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Primer post: 31 mar 2011Último post: 31 mar 2011
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Esa extraña sensacion, el paso del Tiempo
Esa extraña sensacion, el paso del Tiempo
InfoporAnónimo3/31/2011

el paso del Tiempo Asi lo define magnificamente Pink Floyd, en uno de sus mejores temas, TIME Pink Floyd - Time (Letra Traducida) VIENDO PASAR LOS MOMENTOS QUE COMPONEN UN DÍA MONÓTONO DESPERDICIAS Y CONSUMES LAS HORAS DE UN MODO INDECOROSO VAGANDO DE AQUÍ PARA ALLÁ POR ALGUNA PARTE DE TU CIUDAD A LA ESPERA DE QUE ALGUIEN O ALGO TE MUESTRE EL CAMINO. CANSADO DE TUNBARTE BAJO EL SOL Y QUEDARTE EN CASA MIRANDO LA LLUVIA ERES JOVEN Y LA VIDA ES LARGA Y HOY HAY TIEMPO QUE MATAR Y LUEGO TE DAS CUENTA UN DÍA DE QUE TIENES DIEZ AÑOS MÁS TRAS DE TI NADIE TE DIJO CUANDO CORRER, LLAGASTE TARDE AL DISPARO DE SALIDA. Y TÚ CORRES Y CORRES PARA ALCANZAR AL SOL, PERO ÉL SE ESTÁ PONIENDO Y GIRANDO VELOZMENTE PARA DE NUEVO ELEVARSE POR DETRÁS DE TI EL SOL ES EL MISMO DE MODO RELATIVO, PERO TÚ ERES MÁS VIEJO TU RESPIRACÍON ES MÁS CORTA Y ESTÁS UN DÍA MÁS CERCA DE LA MUERTE. CADA AÑO SE HACE MÁS CORTO, NUNCA PARECES ENCONTRAR TIEMPO PLANES QUE SE QUEDAN EN NADA O EN MEDIA PÁGINA DE LÍNEAS GARABATEADAS ESPERANDO EN SILENCIOSA DESESPERACION A LA MANERA INGLESA EL TIEMPO SE HA ACABADO, LA CANCIÓN SE HA TERMINADO, PENSABA QUE DIRÍA ALGO MÁS. ★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★ Segun wikipedia: El tiempo es la magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos sujetos a cambio, de los sistemas sujetos a observación, esto es, el período que transcurre entre el estado del sistema cuando éste aparentaba un estado X y el instante en el que X registra una variación perceptible para un observador (o aparato de medida). Es la magnitud que permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un presente y un futuro, y da lugar al principio de causalidad, uno de los axiomas del método científico. El tiempo ha sido frecuentemente concebido como un flujo sucesivo de situaciones atomizadas. ★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★ Primeras reflexiones Tenemos que remontarnos a la Edad Antigua para encontrar las primeras reflexiones humanas sobre el tiempo. Platón dice que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad. Refleja el debate de la época entre el tiempo subjetivo (el de cada persona), el tiempo objetivo (cronos o duración de los acontecimientos), y el concepto de eternidad (tiempo inmortal y divino, sin principio ni fin) introducido por Aristóteles. Las unidades de tiempo más corrientes, como las diferentes épocas del año, o el día y la noche, contribuyen a introducir en la cultura de nuestros antepasados la mentalidad cíclica asociada a tales fenómenos. Un ciclo sigue al otro en un proceso infinito, cada época no es sino una parte del todo. Pericles expresa así esta mentalidad: todas las cosas de este mundo están abocadas al declive. Para esta mentalidad cíclica, repetitiva, sin ilusión ni creatividad, el tiempo humano es tan exacto como el del entorno, sin opción a variaciones deliberadas. Todo se considera condicionado por el destino. Desde estos primeros momentos, la cultura del tiempo combina los elementos objetivo y subjetivo, así como la dimensión de eternidad, en un conjunto de ideas integradoras en las que se entremezclan los ciclos del entorno, las percepciones temporales de cada persona y la noción de que el tiempo se opone a eternidad: según Platón, el tiempo que pasa es la manifestación de una Presencia que no pasa. Tiempo y movimiento La relación entre tiempo y movimiento la señala por vez primera Aristóteles, cuando establece: el tiempo es el número (la medida) del movimiento según el antes y el después. El ser que mide es, para Aristóteles, la conciencia interna del tiempo. Sin embargo, no llega a explicar qué es lo que señala el antes y el después, como advierte Prigogine. Aunque algunos pensadores de la Antigüedad, como Estratón, consideran que el tiempo es una realidad completa en sí misma, otros, como Aristóteles, prefieren concebirlo más bien como una relación, aunque sin llegar a definirlo como exclusivamente subjetivo. En cualquier caso, la primera noche de esta reflexión humana, que se prolonga hasta San Agustín, considera que el tiempo es desde siempre una gran paradoja: parte del tiempo es pasado y ya no existe, y la otra parte es futuro y no existe todavía, reflexiona Aristóteles. ★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★ ★Se nos escapa el tiempo y con èl muchas de las cosas que no supimos aprovechar en ese momento y nos damos cuenta cuando paso ese tiempo, y es imposible volver el tiempo atras para acariciar esos buenos tiempos que pasaron hace un tiempo. ★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★ El tiempo ★Para darse cuenta del valor de un año, pregúntale a un estudiante que ha fallado en un examen final. ★Para darse cuenta del valor de un mes, pregúntale a una madre que ha dado a luz un bebe prematuro. ★Para darse cuenta del valor de una semana, pregúntale al editor de un diario semanal. ★Para darse cuenta del valor de una hora, pregúntale a los novios que esperan para verse. ★Para darse cuenta del valor de un minuto, pregúntale a una persona que ha perdido el tren, el autobús o el avión. ★Para darse cuenta del valor de un segundo, pregúntale a una persona que ha sobrevivido de un accidente. ★Para darse cuenta del valor de un milisegundo, pregúntale a una persona que ha ganado una medalla en las olimpiadas. ★El tiempo no espera para ninguno. ★Atesora cada momento que tengas. ★Lo atesoras más cuando puedes compartirlo con alguien especial. ★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★ El paso del tiempo Desde que tengo uso de razón me he preguntado ¿qué es el tiempo y dónde reside su autentica esencia? Esencia, que hoy en día para mí, sigue siendo un misterio sorprendente y eterno. Me he desesperado en su espera, me he angustiado con su rapidez y me he obsesionado con poder detener su paso. ¿Quién determinó que debía existir semejante abstracción, que nos somete a su causa y efecto, de una manera tan subjetiva según se goce o se sufra? ¿Por qué las horas, los minutos y los segundos cabalgan imparables hacia su destino? Según la definición de algunos diccionarios, el tiempo es una magnitud física que mide la duración de los acontecimientos de nuestra vida terrenal que están sujetos a un cambio. Tras leer una de tantas definiciones acerca de ese misterioso compañero que nos custodia en nuestra muerte y en nuestro nacimiento, pensé que el tiempo y su paso no son más que una impronta mental diseñada por el creador en su plan evolutivo, en una plataforma de aprendizaje lineal donde pasado, presente y futuro convergen en un mismo punto. La dimensión del paso del tiempo absoluto pertenece al plano tangible y el sistema relativista al plano intangible, programando los sucesos de nuestras vidas con una precisión absoluta donde el paso del tiempo es un movimiento imperceptible entre la nada y su todo. De ese modo percibimos la franja horaria tan subjetiva, adelantándola o retrasándola según las circunstancias de cada individuo. Tal vez el envejecimiento y el miedo a la muerte sean dos de los factores principales que aceleren psicológicamente el paso del tiempo y hagan que las manecillas de nuestra alma corran a un ritmo trepidante en la vida cotidiana casi siempre estresante, angustiándonos por detener el paso de nuestro amigo incombustible de arrugas y llantos en un cuerpo deteriorado y con recuerdos seniles. Un buen día al levantarnos percibimos en la piel una decadencia cutánea. Queremos salir a la calle, corriendo, en busca de las defensas necesarias en la lucha imparable contra el paso del tiempo, queremos descubrir una fórmula mágica que lo detenga, que nos devuelva la juventud perdida pero su azote nos persigue desde el alba hasta el crepúsculo como un letal sueño, y en esa búsqueda imparable de cambios físicos y fisiológicos, nos olvidamos de agradecerle al paso del tiempo nuestro crecimiento personal y nuestra transformación mental en el arduo camino evolutivo. El paso del tiempo es la semilla que plantamos en cada una de las etapas de nuestra vida: nos motiva, nos permite ser felices e infelices, dudar, temer, desconfiar y recuperar la fe perdida, nos hace entrar en crisis, nos hace odiar y amar, caernos mil veces y levantarnos milagrosamente con la fuerza suficiente para seguir hacia delante, porque lo difícil no es detenerlo sino aceptarlo como un potencial de realización personal y dejar de sentirlo como un enemigo poderoso para convertirlo en un aliado justo. Los cambios son necesarios en el proceso de nuestra realización interna y en nuestro ser más profundo mora la capacidad de transmutarlos, el paso del tiempo nos conduce progresivamente a nuestro propósito de vida percibiéndonos cada vez más a nosotros mismos, y a medida que el tiempo pasa dejamos atrás una estela de aciertos y fallos que nos convierten en una amalgama de sensaciones provechosas. Dejarse llevar por él resulta tan beneficioso como doloroso dependiendo de los retos a los que nos enfrentemos, pero aun sintiéndonos vencidos en algunos momentos es inevitable recorrer el camino transitado por obstáculos y regalos, risas y llantos, luz y oscuridad, principio y final porque en la dualidad hallamos nuestra autenticidad, introduciéndonos en un universo físico y mental donde cualquier cosa puede hacerse realidad. En nuestra realidad mental el tiempo se puede adelantar, corregir, paralizar y retrasar. Retrasarlo, sin necesidad de utilizar retinoides, antioxidantes, liposomas, alfahidroxioacidos y cirugía estética, como sucede cuando nos sumergimos en la realidad física. Suspendido en nuestra mente el tiempo y su paso no tiene dominio sobre nosotros, es infinito, absoluto y relativo, no existe para nuestros cinco sentidos, tan sólo es una mera ilusión irreal del sexto sentido: sentido que capta las verdades absolutas del universo y que está en constante sintonía con el plano de la materia. La materia se transforma al igual que nosotros vamos transformándonos en individuos con más experiencia y sabiduría, con el tiempo y su paso, en el plano físico, donde el tiempo y el espacio se dan la mano para ocasionar acontecimientos, circunstancias y ocurrencias. En el momento que nos adentramos en el mundo físico también la franja horaria se torna física y deja de ser psicológica, el reloj pasa de ser un simple objeto decorativo a transformarse en un incordio continuo. Sucesos sensoriales se deslizan por la esfera procesando sentimientos, en un recorrido monótono de sensaciones que desencadenan en una cascada de reacciones diversas, mientras nuestras neuronas perciben de un modo peculiar el paso del tiempo, activando en el cerebro un sinfín de relojes internos cada vez que nuestro inconsciente se concentra en el pasar de las horas. Nuestros pasos avanzan de un modo circular desde un principio hasta un final, elevación, caída y vuelta a empezar. Etapas de coraje seguidas de épocas de desaliento y temor se suceden progresivamente, transportando emociones en sabias agujas que no pierden el tiempo conversando con el segundero. Cada microsegundo encierra en el paso de su tiempo una verdad eterna, y su movimiento se manifiesta en todo el universo, solapando inquietudes que se mueven en segundos, vibran en minutos y circulan en horas. El día antecede a la noche y la noche persigue al día, la primavera busca al verano y el verano corre al encuentro del otoño que musitando en el carrusel del tiempo espera paciente al gélido invierno, y así, sin descanso, circulan por el devenir de la rueda cósmica una sucesión de cambios que en nuestra propia piel notamos, y en nuestra alma añoramos, con la esperanza de que nazcan nuevas ilusiones, crezcan nuevos sueños, lleguen a su madurez nuestros pensamientos, decaigan nuestros fracasos y mueran nuestros miedos.

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