Diego-Losina
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Leibniz fue uno de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, y se le reconoce como "El último genio universal". Realizó profundas e importantes contribuciones en las áreas de metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, así como a la matemática, física, geología, jurisprudencia e historia. Incluso Denis Diderot, el filósofo deísta francés del siglo XVIII, cuyas opiniones no podrían estar en mayor oposición a las de Leibniz, no podía evitar sentirse sobrecogido ante sus logros, y escribió en la Enciclopedia: "Quizás nunca haya un hombre leído tanto, estudiado tanto, meditado más y escrito más que Leibniz... Lo que ha elaborado sobre el mundo, sobre Dios, la naturaleza y el alma es de la más sublime elocuencia. Si sus ideas hubiesen sido expresadas con el olfato de Platón, el filósofo de Leipzig no cedería en nada al filósofo de Atenas." De hecho, el tono de Diderot es casi de desesperanza en otra observación, que contiene igualmente mucha verdad: "Cuando uno compara sus talentos con los de Leibniz, uno tiene la tentación de tirar todos sus libros e ir a morir silenciosamente en la oscuridad de algún rincón olvidado." La reverencia de Diderot contrasta con los ataques que otro importante filósofo, Voltaire, lanzaría contra el pensamiento filosófico de Leibniz. A pesar de reconocer la vastedad de la obra de éste, Voltaire sostenía que en toda ella no había nada útil que fuera original, ni nada original que no fuera absurdo y risible. Ocupa un lugar igualmente importante tanto en la historia de la filosofía como en la de las matemáticas. Inventó el cálculo infinitesimal, independientemente de Newton, y su notación es la que se emplea desde entonces. También inventó el sistema binario, fundamento virtualmente de todas las arquitecturas de las computadoras actuales. Fue uno de los primeros intelectuales europeos que reconocieron el valor y la importancia del pensamiento chino y de China como potencia desde todos los puntos de vista. Junto con René Descartes y Baruch Spinoza, es uno de los tres grandes racionalistas del siglo XVII. Su filosofía se enlaza también con la tradición escolástica y anticipa la lógica moderna y la filosofía analítica. Leibniz hizo asimismo contribuciones a la tecnología y anticipó nociones que aparecieron mucho más tarde en biología, medicina, geología, teoría de la probabilidad, psicología, ingeniería y ciencias de la computación. Sus contribuciones a esta vasta lista de temas se recoge en diarios y en decenas de miles de cartas y manuscritos inéditos. Hasta el momento, no se ha realizado una edición completa de sus escritos, y por ello no es posible aún hacer un recuento integral de sus logros. Leibniz escribió principalmente en tres idiomas: latín escolástico (ca. 40 %), francés (ca. 35 %) y alemán (menos del 25 %). Durante su vida publicó muchos panfletos y artículos académicos, pero sólo dos libros filosóficos, De Ars combinatoria y la Théodicée. Publicó numerosos panfletos, con frecuencia anónimos, en nombre de la Casa de Brunswick, entre los que se destaca De jure suprematum, una importante consideración sobre la naturaleza de la soberanía. Otro libro sustancial apareció póstumamente: su Nouveaux essais sur l'entendement humain (Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano), el cual había evitado publicar tras la muerte de John Locke. Hasta 1895, cuando Bodemann completó su catálogo de los manuscritos y la correspondencia de Leibniz, no se esclareció la enorme extensión de su legado: aproximadamente 15 000 cartas a más de 1000 destinatarios, además de 40 000 ítems adicionales, sin contar que muchas de dichas cartas tienen la extensión de un ensayo. Gran parte de su vasta correspondencia, en particular las cartas fechadas después de 1685, permanecen inéditas, y mucho de lo que se ha publicado lo ha sido apenas en décadas recientes. La cantidad, la variedad y el desorden de los escritos de Leibniz son el resultado predecible de una situación que él describió de la siguiente manera: No puedo terminar de decirles lo extraordinariamente distraído y disperso que soy. Estoy intentando hallar varias cosas en estos archivos; busco papeles antiguos y voy detrás de documentos sin publicar. Con esto espero arrojar alguna luz sobre la historia de la Casa de Brunswick. Recibo y respondo una inmensa cantidad de cartas. Al mismo tiempo tengo tantos resultados matemáticos, pensamientos filosóficos y otras innovaciones literarias, que no se debe permitir que se desvanezcan, que a menudo no sé por dónde comenzar. El pensamiento filosófico de Leibniz aparece de forma fragmentada, ya que sus escritos filosóficos consisten principalmente en una multitud de textos cortos: artículos de revistas, manuscritos publicados mucho después de su muerte y gran cantidad de cartas con personajes múltiples. Escribió únicamente dos tratados de filosofía, y el que se publicó durante su vida, la Théodicée de 1710, es tanto teológico como filosófico. El propio Leibniz fecha su inicio como filósofo con su Discurso sobre la metafísica, el cual elaboró en 1686 como un comentario a una disputa entre Malebranche y Antoine Arnauld. Esto condujo a una extensa y valiosa disputa con Arnauld (Ariew & Garber|69, Loemker|§§36,38); dicho comentario y el discurso no se publicaron sino hasta el siglo XIX. En 1695 Leibniz realizó su entrada pública a la filosofía europea con un artículo titulado Nuevo sistema de la naturaleza y comunicación de las sustancias (Ariew & Garber, 138, Loemker, §47, Wiener, II.4). En el período 1695-1705 elaboró sus Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, un extenso comentario sobre An Essay Concerning Human Understanding (1690) de John Locke, pero al enterarse de la muerte de Locke en 1704 perdió el deseo de publicarlo, de modo que los Nuevos ensayos no se publicaron sino hasta 1765. La Monadologie, otra de sus obras importantes, compuesta en 1714 y publicada póstumamente, consta de noventa aforismos. Leibniz conoció a Spinoza en 1676 y leyó algunos de sus escritos sin publicar, y se sospecha desde entonces que se apropió de algunas de sus ideas. A diferencia de Descartes, Leibniz y Spinoza tenían una educación filosófica rigurosa. La disposición escolástica y aristotélica de su mente revelan la fuerte influencia de uno de sus profesores en Leipzig, Jakob Thomasius, quien supervisó además su tesis de grado. Leibniz también leyó vorazmente a Francisco Suárez, un jesuita español, respetado incluso en las universidades luteranas. Tenía un profundo interés por los nuevos métodos y conclusiones de Descartes, Huygens, Newton y Boyle, pero observaba sus trabajos desde una perspectiva bastante influida por las nociones escolásticas. Sin embargo, sigue siendo notable el que sus métodos y preocupaciones anticipan con frecuencia la lógica y la filosofía analítica y lingüística del siglo XX. Frente a la física cartesiana de la extensión, Leibniz defendió una física de la energía, ya que ésta es la que hace posible el movimiento. Los elementos últimos que componen la realidad son las mónadas, puntos inextensos de naturaleza espiritual, con capacidad de percepción y actividad, que, aun siendo simples, poseen múltiples atributos; cada una de ellas recibe su principio activo y cognoscitivo de Dios, quien en el acto de la creación estableció una armonía entre todas las mónadas. Esta armonía preestablecida se manifiesta en la relación causal entre fenómenos, así como en la concordancia entre el pensamiento racional y las leyes que rigen la naturaleza. Las contribuciones de Leibniz en el campo del cálculo infinitesimal, efectuadas con independencia de los trabajos de Newton, así como en el ámbito del análisis combinatorio, fueron de enorme valor. Introdujo la notación actualmente utilizada en el cálculo diferencial e integral. Los trabajos que inició en su juventud, la búsqueda de un lenguaje perfecto que reformara toda la ciencia y permitiese convertir la lógica en un cálculo, acabaron por desempeñar un papel decisivo en la fundación de la moderna lógica simbólica.
En este post podrán ver curiosidades de animales que ninguno de nosotros podríamos imaginar. La jirafa es el único mamífero que no tiene cuerdas vocales, por lo que es completamente muda.La lengua de una ballena azul pesa como un elefante adulto.Si una medusa llamada “avispa de mar” te pica, tienes 45 segundos de vida, ya que es el animal más venenoso del mundo.La Jirafa duerme tan solo 7 minutos por día y lo hace de pie. Cuando una hormiga muere dentro de una casa, de su cuerpo sala un olor que atrae a otras hormigas que se encargan de enterrarla.El pelaje de un oso polar no es blanco, sino que carece de color. Aparece blanco porque tiene diminutas burbujas de aire para su aislamiento que dispersan la luz, apareciendo el pelaje como blanco.Los delfines duermen con un ojo abierto.Un hipopotamo corre mas rápido que un hombre.El tamaño del cerebro de un cocodrilo es igual al del dedo pulgar de una persona. Los erizos ven todo de color amarillo.El único animal visible desde el espacio son los corales.Es físicamente imposible para los cerdos mirar al cielo. Los peces de mar pueden padecer de sed.El corazón de un colibrí o un canario late 1000 veces por minutoHa recibido 2648 puntos.La lombriz tiene 10 corazones situados a los lados del cuerpo.Las hormigas no duermen.El ojo del avestruz es más grande que su cerebro.Los ojos del avestruz tiene el mismo tamaño que una pelota de tenis.Las ovejas no beben agua en movimiento.El lagarto escamoso puede disparar sangre por sus ojos.El organismo del perezoso deja funcionar a las 2 semanas de haber muerto.Un raton puede aguantar más días sin beber agua que un camello.Las cebras son negras con rayas blancas.El cuerno del rinoceronte esta hecho de pelos. El colibrí nunca para de volar.La posición de los ojos del burro le permite ver sus 4 patas.Los caballos y las ratas no pueden vomitar.Una rata puede romper acero con una mordidaLos hipopotamos poseen una mandibula tan poderosa que facilmente cortarian en 2 a un cocodrilo.Las serpientes son sordas. Una pulga puede saltar 250 veces su propia longitud, lo que sería en proporciones humanas, saltar por encima de 2 estatuas de la libertad.Una cucaracha puede vivir 9 días sin cabeza, pues muere de hambre y sed.Los tigres siempre atacan en el cuello o en la arteria carotida.Los toros son daltonicos.Se estima que en toda la vida de un castor, este habra derribado más de 50 árboles.Una tortuga Galapagos facilmente puede vivir 150 años.Los elefantes de un solo trago con su trompa pueden absorver 15 litros de agua.Las ratas se multiplican tan rapidamente que en 18 meses 2 ratas ya tendran cerca de 1.000 descendientes.Los organos sexuales de las arañas se encuentran en una de las patas traseras.Un topo puede excavar 6 metros por hora.El pez más rápido es esl pez vela: 110 km/h.Los elefantes comen 150 kg. de hierbas por día.

El castillo de la Muela es un castillo situado en el municipio de Consuegra (Provincia de Toledo, España) y es uno de los mejores conservados de toda Castilla-La Mancha. Muy próximo a los Molinos de Consuegra, sobre una montaña (Cerro Calderico) con leves acantilados sobre la ciudad de Consuegra. La historia romana de esta fortaleza se remonta a la época de la Consabura; para entonces Consuegra contaba con las edificaciones típicas de una gran ciudad, Termas, Murallas, Acueducto o Circo. Este castillo es mencionado en la Historia de España de Alfonso X el Sabio (s. XIII), donde se comenta que este pertenecía, en tiempos de los visigodos, al conde don Julián, al que define Alfonso X como "heredero en el castiello de Consuegra" Es posible que la primera reconstrucción del castillo fuera realizada por Almanzor, en el siglo X, época del dominio musulmán de las comarcas cercanas. En 1097, Al-Mu'tamid cedió el castillo a Alfonso VI, gracias a un pacto matrimonial, ya que el rey se casaría con la princesa sevillana Zaida, aportándole el Castillo de Consuegra. Así se consiguió el castillo sin ningún tipo de guerra, ni ningún acontecimiento similar, pero poco después, en agosto del mismo año, 1097, Alfonso VI perdió la fortaleza en la Batalla de Consuegra. El castillo fue recuperado ya definitivamente por los cristianos en el siglo XII, siendo reconstruido por los Caballeros Hospitalarios en este mismo siglo, y también en el siguiente siglo XIII. Por eso hoy en día tiene esa arquitectura marcadamente de carácter europeo. Entonces Alfonso VII entregó el castillo, la localidad y su entorno a la Orden de San Juan de Jerusalén, en 1183, la cual construyó el actual castillo y estableció en Consuegra la capital de su priorato de La Mancha. En el siglo XIX fue invadido por las tropas francesas napoleónicas, más exactamente de 1809 a 1813. La estructura de este castillo es bastante atípica. Está constituido básicamente por un cuerpo central cuadrado con una gran torre cilíndrica a cada uno de sus lados. El recinto se encuentra rodeado por una barrera de la que sólo quedan restos en la parte que rodeaba el patio de armas. Lo primero que aparece es un espacio vacío denominado centinela, desde donde se accede al castillo propiamente dicho, que está rodeado por la barrera defensiva. La puerta de acceso está enmarcada por dos estructuras cúbicas, y sobre ella se encuentra el escudo del Prior de la Orden Juan José de Austria y el de los Álvarez de Valencia Entre las estancias interiores destacan el aljibe, con cubierta de bóveda de cañón, un patio interior y los archivos de la Orden de San Juan, destruidos por las tropas francesas. La torre albarrana, elemento defensivo árabe que constituye una huella evidente de su paso por la zona, es de forma circular y se encuentra en la parte más meridional del castillo. Esta torre estaba unida al conjunto por medio de un adarve. Tiene cuatro pisos, por lo que su altura es considerable. BATALLA EN EL CASTILLO Con asombrosa rapidez Alfonso reúne sus tropas en Consuegra, instalando su campamento en el castillo; allí se siente seguro, pues desde su torre albarrana, antigua fortaleza romana y posteriormente musulmana, se divisa todo el llano circundante. Manda reforzar las murallas de la ciudad y espera a los almorávides que no tardarán en llegar. Alfonso VI coloca a Álvar Fáñez, experto comandante de caballería, apoyando a Pedro Ansúrez, cuyos hombres son tropas de élite; después coloca a Diego con las tropas del Cid, las mejor armadas, y manda al conde García Ordóñez que proteja con su caballería la vida de Diego. García Ordóñez era un antiguo enemigo del Cid (según el Cantar de Mío Cid, en una ocasión en que el rey Alfonso había encomendado a éste cobrar las parias al rey de Sevilla, el de Granada, Abdalá, se dirigió a saquearla ayudado por algunos nobles, entre los que estaba García Ordóñez. El Cid salió con todas sus tropas a plantar batalla a Abdalá y tras apresar en ella a García segó con su espada un mechón de la barba, lo cual era ofensa gravísima). La infantería cristiana se dirigió contra la almorávide, apoyado cada contingente por otro de caballería. Los cristianos consiguieron romper las filas de la infantería, pero las alas almorávides, formadas por jinetes, envolvieron a los cristianos. El rey ordenó la retirada y, mientras en el flanco izquierdo se replegaban Pedro Ansúrez y Álvar Fáñez juntos, en el derecho sólo lo hizo García Ordóñez sin ayudar a Diego Rodríguez, quien rodeado por sus hombres, y éstos a su vez por los enemigos, no aguantó mucho más y cayó muerto. Alfonso VI se refugió dentro de la ciudad, que no tardó en caer, y se retiró al castillo, un bastión inexpugnable en lo alto de un cerro. Tras ocho días de sitio, sin agua, ni apenas comida, y con sólo unas centenas de hombres, Alfonso VI resiste el asedio de los moros que intentan escalar sus murallas. Tras el octavo día los almorávides, diezmadas sus tropas, sofocados por el calor y temiendo la llegada de refuerzos cristianos, levantan el sitio y se retiran. Alfonso VI perdió muchos hombres, pero uno de ellos destaca sobre los demás: Diego Rodríguez, hijo del Cid Campeador, cuyo valor, entrega y muerte se celebran cada año desde 1997 en Consuegra. La batalla de Consuegra fue el segundo gran combate directo entre el ejército castellano-leonés y el almorávide. Yusuf ibn Tasufin, diez meses después de la batalla de Consuegra, en junio de 1098 volvió a Marrakech (África) satisfecho por sus numerosas conquistas. Después de la batalla sucedida allí y demás acontecimientos, fue expropiado con la desamortización del siglo XIX, quedando abandonado y en destrucción progresiva por un incendio. En 1962 el Ayuntamiento de Consuegra adquiere el castillo, iniciándose un proceso de restauración integral. Desde hace un tiempo se puede acceder a la ermita, los aljibes, los pasos de ronda, la sala capitular, la torre albarranca, las terrazas y la barbacana. Progresivamente recobra el austero y formidable aspecto que tuvo en sus mejores tiempos. link: http://www.youtube.com/watch?v=6BRwCbghm6Q