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DevilMadness

Usuario (Chile)

Primer post: 7 jul 2017Último post: 7 jul 2017
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El Adviento del Apocalipsis Rojo (Season 1)
ParanormalporAnónimo7/7/2017

.¡Buen@s días/tardes/noches, seguramente como cualquier otro usuario casual abrira esto y dira: "¿A que clase de mierda repleta de gusanos y parasitos infecciosos me he metido? Pero calma muchachos, no todo es sorpresa u desconcierto... Esto de aqui y ese tan hermoso titulo similar a mi esbelta figura (Bien, solo una de mis malas bromas) hace mención a un escrito. ¿Porque mierda no me fui a "Wattpad" o cualquier pagina que sirviera para este tipo de drogas visuales? Sencillo... Porque se me dio la gana. La idea de publicar un "pintoresco" post me acerco como un iman hasta aqui y pues eso explica como fue que quede aqui publicando una historia (?). Bien pero como se queridos querubines cibernautas que se van a saltar todo este discurso explicativo pues nos vamos a saltar al post en si... ¿De que se supone que va este relato? Pues bien, esta historia se centra en un joven de 20 años con un siniestro pasado... (¿Eso les llamo la atencion? Calma, se que jamas sera asi </3) Este sujeto lucha dia a dia contra seres de otro plano dimensional los cuales corrompen seres humanos sin fin aparente (Calma, no es otra historia con el rollo del multiverso), el protagonista de la obra tendra que enfrentarse bajo sus propios medios a estos seres, pero en el transcurso de su heroica vida no todo sera blanco y negro: Samuel debera sufrir no tan solo de tomar crudas y determinantes decisiones, sino tambien de la paranoia, de la incapacidad de poder confiar, de replantearse sus propias ideologias y de ser cazado no tan solo por el enemigo. Bien, claro esta, si la propuesta no les gusta siempre puedo escribir algo mas candente y.... +18 (?) Digo yo, porque los conozco mis picarones, se que ustedes vienen por una historia repleta de lienzos de lujuria y pasión salvaje... Lastima que eso no esta aqui pero por la modica cuota de... Okno, chicos, el soborno es muuy malo. Sin justificar mas la razon de que esto exista... ¡Iniciemos! -------------------------------------------------------------- Capitulo 1: Vigilancia en las sombras. "Títeres somos... Jugando a la astucia y la libertad mediante una visión limitada por pantallas de humo, por mentiras tan obvias que uno no les presta mayor importancia... Seres mortales, amamos la ignorancia y de ella logramos conseguir un atajo hacia una relativa felicidad, pero... ¿Hay algo más allá de lo que uno conoce? ¿Cuál será el secreto del mundo? ¿Quién estará tras el juego de marionetas del cual todos somos participes? Pocos saben la verdad y casi ninguno es digno de entenderlo todo." 18 de enero de 2017, 2:00 am: Train City, Estados Unidos. Perseguía a las bestias en medio de la calma nocturna asegurándome de no perderlas de vista... Los faroles de hierro ya oxidados por el paso del periódico tiempo emitían un brillo occiso, una luz tenue y peculiar pero contradictoriamente obscura y apagada, en cambio, mis pasos, constantes y calmos se dirigían en línea recta, en busca de un destino incierto. Al frente de mi tenia a las dos fieras del mal, a esos dos engendros provenientes del recóndito inframundo los cuales aparentaban naturalidad, normalidad, la propia marcha de estos era bastante regular y ordinaria, llegando al punto en que la consideraba metódica, civilizada y exagerada, tan corriente y sistemática que por fugaces momentos lograba sentir dudas de mis acusaciones... ¿Lobos vestidos de oveja u ovejas vestidas de lobo? De pronto volví a mis cabales... Piel seca, dientes destacablemente filosos, iris escarlata, una tez tan pálida como la nieve... No eran acusaciones injustificadas, no me equivocaba... Eran entidades provenientes de la "Legión Obscura". Los salvajes monstruos estaban en frente de mí, sus labios permanecían inmóviles, tan fríos y muertos como la piel que cubría sus carnosos cuerpos... Sus figuras eran tan regulares y corrientes que llegaban al extremo de pasar desapercibidas por completo en el mundo de los mortales... En aquel momento solo podía sentir una leve aceleración cardiaca acompañada de una sutil ansiedad; de pronto note mis botas de negro cuero algo densas, el sonido que producían al contactar con el gastado y agrietado pavimento era potente y acrecentaba mi angustia. Mientras caminaba cogí con las palmas de mis manos mi lacia cabellera negra y la desordené intentando en vano liberar la tensión, pero mi carácter estaba pareciéndoles sospechoso a mis acompañantes nocturnos... Una de las sanguinarias alimañas volteo su cabeza hacia atrás y me observo con cierta displicencia; por un momento creí que habían notado mis intenciones, pero la criatura de aspecto humano volvió a fijar su vista hacia adelante. La entidad que levanto cierta indignación por mi presencia llevaba una chaqueta negra carbón fabricada por lo que parecía ser cuero sintético, su cabello de un opaco color castaño se encontraba corto, pero bastante seco y desordenado, como si de un muerto se tratará. Llevaba también unos ajustados jeans de color celeste con leves manchones azules y calzaba unas viejas y para nada envidiables zapatillas deportivas. Todos manteníamos una caminata recta, continuando con nuestra rutina del actor simulando el papel de "chico bueno" la cual se veía vaporosamente retorcida y agrietada por un hecho bastante importante... A pesar de que se lograban apreciar construcciones sólidas y macizas (La mayoría de 3 o 4 plantas) en casi todas las calles, no había ninguna señal de vida aparente, en las ventanas que daban hacia el interior de las cadenas de edificios de ladrillo color terracota, ninguna luz llegaba a divisarse, todo permanecía obscuro a excepción de los moribundos faroles. La ciudad era un verdadero mausoleo el cual ni la brisa refrescante del invierno se atrevía a tocar, sin duda parecía un recóndito lugar fuera del mismísimo tiempo. "Train City" ese era el nombre del templo del sosiego en el cual me encontraba, una ciudad sin pena ni gloria, la cual transmitía una simple nostalgia acompañada de un leve pesar; en sus tiempos "Train City" era el principal nexo ferroviario de la nación, una ciudad pionera del transporte ferroviario la cual con el paso de la urbanización y el desarrollo tecnológico había quedado en el olvido, tratándose en la actualidad solamente de un feliz recuerdo de lo que alguna vez fue una localidad destinada al éxito. Mis monótonos y silenciosos pasos continuaban mientras reflexionaba, mi boca permanecía reservada al habla intentando no llamar la atención. Los sujetos se mostraban sutilmente frustrados por mi presencia, en especial el de chaqueta negra el cual realizaba ciertos chasquidos silenciosos con sus dedos logrando expresar la presión y aparente impaciencia que sentía. De pronto el camarada de la bestia de castaña cabellera rompió el silencio, quizás con el fin de evitar que ocurrieran acontecimientos innecesarios... - ¡Menuda ciudad! Llena de vejestorios en cama esperando la muerte...-Menciono este en un tono bastante exagerado- Nada raro en una ciudad que por lo visto no tiene siquiera una escuela o universidad decente... El sujeto era astuto, logro leer con facilidad el contexto de la situación, si no hubiese roto el hielo posiblemente la circunstancia en la que nos encontrábamos hubiese perdido la continua pero inquietante calma que había llevado hasta entonces... El individuo parecía tener 22 años, su negra pelambrera permanecía estática ya que, por extrañeza, el viento no corría a esas horas; ante los faroles que aparecían a cada cierto rato, su cabello reflejaba un espeso brillo, como si estuviera repleto de aceite o grasa. A diferencia de su acólito, este dejaba sus pálidos y para nada musculados brazos expuestos al ambiente llevando solo una estirada y poco extravagante camiseta de color negro, unas viejas zapatillas de igual color, que parecían bastante viejas y deterioradas y unos pantalones marrones sumamente sueltos y arrugados. Logre observar como el ambiente tras esas breves pero convenientes palabras fue calmándose progresivamente... El chico (O eso aparentaba ser) que vestía con una chaqueta, detuvo sus manías nerviosas poco a poco, mi corazón también fue ralentizando su ritmo, todo había vuelto a la agobiante calma de antes, pero, aun así, sabía que ya habían notado en mí, conductas sospechosas, las cuales sin duda tras ese acontecimiento de silencio y tensión estarían analizando más a fondo... Era cosa de instantes para que llegaran a una determinante conclusión, la cual podría afectar por completo el desarrollo de mi cometido. Tenía que actuar rápido, debía pensar en un dialogo sutil, común, referente al contexto y sumamente sorpresivo para así desviar la atención de esas sucias alimañas. De pronto, una breve y fugaz pregunta surgió en mi cabeza, lo suficientemente razonable como para evitar una posible confrontación: -Disculpen chicos...- Mencione con sencillez mientras me acercaba a la dupla - ¿Saben que hora es? Debo llegar pronto a mi casa y pues... Se me ha olvidado coger el teléfono. -Menuda molestia... Estas sabandijas mort...-Balbuceaba el engendro de castaña cabellera, pero fue interrumpido por su acompañante. - ¡Claro! Son exactamente las... 2:30 de la madrugada- Me explico con una mirada algo apática, como si estuviera analizando mis reacciones. Tras aquel gesto ocular, bastante contradictorio a su animoso tono de voz, le dirigí mi mirada con detenimiento... Para alguien como yo era pan de cada día observar a este tipo de entidades, sus penetrantes ojos rojizos, la característica tez pálida de estos, etc. Pero para una persona corriente esto se supone, debería resultar curioso y sumamente misterioso; no eran rasgos usuales del humano y deberían producir exaltación o como mínimo sorpresa y mi rostro no reflejaba aquello, al contrario, yo mantenía una reacción típica, ordinaria, corriente y si mi intención era parecer una persona más del montón con el fin de no levantar sospechas, necesitaba reaccionar con impresión y cierto grado de inocencia mezclada con ignorancia. Posiblemente aquella cínica pero astuta bestia había llegado a la misma conclusión que yo, por lo que me dispuse a simular con total naturalidad y calma una expresión de impacto y extrañeza: Abrí mis ojos, separe minúsculamente mis labios y concentre mi mirada atentamente en el rostro del cínico investigador de mi comportamiento, tras eso efectué otra pregunta casi por inercia: - ¿Esos ojos son naturales...? - Pregunte aparentando interés e ignorancia - ¡Jamás había visto semejante color de iris! -Son lentes de contacto, nos encontrábamos en una fiesta de d.…- Intento excusarse el sanguinario individuo de cabello negro y brilloso, pero fue interrumpido por una brusca reacción de su acompañante... -Chico, no andamos para mierdas... ¡Ya tienes la puta hora! ¡Ahora vete! - Grito furioso el impulsivo y temperamental sujeto. -Calma hombre, solo tenía curiosidad... ¡Pareces un auténtico demonio! - Exclame con clara ironía. -Disculpe a mi "salvaje" amigo, su novia lo corto, entonces anda de mal humor- Me explico el acompañante de la impulsiva criatura mientras sonreía con una gran naturalidad. -No hay problema, a todos nos puede pasar...- Respondí con una destacable seriedad, observando fijamente los rojizos ojos del individuo de negro cabello. Tras eso ralentice mi caminata. Acto seguido vi como las dos entidades susurraban cosas entre ellas; no le tome mayor importancia. De pronto recordé la frase que dije: "¡Jamás había visto semejante color de iris!", esos ojos sin vida, esa mirada perdida que mediante el rojo simboliza la mismísima muerte... No lograba evitar sentir lastima por los chicos que tuvieron que ser víctimas de tal suceso, del encierro de sus almas, de sus débiles y moribundos espíritus... Aquellas criaturas salvajes no obtenían su carnosa apariencia humana de la nada, no era un truco de magia, no era una ilusión y mucho menos se trataba de un híbrido con genes de camaleón... No, era algo aún más grave y obscuro... Se trataba de una posesión. Esa palabra provocaba cierta ira en mi al ser la predecesora a grandes catástrofes. Aquel acto amargo y sumamente cruel era provocado por seres provenientes de otro plano, seres que alguna vez estuvieron vivos, pero los cuales, consecuente a sus vidas repletas de desventuras y miserias optaron por vender sus almas, sus pequeños fragmentos de esperanza a cierta entidad... A cierto demonio. Según lo que se me enseño superficialmente acerca del tema, el nombre de este demonio mercante, dispuesto a otorgarles mejor vida a aquellas apenadas almas atormentadas es "Oseth". Se dice que es un adviento del pecado o una manifestación mismísima de la locura, yo no podría concluir nada con certeza ya que jamás había tenido el deshonor de encontrarme con tal abominación. Se cuenta que este poderoso ser se encuentra custodiado en un lugar en donde el tiempo y el espacio no existen, un sitio vacío de conceptos y lógica, una realidad sombría. Aquellas animas atormentadas por su existir, suelen ser tentadas y seducidas por este omnipotente ente, el cual las manipula para que ofrezcan sus cuerpos y almas a el a cambio de una mejor vida, pero eso no es más que una despiadada mentira, ya que todo ese paraíso de promesas y triunfos se reducía a una esclavitud la cual no tenía fecha de caducación, en la cual la conciencia de la víctima pasaba a someterse tras la muerte terrenal a la voluntad de Oseth. Estos esclavos, trascienden a la locura rápidamente, siendo así, apartados de sus espíritus y cuerpos para siempre, pasando a ser simples sombras de lo que alguna vez fueron seres con voluntad e ideas propias. Esos desechos de existencia son aquellas alimañas y abominaciones que irrumpen diariamente en nuestro mundo con el único objetivo de provocar daños y corromper inocentes, todo aquello sin motivo aparente... O quizás si, no es algo que pueda asegurar, solo daba por hecho que mi misión era evitar como fuera posible aquella cadena de muerte y pesar producida por estas criaturas. De pronto, corte fulminantemente mis reflexiones, todo se mantenía exactamente igual, nada había cambiado... Todo se reducía a un eterno recorrido en altas horas de la noche en donde los resplandores muertos y las obscuras construcciones adoptaban soberanía. No logre detectar ninguna reacción extraña en mis sanguinarios objetivos, tras balbucear unos instantes habían vuelto a su actitud tranquila, pareciendo robots programados a caminar eternamente en dirección recta. Necesitaba averiguar cuál era el destino de esos sujetos, pero la tarea se tornaba complicada y sumamente tediosa. Tras unos momentos de repetitiva marcha, aproveche la calma del instante para volver a mis pensamientos... Posesión, ese era el problema; aquellos jóvenes habían sufrido el infortunio de que sus cuerpos fueran colonizados por agentes ajenos al mismo, terminando encerrados espiritualmente dentro de sus cuerpos, perdiendo así el control de sus propias acciones, pasando a ser prisioneros de sus propias formas físicas, las cuales pasaban a ser comandadas por aquellos deplorables individuos... No me imaginaba el sufrimiento por el que esas pobres e inocentes almas seguramente habían tenido que pasar, siendo forzadas a ver como ellas mismas sin control de sus decisiones manchaban sus cuerpos con sangre y dolor; de pronto sentí impotencia, una furia invadió a mi ser, era frustrante para mí el hecho de tener a esos sucios cerdos enfrente de mí y no poder hacer nada al respecto, limitándome a observar todo con cautela y paciencia. Después de unos cuantos minutos de frustración y calles repetitivas, un inesperado elemento distorsiono temporalmente la estática escena en la que me encontraba atado: Un veloz coche verde limón bastante chillón y lujoso. Este particular vehículo paso de manera fugaz, doblando en cosa de segundos por la intercepción ubicada en unos cuantos metros de donde yo estaba y a pesar de lo efímero y momentáneo de su aparición, este dejo cierta marca en todos los presentes, no solo por lo desolado de aquellas zonas sino también por sus llamativos colores y su moderna apariencia, esta era completamente diferente a toda la ciudad, produciendo una clara mezcla heterogénea que rompía con la fúnebre atmósfera del ambiente, todo aquello acompañado por unas atronadoras llantas de gruesa goma las cuales producían un sonido muy variante y rasposo al pasar por el viejo pavimento con el cual las calles se encontraban revestidas. Era increíble toda la atención que le preste a un simple coche, sin duda la sensación de soledad y estrés afectaban severamente mi percepción y forma de actuar. De pronto un sutil pero inesperado acontecimiento volvió a captar mi atención de manera brusca: Las sucias alimañas se encontraban doblando en la calle próxima, siendo por coincidencia la misma en la que aquel extravagante auto de color verde había doblado hace unos instantes, aquello, aunque resulto sorprendente para mí, también lo considere algo lógico, después de todo, hubiese resultado aún más extraño que aquellos animales hubiesen seguido una trayectoria recta por el resto de la noche, por lo que intente tomarme aquella situación como algo normal, pero esa conclusión no perduro por mucho... Mientras doblaban, el sujeto de negra chaqueta dirigió su mirada fugazmente hacia mí, portando la misma mirada de con la que la anterior vez me había contemplado... Sin duda estaban poniendo a prueba mis decisiones con el fin de complicar mi objetivo ya que, por lógica, si llegaba a doblar en la misma dirección que ellos, dejaría en claro que mi intención era vigilarlos por lo que me veía forzado a seguir con mi rectilínea trayectoria mientras mis presas se escapaban en mis propias narices. Sin duda ese inesperado cambio de dirección había sido previamente ideado por esas bestias desalmadas con el único fin de corroborar mis intenciones. Sin duda me habían dejado en serios problemas. Intente seguirles el juego ya que si no lo hacía perdería mi única posibilidad para enterarme que era lo que tramaban esos sucios engendros. Continúe caminando en línea recta sin siquiera darme la lastima de observar a la dupla, continuando con la misma actitud que había mantenido hasta entonces; mientras caminaba por la calle que separaba a las dos veredas solo centre mi vista hacia el centro ya que tenía dado por hecho que me estaban observando y que no iban a dudar en realizar algo hostil en caso que mostrara alguna reacción misteriosa. Aproveche ese corto instante de tensión para meditar lo que había ocurrido hasta entonces. Uno de los sujetos era violento, sumamente impulsivo, era de la clase de individuos que no saben controlar sus emociones e instintos, en sencillas palabras era "salvaje"; en cambio, su acolito era una especie de alter ego complementario, alguien calculador, que sabía actuar con educación y que se adaptaba bastante bien al entorno, siendo alguien capaz de analizar sin la necesidad de parecer un falso, aprovechaba sus buenos dotes de actor para evitar cualquier complicación y a la vez, desarrollar a gusto diversas conclusiones acerca de personas o problemas, sin duda, esas dos misteriosas criaturas se complementaban relativamente bien y juntas formaban una exótica miscelánea que por lo visto lograba funcionar, aunque he de admitir que tenía ciertas dudas con respecto a ello... Continúe andando con una gran sensación de frustración dentro de mí, cuando logre pasar a la otra calle no pude evitar colocar una expresión de ira en mi rostro la cual lograba comunicar fácilmente los sentimientos que recorrían mi cuerpo en esos momentos, también constreñí las palmas de mis manos con brío, las mantuve así con el fin de descargar toda la furia que rodeaba como una espesa y obscura serpiente a mi ser. Tras unos instantes, logre expeler cualquier rastro de cólera de mi esencia, aun así, el agitamiento producido por el estrés aún continuaba presente en mi interior; me consagre a respirar profundo y a observar el obscuro y opaco cielo el cual se encontraba tan solitario como la ciudad, siendo acompañado solamente por una centelleante y refinada luna, careciendo de cualquier clase de marca radiante o estrella... ¿Dónde se habrían ido estas...? La atmósfera solitaria de la ciudad, tan vacía y serena lograba producir en mí una contundente turbación, todo era descomunalmente silencioso. Al destacable sosiego también se le sumaba la monotonía, ya que todas las calles eran prácticamente iguales, nada cambiaba, era como repetir una escena incontables veces. De pronto, al salir de mi bucle de pensamientos, logre sentir un leve ardor en las palmas de mis manos, baje mi vista y las contemple con indiferencia: Estas se encontraban teñidas de rojo... Por lo visto, me las había apretado demasiado fuerte. Las heridas no eran profundas pero si podía deducir a primera vista que estas producirían cierta incomodidad a la hora de sostener con eficacia algún objeto, por lo que podían entorpecer mi trabajo, así que me dispuse a curarlas, pero no tenía vendajes u alguna especie de botiquín de primeros auxilios por lo que me decidí a usar un medio de sanación poco convencional pero sumamente efectivo. Este extraño método de restauración consistía en el uso del espíritu y la energía, resultaba bastante impactante para la gente corriente, pero... No había nadie en las calles por lo que portaba libertad total para hacer uso de mis habilidades. Frene mis pasos en seco, quedando quieto y completamente paralizado en plena vereda, tras eso dirigí mi visión hacia toda dirección posible para así evitar alguna sorpresiva aparición de algún intrépido y molesto testigo, acto seguido a ello, saque del bolsillo izquierdo de la sudadera negra que llevaba puesta un pequeño rosario el cual tenía un diseño sencillo pero bastante notorio debido a los materiales con los que estaba fabricado, siendo constituido por un gran número de perlas auténticas y una pequeña cruz de oro puro la cual tenía tallada con gran cuidado un pequeño símbolo similar a un ojo. Tome el artilugio con la punta de mis dedos; de mis manos escurría un minúsculo flujo de sangre, pero no era algo que tuviera que alarmarme. De pronto, apreté el rosario con la palma de mi mano izquierda y cerré con cautela mis párpados; posterior a ese simbólico acto me concentre en mi respiración, esta estaba algo densa y acelerada por lo que me dispuse a calmarla mediante inhalaciones y exhalaciones profundas; cuando ya me encontraba completamente sosegado centre mi concentración en todo lo que percibía: Mi respiración, sonidos, sensaciones, absolutamente en todo. Tras unos pocos segundos logre sentir como la energía fluía por mis venas, esta producía en mi interior un leve cosquilleo, pero intente no distraerme con el mismo. La sensación era especial, era como entrar en una burbuja apartada de la existencia, pero no tenía tiempo para gozar de simples sensaciones, así que por medio de un extraño gesto subconsciente (El cual no podría explicar con simples palabras) concentre toda la energía en las palmas de mis manos estableciendo una especie de relación inversamente proporcional en donde mientras más se reducía el cosquilleo a nivel corporal, más incrementaba este mismo en mis manos. Lograba percibir una gran acumulación de energía en mis palmas, así que abrí mis párpados con calma; cuando los tenía sutilmente entreabiertos logre contemplar una espesa aura de tonalidad amarilla fluyendo de mis manos, al contemplar aquello junte estas y las hice presionar el pequeño rosario con fuerza. Sentía una incómoda sensación producida por el roce de las heridas con el objeto pero sin prestarle consideración alguna pronuncie las siguientes palabras: "¡Prima Instauratione!" Después de exclamar esta extraña frase, el artilugio constituido de oro y perlas se ilumino con una aura brillante y potente de una profunda tonalidad anaranjada con leves toques de amarillo, esta potente aura rápidamente se extendió hasta las palmas de mis manos y poco a poco iba extinguiendo el ardor que aquejaba a estas. Tras unos segundos el extraño fulgor se extinguió en conjunto con la misteriosa energía que fluía de mis manos y casi por costumbre volví a colocar el pequeño objeto dentro del bolsillo izquierdo de mi vieja sudadera, instantáneamente observé mis frágiles manos... Estas se encontraban intactas y libres de cortes u heridas, cosa que no llamo para nada mi atención, para mí ya era algo regular usar este tipo de rituales de mítica naturaleza. Volví a mi caminata con la mayor naturalidad posible, a pesar de que estaba seguro de que nadie había siquiera notado mi extraño ritual, deseaba continuar con mi pequeña actuación por si las dudas... No deseaba cometer alguna equivocación innecesaria. De pronto la preocupación volvió a invadirme, había perdido de vista a esas sanguinarias entidades, necesitaba encontrarlas pronto, pero era una tarea realmente monumental... Train City a pesar de ser un mausoleo repleto de recuerdos y destellos de un pasado triunfante, albergaba dentro de si una gran extensión, era una ciudad realmente amplia y repleta de calles vacías de vitalidad... Era una especie de laberinto deteriorado en donde la soledad era tan grande que se comparaba con la misma nada. No sabía que hacer, aunque buscara calle por calle, rincón por rincón, sabía que iba a ser prácticamente imposible encontrar alguna pista de la ubicación de mis objetivos. Mi ojo derecho empezó a latir con fuerza a un ritmo salvaje, de pronto sentí como el piso se tambaleaba, por un momento pensé que tendría que sujetarme de algo para no perder el equilibrio, pero para mí fortuna no fue necesario, solo había sido un estremecimiento transitorio... -Mierda...- Susurre para mis adentros. La situación era critica, ya no tenía otra oportunidad, esta era la última chance, para el amanecer todo habría acabado... Las emociones explotaban dentro de mi cabeza como una especie de zumbido destrozando poco a poco toda mi existencia... Furia, impotencia, estrés, frustración y muchos sentimientos más... Sentía que iba a explotar. Estaba llegando al clímax de la desesperación, parecía que ya todo había concluido pero mi mente como un brillante faro en el horizonte, ilumino mi océano de pesimismo otorgándome la clave para dar vuelta el resultado a mi favor. Casi como una sesión fotográfica, los recuerdos volvieron a mí: Lo que había hecho los días previos, mis observaciones, mis deducciones, mis investigaciones, las reflexiones que cruzaban por mi mente de vez en cuando, lo recordé absolutamente todo e intente utilizar aquello como una posible brecha para solucionar mi problema: “Recuerdo que me encontraba realizando rondas de vigilancia alrededor de una ciudad que no destacaba mucho por los lujos que poseía, sino por sus altos índices de crímenes y desgracias por lo que se me era difícil distinguir entre monstruo y persona, al compararlos eran un mismo reflejo y no hablo de lo físico, sino de lo espiritual; en la localidad de la cual hablo todo estaba permitido, las leyes no eran más que meros adornos para cubrir una cruda realidad llena de desesperanza y sangre. Se me era frecuente ver las particulares luces rojas y azules de las patrullas policiales las cuales contradictoriamente siempre llegaban posterior al crimen, nunca a tiempo. A pesar de las lúgubres y deprimentes caminatas nocturnas que realizaba en aquella urbe del bajo mundo, sentía cierta satisfacción, el hecho de estar exponiendo mi existencia día a día con la finalidad de cumplir una causa de naturaleza altruista me hacía sentir mejor conmigo mismo por lo que no me quejaba de sensaciones secundarias, sabía perfectamente que mi sentir era irrelevante ante una inminente batalla con lo desconocido. Durante mi estadía en aquellos parajes (En los cuales estuve durante un periodo de 6 meses), rara vez no intentaron agredirme u robarme, pero en todas las ocasiones que esto ocurrió los transgresores de la ley simplemente quedaron con las manos vacías y en más de una ocasión con alguna que otra lesión. El tiempo fluyo lento en ese periodo de medio año y el día y la noche se marcaban y repelían entre sí, eran dos realidades completamente separadas al punto que parecían mundos diferentes cuyo único punto de semejanza era el sucio y deteriorado entorno en el cual se desenvolvían. Los días eran cálidos, sofocantes, no era raro ver a la gente vagar por las calles, conversando a voz alzada, compartiendo alguna cerveza comprada al negocio del vecino o simplemente comentando acerca de los rumores más polémicos de la jornada, todo era corriente, incómodamente caluroso y lleno de ocio y tiempo libre, elementos que en su conjunto formaban una atmósfera de rara descripción, una especie de híbrido entre concordia e incomodidad, a pesar de todo ello, el invierno no parecía afectar a la zona, todo el año la ciudad permanecía aparentemente igual en cuanto a clima, los días fríos eran escasos y sus llegadas eran muy notorias y podría atreverme a decir que eran hasta milagrosas. Por otro lado, la noche era otro cuento, uno lleno de tragedia y pesar, una narración que no solo hablaba de sangre y crimen, sino de la desesperación humana, de cómo la gente podía hundirse en un océano de miseria al punto de formar parte de la misma, un cuento triste, real y sumamente conmovedor. Las balas corrían de un lugar a otro, los gritos y persecuciones, depredadores atentos a la billetera, las misteriosas ventas de productos aún más misteriosos durante el ocaso, todo era un piélago de descontrol y caos y dentro de esa realidad sin duda era complicado distinguir quien era el objetivo, a quien se supone tenía que salvar. ¿Quién era el demonio y quien era el ángel? En esos crudos 6 meses me concentre en no pensar demasiado, solo distinguir lo negro del bruno y proceder a realizar mi trabajo basándome en la tenue luz de esperanza de estar salvando a la humanidad de un concepto aún más trascendental y peligroso que la sociedad y las diferencias en la misma. Auxilie a quienes pude y erradique a esas sucias bestias de otra dimensión con la mayor frecuencia posible, llegando a un momento en que no sabía si lo hacía por rutina o por ideal, dentro de la deprimente invariabilidad en la que me encontraba viviendo era difícil no perder el rumbo. Con el tiempo los destellos de actividad sobrenatural en la caótica localidad habían sido extinguidos casi por completo, mi quehacer estaba casi cumplido. Esos últimos días en aquella área del bajo mundo que cabe destacar se llamaba “Baltroit” fueron bastante tranquilos, había reemplazado mis tareas de cazador de entidades (Si es que me puedo definir como aquello) a pasar a tomar el rol de un simple vigilante mientras concluía con los últimos rastros de la “Legión Obscura” en Baltroit. Durante ese periodo de calma, precisamente dos semanas antes de mi traslado a Train City, había leído en los periódicos locales acerca de extraños acontecimientos en la nostálgica ciudad ferroviaria, entre los que se incluían una larga lista de homicidios y desapariciones, elementos que resultaban completamente anormales dentro de la envejecida comunidad que poblaba Train City, nada calzaba, todo quebraba la lógica y eso sin duda logro captar mi interés, algo me decía que debía dirigirme hacia allá intentando procurar no toparme con otro sujeto perteneciente a mí mismo oficio... La idea de continuar con mi ocupaciones en otro sitio poco a poco atraía mi especial atención, mi trabajo en Baltroit era nulo y era hora de revisar la situación en otros parajes, después de todo, mi peligrosa meta era perseguida por muchos alrededor del mundo, la “Legión Obscura” era una peste que asolaba a todo el planeta por igual, tanto al occidente como al oriente, no importaba que tan recóndito fuera el lugar, ninguna parte del mundo era realmente libre de las garras de la infamia y a pesar de lo minúsculo que yo resultaba dentro de una guerra entre brujos y seres anti naturales, sabía que podía aportar haciendo las cosas a mi propia manera... Fuera del manejo de grandes facciones sedientas de venganza y extremismo. El ascendente sentimiento de migrar estuvo seduciéndome por dos semanas, hasta que termino por hacerme ceder a viajar hacia la olvidada ciudad de misteriosos acontecimientos. Mi destino se ubicaba en el extremo sur de los Estados Unidos, el recorrido era extenso mas no inviable así que opte por buscar algún bus que pudiera llevarme hacia la asolada localidad (Cosa que cabe mencionar no fue para nada sencilla). Ya en mi llegada a Train City la sensación de sosiego llamo en el primer instante mi curiosidad, todo era demasiado silencioso para ser cierto. La espesa niebla era otro elemento a destacar, el ambiente parecía haber pasado por alguna especie de “Era del hielo”, la sensación realmente era inquietante. No pasaron muchos días cuando ubique a los primeros dos objetivos, sus rasgos físicos los delataban y la magia lo corroboraba, eran individuos no pertenecientes al mundo terrenal; estos dos sujetos no parecían ser diferentes a los de su calaña, pero... No actuaban igual que el resto de sus semejantes, algo ocultaban y por mi propia experiencia eso era señal de algo bastante interesante, algo que no podía dejar pasar por alto, pero la pregunta era otra: ¿Que buscaban? Los seguí durante toda la primera quincena de enero (Tarea que se dificultaba debido al nulo flujo de gente que pasaba por las viejas y monótonas calles), me sorprendía la naturalidad con la cual actuaban, imitaban a la perfección el papel de dos muchachos veinteañeros corrientes: Dormían en sus respectivas casas, salían a caminar, charlaban trivialidades, etc. Durante un tiempo dude de mis recriminaciones, pero la magia y lo que mis ojos contemplaban me mostraban una cosa completamente distinta. Decidido, continúe con mi vigilancia sigilosa; durante los primeros días había trazado el patrón de ruta que seguían mis dos blancos por lo que podía de vez en cuando descansar o alimentarme, tiempo que aprovechaba para intentar auto explicarme la razón por la que aquellos seres no realizaban nada sospechoso. De pronto, en una pequeña cafetería logre recordar un dato sumamente importante, un dato que se me había pasado completamente por alto: La abandonada estación ferroviaria. Mas de una vez los dos individuos se habían dirigido hacia allá, pero no permanecían en la obscura cimentación más que unos 20 minutos... La posibilidad de encontrar en aquel lugar algo de interés para mi investigación era vaga, pero era mi única pista, la última pieza fuera del rompecabezas, después de todo... Jamás me había acercado lo suficiente a la vieja estación como para desmentir mis dudas, quizás en realidad ocultaba un secreto mayor al que creía... Aun así, me llamaba la atención que desde la lejanía no se notara nada sospechoso en aquella deteriorada construcción, en mi guardia nunca había llegado a notar nada en especial...” La estación, esa era la clave... Todo este tiempo las respuestas se encontraban dentro de mí, pero no me había dado el tiempo suficiente para sacarlas a la luz. Me estremecí un poco por el pasajero sentimiento de alegría que fluyo por mi cuerpo durante unos instantes, pero no tenía tiempo para cantar una posible victoria, esta noche era la última oportunidad de cumplir con mi labor... Un extraño presentimiento me indicaba que las entidades actuarían el presente día... Este día, 18 de enero del 2017, había sido presuntamente inusual, mientras realizaba mis rutinas de vigilancia las cosas no me parecían normales, mis objetivos habían cambiado bruscamente los patrones que habían seguido durante toda la quincena del mes, transgrediendo todas las rutinas que hasta entonces mantenían: No actuaban regulares, cambiaban sus rutas de caminata e inclusive, actuaban de una manera peculiar, sus personalidades se mostraban completamente cambiadas, el tono de voz que usaban producía cierta incomodidad, sus propios gestos eran inusuales, tampoco visitaron sus “supuestos” hogares, habían desmantelado toda la actuación que mantuvieron durante el tiempo en que los había observado, eso no indicaba algo bueno, algo iba a pasar y lo tenía bastante claro, quizás no por un dato explicito o una revelación concreta, pero mis observaciones eran más que suficientes para saber que ya era mi hora de actuar... Esta noche tenía que acabar con el problema. Iba a empezar a correr hacia la estación, pero me frene por un instante ya que una extraña silueta se hacía presente por la lejanía de la monótona calle, cubierta por la obscuridad nocturna. Cuando se acercó un poco más pude ver que se trataba de un señor de aproximadamente 70 años, realmente me sentí sutilmente impactado al ver alguien caminando a altas horas de la noche dentro de la silenciosa ciudad del sosiego, la característica soledad del ambiente se había tornado algo normal para mí y por consecuente la presencia de personas, sea una o más, era un evento completamente inusual. No me esmere en observar ni describir mentalmente la apariencia del señor que se acercaba, no tenía tiempo para pensar ni meditar en ninguna trivialidad o cosa innecesaria por lo que corrí con todas mis fuerzas hacia mi respectivo destino. Mi correr inicio en línea recta, las calles continuaban siendo repetitivas, pero a pesar de ello, la prisa que invadía a mi actuar me forzó a no preocuparme mucho en ello y no era de extrañarse, después de todo la velocidad con la cual corría provocaba que todo pasara por mi campo de visión de manera fugaz, como si se tratara de un túnel cuya simple textura uno no contempla debido a la velocidad con la que uno suele ir en estos. Doble tras unas cuantas cuadras hacia la izquierda, en el tiempo en el que me había encontrado en Train City logre dominar con cierta maestría las ubicaciones de ciertas zonas, por lo que sabía perfectamente cual era la vía correcta para llegar lo antes posible hacia la deteriorada estación ferroviaria. Sentí tras unos minutos corriendo cierto cansancio, mis pulmones se forzaban más de lo normal pero la sensación era mínima así que continúe corriendo, doblando cada cierto número de calles y siguiendo un tramo similar a un zic-zac fabricado mediante líneas rectas. Los alrededores continuaron con su típico diseño, era levemente estresante aquello, provocaba en mi la sensación de estar dentro de un extenso y peligroso laberinto. La abandonada estación encontrada en la periferia de la silenciosa ciudad cada vez se encontraba más cercana. La distancia que me separaba de mi destino era cada vez más estrecha y mientras más me acercaba hacia el extremo oeste de la ciudad, más me asombraba el cambio que el ambiente había sufrido... No entiendo porque me producía sorpresa, después de todo ya me había encontrado por esos parajes anteriores veces durante mis turnos de trabajo. La zona periférica de Train City poseía su estilo propio; a diferencia del resto de la ciudad, los limites periféricos de esta no se destacaban por cúmulos exagerados de edificios gemelos, al contrario, en esas recónditas áreas reinaba la melancolía, todo era una mezcla entre pequeñas y apagadas viviendas de delicada y lúgubre apariencia y construcciones de monumental aspecto completamente abandonadas, muchas de ellas obras que en algún pasado pensaban construirse para el bien de la ciudad pero que debido al prestigio que esta perdió terminaron siendo inconclusas según la información que había logrado recopilar. Tras un rato ya lograba divisar mi punto de destino, debido a esto reduci instantáneamente mi velocidad. Observe con cuidado la vieja construcción mientras me acercaba, no deseaba ser detectado por esos dos sujetos, aquello podría acabar por completo con la operación. Ya cuando detecte que no había nadie acelere un poco más mi paso intentando no emitir demasiado ruido... Posterior a un par de minutos por fin me encontraba en frente de la entrada que llevaba hacia la monumental y lúgubre construcción, las calles mantenían su característica desolación y el ambiente permanecía silencioso y calmo, las pequeñas casas y locales de sencilla apariencia formaban una especie de circunferencia que funcionaba como una clase de muralla que bloqueaba el paso a la estación. El umbral que permitía el avance hacia el viejo terminal era una larga reja de alambre la cual se mostraba totalmente oxidada y descuidada, pareciendo más que una barrera divisoria, una especie de hierro derretido y distorsionado, esta tenía en su límite superior unas simples púas completamente inofensivas las cuales intentaban aparentar o como mucho indicar que era un área prohibida en la cual nadie debería entrar, advertencia indirecta que realmente se notaba que a nadie le importaba. La verja poseía una extensión de aproximadamente 20 metros y una altura de 3, cuyos límites eran limitados por la cadena de construcciones que marcaban el límite de la urbe. Observe la deteriorada entrada con un poco de gracia, me desconcertaba el hecho de que no tuviera ni el más mínimo cartel de advertencia, era un lugar completamente olvidado tras su respectivo fracaso, no solo la entrada: Entre la estación y el enrejado existía un gran espacio árido seguramente utilizado antes como un posible camino para entrar al apeadero o quizás colocar alguna atracción u instalación extra a la monumental y prometedora estructura. Toda la extensión de tierra que llevaba hacia mi destino estaba completamente vacía, era solo un mar de escombros en el cual se dispersaban diversos restos de lo que alguna vez fueron los grandes trenes a vapor de la moribunda Train City, como vagones oxidados y en algunos otros casos pintados con grafitis u destrozados, ruedas de ferrocarril lanzadas a su suerte, otras piezas las cuales ni yo lograba saber de que se trataban, entre otras cosas las cuales destacaban no por su pasado o valor histórico, sino por el daño que habían llegado a sufrir con el pasar de las décadas, todo ello complementado con una atmosfera apagada que más que entregar calma y paz, provocaban una clara zozobra la cual era difícil ignorar... Observe de reojo a través de la reja sin siquiera tocarla para evitar llamar la atención de mis objetivos, por medio de esta no lograba ver la presencia de los entes, lo que me indicaba que por lo menos ya se encontraban dentro de la gran estación. Aquella revelación me relajo un poco, por lo que me dispuse a planear mi silenciosa entrada. Inicialmente pensé en escalar la verja con mis manos intentando ser lo menos ruidoso posible pero la mera naturaleza de la idea era riesgosa y no podía limitarme a fallos el día de hoy, posterior a ello consideré trepar alguna vivienda cercana y entrar por el tejado de esta a la cimentación, pero al igual que la alternativa anterior, era muy ruidosa por lo que no era viable. Mi mente empezó a presionarse, el hecho de no saber cómo poder entrar con sigilo me mantenía bastante estresado por lo que sin mayores rodeos opte por tomar una vía más osada. En los bolsillos de mis pantalones guardaba dos dagas de llamativo diseño, una de estas se componía de un mango de madera de roble con un par de verdes esmeraldas de pequeño tamaño incrustadas y un filo hecho de plata pura el cual se destacaba por sus extraños símbolos tallados. Esta, además de ser llamativa guardaba más misterios de los que manifestaba a simple vista... Se hacía llamar la “Daga Bendita”, un obsequio de alguien de mi pasado, alguien el cual no puede dejar de aborrecer y detestar, pero al que contradictoriamente he de admitir le debo bastantes cosas. Esta arma de gran filo no se trataba de una daga convencional, su naturaleza era mágica y estaba hecha con la finalidad de enfrentar a fuerzas negativas... Se trataba de una reliquia creada por cierta asociación de brujos hace ya bastantes siglos la cual tenía como fin transmutar la energía espiritual de su portador en una especie de aura destructiva, la cual era enviada al filo del arma funcionando como una clase de cuchillo para seres de otro plano, para animas u monstruos de auténtica maldad. En cambio, el otro puñal que mantenía guardado, poseía atributos completamente distintos, pero por el momento debía centrarme en la “Daga Bendita” la cual podría servirme para salir de mi problema. Saque la filosa faca del bolsillo trasero de mi pantalón, está a la opaca luz nocturna no llegaba a mostrar todo su esplendor. Sin desaprovechar los minutos que transcurrían, me concentre en la energía que recorría mi cuerpo y la centre en las palmas de mis manos, como en la situación que había ocurrido anteriormente. Aquel estado de paz mental y contacto espiritual era difícil de abandonar, pero debido a las circunstancias intente realizar el proceso lo más rápido posible. La daga no tardo en sufrir cambios, esta respondió al mismo instante en que mis manos se iluminaron, provocando que las verdes esmeraldas incrustadas en el mango pasaran a un extraño color anaranjado el cual se extendió rápidamente hasta los sellos tallados en el filo del arma. De niño hubiese soñado con poder hacer cosas así, pero... Aquellas cosas que eran fuera de lo usual ya se me eran indiferentes por lo que no me concentre en contemplar la potente arma de anaranjado filo sino en mi respectiva misión. Sin reflexionarlo dos veces y ya sofocado por la inquietud e impaciencia, abrí de dos limpios cortes la reja que me separaba de mi destino, dejando una gran abertura que me permitía pasar sin problemas. La arremetida había sido precisa y libre de ruidos por lo que sentí cierto orgullo por mi decisión. Acto seguido, me centre en entrar con cuidado por el orificio que había abierto, el cual me permitía acceder al silencioso terreno sin mayor dificultad, solo era necesario levantar un poco las piernas, pero cuando realizaba aquello sentí cierta debilidad en mi cuerpo, por un momento creí que me iba a desmayar, pero para mi suerte pase sin mayores percances. Ya dentro, experimente cierto escalofrió, a pesar de que no había mayor diferencia, el mero hecho de estar tocando terreno enemigo me hacía sentir una atmosfera completamente distinta, más sombría de lo usual y extrañamente... Lúgubre. El deteriorado escenario, la nula existencia de vida en el área y la presencia de esos seres de otro plano producían en su conjunto un sabor espeso, amargo, deprimente, un auténtico sabor a muerte y desgracia. Centre mi vista hacia la monumental construcción que se alzaba frente a mis ojos, esta era hecha de cemento y se encontraba con una capa de pintura semejante al amarillo pero debido a lo gastada y sucia que estaba, era difícil asegurarlo con claridad, por otra parte, el techo se conformaba al parecer por un conjunto de ventanales transparentes, pero al igual que el irreconocible color de la abandonada estación, se me era imposible ver si estos se encontraban rotos o simplemente completos, aun así, creo que la respuesta era más que lógica considerando la edad de la cimentación. En el interior de la gigantesca estructura iluminada tenuemente por la majestuosa luna, solamente podía distinguir un gran cúmulo de viejos trenes, algunos incompletos, otros no, aun así, ninguno se salvaba del desuso y el descuido recibido tras el declive de la ciudad. Intente forzar mi visión aún más, buscando con esta la presencia de aquellas monstruosidades, pero no lograba divisar absolutamente nada. Ya algo decepcionado e irritado llegue a creer que mis deducciones me habían llevado hacia el lugar equivocado, pero... No podía irme hasta asegurarme que el espacio se encontraba despejado. Armándome de determinación me dirigí rápidamente hacia la parte trasera de uno de los viejos vagones dispersados en el terreno árido que llevaba hacia la construcción, tras eso me agache y asome la cabeza para intentar buscar nuevamente la presencia de vida en la zona, pero como era de esperarse: Nada en absoluto. Continúe con esta táctica, acercándome poco a poco a la ya tan nombrada “Estación de Trenes a Vapor de Train City”. Me cubría con cada cosa que se me topaba en el camino intentado camuflarme con la mayor discreción posible y ya cuando estaba a tan solo unos metros de mi destino logre detectar leves murmullos, pero, no parecían normales, más que nada sonaba a un aullido rasposo y bloqueado, era un ruido indistinguible, leve, pero... Algo raro había con él. Yo, que me mantenía cubierto por los restos de un vagón de tren próximo a la estación, mantenía el oído y la concentración atenta, ese sencillo y para nada concreto descubrimiento alzo mi determinación y excitación así que, de manera silenciosa mas no descontrolada, entre a la vieja y abandonada estructura... Esta poseía un gran portal que abarcaba toda la cara frontal del terminal al igual que sus extremos izquierdo y derecho lo cuales funcionaban como conexiones ferroviarias por lo que requerían una entrada amplia para el paso de trenes. El único murallón que se encontraba cubierto y fundido con la oscuridad, era el trasero. Todo el interior estaba repleto de vagones y trenes fantasma, era un auténtico mausoleo digno de Train City, pero a pesar de todo, el murmullo cada vez era más claro y definido. No me encontraba solo en el lugar, eso era seguro, aun así, no descartaba la posibilidad que se tratara de un travieso roedor típico de lugares así, pero... Algo me indicaba que el ruido era demasiado anti natural para tratarse de algo tan sencillo como un pequeño animal. El piso de la construcción estaba cubierto de lo que parecía ser mármol o algún tipo de piedra de buena calidad, pero este se encontraba trizado y sumamente empolvado, seguramente por el viento y el polvo próximo al sector. La presencia de aquel gastado piso provocaba que mis botas resonaran más de lo necesario, por lo que tenía que pasar casi en puntillas para desplazarme con facilidad. Para moverme sin ser detectado, me metí a las viejas vías de la estación intentando bajar lentamente al encontrarse estas a una mayor profundidad que el resto del suelo. Acto seguido me recosté en la superficie arrastrándome por los viejos railes con la finalidad de ocultarme bajo los deteriorados trenes a vapor... En total, la emblemática construcción poseía 8 vías de tren, número que para mí resultaba bastante alto considerando que una estación de trenes subterráneos actual cuenta con tan solo dos vías, aun así, era complicado ver con la relativa oscuridad del ambiente, por lo que estaba abierta la chance de que hubieran más de 8 vías ferroviarias. Era incomodo sentir el metal de los raíles topando contra mis brazos y piernas, pero poco a poco me fui acostumbrando. Me quedé quieto para ver que lograba escuchar y para mi sorpresa, oí una extraña conversación entre tres sujetos, no dos como tenía pensado.... ¿Acaso aquellas alimañas venían acompañadas...? Simplemente me dispuse a utilizar todo el potencial de mi oído y acercarme poco a poco para escuchar sin problemas la conversación... Quizás algo muy interesante ocultaba. ------------------------------------------------------------------------------- Bien, ya espero las balas de cañon, los tomates certeros y el cyber-spam (?) Bien, no, realmente me esperaba un comentario religioso citandome algún parrafo del nuevo testamento (Cosa que ya me paso), enserio, cuando vienes esperando tomates o flores y te llega una cita de quien sabe quien (Mi memoria es tan mala como mis chistes) tu llegas a pensar... ¿Que tiene que ver la religión con la novela? Y despues en retrospectiva te das cuenta que... "Estoy hablando sobre demonios y seres obscuros capaces de diseminar el pecado por la Tierra" y ahi te das cuenta... ¡Claro que soy un blanco de los religiosos! Que mejor que entrar aqui y enriquecer positivamente mi conocimiento con citas completamente textuales... ¡Se los agradezco! Asi que quien sabe cual sera el proximo comentario especial que llegue... Quizas me comenten la ubicación de la atlantida en google maps o me vengan a vender un anti-virus 100% desconfiable... No lo se y ya no se que se supone debo esperar, supongo que "todo" menos tomates y rosas. Que locura de pagina es esta, por esa la amo junto a ustedes queridos... Sin más que decir solo les dejo el tipico spam de usuario nuevo: "Esten atentos al segundo capitulo" Bye bye.

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