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Usuario (España)
Buenas, me voy a sambullir en mi primer post, esta vez con algo que aprendí ayer y que me pareció demasiado interesante para guardármelo, algo que cambió completamente mi manera de ver a las plantas. ¿Acaso pueden las plantas sentir? ¿Acaso se pueden comunicar? ¿Tienen alguna especie de 'cerebro'? Asumo que muchos habrán pensado, como yo hasta hace unas horas, que las plantas no sentían. Mucha gente, como los vegetarianos, que están en contra del sufrimiento, comen de estos seres pensando que no sienten ningún tipo de dolor. Pero claro, estas mágicas criaturas, que luego de leer esto a mi me parecen mitológicas casi, tienen mucho mas de lo que puedan captar nuestros sentidos. El lado Siniestro de las Plantas Beatriz Moragues dijo: Las plantas son grandes desconocidas. En este artículo intentaremos acercarnos a su parte más profunda, fascinante y misteriosa. Cuando termines de leer este artículo, es posible que nunca vuelvas a mirar a las plantas como lo hacías antes, como seres estáticos con una vida simple y limitada. Te darás cuenta de todo lo que desconocemos de estos seres con los que compartimos el planeta y que, además, ya estaban aquí antes que nosotros y seguirán cuando nosotros ya no estemos. Las plantas nos han proporcionado infinidad de conocimientos. Tanto antiguamente como en la actualidad, han sido y siguen siendo un pozo sin fin de aprendizaje. El ser humano descubrió en épocas pretéritas que algunas plantas eran beneficiosas para sus dolencias, y que le aliviaban tanto un dolor de cabeza como un problema en la piel. El gran avance y éxito de la medicina occidental ha propiciado desgraciadamente que se ignore y se deseche en gran medida estos conocimientos ancestrales. Jagadish Chandra Bose Chandra Bose, de nacionalidad india, fue un físico, botánico y arqueólogo, entre otras cosas, que realizó curiosos experimentos con plantas. Empezando el siglo XX inventó un aparato al que llamó crescógrafo, que le permitía medir el crecimiento de las plantas y sus reacciones ante ciertos estímulos. Según este estudioso, las plantas sienten dolor y se percatan del ambiente que las rodea, influyéndoles positiva o negativamente. Sus investigaciones no tuvieron una buena acogida por parte de la ciencia, a pesar de que la prestigiosa revista Nature publicó casi una treintena de sus artículos. Cleve Backster En 1966, el norteamericano Cleve Backster, agente de la CIA y experto en interrogatorios, decidió utilizar el polígrafo o detector de mentiras en plantas. Sus investigaciones le llevaron a la conclusión de que las plantas parecen tener algún tipo de conexión mental con sus dueños y que son capaces de sentir miedo. Experimentos de Backster - ¿Sienten las plantas? Todo este tiempo hemos creído que son organismos simples y sin sentimientos, pero las investigaciones señalan que la vida de una planta puede ir mucho más allá de lo evidente. En 1966, Backster, famoso técnico en la detección de mentiras a través de un galvanómetro, tuvo el impulso de conectar sus electrodos a las hojas de su dracena, y seguir su reacción ante el agua vertida sobre sus raíces. Ante su asombro, la gráfica descendió describiendo una línea sumamente dentada; ¿sería posible que la planta fuese capaz de exteriorizar emociones? La manera más eficiente para provocar en un ser humano una reacción lo bastante fuerte como para que el galvanómetro salte, es amenazarle con poner en peligro su bienestar. Esto fue precisamente lo que decidió hacer Backster a la planta: introdujo una hoja de la drácena en su taza de café caliente; el galvanómetro no registró nada, reflexionó un momento y se le ocurrió una amenaza mayor, quemar la hoja a la que había aplicado los electrodos. En el momento mismo en que lo había pensado y antes de que marchase a buscar el fósforo, la gráfica describió una prolongada línea ascendente. Backster no se había movido ni hacia la planta ni hacia la grabadora, ¿sería posible que la drácena estuviese leyendo su pensamiento? Salió de la habitación y volvió con algunos fósforos, observando entonces que la gráfica había registrado otro trazo brusco hacia arriba, indudablemente causado por su determinación de llevar a la práctica la amenaza que había pensado. Se dispuso a quemar la hoja. Esta vez se marcó en la gráfica una reacción más baja. Cuando de hecho comenzó a realizar los movimientos de intentar quemar las hojas, no hubo reacción alguna. La planta parecía capaz de poder distinguir entre un intento verdadero y otro simulado. Backster comprobó además que cuando las plantas se veían amenazadas irremediablemente, recurrían a la pérdida del “sentido”. Así, su planta no reaccionaba ante ningún estímulo en presencia de un amigo fisiológico, cuyo trabajo requería destruir plantas para obtener su extracto seco. La “memoria” de la planta Para averiguar si las plantas poseían cierta forma de memoria, iniciaron un plan según el cual Backster iba a intentar identificar al asesino secreto de una planta. Seis estudiantes, con los ojos vendados, fueron sacando papeles doblados de un sombrero, en uno de los cuales se daban instrucciones para arrancar, pisotear y destruir completamente una de las dos plantas que había en una habitación cercana. El “asesino” tenía que cometer el crimen en secreto, sólo la otra planta sería testigo. Conectando la planta superviviente con un polígrafo y haciendo que desfilasen los alumnos uno a uno ante ella, Backster logró identificar al culpable, pues tan sólo en presencia de uno de los estudiantes la planta describió en el polígrafo una curva frenética de movimiento; después, el estudiante confirmó que él había sido el “asesino”. En otra serie de observaciones, Backster notó que parecía crearse una especie de comunión o vínculo de afinidad entre una planta y su cuidador, cualquiera que fuese la distancia que los separara. Llegó a esta apreciación mediante cronómetros y anotando todas sus actividades durante el día, comprobando luego cómo la curva descrita por el polígrafo coincidía con las diferentes emociones que vivió a lo largo del día. Vogel, un científico, inspirado en las experiencias de Backster, dispuso tres hojas en la cabecera de su cama y todas las mañanas, durante un minuto, exhortaba amorosamente a dos de ellas a seguir viviendo, mientras que a la otra la ignoraba deliberadamente. Después de una semana, esta última estaba marchita, y en cambio las otras se mostraban lozanas. Otro día invitó a un psicólogo a su casa; la planta de la habitación que tenía un polígrafo conectado, tuvo una reacción instantánea e intensa y de repente se quedó como muerta. Al preguntar Vogel al psicólogo qué era lo que había pensado, éste le contestó que había comparado mentalmente al filolendro de Vogel con uno que él tenía en casa, y pensó lo inferior que era el de Vogel al suyo. En forma evidente, tan cruelmente herida se mostró la planta de Vogel “en sus sentimientos”, que se negó a reaccionar durante el resto del día; de hecho, estuvo sombría y malhumorada casi dos semanas. No le quedó duda de que las plantas podían tener aversión a los pensamientos de los humanos. Empatía con otros seres Esto no sólo se comprobó con seres humanos; Backster pudo demostrar cumplidamente a un grupo de estudiantes de la Universidad de Yale, que los movimientos de una araña en la habitación en una planta que estaba conectada con su equipo, podían originar cambios dramáticos en la gráfica producida por la planta, por ejemplo, justo antes de que la araña escapase de un intento humano de limitar sus movimientos. “Parecía -comentaba Backster- como si la planta captase cada una de las decisiones de huir de la araña, causando una reacción en la hoja”. En cierta ocasión, Backster se cortó un dedo y se lo untó de yodo; la planta que estaba siendo observada por medio del polígrafo, reaccionó inmediatamente; al parecer, ante la muerte de algunas células de su dedo. En otra ocasión, apareció un rasgo especial cuando Backster se preparaba para tomar una taza de yogur; aquello le extrañó y desorientó, hasta que averiguó que había una sustancia química protectora en el dulce en conserva que mezclaba con el yogur, la cual estaba destruyendo algunos de sus bacilos vivos. También se explicó los rasgos peculiares que se obtenían en la gráfica cuando se echaba agua caliente al fregadero y se mataba a las bacterias que allí estaban. Facultades mayores “La facultad de sentir -asegura Backster- no parece acabar en el nivel celular. Puede extenderse al molecular, al atómico y hasta al subatómico. Concluyendo, todas las clases de seres que han sido considerados convencionalmente inanimados, acaso necesiten una reevaluación” Estos experimentos fueron repetidos por numerosos investigadores, y en ellos se determinó que las plantas tienen una sensibilidad paralela a la de los seres humanos, que les permite percibir sus sentimientos para con ellos y sus diferentes estados emocionales, y aun reaccionar frente a éstos con una cierta autonomía. Esta relación con los seres humanos es sólo una parte de su comunicación con el Cosmos, pudiendo percibir los cambios estacionales y el movimiento de los astros con toda claridad. Así Mairan, en 1720, observó con sorpresa que la puesta del sol parecía ser la causa de que la mimosa púdica plegase sus hojas, lo mismo que cuando las tocaba con la mano. Introdujo las mimosas en un armario y al observarlas al mediodía, comprobó que sus hojas estaban completamente abiertas, pero cuando se volvió a ocultar el sol, se cerraron igual que las del salón. Es decir, las plantas sentían al sol aunque no lo viesen. La vida secreta de las plantas Todos los investigadores de esta faceta misteriosa del mundo vegetal han llegado a similares conclusiones. - Que las plantas sienten angustia ante ciertos animales. - Que se sienten bien cuando se las riega. - Que experimentan temor ante actos violentos. - Que parecen tener algún tipo de conexión mental con sus dueños. - Que la música les influye. Hechos no comprobados científicamente Para concluir, hemos de ser honestos y aclarar que este tipo de hechos no están comprobados científicamente. Pero quizá en un futuro se hagan más investigaciones al respecto y nos quedemos sorprendidos al descubrir el universo secreto de las plantas. Algunos estudiosos afirman que el sonido de un bosque ardiendo es espantoso, y aunque no fuese así, es obvio que cuanto más armónica sea la relación que tengamos con la naturaleza más agradable será nuestra vida a nivel global. Por lo tanto, a pesar de que los hechos que se exponen en este artículo no estén suficientemente investigados, quizá sea conveniente no olvidar nunca que las plantas también son seres vivos. Bueno, eso es todo, espero que les haya gustado e informado. FUENTE 1 + FUENTE 2

Se calcula que la población global ascenderá a 9 000 millones en 2045. ¿Soportará el planeta semejante presión? Este año alcanzaremos el hito de 7 000 millones de individuos, lo cual nos invita a reflexionar. A pesar de la menguante tasa de natalidad, la población mundial seguirá aumentando en las próximas décadas, sobre todo en los países más pobres. Con sus calles plagadas de vendedores ambulantes, Calcuta palpita con cerca de 16 millones de habitantes. (F. Jason Hawkes) Si los miles de millones que anhelan salir de lavpobreza siguen el camino trazado por las naciones en desarrollo, también terminarán haciendo uso intensivo de los recursos de la Tierra. ¿Cuál será el crecimiento real de la población? ¿Cuál será el aspecto del planeta en 2045? A lo largo del año, ofreceremos una serie de reportajes que analizarán detalladamente estas interrogantes, cuyas respuestas estriban en nuestras propias decisiones. Un día de otoño de 1677, en Delft, Antoni van Leeuwenhoek, comerciante de telas (y, según cuentan, el modelo de larga cabellera que Johannes Vermeer retrató en sus cuadros “El astrónomo” y “El geógrafo”), interrumpió abruptamente lo que hacía con su esposa y corrió a la mesa de trabajo. Aunque las telas eran su negocio, su gran pasión era la microscopía. “En menos de seis palpitaciones”, informó después a la Real Sociedad de Londres, Leeuwenhoek se puso a estudiar su muestra perecedera bajo una lupa diminuta. La lente había sido fabricada personalmente por el holandés; nadie en el mundo tenía un cristal de potencia comparable. De hecho, los estudiosos londinenses aún trataban de verificar su afirmación respecto de la presencia de millones de “animálculos” invisibles contenidos en una gota de agua de un lago e incluso en el vino francés. Sin embargo, aquel día daría a conocer un ha- llazgo todavía más delicado: la presencia de animálculos en el semen humano. “A veces hay más de 1 000 en una cantidad de sustancia del tamaño de un grano de sal”, escribió, y colocándose la lupa en el ojo, cual joyero, vio cómo sus propios animálculos nadaban sacudiendo las colas. Aun cuando su mirilla minúscula le confería acceso privilegiado a un universo microscópico nunca visto, pasaba horas incontables observando los espermatozoides –como los llamamos hoy– y, extrañamente, fue la lecha que un día extrajo de un bacalao lo que lo llevó a conjeturar, por casualidad, sobre la cantidad de personas que podrían poblar la Tierra. En ese entonces nadie tenía la menor idea, pues se habían practicado muy pocos censos. Leeuwen- hoek partió del cálculo de que la población de Holanda ascendía a cerca de un millón de perso- nas. Luego, con ayuda de sus mapas y un poco de geometría esférica, determinó que la superficie terrestre habitada era 13 385 veces más grande que su país y, como resultaba difícil imaginar que todo el planeta estuviera tan densamente poblado como Holanda, que incluso entonces parecía sa- turada, llegó a la triunfal conclusión de que no podía haber más de 13 385 millones de personas en todo el orbe. Aquel cálculo, señala el biólogo poblacional Joel Cohen en su libro How Many People Can the Earth Support?, bien pudo ser el primer intento de responder de manera cuantitativa una interrogante más imperiosa hoy que en el siglo XVII, y cuyas posibles respuestas nada tienen de entusiastas. Los historiadores calculan que, en tiempos de Leeuwenhoek, la Tierra albergaba sólo unos 500 millones de seres humanos debido a que, luego del incremento paulatino a lo largo de varios milenios, la explosión poblacional apenas comenzaba a gestarse. Siglo y medio después, cuando otro científico anunció el descubrimiento de los óvulos humanos, la población mundial se había duplicado a más de 1 000 millones y otra centuria más tarde, en 1930, la cantidad de habitantes del planeta había vuelto a duplicarse a 2 000 millones. A partir de entonces, la aceleración del crecimiento ha sido pasmosa. Antes del siglo XX ninguna persona vivía lo suficiente para ver duplicada la población mundial, pero hoy hay quienes la han visto triplicarse. Según cálculos de la División de Población de Naciones Unidas (ONU), para finales de 2011 seremos 7 000 millones. Se espera que la población de EU alcance los 400 millones en 2050. (F. John Stanmeyer) Aunque esa explosión se ha desacelerado un poco, no da visos de terminar y la causa no sólo es que ahora vivimos más tiempo, sino que hay tantas mujeres (1 800 millones) alcanzando la edad reproductiva en el mundo que la población está condenada a seguir aumentando durante varias décadas, incluso cuando cada una tenga me- nos hijos de los que habría concebido hace una generación. Para 2050, la cifra total podría elevarse a 10 500 millones o detenerse en el nivel de 8 000 millones (diferencia equivalente a, más o menos, un hijo por mujer). En opinión de los demógrafos de la ONU, el cálculo más aproximado se ubica en un punto intermedio y, según sus proyecciones, la población mundial podría ascender a cerca de 9 000 millones antes de 2050 (en 2045). Es difícil no alarmarse frente a un crecimiento poblacional que, hoy, es de alrededor de 80 millones de individuos al año. Los mantos freáticos se agotan, la erosión del suelo avanza, los glaciares se derriten y nuestras reservas de peces desaparecen. Casi 1 000 millones de personas padecen hambre a diario y en unas cuantas décadas tendremos que alimentar 2 000 millones de bocas adicionales, sobre todo en países pobres. ¿Cómo funcionará esto exactamente? Muchos hallarán consuelo en la idea de que la humanidad siempre ha manifestado alarma frente al crecimiento poblacional. El demógrafo francés Hervé Le Bras señala que, desde sus inicios, un halo apocalíptico ha acompañado la demografía. Pocos años después del hallazgo de Leeuwenhoek, uno de los fundadores de la Real Sociedad, sir William Petty, escribió algunos de los artículos seminales de este campo y calculó que la población mundial habría de sextuplicarse para el Día del Juicio, que se esperaba en unos 2 000 años. Llegada la fecha, la población superaría los 20 000 millones: mucho más de lo que el planeta puede sostener, afirmó Petty. “Y entonces, como presagian las Escrituras, habrán de desatarse guerras, grandes matanzas y demás”, concluyó. Fuente: http://ngenespanol.com/2011/01/muy-pronto-habra-7000-millones-de-personas-en-la-tierra

Especialistas y cirujanos del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, lograron la reconstrucción completa de un pene con implante de prótesis, y aunque se tiene experiencia en operaciones de cambio de sexo, los especialistas aseveran que esta es la primera intervención quirúrgica exitosa cuyo propósito fue curar a un paciente infectado de carcinoma en el pene. Se trata de un paciente de 41 años de edad afectado por carcinoma epidermoide en esa zona corporal, cuyo tratamiento se realizó en cuatro fases: en la primera se realizó una amputación a fin de erradicar la lesión tumoral con un excelente resultado oncológico. La segunda etapa se efectuó un año después de la extirpación, pues se esperaba comprobar la ausencia de la enfermedad tumoral. Una vez corroborada, se dio paso a la cirugía plástica, para ello se obtuvo del paciente una pieza del tejido de la zona anterior del antebrazo derecho nutrida por una arteria y dos venas, este tejido fue enrollado cada uno en un sentido a manera de formar dos cilindros, de este modo una parte del tejido formó la uretra y la otra el forro externo cutáneo. Una vez logrado esto dio inicio la tercera fase: el implante, para el cual el reto consistía en darle una estructura sanguínea propia y conectarlo a las arterias así como a los vasos de la zona inguinal. El paso siguiente estribó en colocar la envoltura cutánea externa 'anclándola' al pubis. La última etapa planteó un reto mayor: ¿cómo hacer que el paciente reanudara su actividad sexual? Para lograr esto los cirujanos implantaron en el pene una prótesis compuesta por tres componentes: cilindros eréctiles, reservorio y bomba hidráulica que funcionan de esta manera: al cilindro le llega un suero procedente de una 'bomba' emplazada en el escroto; cuando el individuo presiona la bomba, el suero corre hacia el cilindro, que al llenarse se pone rígido simulando perfectamente una erección fisiológica. El paciente asevera mantener sensibilidad y llegar al orgasmo sin dificultad; por otra parte, los oncólogos afirman haber logrado la curación del paciente.
Científicos del Instituto de Tecnología de California desarrollaron un experimento mediante el cual, apoyados en un reactor que trabaja con dióxido de carbono, agua y óxido cérico, lograron producir combustible ayudándose de la luz solar. Los investigadores apuntaron que el proceso es similar al que usan las plantas para crecer, pues utilizan la energía solar para convertir dióxido de carbono en polímeros basados en el azúcar y aromáticos. Estos componentes a su vez pueden liberarse de su oxígeno a lo largo de miles de años de degradación subterránea para generar combustibles fósiles o por medio de un proceso más rápido de disolución, fermentación e hidrogenación a fin de producir biocombustibles. Aún ahora, convertir la luz solar en un combustible químico no es el proceso más eficaz y la generación práctica de energéticos solares con aún se halla muy lejana. Por ello los investigadores han explorado posibles usos de la luz solar en busca de convertir el dióxido de carbono en hidrocarburos sin basarse en el proceso de crecimiento y descomposición de las plantas. Los científicos, dirigidos por William Chueh, demuestran ahora un posible diseño de reactor en el que la luz solar concentrada calienta el óxido cérico, un óxido de un metal de cerio terrestre raro, hasta una temperatura lo suficientemente alta para desprender parte del oxígeno de su entramado. El material después está listo para despojar los átomos de oxígeno del agua o el dióxido de carbono para reemplazar lo que falta, produciendo hidrógeno o monóxido de carbono, que a su vez puede combinarse en la forma de los combustibles que utilizan catalizadores adicionales. El reactor posee una cavidad con una abertura en forma de ventana a través de la que entra concentrada la luz solar y está diseñado para reflejar internamente múltiples veces la luz, de este modo logra una captura eficiente de la energía solar entrante. Las piezas cilíndricas de óxido cérico se colocan dentro de la cavidad del reactor y están sujetas a varios cientos de ciclos de calentamiento y enfriamiento para inducir la producción de combustible.
En 2008 los científicos anunciaron el descubrimiento de cientos de cúmulos de galaxias que fluyen en la misma dirección a más de 3,6 millones de kilómetros por hora. En 2008 los científicos anunciaron el descubrimiento de cientos de cúmulos de galaxias que fluyen en la misma dirección a más de 3,6 millones de kilómetros por hora. Este misterioso movimiento no puede ser explicado por los actuales modelos de distribución de la masa en el universo. Por lo que los investigadores lanzaron la polémica afirmación de que estos cúmulos estaban siendo arrastrados por la gravedad de la materia fuera del universo conocido. Ahora, el mismo equipo ha averiguado que el flujo oscuro se extiende más profundamente en el universo de lo que se había anunciado: desde al menos 2,5 billones de años luz desde la Tierra. Tras haber utilizado datos recabados durante dos años adicionales y tras haber rastreado dos veces el número de cúmulos de galaxias, “podemos ver claramente el flujo, lo vemos apuntando en la misma dirección”, dijo el líder del estudio Alexander Kashlinsky, astrofísico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Maryland. “Parece un flujo muy coherente.” El hallazgo añade un nuevo factor y es que los pedazos de materia fueron empujados hacia fuera del universo conocido poco después del Big Bang lo que, a su vez, indica que nuestro universo es parte de algo mayor: un multiverso (Artículo relacionado: “Buscando otras Tierras” en la revista National Geographic.) Alcance ampliado del flujo oscuro Kashlinsky y sus colegas notaron por primera vez el flujo oscuro al estudiar como interactúa el gas en los cúmulos de galaxias con la radiación de fondo cósmico de microondas. Se cree que esta ráfaga de luz se liberó 380.000 años después del Big Bang y ahora impregna el universo. (Artículo relacionado: “El Universo tiene 20 millones de años más de lo que pensábamos”) Los datos de la sonda Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP) pueden mostrar los cambios de temperatura al minuto creados al tiempo que se mueve la radiación de fondo cósmico de microondas a través de los gases en los cúmulos de galaxias. Estos gases dispersan la luz desde la radiación de fondo cósmico de microondas cuando pasa a través de dichos cúmulos, de forma similar a la forma en la que la atmósfera de la Tierra puede dispersar la luz de las estrellas haciendo que algunas estrellas brillen. Pero estos cúmulos también se mueven con relación a la radiación de fondo de modo que la luz dispersa se distorsiona aún más por el efecto Doppler. Esta distorsión aparece en forma de cambios de temperatura en los datos de la sonda WMAP que pueden reveler la dirección y velocidad de los cúmulos. "Resulta muy difícil aislar [el cambio de temperatura] de cada cúmulo individual" , comenta Kashlinsky por lo que el estudio original examinó 700 cúmulos. El nuevo estudio se basa en el movimiento colectivo de aproximadamente 1.400 cúmulos de galaxias y ver el flujo oscuro con un número mayor de cúmulos le da a los investigadores más confianza en sus resultados. Además, el equipo comprobó su método de análisis comparando la luminosidad de los rayos x de determinados cúmulos con la fuerza de los cambios de temperatura observados en los datos de la WMAP. Se esperaba que los cúmulos más luminosos, aquellos con más gases calientes, tuvieran un mayor impacto en el fondo cósmico de microondas y esto es lo que ha confirmado el nuevo estudio. Kashlinsky especula que el flujo oscuro se extiende “por todo el universo visible” o aproximadamente a 47 billones de años luz lo que encajaría en la idea de que los cúmulos son atraídos por la materia que se encuentra más allá de los horizontes conocidos. El flujo oscuro, afirmó, “sería mucho más difícil de explicar teóricamente si se extendiera [2,5 billones de años luz] y, a continuación, simplemente se detuviera.” Los hallazgos se anuncian en el número 20, marzo, de The Astrophysical Journal Letters [Cartas de la Revista de Astrofísica]

Los planetas giran alrededor del sol, las lunas giran alrededor de objetos que giran alrededor de los planetas, los planetas enanos y otros cuerpos pequeños del sistema solar. Con volcanes, océanos helados y mares de metano, las lunas son a menudo mucho más que bolas de piedra haciendo círculos alrededor de un cuerpo diferente al sol. De hecho, lo único definitivo que separa a muchas lunas de planetas como la Tierra y Marte es el objeto en torno al que giran. Los planetas giran alrededor del sol, las lunas giran alrededor de objetos que giran alrededor de los planetas, los planetas enanos y otros cuerpos pequeños del sistema solar. Por lo demás, las lunas son mundos diversos y fascinantes en sí mismos. Tomemos Europa, por ejemplo. Una de las cuatro lunas con el tamaño de un planeta en órbita alrededor de Júpiter, tiene una superficie de hielo casi cristalina que según los científicos podría cubrir un océano de 31 millas (50 kilómetros) de profundad. Se cree que las fuerzas de las mareas entre Júpiter y Europa pueden generar el calor suficiente para mantener el océano en estado líquido. Las observaciones con el telescopio espacial Hubble también indican que Europa tiene una tenue atmósfera de oxígeno. La combinación de agua, superficie caliente y atmósfera aumenta la posibilidad de que Europa albergue vida. La luna más conocida es la que orbita alrededor del planeta Tierra. Es el único satélite natural de la Tierra y el único cuerpo extraterrestre que los humanos han visitado. La gravedad de la luna es una sexta parte de la gravedad de la Tierra, lo que permite a los astronautas dar saltos gigantes en sus superficie. La luna carece de atmósfera pero las misiones espaciales han encontrado agua congelada en sus dos polos, depositada como resultado del impacto de cometas. Según una importante teoría, un cuerpo del tamaño de Marte impactó contra la Tierra hace 4.500 millones de años y los detritos de la colisión se acumularon para formar la luna. A diferencia de la Luna, muchas lunas se moldearon a partir del mismo material que se acumuló y originó el cuerpo que orbitan. Otras lunas son asteroides capturados en órbita por la gravedad de un cuerpo mayor. Tan sólo la luna del planeta enano Plutón, Caronte, se piensa que se formó a partir de una colisión como la que dio lugar a la Luna. Independientemente del modo en que se formaron, lo cierto es que abundan.Sólo Mercurio y Venus carecen de lunas. La Tierra tiene una, Marte dos. Neptuno tiene 13 y Urano 27. El gigante gaseoso Júpiter tiene 63 lunas conocidas. Saturno tiene al menos 60, de las cuales 42 se han descubierto desde 1997. El planeta enano Plutón tiene tres lunas. Eris, otro planeta enano, tiene una luna. Y existen decenas de lunas orbitando pequeños cuerpos del sistema solar.
