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Científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) desarrollaron un “tatuaje biomédico” que, colocado debajo de la piel, permite detectar cuatro tipos de cáncer muy extendidos en su etapa precoz, antes de que los test convencionales permitan descubrir la enfermedad. Un equipo liderado por el doctor Martin Fussenegger, del Departamento de Biosistemas de la EPFZ, desarrolló ese sensor, que cambia de color -de allí su denominación de “tatuaje”- y da la alerta frente a indicios de cáncer de la próstata, del pulmón, del colon y de mama, los más comunes. Cómo fue la investigación La investigación se realizó por ahora con ratones y en piel de cerdo, y los participantes reconocen que deberá pasar un tiempo considerable -al menos diez años- antes de que el producto se encuentre listo para circular en el mercado. El EPFZ indicó que para avanzar en esa dirección se requiere continuar con pruebas clínicas. Fussenegger consideró que el concepto de “tatuaje biomédico” también sería aplicable a otras enfermedades de evolución gradual, como patologías degenerativas y desórdenes hormonales. Sobre la manera en que funciona el método, explicó que el sensor se compone de un red genetica que se coloca en las células humanas y que se encapsula en un implante, que consigue medir la tasa de calcio en la sangre. Cuando esa tasa supera un límite establecido durante un periodo prolongado se activan una serie de señales que generan la producción de pigmento endógeno en las células genéticamente modificadas, lo que a su vez provoca que el lunar originado por la sonda oscurezca, dando así la alerta al portador. Fussenegger sostuvo que el lunar “no significa que la persona está en riesgo de vida”, sino todo lo contrario, ya que una detección precoz de la enfermedad aumenta la posibilidad de supervivencia. En el caso del cáncer de mama, sólo una de cuatro mujeres afectadas tiene posibilidades de cura si el mal ha sido detectado tardíamente, frente al 98% en caso de que se detecte muy rápidamente. En el caso del cáncer de próstata, la tasa de cura es actualmente del 32% y en el de colon de 11%.

Un grupo de astrónomos ha encontrado un planeta que absorbe casi el 99% de la luz que recibe, lo que lo hace ser con toda probabilidad uno de los mundos más oscuros del universo. El hallazgo ha sido realizado por la Universidad de Keele, en el Reino Unido. Llamado WASP-104b, el planeta se encuentra a 466 años luz de la Tierra, en la constelación de Leo. Es conocido como un Júpiter caliente, ya que es aproximadamente 1,4 más grande que nuestro vecino y 1,2 veces más masivo, aunque orbita su estrella, una enana amarilla, en un viaje que dura solo 1,76 días, realmente cerca. Esa órbita coloca el planeta a solo 4,3 millones de kilómetros de su estrella, solo el 4,5% de la distancia desde Mercurio al Sol. Como tal, se cree que las nubes del planeta han sido arrastradas por su estrella, dejando potasio y sodio en su capa para absorber la luz entrante. Por el momento, no está claro que sea el exoplaneta más oscura de los que hemos encontrado hasta el momento. Teo Mocnik, quien ha dirigido el hallazgo, declaró no obstante a New Scientist que probablemente sea “de los tres primeros”, junto con TrES-2b y HAT-P-7b, que parecen absorber cantidades similares de luz (el primero fue descubierto en 2011, mientras que el último en diciembre de 2016, con la particularidad que tiene rubíes y zafiros en sus cielos). En su artículo, los investigadores observan que la estimación más baja de reflectividad de WASP-104b es de 0,03, que es “menor que la reflectancia del carbón”. Esto descarta cualquier nube reflectante que esté presente en su atmósfera. Sin embargo, el planeta probablemente sea más púrpura que negro, debido a su inmenso calor. Los Júpiter calientes normalmente reflejan alrededor del 40% de la luz de las estrellas a las que orbitan, por lo que descubrimientos como este son bastante raros. Sin embargo, esto no hará sino hacer avanzar la ciencia un poco más.
Para ir a lo más profundo del planeta tendremos que mencionar el viaje a la Luna. Es por todos conocidos la carrera espacial que tuvieron Estados Unidos y la Unión Soviética el siglo pasado; aunque el primero triunfó en su viaje a nuestro satélite, la cosa no quedó ahí y también “compitieron” por ver quién era el que llegaba más cerca del núcleo terrestre. El país americano hizo el “Proyecto Mohole”, iniciado en 1958 frente a la costa del Pacífico de México, pero perdió fondos y dejó de perforar en 1966; pero los rusos, continuaron desde 1970 hasta principios de los 90. El resultado fue el Kola Superdeep Borehole (KSB), o pozo superprofundo de Kola, que consistía en varios pozos unidos a un único agujero original. El más profundo se denomina SG-3 y se extiende a través de la corteza continental de la península de Kola, en el norte de Rusia. El agujero, aunque tiene solo 23 centímetros de ancho, llega hasta 12.262 metros de profundidad, convirtiéndolo en el punto artificial más profundo de la Tierra. Para comparar, serían casi 40 torres Eiffel puestas una encima de la otra. Se obtuvieron muchos datos geológicos gracias al SG-3, como fósiles de plankton microscópico de 2 billones de años de antigüedad en un asombroso estado de conservación, o nuevas interpretaciones sobre los datos sísmicos. Se han intentado proyectos similares, pero se abandonan por falta de financiación. Kola dejó de ser perforada en la década de los 90 no por falta de dinero, sino porque las temperaturas eran de unos 180ºC, no los 100º esperados. ¿Y podemos perforar más allá? ¿Llegaremos algún día al manto? Depende. La corteza oceánica tiene, en promedio, no menos de 7 kilómetros de profundidad. La continental, sin embargo, es algo menos densa, pero más gruesa, con unos 35 kilómetros de espesor promedio. En esas profundidades, las presiones y las temperaturas son demasiado grandes para que algo permanezca intacto mecánicamente. Se están haciendo algunos intentos, como el que señala la revista Nature, en el Océano Índico, donde un equipo espera penetrar a través de un segmento más frío de la corteza oceánica. Su alta densidad y el hecho de estar bajo el agua presenta problemas considerables a los ingenieros, y el proyecto ha sido detenido en algunas ocasiones durante los últimos años; pero afirman querer seguir adelante.

Un grupo de científicos expertos en el papel de la dopamina en el alcoholismo ha presentado algunas pruebas para determinar por qué a los adictos les resulta tan difícil dejar la bebida; según su publicación, cuando un alcohólico deja de beber, la capacidad del cerebro para usar la dopamina cambia, alterando la forma en que está conectado el sistema de recompensa. Al igual que otras drogas, se sabe que el alcohol estimula la producción de un mensajero químico llamado dopamina, que activa el centro de recompensa del cerebro. Estudios previos sobre la naturaleza de la adicción han revelado que esta respuesta a la dopamina se reduce significativamente en los alcohólicos, lo que lleva a la necesidad de beber más. Esta reducción en los niveles de dopamina causa lo que se conoce como un estado hipodopaminérgico, aunque se sabe poco acerca de qué sucede con el sistema de recompensa del cerebro cuando los alcohólicos intentan dejar de beber y entran en un período de abstinencia. Para investigar este hecho, los expertos comenzaron examinando el tejido cerebral de alcohólicos fallecidos. Descubrieron que estos tenían menos de un tipo particular de receptor de dopamina que los cerebros normales. Llamados receptores D1, estos son los sitios en las membranas de las células neuronales a las que se une la dopamina, lo que provoca que estas neuronas se exciten. Por lo tanto, se esperaría que cualquier reducción en estos receptores disminuyera la capacidad de respuesta del cerebro a la dopamina, lo que explica por qué el alcohol no les satisface a niveles bajos o constantes. A continuación, los autores del estudio buscaron determinar la secuencia de eventos que conducen a esta situación. Utilizaron radiografías para rastrear los niveles de dopamina en los cerebros de ratas dependientes de alcohol, a quienes se les privó de bebida durante varias semanas. Descubrieron que los niveles de dopamina cayeron durante los primeros seis días, confirmando la teoría de que la abstinencia aguda de alcohol se caracteriza por un estado hipodopaminérgico. Sin embargo, a las tres semanas los investigadores notaron que los niveles de dopamina eran elevados, transformando el estado hipodopaminérgico al hiperdopaminérgico, lo que significa que los niveles de dopamina son más altos de lo normal.
Al final de la última Edad de Hielo, en un mundo habitado aún por mamuts y leones de las cabernas, un grupo de personas comenzó a tallar un árbol en Siberia y a darle forma humana. Y aunque para qué sirvió esta escultura es aún un misterio, sí se sabe a ciencia cierta que tiene el doble de edad que las Pirámides de Giza. El estudio, publicado en la revista Antiquity, no solo confirma la edad de esta misteriosa escultura, sino que también da indicios sobre qué utilidad pudo haber tenido. El ejemplar fue descubierto en 1894, enterrado a 4 metros en el pantano de Shigir, hecho que le ha dado nomenclatura: el Ídolo de Shigir. Fue descubierto en varias secciones y reconstruido totalmnte en 1914, revelando que alguna vez tuvo una altura de 5,3 metros, aunque no todas las piezas de la estatua sobrevivieron. Sin embargo, no fue hasta un siglo después que los avances tecnológicos permitieron a los investigadores obtener información sobre su edad. Gracias al radiocarbono, determinaron que tiene unos 9.800 años, dato que fue rechazado por muchos por ser demasiado viejo para un objeto de madera. Sin embargo, las técnicas por entonces eran más imprecisas. Utilizando técnicas modernas, han revelado que la escultura es incluso más antigua: 11.600 años. Esto es más del doble de antiguo que las pirámides de Egipto, y es la obra de arte de madera más antigua de la que tenemos constancia. También es interesante que el estilo es increíblemente similar a otros grandes estatuas de la Edad de Hielo descubierto en Göbekli Tepe, en Turquía. Lo único que difiere es el material realizado. Esto sugiere que dicha cultura de producción surgió en múltiples epicentros coetáneamente. Lo que condujo a ese repentino desarrollo todavía no se comprende, pero plantea preguntas intrigantes sobre nuestra cultura y creencias.
(la imagen es meramente ilustrativa, todabia no se publicaron imagenes del exoplaneta) Si quieres disfrutar de un día a plena luz del sol y sin nubes que entorpezcan tu bronceado, WASP-96b es tu planeta ideal. Ahora, tendrás que soportar temperaturas de más de 1.000ºC. Este exoplaneta es el primero descubierto sin nubes. El gigante de gas, con una masa similar a Saturno, suele pasar con frecuencia por delante de WASP-96, lo que permite a los expertos observarlo mejor cuando lo cruza. Cuando la luz pasa a través de un gas produce un hecho llamado espectro de absorción, donde los elementos crean una “señal” única que nos alerta sobre su presencia; este espectro cambia sutilmente cuando está bajo presión, como en la parte inferior de una atmósfera densa. En teoría, los planetas en tránsito (aquellos que pasan frente a su estrella desde nuestra perspectiva), deberían proporcionarnos la oportunidad perfecta para analizar sus atmósferas, incluso a enormes distancias. Sin embargo, las nubes generalmente dificultan el análisis. Si nuestro entendimiento de los gigantes gaseosos es correcto, debería tener suficiente sodio y potasio en su atmósfera, pero por culpa de las nubes no se ha podido confirmar. Por lo tanto, poder “ver el cielo” de WASP-96b, gracias al Very Large Telescope de chile, es un descubrimiento realmente emocionante. “Hemos estado observando más de 20 espectros de tránsito de exoplanetas”, afirma el doctor Nikolay Nikolov, de la Universidad de Exeter. “WASP-96b es el único exoplaneta que parece estar completamente libre de nubes y muestra una clara firma de sodio, por lo que es un punto de referencia“. Júpiter, Saturno, Neptuno y Urano tienen un patrón en el que cuanto más masivo es el planeta, menor es la proporción de elementos pesados en su atmósfera exterior. Teniendo en cuenta las diferencias entre WASP-96, una estrella rica en metales pesados, y nuestro Sol, este patrón es válido para WASP-96b, lo que sugiere que es una característica universal de los gigantes gaseosos.
Por primera vez, el Cociente Intelectual se ha correlacionado con el tamaño y el rendimiento de las neuronas individuales. Si se confirma, el hallazgo podría conducir a nuevas formas de mejorar la inteligencia humana. ¿Por qué hay personas más inteligentes? La mayoría de las investigaciones sobre inteligencia, hasta la fecha, han identificado regiones cerebrales involucradas en ciertas habilidades, o han identificado cientos de genes que juegan un papel muy pequeño en la determinación del cociente intelectual. Ahora, Natalia Goriounova, en la Free University, Ámsterdam, ha ido un paso más allá. Los resultados de sus estudio han sido publicados en BioRxiv. En estudio se analizó a 35 personas que necesitaban cirugía para tumores cerebrales o epilepsia severa. Cada paciente fue sometido a una prueba de cociente intelectual justo antes de la operación. A continuación, mientras estaban en cirugía, se extrajeron pequeñas muestras de tejido cerebral sano y se mantuvieron con vida para su análisis. El examen de este tejido reveló que las células cerebrales son significativamente más grandes en las personas con CI más altos que aquellos con puntuaciones más bajas. Las células más grandes también tienen más dendritas, las proyecciones que se conectan a otras neuronas, y las dendritas son más largas, lo que sugiere que estas neuronas pueden ser capaces de recibir y procesar más información. Según explica la investigadora: Generalmente se asume que la inteligencia humana se apoya en la eficiencia con la que las neuronas procesan la información que entra al cerebro. Y aunque se asume que la inteligencia humana se relaciona con el grosor de la materia gris de los lóbulos temporal y frontal, no existían evidencia científica que relacionara las propiedad físicas y estructurales de las neuronas con la inteligencia. Todavía no está claro por qué algunas personas tienen células cerebrales más grandes que otras (no sabemos si las diferencias son el resultado de la experiencia, o si están determinadas biológicamente), ni si esto es una causa o una consecuencia de un alto coeficiente de inteligencia. El siguiente paso sería tener un tamaño muestral más alto, porque 35 personas son pocos ejemplos; con todo, dado que resulta difícil estudiar tejido cerebral vivo, tardaremos en ver estudios más amplios en este sentido.
Puede parecer sacado de una película o libro de ciencia ficción, pero es totalmente verídico: un grupo de científicos ha logrado implantar un mini cerebro humano en un cráneo de ratón; y lo que es más, podían comprobar cómo funcionaban las células humanas simplemente mirando a través de una apertura que hicieron en el hueso. Las células del cerebro humano se cultivaron en el laboratorio para formar lo que se llama un organoide, antes de ser implantado en el cerebro del ratón. En el estudio, publicado en la revista Nature Biotechnology, los investigadores describen cómo los cerebros de los ratones incluso suministraron al cerebro sangre y nutrientes, y que los tejidos se comunicaban. Los científicos revelaron sus planes el año pasado, lo que generó un montón de dudas dentro de la comunidad científica: ¿cambiaría la inteligencia, la conciencia o incluso la identidad del roedor? Según informan el documento, los expertos se han preocupado por estas preguntas, explicando que, después del implante cerebral, no se observaron diferencias en el comportamiento o la inteligencia de los roedores en comparación con los estándares. Los investigadores han estado cultivando organoides cerebrales humanos en el laboratorio desde hace tiempo, haciendo que las células madre humanas se desarrollen en tamaños reducidos, y sin poder ir más allá porque las células no podían obtener suficientes nutrientes. Recientemente, un equipo ha logrado que sus mini-cerebros cultiven sus propios vasos sanguíneos, lo que, con suerte, les permitirá solucionar estos problemas, y hacer que los cerebros crezcan en organoides más grandes. Pero este último estudio ha tomado los organoides más pequeños y los ha implantado en más de 200 cráneos de ratones. Alrededor del 80% de ellos ya había desarrollado una red compleja de vasos sanguíneos a las dos semanas, enviando axones al tejido cerebral del ratón circundante e incluso tuvieron sincronía con los cerebros del ratón natural, mostrando claramente que los tejidos se estaban comunicando. Esta investigación, a pesar de parecer bastante extrema, podría tener algunas aplicaciones realmente importantes: una de las principales es la viabilidad de insertar pequeños trozos de cerebro en la cabeza de los ratones es que algún día podrían usarse como reparación cerebral en caso de lesión. Los científicos prevén el uso de estos pequeños trozos de corteza para remendar cerebros humanos que han sido dañados o heridos, con la esperanza de ayudar a restaurar ciertas funciones. Obviamente, es probable que esto aún quede lejos, pero esta investigación es un punto de partida interesante.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Stanford sugiere que el aumento de las temperaturas debido al calentamiento global podría traducirse en mayores tasas de suicidio en América del Norte. Las proyecciones de aumento de la temperatura en los próximos 30 años podrían conducir a 2.000 suicidios adicionales en los Estados Unidos y México, según este nuevo estudio publicado en la revista Nature Climate Change. Temperatura y suicidio Las tasas de suicidio en general han sido más altas en los meses más cálidos durante siglos, pero a los investigadores les ha resultado difícil hacer comparaciones directas con la temperatura, dados los muchos otros factores que varían estacionalmente (tasas de desempleo, horas diurnas, etc). Para encontrar un vínculo más directo, los investigadores compararon la temperatura histórica y los datos de suicidios durante varias décadas, y buscaron en las redes sociales. De este modo, analizaron el idioma en más de mil millones de publicaciones en Twitter, buscando tweets que contenían palabras como ” solitario, “atrapado” o “suicida” durante los períodos de más altas temperaturas.

Un grupo de arqueólogos ha descubierto una sorprendente tumba megalítica de 5.500 años de antigüedad en el condado de Meath, en Irlanda, tras más de un año de excavaciones en la zona. El encuentro ha sido realizado por una empresa tecnológica agrícola llamada Devenish, en asociación con la Univeristy College Dublin. El equipo descubrió dos cámaras funerarias escondidas bajo un montón de piedras. Alrededor de ellas encontraron los restos de seis bordillos, que probablemente formaron el perímetro. Uno de ellos estaba cubierto de tallas neolíticas, y también se encontraron otras dos tumbas. “Para los arqueólogos, es sin duda el descubrimiento de su vida”, afirma Cliodhna Ni Lionáin, arqueólogo principal del proyecto. Se cree que estos monumentos fueron creados por algunos de los primeros agricultores de Irlanda, y el descubrimiento esperaba arrojar más luz sobre la gente y cultura de la época. El sitio se preservará para que las generaciones futuras puedan visitarlo. Brú na Bóinne, el lugar donde se encuentra la excavación, significa “palacio” o “mansión” de Boyne, y se encuentra en la costa este de Irlanda, a unos 40 kilómetros al norte de Dublín. La región contiene tres tumbas de paso: Knowth, Newgrange y Dowth, construidos hace unos cinco milenios en el Neolítico o en la Edad de Piedra. Las tumbas contienen la mayor colección de arte megalítico en Europa occidental. La región de Dowth Hall también contiene otros descubrimientos interesantes, como un henge neolítico, un recinto de la Edad de Bronce, recintos medievales tempranos y asentamientos medievales tardíos.