DarckShadoow
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Todo comenzó cuando el avión B-52, que trasladaba dos bombas atómicas, sufrió un accidente el 23 de enero de 1961 y dejó caer los artefactos explosivos de cuatro megatones, comenzando así el proceso de detonación. Una bomba atómica estuvo a punto de detonar en Carolina del Norte en 1961, tres días después de la asunción de John F. Kennedy, según confirman documentos estadounidenses desclasificados. Todo comenzó cuando el avión B-52, que trasladaba dos bombas atómicas, sufrió un accidente el 23 de enero de ese año y dejó caer los artefactos explosivos de cuatro megatones, comenzando así el proceso de detonación. Aunque el gobierno de Estados Unidos ha reconocido anteriormente que se produjo ese accidente, nunca hizo público lo cerca que el artefacto estuvo de ser detonado. Los documentos fueron obtenidos por el periodista Eric Schlosser, quien dijo a la BBC que una explosión de esa naturaleza hubiese "literalmente cambiado el curso de la historia", ya que las bombas eran 260 veces más poderosas que las de Hiroshima y Nagasaki. Mientras el avión caía, un control dentro de la cabina de la aeronave liberó las dos bombas de hidrógeno Mark 39 sobre Goldsboro, Carolina del Norte. La primera cayó a tierra sin haberse activado, pero la segunda bomba "asumió que había sido lanzada deliberadamente sobre un blanco enemigo y completó todos los procesos de detonación, excepto uno, por lo que casi estalló sobre Carolina del Norte", le dijo a la BBC, Schlosser. El accidente ocurrió en momentos en que las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaban en lo más alto, en el periodo conocido como la Guerra Fría, un año antes de la crisis de los misiles cubanos que trajo el miedo del desastre nuclear a las puertas de EE.UU. El documento recién desclasificado fue escrito por el científico Parker Jones, ocho años después del incidente. Era la persona responsable de los mecanismos de seguridad en los dispositivos nucleares.

A lo largo de su carrera tuvo varias elecciones poco felices, pero que lo hicieron el gran actor que es hoy. ¿Cuáles son? Brad Pitt, carilindo de Hollywood, no siempre ha sido un actor sólido. Se ha tropezado varias veces a lo largo de su carrera y con en esta nota queremos celebrar sus fracasos, porque sin ellos no sería la gran estrella de hoy. Desde mi punto de vista, aquí tienen los cinco peores largometrajes del extraordinario intérprete que nos deleita y, muy de vez en cuando, decepciona. Claro está, pueden disentir, porque el cine es subjetivo y en el debate también se disfruta. 5. The Mexican (2001) Trama: Para su último trabajo, Jerry Welbach (Brad Pitt), un "mecánico" de la mafia, tiene que transportar una valiosa pistola antigua llamada "La mexicana" al otro lado de la frontera. Si hace este trabajo, su novia, Samantha (Julia Roberts), amenaza con dejarlo. Por qué es tan mala: El film prometió mucho al tener dos de las grandes estrellas de Hollywood en la misma pantalla. Sin embargo, una de las mayores quejas es que promete mucho, pero conduce a callejones sin salida. Te hace anhelar por más romance o por lo menos más interacción entre Jerry y Samantha, que pasan la mayor parte de la cinta en lugares distintos. El final también traiciona el tono inicial, haciendo que la comedia se vuelva inesperadamente violenta. "The Mexican" definitivamente no es la peor de Pitt, pero sin duda no se acerca a una de sus mejores. 4. Meet Joe Black (1998) Trama: William Parrish (Anthony Hopkins) es un hombre rico que sufre un ataque al corazón en su cumpleaños número 65. El ángel de la muerte (Brad Pitt) le pega una visita a William, pero en la forma de un hombre recientemente fallecido. Negándose a morir todavía, el sesentón llega a un acuerdo con la muerte en el que obtiene más tiempo para vivir, mientras que Joe Black, así se hace llamar este temido personaje del rubio, llega a sentir lo que es ser un humano. Muy pronto se enamorará de una de las hijas de William. Por qué es tan mala: La película es innecesariamente larga y se mueve a un ritmo tan lento que parece que tuvieras que esperar una eternidad para que algo pase. Lo único que salva a esta cinta es la actuación natural e inteligente del gran Anthony Hopkins. Pitt, muy consiente de sí mismo, no se regala al papel y su actuación parece un poco obligada. Es una modesta película, pero no ofrece nada memorable. 3. Johnny Suede (1991) Trama: Johnny Suede tiene todo lo que necesita para ser la próxima estrella de rock: la actitud, el copete y la guitarra, pero le falta un par de zapatos de gamuza. Después de que milagrosamente le caen del cielo, conoce a dos mujeres, una que le enseña que hay cosas más importantes que un par de zapatos. Por qué es tan mala: Esta película tiene el potencial de ser genial, única e interesante, pero en realidad es totalmente aburrida. La actuación de Pitt es muy débil, pero su dramático cabello, por lo menos, ayuda a dar un poco vida a la producción. 2. The Devil's Own (1997) Trama: Tom O'Meara (Harrison Ford), un policía honesto, le ofrece su casa a Frankie McGuire (Brad Pitt), un joven que él cree que está huyendo de la violencia en Irlanda. Sin embargo, en realidad es un terrorista del Ejército Republicano Irlandés decidido a vengar la muerte de su padre. Por qué es tan mala: El film parece querer complacer a todos al hacer Frankie McGuire, el villano de la historia, un personaje tan simpático y amable que incluso Tom O'Meara quiere salvarlo. De este modo, la historia le saca todo el suspense y deja a la audiencia con un cadáver sin alma. Algunos críticos y miembros de la audiencia agregan que le falta sentido histórico, dejando a los estadounidenses sin conocer el conflicto real. Aun peor es el pésimo acento irlandés de Pitt, que hace la película un poco intolerable. 1. Cool World (1992) Trama: Cuando el mundo de dibujos animados y la realidad se mezclan el resultado no es muy bueno. Hollie Would, una hermosa y coqueta chica del cómic de "Cool World", está tratando de cruzar hacia el mundo real y logra seducir a su dibujante para lograrlo. Ahora todo depende del detective Frank Harris (Brad Pitt) - un veterano de la Segunda Guerra Mundial que fue transportado accidentalmente al mundo de dibujos animados, pero ahora está como policía de la ciudad –, quien tiene que detener la locura. Por qué es tan mala: Esta es probablemente una de las peores películas que ha hecho Brad Pitt. A la mezcla de animación con acción real le falta más detalle y por eso es poco convincente. Los personajes fueron mal dibujados y sus interacciones con personas reales no coinciden muchas veces. Es más, hasta la historia carece de sentido porque el director parece cortar a escenas que no tienen nada que ver con las anteriores.
La ciudad era una de las tantas que tenía la Unión Soviética y que era un paraíso en la década del 70 y 80. Luego de la caída del muro de Berlín y el colapso del comunismo en la región, todo se fue a pique y las más de mil personas que habitaban allí, se fueron. Pirámide se llama el congelado pueblo fantasma de Rusia que está habitado por un joven que vive acompañado de un zorro como mascota. "Bienvenidos al final de la Tierra", exclama al diario The Siberian Times Vladimir Prokofiev, de 33 años, el guía turístico que vive allí. El hombre está encargado de contar la historia del pueblo a quienes lo visiten, lugar que se convirtió en una atracción turística desde el año 1998 cuando dejó de ser habitado. La ciudad era una de las tantas que tenía la Unión Soviética y que era un paraíso en la década del 70 y 80. Luego de la caída del muro de Berlín y el colapso del comunismo en la región, todo se fue a pique y las más de mil personas que habitaban allí, se fueron. link: http://www.youtube.com/watch?v=x5pqxlsB-AE Pirámide está a 800 kilómetros del Polo Norte, en la Isla de Spitsgergen del océano Ártico. Si bien es territorio noruego, Rusia tiene los derechos para ocuparlo porque fue fundado en 1910 por ese país que se lo vendió en 1927 a los soviéticos. El único habitante del pueblo vive en el hotel Tulip, la únca construcción resistente del lugar y adaptada al turismo, donde está acompañado todas las mañanas por un simpático zorro ártico, pero donde no tiene radio, televisión ni Internet.
Cinco hombres pasaron cuatro días en la copa de un árbol de Indonesia para no ser devorados por tigres de Sumatra, los cuales se comieron a un sexto miembro del grupo, según dio a conocer la prensa local. Un equipo integrado por 30 miembros empezó el operativo de rescate el sábado y tardó varios días en llegar hasta la zona debido a la densidad de la jungla del parque nacional de Leuser, en el norte de la isla Sumatra, un territorio también poblado por orangutanes y elefantes. Allí encontraron a cinco personas trepadas a un árbol, al que subieron el jueves pasado y desde donde lograron pedir socorro a través de un teléfono móvil. El sexto miembro del grupo también se subió a un árbol para protegerse, pero la rama en la que estaba se rompió y cayó al suelo. Según se dio a conocer, los afectados trataban de recolectar madera aromática, utilizada para la elaboración de perfumes e incienso, que crece en la selva de este parque natural, en el que habitan especies protegidas y amenazadas como tigres, elefantes y orangutanes. Al parecer, durante su búsqueda los expedicionarios mataron a una cría de tigre por error con una trampa para ciervos, y entonces el resto de la manada llegó al lugar y los mantuvo sitiados. "Cada vez es peor porque los felinos esperan a los hombres. Pero la gente sigue entrando a la selva porque esta madera es muy cara. Este es el riesgo", expresó el jefe de la policía local, Dicky Sondaniel. Los ataques de tigres en Sumatra aumentaron a causa de la expansión de plantaciones de aceite de palma y de papeleras que reducen su hábitat natural y los empuja hacia zonas habitadas.
La Navidad puede ser una pesadilla. La lógica dicta que la unión de estos dos negativos, debería dar un resultado positivo. Y está demostrado. Planea sabiamente, empaca tus maletas mientras todos los demás están rellenando sus medias, y lograrás mantenerte al margen la orgía del materialismo desalmado en el que algunos dicen que la Navidad se ha convertido. Sólo no esperes recibir regalos. O sorpréndete cuando tu compañero de viaje se presente a sí mismo como el "Sr. Tacaño". 1. Ve a Nueva Zelanda Hoy en día, una de las mejores maneras de escapar unas cuantas horas de la vida moderna es viajando en avión. Debido a que el uso del celular dentro del vuelo y el acceso gratuito a una red inalámbrica todavía es algo poco común en los vuelos comerciales, se trata de una excepcional oportunidad de escaparte de las tensiones diarias. Los horarios de los vuelos internacionales se mantienen incluso en Navidad, así que si realmente quieres pasar el 25 de diciembre fuera del ajetreo festivo, hay pocas alternativas mejores que ascender a 30.000 pies. Debido a que el pánico pre-navideño ha terminado, los boletos suelen ser bastante más baratos, y cuanto más barato es el boleto, más largo es el viaje. Ciertamente, dependerás de que tus compañeros de viaje no intenten festejar en las alturas, pero la comida de la aerolínea minará el espíritu navideño hasta del viajero mas endurecido. Nueva Zelanda, gracias a su lejana ubicación (para la mayoría de nosotros) en el hemisferio sur, se convierte en un destino ideal, ya que está tan lejos de cualquier otro sitio, que probablemente te llevará 24 horas llegar allí. A menos que vivas en Nueva Zelanda. Si es así, dirígete a España. 2. Visita un país no cristiano Debido a que la Navidad es la fiesta anual más importante del Cristianismo -aunque ha sido secuestrada por el comercialismo en muchos países- otra opción es dirigirte a donde los cristianos y las fuerzas dominantes del comercio global se mantienen al margen. Marruecos es un eterno favorito para quienes le huyen a la Navidad, particularmente porque también ofrece un cálido escape a la caída brusca en las temperaturas, lo cual sólo sirve para agravar la miseria de aquellos que odian las fiestas. Durante el día, las temperaturas pueden alcanzar un agradable clima de 24ºC/75ºF. Podrías visitar la antigua ciudad imperial de Marrakech , con su alegre plaza Djemaa el Fna, repleta de músicos, bailarines, boticarios y encantadores de serpientes. Luego de registrarte en un riad de lujo (Riad Farnatchi, Rou Souk el Fassisi; +212 5 24 38 49 10), puedes hacer compras en el zoco y degustar comida callejera, como el tajine de pollo con calabaza caramelizada. Las llamadas al atardecer a la oración deberían ahogar el sonido de las campanas del trineo. 3. Visita un país comunista Lo mismo de antes, aunque por país comunista nos referimos esencialmente a Laos. Podrías intentar ir a Cuba, pero desde que Fidel Castro quitó la prohibición de la Navidad en 1998, La Habana ya no es un refugio seguro. El pasado colonial de Francia ha dejado su huella festiva en Vietnam, y ya nadie considera a Corea del Norte como una estancia divertida. No estás completamente a salvo, ni siquiera en China, donde dos décadas de reforma económica han inspirado un alocado entusiasmo por el tintineante comercialismo de la Navidad. Espera ver árboles, Santas y luces en grandes ciudades como Pekín, Shanghai y Chengdu, y cenas de Navidad sucedáneas en sitios rurales turísticos como Yangshuo. Sin embargo, en el diagrama de Venn, donde la ausencia del cristianismo y el comunismo forma dos círculos sobrepuestos, Laos se encuentra justo en el centro. Aquí, siglos de tradiciones budistas han mantenido a la influencia francesa alejada en gran parte, y han sobrevivido tanto a la guerra civil como a la aparición del socialismo marxista. A diferencia de cualquier otro lugar en Navidad, es relativamente barato. Puedes disfrutar una noche libre de la Navidad en Luang Prabang donde no hay ajetreo, excepto quizá el suave fluir del Río Mekong. El hotel Mekong Riverview (+856 71 25 49 00) le saca el mayor provecho a su ubicación. 4. Ve a un retiro Si estás evitando la Navidad para salvar tu alma y no tu billetera de caer en la bancarrota, tal vez el lugar para ti es un retiro. Al sumergirte en las posibilidades espiritualmente enriquecedoras de un curso intensivo de yoga (Sivananda Vedante Dhanwantari Ashram, India; + 91 471 227 3093) no sólo evitarás la temporada de atracones, también iniciarás el año desintoxicado. O podrías probar un monasterio para practicar la meditación silenciosa (tal como el Wat Suan Mokkh, en Chaiya, Tailandia; no se permite teléfono por razones obvias). La ausencia de villancicos está garantizada. 5. Ve a una ciudad fiestera Esto podría parecer contraproducente, pero una buena forma de evitar la temporada del exceso es dirigirse a un lugar donde ocurra a diario. Aunque el 25 de diciembre sin duda se celebra en ciudades fiesteras como Nueva Orleans, si acaso, se la Navidad se celebra de forma ligeramente más discreta que el resto del año. La escena de borrachines en Nueva Orleans se calma bastante durante la Navidad, por lo que es una de las mejores épocas para visitar dicha ciudad. En la capital de Islandia, Rejkjavik, donde los apetitos nórdicos por la vida nocturna pueden dejar a los visitantes pidiendo misericordia, muy poco ocurre durante las fiestas navideñas, por lo que ésta es una época mágicamente tranquila para contemplar maravillas como las luces del norte. En Nueva Orleans, uno de los lugares donde buscar refugio es Loft 523 (Calle Gravier 523; +1 504 200 6523). Cerca de Reykjavik, el exclusivo Hotel Ion tiene su propio Bar de las Luces del Norte (Nesjavollum vid Thingvallavatn, 801 Selfoss; +354 482 34 15). 6. Trabaja Aquí también hablamos de la limpieza del alma, esta vez por medio de la ruta encomiable del trabajo voluntario, el cual en cierta manera, combina el espíritu dadivoso de la Navidad con la evasión de la misma. No sólo estarás donando tu tiempo y tu trabajo, también estarás demasiado ocupado construyendo escuelas, dando clases o salvando bosques tropicales, como para pensar en algo más Organizaciones como Elevate Destinations o Global Vision International son buenos lugares para empezar. 7. Piérdete Si encuentras un sitio remoto donde nadie, ni siquiera Santa, puede seguirte la pista, entonces escaparte de la Navidad debería ser pan comido. Lundy, una isla azotada por el viento, pero hermosa, en las aguas del Canal de Bristol de Gran Bretaña, no está muy lejos de la civilización, pero no hay televisiones o conexiones a Internet, es poco probable que consigas señal para tu teléfono móvil y la única manera de llegar o salir de ahí es por helicóptero. Podrías tener que evitar el bar de la isla solitaria, la Taberna el Marisco, el día de Navidad, pero el prospecto de sentarte frente a un ardiente fuego en el espléndida soledad de tu propio faro (La Vieja Torre Encendida, Isla Laundy; +44 1628 825 925) valdrá la pena. Es el lugar perfecto para empezar a planear cómo escaparás de la Navidad el próximo año.