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DonatelloFedetto

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Primer post: 13 feb 2015Último post: 27 ene 2017
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Nazis en fuga: la complicidad del Vaticano
Nazis en fuga: la complicidad del Vaticano
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/15/2015

Cómo los nazis evadieron la justicia con la ayuda del Vaticano y la Cruz Roja. ¿Qué ocurrió con los nazis después de la Segunda Guerra Mundial? ¿Cuántos oficiales nazis, que enviaron a millones de judíos y a otros a la muerte, fueron condenados? ¿Cuántos nazis evadieron la justicia y continuaron la vida con normalidad, sin reconocer sus crímenes ni pagar por el sufrimiento que causaron? Mientras que los Aliados juzgaron en los Juicios de Núremberg a algunos oficiales nazis de alto rango y otros muchos fueron juzgados en juicios nacionales en Alemania, Austria y otros países, miles de soldados nazis, oficiales de la SS, colaboradores y simpatizantes nunca fueron enjuiciados. Algunos simplemente continuaron con la vida civil. Otros, incluyendo muchos infames criminales de guerra de alto rango, recibieron ayuda para comenzar una nueva vida —e incluso asumir nuevas identidades— de algunas de las instituciones más confiadas en Europa después de la Guerra. El Profesor Gerald Steinacher, quien creció en la pintoresca provincia austriaca de Tirol, conocida por sus singulares hoteles y centros de esquí, poco oyó en su infancia sobre el pasado nazi de su país. Eso comenzó a cambiar recién en la década de los 80, cuando Kurt Waldheim se postuló para la presidencia de Austria. Durante su candidatura, muchos jóvenes austríacos quedaron sorprendidos cuando sus actividades durante la guerra – las cuales él se había ingeniado para mantener ocultas - salieron a la luz. Steinacher decidió convertirse en historiador de historia contemporánea, haciendo del estudio del Holocausto su profesión. "Quería saber qué había pasado con los nazis austríacos y de otros lugares después de la Guerra", le dijo Steinacher a AishLatino.com. Steinacher se desempeña actualmente como profesor en los Estados Unidos y es autor del revolucionario libro académico “Nazis on the Run: How Hitler's Henchmen Fled Justice” (Nazis en fuga: cómo los hombres de confianza de Hitler huyeron de la justicia). "En Austria no había tanta gente que quisiera saber". Desenmascarando el mito de Odessa Una persona que sí quería saber era Simón Wiesenthal, el judío austriaco "cazador de nazis" que compiló información sobre cientos de ex-nazis; en la década de los 80, había pocos modelos a seguir fuera de él. Steinacher recuerda que Wiesenthal "era muy odiado por muchos austriacos, era una voz solitaria en el desierto austriaco. Quería mantener este tema con vida". Una forma fue promover la teoría "Odessa". Supuestamente, una organización secreta fundada por oficiales retirados de la SS llamada "Odessa" era la culpable de haber ayudado a los nazis a evadir la justicia y a escapar de Europa hacia Sudamérica o el Medio Oriente, donde habrían podido construir nuevas vidas. El novelista inglés Frederick Forsyth le dio vida a esta teoría en su novela de 1972, The Odessa File, y una adaptación para la pantalla grande de 1974 catapultó a "Odessa" como la explicación principal de cómo miles de nazis consiguieron evadir la justicia. Pero cuando Steinacher exploró la historia de cómo los nazis consiguieron dejar Europa, encontró que Odessa era un mito. La verdad era más sorprendente y perturbadora que la ficción: algunas de las organizaciones más prestigiosas de la Europa de posguerra trabajaron activamente para ayudar a los nazis a escapar de la persecución y a comenzar vidas nuevas en el exterior. Nuevas identidades y nuevos comienzos Para Steinacher, la verdad era también personal. La primera parada en la huida de muchos nazis era Tirol del Sur, su hogar. “Ellos adoptaron la identidad de Tirol, se convirtieron en 'nosotros'. Era muy personal; me di cuenta de que mucha gente, incluyendo mis padres y abuelos, nunca confrontaron este pasado”. Desde allí era fácil asumir una nueva identidad y viajar por las rutas de contrabando que habían sido establecidas hacia los Alpes italianos – desde donde podían dirigirse al puerto italiano de Génova y partir, desde allí, rumbo hacia sus nuevas vidas. Para ilustrar la cálida bienvenida que recibían a menudo los nazis, Steinacher documentó el caso de Karl Schedereit, un retirado miembro de la SS. Después de la Segunda Guerra Mundial, Schedereit escapó de un campo de prisioneros de guerra y se las ingenió para llegar a los Alpes italianos. Él describe su experiencia allí, en la villa de Graun, de la siguiente forma: “Mi alemán me traicionará”, pensó (Schedereit). El amistoso y canoso granjero se le acercó con una copa llena de vino tinto en su mano. —¿Acabas de cruzar la frontera? No te preocupes hijo, aquí no hay italianos... ¡sólo alemanes! ¡Prost (salud)! Revisando documentos históricos, Steinacher descubrió que después de la guerra, algunos de los más notorios nazis se mezclaron en las comunidades de Tirol del Sur. La ciudad de Tramín, una municipalidad italiana, era particularmente receptiva de los nazis en fuga y los líderes provinciales probablemente acumularon documentos de identidad en blanco durante varios años por si los nazis y sus simpatizantes alguna vez los necesitaban. Además, a mediados de la década del 40 operaban muchos círculos de falsificación en Tirol del Sur, los cuales producían documentos que los nazis en fuga podían usar para conseguir nuevas identidades1. - Josef Menguele, el médico de Auschwitz cuyos experimentos en prisioneros judíos continúan siendo uno de los legados más grotescos del Holocausto, se reinventó a sí mismo como "Helmut Gregor", un mecánico2. - Adolf Eichmann estuvo en varios "hogares seguros", incluyendo un monasterio franciscano, y eventualmente recibió una nueva identidad de los oficiales de Tamín que lo identificaban como "Ricardo Klement"3. A pesar de que su acento claramente no era de Tirol, Steinacher nota que "los locales obviamente no le hicieron preguntas sensibles". - Josef Schwammberger, el comandante del campo de concentración de Rozwadow que era conocido por su "sed de asesinato" y quien mató a cientos de judíos —a muchos de ellos con sus propias manos— escapó a Tirol después de la Segunda Guerra Mundial. Su escape fue especialmente sorprendente, ya que la policía de Innsbruck y la policía de frontera en Brenner, dos sitios muy conocidos de contrabandeo, estaban en alerta máxima para encontrarlo. Sin embargo, fue bienvenido en su alpina ciudad natal de Brixen y recibió una identidad falsa que le permitió emigrar a Argentina4. En un tiempo en que millones de refugiados estaban moviéndose por toda Europa, era demasiado fácil para los fugitivos nazis mezclarse con las masas nómades. Sin embargo, en el sur de Tirol, muchos nazis retirados encontraron algo más: una cálida bienvenida y oficiales locales que pasaban por alto sus misteriosos orígenes. Complicidad del Vaticano Un memorándum de 1947 de la embajada de Estados Unidos en Roma reportó: "El Vaticano es, por supuesto, la mayor organización involucrada en el movimiento ilegal de emigrantes" hacia afuera de Europa después de la Segunda Guerra Mundial5. Los historiadores han sabido hace mucho tiempo que la Iglesia Católica ayudó a algunos nazis, incluso a algunos que eran acusados de crímenes de guerra. Pero la investigación de Steinacher descubrió que el rol jugado por el Vaticano después de la Segunda Guerra Mundial fue mucho más complejo de lo que se pensaba. Un factor sumamente relevante en las acciones del Vaticano para ayudar a los criminales de guerra nazis fue su deseo de promover el perdón absoluto en lugar de entregar a los nazis a la justicia. —No nos entiendes, pero hicimos lo correcto —le dijeron a Steinacher una y otra vez en su investigación cuando habló con los oficiales de la iglesia que ayudaron a los nazis retirados a huir de la justicia. Para ellos, recibir a los ex pecadores en el seno de la iglesia parecía ser más importante que entregarlos a los investigadores de crímenes de guerra (pocos clérigos se preguntaron si el flamante interés de muchos nazis retirados a los que estaban ayudando era genuino o no). Los archivos del Vaticano sólo son accesibles hasta el año 1939, pero Steinacher logró entrevistar a oficiales que estuvieron en posiciones de poder y que eran cercanos a quienes tomaban las decisiones en la iglesia en los años inmediatos a la posguerra. "La 'desnazificación' por medio del bautismo está claramente dentro de la doctrina de la iglesia" observa Steinacher, pero motivó a muchos oficiales católicos a pasar por alto los crímenes de guerra que había en el pasado de estos nazis y les dio a los oficiales de la iglesia incentivos para ayudar a ciertos nazis a evadir el arresto. Millones de nazis retirados de Alemania y Austria fueron alegremente recibidos de vuelta por sus iglesias cristianas. Muchos oficiales del Vaticano creían que los nazis de rangos menores no tenían responsabilidad por los crímenes de guerra; sólo un puñado de líderes como Hitler y Himmler, eran los responsables de aquellas atrocidades. Fuera de ellos, sostiene Steinacher, muchos oficiales del Vaticano creían que la mayoría de los alemanes, incluyendo oficiales nazis retirados, habían sido víctimas y no perpetradores de la guerra. El Papa Pío XII, que fue Papa durante e inmediatamente después del Holocausto, había pasado 13 felices años en Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial y se identificaba profundamente con el pueblo alemán. Steinacher postula que el pontífice se sentía cómodo ayudando a los alemanes, cuyas perspectivas compartía ampliamente, incluso si algunos de los individuos a quienes ayudó escondían pasados turbios. El Papa definitivamente vio al régimen nazi como un enemigo de la Iglesia Católica, pero en 1945 el nazismo ya no era una amenaza. Gran parte de las acciones del Vaticano emanaron de su posición anticomunista. Después de la Segunda Guerra Mundial, el Papa Pío XII veía al comunismo, tanto en la Unión Soviética como en el fuerte partido político comunista italiano, como la mayor amenaza a la iglesia católica. Ayudar a nazis [anticomunistas] retirados, particularmente de Europa Oriental, cuyas perspectivas derechistas eran vistas como un contrapeso a los sentimientos comunistas, era una forma de apoyar el sentimiento anticomunista6. En algunos casos, Steinacher ha descubierto angustiantes ocasiones de complicidad entre oficiales del Vaticano y nazis. - Después de la liberación de Roma por las fuerzas norteamericanas, algunos sacerdotes georgianos recibieron permiso del pontífice para abrir un seminario georgiano en Roma. Algunos meses después, las fuerzas norteamericanas advirtieron que muchos de estos "seminaristas" tenían novias. Investigando el seminario descubrieron que los estudiantes eran, en realidad, oficiales fugitivos de la SS que estaban manejando una estación de radio de última tecnología en el sótano. - El arzobispo Alois Hudal, rector del Colegio de Santa María dell'Anima en Roma, vio que había una correlación directa entre los valores y objetivos nazis y católicos, y se identificó fuertemente con la Alemania de Hitler. Ferviente antisemita y admirador de Hitler, Hudal estableció después de la Segunda Guerra Mundial varias organizaciones en Roma que emitían documentos de identificación falsos para los nazis austríacos y alemanes retirados. Increíblemente, las actividades para "refugiados" de Hudal eran apoyadas por la Conferencia Católica Estadounidense de Arzobispos, la cual aprobó un pago mensual de $200 a modo de apoyo. - El monseñor Krunoslav Draganovic ayudó a los nazis croatas a escapar de Europa. Teniendo como base de operaciones el Monasterio de San Girolamo, en Roma, muchos criminales de guerra nazis de alto rango recibieron refugio allí y se les dieron nuevos documentos de identificación. (Sorprendentemente, las fuerzas norteamericanas –que habían monitoreado al monasterio de Draganovic de cerca esperando arrestar personajes de mayor jerarquía- se retiraron en 1947. En ese año, fue fundada la CIA y Draganovic era visto en el trabajo de la nueva agencia de espionaje en contra del comunismo como un útil contacto e informante en Europa Central). - También a nivel local hubo muchos contactos entre individuos nazis y sacerdotes locales. Por ejemplo, en 1946 hubo un escape masivo en Rímini, un campo de prisioneros de guerra en Italia. Mientras se esforzaban para cazar a los prisioneros fugitivos, las fuerzas norteamericanas descubrieron que los miembros de la SS estaban siendo asilados en monasterios locales y que estaban recibiendo documentos de viaje de la Cruz Roja. Confabulación de la Cruz Roja Finalmente, la emisión de nuevos documentos de identidad hubiera sido inútil sin los documentos de viaje que la Cruz Roja Internacional, con base en Suiza, emitió para los refugiados desnacionalizados de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. "La mayoría de las personas que se acercó a la Cruz Roja eran refugiados legítimos", le dijo Steinacher a AishLatino.com. "Eran alemanes étnicos que habían sido expulsados (de Polonia, la Unión Soviética y otros países) y que habían perdido todo. Pero debido a que la Cruz Roja no hacía chequeos de ningún tipo, muchos criminales nazis y sus colaboradores de toda Europa lograron obtener documentos fraudulentamente". El número de personas apátridas en Europa después de la Segunda Guerra Mundial llegó a casi 30 millones. Claramente, dado el caos y la confusión que reinaba en ese tiempo, era difícil verificar los reclamos de cada solicitante "apátrida". Los archivos de la Cruz Roja en Ginebra estuvieron cerrados hasta la década del 90; Steinacher fue uno de los primeros investigadores en examinarlos, y lo que encontró lo impresionó profundamente: El antisemitismo era muy común en ese entonces", explica Steinacher. "No es que desapareció de golpe con el final de la Segunda Guerra Mundial. Pero lo que más me sorprendió fue la cantidad de antisemitismo religioso que había dentro de la Iglesia Católica", recuerda Steinacher, y "también dentro de los líderes de organizaciones humanitarias", como Carl Jacob Burckhardt, presidente de la Cruz Roja Internacional. "Burckhardt no sólo consideraba que los alemanes eran víctimas en 1945, sino que también culpaba a los judíos por su sufrimiento". En la guerra de los seis días después del final de la Segunda Guerra Mundial, la Cruz Roja emitió 120.000 documentos de viaje, haciendo sólo los controles de antecedentes más rudimentarios y en algunos casos ni siquiera eso. En muchos casos, oficiales del Vaticano le dijeron a la Cruz que emitiera documentos de viaje para ciertas personas. Los documentos de la Cruz Roja también circulaban en el mercado negro, disponibles para cualquiera que pudiese pagar un pasaje para salir de Europa. ¿Cuántos nazis recibieron documentos de viaje durante ese período? Steinacher dice que es imposible saber, pero estima que el número está en las decenas de miles. En 1946, la Cruz Roja emitió documentos de viaje a una división completa de la Ukranian Waffen-SS: 11.000 hombres y mujeres, algunos de los cuales habían servido como guardias en campos de concentración – y sus familias. El arzobispo ucraniano Ivan Buchko le pidió al Papa que ayudase a este grupo a escapar; después de recibir la bendición papal, Buchko le pidió a la Cruz Roja 9.000 documentos de viaje; la Cruz Roja los emitió y los ucranianos dejaron Europa, la mayoría de ellos con destino a Canadá7. Otro ejemplo de documentos de viaje de la Cruz Roja se ve en el caso de Hermann Duxneuner, un administrador temporario de Innsbruck, que se hizo cargo de la "de-judaización" de Tirol, proveyendo listas de judíos para que fuesen deportados y asesinados. Éste le pidió a la Cruz Roja documentos de viaje que sirvieran para viajar a Holanda o Brasil en 1946, pero no los pudo utilizar porque estaba siendo buscado activamente por las fuerzas Aliadas como criminal de guerra, por lo que decidió permanecer oculto. Sin embargo, en 1948 la Cruz Roja le emitió un nuevo documento a este criminal de guerra, esta vez permitiéndole viajar a Suiza, Suecia, Noruega y Bélgica – o a cualquier puerto que lo aceptara. Duxneuener eventualmente se mudó a Argentina8. Steinacher quiere que los lectores sepan cuán grande fue la confabulación de la Cruz Roja. "En mi investigación", dice, "muestro que esto no es un desliz, no fue un error burocrático. La mayoría de estas personas (nazis buscados) viajaron con sus nombres y fechas de nacimiento verdaderos. Lo único que no era cierto era su nacionalidad – dijeron que eran apátridas porque el CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) sólo le daba documentos de viaje a las personas apátridas". Buscando justicia Mientras investigaba la huida de los nazis de la Europa de posguerra, Steinacher trabajó inicialmente para la Oficina Italiana de Prosecución Militar, la cual se dedica a investigar crímenes de guerra. Con el final de la Guerra Fría hubo finalmente una nueva voluntad política para investigar estos viejos casos. Un caso en el que trabajó fue el de Erich Priebke, quien asesinó a 335 italianos en una matanza por venganza en marzo de 1944. Priebke había emigrado a Argentina hacía mucho tiempo, pero fue extraditado a Italia. "Estaba buscando material antiguo para obtener pruebas sobre estos hombres ancianos", recuerda Steinacher, "y me pregunté: ¿Qué estás haciendo, Gerald? ¿Por qué no los arrestamos hace 50 años? ¿Por qué ahora? ¿Es esto justicia?". Al final, dice Steinacher, respondió la pregunta como un historiador. "Producimos gran cantidad de material nuevo que va a ser usado para investigación en el futuro", explica. "Llevar a los criminales de guerra nazi a la justicia nos ayuda a entender mejor el período nazi. Los testigos cuentan sus historias, se realizan nuevas investigaciones". "Es justicia demorada", dice Steinacher. "La mayoría de estas personas vivieron sus vidas y ya son muy viejas. Pero, si lees mi libro, verás que (los juicios por crímenes de guerra de) Núremberg también fue justicia muy selectiva". Steinacher cita el ejemplo de Karl Wolff: delegado de Himmler hasta 1943, cuando se convirtió en jefe de la SS en Italia. Wolff no fue enjuiciado por los aliados; estuvo en Núremberg - pero sólo como testigo. Ni siquiera tuvo que irse de Europa; no tuvo que escapar: continúo una carrera como vendedor de armas en el sur de Alemania en la década de los 50. Pero el hecho de que Wolff y otros miles de personas como él hayan escapado a la justicia - cree Steinacher - no es excusa para no perseguir a las demás. La Torá nos exige: "Justicia, justicia perseguirás" (Deuteronomio 16:20). La justicia no tiene fecha de vencimiento. La revolucionaria investigación de Steinacher nos muestra que, a pesar de que pueda ser tarde, a pesar de que pueda ser parcial, todavía podemos entender cómo fue que tantos criminales de guerra nazis evadieron la justicia y, en algunos casos, incluso podemos traer un cierre a medida que concluyen los últimos juicios por crímenes de guerra de la Segunda Guerra Mundial. 1- “Una banda di falsari presente all’appuntamento: Il sequester di valuta italiana e straniera per un ingente valore nonché della attrezzatura per la compilazione di carte d’identitá” Alto Adige, 1 de Mayo de 1947, p. 2, citado en Nazis on the Run. 2- Pierangelo Giovanetti, “La salvezza arrive da Termeno”, periódico l’Adige, 30 de julio de 2003, p. 15, citado en Nazis on the Run. 3- Eichmanns gefalschter Pass entdeckt”, Der Spiegel, 30 de mayo de 2007, citado en Nazis on the Run 4- Aaron Freiwald, Martin Mendelshohn, The Last Nazi: Josef Schwammberger and the Nazi Past [New York: Norton 1994], citado en Nazis on the Run. 5- Vincent La Vista a Herbert J. Cummoings, 15 de mayo de 1947 (top secret), NARA, RG 84, Austria, Political Adviser, Gen. Records 1945-55, entrada 2057, caja 2,2, citado en Nazis on the Run. 6 - Phayer, Michael, Pius XII, the Holocaust, and the Cold War (Bloomington: Indiana University Press, 2008). 7- Klewe, Ernst, Persilscheine und faalsche Passe: Wie die Kirchen den Nazis halfen (Frankfrut am Main: Fischer, 1991), citado en Nazis on the Run. 8- Dr. Buresch, representante político del gobierno austriaco en Roma, al Vice Prefecto Giuseppe Migliore en el Ministerio del Interior y con la carta adjunta a Conte Vittorio Zoppi, Direttore Generale degli Affari Politici, Ministerio de Asuntos Exteriores, Roma, 21 de diciembre de 1946, ACS, Int. D. G., P. S., Div. AA. Massime 14, “Istruzione di Polizia Militare”, archivo 83, fóleo 69, citado en Nazis on the Run.

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¿Cómo la ciencia puede provocar el apocalípsis?
¿Cómo la ciencia puede provocar el apocalípsis?
Ciencia EducacionporAnónimo8/29/2016

El problema de los nanorobots es que son capaces de convertirse en auténticos exterminadores de todos los organismos celulares, y podrían llegar a acabar en una sola noche con toda la vida orgánica. Eric Drexler, uno de los padres fundadores del concepto de nanotecnología, ha presentado varias teorías escalofriantes sobre el día del juicio final. Los 5 peligrosos experimentos científicos que pueden llevarnos al Apocalipsis. Por lo general, confiamos en lo que dicen y hacen las personas que visten bata de laboratorio. Pero ¿qué pasa si uno de ellos decide poner el conocimiento y la ciencia por encima de todo lo demás y desencadenar acontecimientos que conducirían a una catástrofe global, incluso universal? Les presentamos cinco peligrosos experimentos que pueden llevar al Apocalipsis. A continuación les presentamos los cinco experimentos científicos que podrían destruirnos a todos… o no. 1. Recreación del ‘Big Bang’ El ‘Big Bang’ no deja de interesar a los científicos, que, decepcionados por no haber presenciado el evento que significó el inicio de todo lo que existe, arden en deseos de que la Gran Explosión vuelva a ocurrir. Y ya están haciendo que ocurra, al reproducir in vitro un millón de tales explosiones por segundo. Nos referimos al Gran Colisionador de Hadrones, nuestro posible asesino, puesto en marcha en septiembre de 2008. Es en esta máquina donde las mentes más brillantes del mundo de la física aceleran las partículas elementales por un anillo de 26 kilómetros para ver qué pasa. El principal problema es que ningún científico sabe exactamente cuáles pueden ser las consecuencias de estos experimentos. Quizás el descubrimiento más importante que permitirá el Colisionador será precisamente que este artefacto es capaz de pulverizar el planeta. 2. El efecto Zenón cuántico Durante muchos años, los científicos han estado escudriñando el cosmos en busca de la antigravedad, que no saben si existe pero que se empeñan en llamar “energía oscura”. Pero lo más raro de todo es el efecto Zenón cuántico, una teoría que afirma que, con solo observar las partículas, las cambiamos (o más bien, cambiamos el nivel en el que se descomponen). ¿Cómo? Bueno, eso nadie lo sabe. Un reconocido científico, el profesor Lawrence Krauss, propuso una teoría según la cual la simple observación de la energía oscura puede provocar su destrucción, lo que a su vez provocaría la destrucción de nuestro Universo. Krauss cree que el resultado no tardará en llegar, sobre todo teniendo en cuenta que a finales de los años 90, cuando los científicos tuvieron la suerte de detectar la energía oscura, se observó una serie de explosiones de supernovas. Fuente: http://www.contrainfo.com/10249/como-la-ciencia-puede-provocar-el-apocalipsis/

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Niña desmontó las terapias de reiki con trabajo escolar
Niña desmontó las terapias de reiki con trabajo escolar
Ciencia EducacionporAnónimo1/27/2017

Emily Rosa consiguió publicar su experimento en una revista científica tras desacreditar la técnica de imposición de manos Con once años logró un reto que a muchos investigadores les cuesta años de esfuerzo: publicar en una revista científica. Emily Rosa está en la Historia de la Ciencia por ser la persona más joven en llevar una de sus investigaciones a las páginas de una publicación. Y lo hizo con un trabajo que desmontó a la supuesta medicina alternativa del toque terapéutico, una técnica de sanación relacionada con el reiki. El toque terapéutico y el reiki parten de una premisa: el ser humano tiene un «campo energético» que si se desequilibra causa enfermedades. El terapeuta, a modo de guía, puede imponer las manos para cambiar el flujo del chi (para los chinos la energía espiritual del universo) –o prana, en su versión india– que hace mejorar la salud del enfermo. Un tratamiento que la ciencia nunca ha aceptado. "Esta técnica asegura que puede llevar a la sanacion con la imposición de manos" Aunque tanto el reiki como el toque terapéutico suenan a algo ancestral de miles de años de historia con una profunda base espiritual, lo cierto es que son técnicas que se inventaron en el siglo XX. En concreto el toque terapéutico surge en 1970 de la mano de Dolores Krieger, profesora emérita de enfermería en la Universidad de Nueva York. Junto a una compañera, Dora Kun, seguidora de la teosofía (una amalgama de filosofía, ciencia y espiritualidad) crearon esta pseudociencia que asegura la sanación con la simple imposición de las manos. En pocos años hubo un crecimiento exponencial de seguidores de esta técnica. Incluyendo a miles de médicos que en Estados Unidos la aprendieron con todo el halo místico que le trataron de insuflar pese a que estaba recién creada. Luis Alfonso Gámez, que lleva una vida desmontando «magufos» desde su tribuna de El Correo, cifra en más de 43.000 los sanitarios que practicaban el toque terapéutico en un artículo que también cuenta la historia de Emily Rosa. Un trabajo de 4º curso Con estos antecedentes, una de esas niñas que no paran de cuestionárselo todo se lanzó a descubrir qué había detrás del toque terapéutico. Emily Rosa, entonces una estudiante de cuarto grado en un colegio normal del estado de Colorado, diseñó un sencillo experimento para determinar si los «terapeutas» pueden o no sentir el «campo energético» de los seres humanos. El resultado no pudo ser más claro: apenas sentían nada. El proceso era simple: Emily Rosa se sentaba frente al terapeuta. Entre ellos una mampara de cartón impedía poder verse cara a cara. Solo había dos huecos en la pantalla por donde el experto en toque terapéutico introducía sus manos. En ese momento Emily elegía acercar su mano (y con ella su supuesta energía vital) a una de las dos extremidades del terapeuta, que debía «sentir» sobre cuál de ellas se situaba (sin aproximarse demasiado para que no sintieran el calor corporal, algo realmente constatable sin ningún poder místico). "Los sanadores sintieron la energía el mismo porcentaje de veces que dicta la probabilidad" El resultado fue que de los 28 tests que realizó, el porcentaje de acierto fue un 47%. Tan aproximado a lo que dice la probabilidad que, efectivamente, si lo hubieran realizado personas al azar el resultado hubiera sido el mismo. Tanto es así que la elección de la mano sobre la que Emily enviaba su energía la hacía con la ayuda de una moneda lanzada al aire. Puro azar, pura estadística. Sin embargo Dolores Krieger, la fundadora de esta medicina, no se prestó al experimento. «La vi y estaba muy asustada», contaba la niña en una entrevista. Una entrevista en la que también sorprende descubrir su «mente científica», siempre buscando que otros refutaran su experimento, esperando que otras personas repitieran su prueba para poder afirmar con seguridad su verdad: la verdad de la ciencia contrastada. El resultado de tanto esfuerzo llegó en 1998 con la publicación de su trabajo en la revista Journal of the American Medical Association. Un logro épico para el trabajo escolar de una niña de 11 años. En el vídeo, el experimento replicado para la CBS alojado en YouTube. link: https://www.youtube.com/watch?v=mNoRxCRJ-Y0

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Puede la comunidad cientifica provocar el apocalípsis?
OfftopicporAnónimo2/13/2015

El problema de los nanorobots es que son capaces de convertirse en auténticos exterminadores de todos los organismos celulares, y podrían llegar a acabar en una sola noche con toda la vida orgánica. Eric Drexler, uno de los padres fundadores del concepto de nanotecnología, ha presentado varias teorías escalofriantes sobre el día del juicio final. Los 5 peligrosos experimentos científicos que pueden llevarnos al Apocalipsis. Por lo general, confiamos en lo que dicen y hacen las personas que visten bata de laboratorio. Pero ¿qué pasa si uno de ellos decide poner el conocimiento y la ciencia por encima de todo lo demás y desencadenar acontecimientos que conducirían a una catástrofe global, incluso universal? Les presentamos cinco peligrosos experimentos que pueden llevar al Apocalipsis. A continuación les presentamos los cinco experimentos científicos que podrían destruirnos a todos… o no. 1. Recreación del ‘Big Bang’ El ‘Big Bang’ no deja de interesar a los científicos, que, decepcionados por no haber presenciado el evento que significó el inicio de todo lo que existe, arden en deseos de que la Gran Explosión vuelva a ocurrir. Y ya están haciendo que ocurra, al reproducir in vitro un millón de tales explosiones por segundo. Nos referimos al Gran Colisionador de Hadrones, nuestro posible asesino, puesto en marcha en septiembre de 2008. Es en esta máquina donde las mentes más brillantes del mundo de la física aceleran las partículas elementales por un anillo de 26 kilómetros para ver qué pasa. El Gran Colisionador de Hadrones, GCH (en inglés Large Hadron Collider, LHC) es un acelerador y colisionador de partículas ubicado en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, sigla que corresponde a su antiguo nombre en francés: Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire); el LHC se encuentra cerca de Ginebra, en la frontera franco-suiza. Fue diseñado para colisionar haces de hadrones, más exactamente de protones, de hasta 7 TeV de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar, el cual es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del que se conoce su ruptura a niveles de energía altos. Dentro del colisionador dos haces de protones son acelerados en sentidos opuestos hasta alcanzar el 99,99% de la velocidad de la luz, y se los hace chocar entre sí produciendo altísimas energías (aunque a escalas subatómicas) que permitirían simular algunos eventos ocurridos inmediatamente después del big bang. El LHC es el acelerador de partículas más grande y energético del mundo.1 Usa el túnel de 27 km de circunferencia creado para el Gran Colisionador de Electrones y Positrones (LEP en inglés) y más de 2000 físicos de 34 países y cientos de universidades y laboratorios han participado en su construcción. El principal problema es que ningún científico sabe exactamente cuáles pueden ser las consecuencias de estos experimentos. Quizás el descubrimiento más importante que permitirá el Colisionador será precisamente que este artefacto es capaz de pulverizar el planeta. 2. El efecto Zenón cuántico Durante muchos años, los científicos han estado escudriñando el cosmos en busca de la antigravedad, que no saben si existe pero que se empeñan en llamar “energía oscura”. Pero lo más raro de todo es el efecto Zenón cuántico, una teoría que afirma que, con solo observar las partículas, las cambiamos (o más bien, cambiamos el nivel en el que se descomponen). ¿Cómo? Bueno, eso nadie lo sabe. Desde que el gran filósofo Zenón de Elea mostrara las paradojas a las que podía conducir la razón al pensar en un concepto, aparentemente, tan inofensivo como es el espacio, muchos han sido los pensadores que han repasado el asunto,encontrando en el tiempo paradojas similares.La física contemporánea ha propuesto un equivalente cuántico a la paradoja de Zenón, llamado efecto Zenón cuántico, que ha sido analizado en profundidad, entre otros, por Home y Whitaker (1992). Un reconocido científico, el profesor Lawrence Krauss, propuso una teoría según la cual la simple observación de la energía oscura puede provocar su destrucción, lo que a su vez provocaría la destrucción de nuestro Universo. Krauss cree que el resultado no tardará en llegar, sobre todo teniendo en cuenta que a finales de los años 90, cuando los científicos tuvieron la suerte de detectar la energía oscura, se observó una serie de explosiones de supernovas. 3. Materia extraña Es una sustancia hipotética compuesta de ‘quarks’, las partículas que construyen nuestra realidad. En física nuclear, física de partículas y astrofísica, el término materia extraña se usa de dos formas, una más amplia y la otra más específica. El significado más amplio es tan solo materia de quarks que contiene tres "gustos" de quarks: arriba, abajo y extraño. En esta definición, hay una presión crítica y una densidad crítica asociada, y cuando la materia nuclear (hecha de protones y neutrones) se comprime más allá de dicha densidad, los protones y neutrones se disocian en los quarks que los componen, resultando así materia de quarks (probablemente materia extraña). El significado más estricto se refiere a la materia de quarks que es más estable que la materia nuclear. La idea de que esto podría pasar es la "hipótesis de la materia extraña" de Bodmer1 y Witten.2 En esta definición, la presión crítica es cero: el verdadero estado fundamental de la materia es siempre materia de quarks. Los núcleos que vemos en la materia que nos rodea, que son "gotas" de materia nuclear, son necesariamente metaestables, y dado el tiempo suficiente (o el estímulo externo adecuado) decaerían en gotas de materia extraña, los "strangelets". Bajo la definición más amplia, la materia extraña podría ocurrir dentro de las estrellas de neutrones, si la presión en su núcleo es suficientemente alta (superior a la presión crítica). Al tipo de densidades que son esperables en el centro de una estrella de neutrones, la materia de quarks sería probablemente materia extraña. También podría ser materia de quarks no extraña, si la masa efectiva del quark extraño fuese demasiado alta. Los quarks encanto y más pesados solo ocurrirían a densidades mucho mayores. Hay dos hipótesis sobre la materia extraña. La primera afirma que esta va a desaparecer inmediatamente después de ser generada. La segunda sugiere que esta materia se estabilizará y empezará a convertir en la misma materia extraña todos y cada uno de los átomos que encuentre en su camino. Ahora imaginen, al menos en teoría, qué hará esta materia extraña en el supuesto de que aparezca en la Tierra. Afortunadamente para nosotros, la materia extraña solo puede surgir como resultado de colisiones de alta energía de las partículas elementales, de modo que no hay peligro en absoluto. Pero, esperen… ¡Tenemos el Gran Colisionador de Hadrones! Al construirlo, los científicos esperaban descubrir qué se genera al colisionar los átomos en un enorme túnel subterráneo, y la materia extraña figura en la lista de posibles descubrimientos. 4. Viajes a través del tiempo A las muchas maneras posibles de poner fin al universo con la ayuda del Colisionador podríamos añadir los viajes a través del tiempo. Que hasta ahora ningún científico serio esté desarrollado la tecnología para estos viajes no excluye que alguien pueda descubrirla por casualidad, como ocurrió con la penicilina. El viaje a través del tiempo es un concepto de desplazamiento hacia delante o atrás en diferentes puntos del tiempo, similar a como se hace un desplazamiento en el espacio. Además, algunas interpretaciones de viaje en el tiempo sugieren la posibilidad de viajes entre realidades o universos paralelos. Una de las sugerencias es que las continuas colisiones de alta energía de las partículas elementales en el Colisionador abran un agujero en el tejido del universo, y que las generaciones futuras aprendan a utilizarlo para viajar a través del tiempo… con todas las consecuencias y riesgos que eso conllevaría. 5. Nanotecnología Las tecnologías modernas tienen como meta producir dispositivos cada vez más pequeños y complejos. En ese sentido, la nanotecnología, que permite crear robots del tamaño de una molécula, es justo lo que hace falta. ¿Y en qué nos beneficia eso a nosotros? Bueno, pues imagínense millones de máquinas microscópicas que viajan a través de los vasos sanguíneos de personas enfermas para atacar un tumor maligno, o para destruir el virus del sida con pequeños láseres, etc. Pero, fantasías aparte, existe un problema real, que es cómo producir en masa estos diminutos aparatos. La solución es simple: hay que enseñarles a producirse a ellos mismos a partir de materiales sacados de su entorno. El problema de los nanorobots es que son capaces de convertirse en auténticos exterminadores de todos los organismos celulares, y podrían llegar a acabar en una sola noche con toda la vida orgánica. Eric Drexler, uno de los padres fundadores del concepto de nanotecnología, ha presentado varias teorías escalofriantes sobre el día del juicio final. Por ejemplo, un escenario conocido como el ‘problema de la plaga gris’ sugiere que los robots, al autoproducirse, consumirían todo el material disponible en el planeta, junto con la propia Tierra. El resultado de este proceso sería que una masa gris formada de nanorobots acabaría flotando a la deriva en el espacio. Mientras tanto, los científicos informan de que están trabajando en un nanorobot ‘reproductor’, una especie de ‘abeja reina de los nanorobots’ capaz de producir miles de millones de máquinas diminutas… y de controlarlas. Aunque quizá nos salvaremos de este triste panorama gracias al Gran Colisionador de Hadrones… que ya nos habrá matado antes.

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