DonPorretti
Usuario (Argentina)
La infidelidad Muchos lo ven como pecado; otros, como traición; algunos dicen que es parte de la naturaleza humana y hay quienes la consideran como una forma de salvar a la pareja. La infidelidad o adulterio es penada por las grandes religiones y por la sociedad en general aunque distintos estudios demuestran que el 50% de los hombres y entre el 30 y el 40% de las mujeres lo cometen. ¿Por qué el doble discurso? ¿Siempre es condenable estar con otra persona fuera de la pareja? ¿De qué hablamos? Según el diccionario, infidelidad es sinónimo de “deslealtad”. Sin embargo, lejos de la moral de otros tiempos, hoy se comienza a ver esa “deslealtad” como algo común. Según la investigación realizada por Pittman, el 50 por ciento de los hombres y entre un 30 y un 40 por ciento de las mujeres que están en pareja cometen infidelidades. Incluso, ya no se ve como algo tan negativo, e incluso las reacciones variarían según el género de la persona. Según un estudio realizado por las investigadoras de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Martina Casullo y Mercedes Fernández Liporace, las reacciones frente a un engaño varían con el género y el tipo de engaño. “Para las mujeres, es más doloroso el vínculo afectivo de su pareja con otra persona que el pensar en una aventura breve que incluye sólo una relación sexual genital -explica Casullo. Ellas tienden más a buscar en el hombre protección y seguridad y sus celos entonces tienen que ver con la amenaza de perder lo que el hombre les aporta”. Por eso, asegura, “las mujeres perdonan más una aventura”. En tanto, a los hombres los desvela más la infidelidad sexual de la mujer. Ellos sienten “temor a una paternidad mentirosa”, opina Casullo. En el estudio en cuestión se preguntó a los encuestados qué le molestaría más: ¿Imaginar a su pareja formando un vínculo emocional profundo con otra persona o que sólo disfrute de una apasionada relación sexual con otro/a?. A un 82% de las mujeres encuestadas lo que más les dolería de una infidelidad es que su pareja se enamorara de la otra persona, frente a un 18% que dice que le molestaría más una noche de pasión. Entre los varones, al 52% le mortifica más pensar a su pareja enamorada de otra persona, mientras que al 44% los desvela la posibilidad de que su pareja tenga un encuentro sexual con otro hombre. ¿Cuál es la causa una infidelidad? -En toda relación de pareja llega un punto en que nos gana la rutina y el aburrimiento, y desearíamos recuperar la adrenalina y el romance de antaño. Para que se produzca una infidelidad es necesario que se cumpla la “Regla de las C”: Curiosidad, Calentura y Confidencialidad. El infiel engaña porque puede hacerlo, ya sea porque halló quien busqueaventura, porque se dio la situación y/o porque cree que nadie lo sabrá. Si supiéramos que contamos con confidencialidad absoluta y garantía de que nadie se enterará jamás, todos seríamos infieles. Si no lo somos es para no herir a nuestra pareja. ¡Y porque tampoco es fácil encontrar con quién serlo! -¿Se busca fuera de casa lo que no se tiene dentro?-No tanto como se cree. Para la mayoría de los infieles no interesa tanto con quién poner los cuernos sino el hecho de hacerlo. La infidelidad no tiene nada que ver con lo que la pareja oficial sea, haga o deje de hacer. El infiel tiene una tendencia a serlo, por un motivo u otro. -¿Qué busca entonces un infiel en su amante? -Proximidad y novedad. Los hombres se enamoran de quien tienen más cerca. Que alguien que se quede a tu lado y no se vaya, es sexy, sobre todo si en la pareja ya es absolutamente todo conocido y predecible. ¿Adivina qué tiene ella que no tienes tú? ¡Que no es conocida! -¿Cómo detectar a un infiel al instante? -El infiel elige sus ropas con más cuidado que antes, hace dieta e inventa motivos para estar cada vez menos tiempo en casa. Jamás tiene hambre, y habla de temas que antes no dominaba. Cambia de gustos súbitamente, se ofende cuando le insinúan que miente y no quiere tener sexo con su esposa. -¿Son distintos los indicios de una mujer infiel a los del hombre infiel? -En temas de ocultamiento los hombres son un desastre: van dejando evidencias por todos lados. Al contrario de lo que pasa con los hombres, una mujer prefiere que su romance quede en la mayor discreción. Los hombres infieles compensan la culpa con regalos sorpresas y comida cara. La mujer intenta estar más enfurruñada aún, para que él no sospeche de que ella está enamorada y feliz. Los hombres toman la infidelidad como un juego. Las mujeres buscan a alguien que las abrace y las mime. -¿Es posible perdonar y olvidar una infidelidad? -Pedir perdón es una especie de sucia manipulación post-traición de parte de quien ha cometido la falta. De primeras, sólo es posible dejar pasar el incidente y no seguir hablando de ello. Pero está claro que no se olvida jamás, por lo cual el infiel tendrá que cuidarse mucho más que antes del engaño, para volver a ganarse, aunque sea una parte, de la confianza del otro. -¿Cómo podemos salvar nuestra relación ante una infidelidad? -Tratando de no darle mayor importancia de la que tiene, y pensando en el infiel y tú como pareja sólida, siendo el amante un tercero circunstancial que pasó a la historia, y que ya está fuera de escena. Hillary Rodham, la esposa de Clinton, asumió la infidelidad de su marido diciendo: “En veintitrés años de matrimonio pasan muchas cosas en una pareja, y esta fue sólo una de ellas”. -¿Cree usted que las infidelidades son la causa de la mayoría de las rupturas entre parejas? -Desde luego. Un matrimonio es un pacto de ayuda reciproca, una sociedad de socorros mutuos. Nadie toleraría hacer una sociedad con alguien que se asocia a otro sin avisarte, ¿verdad? Pues si no lo tolerarías en el mundo de los negocios, muchísimo menos en el mundo de las relaciones íntimas. Una infidelidad es una burla a la confianza que otro ha depositado en ti y está muy bien no tolerar un engaño. Pero hay que tener en cuenta determinados parámetros: quién eres tú y quién es tu esposo infiel. En el libro digo que está muy bien que te divorcies de un Don Nadie que te ha engañado, pero también recomiendo que si tu marido es alguien de la altura, sería mucho mejor que hicieras la vista gorda. -La persona que ha sido una vez infiel, ¿lo será siempre? Si se atrevió a hacerlo una vez, tal vez se atreva otra más. -¿Cuáles son las claves a grosso modo para que tu pareja no te sea nunca infiel? En la antigüedad, los matrimonios se soportaban por los hijos, por el qué dirán y por la situación económica de la mujer. Ahora vivimos bombardeados por estímulos publicitarios que quieren convencernos de que si no te sientes como Romeo y Julieta, tu pareja no sirve. Los dos extremos son malos. Ni hay que soportar todo atropello y falta de respeto, ni hay que divorciarse al primer engaño. Lo que se dice y piensa Probablemente haya un número cercano a infinito acerca de lo que la gente piensa y siente respecto a la infidelidad. Sin embargo, al charlar con la gente acerca del tema creo que se pueden agrupar en las siguientes visiones. Infidelidad como algo malo e incorrecto Otra vez volvemos a la moral y al pecado al que hacíamos referencia al principio. La gente con convicciones religiosas o apego a las normas sociales, verá la infidelidad como algo negativo y reprobable sin perdón. “Si me engaña lo largo”. No hay puntos grises y tienen una posición rígida frente al tema. Dentro de éstos hay un subgrupo que ni siquiera lo piensa como algo cercano, ya que no está en su vida cotidiana. Pensar en eso es tan alejado como pensar en las drogas para quien no tiene contacto con ningún consumidor o adicto. Sí, la infidelidad es mala pero… Esta teoría sostiene que la infidelidad no es recomendable pero es entendible en ciertas circunstancias especiales -casi divinas- donde la persona puede tomarse ciertas licencias por producirse en un momento especial. No se hace para perjudicar a la pareja, sino como un mimo a la propia persona, en que la pareja no tiene nada que ver._ Tomemos el caso de Eduardo. Su novia había estado con otro hombre durante un viaje a Europa y él ni se inmutó: “Lo importante es que no lo hizo para perjudicarme; ahí sí me habría dolido. Lo hizo porque tuvo ganas en ese momento y en ese lugar, y creo que eso no cambia lo que ella siente por mí”. Infidelidad fatalista Recuerdo con cierto estupor el día en que una compañera de la facultad me dijo la siguiente frase: “De los cuernos y de la muerte nadie se salva”. Creía que no había mucho más para hacer. Parecía algo inexorable e irrefrenable. Mucha gente se maneja con esa idea de pensar al tema como si fuese algo trágico e irreversible. Simplemente es algo que pasa y no se puede hacer nada al respecto. Otra frase de quienes mantienen este pensamiento es “todos engañan”. Claro que tal vez, ponen en nombre de “todos” lo que ellos hacen o piensan._ Liliana tiene ahora 25 años, y se casó hace poco más de un año. Hace algunos meses se le dio la chance de estar con un compañero de clase en la universidad privada a la que asistía. No lo dudó un segundo, justificada por su teoría. “Después de todo, todos lo hacen”. La experiencia le resultó de todas formas poco placentera. Infidelidad mesiánica Hay gente que vende la infidelidad como algo bueno que sucedió en su relación de pareja. Miriam, de 33 años, dice: “Después de lo que paso con Ignacio me di cuenta de que amo a mi marido y que nunca debería haberlo hecho. Ahora estamos mucho mejor”. _ Alejandra, de 26, cuenta una historia similar. “Yo lo engañé a mi novio con un ex porque nunca me prestaba atención. Después del hecho, se lo conté y a partir de ahí se empezó a poner las pilas”. Alejandra se va a casar en julio con ese mismo novio. Infidelidad Cínica Aldana está casada hace un año y me cuenta su punto de vista respecto al tema “Mirá la cosa es así: si yo te engaño, vos no te vas a dar cuenta. Para mí eso es lo importante. Uno está casado y al principio todo es lindo. Pero la realidad es que después de un tiempo uno se aburre y bueno… Además -agrega- andá a saber: tal vez mi marido hace lo mismo. Lo importante es que no se dé cuenta y que no tenga consecuencias en la relación”. _ Aquí se dice en nombre de una realidad que la pasión con el tiempo no puede ser como la de los primeros tres meses. Y como esto es inevitable, uno tiene derecho a hacer lo que sea. Infidelidad con V de Vendetta Al mejor estilo mafioso y con la antigua ley del Talión (“Ojo por ojo y diente por diente”) hay gente que se atribuye el poder de ser infiel, porque su pareja lo fue. También hay casos en que una infidelidad se produce porque la pareja no hizo algo, o no fue suficientemente afectiva; o porque se sintió abandonada o dejada de lado. Esto parece dar al partenaire la capacidad de vengarse en la forma que más le convenga. Infidelidad como un derecho En algún punto es parecida a la anterior, aunque con algunas diferencias. No es por venganza, sino como una suerte de indemnización. Frases como “Lo que no te dan en casa, se busca afuera” muestran como un derecho o resarcimiento que tienen las personas si no reciben lo que ellos creen que merecen en determinado tiempo y lugar. “Mi mujer nunca quería hacer ciertas cosas en la intimidad”… entonces me fui con mi vecina. TIPOS DE INFIDELIDAD * Un primer caso es la infidelidad física, producto de una curiosidad, una fantasía no satisfecha o una etapa saltada en la vida. La persona tiene deseos de experimentar o conocer con otro que no sea su pareja, en vez de vivir las fantasías dentro del matrimonio las vive fuera, no se compromete el afecto, es sólo una aventura. "Lo curioso de esto, es que la persona que ha sido infiel, no se siente culpable, ni que ha roto su compromiso, siente que se saco una curiosidad actuándola con alguien externo". * Otro es aquella por enamoramiento o emocional, donde la persona se involucra mucho más con su amante, ya no es sólo una aventura de una noche, implica sentimientos, lo cual dificulta la recuperación de la armonía dentro del matrimonio. * Una tercera clase es aquella para buscar una cualidad de la que carece la pareja estable. En unos casos, el amante está dotado de una virtud o cualidad -psíquica, anímica, temperamental, sexual, social o de otra índole- de la que carece su pareja. En otros, el infiel se evade de su pareja estable y busca un cómodo refugio donde liberarse de la opresión de la vida y costumbres propias de la vida con su compañera(o). * Otra variedad es la infidelidad psíquicamente insuperable. Son las personas incapaces de guardar lealtad o compromiso alguno. El deseo sexual les resulta incontrolable. Son 'cleptómanos del corazón', aprovechan la mínima ocasión, anteponiendo su propio placer sobre sus valores. En el caso de los hombres son los llamados 'Juan Tenorio', que dudando de su virilidad, recurren a la infidelidad una tras otra para comprobar su ego de hombre. Por su parte, las mujeres, les cuesta crecer y permanecen en la etapa de la conquista, para mantener una sensación de juventud. Generalmente son infieles con hombres muchos más jóvenes que su marido. * Existe también una especie de infidelidad platónica, en la cual se siente que el compromiso de comunicación se da con otra persona y no con su pareja, aquí no se llega a la cama, es una especie de "incomunicación afectivo espiritual". * Otro género, un tanto inusual y menos común, pero que existe, es la traición afectiva 'provocada', aquí los infieles inducen esta situación con el objeto de salvar el matrimonio, sí, tal cual lo leyó: "Personas que no han logrado que su pareja los escuche lo suficiente, que se sienten olvidados, quieren que su compañero(a) se entere de lo mal que se sienten y que hay alguien esperando por si no se les valora lo que ella o él requiere. Es una especie de luz roja. Lo que le interesa es provocar un remezón, que fortalezca el vínculo. Aunque suene extraño, este tipo de infieles no desea esta relación, sino que la provoca como un intento desesperado para salvar su matrimonio. INFIDELIDAD MASCULINA Y FEMENINA Infidelidad masculina básicamente plantea a un hombre inmaduro, que la toma como un complemento a su relación, en vista de su dificultad a la fidelidad o a poder profundizar en una relación. Dentro de este tipo están también aquellos que lo hacen para agredir a la pareja frente al compromiso, haciendo sentir a su mujer que ellos no se sienten limitados al matrimonio, manteniendo una puerta abierta de escape para la aventura ante situaciones de su desagrado dentro del hogar. La infidelidad femenina al igual que en el varón se produce por el temor al compromiso, por no sentirse lo suficientemente involucrada con su compañero en el plano afectivo-comunicacional. Dentro de las mujeres infieles están aquellas que han tenido una sola pareja en sus vidas y pasado los 35 a 40 años, sienten la curiosidad de experimentar sexualmente con otros hombres. Hay algunos tipos de infidelidad femenina en que la mujer lo hace con el objeto de manifestar su desprecio por la figura masculina, usando al hombre y teniendo la sensación de control, generalmente por una situación de venganza ante episodios de su infancia provocados por su padre u otros hombres. Muchas veces son mujeres frígidas, que hacen todo el espectáculo frente a sus amantes, sintiendo en su fuero interno que son ellas las que dominan la situación y cuando quieren se deshacen del hombre. Testimonios: LOS HOMBRES TAMBIÉN PERDONAN En una sociedad machista como la chilena, una infidelidad femenina es mucho más difícil de sobrellevar que cuando el infiel es un hombre. La mujer se hace merecedora de una condena social que la estigmatiza y la daña en su honor. Por su parte, el varón víctima del engaño, queda en una posición muy incómoda respecto del estereotipo de "macho dueño de su hembra" y debe cargar con el peso social que significan los llamados "cuernos" de una traición. En el siguiente testimonio, la pareja entrevistada hizo prevalecer el deseo de reiniciar el proyecto común iniciado el día en que se unieron como marido y mujer. Luchar contra todo el dolor y desencanto que significó la infidelidad de Daniela. Después de tener a su único hijo, la relación se hizo rutinaria, como suele suceder cuando no se cultiva, había carencia de comunicación. Daniela comenzó a sentir la falta de algo. Santiago era un tanto distante y poco cariñoso. Apareció la persona que ofrecía más oído a sus necesidades afectivas, ella se deslumbró y cayó en las redes de un encantamiento fugaz, y según lo reconoce hoy, "idealicé una vía de escape que finalmente era sin salida". Ella comenta: "La persona con quien me enredé, parecía ser lo que yo buscaba, pero... Son momentos en que uno se deja llevar, creía que él sí me iba a escuchar y darme el afecto que yo necesitaba, pero me equivoque y fue un error que tuve que pagar caro". Al enterarse del engaño Santiago se fue de la casa. Permanecieron cuatro años separados, aunque ella nunca convivió con su amante, cada uno trató de seguir con su vida, unidos fuertemente por el lazo que significaba su hijo. Santiago manifiesta que durante el tiempo que vivió sin Daniela, siempre tuvo la esperanza de que ella iba a recapacitar: "Luche por ella, tuve que hacer un trabajo de reenamoramiento por la mujer que amaba... Lo ocurrido creo que fue por un desfase en nuestro caminar de pareja, obviamente fue lamentable y doloroso, pero sucedió. Cuando llegaba y cerraba la puerta sentía la soledad, el dolor de un engaño, pero por otra parte se despertaba en mi un aliciente en el amor que nunca murió en mi". Por su parte Daniela agrega: "Actualmente nuestra relación íntima como pareja es mucho mejor que antes de separarnos. Para llegar a este punto se requiere de mucho amor, cariño delicadeza y, sobre todo, comunicación. Antes nunca hablamos de los gustos en la cama, hoy, incluso eso ha mejorado una enormidad, el deseo de ir explorando… Con esfuerzo nos situamos en el presente con la idea de continuar juntos, convencidos que ambos creíamos en esta apuesta que incluía el perdonar una infidelidad y ser capaces de dar vuelta la página y dejarlo atrás". Daniela tomó el arrepentimiento y Francisco el perdón como despertadores de aquel amor, que como él lo afirma, "estuvo dormido durante el tiempo que duró su separación". Al parecer la alerta dio resultado. En estos dos años de reencuentro, no han dejado de usar al "amor" como pila de larga duración para continuar en un proceso diario de reconstrucción de la armonía de pareja. TODO LO SUPERA EL AMOR En la medida que el vínculo es más sólido existe la posibilidad de seguir con una relación donde hubo infidelidad por parte de uno de los cónyuges. Cuando el amor y la profundidad de la relación permite superar esa aventura, ambos salen fortalecidos. Andrea y Alejandro, son los nombres ficticios de la segunda pareja que comparte su historia, entregando su enseñanza sobre el valor del amor y del perdón sobre el rencor. Hoy, con 17 años de casados y tres hijos, parecen una pareja de recién enamorados, que no delata la profunda y grave crisis que significó la infidelidad de Alejandro cuando llevaban ocho años de matrimonio. Una aventura que lo llevó a dejar su familia por dos años de convivencia con su amante. Las razones que influyeron en este engaño son reconocidas por ambos. Por su parte, Andrea reflexiona que en cierta medida condujo a su esposo a esta aventura. Una postura que le tomo tiempo de meditación y de un verdadero reconocimiento de su culpa dentro del problema: "En ese tiempo era muy introvertida, no daba facilidades para una buena vida en pareja… Tenía mis dos primeros hijos muy pequeños y me dedicaba cien por ciento a ellos y a la casa. Inconscientemente dejé de lado mi labor de mujer y esposa, no lo acompañaba a salir de noche por ejemplo, pues él era muy bohemio y nunca di mi brazo a torcer. No me daba cuenta que además de ser tan buena madre y ama de casa, debía ser también una esposa amante... y a la larga ello fue provocando que mi marido se desencantara de mí". Alejandro, manifiesta el error que fue llevar esa vida tan bohemia, olvidando que el compromiso con el hogar es prioritario antes que los amigos: "Me sentía con una falta de cariño grande y busqué en otro lugar lo que no encontraba con mi mujer... con ello no quiero quitarme la culpa... Mi error fue nunca decirle lo que me faltaba, lo que necesitaba de ella". Él nunca reconoció su infidelidad frente a Andrea. Sus frecuentes llegadas tarde y ausencias prolongadas, donde nadie sabía su paradero, hacían que la existencia de un amante fuera evidente. Con todos estos problemas llegaron al acuerdo mutuo que él se fuera de la casa, sin que Andrea supiera efectivamente que se trataba de un adulterio. Supuestamente se fue a vivir con su madre, pero al igual que en su casa se perdía por días. "Cuando me di cuenta que él no vivía con su mamá, por una cuestión de amor propio y de saber la verdad, me convertí en detective y lo seguía para averiguar con quien vivía. Cometí muchas irresponsabilidades, como dejar a los niños solos en la noche para salir a buscarlo. Finalmente, descubrí lo que sentía ya era obvio: tenía una amante", relata Andrea. Durante esos dos años, hubo reencuentros fugaces con su esposa, la señora se convertía en amante. Andrea quedó embarazada de su tercer hijo. Al comunicárselo a su marido la respuesta de este fue de rechazo. Ante esta situación, sola con sus otros dos hijos, tomó la decisión de abortar. Alejandro después de enterarse del aborto y del deseo de separarse legalmente por parte de Andrea, reflexionó sobre su traición, y de lo que su mujer fue capaz de hacer por él. "Un fin de semana, literalmente la rapté. La pase a buscar a su trabajo y me la llevé fuera de Santiago. Me di cuenta que estaba perdiendo a quien además de ser la madre de mis hijos era la mujer de mi vida. Ahora todo estaba en sus manos, si ella me perdonaba sería empezar nuevamente, pero en un amor mucho más profundo y verdadero. Toqué fondo, pasé por alcohol, drogas e incluso casi el suicidio", comenta Alejandro. Al consultar a Andrea sobre cómo se puede llegar a perdonar algo tan grave como una infidelidad, ella responde: "me costó mucho reconocer mi culpa en este problema. Pero por esa infidelidad, pude ser más grande como persona y como mujer. Lógicamente también cometí errores gravísimos como buscarlo en la noche dejando solos a mis hijos y un aborto que hasta el día de hoy me duele en el alma. Pero esa pena, rabia y dolor que sentía, estaba dispuesta a compartirla con quien me la había provocado, que era la misma persona que yo no había dejado de amar. Si lo perdonaba de corazón, y también a mí por todo lo que hice, podía vivir en tranquilidad. Mi felicidad la entendí como entender lo ocurrido, comprender sus y mis errores, y sobre todo perdonar para amar, y amar más que antes...", finaliza con lágrimas en sus ojos. Para muchos, en este testimonio el perdón puede que no tenga cabida, pero más allá de lo que la razón analiza y lo que un subjetivo concepto de dignidad pueda soportar, hay algo más fuerte, que muchas veces no sabemos comprender, y es el amor. Un poder que cura heridas que parecen imborrables, perdonando errores tan graves como un adulterio y profundiza lazos desconocidamente fuertes e irrompibles como los de una pareja. A los dos años de su reconciliación, Andrea quedó embarazada de su cuarto hijo, que hoy tiene tres años de edad. Llevan cinco años de reencuentro, donde más que lo que diga una entrevista, lo dicen todo sus ojos que proyectan una relación sólida que doblegó la infidelidad, donde el arbitro más justo fue el amor que ambos mantuvieron a pesar de todo. MITOS Y VERDADES Adoptando una postura realista y objetiva, puede afirmarse que el adulterio o infidelidad tiene distinta consideración y efectos para el hombre y para la mujer, así bien lo ilustra el dicho español que dice: "Los hombres llevan la fama y las mujeres cardan la lana". En este aspecto gran influencia han tenido el cine, la literatura y la cultura popular; a través de los cuales se ha sustentado el estereotipo del macho viril que busca la infidelidad; en su contrapartida, se ha estigmatizado que la mujer sólo en circunstancias límites se ve empujada a ella. Los especialistas coinciden en que no hay hombre ni mujer que sea plenamente fiel en pensamiento. Por muy virtuosa y leal que sea una persona, la infidelidad de pensamiento es instintiva e inevitable. Será difícil probarlo, pero es innegable que nadie es inocente de traición de pensamiento. Recuérdese la defensa de Jesús de la mujer sorprendida en adulterio: "El que esté sin culpa, que tire la primera piedra" (Juan 8:3-8). Por lo general, "el hombre infiel busca sexo y la mujer persigue sentimiento". En efecto, los psicólogos opinan que el hombre busca el sexo fuera de la pareja y le daña más la infidelidad sexual, aún sin sentimiento de amor, es decir, que su compañera se acueste con otro. Por su lado la mujer busca sentimiento fuera de la pareja y le hiere más el engaño sentimental, aún sin sexo, o sea, que su cónyuge ame a otra. Existen otros mitos sobre este tema, como que un adulterio siempre acaba con el matrimonio. Falso, ya que un número considerable de parejas superan la crisis producida y salen fortalecidos de esta experiencia. Aquellas personas que creen que todo se acabó con esta deslealtad - cuando existe la posibilidad y las condiciones de reiniciar la relación -, se niegan la oportunidad de aprender de los errores. Suele creerse que el amor impide que la infidelidad ocurra. Sin embargo, en relaciones donde hay mucho amor también puede presentarse. El amor disminuye las probabilidades, pero no garantiza la total fidelidad. Así como tampoco lo asegura la intensa vida sexual que pueda llevar un matrimonio. Personas que se llevan bien en la cama pueden ser infieles por otras carencias, por encontrarse en una ocasión de alto peligro, cediendo ante la tentación o bien por sentimientos como venganza, resentimiento o simple curiosidad que propicien este tipo de aventuras. Según el sexólogo José Manuel González "la primera infidelidad es como la pérdida de la inocencia y deja huella muy difíciles de borrar: puede que la relación nunca vuelva a ser la de antes, pero no siempre para mal. A veces la aventura da pie para rehacer una relación más sincera". El doctor González añade que para ello el "arrepentido" debe evitar cualquier contacto con el amante y disponerse a responder todas las preguntas que le haga su pareja. En vez de dejar el tema sin hablarlo, hay que sacarlo a relucir para recuperar la intimidad emocional. El sexólogo termina por afirmar que "ambos estarán curados cuando puedan incluso bromear sobre ello, es decir, cuando ya lo han asimilado y se sientan a gusto. Difícil, pero no imposible". El temor de muchas personas es el perdonar y que luego se vuelva a repetir la situación. Quienes han cometido este engaño y sienten arrepentimiento, optan por enmendarse, terminan con la historia cuando se dan cuenta del dolor que han provocado y valoran su unión por sobre la aventura. Según investigaciones sobre el adulterio sólo el 10% de las personas que dejaron a sus parejas por otras continúa indefinidamente con ellas. Cuando se acaba el embrujo de lo prohibido y se instala la rutina, se suelen producir los mismos roces que se tenían con la anterior pareja a la que se fue infiel. "El perdón es el máximo acto de libertad" Extracto de una entrevista realiza a Javier Sadaba catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, especialista en Filosofía de las Religiones y Bioética. Cuenta en su libro El Perdón (1992): _Usted ha dedicado uno de sus libros a tratar el tema del perdón desde una perspectiva estrictamente filosófica... _Me pase mas de un año buscando material filosófico sobre el perdón, y me produjo una sorpresa tremenda encontrarme con que no hay prácticamente nada.. Yo quiero defender que el perdón puede ser una virtud moral y sin embargo siempre se la considera algo relacionado con el mundo de la religión, más concretamente con el mundo judeo-cristiano. Pero la idea de perdón, la idea de gracia, de poder del soberano, la idea de alguien que en un momento determinado ejerce esta actitud caritativa, se piensa que es religiosa. Y es verdad que viene de ahí, pero yo al perdón lo interpreto como una auténtica soberanía de uno mismo, es decir, el máximo acto de libertad con el cual yo, porque me da la gana, perdono a otro. En la tradición judeo-cristiana, el perdón esta relacionado en buena medida con el olvido. Olvidar las penas, los deudores, es la condición del perdón... _No, si uno olvida no ha perdonado. Se ha dicho que hay una paradoja en el perdón, y realmente la hay, y es difícil salir de ella. Si el perdón es justo, entonces ya no es perdón, es justicia.. Y precisamente perdono porque no olvido, porque si olvido ciertamente no tiene ningún mérito. _¿Para usted el perdón es aplicable como virtud social? _No, creo que es una virtud fundamentalmente individual. Por encima de todo creo que (antes lo he dicho y lo repito) es cierto acto de máxima libertad del yo. LEY DEL PERDON PERDONAR ES UN ACTO LIBERADOR, exclusivo de los seres espiritualmente superiores. Se logra sólo después de enfrentar el dolor, valorar el costo y regalar cuanto perdimos. La IRA es un fuego que quema repentinamente como reflejo sano de todo ser humano que ha sido afectado por otro. El perdón verdadero son las cenizas de la ira extinta. El PERDON es la aceptación pacífica de los hechos, la conciencia de que todo lo ocurrido nos ha dado mayor madurez, la renovación del amor propio y del amor a Dios. Al PERDONAR, se es capaz de bendecir al agresor, brindarle ayuda desinteresada y desearle sinceramente lo mejor. La mejor manera de extraer de nuestra alma el veneno que nos inyectan otras personas es perdonado. Quien perdona no le hace ningún favor a su agresor, se lo hace a sí mismo. http://www.friki.net/informes/10858-la-infidelidad.html Infidelidad. corneta . socio. guampa chata etc etc. La verdad pura, y sin razon alguna, es que si el hombre engaña a su novia, para los hombres es un capo, un troesmas y para las mujeres es un hijo de puta,no sirve para nada un mujeriego. pero para!, si la mina engaña a su novio/marido para TODOS es una hija de puta,trola , fiestera etyc etc , menos para su mejor amiga. Eso pasa porque somos una SOCIEDAD machista, lo lamento por ellas y va a seguir siendo asi por mucho tiempo mas. Por mi parte, opino que las mujeres JAMAS van a entender porque las engañamos. A nosotros, generalmente, no se nos mueve un pelo al momento de engañarlas, inclusive hasta volvemos mas enamorados, porque como bien dijo mi amigo Calamaro "existen las fantasías, pero tambien existe el amor verdadero, sin ese no puedo vivir entero". Pasa porque somos mas carnales y sexuales que ustedes las nenas. Y si ustedes nos engañan esta muuy mal , y saben porque? Porque ustedes se enamoran al toque. La mujer deja a su pareja por el tipo con el que lo gorreo. Es fija que si una mina te engaña, te deja por ese chabon. Y pasa en la mayoría de los casos. Nosotros jodemos y nos divertimos, para contar aventuras con nuestros amigos o por simple autosatisfacción y SIEMPRE volvemos, porque somos como los perros, fieles a su dueño. Las mujeres engañan menos, pero cuando engañan abandonan a su pareja, porque son como los gatos, que estan siempre ahi, hasta que se van. y si se van no vuelven más. http://www.friki.net/informes/10502-infidelidad-corneta-socio-guampa-chata-etc-etc.html
La infidelidad Hola este es mi primer posteo y elegi este tema! Espero que les guste y que dejen su opinion y muchos mocos!!!! La infidelidad Muchos lo ven como pecado; otros, como traición; algunos dicen que es parte de la naturaleza humana y hay quienes la consideran como una forma de salvar a la pareja. La infidelidad o adulterio es penada por las grandes religiones y por la sociedad en general aunque distintos estudios demuestran que el 50% de los hombres y entre el 30 y el 40% de las mujeres lo cometen. ¿Por qué el doble discurso? ¿Siempre es condenable estar con otra persona fuera de la pareja? ¿De qué hablamos? Según el diccionario, infidelidad es sinónimo de “deslealtad”. Sin embargo, lejos de la moral de otros tiempos, hoy se comienza a ver esa “deslealtad” como algo común. Según la investigación realizada por Pittman, el 50 por ciento de los hombres y entre un 30 y un 40 por ciento de las mujeres que están en pareja cometen infidelidades. Incluso, ya no se ve como algo tan negativo, e incluso las reacciones variarían según el género de la persona. Según un estudio realizado por las investigadoras de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Martina Casullo y Mercedes Fernández Liporace, las reacciones frente a un engaño varían con el género y el tipo de engaño. “Para las mujeres, es más doloroso el vínculo afectivo de su pareja con otra persona que el pensar en una aventura breve que incluye sólo una relación sexual genital -explica Casullo. Ellas tienden más a buscar en el hombre protección y seguridad y sus celos entonces tienen que ver con la amenaza de perder lo que el hombre les aporta”. Por eso, asegura, “las mujeres perdonan más una aventura”. En tanto, a los hombres los desvela más la infidelidad sexual de la mujer. Ellos sienten “temor a una paternidad mentirosa”, opina Casullo. En el estudio en cuestión se preguntó a los encuestados qué le molestaría más: ¿Imaginar a su pareja formando un vínculo emocional profundo con otra persona o que sólo disfrute de una apasionada relación sexual con otro/a?. A un 82% de las mujeres encuestadas lo que más les dolería de una infidelidad es que su pareja se enamorara de la otra persona, frente a un 18% que dice que le molestaría más una noche de pasión. Entre los varones, al 52% le mortifica más pensar a su pareja enamorada de otra persona, mientras que al 44% los desvela la posibilidad de que su pareja tenga un encuentro sexual con otro hombre. ¿Cuál es la causa una infidelidad? -En toda relación de pareja llega un punto en que nos gana la rutina y el aburrimiento, y desearíamos recuperar la adrenalina y el romance de antaño. Para que se produzca una infidelidad es necesario que se cumpla la “Regla de las C”: Curiosidad, Calentura y Confidencialidad. El infiel engaña porque puede hacerlo, ya sea porque halló quien busqueaventura, porque se dio la situación y/o porque cree que nadie lo sabrá. Si supiéramos que contamos con confidencialidad absoluta y garantía de que nadie se enterará jamás, todos seríamos infieles. Si no lo somos es para no herir a nuestra pareja. ¡Y porque tampoco es fácil encontrar con quién serlo! -¿Se busca fuera de casa lo que no se tiene dentro? -No tanto como se cree. Para la mayoría de los infieles no interesa tanto con quién poner los cuernos sino el hecho de hacerlo. La infidelidad no tiene nada que ver con lo que la pareja oficial sea, haga o deje de hacer. El infiel tiene una tendencia a serlo, por un motivo u otro. -¿Qué busca entonces un infiel en su amante? -Proximidad y novedad. Los hombres se enamoran de quien tienen más cerca. Que alguien que se quede a tu lado y no se vaya, es sexy, sobre todo si en la pareja ya es absolutamente todo conocido y predecible. ¿Adivina qué tiene ella que no tienes tú? ¡Que no es conocida! -¿Cómo detectar a un infiel al instante? -El infiel elige sus ropas con más cuidado que antes, hace dieta e inventa motivos para estar cada vez menos tiempo en casa. Jamás tiene hambre, y habla de temas que antes no dominaba. Cambia de gustos súbitamente, se ofende cuando le insinúan que miente y no quiere tener sexo con su esposa. -¿Son distintos los indicios de una mujer infiel a los del hombre infiel? -En temas de ocultamiento los hombres son un desastre: van dejando evidencias por todos lados. Al contrario de lo que pasa con los hombres, una mujer prefiere que su romance quede en la mayor discreción. Los hombres infieles compensan la culpa con regalos sorpresas y comida cara. La mujer intenta estar más enfurruñada aún, para que él no sospeche de que ella está enamorada y feliz. Los hombres toman la infidelidad como un juego. Las mujeres buscan a alguien que las abrace y las mime. -¿Es posible perdonar y olvidar una infidelidad? -Pedir perdón es una especie de sucia manipulación post-traición de parte de quien ha cometido la falta. De primeras, sólo es posible dejar pasar el incidente y no seguir hablando de ello. Pero está claro que no se olvida jamás, por lo cual el infiel tendrá que cuidarse mucho más que antes del engaño, para volver a ganarse, aunque sea una parte, de la confianza del otro. -¿Cómo podemos salvar nuestra relación ante una infidelidad? -Tratando de no darle mayor importancia de la que tiene, y pensando en el infiel y tú como pareja sólida, siendo el amante un tercero circunstancial que pasó a la historia, y que ya está fuera de escena. Hillary Rodham, la esposa de Clinton, asumió la infidelidad de su marido diciendo: “En veintitrés años de matrimonio pasan muchas cosas en una pareja, y esta fue sólo una de ellas”. -¿Cree usted que las infidelidades son la causa de la mayoría de las rupturas entre parejas? -Desde luego. Un matrimonio es un pacto de ayuda reciproca, una sociedad de socorros mutuos. Nadie toleraría hacer una sociedad con alguien que se asocia a otro sin avisarte, ¿verdad? Pues si no lo tolerarías en el mundo de los negocios, muchísimo menos en el mundo de las relaciones íntimas. Una infidelidad es una burla a la confianza que otro ha depositado en ti y está muy bien no tolerar un engaño. Pero hay que tener en cuenta determinados parámetros: quién eres tú y quién es tu esposo infiel. En el libro digo que está muy bien que te divorcies de un Don Nadie que te ha engañado, pero también recomiendo que si tu marido es alguien de la altura, sería mucho mejor que hicieras la vista gorda. -La persona que ha sido una vez infiel, ¿lo será siempre? Si se atrevió a hacerlo una vez, tal vez se atreva otra más. -¿Cuáles son las claves a grosso modo para que tu pareja no te sea nunca infiel? En la antigüedad, los matrimonios se soportaban por los hijos, por el qué dirán y por la situación económica de la mujer. Ahora vivimos bombardeados por estímulos publicitarios que quieren convencernos de que si no te sientes como Romeo y Julieta, tu pareja no sirve. Los dos extremos son malos. Ni hay que soportar todo atropello y falta de respeto, ni hay que divorciarse al primer engaño. Lo que se dice y piensa Probablemente haya un número cercano a infinito acerca de lo que la gente piensa y siente respecto a la infidelidad. Sin embargo, al charlar con la gente acerca del tema creo que se pueden agrupar en las siguientes visiones. Infidelidad como algo malo e incorrecto Otra vez volvemos a la moral y al pecado al que hacíamos referencia al principio. La gente con convicciones religiosas o apego a las normas sociales, verá la infidelidad como algo negativo y reprobable sin perdón. “Si me engaña lo largo”. No hay puntos grises y tienen una posición rígida frente al tema. Dentro de éstos hay un subgrupo que ni siquiera lo piensa como algo cercano, ya que no está en su vida cotidiana. Pensar en eso es tan alejado como pensar en las drogas para quien no tiene contacto con ningún consumidor o adicto. Sí, la infidelidad es mala pero… Esta teoría sostiene que la infidelidad no es recomendable pero es entendible en ciertas circunstancias especiales -casi divinas- donde la persona puede tomarse ciertas licencias por producirse en un momento especial. No se hace para perjudicar a la pareja, sino como un mimo a la propia persona, en que la pareja no tiene nada que ver._ Tomemos el caso de Eduardo. Su novia había estado con otro hombre durante un viaje a Europa y él ni se inmutó: “Lo importante es que no lo hizo para perjudicarme; ahí sí me habría dolido. Lo hizo porque tuvo ganas en ese momento y en ese lugar, y creo que eso no cambia lo que ella siente por mí”. Infidelidad fatalista Recuerdo con cierto estupor el día en que una compañera de la facultad me dijo la siguiente frase: “De los cuernos y de la muerte nadie se salva”. Creía que no había mucho más para hacer. Parecía algo inexorable e irrefrenable. Mucha gente se maneja con esa idea de pensar al tema como si fuese algo trágico e irreversible. Simplemente es algo que pasa y no se puede hacer nada al respecto. Otra frase de quienes mantienen este pensamiento es “todos engañan”. Claro que tal vez, ponen en nombre de “todos” lo que ellos hacen o piensan._ Liliana tiene ahora 25 años, y se casó hace poco más de un año. Hace algunos meses se le dio la chance de estar con un compañero de clase en la universidad privada a la que asistía. No lo dudó un segundo, justificada por su teoría. “Después de todo, todos lo hacen”. La experiencia le resultó de todas formas poco placentera. Infidelidad mesiánica Hay gente que vende la infidelidad como algo bueno que sucedió en su relación de pareja. Miriam, de 33 años, dice: “Después de lo que paso con Ignacio me di cuenta de que amo a mi marido y que nunca debería haberlo hecho. Ahora estamos mucho mejor”. _ Alejandra, de 26, cuenta una historia similar. “Yo lo engañé a mi novio con un ex porque nunca me prestaba atención. Después del hecho, se lo conté y a partir de ahí se empezó a poner las pilas”. Alejandra se va a casar en julio con ese mismo novio. Infidelidad Cínica Aldana está casada hace un año y me cuenta su punto de vista respecto al tema “Mirá la cosa es así: si yo te engaño, vos no te vas a dar cuenta. Para mí eso es lo importante. Uno está casado y al principio todo es lindo. Pero la realidad es que después de un tiempo uno se aburre y bueno… Además -agrega- andá a saber: tal vez mi marido hace lo mismo. Lo importante es que no se dé cuenta y que no tenga consecuencias en la relación”. _ Aquí se dice en nombre de una realidad que la pasión con el tiempo no puede ser como la de los primeros tres meses. Y como esto es inevitable, uno tiene derecho a hacer lo que sea. Infidelidad con V de Vendetta Al mejor estilo mafioso y con la antigua ley del Talión (“Ojo por ojo y diente por diente”) hay gente que se atribuye el poder de ser infiel, porque su pareja lo fue. También hay casos en que una infidelidad se produce porque la pareja no hizo algo, o no fue suficientemente afectiva; o porque se sintió abandonada o dejada de lado. Esto parece dar al partenaire la capacidad de vengarse en la forma que más le convenga. Infidelidad como un derecho En algún punto es parecida a la anterior, aunque con algunas diferencias. No es por venganza, sino como una suerte de indemnización. Frases como “Lo que no te dan en casa, se busca afuera” muestran como un derecho o resarcimiento que tienen las personas si no reciben lo que ellos creen que merecen en determinado tiempo y lugar. “Mi mujer nunca quería hacer ciertas cosas en la intimidad”… entonces me fui con mi vecina. TIPOS DE INFIDELIDAD * Un primer caso es la infidelidad física, producto de una curiosidad, una fantasía no satisfecha o una etapa saltada en la vida. La persona tiene deseos de experimentar o conocer con otro que no sea su pareja, en vez de vivir las fantasías dentro del matrimonio las vive fuera, no se compromete el afecto, es sólo una aventura. "Lo curioso de esto, es que la persona que ha sido infiel, no se siente culpable, ni que ha roto su compromiso, siente que se saco una curiosidad actuándola con alguien externo". * Otro es aquella por enamoramiento o emocional, donde la persona se involucra mucho más con su amante, ya no es sólo una aventura de una noche, implica sentimientos, lo cual dificulta la recuperación de la armonía dentro del matrimonio. * Una tercera clase es aquella para buscar una cualidad de la que carece la pareja estable. En unos casos, el amante está dotado de una virtud o cualidad -psíquica, anímica, temperamental, sexual, social o de otra índole- de la que carece su pareja. En otros, el infiel se evade de su pareja estable y busca un cómodo refugio donde liberarse de la opresión de la vida y costumbres propias de la vida con su compañera(o). * Otra variedad es la infidelidad psíquicamente insuperable. Son las personas incapaces de guardar lealtad o compromiso alguno. El deseo sexual les resulta incontrolable. Son 'cleptómanos del corazón', aprovechan la mínima ocasión, anteponiendo su propio placer sobre sus valores. En el caso de los hombres son los llamados 'Juan Tenorio', que dudando de su virilidad, recurren a la infidelidad una tras otra para comprobar su ego de hombre. Por su parte, las mujeres, les cuesta crecer y permanecen en la etapa de la conquista, para mantener una sensación de juventud. Generalmente son infieles con hombres muchos más jóvenes que su marido. * Existe también una especie de infidelidad platónica, en la cual se siente que el compromiso de comunicación se da con otra persona y no con su pareja, aquí no se llega a la cama, es una especie de "incomunicación afectivo espiritual". * Otro género, un tanto inusual y menos común, pero que existe, es la traición afectiva 'provocada', aquí los infieles inducen esta situación con el objeto de salvar el matrimonio, sí, tal cual lo leyó: "Personas que no han logrado que su pareja los escuche lo suficiente, que se sienten olvidados, quieren que su compañero(a) se entere de lo mal que se sienten y que hay alguien esperando por si no se les valora lo que ella o él requiere. Es una especie de luz roja. Lo que le interesa es provocar un remezón, que fortalezca el vínculo. Aunque suene extraño, este tipo de infieles no desea esta relación, sino que la provoca como un intento desesperado para salvar su matrimonio. INFIDELIDAD MASCULINA Y FEMENINA Infidelidad masculina básicamente plantea a un hombre inmaduro, que la toma como un complemento a su relación, en vista de su dificultad a la fidelidad o a poder profundizar en una relación. Dentro de este tipo están también aquellos que lo hacen para agredir a la pareja frente al compromiso, haciendo sentir a su mujer que ellos no se sienten limitados al matrimonio, manteniendo una puerta abierta de escape para la aventura ante situaciones de su desagrado dentro del hogar. La infidelidad femenina al igual que en el varón se produce por el temor al compromiso, por no sentirse lo suficientemente involucrada con su compañero en el plano afectivo-comunicacional. Dentro de las mujeres infieles están aquellas que han tenido una sola pareja en sus vidas y pasado los 35 a 40 años, sienten la curiosidad de experimentar sexualmente con otros hombres. Hay algunos tipos de infidelidad femenina en que la mujer lo hace con el objeto de manifestar su desprecio por la figura masculina, usando al hombre y teniendo la sensación de control, generalmente por una situación de venganza ante episodios de su infancia provocados por su padre u otros hombres. Muchas veces son mujeres frígidas, que hacen todo el espectáculo frente a sus amantes, sintiendo en su fuero interno que son ellas las que dominan la situación y cuando quieren se deshacen del hombre. Testimonios: LOS HOMBRES TAMBIÉN PERDONAN En una sociedad machista como la chilena, una infidelidad femenina es mucho más difícil de sobrellevar que cuando el infiel es un hombre. La mujer se hace merecedora de una condena social que la estigmatiza y la daña en su honor. Por su parte, el varón víctima del engaño, queda en una posición muy incómoda respecto del estereotipo de "macho dueño de su hembra" y debe cargar con el peso social que significan los llamados "cuernos" de una traición. En el siguiente testimonio, la pareja entrevistada hizo prevalecer el deseo de reiniciar el proyecto común iniciado el día en que se unieron como marido y mujer. Luchar contra todo el dolor y desencanto que significó la infidelidad de Daniela. Después de tener a su único hijo, la relación se hizo rutinaria, como suele suceder cuando no se cultiva, había carencia de comunicación. Daniela comenzó a sentir la falta de algo. Santiago era un tanto distante y poco cariñoso. Apareció la persona que ofrecía más oído a sus necesidades afectivas, ella se deslumbró y cayó en las redes de un encantamiento fugaz, y según lo reconoce hoy, "idealicé una vía de escape que finalmente era sin salida". Ella comenta: "La persona con quien me enredé, parecía ser lo que yo buscaba, pero... Son momentos en que uno se deja llevar, creía que él sí me iba a escuchar y darme el afecto que yo necesitaba, pero me equivoque y fue un error que tuve que pagar caro". Al enterarse del engaño Santiago se fue de la casa. Permanecieron cuatro años separados, aunque ella nunca convivió con su amante, cada uno trató de seguir con su vida, unidos fuertemente por el lazo que significaba su hijo. Santiago manifiesta que durante el tiempo que vivió sin Daniela, siempre tuvo la esperanza de que ella iba a recapacitar: "Luche por ella, tuve que hacer un trabajo de reenamoramiento por la mujer que amaba... Lo ocurrido creo que fue por un desfase en nuestro caminar de pareja, obviamente fue lamentable y doloroso, pero sucedió. Cuando llegaba y cerraba la puerta sentía la soledad, el dolor de un engaño, pero por otra parte se despertaba en mi un aliciente en el amor que nunca murió en mi". Por su parte Daniela agrega: "Actualmente nuestra relación íntima como pareja es mucho mejor que antes de separarnos. Para llegar a este punto se requiere de mucho amor, cariño delicadeza y, sobre todo, comunicación. Antes nunca hablamos de los gustos en la cama, hoy, incluso eso ha mejorado una enormidad, el deseo de ir explorando… Con esfuerzo nos situamos en el presente con la idea de continuar juntos, convencidos que ambos creíamos en esta apuesta que incluía el perdonar una infidelidad y ser capaces de dar vuelta la página y dejarlo atrás". Daniela tomó el arrepentimiento y Francisco el perdón como despertadores de aquel amor, que como él lo afirma, "estuvo dormido durante el tiempo que duró su separación". Al parecer la alerta dio resultado. En estos dos años de reencuentro, no han dejado de usar al "amor" como pila de larga duración para continuar en un proceso diario de reconstrucción de la armonía de pareja. TODO LO SUPERA EL AMOR En la medida que el vínculo es más sólido existe la posibilidad de seguir con una relación donde hubo infidelidad por parte de uno de los cónyuges. Cuando el amor y la profundidad de la relación permite superar esa aventura, ambos salen fortalecidos. Andrea y Alejandro, son los nombres ficticios de la segunda pareja que comparte su historia, entregando su enseñanza sobre el valor del amor y del perdón sobre el rencor. Hoy, con 17 años de casados y tres hijos, parecen una pareja de recién enamorados, que no delata la profunda y grave crisis que significó la infidelidad de Alejandro cuando llevaban ocho años de matrimonio. Una aventura que lo llevó a dejar su familia por dos años de convivencia con su amante. Las razones que influyeron en este engaño son reconocidas por ambos. Por su parte, Andrea reflexiona que en cierta medida condujo a su esposo a esta aventura. Una postura que le tomo tiempo de meditación y de un verdadero reconocimiento de su culpa dentro del problema: "En ese tiempo era muy introvertida, no daba facilidades para una buena vida en pareja… Tenía mis dos primeros hijos muy pequeños y me dedicaba cien por ciento a ellos y a la casa. Inconscientemente dejé de lado mi labor de mujer y esposa, no lo acompañaba a salir de noche por ejemplo, pues él era muy bohemio y nunca di mi brazo a torcer. No me daba cuenta que además de ser tan buena madre y ama de casa, debía ser también una esposa amante... y a la larga ello fue provocando que mi marido se desencantara de mí". Alejandro, manifiesta el error que fue llevar esa vida tan bohemia, olvidando que el compromiso con el hogar es prioritario antes que los amigos: "Me sentía con una falta de cariño grande y busqué en otro lugar lo que no encontraba con mi mujer... con ello no quiero quitarme la culpa... Mi error fue nunca decirle lo que me faltaba, lo que necesitaba de ella". Él nunca reconoció su infidelidad frente a Andrea. Sus frecuentes llegadas tarde y ausencias prolongadas, donde nadie sabía su paradero, hacían que la existencia de un amante fuera evidente. Con todos estos problemas llegaron al acuerdo mutuo que él se fuera de la casa, sin que Andrea supiera efectivamente que se trataba de un adulterio. Supuestamente se fue a vivir con su madre, pero al igual que en su casa se perdía por días. "Cuando me di cuenta que él no vivía con su mamá, por una cuestión de amor propio y de saber la verdad, me convertí en detective y lo seguía para averiguar con quien vivía. Cometí muchas irresponsabilidades, como dejar a los niños solos en la noche para salir a buscarlo. Finalmente, descubrí lo que sentía ya era obvio: tenía una amante", relata Andrea. Durante esos dos años, hubo reencuentros fugaces con su esposa, la señora se convertía en amante. Andrea quedó embarazada de su tercer hijo. Al comunicárselo a su marido la respuesta de este fue de rechazo. Ante esta situación, sola con sus otros dos hijos, tomó la decisión de abortar. Alejandro después de enterarse del aborto y del deseo de separarse legalmente por parte de Andrea, reflexionó sobre su traición, y de lo que su mujer fue capaz de hacer por él. "Un fin de semana, literalmente la rapté. La pase a buscar a su trabajo y me la llevé fuera de Santiago. Me di cuenta que estaba perdiendo a quien además de ser la madre de mis hijos era la mujer de mi vida. Ahora todo estaba en sus manos, si ella me perdonaba sería empezar nuevamente, pero en un amor mucho más profundo y verdadero. Toqué fondo, pasé por alcohol, drogas e incluso casi el suicidio", comenta Alejandro. Al consultar a Andrea sobre cómo se puede llegar a perdonar algo tan grave como una infidelidad, ella responde: "me costó mucho reconocer mi culpa en este problema. Pero por esa infidelidad, pude ser más grande como persona y como mujer. Lógicamente también cometí errores gravísimos como buscarlo en la noche dejando solos a mis hijos y un aborto que hasta el día de hoy me duele en el alma. Pero esa pena, rabia y dolor que sentía, estaba dispuesta a compartirla con quien me la había provocado, que era la misma persona que yo no había dejado de amar. Si lo perdonaba de corazón, y también a mí por todo lo que hice, podía vivir en tranquilidad. Mi felicidad la entendí como entender lo ocurrido, comprender sus y mis errores, y sobre todo perdonar para amar, y amar más que antes...", finaliza con lágrimas en sus ojos. Para muchos, en este testimonio el perdón puede que no tenga cabida, pero más allá de lo que la razón analiza y lo que un subjetivo concepto de dignidad pueda soportar, hay algo más fuerte, que muchas veces no sabemos comprender, y es el amor. Un poder que cura heridas que parecen imborrables, perdonando errores tan graves como un adulterio y profundiza lazos desconocidamente fuertes e irrompibles como los de una pareja. A los dos años de su reconciliación, Andrea quedó embarazada de su cuarto hijo, que hoy tiene tres años de edad. Llevan cinco años de reencuentro, donde más que lo que diga una entrevista, lo dicen todo sus ojos que proyectan una relación sólida que doblegó la infidelidad, donde el arbitro más justo fue el amor que ambos mantuvieron a pesar de todo. MITOS Y VERDADES Adoptando una postura realista y objetiva, puede afirmarse que el adulterio o infidelidad tiene distinta consideración y efectos para el hombre y para la mujer, así bien lo ilustra el dicho español que dice: "Los hombres llevan la fama y las mujeres cardan la lana". En este aspecto gran influencia han tenido el cine, la literatura y la cultura popular; a través de los cuales se ha sustentado el estereotipo del macho viril que busca la infidelidad; en su contrapartida, se ha estigmatizado que la mujer sólo en circunstancias límites se ve empujada a ella. Los especialistas coinciden en que no hay hombre ni mujer que sea plenamente fiel en pensamiento. Por muy virtuosa y leal que sea una persona, la infidelidad de pensamiento es instintiva e inevitable. Será difícil probarlo, pero es innegable que nadie es inocente de traición de pensamiento. Recuérdese la defensa de Jesús de la mujer sorprendida en adulterio: "El que esté sin culpa, que tire la primera piedra" (Juan 8:3-8). Por lo general, "el hombre infiel busca sexo y la mujer persigue sentimiento". En efecto, los psicólogos opinan que el hombre busca el sexo fuera de la pareja y le daña más la infidelidad sexual, aún sin sentimiento de amor, es decir, que su compañera se acueste con otro. Por su lado la mujer busca sentimiento fuera de la pareja y le hiere más el engaño sentimental, aún sin sexo, o sea, que su cónyuge ame a otra. Existen otros mitos sobre este tema, como que un adulterio siempre acaba con el matrimonio. Falso, ya que un número considerable de parejas superan la crisis producida y salen fortalecidos de esta experiencia. Aquellas personas que creen que todo se acabó con esta deslealtad - cuando existe la posibilidad y las condiciones de reiniciar la relación -, se niegan la oportunidad de aprender de los errores. Suele creerse que el amor impide que la infidelidad ocurra. Sin embargo, en relaciones donde hay mucho amor también puede presentarse. El amor disminuye las probabilidades, pero no garantiza la total fidelidad. Así como tampoco lo asegura la intensa vida sexual que pueda llevar un matrimonio. Personas que se llevan bien en la cama pueden ser infieles por otras carencias, por encontrarse en una ocasión de alto peligro, cediendo ante la tentación o bien por sentimientos como venganza, resentimiento o simple curiosidad que propicien este tipo de aventuras. Según el sexólogo José Manuel González "la primera infidelidad es como la pérdida de la inocencia y deja huella muy difíciles de borrar: puede que la relación nunca vuelva a ser la de antes, pero no siempre para mal. A veces la aventura da pie para rehacer una relación más sincera". El doctor González añade que para ello el "arrepentido" debe evitar cualquier contacto con el amante y disponerse a responder todas las preguntas que le haga su pareja. En vez de dejar el tema sin hablarlo, hay que sacarlo a relucir para recuperar la intimidad emocional. El sexólogo termina por afirmar que "ambos estarán curados cuando puedan incluso bromear sobre ello, es decir, cuando ya lo han asimilado y se sientan a gusto. Difícil, pero no imposible". El temor de muchas personas es el perdonar y que luego se vuelva a repetir la situación. Quienes han cometido este engaño y sienten arrepentimiento, optan por enmendarse, terminan con la historia cuando se dan cuenta del dolor que han provocado y valoran su unión por sobre la aventura. Según investigaciones sobre el adulterio sólo el 10% de las personas que dejaron a sus parejas por otras continúa indefinidamente con ellas. Cuando se acaba el embrujo de lo prohibido y se instala la rutina, se suelen producir los mismos roces que se tenían con la anterior pareja a la que se fue infiel. "El perdón es el máximo acto de libertad" Extracto de una entrevista realiza a Javier Sadaba catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, especialista en Filosofía de las Religiones y Bioética. Cuenta en su libro El Perdón (1992): _Usted ha dedicado uno de sus libros a tratar el tema del perdón desde una perspectiva estrictamente filosófica... _Me pase mas de un año buscando material filosófico sobre el perdón, y me produjo una sorpresa tremenda encontrarme con que no hay prácticamente nada.. Yo quiero defender que el perdón puede ser una virtud moral y sin embargo siempre se la considera algo relacionado con el mundo de la religión, más concretamente con el mundo judeo-cristiano. Pero la idea de perdón, la idea de gracia, de poder del soberano, la idea de alguien que en un momento determinado ejerce esta actitud caritativa, se piensa que es religiosa. Y es verdad que viene de ahí, pero yo al perdón lo interpreto como una auténtica soberanía de uno mismo, es decir, el máximo acto de libertad con el cual yo, porque me da la gana, perdono a otro. En la tradición judeo-cristiana, el perdón esta relacionado en buena medida con el olvido. Olvidar las penas, los deudores, es la condición del perdón... _No, si uno olvida no ha perdonado. Se ha dicho que hay una paradoja en el perdón, y realmente la hay, y es difícil salir de ella. Si el perdón es justo, entonces ya no es perdón, es justicia.. Y precisamente perdono porque no olvido, porque si olvido ciertamente no tiene ningún mérito. _¿Para usted el perdón es aplicable como virtud social? _No, creo que es una virtud fundamentalmente individual. Por encima de todo creo que (antes lo he dicho y lo repito) es cierto acto de máxima libertad del yo. LEY DEL PERDON PERDONAR ES UN ACTO LIBERADOR, exclusivo de los seres espiritualmente superiores. Se logra sólo después de enfrentar el dolor, valorar el costo y regalar cuanto perdimos. La IRA es un fuego que quema repentinamente como reflejo sano de todo ser humano que ha sido afectado por otro. El perdón verdadero son las cenizas de la ira extinta. El PERDON es la aceptación pacífica de los hechos, la conciencia de que todo lo ocurrido nos ha dado mayor madurez, la renovación del amor propio y del amor a Dios. Al PERDONAR, se es capaz de bendecir al agresor, brindarle ayuda desinteresada y desearle sinceramente lo mejor. La mejor manera de extraer de nuestra alma el veneno que nos inyectan otras personas es perdonado. Quien perdona no le hace ningún favor a su agresor, se lo hace a sí mismo. nfidelidad. corneta . socio. guampa chata etc etc. La verdad pura, y sin razon alguna, es que si el hombre engaña a su novia, para los hombres es un capo, un troesmas y para las mujeres es un hijo de puta,no sirve para nada un mujeriego. pero para!, si la mina engaña a su novio/marido para TODOS es una hija de puta,trola , fiestera etyc etc , menos para su mejor amiga. Eso pasa porque somos una SOCIEDAD machista, lo lamento por ellas y va a seguir siendo asi por mucho tiempo mas. Por mi parte, opino que las mujeres JAMAS van a entender porque las engañamos. A nosotros, generalmente, no se nos mueve un pelo al momento de engañarlas, inclusive hasta volvemos mas enamorados, porque como bien dijo mi amigo Calamaro "existen las fantasías, pero tambien existe el amor verdadero, sin ese no puedo vivir entero". Pasa porque somos mas carnales y sexuales que ustedes las nenas. Y si ustedes nos engañan esta muuy mal , y saben porque? Porque ustedes se enamoran al toque. La mujer deja a su pareja por el tipo con el que lo gorreo. Es fija que si una mina te engaña, te deja por ese chabon. Y pasa en la mayoría de los casos. Nosotros jodemos y nos divertimos, para contar aventuras con nuestros amigos o por simple autosatisfacción y SIEMPRE volvemos, porque somos como los perros, fieles a su dueño. Las mujeres engañan menos, pero cuando engañan abandonan a su pareja, porque son como los gatos, que estan siempre ahi, hasta que se van. y si se van no vueven más. http://www.friki.net/informes/10502-infidelidad-corneta-socio-guampa-chata-etc-etc.html