CristoEsMiPaz
Usuario (Argentina)
Matrimonio feliz ¿fortuna o realidad? La afectividad, el tocar y dejarse tocar es una necesidad humana básica. Los científicos descubrieron que los niños huérfanos provenientes de la segunda guerra mundial no necesitaban pan, sino afecto. El bienestar de un niño puede ser perturbado si se le niega ternura. Y nosotros creemos, sin temor a equivocarnos, que el desarrollo de una pareja depende en gran medida del nivel de afecto y ternura demostrado a través del contacto físico. Michael Mollar dice: “hoy, vivir separados dentro de un aparente matrimonio parece ser la norma” ¿Qué cosa hace que la pasión muera en la vida de una pareja? El aburrimiento. ¿Qué se requiere para que una pareja mantenga viva la chispa del amor? Afecto, ternura y contacto físico. La primera señal de alarma suele ser un descontento latente o un vago sentimiento de desilusión. La pareja tiende a desconectarse emocionalmente a través del tiempo. Van perdiendo la cercanía. El beso desaparece y sólo se conserva para momentos fugases de pasión erótica. Aún la actividad sexual se reduce a rápidos encuentros deslucidos y pocos satisfactorios. ¿Qué hacer para que la pasión vuelva a florecer? He aquí algunos consejos: 1) Tóquense con mayor frecuencia. Es fácil darse cuenta en un restaurante quienes son novios y quienes son casados por la forma en la que comen. Los novios conversan, se miman y se tocan. Se dan alimento uno al otro en la boca. Disfrutan. La pareja de casados miran el plato, más que otra cosa. Según las estadísticas los recién enamorados se tocan 37,8 veces al día. ¿Con qué frecuencia se besan y acarician los esposos que llevan mucho tiempo de casados? Esto, desde luego, varía mucho, pero algunas parejas prácticamente nunca se acarician. Darse masajes, besarse, acurrucarse juntos para ver la televisión, salir a caminar o dormir tomados de la mano...; todos estos contactos contribuyen a mantener la cercanía de una manera sencilla. 2) Hablen con mayor asiduidad. A menudo, la frialdad emocional de las parejas que llevan años de casados se debe a la falta de comunicación entre ellos. El trabajo, los niños y las exigencias cotidianas se convierten en lo más importante. Los espacios de diálogos francos y sinceros acerca de sus necesidades más íntimas quedan relegados. Es común escuchar: “a mi esposa no le interesa el sexo” o “mi esposo ya no me desea tanto como antes”. Este malentendido es típico de muchos matrimonios de años. Tanto el marido como la mujer suponen tácitamente que es el otro el que no quiere. Lo que ocurre, es que nunca charlan acerca de sus sentimientos, emociones. Rara vez mencionan lo que quieren y qué cosas les agradan. Simplemente callan. Romper este bloqueo exige valor. Tomar tiempo periódicamente para conversar no sólo es un buen consejo sino un saludable hábito que hará reverdecer cualquier matrimonio marchito. El psicólogo Michael Lukas observó diferencias muy marcadas entre las parejas sexualmente satisfechas y las descontentas: “las parejas felices siempre hablaron desde el principio”. Quedarse callados es una de las formas más seguras de matar la pasión, en cambio, el diálogo honesto es uno de los mejores atizadores del amor. “Los amantes nuevos hablan mucho de sí mismos y de sus sentimientos hacia el otro; además, comparten todo lo que piensan. Si esta comunicación se va acabando, también se marchitará el deseo erótico”, dice Moeller, quien concibió el concepto de “diálogo erótico” para ayudar a las parejas que no se hablan. Las reglas son: reunirse 90 minutos por semana, el mismo día a la misma hora, para sostener un diálogo. No se hacen acusaciones ni se ejerce presión, sólo se escucha lo que el otro tenga que decir. ¿De qué tienen que hablar los cónyuges? De sí mismos, de su relación, de sus sensaciones corporales, de sus deseos eróticos. Por supuesto, no es fácil empezar, pero vale la pena. Los cónyuges pronto se sienten estimulados, lo cual es terreno fértil para la ternura. La periodista Muller, de 56 años lo sabe por experiencia: “una semana después de que nuestra hija se fuera de la casa, mi esposo y yo nos fuimos a Florencia. En un café por primera vez hablamos abiertamente de lo que sentíamos al estar envejeciendo y no tener ya hijos en casa. Estuve más cerca de él de lo que había estado en mucho tiempo. Cuando volví del baño encontré una nota bajo mi copa: “eres la mejor mujer del mundo, y la más hermosa”. 3) Tengan encuentros románticos. Stephanie Schwethen dijo: “¿Qué es lo que resulta tan emocionante en un amor nuevo, y falta con tanta frecuencia en un matrimonio “viejo”? La curiosidad. ¿Qué es lo que falta en un amor nuevo, y resulta tan grato en un matrimonio “viejo”? La familiaridad. Ambas cosas son importantes para que los cónyuges puedan acercarse más, sin perder su atractivo erótico.” Ciertos terapeutas familiares consideran que un importante factor de la felicidad es un sano equilibrio entre la cercanía y la distancia. Las parejas que se tienen que separar con frecuencia saben lo estimulante que son estos recesos para su sensualidad. Estamos convencidos que la separación obligada de varias parejas (razones de trabajo, ministerio, etc) es la llama que mantiene vivo al amor. Sin embargo, aunque las parejas rara vez se separan físicamente, deben buscar cierta autonomía a través de intereses y actividades personales. Estar unidos no significa mimetizarse con el otro. Cada uno debe cultivar áreas de competencia y placeres personales que enriquecerán la vivencia conyugal. Concluimos pues diciendo que redescubrir la pasión de una pareja es cuestión de decisión. Algunos creen que el tiempo cambia las cosas, sin embargo, la verdad es que uno tiene que cambiarlas. No deje al azar su matrimonio. Construya un nuevo futuro para su relación de pareja. ¡Anímese! ¡Tome la decisión! Dres. José Luis y Silvia Cinalli www.placeresperfectos.com.ar