Decimus
Usuario (Argentina)

Taringueros les dejo un cuento cortito que lei recién en el baño. Esta entretenido El Eclipse Augusto Monterroso Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora. Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo. Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida. -Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura. Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.
Gral Martín Miguel de Güemes. “Trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras veneraran nuestra memoria, que es la recompensa que deben esperar los patriotas” Martín Miguel de Güemes. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=vYUqM1CdPSY Video que subí a youtube de “algo habrán hecho” para los que no quieran leer de este gran héroe argentino. Síntesis Biográfica 8 de Febrero de 1785: Nace en Salta Martín Miguel de Güemes. Fueron sus padres don Gabriel de Güemes Montero y doña María Magdalena Goyechea y la Corte. Frente de la Casa de Tejada (actual calle España 720 – 740) Casa familiar de los Güemes desde 1789 a 1807 9 de Febrero de 1785: Es bautizado en la Iglesia Matriz de Salta, por el cura rector de la misma, el Dr. Gabriel Gómez Recio. Fueron sus padrinos Don José González de Prada y Doña María Ignacia Cornejo . Recibió el nombre de Martín Miguel Juan de la Mata. 13 de Febrero de 1799: Ingresa como cadete a la Compañía del 3er. Batallón del Rey , Fixo de Buenos Aires, destacado en Salta, a los 14 años recién cumplidos. 1806 -1808: Con motivo de las invasiones Inglesas, las Compañías de Regimiento Fixo, destacadas en Salta, acudieron presurosas a incorporarse a su regimiento. De esta manera Güemes se encontró en las jornadas de la defensa. Según algunos historiadores en esta ocasión, Güemes se desempeñó como ayudante de Liniers. 12 de Agosto de 1806: Güemes se adentra a caballo en el Río de la Plata, comandando un pelotón de Húsares de Pueyrredón y obliga a rendirse al navío británico "Justina", que había encallado frente al puerto de Buenos Aires. 7 de Abril de 1808: Por razones de salud y por el fallecimiento de su padre, solicita licencia, la que le es concedida por el Virrey, y le posibilita regresar a Salta. 13 de Enero de 1809: La Suprema Junta Gubernativa del Reino de Sevilla le expide el ascenso a Subteniente efectivo del Regimiento de Infantería de Buenos Aires. 4 de Julio de 1809: El Gobernador de la Intendencia de Salta del Tucumán, solicita y obtiene del Virrey que destine a Güemes - quien se encontraba en su ciudad natal en uso de licencia - a la Guarnición Militar de Salta; a la que se incorpora con el grado de teniente. 22 de Agosto de 1810: Güemes parte de la ciudad de Salta, comandando un escuadrón salteño denominado Partida de Observación. Marcha a la Quebrada de Humahuaca, donde es el primero en actuar a favor del movimiento de Mayo, llevando el mensaje, interceptando las comunicaciones del enemigo y preparando el terreno para el avance del ejército enviado por la Junta constituida el 25 de mayo de 1810. 13 de Septiembre de 1810: El Gobernador Intendente de Salta, Antonio Chiclana lo menciona en correspondencia a la Junta y en virtud a sus méritos, como Teniente de Granaderos de Fernando VII. 22 de Septiembre de 1810: El Coronel Don Diego de Pueyrredón le confía una misión importante en Humahuaca y es allí donde recibe la comunicación de su ascenso a Capitán. 7 de Noviembre de 1810: Al frente de salteños, oranences, jujeños y tarijeños Güemes vence en la batalla de Suipacha a las fuerzas comandadas por el General Córdoba. El General derrotado retrocede hacia Cotagaita donde arrastra en su huída a su jefe, el General Nieto, dejando libre la ruta del Alto Perú, al ejército enviado por la Junta de Mayo. 23 de Junio de 1811: La Junta Grande Nacional, repone a Güemes en el ejército del que había sido dado de baja después de Suipacha por el representante de la Junta de Mayo, don Juan José Castelli. De inmediato Güemes parte de Salta en dirección a Tarija, donde presta ayuda al Ejército del Norte, el cual retrocedía tras haber sufrido una completa derrota en la batalla de Huaqui (20/6/1811) 4 de Octubre de 1811: El General Juan Martín de Pueyrredón desde su campamento de Campo Santo (Salta) informa al Superior Gobierno, las operaciones de la expedición que condujo en retirada desde Potosí los caudales del Real Erario en donde refiere "Salió con el Teniente Coronel Don Martín Güemes a ofrecerme el auxilio de sus pechos, únicas fuerzas de que podían disponer". 12 de Enero de 1812: Güemes participa de la Segunda Batalla de Suipacha, la que es conducida por el General Díaz Vélez en donde la derrota malogra los acontecimientos anteriores. Luego de aquel encuentro Juan Martín de Pueyrredón encarga a Güemes la misión de viajar a Tarija con objeto de sofocar una rebelión que debía estallar en aquella ciudad por elementos realistas y conseguir 300 caballos con destino al ejército patriota. Ambas misiones se cumplen con éxito, con la colaboración de Uriondo y Méndez. Junio de 1812: Belgrano separa del Ejercito del Norte a Güemes dándole traslado a Buenos, en virtud de no estar de acuerdo por su conducta privada. 4 de Diciembre de 1813: Es reconocido en la promoción del día, como Capitán de Caballería y Teniente Coronel Graduado de Ejército. 11 de Diciembre de 1813: El coronel José de San Martín parte de Buenos Aires, comandando fuerzas destinadas a incorporarse al Ejercito del Norte. Integra estas fuerzas el Teniente Coronel Graduado, Don Martín Miguel de Güemes. 29 de Enero de 1814: San Martín lo reconoce como General en jefe del Ejército del Norte, oportunidad en la que designa a Güemes jefe de las avanzadas del Río Pasaje. 29 de Marzo de 1814: Güemes enfrenta y derrota en el Tuscal de Velarde al Coronel Saturnino Castro y pone sitio a las fuerzas españolas que ocupan la ciudad de Salta. Resultado de este triunfo son: 31 Muertos, 45 prisioneros, 22 fusiles, 8 sables, algunas cananas y una tropilla de caballos y mulas. 9 de mayo de 1814: San Martín informa al Directorio de este triunfo en Velarde, quien declara a Güemes "Benemérito". 26 de Junio de 1814: Ataca a las fuerzas de Marquiegui en Anta. 29 de Junio de 1814: Ataca nuevamente, esta vez en Santa Victoria, y emprende la marcha hacia Jujuy. 3 de Agosto de 1814: El Brigadier Joaquín de La Pezuela evacua la ciudad de Salta y sus fuerzas comienzan la retirada hacia el Alto Perú. Güemes y sus gauchos, que lo hostigan desde cinco meses atrás, lo atacan constantemente hasta La Quiaca 12 de Agosto de 1814: Llega a Jujuy donde recibe un considerable refuerzo de hombres y armas: Se pasan a sus filas 100 soldados. Además recoge un inesperado botín (100 fusiles, 260 bayonetas, 373 lanzas, 264 juegos de herraduras, azadas, palas, picos y otros elementos, que los realistas habían abandonado en su precipitada fuga. 30 de Septiembre de 1814: A propuesta de Rondeau (quien reemplaza a San Martín en la conducción del Ejercito del Norte), el Directorio asciende a Güemes a Coronel Graduado del Ejército. 30 de Octubre de 1814: Rondeau designa a Güemes, jefe militar de la zona comprendida entre Tucumán y Tarija. 2 de Marzo de 1815: Acompañado por 1000 gauchos se incorpora al ejército de Rondeau. 14 de Abril de 1815: Güemes y sus Gauchos sorprenden a la Vanguardia del ejército enemigo en Puesto del Marqués, batiéndola completamente. Esta brillante actuación de los escuadrones gauchos al mando de Güemes, produjo 4 oficiales y 105 soldados enemigos muertos; perdieron 5 oficiales y 117 soldados entre heridos y prisioneros como también todas sus armas, municiones, guiones, equipajes y bestias, salvándose solo el comandante, con el Capitán Valle y 12 hombres de tropa, sin que de parte de los patriotas haya habido más desgracia que dos gauchos heridos. Días después con autorización de Rondeau regresa con los gauchos a Salta. 6 de Mayo de 1815: El Cabildo de Salta, a petición del pueblo de la ciudad, designa a Güemes "Gobernador de la Intendencia de Salta", que comprendía las actuales provincias de Salta y Jujuy y la región boliviana de Tarija. El Director Interino Alvarez Thomas lo reconoce a mediados de junio de 1815. 23 de Junio de 1815: El Cabildo de Salta convocado por el Gobernador, resuelve denegar la entrega de las armas recogidas por Güemes en Jujuy al regreso de Puesto del Marqués, reclamadas por Rondeau para la retirada del ejército. Fundamenta esta negativa en: "que esta provincia quedaría sin armas que serviría para su defensa y el escarmiento del enemigo". 10 de Julio de 1815: Güemes contrae enlace en la ciudad de Salta, con Doña María del Carmen Puch; en la Casa de los Puch, que se encontraba en la actual calle Ituzaingó 143 (entre Alvarado y Urquiza) 19 de Septiembre de 1815: El Cabildo de Jujuy, después de cuatro meses de reiteradas negativas, reconoce a Güemes como Gobernador de la Intendencia de Salta. 13 de Marzo de 1816: Rondeau y su ejército se dirigen de Jujuy a la ciudad de Salta, dispuestos a tomar prisionero a Güemes y sus adeptos. Güemes establece su cuartel General en los Cerrillos y adelanta su vanguardia hasta La Caldera, la cual se limita a hostigar a Rondeau y sus fuerzas. 15 de Marzo de 1816: Rondeau declara a Güemes "Reo de Estado". El cabildo de Jujuy sanciona: "Que el Coronel Graduado Don Martín Güemes no ha sido ni es Gobernador legítimo de esta ciudad..." 22 de Marzo de 1816: Rondeau se traslada al cuartel general de Güemes, después de haber ocupado la ciudad de Salta pero quedando sin víveres y sitiado por el ejército gaucho. Rondeau, llega a un acuerdo con Güemes, el que es conocido como el "Pacto de los Cerrillos". 6 de Abril de 1816: El Cabildo de Jujuy nombra al Canónigo Gorriti para que entre en negociaciones con el Gobernador de Salta, hecho que tiene como antecedente el pacto firmado entre Rondeau y Güemes. 12 de Abril de 1816: El Gobernador de la Intendencia de Cuyo, General José de San Martín, comunica al diputado por Mendoza al Congreso de Tucumán, Doctor Tomás Godoy Cruz, que "más de mil victorias he celebrado la mil veces feliz unión de Güemes y Rondeau... con una salva de veinte cañonazos, iluminación, repiques y otras mil cosas". 17 de Abril de 1816: Rondeau publica una proclama desde su cuartel general de Jujuy, en donde deja sin efecto todas las medidas tomadas en contra de Güemes estableciendo que "se han desvanecido completamente las dudas que causaron tales medidas ". Dando También una buena opinión y exaltando algunas de las virtudes de Güemes. 24 de Junio de 1816: Rondeau emprende la marcha para Tucumán quedando Güemes de jefe de la Vanguardia y por ende. encargado de la defensa de la Nación por el Norte; misión cumplida por Güemes en perfecta armonía con las autoridades nacionales y con el nuevo jefe del ejército del Norte, General Belgrano nombrado en septiembre de 1816. 6 de Agosto de 1816: El Gobernador Intendente de Salta, don Martín Miguel de Güemes, Jura la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América junto a autoridades y principales vecinos de la ciudad de Jujuy reunidos en Cabildo Abierto. Luego Güemes expide una proclama a sus compañeros de armas, comunicándoles la Declaración de la Independencia por parte del Congreso de Tucumán y exhortándolos a continuar combatiendo con amplia confianza en el pueblo de la Intendencia de Salta. 14 de Septiembre de 1816: Güemes informa a Belgrano, desde su cuartel de Humahuaca. "La retirada de los enemigos tan indecorosa y perjudicial para ellos, la han hecho sin más motivo que el haber sabido se movían las divisiones de mí mando: de modo que no solamente los de Yavi han fugado, dejando útiles de guerra que se expresan en los partes.....; sino también hemos desconcertado todos sus planes, haciendo salir a Olañeta y Marquiegui de Tarija. 27 de Septiembre de 1816: Güemes realiza una proclama en la que informa al pueblo la huida del enemigo, insta a la población a volver a sus casas y actividades para disfrutar de la tranquilidad y dar gracias al Dios de los Ejércitos y a Nuestra Generala (la Virgen). 17 de Diciembre de 1816: Güemes jura nuevamente la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América junto con las Autoridades y principales vecinos de la ciudad de Salta, reunidos en Cabildo Abierto, convocado expresamente para tal fin. 15 de Abril de 1817: Las fuerzas españolas del General La Serna, ingresan en la ciudad de Salta, pero de inmediato quedan sitiadas por Güemes y sus gauchos. 4 de Mayo de 1817: El General La Serna y su ejército evacuan la ciudad de Salta y retroceden al Alto Perú. Güemes y sus gauchos los hostigan constantemente produciéndoles numerosas bajas. 19 de Mayo de 1817: A solicitud de Belgrano, el Director Supremo Pueyrredón le expidió despacho de Coronel Mayor de los Ejércitos de la Patria. 28 de Mayo de 1817: El Director Supremo Pueyrredón dicta un decreto, reconociendo los excepcionales servicios prestados por Güemes; y en mérito a su brillante actuación, el gobierno lo premió con una medalla de oro y una pensión vitalicia para su primer hijo; una medalla de plata con trazos de oro para los jefes, una puramente de plata para los oficiales y para la tropa un escudo de paño con la inscripción: "A los heroicos defensores de Salta". 27 de Septiembre de 1817: Güemes comunica a Belgrano que ha impuesto una contribución general, con anuencia del Cabildo, para sostener a los que defienden la Patria y que la Intendencia de Salta, "a fuerza de sacrificios, ha logrado que los demás pueblos hermanos conserven su seguridad y sosiego", pero que ya se haya en la impotencia y requiere que todos contribuyan con sus auxilios. Belgrano trasmite el pedido al Director Supremo Pueyrredón, quien promete resolver favorablemente lo requerido pero los auxilios no llegaron. 28 de Noviembre de 1817: El Director Supremo Pueyrredón condecora a Güemes, sus oficiales y soldados por la victoria obtenida sobre el ejército del General La Serna al expulsarlos de la Intendencia de Salta. 6 de Diciembre de 1817: Güemes se pone al frente de la Vanguardia para detener la invasión del General Olañeta 20 de Enero de 1818: De regreso en Salta Güemes reúne al Cabildo para tratar "Asuntos interesantes al servicio de la Nación". Debido al sacrificio que el pueblo de la Intendencia de Salta a realizado para mantener la lucha y el grado de pobreza en el que se encuentra se forma una comisión para recaudar fondos para "atender las necesidades de la presente guerra". 2 de Abril de 1818: El Cabildo de Salta, presidido por Güemes trata el obedecimiento y publicación del Reglamento Provisorio, expedido por el Soberano Congreso del 3 de Diciembre de 1817 y mandado observar por el poder ejecutivo de las Provincias Unidas de Sud América. 2 de Mayo de 1818: Güemes es reelecto Gobernador Intendente de Salta, por el Cabildo e inmediatamente informado al Director Supremo. 25 de Abril de 1818: El Cabildo de Jujuy elige Gobernador al Coronel Mayor Comandante de Vanguardia Don Martín Güemes. 22 de Agosto de 1818: El Cabildo de Salta se dirige al Director Supremo señalando los servicios prestados por Güemes y expresando que éstos "son los momentos inconmovibles que harán siempre honor al Intrépido Güemes". 7 de Diciembre de 1818: Güemes comunica al Cabildo de Jujuy que San Martín se apresta a marchar sobre Perú y que no duda que Belgrano partirá también (comandando el Ejército del Norte) hacia el alto Perú. 26 de marzo de 1819: Güemes confecciona una nueva lista, con consentimiento del Cabildo de Salta, donde constan los nombres de los vecinos que deben contribuir con determinadas sumas de dinero (en calidad de empréstito) a efectos de poder hacer frente a las necesidades de la guerra por la emancipación. 25 de Mayo de 1819: Güemes jura la Constitución unitaria de 1819, junto con los miembros del Cabildo de Salta. Demuestra así que sus requerimientos desde 1815 pidiendo la sanción de una Constitución, eran plenamente sinceros y que en aras de la unidad nacional aceptaba hasta una constitución opuesta a sus ansias de autonomía para la intendencia de Salta. En Septiembre y en Octubre de 1819: mandó levantar empréstitos a vecinos pudientes de la ciudad, para poder solventar la guerra contra el ejército español. 8 de Abril de 1820: El Cabildo de Salta (a requerimiento de Güemes) establece una nueva contribución forzosa, a cargo de hacendados, comerciantes y demás vecinos pudientes. 8 de Mayo de 1820: El General Juan Ramírez y Orozco parte de su cuartel general de Tupiza y sus fuerzas invaden la Intendencia de Salta penetrando divididas en tres columnas. De inmediato Güemes dispone el hostigamiento de los invasores. 18 de Mayo de 1820: Güemes pide ayuda a los gobernadores de las provincias situadas al sur de Salta; Bustos, gobernador de Córdoba, le envía una fuerza de 500 hombres al mando del Coronel Alejandro Heredia; al agradecerle el auxilio, Güemes, le dice a Bustos, que ordenará a Heredia que se detenga en Tucumán hasta tanto consiga víveres para sostener esa división pues carece de recursos "para alimentar a sus propios gauchos. Las demás provincias expresan que no están en condiciones de prestar ayuda, pero Ibarra, gobernador de Santiago del Estero, informa que Bernabé Araoz, gobernador de Tucumán, impide que pueda enviarle una suma de dinero. 19 de Mayo de 1820 La falta de recursos motiva que el Cabildo de Salta, a pedido de Güemes, disponga en el término de 6 días se levante un empréstito forzoso de seis mil pesos. 31 de Mayo de 1820: Una columna del ejército español penetra en La ciudad de Salta, llegando posteriormente a las proximidades del Río Pasaje. Güemes y sus gauchos continúan hostigando a los invasores. 8 de Junio de 1820: Desde febrero de 1820 las Provincias Unidas de Sud América, carecen de autoridad nacional. Teniendo en cuenta esta circunstancia el General en Jefe del los Andes Don José de San Martín (con expreso acuerdo de su ejército) designa a Güemes, General en Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú. (Por disposición del director, el Ejército del Norte había marchado en 1819 hacia el sur para combatir a los caudillos del litoral; sublevándose en Arequito). 8 de Junio de 1820: El General Juan Ramírez y Orozco y sus fuerzas invasoras evacuan la ciudad de Salta y retroceden hasta su cuartel general de Tupiza, a donde llegarán el 30 de junio. Güemes y sus gauchos hostigan el ejército español durante la retirada. 5 de Julio de 1820: Güemes comunica al Cabildo de Salta que pese a no contar con ayuda de las demás provincias, ha rechazado una nueva invasión, mientras el Ejército de los Andes se apresta a marchar hacia el Perú. 11 de Julio de 1820: Güemes propone a Bustos reunir un Congreso General en Catamarca a efectos de tratar únicamente cuestiones relacionadas con la unidad nacional y la dirección de la guerra contra el enemigo común. El gobernador cordobés preferirá que el proyectado Congreso se reúna en Córdoba y con fines más amplios. 2 de Septiembre de 1820: Güemes se dirige al Cabildo de Jujuy, solicita a las damas jujeñas la máxima cooperación en la urgente confección de ropas para la tropa, dado el estado en que ésta se encuentra y la necesidad de partir de inmediato hacia Perú. 24 de Mayo de 1821: La mayoría de los miembros del Cabildo de Salta se pronuncian contra Güemes declarando que ha cesado en el cargo de gobernador de la Intendencia. Güemes se encuentra en el sur de la provincia reuniendo fuerzas para enfrentar al gobernador de Tucumán, don Bernabé Araoz. 29 de Mayo de 1821: Güemes retorna a la ciudad de Salta y es aclamado por la mayoría de los salteños. Los revolucionarios se han ocultado o huido hacia el norte, llegando algunos hasta el cuartel general de Olañeta, jefe realista. 7 de junio de 1821: Una partida española, comandada por José María Valdés, apodado "el Barbarucho", entra por sorpresa en la ciudad de Salta, produciendo una emboscada, en la que participan los 400 hombres de infantería que conducía el Barbarucho y utilizando la información que le prestara Mariano Benítez, se cerraron todas las salidas y esquinas de la plaza, no quedando a Güemes más que montar en su caballo y saltar por sobre dos pelotones enemigos; pero al cruzar el Tagarete del Tineo (actual Avenida Belgrano), recibió un balazo; esta herida le provocará la muerte días después. 17 de Junio de 1821: después de diez días de sufrimiento muere en la Cañada de la Horqueta, rodeado de sus gauchos. Antes de expirar ordena al Coronel Jorge Enrique Vidt que lo reemplace y prosiga la lucha contra los españoles hasta el triunfo definitivo; se puso de inmediato sitio a Salta, para que días después el enemigo se retirara para no volver. 18 de junio de 1821: Los restos de Martín Güemes son sepultados en la capilla de El Chamical. 14 de Noviembre de 1822: El entonces Gobernador José Ignacio Gorriti, traslada los restos a la Catedral de Salta, ubicada en la antigua Iglesia de los Jesuitas (actuales calle Mitre esquina Caseros). "Este es el lugar de mayor honor y distinción que le correspondía por sus inestimables servicios a la Independencia Americana". 14 de abril de 1877: La Iglesia de los Jesuitas o Catedral Vieja, está por caerse, con tal motivo y hasta poderse trasladar a la Catedral Nueva (la actual), los familiares exhumaron los restos del General Güemes y los trasladaron al panteón familiar del Cementerio de la Santa Cruz. 20 de Noviembre de 1918: los restos de Güemes son trasladados nuevamente y llevados al panteón de las Glorias del Norte, en la Catedral de Salta LA GUERRA GAUCHA La vastedad del escenario geográfico donde desplegó su lucha el general salteño Martín Miguel de Güemes, fue proporcional a la magnitud de su empresa. Nacido en Salta 1785 y muerto 1821 en una emboscada nocturna de tropas realistas, Güemes consagró veintidós años, de los treinta y seis que vivió, a las armas. Hijo de un funcionario borbónico santanderino enviado a América como Tesorero de la Real Hacienda, y de una descendiente de vascos, a los 14 años se incorporó como cadete al Regimiento Fijo, participó en la reconquista de Buenos Aires durante la primera invasión inglesa y adhirió al movimiento independista inmediatamente después de llegada a Salta la noticia del pronunciamiento del Cabildo de Buenos Aires. En abril de 1814 San Martín le confió la comandancia de las fuerzas patriotas de avanzada formada por gauchos de Salta y de Jujuy que operaban en el Alto Perú. Desde mayo de 1815, y hasta su muerte, ejerció esas funciones y las de gobernador de su provincia que, desde 1784, fuera sede de la Intendencia de Salta del Tucumán la que abarcaba las actuales provincias de Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy y Catamarca, a las que se añadía Tarija. El escenario de la lucha librada por Güemes se extendía, al norte, hasta la Intendencia de Potosí, y al este, hasta la Capitanía General de Chile. En ese extenso territorio Salta fue un nudo de caminos y senderos por donde, desde el siglo XVI, fluía el tráfico de hombres, de animales y de mercancías. En Salta termina la planicie argentina y comienza a dibujarse una enmarañada y, a veces, áspera y desafiante geografía de altura, con temperaturas extremas, con sus valles, ríos y quebradas. Controlar el Alto Perú, para realistas y patriotas, era controlar la llave del largo corredor que enlazaba a la capital virreinal de Lima con la rebelde Buenos Aires. Entre 1810 y 1821 ese territorio será ocupado, alternativamente, por realistas y patriotas. Siete, según unos, y once, de acuerdo a otros, fueron esas incursiones realistas, llamadas “invasiones” por nuestros historiadores. Las más importantes que rechazó Güemes fueron seis: la cuarta del brigadier Joaquín de la Pezuela en 1815; la quinta, de La Serna en 1817; dos de Pedro Antonio de Olañeta también en 1817; la de Canterac en 1820 y la de Olañata en 1821, que le cuesta la vida. En 1812, intentando abrirse paso hacia Buenos Aires, el general español Pío Tristán llegó hasta Tucumán, donde fue derrotado y se vio forzado a replegarse a Salta donde sufrió un nuevo revés frente a Belgrano en la batalla del 20 de febrero de 1813. La suerte de las armas oscilará de un extremo al otro de ese tenso arco. Por momentos, las tropas del Rey tienen el control de un territorio que, en otros momentos, escapa de sus manos por la acción de las fuerzas patriotas irregulares altoperuanas que libran la guerra de las republiquetas y por el constante asedio de las guerrillas de Güemes que las someten a una extenuante guerra de recursos. La tierra debía ser hostil a un enemigo que desesperaba por la falta de caballos, de forraje, de alimentos y hasta de agua en las acequias que los gauchos obstruían y secaban. La inferioridad de recursos materiales debía compensarse con la superioridad que otorgaba el conocimiento del terreno, la adhesión popular a la independencia, el controlar los caballos necesarios para los milicianos y el disponer del ganado para su alimentación. Güemes conocía a sus paisanos. Ellos son, explicó al gobierno porteño, “habitantes de toda clase de terrenos y climas y desde su tierna edad están acostumbrados a viajar en los Andes y serranías del Perú. Son hombres más cauterizados con los trabajos más ásperos y penosos. Más breve: son propio para militares”. ¿Quiénes eran esos gauchos que dejaban la labranza y montaban a caballo, armados con machete o rifle, para seguir a Güemes? Estos hombres de la tierra eran criollos de entre 15 y 45 años. Ellos eran, dice Miguel Solá, pastores, arrieros, labradores y artesanos. San Martín los designó como gauchos, sinónimo de hombres curtidos que conocían la tierra como la palma de sus manos; de jinetes diestros, hábiles con el lazo con el que atrapaban a los godos, y valientes hasta la temeridad. Esas cualidades, anotó el general español García Camba, “admiraban a los militares europeos”. ¿Cómo organizó sus fuerzas Güemes? Lo hizo mediante una red de milicias que cubría un amplio espacio, desde Humahuaca –con ramificaciones en Potosí-, pasando por Jujuy, la ciudad de Salta y las poblaciones aledañas del Valle de Lerma, el Chaco salteño y el Valle Calchaquí. Los milicianos fueron organizados en unidades de 20 a 30, bajo el mando de jefes locales, llamados “capitanes de Güemes”, muchos de ellos estancieros. Estos grupos, explica Roger Haigh, “eran parte de cuatro divisiones” comandadas por militares conducidos por Güemes. ¿Qué retribución recibían esos milicianos? Güemes combinó el pago en moneda con la aplicación de una norma que se usó en España durante la invasión napoleónica y que consistía en eximir a los gauchos del pago de arriendos y otras contribuciones, institución conocida como “Fuero Gaucho”, que no implicó un reparto de tierras, sino un transitorio perdón de las deudas. El fuerte componente popular de las milicias no sólo no trastornó sino que tampoco redujo los vínculos de lealtad que unían a los gauchos y los peones con sus patrones. San Martín integró a Güemes dentro de su plan estratégico y acordó modificar el diseño de la guerra, ante las sucesivas derrotas de las fuerzas patriotas en el norte comandadas por porteños. Ambos coincidieron en que las características del territorio, las posibilidades de las fuerzas realistas, los recursos disponibles y la idiosincrasia de los habitantes, imponían la necesidad de potenciar la guerra irregular, combinándola con acciones regulares. Según la relación de fuerzas esas acciones debían adoptar, en un momento, un carácter defensivo y, en otros, desplegarse en acciones ofensivas. La derrota patriota en Sipe-Sipe imponía revisar el esquema aplicado por Buenos Aires desde 1810. Mientras las maltrechas fuerzas patriotas tenían en el norte 2.500 hombres, el realista Pezuela tenía 6.000 soldados “aguerridos” y mejor equipados con los que controlaba “las cuatro provincias más ricas y pobladas” del país. San Martín pensaba que el asedio de Lima por el norte argentino era más incierto y costoso, y que resultaría más rápido y más eficaz si se reforzaban las fuerzas que concentraba en Mendoza para pasar a Chile. Por un lado, el primer movimiento era detener el avance realista no permitiéndole traspasar territorio salteño. El segundo, aprovechar las ventajas que tenía San Martín en Mendoza, flanco vulnerable de los realistas. Si los generales realistas trabajaban para doblegar a los independistas por esos dos flancos, San Martín, Belgrano y Güemes trabajaban para construir un sistema de pinzas capaz de derrotarlos. Güemes, que había provocado los recelos y desconfianzas de los porteños, debió revalidar sus títulos ante Belgrano, quien lo había castigado trasladándolo a Buenos Aires, y conquistar la confianza de San Martín que lo integró como parte principal de su plan estratégico. Superadas las diferencias con Rondeau, Güemes se convirtió en uno de los garantes del Congreso de Tucumán cuando la restauración del Rey en España parecía condenar al fracaso a la empresa independista. A partir de allí, elegido gobernador de Salta, Güemes fue también garante de una autoridad nacional inestable, errática y sometida a luchas intestinas. En mayo de 1815 Güemes es elegido Gobernador. Lo eligieron los miembros de la elite, los “hombres educados y ricos” unidos entre sí por fuertes lazos de parentesco. Es también Comandante General de Avanzadas. La guerra impone un combate tan arduo como el militar: la lucha por los recursos para alimentar, vestir, armar y mover las milicias gauchas. El campo, el forraje para el engorde de las vacas y también de las mulas que se vendían en el Alto Perú y el Perú, habían dado a Salta cierta prosperidad. Si Buenos Aires retaceaba los fondos, ellos saldrían de ese campo, de los aportes voluntarios de los hacendados y de las contribuciones forzosas a los comerciantes, mucho de ellos españoles. ¿Con qué armas combatiremos?, preguntó un gaucho a uno de sus jefes. “Con las que le tomemos al enemigo”, respondió. A miles de kilómetros de la península, esos jefes españoles que habían enfrentado a las tropas napoleónicas con la guerra irregular resultaban víctimas de esa misma táctica mortífera. El activo contrabando no alcanzó a compensar la clausura de la ruta comercial con Potosí y con Lima. Pero ésta es un arma de doble filo: no sólo hiere a los godos, también desangra la precaria economía local que, por momentos, apenas puede asegurar la subsistencia. Una sola de esas familias encumbradas, en un año donó 20.000 de los 26.000 pesos aportados por particulares. Y en cinco años, 5.000 cabezas de ganado y más de 1.300 caballos. Hacia 1819 las necesidades materiales crecieron a la misma velocidad que decrecían las posibilidades de satisfacerlas. Güemes se disponía abrir una brecha en la muralla realista altoperuana para intentar cerrar la pinza sobre Lima. La prolongación de la guerra y la cada vez menor contribución económica por parte del gobierno de Buenos Aires, colocó a la provincia al borde de la ruina y a sus comerciantes en la quiebra. Parte del sector más rico de la sociedad comenzó a mostrar su descontento con el gobierno de Güemes. Algunos, incluso, comenzaron a tramar una conjura contra él en alianza con militares realistas. Asediado por las tropas realistas, resistido por algunos jujeños, enemistado con el gobernador de Tucumán (Bernabé Aráoz), aislado por las luchas entre los caudillos del Litoral y Buenos Aires, abandonado de la mano del gobierno porteño y rechazado por parte de algunos comerciantes, hacendados y hombres ilustrados, Güemes comenzó a sentir los efectos de esa combinación de factores adversos… La muerte de Güemes El 19 de mayo de 1820 era elegido gobernador Dr. Bernabé Aráoz, quien el 6 de Septiembre del mismo año fue proclamado Presidente Supremo de la República de Tucumán. Ya se ha visto que desde su destitución como gobernador de Tucumán, en l817, por el Director Pueyrredón, a pedido de Belgrano, Aráoz debe de haber sentido animadversión por Güemes. Sin embargo, el gobernador de Salta llego a decirle en una carta del 19 de agosto de 1820, lo siguiente: "En una palabra me debe a mi la vida y otras cosas mas que las ignora..." A partir del momento que Aráoz gobernó nuevamente Tucumán, esa enemistad tuvo un rol decisivo. En la precitada nota, Güemes agrego: Usted sostiene aún a los godos contra mi autoridad y a mis enemigos les permite tiren y vayan contra mi públicamente. Mis insinuaciones oficiales las mira usted con desprecio y en fin todo, usted se vuelve una pura tramoya para desconceptuarme: en la guerra negándome los auxilios, retardándome las comunicaciones, buscando pretextos privados para demorar la organización de mi ejercito, acogiéndose a las determinaciones de su congreso, atender el grave mal que va a sufrir la Nación con la falta a la combinación con el Gral. San Martín". Esa postura de Aráoz fue acentuándose día tras día. Y cuando el gobernador Felipe Ibarra solicito a Güemes ayuda en contra de Aráoz, quien atacaba Santiago del Estero e impedía el envió de la ayuda para el Ejercito de Observación, el Gobernador de Salta ordenó que sus fuerzas regresaran de Humahuaca y marchara sobre Tucumán. Contó para obrar así con el consentimiento de la Asamblea Electoral y del Cabildo de Salta. Enterado el Gral. Olañeta de lo que ocurría entre Güemes y Aráoz, decidió invadir nuevamente la provincia. El gobernador sustituto, don José Ignacio Gorriti, resolvió partir al encuentro de las avanzadas enemigas, que habían ocupado la ciudad de Jujuy. El 29 de abril Gorriti vencía y tomaba prisioneros a todos los integrantes de la vanguardia realista, incluso su jefe el coronel Guillermo Marquiegue. Frente a este contraste el Gral. Olañeta retrocedió hasta su Cuartel General en Tupiza. Por su parte Güemes, se dirigió nuevamente a tomar el mando de su fuerza, que se encontraba en Rosario de la Frontera, hasta donde había retrocedido después de la derrota que sufriera Heredia en Tucumán. Encontrándose en este punto, el coronel Jorge Enrique Vidt, jefe de su vanguardia, venció a las tropas tucumanas, y se establecía en la Cañada de los Nogales, a 10 Km. de Tucumán.- Se aprestaba Güemes a avanzar con el grueso de su fuerza, cuando se le informó que había tenido en la capital salteña la Revolución del Comercio. El 24 de Mayo de 1821 los revolucionarios en su mayoría comerciantes y cabildantes habían aprovechado la ausencia de Güemes para apoderarse del gobierno y deponerlo. Designaron Gobernador al coronel Saturnino Saravia. Güemes marchó de inmediato, con algunos de sus hombres hacia Salta, adonde arribo el 31 de Mayo de 1821. Se impuso sin luchar, por cuanto las milicias que apoyaron a los revolucionarios, en cuanto vieron al prócer, pasaron a ingresar sus huestes. Los rebeldes cerraron sus comercios y huyeron a Tucumán, excepto don Mariano Benítez, quien se dirigió hacia el Potrero de Linares de propiedad de su suegro; este le dio un baqueano, quien lo guió hacia el campamento realista. En estas circunstancias Güemes fue informado que de otra vez Olañeta invadía la provincia. Recurrió entonces a las divisiones que estaban en Rosario de la Frontera y que iban a avanzar sobre Tucumán y se dedicó a preparar la defensa de la provincia. El Gral. Antonio Olañeta sin disputa el más calificado adversario realista de Güemes, había decidido avanzar por la Quebrada de Humahuaca y luego retroceder para dar la impresión de que se retiraba. Simultaneamente dispuso que el teniente José María Valdéz “El Barbarucho”, con 400 hombres, avanzara por la desértica ruta del Despoblado. MATAR A GÜEMES: MISIÓN CUMPLIDA El general español Olañeta dispone que su lugarteniente, el “Barbarucho”, que acampaba en Yavi con 400 hombres, marche hacia el sur en maniobra oculta y sigilosa, con el propósito de alcanzar en el menor tiempo posible la ciudad de Salta, sorprender a los patriotas y cumplir con el 0bjetivo principal: asesinar a Martín Güemes, verdadera pesadilla goda. Entre las medidas que adopta para encubrir esta operación, Olañeta levanta su propio campamento de Mojos sin dejar ninguna tropa, fingiendo retirarse en forma ostensible hacia Oruro, pero con la idea de retornar velozmente, en cuanto esta marcha hubiese engañado a los patriotas, para apoyar la "operación comando" del coronel Valdez, el “Barbarucho”. Todo se ejecuta según lo previsto y en su marcha hacia el sur, Valdez, en lugar de avanzar por la Quebrada, lo hace sin ser advertido por "el Despoblado" (actual ruta nacional N° 40, que parte de la localidad de Abra Pampa, sigue por San Antonio de los Cobres para alcanzar el valle de Lerma al oeste de Salta), que como su nombre lo indica es desolado y deshabitado, también áspero y lleno de dificultades por la falta de agua y víveres. El “Barbarucho” era un español que, como Olañeta, de comerciante que había sido en el tráfico de mulas y mercaderías con el Perú, había pasado a ser un bravo oficial en el Ejército del Rey, para sostener la autoridad española contra la Revolución. Según era fama, se había hecho experto en contrabando, practicándolo ventajosamente por los senderos extraviados de las serranías que corren por el poniente de las ciudades de Salta y Jujuy. Este ejercicio lo había convertido en un baqueano experto, ladino y audaz, condiciones venidas a pelo para llevar a buen puerto la riesgosa y, desde todo punto de vista, trascendental "operación comando" que se le había confiado. “Tan brusco era, tan fogoso y tan bárbaro, que muchas veces, después de cometidas sus torpezas, se arrepentía de ellas; y se lo oía exclamar entonces, con la misma dura franqueza que correspondía a sus ímpetus mal educados: '¡Qué barbarucho soy!', quedándole así para siempre como apodo esta calificación apropiadísima, que él mismo se la daba” . Valdéz, ayudado por indios baqueanos y algunos miembros de la Oligarquia Salteña enemistados con el jefe gaucho, cruza la altoplanicie de “el Despoblado” y se embosca, el 7 de junio de 1821, en la serranía de los Yacones (20 km al NO aproximadamente de Salta) con unos 400 hombres de infantería. Luego, al oscurecer, desciende sin ser advertido al valle pare alcanzar a la medianoche el campo de la Cruz, sin tropezar con guardias ya que ese flanco es considerado inaccesible. Allí divide sus fuerzas en partidas a cargo de buenos conocedores de la ciudad y ordena que las mismas se dirijan a rodear la manzana de la casa de Güemes, lo que se realiza sin mayores tropiezos. Uno de los colaboradores del jefe patriota, que ha estado reunido en su casa y atraviesa la plaza, se topa con una de has patrullas del “Barbarucho2, y es muerto de un disparo. Güemes escucha la detonación y sale solo a la oscuridad cerrada de la noche, convencido de que se trata de algún disturbio aislado, provocado por la anarquía del campo patriota, sin imaginar que los realistas se habían desplegado ya por toda la ciudad. Al darse cuenta de lo que realmente sucedía, se lamenta de haberse aventurado sin escolta y pretende huir a la carrera por una Calle lateral, pero cae en una encerrona y es herido. Batiéndose con su proverbial bravura logra subir a un caballo y se dirige al río Arias, donde es transportado en camilla hasta la hacienda de la Cruz, para desde allí continuar su fuga hasta El Chamical, donde fallece, pese a los cuidados de su médico, el 17 de junio de 1821. Los Infernales de Güemes Fue creado por disposición de Güemes, en su carácter de gobernador Intendente de la Provincia de Salta, en Oficio del 12 de setiembre de 1815, elevado al Director Supremo del Estado. Los fundamentos esgrimidos fueron que convenía reunir en un cuerpo orgánico a los gauchos, que hasta ese entonces habían combatido desinteresadamente por la libertad de la Patria , expresándolo así: "No dudando del beneplácito de V. E. he organizado una división de caballería compuesta de dos escuadrones de a dos compañías, cada una de cien plazas; y he dispuesto se les instruya en todo lo necesario al desempeño del servicio de infantería, para que puedan ser ocupados así a pie como a caballo, con la denominación de División Infernal de Gauchos de Línea. A la fecha se halla con la fuerza que manifiesta el Estado que adjunto a V. E. armada por ahora con fusil y bayoneta. Su disciplina es ya regular en una y otra arma, tanto que la considero suficiente para el desempeño del servicio en campaña y en guarnición". La creación de esta unidad, destinada a combatir a pie o a caballo, revelaba el interés de Güemes de disponer de una unidad del tipo de los "Dragones", de los españoles, apta para su movilidad para cubrir largos trayectos y efectuar la defensa a pie de pasos, desfiladeros, bañados o lugares de difícil tránsito o acceso. En el borrador de contestación el gobierno central expresa: "No hay motivo que justifique la creación de un Cuerpo de Línea en esa Provincia donde no hace falta; la aprobación del que dice V. S. ha organizado denominándole División Infernal de Gauchos de Infantería cuyo estado de fuerza y propuestas respectivas dirige con oficio del 12 del presente no haría sino arruinar los escasos fondos del erario público." Güemes propone la creación de una división de caballería (con aptitud para el combate a pie como luego sucedió en todos los ejércitos del mundo, a partir de la 1era Guerra Mundial) a la que llama División Infernal de Gauchos de Línea, que el gobierno confunde, negando el permiso para constituir una división de infantería. Para comprender la negativa del gobierno nacional baste señalar que el tercer ejército auxiliar del Perú, al mando de Rondeau, sería derrotado en noviembre de ese año, en Sipe Sipe, es decir un mes después del requerimiento de Güemes que, ya para ese entonces, no dudaba de esa suerte, dada la indisciplina y escasa efectividad de aquella tropa. Igualmente Güemes forma dicho Regimiento con los siguientes efectivos: 2 Jefes, 16 Oficiales, 32 Cabos, 16 Músicos y 336 Infernales. Este Regimiento, al contrario de lo que se sostiene, estaba uniformado con prendas de color azul y sólo llevaban prendas coloradas los músicos y la escolta del Gobernador (unos cien). El uniforme constaba de: Chaqueta y pantalón azules. Forros de elefante. Botones de cascabel. Gorras azules con mangas de bayeta grana y azul. Botas negras hasta la rodilla. Ponchos de bayetón. Los músicos: casaca colorada, pantalón colorado, gorra seguramente colorada, con manga de bayeta grana y azul. Botas negras hasta la rodilla. La escolta: chaqueta y pantalón de paño encarnadas con mangas de bayeta grana y azul. El 17 de julio de 1821, tras un mes de la muerte de güemes sus Infernales le rinden el mas grande homenaje: derrotan a “barbarucho” Valdez y expulsan para siempre a los españoles de Salta. Cronología de las invasiones Inglesas, actuación de Güemes (Libro PDF) Ley Nº 26.125 Güemes Héroe Nacional Según consta en el Boletín Oficial Nº 30.975 del 24 de Agosto de 2006, el 22 de Agosto se promulgó la Ley Nº 26.125 que declara a Güemes Héroe Nacional. El texto de la Ley expresa: El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley: Artículo 1º- Declárase Héroe Nacional a Don Martín Miguel de Güemes, único general argentino muerto en acción de guerra el 17 de Junio de 1821, en la histórica epopeya de la emancipación del continente americano. Artículo 2º- Comuníquese al Poder Ejecutivo. Dada en la Sala de sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a los dos días del mes de agosto del año dos mil seis. Registrado bajo el Nº 26.125 Alberto Balestrini- José B Pampuro- Enrique Hidalgo- Juan H Estrada. Decreto Nº 1082/2006 Bs Aires, 22/8/2006 Por tanto: Téngase por Ley de la Nación Nº 26.125 cúmplase, comuníquese, publíquese, dese a la Dirección Nacional del registro Oficial y archívese. Kirchner-Alberto A Fernández-Nilda Garré Monumento al general Güemes en Salta Bueno Taringueros espero que les sea útil. Comenten por favor. Saludos. Fuente