Dj_QUERCHE
Usuario (Argentina)

HOLIS ESPERO GUSTE Y SIRVA EL Post TENEMOS LA SOLICITUD DE UN JUEGO LE DAMOS CLIC A LA CRUZ QUE APARECE ARRIBA AL COSTADO DERECHO LE DAMOS DESACTIVAR Y PARA FINALIZAR LE DAMOS A denunciar la aplicacion por enviar SPAM BUENO ESO FUE TODO cortito y facil no ?¿?¿?¿ ESPERO LES HAYA GUSTADO
Felipe Varela (n. Huaycama, departamento de Valle Viejo, provincia de Catamarca; 1821 – f. Nantoco (Provincia de Atacama), Chile; 4 de junio de 1870), estanciero y militar argentino, líder del último pronunciamiento de los caudillos del interior contra la hegemonía política conquistada por la provincia de Buenos Aires en la batalla de Pavón. Contrario a la Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza, fue apodado el Quijote de los Andes por el desafío que plantó al gobierno central con un reducido ejército de menos de 5.000 hombres, hizo frente a éste en la región andina y cuyana durante varios años. Finalmente derrotado, murió exiliado en Chile. La figura de Varela, como tantas otras de la época, resulta fuertemente controvertida; los historiadores revisionistas han reivindicado su oposición a Bartolomé Mitre y a la Guerra del Paraguay. Otros autores han apreciado la lucidez del Manifiesto con el que proclamó su oposición a Mitre, una de las expresiones más acabadas y expresivas del ideario federal. Los partidarios de la facción liberal, por el contrario, lo han considerado un salvaje sanguinario, una versión que se ha consagrado en el texto de la zamba La Felipe Varela, de José Ríos, que reza: "Galopa en el horizonte, / tras muerte y polvaderal; / porque Felipe Varela / matando llega y se va." Sus inicios de combatiente federal Nacido en el año 1821, posiblemente el 11 de mayo. Fue bautizado con el nombre de Juan Felipe por el Pbro. Francisco Jacobo de Acuña en la capilla de San Isidro, actual departamento Valle Viejo, provincia de Catamarca, el 9 de junio de 1822 de 1 año de edad, actuando como padrinos del futuro caudillo: Valentín Castro y una hermana del Pbro. Acuña, Juana Antonia Acuña. Era hijo del caudillo federal Javier Varela y de María Isabel Ruarte o Rubiano (sic).1 Varela, poseedor de tierras en Guandacol (provincia de La Rioja), combatió contra el gobierno de Juan Manuel de Rosas en la década de 1840. La persecución del gobernador de Buenos Aires le llevó al exilio en Chile, donde se unió al ejército de ese país; luego de la caída de Rosas, en 1852, retornó sumándose al ejército de la Confederación, donde ocupó el cargo de segundo jefe de la frontera en Río Cuarto. En 1861 peleó bajo las órdenes de Justo José de Urquiza en la batalla de Pavón, que marcó el triunfo de la facción porteña y el inicio de la hegemonía mitrista. Tras la derrota se unió a las filas del Chacho Peñaloza en su sublevación contra las autoridades nacionales. Como protegido del Chacho, fue nombrado jefe de la policía en La Rioja. En 1863 invadió la provincia de Catamarca, y luego combatió contra las fuerzas de Wenceslao Paunero en las batallas de Las Playas y Lomas Blancas. Después del asesinato de Peñaloza, Varela se refugió en Entre Ríos, donde fue edecán del gobernador Urquiza. Un año más tarde volvió a Chile. Allí se puso en contacto con la llamada Unión Americana, una red de corresponsales de los círculos intelectuales de esa época, formado para repudiar los ataques europeos contra Perú, y que había protestado enérgicamente por el apoyo argentino y brasileño a la revolución de Venancio Flores en el Uruguay.2 También acusaba al Brasil y al gobierno argentino por causar la guerra del Paraguay. La revolución de los colorados Felipe Varela, sentado a la izquierda. A través de la Unión Americana, Varela comprendió en profundidad el proceso político en que estaba sumergido su país, y se puso a organizar una campaña militar para regresar. Durante muchos meses no pudo hacer nada, ya que no tenía dinero. Pero algún oficial chileno decidió que atacar a la Argentina era una buena idea en ese momento, y sin permiso superior puso a disposición de Varela algunos soldados. Nombró jefe de ese cuerpo a un comandante Medina, al frente de unos 150 soldados chilenos con armas automáticas, muy pocas pero muy efectivas.3 Acérrimo opositor al gobierno de Buenos Aires, Varela percibió la impopularidad de la guerra del Paraguay y decidió intervenir nuevamente. Provisto de buena inteligencia sobre las decisiones diplomáticas tras la creación de la Triple Alianza y las motivaciones de Mitre, liquidó sus posesiones para equipar un par de batallones de exiliados, así como combatientes chilenos afines a su causa. A fines de 1866, Varela ya había decidido ingresar a su país, lo que hubiera sido una locura sin apoyo interno. Pero en su ayuda llegó la Revolución de los Colorados. En noviembre estalló en Mendoza una sublevación de las tropas que debían partir a la guerra del Paraguay, dirigida por el coronel Juan de Dios Videla. Liberaron a los presos de la cárcel, entre los cuales se hallaba el doctor Carlos Juan Rodríguez, un federal sanluiseño a quien Videla hizo nombrar gobernador de Mendoza. En dos días controlaron toda la provincia. Pocos días después derrotaron al coronel Pablo Irrazábal, el asesino de Peñaloza. De allí pasó Videla a la provincia de San Juan, donde derrotó y expulsó al gobernador y ocupó su lugar a principios de enero de 1867, y enseguida derrotó al coronel Julio Campos, gobernador unitario de la provincia de La Rioja en la batalla de Rinconada del Pocito. El mando militar de la revolución quedó en manos del coronel Felipe Saá, que recuperó la provincia de San Luis. En muy poco tiempo habían tomado el poder en todo Cuyo. Y contaban con el apoyo del gobernador cordobés Mateo Luque.4 Convocando a las montoneras residuales de otros caudillos muertos en todo el país más combatientes chilenos, Varela marchó sobre territorio argentino portando bandera con la consigna de ¡Federación o Muerte! . En San José de Jáchal, provincia de San Juan, lanzó el 10 de diciembre de 1866 su proclama revolucionaria: "¡Argentinos! El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre, ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuty, Curuzú y Curupayty. Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en más de cien millones y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño, que después de la derrota de Cepeda lagrimeando juró respetarla". "Tal es el odio que aquellos fratricidas porteños tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y asesinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio: Sarmiento, Sandes, Paunero, Campos, Irrazával y otros varios dignos de Mitre." "¡Basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón, sin conciencia! ¡Cincuenta mil víctimas inmoladas sin causa justificable dan testimonio flagrante de la triste e insoportable situación que atravesamos y que es tiempo de contener!" "¡Abajo los infractores de la ley! ¡Abajo los traidores de la Patria! ¡Abajo los mercaderes de las cruces de Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre argentina y oriental! Nuestro programa es la práctica estricta de la constitución jurada, del orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás repúblicas americanas." "¡Compatriotas nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará el enemigo. Allí los invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo." La Rioja cayó en manos federales tras una rebeliòn militar contra el comandante Irrazábal, autor de la muerte de Chacho Peñaloza. Al poco tiempo se unieron a Varela otros caudillos menores, como Santos Guayama, Sebastián Elizondo y Aurelio Zalazar, con los cuales llegó a formar un ejército de más de 4.000 hombres.5 Varela ocupó el oeste de las provincias de La Rioja, luego ocupó la ciudad de La Rioja, y volviendo hacia el oeste tras la victoria del montonero chileno Estanislao Medina sobre el ex-gobernador catamarqueño Melitón Córdoba, que murió en el combate, el 4 de marzo cerca de Tinogasta,6 ocupó también los departamentos occidentales de Catamarca con una fuerza de 2.000 hombres.6 En toda esa zona, y en la mayor parte del interior del país predominaba un claro sentimiento federal. Los dos batallones con los que había partido de Chile (en los que figuraban algunos soldados y oficiales chilenos) se habían transformado en varios miles de hombres, llegando a reunir casi 5.000 montoneros, la fuerza más importante que había puesto en armas el partido federal desde la batalla de Pavón. Ante la tibia acogida que les dispensa Urquiza, con quien contaban inicialmente para encabezar el alzamiento, planificaron las acciones desde su cuartel de Jáchal. Varela estaría encargado de alzar las provincias occidentales, mientras los Sáa y Videla avanzarían hacia el litoral, donde esperaban sumar algún dirigente federal.7 En la hipótesis más audaz, podían llegar a contar con Timoteo Aparicio en Uruguay, junto con el partido blanco. El sofocamiento de la rebelión La situación era realmente peligrosa para el gobierno de Mitre, que estaba personalmente al mando de los ejércitos aliados en el Paraguay. Debió regresar a Rosario para organizar los ejércitos con que hacerles frente, al frente de los cuales colocó a José Miguel Arredondo, Wenceslao Paunero — vueltos del Paraguay — y Antonino Taboada, hermano del gobernador de Santiago del Estero. En marzo, el ejército al mando de Paunero recibió en Rosario el moderno equipo retirado del frente paraguayo, y comenzó el avance hacia Córdoba, donde el ministro de guerra, Julián Martínez, se había trasladado para imponer la autoridad civil del gobierno central. Alertado de la marcha del ejército federal, al mando del general Juan Saá, recién llegado desde Chile, Paunero destacó a Arredondo a interceptarlos. En la madrugada del 1 de abril, las fuerzas de los montoneros y sus aliados ranqueles, que habían aportado 500 lanzas a los insurrectos, fueron derrotadas en la batalla de San Ignacio, a orillas del del río Quinto. Los federales estuvieron a punto de vencer, pero la decisiva acción de la infantería de Luis María Campos dio vuelta la batalla y los federales fueron destrozados. Todos sus dirigentes huyeron a Chile. Pero Varela estaba aún muy lejos como para enterarse de lo que ocurría. Avanzó hacia la ciudad de Catamarca, pero estaba ya por llegar cuando se enteró de que Taboada había ocupado La Rioja. Cometió entonces un error muy grave, contramarchando hacia La Rioja para hacerle frente. Enviando recado a Taboada para sugerirle combatir fuera de la ciudad, con la intención de reducir los daños civiles, Varela avanzó hacia La Rioja. Pero no tuvo en cuenta el aprovisionamiento de agua en ese desierto, y Taboada aprovechó cabalmente ese error: se ubicó en el llamado Pozo de Vargas, la única fuente de agua entre Catamarca y La Rioja, y allí esperó a Varela. Al llegar, éste decidió que no podía seguir sin dar agua a sus hombres, y decidió atacar. Ésta fue la batalla de Pozo de Vargas. La carga inicial de los federales - encabezada por el chileno Estanislao Medina - fue exitosa, y los combates se prolongaron durante casi ocho horas. Pero la ubicación estratégica de los hombres de Taboada y la superioridad de su artillería impidieron a los federales llegar a su objetivo. Sin embargo, una astuta maniobra del capitán montonero Sebastián Elizondo se hizo con los animales y el parque de armas de los de Taboada, pero el rédito de la misma se vio desbaratado cuando se dio a la fuga con ellos en lugar de volver a formar filas y entrar al combate. Con menos de 180 hombres, Varela debió retirarse, dejando el campo al muy maltrecho ejército nacional. La resistencia de Varela Pocos días más tarde llegó a Jáchal. Allí se enteró de la derrota de Saá y reunió a sus hombres con los dispersos de éste. Pero, en lugar de huir a Chile decidió adoptar una táctica de guerrilla. El 21 de abril abandonó Jáchal ante el avance de Paunero, y se echó al monte. Desde allí hostigaría a las fuerzas regulares de sus adversarios, contando con su mejor conocimiento del terreno. El 5 de junio, en el paraje de Las Bateas, se arrojó por sorpresa sobre el campamento de Paunero, huyendo con la caballada y la munición. El 16 del mismo mes, aprovechando sus pocos medios, sorprendió en la quebrada de Miranda a un grupo de conscriptos al frente del Coronel Linares, que abandonan el bando nacional y se le unen desobedeciendo a sus oficiales. Tomó prisionero a Linares y le preguntó qué hubiese hecho si la cosa hubiera sido al revés. Éste le contestó que lo hubiera matado como a un perro; entonces Varela lo hizo fusilar… pero como a un hombre. Esa clase de acciones se prolongaría durante meses, obligando al gobierno central a mantener en constante alerta a sus tropas en la región, bautizadas como Ejército Interior. Medina hizo lancear a Tristán Dávila, el más rico y capaz de los jefes del partido unitario de La Rioja. Después de Pozo de Vargas, la guerra comenzó a perder su carácter casi romántico: los asesinatos de los “nacionales” comenzaron a ser respondidos, y pronto todo el territorio quedó sometido a campañas cruzadas de asesinatos y saqueos. Apenas retirado el ejército de Taboada (que arreó cuanto ganado encontró en su camino), las montoneras de Elizondo y Zalazar tomaron La Rioja, y Varela ocupó la ciudad por algo más de una semana. Pero no se quedó a esperar a Taboada, que avanzaba nuevamente hacia el sur, y nuevamente se retiró hacia Chilecito, siendo derrotado en camino hacia allí. Sin esperanza alguna, mandó a Medina de regreso a Chile y huyó hacia la Puna. Cuando sus enemigos contaban que ya estaba asilado en Bolivia, reapareció sin aviso en los Valles Calchaquíes, provincia de Salta. A principios de octubre logró avanzar hacia el centro de esa provincia, perseguido por el coronel Octaviano Navarro, un viejo aliado del Chacho, al que (pocas semanas antes) Varela todavía confiaba en hacer que se uniera a la revolución. Curiosamente, Navarro lo persiguió de cerca pero nunca lo alcanzó, ya que ninguno de los dos quería verse obligado a la lucha. Los habitantes de la ciudad de Salta levantaron barricadas en las principales calles de la ciudad y se prepararon a resistir, azuzados por el mito de la crueldad de Varela, esparcido con tesón por los liberales. Varela los invitó a pelear fuera de la ciudad, para que ésta no sufriera los efectos de una lucha callejera. Pero los salteños rechazaron la intimación y tras una lucha heroica por ambas partes, que duró dos horas y media, los federales ocuparon la ciudad. Pero perdieron en la batalla más de la mitad de sus hombres.8 Al saber que Navarro se acercaba, Varela evacuó Salta hacia el norte, con unos cañones que consiguió en la ciudad y menos pólvora que la que había traído. Se dirigió a San Salvador de Jujuy, ciudad que ocupó también brevemente. En los primeros días de noviembre entraba en Bolivia, donde fue asilado por el presidente Mariano Melgarejo, se refugió temporariamente en Potosí. Sin embargo, los vaivenes de la política boliviana agotaron rápidamente su bienvenida, y en diciembre de 1868 tomó nuevamente el camino de Salta con un par de centenares de hombres, incitado por el fusilamiento del caudillo riojano Aurelio Zalazar. El 12 de enero de 1869, un pequeño contingente nacional lo derrotó en Pastos Grandes, en la Puna, dispersando definitivamente su tropa. Muerte y posteriodad Enfermo de tisis y carente de apoyo, Varela se refugió en Chile. El gobierno trasandino, poco amigo de dar albergue a un insurrecto reincidente, lo mantuvo brevemente en observación antes de permitirle asentarse en Copiapó. El 4 de junio la enfermedad acabó con su vida. El gobierno catamarqueño repatrió sus restos, pese a la oposición del Ejecutivo nacional encabezado por Domingo Faustino Sarmiento. En agosto de 2007, la legislatura de Catamarca solicitó al gobierno nacional el ascenso post-mortem del coronel Felipe Varela al grado de general de la Nación. En junio de 2012 fue ascendido post-mortem al grado de general Manifiesto del General Felipe Varela a los Pueblos Americanos Proclamación: ¡ARGENTINOS! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres más grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el General Mitre, gobernador de Buenos Aires. La más bella y perfecta Carta Constitucional democrática republicana federal, que los valientes entrerrianos dieron a costa de su sangre preciosa, venciendo en Caseros al centralismo odioso de los espurios hijos de la culta Buenos Aires, ha sido violada y mutilada desde el año sesenta y uno hasta hoy, por Mitre y su círculo de esbirros. El Pabellón de Mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre -orgullosa autonomía política del partido rebelde- ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuti, Curuzú y Curupaití. Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en más de cien millones de fuertes, y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño, que después de la derrota de Cepeda, lacrimando juró respetarla. COMPATRIOTAS: desde que aquel, usurpó el gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del Gobierno Mitre. Tal es el odio que aquellos fratricidas tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y guillotinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio, Sarmiento, Sandez, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios oficiales dignos de Mitre. Empero, basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón y sin conciencia. Cincuenta mil víctimas hermanas, sacrificadas sin causa justificable, dan testimonio flagrante de la triste o insoportable situación que atravesamos, y que es tiempo ya de contener. ¡VALIENTES ENTRERRIANOS! Vuestros hermanos de causa en las demás provincias, os saludan en marcha al campo de la gloria, donde os esperan. Vuestro ilustre jefe y compañero de armas el magnánimo Capitán General Urquiza, os acompañará y bajo sus órdenes venceremos todos una vez más a los enemigos de la causa nacional. A él y a vosotros obliga concluir la grande obra que principiasteis en Caseros, de cuya memorable jornada surgió nuestra redención política, consignada en las páginas de nuestra hermosa Constitución que en aquel campo de honor escribisteis con vuestra sangre. ¡ARGENTINOS TODOS! ¡Llegó el día de mejor porvenir para la Patria! A vosotros cumple ahora el noble esfuerzo de levantar del suelo ensangrentado el Pabellón de Belgrano, para enarbolarlo gloriosamente sobre las cabezas de nuestros liberticidas enemigos! COMPATRIOTAS: ¡A LAS ARMAS! ¡Es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos argentinos! ¡ABAJO los infractores de la ley! Abajo los traidores a la Patria! Abajo los mercaderes de Cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre Argentina y Oriental! ¡ATRÁS los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente! ¡SOLDADOS FEDERALES! nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás Repúblicas Americanas. ¡¡Ay de aquel que infrinja este programa!! ¡COMPATRIOTAS NACIONALISTAS! el campo de la lid nos mostrará al enemigo; allá os invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo. FELIPE VARELA Campamento en marcha, Diciembre 6 de 1866. ESPERO LES AYA GUSTADO
A DIFERENCIA DE LA MAYORÍA DE LOS PAÍSES EN EE.UU se VOTA muy DIFERENTE En lugar de votar directamente para el Presidente y el Vicepresidente, los ciudadanos de Estados Unidos emiten sus votos para los electores. Los electores son técnicamente libres de votar a favor de cualquier persona elegible para ser Presidente, pero en la práctica se comprometen a votar por candidatos específicos2 los votantes emiten sus votos a favor de los candidatos presidenciales y vicepresidenciales al votar por los electores correspondiente a prometer su voto.3 La mayoría de los estados permiten a los votantes elegir entre las listas de electores del estado que se comprometieron a votar a favor del candidato presidencial y vicepresidencial de varios partidos; el candidato que recibe la mayoría de los votos del estado 'gana' todos los votos emitidos por los electores de ese estado. Las campañas presidenciales estadounidenses se concentran en ganar el voto popular en una combinación de los Estados que opten por una mayoría de los electores, en lugar de hacer campaña para ganar el mayor número de votos a nivel nacional. Cada estado tiene un número de electores igual al número de sus Senadores y Representantes en el Congreso de los Estados Unidos. Además, en virtud de la Vigésima tercera enmienda, el Distrito de Columbia recibe electores como si se tratara de un estado, pero nunca más que el número de votos del estado "menos poblado".4 Los territorios estadounidenses no están representados en el Colegio Electoral. Cada elector tiene derecho a un voto para Presidente y un voto para Vicepresidente. Para ser elegido, un candidato debe tener una mayoría (desde 1964, por lo menos 270) de los votos electorales emitidos para ese cargo. En caso de que ningún candidato a la Presidencia gane una mayoría de los votos electorales, la elección es hecha por la Cámara de Representantes.5 En caso de que ningún candidato para Vicepresidente posea una mayoría de los los votos electorales, la elección se le da al Senado.6 La Constitución permite a cada legislatura estatal designar un método de elección de los electores. Cuarenta y ocho estados y el Distrito de Columbia han adoptado un sistema por el que el ganador se lleva todos los votos, en el cual los votantes eligen entre las listas de los electores del estado para que voten por el candidato a la presidencia y a la vicepresidencia. El candidato que gana la mayoría de los votos en el estado gana el apoyo de todos los electores del estado. Los otros dos estados, Maine y Nebraska, utilizan un sistema escalonado donde un único elector es elegido dentro de cada distrito del Congreso y dos electores son elegidos por voto popular a nivel estatal. Las elecciones presidenciales de Estados Unidos son efectivamente una amalgamación de 51 elecciones separadas y simultáneas (50 estados más el Distrito de Columbia), en lugar de una sola elección nacional. Los candidatos pueden dejar de obtener el mayor número de votos en la votación popular a nivel nacional en una elección presidencial y aún ganar esa elección. Esto ocurrió en 1876, 1888 y el 2000. Los críticos argumentan que el Colegio Electoral es intrínsecamente antidemocrático y le da a algunos estados indecisos una influencia desproporcionada a la hora de la selección del Presidente y Vicepresidente. Los proponentes sostienen que el Colegio Electoral es una importante y característica distintiva del sistema federal, y protege los derechos de los estados más pequeños. Numerosas enmiendas constitucionales se han introducido en el Congreso para que se sustituya el Colegio Electoral por un sistema de voto popular directo, sin embargo, ninguna propuesta ha logrado llegar con éxito al Congreso. EL DIA DE LA ELECCION La ley federal establece el martes siguiente del primer lunes de noviembre como el día para la celebración de las elecciones federales.7 La forma de elección de los electores se determinará en cada estado por su legislatura.8 Actualmente, todos los Estados eligen los electores por la elección popular en la fecha especificada por la ley federal. Si bien muchas personas pueden creer que están votando a favor de su candidato presidencial, están en realidad votando para los electores del candidato. Cuarenta y ocho estados y Washington, DC, emplean un sistema por el cual el ganador se lo lleva todo, cada uno otorgando todos sus electores al candidato presidencial como un sólo bloque. Dos estados, Maine y Nebraska, seleccionan un elector dentro de cada distrito congresional por votación popular, y, además, seleccionan los dos restantes electores por el voto popular. Este método se ha utilizado en el estado de Maine desde 1972, y, en Nebraska desde 1992. El número de electores es igual al número total de miembros del Congreso de los Estados Unidos (compuesto de 435 representantes y 100 senadores), además de tres electores del Distrito de Columbia.

Esta compañía representó toda una época en que la tecnología comenzaba a conectar al mundo. Es el lugar que alojó a las célebres Radio Excelsior y Radio Splendid...este pedacito de nuestra historia hoy se encuentra en un estado deplorable. Historia de las comunicaciones; la radio: El siguiente avance en la historia de las telecomunicaciones llegó en 1894, cuando el italiano Guillermo Marconi, con equipos rudimentarios, logró transmitir señales telegráficas a través del aire a pequeñas distancias, prescindiendo de cables. En 1897 las trasmisiones telegráficas inalámbricas ya llegaban a 15 kilómetros de distancia. En diciembre de 1901 Marconi logró uno de los más notables hitos en las telecomunicaciones: la transmisión de una señal telegráfica de radio desde Inglaterra, a través del Océano Atlántico, hasta Canadá. Rápidamente este nuevo invento se comenzó a poner en uso en el mundo entero. En nuestro país, el 23 de septiembre de 1923 se establece el primer contacto radioeléctrico con Europa y el 25 de enero de 1924 se inauguran oficialmente los servicios de la empresa Transradio Internacional, con edificios centrales en San Martín y Sarmiento de Buenos Aires, una planta transmisora de Monte Grande y la receptora en Villa Elisa. La empresa Transradio estaba formada por capitales argentinos y las empresas "Telefunken" de Alemania, "Wireless Telegraph Co." de Inglaterra, "Societé Française Radioéléctrique" de Francia y "Radiocomunications of America" de los EEUU. El 15 de febrero de 1925 Transradio comienza a operar en onda corta, a la par de los países más adelantados del mundo; el 15 de mayo de 1928 se inaugura el servicio radiotelefónico con Europa a través de Berlín y el 4 de agosto de 1929 el de telefotos por radio. En la Planta Transmisora (Monte Grande) operaban dos gigantescos transmisores construidos en Alemania, que transmitían en onda larga (12.700 m. y 16.800 m.) con la extraordinaria potencia de 400 KW. Las antenas estaban sostenidas por diez torres de 210 m. de altura, distribuidas en dos hileras de cinco torres cada una, separadas entre sí a 500 m. Las primeras antenas de esta planta estaban construidas por dos torres de 60 m. de altura, distantes entre sí a 2,5 Km. Ambas torres sostenían antenas en forma de triángulos verticales, unidas a los receptores por medio de cables subterráneos; completaban el sistema dos antenas de cuadro, junto al edificio de la Planta Receptora. A fines de 1935, alquila los terrenos del casco de la estancia "La Dora" (actual Parque Ecológico). Se comienza con una casilla de madera y luego, al adquirir los terrenos, se construye el edificio definitivo en dos plantas. 1951 En el nuevo emplazamiento se levantan varias antenas con sus correspondientes torres, orientadas hacia Nueva York y a Europa. Entre ellas se destacaban dos torres de 96 m. de altura y rematadas en “T” por una estructura horizontal de 28m. Desde allí se brindó apoyo radioeléctrico de la expedición del almirante Byrd al Polo Sur, se comenzó el desarrollo de servicios de retransmisiones de radiodifusoras norteamericanas y europeas, se realizó la recepción para Radio Splendid de la primera transmisión de una competición de Turismo de Carretera (realizada desde un transmisor instalado en un avión del Dr. Samuel Bosch). En la estación receptora de Villa Elisa se realizaron los primeros ensayos intercontinentales del servicio de teletipo por ondas radioeléctricas. La Planta Receptora de Transradio Internacional estuvo siempre a la vanguardia de sus similares de la América del sur y dejó de funcionar en el año 1970, cuando el gobierno le anuló todas las concesiones del servicio de radiocomunicaciones, al entrar en servicio la Estación Terrena de Balcarce (en septiembre de 1969), explotada por la Empresa Nacional de Telecomunicaciones. ESPERO LES GUSTE COMENTAR ES AGRADECER SALU2 y SUERTE
Diversos historiadores se han abocado a estudiar dibujos a lápiz como los siguientes, acerca de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de obras realizadas por artistas como Alfred Waud y Edwin Forbes, y aparecieron en publicaciones de la década de los cuarenta como el Harper’s Weekly o el Frank Leslie’s Illustrated Newspaper. La intención que perseguían estos dibujantes era hacer asimilable, al lector común estadounidense, un evento tan cataclísmico como el que se vivió en ese tiempo. Algunos detalles que llaman la atención de los estudiosos, es que , si bien imágenes de mujeres no aparecen en demasía en este tipo de dibujos, sí existen algunos que las muestran interactuando con los militares norteamericanos en el frente de batalla e incluso, algunas con rasgos afroamericanos en los cuarteles militares.