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DonRoque

Usuario (Argentina)

Primer post: 18 sept 2009Último post: 23 dic 2009
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Una historia en partes. Primeras tres.
ArteporAnónimo12/23/2009

Cap 1. Celeridad: El sonido de las balas rasantes me aturdía, el olor de la sangre que brotaba de los cuerpos era intoxicante. Me hacía recordar al olor de la gasolina, o al esmalte tal vez, es un olor llamativo, pero sin darte cuenta las nauseas te atacan por su culpa. Ronnie estaba a unos metros de mí y aún no se había dado cuenta de lo que hacía. Es un estúpido, pero no puedo culparlo por intentar buscar resguardo. ¿Pero que clase de idiota se esconde detrás de un tanque hasta el tope de combustible a base de petróleo? Solo podía rezar por que ellos no lo notasen. ¿Sería mejor que le atinaran y muriera o que fallaran y muriesemos todos? En ese momento lo oí, Ronnie gritó: ¡¡¡Mierda mierda mierda!!! Si, le habían dado. Eso me alteraba un poco los nervios, ya no se la tomarían tanto con él y su amigo el barril explosivo. Era mejor así, de esta forma sus posibilidades de sobrevivir aumentaban cuantiosamente. Mejor un compañero idiota que uno muerto. No quería hacerlo pero la situación lo ameritaba, tenía que acabar con esto pronto. Me concentré en mi pecho, puse mi palma sobre el mismo e inhale una bocanada de aire (aunque realmente solo fue un espasmo), ya me sentía preparado, así que comencé el proceso. La sangre fluyó lentamente (al principio) nutriendo los músculos de mi cuerpo; esa misma sangre que antes no me pertenecía, ahora se encontraba a mis servicios. No importa cuantas veces lo haga, no logro acostumbrarme. Lo siguiente fue simple, una serie de movimientos realizados a una velocidad inconcebible para un humano, un par de vueltas y giros, una nariz rota, un balazo en mi hombro y otros tres sujetos que hubiesen dado lo que sea por ser el infeliz de la nariz rota, quien por su expresión de horror parecía querer intercambiar lugar con alguno de los imbéciles muertos. Ronnie no parecía a gusto. Según él, pude haber reaccionado antes, haber evitado que le disparasen, pero no es tan sencillo. Cuando me hiperactivo no puedo controlarme en mi totalidad. Ronnie me preguntó como se sentía y yo le conteste, cuando me preguntan como es siempre contesto lo mismo: Imagina que estas en una pista de patinaje atiborrada de gente y que tu eres el único que tiene un cohete en la espalda, llegar a alguien no es difícil pero si necesitases frenar por algún motivo estarías en problemas, ciertamente por que tu cuerpo sea más veloz no significa que tus sentidos también lo sean. Igualmente, como un cohete explota y se apaga, a mi me sucede lo mismo. Luego todo fue negro por algunas horas. Cap 2. Letargo: Acá debo abrir un paréntesis en la historia, para poder explicar lo siguiente acerca de ciertos estados de la mente de una aberración. Las horas de vigilia son casi extáticas; los sentidos agudizados, los gustos aumentados, los sonidos minúsculos antes imperceptibles, los detalles nimios al ojo común, aromas nunca conocidos por el hombre y el tacto, sin duda la mejor parte, el rose de la seda virgen, la piel de una hermosa mujer. El despertarse conciente de estos hechos es casi un motivo para la locura. Pero eso durante la vigilia, ya he dicho. Cuando tu conciencia escapa a la razón del cuerpo, es ahí cuando la parte fea del asunto sale a flote. Aunque no sea la expresión correcta. Mejor dicho, la parte fea se hunde en uno mismo. Quizá lo diga así por que no es un dolor físico. Cuando se está en ese estado de somnolencia, se equilibra todo lo bueno que sucede en la vigilia, todo lo malo, todo lo horrible, lo violento, lo errático y nauseabundo que haya pasado por tu mente vuelve para recordarte que fue invención tuya. Pero no se manifiesta, como ya dije antes, se entierra, se hunde, baja hasta lo profundo de tu ser y allí se queda esperando, esperando a que despiertes para verte jugar a ser lo que no eres realmente. Eso si es un problema, imagina tener un estornudo que no quiere salir durante el resto de tu existencia, puede acabar con la cordura de muchos. No soy partidario de las historias de agonía, dolor eterno y demás estupideces, aunque si acepto que realmente estoy más orgulloso de mi habilidad de tiro y mi buena suerte que de mi supuesta inmortalidad. Bueno, por fin desperté. Y daba gracias por ello. Ronnie me miró por el retrovisor, no es la primera vez que me tiene que cargar al auto para llevarme de regreso, no tiene idea de lo infinitamente agradecido que estoy con él, no es nada fácil trabajar conmigo, en especial si el amanecer está a solo quince minutos de tostarte las zonas mas delicadas de tu cuerpo y el sujeto que debe cargarte tiene ocho milímetros de plomo enterrados en la rodilla. Por suerte Ronnie es resistente, es una de las cosas que me hacen confiar en el, eso y su pierna ortopédica. Admito que cuando sabes que el ochenta por ciento de tus trabajos van a terminar en huidas o balaceras, un sujeto con una sola pierna puede parecer un estorbo, pero esta vez fue de mucha ayuda. Además de que fue lo bastante considerado como para esconderme de la luz del día y esperar hasta la noche para poder sacarme, o eso creo, si me entero que en algún momento me abandonó a merced de lo que sea durante mi reposo, le esconderé su pata de palo solo para reírme de él. El viaje de vuelta a casa fue bastante tranquilo. Cap 3. Presencia: De vuelta en la oficina todo fue paz y tranquilidad, como odio eso. No me mal interpreten, me gusta estar en una pieza, pero hay un peculiar sabor en la acción que me incita a devorar situaciones de riesgo cada vez que pueda. Dicen que con el tiempo perdemos la pasión, puede que sea cierto. Quizá lo haga para sentirme vivo otra vez. Lo disfruto y punto. Mientras yo me aburría en mi silla, Ronnie dormía placidamente en su catre. Así es, una agencia de investigación de primera, contábamos con todos los lujos. Teníamos desde catres húmedos y ventanas empañadas, hasta ratas y palomas de lo más aseadas. ¿Qué más podrían pedir? ¿Qué más necesitarían para ser felices? Volviendo a mi emocionante faena. Recuerdo mi emoción en ese instante, hasta ese momento de la noche no me había sentido tan eufórico. En realidad solo estuve a punto de caer de mi silla, tiendo a inclinarla un poco, pero me pareció que le daría un buen toque a la escena. Mientras seguía pensando que debía, quizá esconderle su pata de palo a Ronnie, solo por diversión, la campana de la puerta sonó. Seis pasos después, siete, perdón. La niña peor alimentada y sucia que puedan imaginar estaba frente a mi escritorio. El pelo enmarañado le cubría el rostro; el overol, que mugriento, lucía cortes en las rodillas me hacía recordar a las caricaturas de la televisión que retrataban estereotipos yanquis de sureños campesinos. Sus pies descalzos tenían tierra incluso en la tierra debajo de su tierra. Si no fuese por lo que pasó luego no me hubiese molestado siquiera en fingir que estaba respirando. Ella me miró, fijo a los ojos. Se corrió su torpe y enmarañado flequillo y vio directamente el interior de mi ser. Ella era más de lo que parecía. Era todo, durante unos instantes sentí que mi que mi corazón volvía a latir solo para frenarse de nuevo, sentí una ternura que quizá solo un padre pudiese sentir. Sentí un odio indescriptible que solo un animal cegado por la rabia sentiría, puesto que estaba frente ella y no sabía quien era. Sentí angustia por no haberla encontrado antes. Sentí la necesidad de ser vulnerable y solo por eso comencé a bombear mi sangre para ser lo más humano y simple que pudiese parecerle. Hasta que por fin la desgraciada me soltó. Se puso una gorra, que obligó a su flequillo a tapar sus ojos. Y caí de nuevo a la tierra, mi departamento mugroso, mi habitación con mala ventilación, mi silla que rechinaba. Me parecía mala idea tomar mi arma, uno nunca sabe que es lo que estas cosas puedan hacer, pero no podía dejar de pensar que si tuviese la oportunidad de enterrar una bala en su cráneo, lo haría gustoso. De forma imperante, pero aún así sin perder su postura infantil, como un capricho casi, me dijo: “Necesito su ayuda… ¿señor?”. Eso me desquició por completo, esa última palabra no era importante, pero su tono fue de inocencia fingida y de goce por demostrarlo así. Ronnie no se despertaba todavía. Sería mejor así, la última vez que se metió un infante en la habitación lo uso para practicar golf con su pata como palo. No tolera a los niños, menos si cree que están pidiendo limosna. Ahora se llevaría una sorpresa al saber que uno nos había contratado. www.gravitation-field.blogspot.com

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Ojo rojo, un poema de mi autoría.
ArteporAnónimo9/18/2009

¿Quién crees que soy? ¿Quién seré realmente? ¿Te enterarás hoy? ¿Recordaras lo ausente? Lo que faltó en el momento, lo que dije en silencio, quizá vaya en aumento, quizá lo potencio. Mi sombra que gime, mi persona se tuerce, mi mente se deprime y mi cuerpo se ejerce. El llanto no se oye, lo recuerdo y lo veo, en quien me apoye, oigo titubeo. La luna me llora, el llanto se pierde, la sangre me adora, la araña me muerde. Quizá ya no haya sueño alguno, mi mente se calla, vuelvo a ser uno.

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Algunos textos de autoría propia.
ArteporAnónimo10/13/2009

Tiempo: ¿Qué somos si no instantes de una eternidad? Tan solo el parpadeo veloz, o un aleteo en el vuelo del colibrí más diestro. Somos solo tiempo, transcurriendo, tiempo y nada más. Pero, ¿qué es el tiempo? El tiempo, no es más que la ilusión de algo que nunca fue ni será, el tiempo es solo un concepto abstracto,(como todo concepto) que responde a la necesidad humana correspondiente al orden. El tiempo no existe en si mismo, si no que es solo un margen auto-impuesto por el hombre, para, así, sentirse en control de “algo más”. El pasado como tal, es solo el recuerdo y memoria de hechos ya acontecidos, de ninguna forma llegaría a más que solo una memoria enterrada en la mente del hombre. El futuro, solo una de varias posibilidades a suceder, pero, siendo así, no es un destino, si no, una cantidad de opciones a elegir por cada uno (¿?). Lo único seguro es que tenemos un presente, solo una delgada línea entre pasado y futuro, pero sin embargo imposible de cruzar. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Un beso asesino: Mi lengua se traba en incontables nudos, danzando al compás del sonido de mi corazón. Sonido alguno proveniente de mí, solo un murmullo de lo que realmente quiero decir. La sangre que fluye, altera mi visión, la nube en mis ojos no me deja ver, pero se que ahí está, poniéndome nervioso, a cada paso y suspiro. Nada responde como lo acordado, nada se altera sin embargo. Tan solo algo al final, decide que vale la pena el estar allí. Es solo un beso. ¿Es solo un beso? ¿Quizá sea un beso asesino? Quizá solo sea un beso asesino. Tan poco. Y sin embargo tanto. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Una liebre y un corazón: <center>Mente en blanco, corazón esquivo, alma en mano, y un dolor altivo. De dos en dos, saltás sin temor, yo, el cazador, y la liebre, vos. En el banco frío, pierdo el brío, esa cornisa de roca caliza. Pierdo tu mano, pierdo tu pelo, pierdo lo sano, muerdo el anzuelo. La plaza nocturna, mis cinco sentidos, mi corazón es la urna de esos alaridos.</center> ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Lo que me pasó hoy: “A veces brilla cuando la baño, a veces no, porque me olvido de limpiarla. Mi mamá me reta cuando ella está sucia, pero no es mi culpa, a veces me olvido de las cosas. Recuerdo que una vez la saqué a pasear, pero la muy escurridiza se me fue de las manos, y no pude alcanzarla, eso me entristeció bastante. Al rato mi mamá me ayudó a buscarla, suerte que la encontramos, si no, no se que hubiese sido de ella. Me acuerdo de la primera vez que la vi…” Levanta la lapicera de la hoja, apaga su cigarrillo, toma otro del bolsillo de su camisa y lo enciende en su boca dando una gran pitada. -Que idea estúpida- Toma el cigarrillo con dos dedos, mientras exhala por nariz y boca todo humo que le es posible- ¿Quién querría leer una historia acerca de una granada mascota?.- Hace un pequeño bollo con la hoja y la lanza contra una pared, para impactar en un pequeño monte de ideas desechadas. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Las memorias del último príncipe de Arcadia: “Tic, tac, tic, tac. ¿Por qué las cosas se dieron así? Tic, tac. No entiendo, nadie entiende porque hago lo que hago. Tic. Ni siquiera yo. Tac. ¿Por qué? Tic, tac, tic, tac, tic. Mentira. Tac. Si lo sé. Tic, tac. Pero. Tic. ¡No! Tac. No voy a aceptarlo. Tic. Eso sería rendirse ante mi condición. Tac. No puedo permitirme… Tic…el darle la razón. Tac. Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac… No ya no más se acabó ya no importa lo que digan ni hagan ni piensen o expliquen o quieran intentar hacerlo porque al final siempre es todo igual y termina de lamismamanerayanomeimportaloquepuedanllegaradecirmePORQUEporque porque, porque. Ya no voy a estar acá para cuando ellos lleguen. Se acabó. Es el fin del camino. Todo se acaba acá. Da miedo, pero al mismo tiempo, es también reconfortante saber que ya no va a suceder nunca más. Hace tiempo. Hace tiempo que no lloro así. (¿)Adiós, mundo cruel(?).” -Ya le decía yo, Mr. Gangren- Dijo el sujeto de traje, mientras se acomodaba la corbata-,el príncipe siempre fue un sujeto raro. -Ciertamente, Lord Belington- afirmó quien se encontraba a su lado-, ¿Quién hubiese imaginado que el príncipe llevase una vida tan apócrifa? -Comentan que sucedió porque el príncipe no se encontraba en un buen estado psicológico.-Dijo Lord Belington. -Comprendo que el príncipe no estuviese bien, o que estuviese deprimido,-Mr. Gangren se rascaba la cabeza mientras lo decía.- es una horrible forma de terminar con sus días. Yo jamás hubiese elegido tal método, ni siquiera lo hubiese hecho con otro método, no no no… De ninguna manera. Ya no importaba realmente, quizá había muerto, pero, a nadie importaba el que se hubiese ido. Tanto esfuerzo y solo sirvió para dar más charla a quien no dice nada. Pobre príncipe… Ahora su cuerpo yace en el suelo. Mientras las sombras ríen y las pesadillas se pasean por lo que antes fue su castillo. Es imposible ignorar ese orificio en un sien, nunca quiso morir, él no deseaba la muerte, solo deseaba, no vivir. Quizá nadie comprenda su punto de vista. Algunos dicen, que cuando las aspiraciones son muy altas, casi perfecto, también es perfecto. Para él no fue así. Las memorias del último príncipe del Arcadia. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- La última danza: Danzaba en el aire, sutil pero energético, delicado pero imponente; sublime, pero aún así, los suficientemente diabólico como para fomentar el pánico en el más valiente de los corazones guerreros de nuestra tierra. Sus ojos, las leyendas hablaban de los ojos rojos más furiosos que el hombre pudiese ver, pero no resultaba así. Su mirada era muy diferente a la imaginada, ojos negros. Los ojos negros más profundos, miraban con melancolía hacia el barro de la existencia, me sentía tan solo un trozo de tierra. Su mirada estaba enfocada en mí. El pelaje dorado, las escamas verdes. Me recordaba a los trajes imperiales, hermosas túnicas divinas que tan solo podían ser portadas por semidioses. Pero esto. Esto era aún más bello. Perdido en mi éxtasis, una voz resonó en mi cabeza. -Soy la ira contra la ignorancia y la sed del conocimiento,-Dijo en forma de reproche.-soy el principio del fin y como tal el final de lo que alguna vez fue el comienzo,- Su voz se hacía cada vez más fuerte, sonaba como el trueno de una furiosa tormenta.- no soy el bien, no soy el mal;-y finalmente se despidió.- soy tan solo la duda que alberga en el corazón del esperanzado y el creyente.- Con esto último dicho, desapareció entre las nubes como llego, en una fugaz y hermosa danza. Aún hoy me cuestiono si no lo soñé. Algunos me decían que ellos representaban el odio, la ira del fuego. Otros decían que tan solo eran el mal. Pero yo ahora entiendo todo, ellos tan solo son el conocimiento, del bien, del mal, son el conocimiento imparcial del cual está formado el universo. El bien, el mal, esas solo son historias con etiquetas. Para mas aburrimiento literario visitar el link: http://gravitation-field.blogspot.com

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