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DuelOceanic

Usuario (Argentina)

Primer post: 30 oct 2012Último post: 17 may 2013
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Solo Para amantes del Manga y el Anime
Solo Para amantes del Manga y el Anime
InfoporAnónimo10/30/2012

Tengan buen comienzo. Si bien para aquellos que no vivimos en Japón, la palabra "anime" se refiere casi exclusivamente a la animación de origen japonés; en el país del sol naciente este término se usa un poco más ampliamente para denominar a toda animación, independientemente de su origen en términos de nacionalidad. La palabra, como lo sospecharán, deriva del vocablo inglés "animation", y abarca tanto a los dibujos animados que se transmiten por televisión, video, o cine; así como a la animación de juegos de video, e incluso a pequeñas viñetas animadas que se usan habitualmente en la web; entre otras cosas. A lo mejor para nosotros el fenómeno de la animación japonesa es algo bastante reciente, ya que el anime llegó a nuestras costas alrededor de la década de 1970, no obstante la historia del anime va un poco más atrás en el tiempo. A principios del siglo XX cuando varios cineastas japoneses se sintieron interesados por las técnicas de animación que se empezaban a usar en occidente, principalmente en Francia (cuna del cine), Alemania y Estados Unidos. Estos experimentos no produjeron material de consumo masivo, u obras que fueran muy populares, pero establecieron paulatinamente una industria que vio su eclosión a principios de los años 60 con el estreno del Astroboy de Osamu Tezuka (1963). La serie tuvo muchísimo éxito, lo cual llevó a que posteriormente fuera exportada y se viera en otros países, y le dio suficiente confianza a la industria de la animación japonesa como para "soltarse" un poco más e ir despegándose de la influencia occidental. Así empezaron a surgir más obras de animación hechas en Japón, que apuntaban a un público netamente japonés y que adoptaban una temática propia y alejada de la temática que manejaba occidente. De este modo surgieron géneros completamente únicos como el género "mecha", palabra que deriva del vocablo inglés "mechanical" y se usa ampliamente para definir un género de animación donde los protagonistas son robots -inusualmente gigantezcos- que luchan contra otros robots -también inusualmente gigantescos. Aquí empezaron a perfilarse los que serían considerados posteriormente los grandes maestros de la animación Japonesa, como Hayao Miyazaki y Mamoru Oshii. En la década de 1980 el anime vio su segundo boom en Japón, al hacerse mucho más popular y empezar a atraer a muchos fanáticos que seguían las series por televisión casi religiosamente. ¿Pero por qué tuvo tanto auge el anime en Japón? Por varias circunstancias. A diferencia de lo que sucedía en, por ejemplo, Estados Unidos, en Japón no se le daba mucho presupuesto al cine con actores reales, y esto limitaba la filmación de historias que necesitaran una gran puesta en escena, o muchos actores de diversos orígenes étnicos. Con el anime este problema no existía, y se podían desarrollar historias que transcurrieran en lugares alejados de Japón, con personajes que no eran japoneses, sin tener que pasar por las tribulaciones que implicaba armar un elenco y una puesta de tal envergadura con actores de "carne y hueso". En este sentido, el anime vino a llenar una brecha que necesitaba el mundo del entretenimiento japonés a la hora de contar historias. Manga Una base que siempre nutrió al anime a la hora de contar historias atractivas fue el manga, o historieta japonesa. El manga tenía ya muchos años de ser un modo de entretenimiento gráfico en Japón, y su historia se remonta a tiempos lejanos como una derivación del ukiyo-e. En el siglo XVIII publicaciones como Mankaku Zuihitsu de Suzuki Kankei tuvieron amplia difusión entre el público japonés, y en el siglo XIX los dibujos de Hokusai fueron verdaderos precursores de este estilo. Sin embargo, cabe notar que ya en el siglo XII se econtraban en Japón diseños y dibujos que tenían muchos puntos en común con el manga. Por este motivo no es de extrañar que la cultura manga esté tan enraizada entre el público japonés. No obstante, es a partir de la segunda guerra mundial, que el manga tomó su forma actual al incorporar técnicas de dibujo occidentales y adaptarlas al gusto japonés. En Japón el manga es muchísimo más popular que el anime, y fue algo natural que el anime se nutriera de las historias más populares de manga para ponerles movimiento y llevarlas a la pantalla. A mediados de los años 1970's se vio un boom en la industria del manga, con la incorporación de nuevos autores que traían nuevas ideas y nuevos formatos de contar historias, haciendo que las ventas de manga subieran marcadamente y alcanzaran grandes niveles de popularidad. Esto, sumado al creciente interés por el anime, creo una asociación muy fructífera en el mundo del entretenimiento japonés. A medida que pasó el tiempo, las técnicas de manga y también de anime, fueron cambiando, y las temáticas se fueron diversificando al punto que hoy por hoy en Japón se puede encontrar anime y manga para casi todos los gustos y todos los sectores de la sociedad. Desde comedias, hasta dramas, historias en mundos alternativos, ciencia ficción, horror, fantasía, erotismo, política, o suspenso; hasta historias que tratan sobre la vida cotidiana de una persona promedio en Japón, historias para niños o para adultos... hoy por hoy podemos encontrar anime y manga tan diverso que sería difícil intentar abarcar todo el espectro que se nos ofrece. Anualmente cientos de series llegan a la televisión, o son lanzadas en formato video (DVD, hoy en día) en Japón. Algunas de ellas tienen mucho éxito, otras pasan rápidamente al olvido. El manga, el anime y los video juegos han desdibujado la línea que los separa en muchas circunstancias; y han incorporado a los mismos fans dentro del juego, con la creciente demanda de historias alternativas que se distribuyen casi rústicamente en forma de doujinshi, las cuales abarcan no sólo obras de manga y anime populares, sino también historias paralelas en universos que nada tienen que ver con el manga ni con el anime. Hoy en día se pueden encontrar "historietas japonesas" de Harry Potter, La Guerra de las Galaxias, o incluso historias ficticias acerca de celebridades japonesas (músicos, actores, aidoru -idols-) que se distribuyen a bajo costo en los Comiket (ferias de historietas) que se realizan en las grandes ciudades. Muchos conocidos mangakas (dibujantes de manga) salieron de las filas de los doujinshi-ka. Un ejemplo concurrente es el caso de Minami Ozaki (Zetsuai, Bronze) o del grupo CLAMP (Guerreras mágicas, X) ¿Y cómo es que nos llegó el anime a las antípodas? Dado el éxito que tenía el anime y el manga en Japón, pronto comenzó a superar las barreras geográficas, y expandirse por todo Asia. Hoy en día países como Corea del Sur y Hong Kong tienen su propio manga y anime que se asemeja mucho al anime y manga japonés. A partir de la distribución casi acciental al resto de Asia (las companías japonesas nunca se mostraron excesivamente interesadas en la distribución internacional) el anime y el manga llegaron a occidente. En países como Francia, la distribución de manga y anime fue tan importante, que en muchos casos las traducciones posteriores que se realizaron a otros idiomas se basaron en las traducciones francesas de estas obras. A posteriori, el anime y el manga siguieron su curso conquistando Estados Unidos y Latinoamérica. En Argentina vimos (los más viejitos entre nosotros) a mediados de los años 1970's series como Astroboy, Gigi, Candy Candy, Mazinger-Z y otras más que despertaron nuestro interés, ya que estos dibujos animados se caracterizaban por tener un ritmo e historia muy diferente al que nos llegaba de Estados Unidos y (en pocos casos) de Europa. Eran historias atractivas, diferentes y entretenidas; con una elaboración poco usual para lo que estábamos acostumbrados a ver en TV. El anime, que llegó aquí primero, le daba una cierta tridimensionalidad a los personajes que no encontrábamos en otras series animadas. Ellos tenían sentimientos con los cuales podíamos identificarnos, nadie era totalmente bueno o totalmente malo, y todos podían caer en el error y oportunamente, ser redimidos de éste. A principios de los años 1990's con la llegada de series como Sailor Moon o Dragon Ball, una nueva generación se acercó al anime en occidente, y generó el más reciente boom de anime del otro lado del Pacífico. El advenimiento de internet facilitó las cosas en muchos casos, y dio pie a la expansión de otros aspectos de la cultura japonesa que complementaban a las complejas historias que veíamos por la televisión. El manga llegó a nuestro país con posterioridad al anime, y si bien tiene muchos seguidores férreos, no tiene el nivel de consumo de Japón o de países como Corea del Sur, Francia o incluso Estados Unidos. Este boom del manga llevó a despertar un gran interés por este estilo de dibujo en occidente, quizás cerrando un círculo de influencias mutuas. A principios de los años 1990's los dibujantes de Marvel (EE. UU.) le dieron a sus personajes un cierto toque "manga" en las caracterizaciones y dibujos, aunque conservando el estilo narrativo propio. Hoy en día es muy común ver escuelas de dibujo de historietas que hacen énfasis en el estilo japonés de dibujo, y si bien algunos pocos dibujantes extranjeros han sido contratados para trabajar en estudios de mangaka en Japón, no es común que estos vayan más allá de ser ayudantes de primera línea de éstos. La industria del manga en Japón es muy vertiginosa y muchos mangaka (dibujantes) han creado pequeñas viñetas en sus obras describiendo lo duro que puede llegar a ser intentar llegar a las fechas límite de publicación, ya que la demanda y la presión son inmensas. Algunos mangaka han incluso llegado a describir su trabajo como "trabajo esclavo". Eso sí, los que han tenido éxito sostenido, son verdaderas celebridades en Japón; y si su obra se ve transportada al anime con éxito, los dividendos generados pueden ser muy atractivos. Oda Eiichirou Takahashi Rumiko En este aspecto influye mucho la demanda popular, por eso es que a la mayoría de los autores no les molesta que los "fans" hagan doujinshi de sus obras, ya que les sirve a modo de publicidad. En muchos casos, los mismos autores hacen doujinshi de sus propias obras para fomentarla o para expresar ideas que sus editores no consideran adecuadas al tono de la publicación. En Argentina el fenómeno manga-anime sigue gozando de buena salud, y ha dado lugar a un creciente interés por la cultura japonesa y la forma de vivir en Japón. Muchos jóvenes (y no tan jóvenes) se han acercado a la música japonesa, las artes típicas de Japón, el idioma japonés y las artes marciales, inspirados por las maravillosas historias que leyeron o vieron por televisión y cine. Si bien todavía queda mucho por llegar, el panorama actual es muy alentador, y ha definitivamente acortado la brecha entre dos naciones que parecían más lejanas de lo que verdaderamente eran. Espero les sea de su agrado XD

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Gashapones
InfoporAnónimo5/15/2013

Gashapon ¿Qué son los gashapon?Seguramente alguna vez habréis encontrado en la entrada de alguna tienda o centro comercial, una de esas máquinas expendedoras que contienen regalos sorpresa metidos en bolitas de plástico que, una vez introducida una moneda, podéis extraer girando una ruedecita y en la que os puede tocar un llavero, una pelotita, un reloj, un anillo, etc... Pues bien, salvando las distancias, gashapon sería el equivalente japonés de dichos premios encapsulados. Los gashapon (o también llamados “capsule toys”) vendrían a ser pequeños juguetes de plástico o PVC, encerrados en esferas plastificadas, que se venden individual y aleatoriamente mediante máquinas expendedoras. Dichos juguetes suelen ser figuras, llaveros o imanes representando motivos o personajes de series de televisión, videojuegos o manga, aunque también los hay de todo tipo como podrían ser animales, vehículos, objetos de uso doméstico y un largo etcétera. Acostumbran a salir a la venta en colecciones de 5 o 6 modelos diferentes para que aquellos que quieran hacerse con toda la serie, deban introducir la moneda y girar la ruedecita muchísimas veces para hacerse con todos. Teniendo en cuenta que los coleccionistas tendrán que desembolsar una media de 200 yenes por cada uno de ellos, el negocio está servido.La mentalidad europea es más reacia a aquello de pagar por algo que no sabe si le va a tocar, con la excepción de los sobres de cromos. Aquí si queremos una figura o modelo que nos gusta, no nos gusta tener que pagar por varias hasta que nos toque. Al menos, estábamos acostumbrados a ello hasta ahora. No pasa así con la mentalidad nipona, que disfruta de la emoción de la sorpresa y con el posterior intercambio de gashapones. De ahí la popularidad de las salas llenas de máquinas expendedoras de "trading cards" y las populares "ufo catcher". Como pasa con todo, hay verdaderos aficionados compulsivos a estas máquinas, que llenan sus estanterias con cientos y cientos de estas figuras, llegando a pagar importantes cantidades de dinero por modelos o colecciones fuera de circulación o de escasa tirada.Como curiosidad, comentar que el término gashapon, no significa nada en sí, no es sino una onomatopeya del supuesto ruido que hace la rueda al girar cuando extraes una bola (gasha, gasha) y la posterior caída de ella (pon!). Su evolución Las primeras máquinas expendedoras de Capsule toys (el término gashapon no se popularizaría hasta los años 90) aparecieron a finales de la década de los 70. Concretamente, la primera máquina de Bandai vió la luz en septiembre de 1977. Las primeras series que tuvieron el honor de disponer de colección de figuritas propia fueron las míticas Gundam y Macross que arrasaron allá por el año 1980. Si bien, no fue hasta 3 años después cuando se produjo el gran boom de ventas gracias a la serie Kinnikuman (MuscleMan). La forma que tenían era representativa del tipo de gashapon de la época, de una pieza, plástico duro, de un solo color, o sea, sin pintar, y de un tamaño diminuto, como un pulgar de grandes. Llegaron a salir decenas de muñequitos diferentes representando a los numerosos luchadores de la serie y raro es el veinteañero nipón que no disponga en algún rincón de la casa de una cajita con un buen puñado de ellos.La época de finales de los 80, principios de los 90, supuso la transición definitiva al formato actual: los muñecos comenzaron a disponer de varios colores, el tamaño aumentó (época de Saint Seiya) y por último y más importante, empezaron a venir desmontados para que cupiesen en la bola y así disfrutar de una gama más amplia de posibilidades a la hora de diseñar la figura y no tener que ceñirse al limitado tamaño de las bolas (época de Sailor Moon).A finales de los 90, se creó hasta cierta terminología para distinguir la calidad de las colecciones que salían a la venta. El nivel de detalle había ido aumentando en nivel exponencial, y los aficionados ya no se conformaban con cualquier cosa. Cómo no, fue Bandai quién impulsó dicha nomenclatura que todavía sigue vigente hasta la fecha. En teoría, las series de figuras catalogadas como HG (High Grade) y HGIF (High Grade Imagination Figure) son colecciones que garantizan un elevado grado de detalle aun siendo de la gama media (200 yenes la bola). Todavía de mejor calidad que éstas, serían las HGEX (High Grade Extra) por las cuales se pagan 300 yenes cada una. La gran mayoría de figuras de 100 yenes se dedica a colecciones como Minigasha (el nombre lo dice todo) y a personajes en formato SD. A pesar de ello, Bandai no tiene el monopolio del gashapon. La segunda en disputa es Yujin (famosa por haber creado la gama de muñecos KUBRIK, figuras parecidas a los muñecos de LEGO y que se ha hecho un hueco en el mercado americano gracias a sus simpáticas versiones de superhéroes como Superman o Spider-man y de películas como Regreso al Futuro, entre muchas otras. Ya con mucha menos facturación estarían las compañías K&M, Takara y MegaHouse.Un buen barómetro para medir la popularidad de una serie de anime, es mirar de cuántas colecciones distintas dispone en formato gashapon y la cantidad de ventas que tenga. En la actualidad, la series que arrasan en ese aspecto son Full Metal Alchemist y, sobre todo, Naruto. Esta última dispone de más de 15 colecciones distintas de gashapon entre figuras, llaveros, armas, chapas, cintas para el pelo, etc... Otra serie clásica que está teniendo una segunda juventud gracias a su reemisión en antena es Dragon Ball Z, la cual lleva unas 12 colecciones distintas en los últimos 2 años. El shôjo Air es una de las sorpresas y Gundam sigue vendiendo tanto como siempre. Dejando a un lado las series de anime y videojuegos, un tipo de gashapon que últimamente está arrasando, es el de las miniaturas detallistas de toda clase de objetos cotidianos. Los que hacen referencia a la alimentación son los que más éxito cosechan, ya sean cestitas de la compra, frutas, cajas de leche, boles de fideos, pasteles de arroz, sushi y todo lo que huela a gastronomía. Hay verdaderas obras de arte, que cuanto más diminutas son, más mérito tienen.En los últimos años, debido al auge de los gashapon, el mercado se ha ido ampliando con las trading figures o trading arts que vendrían a ser figuras de gran calidad y de tamaño ligeramente mayor respecto a las que vienen en cápsulas, normalmente, de una sola pieza, y que se comercializan en cajas cerradas donde tampoco se sabe cuál te va a tocar. Eso sí, éstas se venden únicamente en comercios especializados. Una variante de estas figuras en cajas, son los candy toys, más económicos que los anteriores y con un caramelo incluido. Mayoritariamente, las series que utilizan este formato suelen ser las destinadas a un público más infantil (Card Captor Sakura, Meitantei Conan, Dr. Slump) y se venden en tiendas de golosinas. Como veis, en la variedad está el gusto. XD

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Barba negra
InfoporAnónimo5/17/2013

EDWARD TEACH DRUMMOND alias "BARBANEGRA" 1680 - 1718 Nacido en 1680, en Bristol (Inglaterra), su verdadero nombre fue Edward Drummond, aunque posteriormente se le conociera como Edward Teach, apodado "Blackbeard" (Barbanegra, en inglés). Se arrojo a bordo de un navío corsario inglés durante la Guerra de Sucesión Española, al servicio de la reina Ana I de Gran-Bretaña e Irlanda, entre 1702 y 1713. Pese a su temeridad y a su valentía en el abordaje de numerosos navíos franceses, nunca obtuvo un ascenso como se lo merecía. Quizás por despecho, se convierte en pirata en el año 1716. En esa misma época, el capitán pirata Hornigold le confía el mando de un sloop. Durante dos años, Teach acompaña a Hornigold con su sloop, hasta el día que aborda un gran navío mercantil francés. Recibiría entonces, en noviembre de 1717, de su capitán el mando de un navío francés armado de 40 cañones: "Le Concorde", rebautizado con el nombre de "Queen's Anne Revenge" (La Revancha de la Reina Ana). En 1718, Teach se separa de Hornigold y toma la decisión de zarpar por su cuenta, encabezando a 300 hombres y con 4 navíos. A partir de ese momento, se dedica a amenazar las costas de la Carolina, a multiplicar los abordajes, los pillajes y las masacres. En tan solo un año, contabiliza nada menos que 40 navíos, víctimas de su piratería. En consecuencia, el gobernador Spotswood pone precio a su cabeza y llama al teniente Maynard, al frente de un navío de guerra llamado "Pearl", para que lo capture. Después de varios días de búsqueda, Maynard consigue dar con Barbanegra en la bahía de Ocracoke (Estado de Washington, U.S.A.). El pirata es advertido de la presencia de Maynard, pero no pareció preocuparle demasiado. A la mañana del 22 de noviembre de 1718, el abordaje se inicia y un feroz combate sigue. Teach y Maynard acaban por verse las caras, cada uno estando armados de un sable y de una pistola. Se libran entonces a un duelo a pistola. Teach es herido y, luego, los dos hombres se enfrentan empuñando los sables; el de Maynard se rompe bajo los asaltos de su terrible adversario. Teach se abalanza sobre Maynard para darle el golpe de gracia, cuando un marinero le asesta una violenta puñalada en la nuca. Soportando estoicamente su dolor, la sangre inundándole, Barbanegra continúa el combate con coraje y determinación, pese a sus múltiples heridas, cuando un segundo marinero se interpone en el enfrentamiento, asestándole varias puñaladas. Finalmente, Maynard consigue abatirle con un certero disparo y Teach se desploma. Sobre el cadáver inerte de ese diablo de Teach se censaron nada menos que 25 heridas, 5 siendo por balas. Maynard hizo decapitarle para exponer su cabeza al final del mástil más alto, como advertencia para todos los piratas de los Caribes o de otros lares. Muy a pesar de que su cabeza fuera expuesta luego en plena plaza pública, muchos marinos y colonos rechazaron creer que había muerto, por lo que muchos actos de piratería le fueron póstumamente atribuidos. ¿Quien fue Edward Teach? Edward Teach, supuestamente apellidado Drummond, tuvo varios apodos: Barbanegra, Teach, Thatch, Tash, Ned,... y, por lo que se ve, se casó con 14 mujeres! Nativo de la ciudad portuaria de Bristol, dónde vio la luz en 1680, cayó a manos de Maynard, su más acérrimo enemigo y perseguidor, en un tremendo combate en la Bahía Estadounidense de Ocracoke (Costa de Washington, cerca de Annapolis, EE.UU.), el 22 de noviembre de 1718; tenía 38 años de edad. Entre sus relaciones, se pueden citar a Israel Hands, Anne Bonny, Benjamin Hornigold, Steed Bonnet y al famoso Jack Rackham "el Rojo" (cuyo estandarte: una calavera acompañada de dos sables entrecruzados, se hizo muy popular). Se le atribuye la nada despreciable cifra de 40 navíos abordados. Edward Teach o Drummond, alias "Blackbeard" o Barbanegra, tenía a decir de testigos oculares, un aire imponente, era alto, muy fornido y con un aspecto terrible. Llevaba una barba negra llena de grasa que le cubría el pecho, haciendo gala de una falta de aseo repulsivo, apestando a sudor mezclado con el ron y la pólvora de cañón. Sus ropajes, siempre en mal estado y ajados, eran testigo visible de sus numerosos combates, siendo de color oscuro, mancillados de sangre y de diversas bebidas. Algunos capitanes se daban una imagen de "caballero" vestidos de finos tejidos y muy apreciados, prefiriendo la negociación, mientras que Barbanegra prefería cultivar su imagen de furia, de monstruo sanguinario. En combate, su barba era trenzada en una decena de coletas recogidas por cintas anudadas y de color rojo sangre. Tenía por costumbre añadir dos mechas encendidas prendidas a su sombrero, y que colgaban a lo largo de su rostro, para impresionar a sus adversarios. Para distraerse del aburrimiento, solía disparar a ciegas sobre sus marinos para observar el impacto de sus balas y sus consecuencias. Se justificaba diciendo: "Si no matase a uno de cuando en cuando, acabarían por olvidarse de quien soy yo!" Tras una buena captura, gustaba esconder o enterrar sus botines y tesoros en una costa desierta, ayudado por uno o dos de sus hombres. Volvía a su navío solo: "¡Montan guardia!" decía a los demás extrañados. De hecho, era cierto, aunque fuesen guardianes... muertos. A Barbanegra no le gustaban los testigos que pudiesen revelar el emplazamiento de sus tesoros enterrados. Siempre rehusaba dar indicaciones sobre cómo encontrar sus cofres: "Solo el diablo y yo sabemos dónde se encuentran mis tesoros, y el diablo se quedará con todo!" Tesoros perdidos Antes de su muerte, alguien preguntó a Barbanegra acerca del emplazamiento de sus tesoros enterrados, y si una de sus 14 mujeres sabían algo, pero él respondió con una diabólica carcajada, añadiendo que solo el diablo y él sabían dónde se encontraban... Los piratas no siempre podían llevarse consigo el producto de sus pillajes, por falta de espacio o por temor a caer en manos de navíos de guerra lanzados contra ellos, por lo que numerosas islas del Pacífico tienen la reputación de contener formidables tesoros. El archipiélago de las Galapagos, el archipiélago de Recilla-Gigedo, las Islas de Malpedo, Clipperton, Bancs, o la Isla de Cocos (quizás la más señalada), son famosas porque en aquellos tiempos eran los lugares preferidos de los piratas para esconder allí sus botines. La Isla de Cocos ha sido víctima de numerosas búsquedas, de excavaciones y de dinamitaciones con tal de dar con esos legendarios tesoros enterrados. Muchos fueron ciertamente encontrados, pero muchos más quedan todavía por ser descubiertos. Queda una pregunta pendiente: ¿dónde escondió Barbanegra sus tesoros? Hasta hoy, los buscadores exploran concienzudamente las costas de Carolina del Norte y Virginia, respaldados por rumores y diarios de a bordo de diversos marinos de los siglos XVII y XVIII. Pocos tesoros han sido desenterrados y, casi siempre, los gastos implicados se revelan demasiado elevados para proseguir con esas excavaciones. En 1987, Phil Masters, un alto ejecutivo norteamericano poseedor de una empresa especializada en la búsqueda y recuperación de navíos hundidos, descubre un importante documento a base de frecuentar las bibliotecas: un antiguo compañero de Barbanegra, capturado en octubre de 1718, había declarado todo lo que sabía durante su juicio, con tal de evitar la pena de muerte por piratería. Indicó el lugar dónde habría desaparecido en las aguas el "Queen's Anne Revenge": en la entrada de la Bahía de Beaufort, al oeste, a 2 kms de la costa. La investigación y la búsqueda del navío emblemático de Barbanegra costaron a Phil Masters, nada menos que 8 años para encontrar los fondos necesarios para llevar a cabo la campaña de búsqueda. Tras vanos intentos, descubrieron a 8 metros de profundidad, un ancla surgiendo del fondo marino. La búsqueda dió sus frutos: se encontraron diversas bolas de cañón y una campana que, sin duda, pudieron pertenecer al navío de Barbanegra. Sin embargo, los archivos revelaron que en ese lugar se producieron 4 naufragios en el siglo XVIII: "El Salvador" en 1750, "Susannah" en 1753, "Betsy" en 1771 y el "Polly" en 1793. En septiembre de 1998, el Estado de Carolina del Norte asi como varias universidades y empresas participan en las búsquedas oficiales. Numerosos objetos son reflotados tales como cañones, botellas de ginebra, ... y un plato de estaño en el cual quizás Barbanegra tomó sus comidas antes de que el navío se hundiera en las aguas. Todo parece indicar que se trata realmente de los restos del "Queen's Anne Revenge", ya que la forma de los tres anclas descubiertos y varias botellas, pertenecen a un velero de principios del siglo XVIII. Dieciocho cañones, diferentes entre si, evocan que proceden de diferentes navíos y que seguramente fueron fruto de anteriores pillajes sobre otras embarcaciones abordadas. Anotemos que ninguno de los navíos anteriormente mencionados, y que se hundieron en dicha bahía, poseyeron tantos cañones como el barco de Barbanegra, que tenía en su haber 40... Pero, ¿qué pasa con los tesoros de Barbanegra? Solo el diablo y él lo saben...

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