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Primer post: 14 jul 2012Último post: 19 jul 2012
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Satanás el dios creador
Ciencia EducacionporAnónimo7/19/2012

Si Satanás es el formador o moldeador de la humanidad, es un falso dios. Él se hace llamar por muchos nombres. ¿Quieres saber quién es tu dios pagano en quién crees? ¿Tienes la fe suficiente para ver las pruebas irrefutables que tengo para mostrarte la verdad oculta? ¿Sabes que YHVH es el traidor de quien se habla en Isaías 14:12-15? ¿Sabes quién es Yaldebaoth? ¿Sabes a quien adoraban los Hebreos? ¿Sabes por qué los hebreos aún siguen esperando al mesías? ¿Sabes sobre estos libros hebreos: Kabala, Tanaj, Talmud? ¿Tienes los suficientes conocimientos para poder negar lo que digo? He aquí unos cuantos: Jehová, YHVH , Zeus, Shiva, Horus, Yaldabaoth, Saklas, Samael, Satanael, Quetzalcóatl, Kukulkan, El, Il, Enlil. El dios pagano del que se habla en el Tanaj o A.T. el tal YHVH/Jehová, es el mismo Satanás, un ente proveniente de un lugar desconocido. Junto con el vinieron más seres a esta tierra y los humanos los adoraron como dioses, sin ser dioses. Bueno aquí les dejo un pedazo perdido del Apocalipsis, una parte que la iglesia católica excluyo de la Biblia porque contradecía a la emergente religión llamada “cristianismo”. ¡Un Saludo y espero que disfruten de la lectura! Capítulo I – Revelaciones de Jesús sobre Satanás 1. Yo, Juan, vuestro hermano, que toma parte en vuestras tribulaciones, a fin de tomarla igualmente en el reino de los cielos, cuando tenía reclinada mi cabeza sobre el pecho de Nuestro Señor Jesucristo, le pregunté: Señor, ¿quién es el que te traicionará? Y él me respondió: El que mete conmigo la mano en el plato. Entonces Satanás entró en él, y buscaba ocasión de entregarlo. 2. Y yo dije: Señor, antes que Satanás cayese, ¿cuál era su gloria cerca de tu Padre? Y Jesús me contestó: Era una gloria tamaña, que mandaba en las potestades de los cielos. Yo estaba sentado junto a mi Padre, y él mandaba a todos los imitadores de mi Padre. Descendía del cielo al infierno, y subía después desde el infierno hasta el trono del padre invisible. Y fue herido de orgullo por la gloria de quien, como él, dirigía los cielos, y concibió el pensamiento de colocar su residencia por encima de las nubes de los cielos, y quiso ser semejante al Altísimo. 3. Y, cuando hubo descendido en el aire, dijo al ángel del aire: Ábreme las puertas del aire, y el ángel le abrió las puertas del aire. 4. Y, descendiendo más abajo, se dirigió al ángel que presidía los cielos, y le ordenó: Ábreme las puertas de los cielos, y el ángel se las abrió. 5. Y, continuando su camino, encontró toda la faz de la tierra cubierta por las aguas. 6. Y, descendiendo sobre la tierra, encontró dos grandes peces extendidos sobre las aguas, y que eran como bueyes uncidos en pareja para labrar, los cuales, conforme al mandamiento del Padre invisible, ocupaban toda la tierra, desde la puesta hasta la salida del sol. 7. Y, cuando descendió más todavía, encontró su ossop, que es el elemento del fuego, y no pudo descender más, a causa de las llamas ardientes que se lo impedían. 8. Y Satanás retrocedió, y fue hacia el ángel del aire, y hacia el que preside las aguas, y dijo: Todo esto es mío. Si me escucháis y me obedecéis, colocaré mi residencia por encima de las nubes, y seré semejante al Altísimo. Y, quitando las aguas de este firmamento supremo, reuniré los demás lugares del mar, y no habrá agua sobre la superficie de la tierra, y reinaré con vosotros por los siglos de los siglos. 9. Y, habiendo hablado así a los ángeles, subió hacia los otros ángeles, hasta el quinto cielo, y preguntó a cada uno: ¿Cuánto debes a tu Señor? Y uno contestó: Cien medidas de trigo candeal. Y Satanás repuso: Toma pluma y tinta, y escribe sesenta. 10. E interrogó a otros: Y tú, ¿cuánto debes a tu Señor? Y uno de ellos, respondió: Cien medidas de aceite. Y Satanás le dijo: Siéntate, y escribe cincuenta. 11. Y, subiendo hacia todos los cielos, habló así hasta el quinto cielo, lisonjeando a los ángeles del padre invisible. 12. Y una voz salió del trono del Padre, y dijo: ¿Qué haces, tú que niegas al Padre, y que seduces a los ángeles? Fautor de pecado, cumple prontamente lo que en el pensamiento has concebido. 13. Entonces el Padre dio órdenes a sus ángeles, diciéndoles: Tomad sus vestiduras. Y los ángeles despojaron de sus vestiduras, de sus tronos y de sus coronas, a todos los ángeles que habían escuchado y obedecido a Satanás. Capítulo II – Satanás convertido en Demiúrgo 1. Y yo, Juan, pregunté al Señor: Cuando Satanás cayó, ¿a qué sitio fue a habitar? 2. Y el Señor me respondió: Mi Padre lo desfiguró a causa de su orgullo, y le arrebató su luz prístina, y su faz se tornó a modo de un hierro enrojecido al fuego, y fue semejante a la del hombre, y, con un solo latigazo de su cola, arrastró a la tercera parte de los ángeles de Dios, y fue lanzado lejos de la sede del Altísimo y de la estancia de los cielos. 3. Y, al descender en el firmamento, no pudo procurarse ningún reposo, ni para él, ni para los que lo acompañaban. 4. Y rogó al Padre, diciendo: Ten compasión de mí, y te lo devolveré todo. 5. Y el Padre tuvo compasión de él, y le concedió reposo, así como a los que lo acompañaban, por espacio de siete días. 6. Y Satanás se instaló en el firmamento, e imperó en el ángel del aire, y en el ángel del agua. Y éstos levantaron la tierra, la cual apareció arriba, y el ángel que dominaba sobre las aguas recibió una corona. Y con la mitad de ella hizo la luz de la luna, y la luz de las estrellas, y con las piedras hizo todas las milicias de las estrellas. 7. Y tomó en seguida a los ángeles por ministros suyos, según el orden establecido en la mansión del Altísimo, y creó el trueno, la lluvia, el granizo y la nieve. 8. Y envió a la tierra a los ángeles, sus ministros. Y mandó a la tierra que produjese todos los volátiles, y todos los reptiles, y los árboles, y las hierbas. Y mandó al mar que produjese los peces y los pájaros del cielo. 9. Y, reflexionando entre sí, quiso hacer al hombre a su imagen, y ordenó al ángel del tercer cielo que entrase en un cuerpo de barro. 10. Y, tomando una porción de este cuerpo, hizo otro cuerpo en forma de mujer, y ordenó al ángel del segundo cielo que entrase en el cuerpo de la mujer. 11. Y los ángeles lloraban, al verse revestidos de una forma mortal y diferente de la que siempre les había correspondido. 12. Mas él los mandó ejecutar la obra carnal en sus cuerpos de barro, sin que ellos comprendiesen que cometían un pecado. 13. Y el autor del mal pensó en formar el Paraíso, e introdujo en él al primer hombre. 14. Y plantó un árbol en medio del Paraíso, y ocultó así su pensamiento, para que los hombres no conociesen su engaño. 15. Y se aproximó a ellos, y les dijo: Comed de todo fruto que esté en el Paraíso, mas no comáis del fruto del árbol del bien y del mal. 16. Y el diablo entró en el cuerpo de la serpiente perversa, y sedujo al ángel que tenía forma de mujer, y en su hermano repercutió la concupiscencia del pecado, y cometió su concupiscencia con Eva en el canto de la serpiente. 17. Y he aquí por qué se llaman hijos del diablo e hijos de la serpiente a los que cometen la concupiscencia del diablo, su padre, hasta la consumación de los siglos. 18. Y, sin tardanza, el diablo inoculó al ángel que estaba en Adán su veneno y su concupiscencia, que engendraron el hijo de la serpiente y el hijo del demonio, hasta la consumación de los siglos. Capítulo III – Explicación del Pecado original y redención 1. Y en seguida, yo, Juan, interrogué al Señor, diciendo: ¿Cómo los hombres afirman que Adán y Eva fueron creados por la mano de Dios, y que, puestos en el Paraíso para observar los preceptos, se vieron entregados a la muerte? 2. Y el Señor me respondió: Escucha, Juan, bien amado de mi Padre. Los hombres ignorantes dicen también en la prevaricación que mi Padre había fabricado cuerpos. Empero ha creado, por el Espíritu Santo, todas las virtudes de los cielos y los santos, a causa de la prevaricación, se encontraron en posesión de cuerpos de barro, y he aquí por qué se vieron entregados a la muerte. 3. Y de nuevo, yo, Juan, interrogué al Señor, diciendo: ¿Cómo el hombre comienza a existir en espíritu en un cuerpo carnal? 4. Y el Señor me respondió: Ángeles caídos del cielo pasan a los cuerpos de las mujeres, y reciben la carne de la concupiscencia de la carne. Porque el espíritu nace del espíritu, y la carne de la carne, y así es como se consuma el reinado de Satanás en este mundo y en todas las naciones. 5. Y me dijo: Mi Padre le ha permitido reinar siete días, que son siete siglos. 6. Y otra vez pregunté al Señor: ¿Cuándo advendrá ese tiempo? 7. Y él me contestó: El diablo, que ha caído de la gloria del Padre, y que ha querido levantar y realzar su propia gloria, envió a sus ángeles, irradiantes de fuego, a los hombres, desde Adán hasta Enoch, su ministro. 8. Y elevó a Enoch por encima del firmamento, y le mostró su divinidad, y le dio pluma y tinta, para que escribiese sesenta y siete libros, y le ordenó que los trajese a la tierra, y los diese en legado a sus hijos. 9. Y Enoch obedeció a Satanás punto por punto y, llegado a la tierra, comenzó a instruir a sus hijos en la manera como debían hacerse los sacrificios, y a enseñarles misterios injustos, y ocultaba así a los hombres el reino de los cielos. 10. Y el diablo le decía: Cree en mí, porque soy tu Dios, y no hay otro Dios que yo. 11. He aquí por qué mi Padre me ha enviado a este mundo, a fin de que haga conocer a los hombres los perversos designios del diablo. 12. Y, cuando el diablo supo que había bajado del cielo al mundo, envió a un ángel, y tomó tres lenguas, y las dio, para crucificarme, a Moisés, y yo las conservo aún. 13. Entonces Moisés anunció a Dios a su pueblo. Y Dios le mandó dar la Ley a los hijos de Israel, y lo condujo por entre la mar desecada. 14. Y, cuando mi Padre pensó en enviarme al mundo, envió, antes que a mí, a su ángel, llamado María, para que yo fuese recibido en su seno. 15. Y, descendiendo, entré en ella por el oído, y por el oído salí. 16. Y, cuando Satanás, el príncipe de este mundo, supo que yo había descendido a él, para buscar y para salvar a los que habían perecido, envió al ángel Elías el profeta, para que, con el nombre de Juan el Bautista, bautizase con agua. 17. Y Elías interrogó al príncipe de este mundo, diciendo: ¿Cómo podré reconocer que estoy bautizado? Y el Señor repuso: Aquel sobre quien veas descender al Espíritu en forma de paloma, y permanecer sobre él, es el que bautiza en el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, y tú podrás perderlo y salvarlo. 18. Y yo Juan, de nuevo interrogué al Señor, diciendo: ¿Puede un hombre salvarse por el bautismo de Juan y sin tu bautismo? 19. Y el Señor me respondió: Nadie puede ver el reino de los cielos, si yo no lo bautizo para la remisión de los pecados por el bautismo del agua, porque yo soy el pan de vida, que ha descendido del séptimo cielo, y los que coman mi carne, y beban mi sangre, serán llamados hijos de Dios. Capítulo IV – Sobre la castidad 1. E interrogué al Señor, y le dije: ¿Qué es comer tu carne, y beber tu sangre? 2. Y el Señor me dijo: Antes que el diablo, con todo su ejército, fuese precipitado lejos de la gloria del Padre, todos ellos rogaban a Dios, dirigiéndole sus plegarias, y diciéndole: Padre nuestro, que estás en los cielos. Y así ocurría que todos sus cánticos subían hasta el trono del Padre. Mas, cuando hubieron caído, no pudieron ya nunca glorificar a Dios con esa plegaria. 3. Y pregunté al Señor: ¿Cómo sucede que todos reciben el bautismo de Juan, pero que no todos reciben tu bautismo? 4. Y el Señor me contestó: Porque sus obras son malas, y porque no llegan todos a la luz. Los discípulos de Juan se casan, pero los míos no se casan, y son como los ángeles en el cielo. 5. Y yo dije: Si es pecado casarse, no le conviene al hombre contraer matrimonio. 6. Y el Señor replicó: Sólo pueden comprender esa palabra aquellos a quienes ha sido dado comprenderla. Porque hay eunucos que han salido tales del vientre de sus madres. Y hay eunucos a quienes han hecho tales los hombres. Y hay eunucos que se han castrado a sí mismos a causa del reino de Dios. El que quiera comprenderlo compréndalo. Capítulo V – Sobre el Juício Final 1. E interrogué al Señor acerca del juicio, diciéndole: ¿Cuál será el signo de tu llegada? 2. Y él repuso: Cuando se haya integrado definitivamente el mero de los justos que deben ser coronados, Satanás será libertado de su prisión, y, lleno de cólera, hará la guerra a los justos, los cuales lanzarán grandes gritos hacia el Señor, y éste ordenará al ángel que haga sonar la trompeta. 3. Y la voz del ángel, al hacer sonar la trompeta, se dejará oír desde el cielo hasta los infiernos. 4. Entonces el sol se oscurecerá, y la luna no dará ya su luz, y las estrellas caerán, y los cuatro vientos de las cuatro esquinas del mundo serán libertados de sus prisiones, y harán temblar la tierra y el mar y las montañas y las colinas. 5. Y, muy pronto, el cielo se estremecerá, y los astros quedarán privados de luz, y así continuarán las cosas hasta la hora de cuarta. 6. Entonces aparecerá el signo del Hijo del hombre, y todos los santos ángeles con él. Y establecerá su sede en las nubes, y en ella se acomodará majestuosamente con los doce apóstoles, unidos sobre los doce asientos de su gloria. 7. Y se abrirán los libros, y se juzgará la tierra entera a base de la fe que él predicó. 8. Y el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, los cuales congregarán a sus elegidos de los cuatro puntos del horizonte, y los atraerán a sí desde las cumbres de los cielos hasta su extremidad. 9. Y el Hijo del hombre reunirá también a todos los malos demonios, para que lo lleven a todas las naciones ante él, y les dirá: Venid, vosotros los que exclamabais: Comamos y bebamos, y recibiremos nuestra recompensa en este mundo. 10. Y, en seguida, todos los pueblos, llenos de espanto, se presentarán ante el tribunal. 11. Y los libros de la vida serán abiertos, y todas las gentes manifestarán su impiedad. 12. Y los justos serán glorificados, y sus buenas obras recibirán honra suprema. Habrá recompensas para los que hayan observado los preceptos evangélicos, y la indignación del Señor, la tribulación y la angustia se apoderarán de los que hayan cometido injusticias. 13. Y el Hijo del hombre pondrá a los elegidos en medio de los pecadores, y les dirá: Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que se os ha preparado desde la formación del mundo. Y dirá a los pecadores: Alejaos de mí, malditos, e id al fuego eterno, que está preparado para el diablo y para sus ángeles. Y los pecadores serán arrojados al infierno, conforme a la orden del Padre invisible. 14. Entonces los espíritus saldrán de las prisiones de los que no ven, y entonces también mi voz será oída, y no habrá más que un rebaño y un pastor. 15. Y surgirá de las regiones inferiores de la tierra una oscuridad temerosa, que es el fuego de las mansiones infernales, y que consumirá todas las cosas, hasta el aire del firmamento. Y el Señor estará en todo el espacio que media entre el firmamento y las regiones inferiores de la tierra. 16. Y, si un hombre de treinta años tomara una piedra, y la tirase abajo, no llegaría al fondo en menos de tres años: tan enorme es la profundidad del lago del fuego en que habitarán los pecadores. 17. Y Satanás será aprisionado con todo su ejército, y será arrojado al lago del fuego. 18. Y el Hijo de Dios marchará con sus elegidos por encima del firmamento, y sujetará al diablo con fuertes cadenas que nunca podrán ser rotas. 19. Y los pecadores, desolados y anegados en llanto, exclamarán: Tráganos, tierra. Muerte, destrúyenos. 20. Y los justos brillarán como el sol, en el reino de su Padre. 21. Y el Hijo los conducirá ante el Padre invisible, diciendo: Heme aquí, y he aquí a los hijos que Dios me ha dado. El mundo no te ha conocido; pero yo te he conocido en la verdad, porque tú me has enviado. 22. Y el Padre responderá a su Hijo, diciendo: Hijo mío bien amado, siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus pies a tus enemigos, que te han negado, y que han dicho: Somos dioses, y no hay otros dioses que nosotros. Ellos han matado a tus profetas, y han perseguido a tus justos, y tú los has lanzado a las tinieblas exteriores. y allí serán los lloros y el crujir de dientes. 23. Y entonces el Hijo de Dios se sentará a la diestra de su Padre, y éste mandará en sus ángeles, y él mandará en sus justos. Y los colocará en los coros de los ángeles, a fin de vestirlos con inmortales vestidos, y les ceñirá coronas que no se marchitarán nunca, y les dará asientos inmutables, y Dios permanecerá en medio de todos ellos. Y no tendrán hambre, ni sed, y el sol no los abrasará, ni sentirán ningún calor. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos, y el Hijo reinará con su Padre santo, y su reino no tendrá fin en los siglos de los siglos.

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¿Jehová es Satanás?
Ciencia EducacionporAnónimo7/14/2012

¿Jehová es Satanás? La chocante tesis de Bramley, que confronta casi todas las creencias populares, es la siguiente: "Los seres humanos parecen ser una raza esclavizada reproduciéndose en un planeta aislado de una pequeña galaxia. La raza humana fue una vez fuente de mano de obra para una civilización extraterrestre, para la cual seguimos siendo su posesión. Para mantener el control sobre su posesión y mantener a la Tierra como una especie de prisión, esa otra civilización ha alimentado un interminable conflicto entre los seres humanos, ha promovido la decadencia espiritual y ha creado en la Tierra condiciones irreversibles de penuria física. Esta situación ha existido por miles de años, y aún continúa hasta nuestros días." (The Gods of Eden). La idea de que la Humanidad es el producto de una ingeniería genética, conducida por extraterrestres provenientes de alguna parte, fuera de nuestro pequeño planeta, desafía tanto a la evolución darwiniana como al creacionismo. ¿Acaso los dogmas de la ciencia y la religión nos han cegado la verdad acerca de nuestros orígenes? La Iglesia Cristiana proclama que un supuesto omnisciente, todo-poderoso "Dios", creó a nuestros primeros padres del "barro", de manera parecida a como el alfarero moldea la arcilla. Sólo cuando Adán y Eva rompen con las reglas de su Creador son sujetos al dolor, la enfermedad y la muerte. Por desobedecer a este "Dios" también condenaron a su descendencia —a toda la Humanidad— a ser "pecadores". El Cristianismo deriva su infortunado relato sobre Adán y Eva del primer libro de la Biblia Hebrea o Antiguo Testamento: el Génesis. Si interpretamos la Biblia literalmente, asumiendo que se trata de un documento histórico infalible, se nos presenta un "Dios" (Jehovah o Yahvé) quien, por su propia palabra, admite ser celoso, colérico y vengativo. El temor del "Señor" (Jehovah) aparece enfatizado constantemente a través del Antiguo Testamento. Se espera de Él que recompense a aquellos que lo adoran y que mantienen la observancia de la ley ritual, gratificando sus deseos mundanos por posesiones materiales y poder. No se puede dejar de notar que este cruel, sanguinario y egoísta "Dios" se asemeja grandemente a los caprichosos dioses Sumerios. De acuerdo al Génesis, este "Dios", demasiado humano, desconocía que sus apreciados humanos habían echado a perder su creación al comer la "fruta prohibida". Después de esto, habiendo expulsado a la primera pareja humana del Paraíso, amenazó a sus descendientes con su cólera hasta el día en que ahogó al mundo entero con un diluvio. Este "Dios" Jehovah, como el historiador Gibbon observa en su obra "The Decline and Fall of the Roman Empire", (Declinación y caída del Imperio Romano; Nota de AFR) es un, "ser propenso a la pasión y al error, caprichoso a su favor, implacable en su resentimiento, celoso de su supersticiosa adoración, y confinando su providencia parcial a una simple persona y a su transitoria vida." La investigación indica que la Biblia Hebrea, lejos de ser un texto histórico infalible creado por un Ser Supremo, resulta ser una gran revisión compilada de por lo menos dos trabajos completamente separados. Reunidos en el Libro del Génesis existen dos trabajos separados conocidos por los académicos como las tradiciones del Norte "E" y las del Sur "J", las cuales son complementadas por revisiones e inserciones adicionales. En la "E" (que contiene los pasajes referentes a los Elohim) reside la tradición pre-Judaica de la gente del Norte, quienes exaltaban al Más Elevado Dios, El, y a los subordinados Elohim. Los pasajes correspondientes a "J", o Jehovistas, describen una entidad totalmente foránea, el malvado Jehovah (YHWH), el "Señor". De acuerdo a Max. J. Dimont, en "Jews, God and History" (Judíos, Dios e Historia; Nota de AFR): "En el siglo quinto A.C. los sacerdotes Judíos combinaron porciones de los documentos 'J' y 'E', añadiendo un pequeño aporte personal (conocido como el fraude piadoso); los documentos resultantes se conocen como 'JE', ya que Dios en estos pasajes es nombrado como 'Jehovah Elohim' (traducido como 'Señor Dioses')." A esto se debe que encontremos, dentro de la Biblia, imágenes contradictorias y conflictivas del Supremo Dios. Encontramos a Jehovah, un dios tribal, enmascarando al Ser Supremo. Los primeros capítulos del Génesis describen un combate impresionante entre dos poderes rivales. Por un lado está el Más Elevado Dios y Sus Elohim, quienes crean mediante su propio espíritu manifestado; y por el otro lado está el malévolo Señor Dios, Jehovah, quien creó a un ser sintético compuesto de 'barro'. Jehovah resulta ser Satanael, un Elohim que se levantó en rebelión contra el Supremo Dios. Aunque posteriormente nombrado el Único Dios, inicialmente los Hebreos conocían a Jehovah sólo como uno más de los muchos Elohim. Ellos citan el Canto de Moisés para distinguir entre el Más Elevado y el Jehovah usurpador: "Cuando el Altísimo repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos, según el número de los hijos de Dios; mas la porción de Yahvé fue su pueblo, Jacob su parte de heredad". (Deuteronomio 32:8-9). Los Cristianos Gnósticos de los primeros siglos, quienes preservaron las enseñanzas originales de Jesús, hacían una distinción entre el Padre Celestial y el dios de la Biblia Hebrea. Jehovah (YHWH) no era el Padre revelado por Jesús. Mientras la Biblia Hebrea revelaba a un dios tribal, el Dios de Jesús era el Ser Supremo Universal de toda la humanidad. El dios Hebreo era un dios de temor, el Padre Celestial de Jesús era un Dios de amor. De hecho, Jesús nunca se refirió al Padre Celestial como Jehovah. El Evangelio Gnóstico de Pedro establece que los Hebreos se encontraban bajo la ilusión o engaño de que conocían al Ser Supremo, pero eran ignorantes del mismo, y conocían sólo a un falso dios, un impostor, cuya naturaleza verdadera era desconocida para ellos. Los Gnósticos, basados en su profundo estudio del Libro del Génesis, exponen a Jehovah como Satanael el Demiurgo, el poder creativo de este caído mundo material, que es hostil al Ser Supremo. Un maestro Gnóstico dijo cómo el Padre desconocido creaba a los ángeles, a los arcángeles, potestades y dominaciones. El mundo, sin embargo, y todo en él, fue construido por siete ángeles particulares, y el hombre también es obra de los ángeles. Estos ángeles él los describió como artesanos flojos y rebeldes. Saturninus (90-150 D.C.), quien estableció una importante comunidad Gnóstica en Siria, enseñó que el Único Dios Verdadero, el Padre Celestial revelado por Jesús, habita en el más elevado Reino de la Luz. Entre este trascendente Reino de Luz y nuestro mundo finito existe una vasta jerarquía de arcángeles, ángeles y poderes espirituales; los constructores del Universo y los diseñadores del Hombre. Por necedad y vanidad, Satanael se rebeló contra el Reino de la Luz, liderando a un grupo de ángeles seguidores. Satanael y sus lacayos maquinaron atrapar a seres espirituales en cuerpos físicos. Saturninus contó cómo el ángel creador, Satanael, procuró crear cuerpos físicos humanos a imagen de seres espirituales. De esta manera ellos planearon mantener a los seres espirituales permanentemente atados a cuerpos físicos. En el recuento de la creación de Saturninus, Satanael, el ángel creador, sólo pudo formar un androide primitivo. Fue necesario animarlo con un ser espiritual de los reinos superiores. Entonces, Satanael atrajo de los reinos celestiales, hacia su universo carente de alma, una "chispa de luz" y la atrapó dentro del cuerpo material de Adán. De acuerdo a Apelles, otro antiguo maestro Gnóstico, los seres espirituales fueron seducidos para descender desde su lugar en los reinos celestiales por la oportunidad de tener una experiencia física, siendo luego atados a cuerpos de carne mediante las maquinaciones de Jehovah. Generación tras generación la "chispa de luz" se incorporó en las formas humanas. Pronto, estos seres espirituales fueron absorbidos tanto en el mundo material que perdieron toda conciencia de su origen en el Reino de la Luz. Se encontraron a sí mismos capturados en el mundo de Satanael el Demiurgo. De hecho, se convirtieron en esclavos de su malévolo creador. La Iglesia Católica, al aceptar la Biblia Hebrea en su interpretación literal, confunde a Jehovah el dios tribal con el Ser Supremo. Imitando a la antigua Israel, la Iglesia se establece como un imperio político y religioso. Sólo los Cristianos Gnósticos permanecieron en su camino. Los Gnósticos pronto se encontraron siendo denunciados viciosamente como herejes, mientras que sus libros sagrados eran robados y quemados. Gracias al descubrimiento milagroso de algunas escrituras Gnósticas en Nag Hammadi, Egipto, hace cincuenta años, podemos tener una mejor comprensión de las comunidades Cristianas Gnósticas de los primeros siglos de nuestra era. Un trabajo Gnóstico descubierto en Nag Hammadi denominado el Apocalipsis de Adán, es un recuento de la creación de Adán y Eva. Este libro, que data del primer siglo, pudo haber sido un intento de reconstruir el Génesis original. Dice que Adán declaró: "Cuando dios me creó de la tierra, junto con Eva tu madre, estaba con ella en la gloria, la cual ella había visto en el Eón de donde hemos venido (Reino de la Luz). Ella me enseñó una palabra de conocimiento del Dios eterno. Y nosotros nos asemejábamos a los grandes ángeles eternos, porque éramos más grandes que el dios que nos había creado y que los poderes en él, a quien no conocemos. Entonces dios (el Demiurgo/Satanael), el regente de los eones y de los poderes, en cólera nos dividió. Entonces nos convertimos en dos eones. Y la gloria en nuestros corazones nos abandonó. Después de aquellos días, el conocimiento eterno del Dios de la Verdad (Padre Celestial) se retiró de mí y de tu madre Eva. Desde ese momento aprendimos acerca de las cosas muertas, como el hombre. Entonces reconocimos al dios (Demiurgo) quien nos había creado. Nosotros no le éramos extraños a sus poderes. Y le servimos a él en temor y esclavitud." Los Gnósticos entendieron que existen muchas órdenes diferentes de seres. Sus escritos refieren numerosas jerarquías de entidades espirituales, tanto de la Luz como de la Oscuridad. Estos seres no sólo se mueven en frecuencias sutiles, sino que pueden tomar formas en la dimensión física. Como los Esenios y Jesús, los Gnósticos reconocían la habilidad de los "ángeles" de poder corporificarse. Los ángeles caídos eran a menudo referidos como regentes o Arcontes, y el jefe de los Arcontes era conocido por varios nombres como Satabael, Jehovah, Ildabaoth, Sacklas, Satán, Sammael, etc. Ellos poseían el poder para crear cuerpos y creían ser "dioses". Como consecuencia de su estado degenerado le eran hostiles a la humanidad y evitaban que esta adquiriera su liberación espiritual. John A. Keel, autor de "Disneyland of the Gods", y "Our Haunted Planet" ("Disneylandia de Dioses" y "Nuestro planeta cazado"; Nota de AFR), argumenta que el creciente interés aparecido a finales del siglo XX, en relación a los extraterrestres, alienígenas y OVNIS, es solamente una versión moderna de las mismas fuerzas que otras personas y culturas alguna vez identificaron como "demonios" o "ángeles caídos": "Los platillos voladores son meramente otro marco de referencia que nos provee de explicaciones aceptables para algunos de estos grotescos eventos. Un fenómeno invisible está acechándonos constantemente y manipulando nuestras creencias. Sólo vemos lo que ellos eligen que veamos, y usualmente nosotros reaccionamos. "La idea de que el cuerpo humano es el resultado del trabajo de ángeles creadores malévolos es notablemente parecida a la idea de extraterrestres involucrados en ingeniería genética para "crear" al homo-sapiens. ¿Estamos tratando con el mismo fenómeno? ¿Conocían los Gnósticos la verdad acerca del verdadero origen del hombre y de los poderes invisibles que buscan mantener a los seres humanos atados? ¿Son los malévolos ángeles creadores quienes, según los Gnósticos, secuestran a seres espirituales y los atrapan en cuerpos físicos, los mismos dioses creadores extraterrestres de Sumeria? Considere la siguiente observación de un académico Gnóstico, el Dr. Stephan Hoeller: "Los ángeles estelares y otros espíritus regentes aparecen como tiránicos, limitando las agencias en esta visión Gnóstica. Ellos son usurpadores que señorean sobre la humanidad y la creación con el fin de acrecentar su propia importancia y gloria. Le incumbe entonces a los conocedores realizar esto y alejarse tanto como sea posible de la influencia de estos poderes. El predicamento existencial de la vida humana radica en la incómoda dominación que ejercen estos dioses menores sobre el espíritu de los seres humanos, y de la cual sólo la realización de la Gnosis puede extraerlos." (Jung and the Lost Gospels). Los ángeles creadores o Arcontes también se caracterizan como poderes terribles o fuerzas de ilusión y negatividad. Son como carceleros de una prisión, buscando mantener a sus cautivos humanos atados a la Tierra. Atrapado en las ilusiones de la existencia material, el hombre cree que es solamente un cuerpo y no logra darse cuenta de la verdad acerca de su origen. Esta condición perpetúa la ceguera espiritual, dejando a la Humanidad cautiva de los Carceleros. Sin embargo, los Gnósticos nunca cesaron de proclamar que el Verdadero Ser del Hombre no es su cuerpo, y el mundo material definitivamente no es su verdadero hogar. El Hombre es un ser espiritual y su propósito es la realización de su Ser Superior, esa chispa de luz exiliada en el cuerpo físico. Su destino es retornar al Reino de la Luz, su verdadero hogar más allá de las estrellas. Debemos despertar y tomar conciencia de nuestro origen, de dónde venimos, cómo fuimos atrapados en este planeta, y cómo podemos lograr la liberación.

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