Delisien
Usuario (España)
Su mirada la delataba. Aún la recuerdo, era todo placer . Cada día me masturbo pensando en esos ojos que luchaban entre la tristeza y la alegría, entre el tómame y el olvido, recuerdo la locura que le hacía agarrar fuerte mi muñeca de la mano izquierda para que no la sacara nunca de dentro de su vagina., mientras mi mano derecha le acariciaba esa ardiente y suave mejilla Yo nunca había visto una lágrima de placer. Nunca supe su nombre, ni que edad tenía, ni su condición sexual real. A mis 40, cuando las historias de amor eran leyendas, jamás pensé que esto me ocurriría. Como cada triste día de otoño me encontraba en la tienda de ropa para la que aún trabajo. Esa tarde, sorprendentemente, me vino a buscar mi marido. Inmersa en una rutina social y desquiciada por las facturas y los colegios me alegró verlo llegar, con esa sonrisa que contadas veces me dedica. Me dedicó tamién un menú barato, tres triviales historias de sus reuniones, un cortado descafeinado y un beso. Luego regresé a la tienda. Los jueves no suele haber mucho trabajo. Atendía a mi tercera clienta cuando por la puerta entró ella. Estaba a contraluz, y solo distinguía una silueta que en ese momento no acepté lo que provocó en mi mente, o quizás simplemente no quería entender, solo recuerdo que apresuré mi atención a la clienta para ofrecer mi ayuda a nuestra nueva invitada. - ¿ Le puedo ayudar en algo? Los cinco segundos más excitantes de toda mi vida se adueñaron del momento. Tenía una mirada penetrante, tanto que aceleraron el ritmo sanguíneo de mi cuerpo mientras con su mano izquierda me dejaba un ceñido vestido negro para pedirme una talla menos con la delicadeza de acariciarme su mano de piel tan fina sobre mi mano. Me dirigía al almacén cuando las dos sabíamos perfectamente que en el perchero estaba lo que ella buscaba. En el trayecto aún sentía su fina piel sobre la mía, notaba que mi mano ardía. Cuando regresé con la talla que más le avenía me estaba esperando frente al probador, cogió el vestido con una dureza que no entendí después de nuestro primer encuentro y se adentró al interior cerrando la cortina a la vez que me dedicaba un simple: -Gracias Ante la incertidumbre del momento mis ojos se dirigieron al interior del probador por el pequeño espacio que había entre la cortina y las frías paredes de madera. Podía ver perfectamente el reflejo de todo su cuerpo en el espejo. Otro momento mágico . Ella sabía que la estaba viendo, ya que a través del espejo fijó su mirada con la mía. Se fue desnudando de una manera muy pausada. En ese momento no había nadie en la tienda, Solo escuchaba mi respiración. Tengo lagunas en cuanto mis recuerdos, por que no sabía lo que pensaba, solo la veía a ella, tan solo pensaba en besarla, tan solo quería sentirla cerca de mí. Quería sentirla dentro. Llevaba una lencería digna de Delisien. Creo que jamás he estado tan excitada cono cuando vi como con un movimiento mágico dejó caer el sujetador al suelo. En es momento se quedó inmóvil. Seguía sin quitarme la mirada. Ella disfrutaba mientras veía como se denudaba para mí. Agarró su pequeño tanguita y se lo bajó hasta los tobillos, y con sutileza se quedó desnuda… Levantó su mano de piel tan fina para lamerse dos dedos, bajó su mano acariciando todo su cuerpo hasta llegar donde yo deseaba más que a nada en este mundo en ese momento quería que llegara y empezó hacer esos movimientos circulares en ese clítoris que yo aún intuía cuando lanzó un pequeño gemido fruto de su excitación exhibicionista. Giré la cabeza para comprobar que la tienda seguía vacía mientras me desabrochaba la blusa y me adentraba dentro del probador… al mismo tiempo que ella se giraba para sentarse en aquel pequeño taburete….sumisa del deseo , aliada del placer, me arrodillé frente a ella para descubrir los labios carnosos que bordeaban su húmedo clítoris, nunca había visto uno de tan cerca. Lo único que quería era probarlo, así que mientras mis manos amarraban su trasero introduje mi lengua en su vagina, me apetecía morderle esos labios tan carnosos…. ella me desnudaba violentamente, hasta que coniguió su primer objetivo, agarrarme los pechos con fuerza. En ese momento ya no podía ver mis ojos, simplemente se dejó llevar y perdió la mirada al cielo mientras yo le acaricia el clítoris con fervor. Necesitaba besarla, y sin reparo probó sus jugos que degustó con placer para regalarme uno de los besos más placenteros que jamás me habían dado. Me bajó los tejanos y luego mis braguitas, y en un minuto nos encontramos las dos desnudas frente al espejo nos metimos mutuamente los dedos dentro de la vagina ella de una manera más salvaje, a la que yo no estoy acostumbrada por que siempre me había dolido, y yo de manera más suave, estaba demasiado excitada…. me empezó a lamer el cuello y subió hasta la oreja mientras soltaba un segundo gemido. Como si de una experta se tratará humedeció su mano con mi boca para que su pulgar acariciara mi clítoris, su índice disfrutara dentro de mi húmeda vagina y su dedo corazón acariciara mi aún virgen ano. De fondo escuché como alguien entraba en la tienda pero el momento me superó y de mi cuerpo salió un fuerte grito de placer, fue en ese momento cuando nos volvimos a mirar. Estábamos sudando las dos. En ese instante me hizo una primera sonrisa de complicidad, esa sonrisa hizo que toda mi alma se centrara en su mano dentro de mi vagina hasta que me corrí, parecía que no le importara y siguió disfrutando de mi sexo. Quizás fue la excitación pero dejó de masturbarme….. no le salía la voz…. solo me miraba ….. sabía que había gente fuera…. la locura le hacía agarrar fuerte mi muñeca de la mano izquierda para que no la sacara nunca de dentro de su vagina., mientras mi mano derecha le acariciaba esa ardiente y suave mejilla…., fue entonces cuando descubrí esa mirada… fue entonces cuando le cayó esa lágrima. lesbico2 Sin dejar de mirarnos nos vestimos. Ella acabó primero. Nunca se llegó a probar el vestido. Me dejó en el taburete sentada cuando se despidió con un suave beso en la mejilla. No llegó a decir nada. Salí del probador para ver como marchaba, veía como el placer en forma de silueta se iba para dejarme otra vez sola. Con la mente en el cielo y la mirada atenuante de la nueva clienta que esperaba, me acerqué a ésta mirando a través de la puerta como se alejaba ella, cuando le dije: -¿ Le puedo ayudar en algo? Mucho Más ...... en delisien.com