Dario-Correa
Usuario (Argentina)

Hay aplicaciones tan difíciles de usar que, para sacarles todo el provecho, hace falta asistir a cursos y comprar gruesos manuales. Los usuarios principiantes gritan al verlos y las academias se frotan las manos. Y es que a todos nos gustaría conducir un Ferrari como el de Fernando Alonso, pero hay que tener años de entrenamiento para atravesar una chicane a 300 kilómetros por hora. Con el software más potente y famoso ocurre exactamente lo mismo. La lista que verás a continuación contiene las que, en nuestra opinión, son las 10 aplicaciones más difíciles de usar para Windows. Las hemos elegido por famosas y complejas. Avisamos: vas a llevarte alguna que otra sorpresa... 1. Photoshop: el que todos tienen y nadie sabe usar Al parecer, Adobe Photoshop es la aplicación que todos tienen y nadie sabe usar al máximo de sus posibilidades (excepto ese diseñador gráfico que nos lee de vez en cuando). Que sí, los filtros. A todos les encantan los filtros. El pincel de reparación, también. Y eso de ajustar el brillo. Pero usar Photoshop solo para eso es como ir en coche desde la cocina hasta el salón. Cuando uno empieza a explorar funciones como las máscaras, la pluma o la selección, entonces la cosa se complica. Pero es que solo aprendiendo a usar esas herramientas uno consigue hacer magia... Alternativa más sencilla: Paint.NET, ligero, extensible y bastante más amigable. 2. Adobe Flash Pro: tú también puedes ser animador... en 10 años Adobe Flash Pro destaca por su elevada curva de aprendizaje. Con el declive de Flash como tecnología, su uso se está restringiendo cada vez más al mundo de la animación y la publicidad. Cabe decir que la animación no es un concepto fácil de trasladar a una herramienta informática, pero la complejidad de las últimas versiones de Flash es inmensamente mayor a la de las primeras. Es el efecto del denominado Síndrome de Adobe: programas que engordan versión tras versión hasta volverse casi inutilizables. Pero si tienes paciencia con los fotogramas clave, las transiciones y ActionScript, quizá consigas resultados espectaculares. El pariente sencillo: SWiSH Max, menos completo, pero más sencillo que el mecanismo de un chupete. 3. AutoCAD: pero si yo solo quería esbozar la planta de mi casa Para ser justos, AutoCAD ha hecho que una de las cosas más complicadas que pueden hacerse por ordenador, diseñar planos, se haya vuelto mucho más sencilla y a prueba de errores. Si lo usan millones de arquitectos e ingenieros, por algo será. Sin embargo, el uso de AutoCAD requiere un aprendizaje previo importante, incluso teniendo nociones de arquitectura y diseño. Hay expertos que afirman haber tardado ocho años en dominar todos los aspectos del programa. Si lo que quieres es trazar unas cuantas líneas o hacer un plano sencillo, aplicaciones como Sweet Home 3D o SketchUp, que recomendamos más abajo, son una alternativa más que suficiente. A menos que seas un ingeniero; en ese caso, amigo mío, te toca estudiar. El pariente sencillo: Google SketchUp, ni de lejos tan completo, pero mucho más entretenido. 4. Microsoft Access: qué difícil crear una lista de discos y libros, ¿eh? Microsoft Access es un clásico de la suite Office, pero su popularidad es mucho menor que la de Word o Powerpoint. Se debe a dos razones: 1) trata de algo tan nebuloso como las bases de datos y 2) es muy poco intuitivo. Usar Word o Excel es tan simple como abrir la aplicación y editar la hoja en blanco o las celdillas. Access no es así: hay que construir un complejo modelo de datos desde cero, definiendo cosas tan abstrusas como "formularios" y "tablas". Access intenta ser fácil de usar, pero no lo ha logrado todavía. Ante su complejidad, hay quien prefiere recurrir a Excel o incluso rescatar el viejo dBase para DOS o el Fichero de Windows 3.1, el de las fichas (¿os acordáis?). El pariente sencillo: FileMaker Pro, mucho más intuitivo y bonito (ese toque Mac se nota). 5. Cortafuegos de Windows: silencioso e impenetrable como él solito Por muchas metáforas que se usen, explicar cómo funciona un cortafuegos no es sencillo. "Reglas de entrada", "puertos", "excepciones"... Cuando al final lo único que quiere un usuario es bloquear o desbloquear el tráfico de una aplicación. En esto el cortafuegos de Windows aprueba a medias. Es cierto que su comportamiento silencioso apenas molesta, pero las pocas veces que aparece, ocurre el desastre: mensajes incomprensibles y falta de notificaciones posteriores. Por desgracia, entrar en el panel de configuración del cortafuegos no ayuda: el uso de un lenguaje demasiado técnico y la presentación de la información en tablas hacen que el pobre usuario novato pida ayuda a su vecino informático. Alternativa más sencilla: el mítico Sygate Personal Firewall, que todavía funciona en muchos equipos. 6. IBM SPSS: ahora entiendo por qué la estadística tiene mala fama Muchos universitarios conocerán seguramente SPSS, el paquete estadístico para las ciencias sociales. Lo que antes era una aplicación ligera y mucho más intuitiva que la consola de comandos, ha acabado por convertirse en un hueso duro de roer. A partir de la versión 11 ocurrió el desmadre: la ayuda contextual desapareció, los cuadros de diálogo cambiaron y se añadieron asistentes de dudosa utilidad. El reciente paso a Java no ha contribuido a mejorar la situación. Y aunque sabemos que la estadística no es un asunto sencillo, de un programa que aspiraba a destronar a Excel en el campo del análisis de datos esperábamos un mayor esfuerzo en pos de la usabilidad. Muy mal, IBM. El pariente sencillo: Microsoft Excel, en su última versión y con paquetes adicionales de análisis de datos. 7. Adobe Premiere: el vídeo de la boda tendrá que esperar No solo Premiere es grande y lento, sino que también es monstruosamente difícil de usar. A esto se une una inestabilidad bastante alta, que se agrava en equipos que disponen de pocos recursos; para usar este programa hace falta un maquinón. Problemas técnicos aparte, el caos de paneles y las definiciones confusas impiden un aprendizaje fluido del programa. Al principio, es muy fácil confundir proyectos, plantillas y otros elementos. Pero la auténtica pesadilla es el panel de efectos, un programa dentro del programa cuya cantidad de opciones y posibles combinaciones supera lo humanamente cognoscible. Para dominar Premiere, en suma, hay que ser un auténtico "videoman". El pariente sencillo: Sony Vegas, un potente y amigable editor profesional de vídeo. 8. Adobe Lightroom: el fino arte de complicar las galerías de fotos Lightroom tiene el noble propósito de ayudar a los fotógrafos a poner orden en sus colecciones de imágenes. Es mucho más que una simple galería: es un auténtico estudio fotográfico dentro del PC. Pero su aparente minimalismo engaña. La cantidad de paneles y parámetros es abrumadora, y la organización adecuada de miles de negativos digitales requiere explorar a fondo la interfaz y probar distintas configuraciones. El revelado digital sufre de la misma fiebre de complejidad. Hay filtros predefinidos, sí, pero el planteamiento es menos intuitivo que en Nikon Capture o Aperture. Eso sí, por suerte Lightroom tiene ahora algo parecido a los puntos de control. El pariente sencillo: Picasa, un gestor de imágenes rápido y fiable, ideal para catalogar rápidamente 9. 3D Studio (3DS): si esculpir en 3D es esto, apaga y vámonos Famoso y monstruoso. Dos palabras para definir a Autodesk 3DS Max, antes conocido como 3D Studio Max, la aplicación de modelado, animación y renderizado 3D más popular. Con 3DS estamos ante el mismo problema de AutoCAD: una inevitable complejidad. No hay modos "sencillos" y modos "complejos": solo hay una aplicación enorme y con posibilidades literalmente infinitas. Muchos son los que se han desanimado ante una curva -deberíamos decir "pared"- de aprendizaje tan inclinada, probando suerte con alternativas gratuitas y más intuitivas, como Blender (que, por otro lado, tampoco es muy simple). El pariente sencillo: Sculptris, perfecto para ensuciarse las manos y modelar desde el primer minuto. 10. Traktor Pro: quería ser DJ, pero he cambiado de idea ¿Quién quiere ser DJ? ¡Todos! ¿Quién quiere pasar meses buceando en las profundidades de Traktor Pro? Pocos. Y es que Traktor Pro, completísima y famosísima herramienta para DJ, calca tan bien el aspecto de un equipo de sonido profesional que acaba teniendo la misma facilidad de uso inicial: cero (a menos que seas un experto, claro). Si uno tiene la paciencia necesaria para ponerse a jugar con todos los módulos y opciones de Traktor Pro, se pueden conseguir grandes cosas. Pero para pinchar un disco en una fiesta de barrio, hay alternativas mucho más asequibles. El pariente sencillo: PartyCloud, para pinchar discos allá estés donde estés, que de eso se trata, ¿no? Una nota MUY IMPORTANTE antes de terminar... Estos programas son muy buenos. Todos. En su categoría, son lo mejor de lo mejor. Nos encantan. ¡En serio! Sin embargo, reconocemos que no son precisamente fáciles de usar, y que muchos usuarios, atraídos por el nombre y la promesa de cosas maravillosas, los descargan y prueban sin pensarlo dos veces. La frustración posterior puede ser enorme. Por eso recomendamos empezar por las alternativas sencillas y solo entonces saltar a los programas profesionales, que son caros y difíciles de manejar.
Instrucciones para armar una pelopincho Si usted tiene en su casa un patio, un parquecito, o una terraza fortachona, existe una manera de pasar un poco mejor el verano: comprarse una pelopincho. La relación costo-duración-beneficio las convierte, sin dudas, en el producto de uso doméstico más barato de la estación. Una pileta de lona bien tratada, puede llegar a durar entre siete y diez temporadas veraniegas, y realmente se trata de una mercancía que cubre todas las necesidades y posibilidades. Sobre todo en estos últimos años, que han variado en diseño y tamaño. Hoy día hay desde las clásicas piletas rectángulares de 2,00 x 1,60, hasta verdaderos "tanques australianos" que no tienen nada que enviarles a las de plástico. También es importante estar atento y preguntar entre la gente cercana, porque en muchos hogares se renuevan las piletas por razones que no tienen que ver con el desgaste (por ejemplo cuando se agranda la familia), y esas viejas pelopincho pueden ir a parar gratuitamente al fondo de nuestras casas. Pero dejémos de perder tiempo y vayamos a lo que todos (?) quieren saber: 1- Antes de comprar la pileta, es importante tener en claro el espacio adonde uno tiene pensado ubicarla. A la medida de la pileta hay que agregarle, como mínimo, un metro y medio de perímetro que debe quedar libre. Ya dijimos, hay modelos, precios, y tamaños para todos los gustos. Las más baratas arrancan desde los 280 pesos (2,50 x 1,50) 2- Una vez elegido el lugar y con la pileta en casa, es necesario limpiar la superficie donde se va a posar nuestra pelopincho. No tiene que quedar ni una piedrita, por más pequeña que sea, ya que puede dañar el piso de la lona, y hasta producir lastimaduras a los futuros bañistas. 3- Es recomendable desplegar, sobre el suelo que se va a utilizar, cualquier material que sirva como "alfombra". Si pensamos poner la pileta sobre pasto, yo diría que esta condición se convierte en sine qua non. Puede ser una lona de toldo que no se usa más, una media sombra doblada, etc. Un dato para los más fanáticos: en las casas de decoración se venden recortes de pisos de goma, un buen material para estos menesteres. 4- En la familia o en el barrio, nunca falta el boludo banana que viene a la pileta a hacerse el guacho pistola para levantarse a la prima de uno. Por eso, recomendamos alejar la ubicación de nuestra pelopincho de cualquier superficie que pueda ser utilizada como "trampolín", por esta especie de alimañas urbanas, más que nada para evitarnos tener que salir corriendo a un hospital una tarde de estas. 5- Prestar atención, durante el armado, a que el tapón quede del lado de la rejilla más próxima, para evitar que se nos inunde la terraza, el patio, o el parque, cuando la desagotamos. Si la pileta va en una terraza y no prestás atención a este punto, sos un pancho (?). 6- No está demás advertir que los enchufes de la casa deben a estar, por lo menos, a cinco metros de donde pensamos poner la pileta. 7- Lea las instrucciones de la caja, que para eso están. 8- Si la pileta se limpia con cierta periodicidad (digamos, una vez por semana), no hace falta andar usando ningún producto químico muy sofisticado. Alcanza con un buen cepillo y un chorro de lavandina en el balde que se va a utilizar. 9- El otro día vi que en Wal M*rt venden unos filtros para piletas de lona. Un golazo (?), así nos evitamos el trabajo de andar cambiando el agua a cada rato, y no perjudicamos tanto al medio ambiente (?). 10- Coger en la pelopincho, de noche, es uno de los placeres conurbanos más lindos que existen.