asif son intérpretes afganos que trabajan para los efectivos españoles en el campamento de Moqur, en la provincia de Badghis. Son los oídos y la boca de las tropas españolas en ese rincón de Afganistán. Sin ellos, los militares no entenderían ni papa, ni serían capaz de comunicar ni una sola palabra a la población local. Algunos intérpretes confiesan que no saben cómo fueron a parar a Moqur y reconocen que no les gusta nada estar allí. "Yo quería trabajar para el Ministerio de Asuntos Exteriores, o para la embajada o donde fuera. Pero no en Moqur", declara Bayan, de 25 años, que estudió filología española en la Universidad de Kabul y hace un año y "dos o tres meses" -no lo recuerda bien- que está al servicio del contingente español. "Aquí hay muchos talibán, y no me gusta la guerra ni el combate", argumenta. Moqur no es que sea un nido de insurgentes, ni que haya tiros cada día, pero trabajar para los españoles realmente marca. Todos los intérpretes declaran que nunca salen solos del campamento, sin los militares, porque, explican, si lo hicieran posiblemente no serían bien recibidos por la población de la zona o se buscarían problemas. ¿Qué harán entonces tras el 2014, cuando las tropas internacionales se vayan de Afganistán? Bayan se muestra tremendista: "Será muy peligroso para nosotros. Tal vez entonces los talibán nos maten", vaticina. Ghulam Ali -de 23 años, que también cursó estudios universitarios de español, y hace dos años que trabaja para los militares- también es catastrofista: "Los talibán nos consideran ateos porque trabajamos para las tropas extranjeras. Tal vez nos secuestren cuando los españoles se vayan", opina. Una posible solución sería marchar de la provincia de Badghis, ir a otra parte de Afganistán donde no les conozca nadie ni sepan nada de ellos. Pero aún así no lo ven claro. "No sé qué va a ocurrir. No lo sé. A lo mejor los talibán atacan o controlan de nuevo el país", comenta Mohammad Hussain, que tiene 21 años y cara de niño. Impresiona cuando habla porque lo hace con la gravedad de un adulto y parece sensato. Trabaja para los españoles desde hace cuatro años y empezó desde abajo. Primero como asistente en la biblioteca de la base militar de Qala-e-now, en la capital de Badghis. Y después como traductor. "Yo me acuerdo de cuando los talibán estaban en el poder", asegura, a pesar de que entonces era un crio. "Pegaban a las mujeres en el bazar de Qala-e-now". "Un billete. Un billete de avión a España", es lo único que acierta a decir Abdul Latif, cuando se le pregunta qué hará tras el 2014. También es muy joven, 18 años, y un novato. Sólo hace dos meses que es intérprete. "A mí me gustaría ir a España a ver naturaleza y cultura", declara Abdul Matin, de 28 años. Ésa es la obsesión ahora de todos los jóvenes afganos: marchar del país. El futuro en Afganistán es incierto y, cuando se retiren las tropas internacionales, las posibilidades de empleo aún serán menores. Miles de afganos y afganas trabajan en la actualidad para las fuerzas extranjeras en el país. Pronto se quedarán sin empleo.