Corine
Usuario (Argentina)

Tiempo atrás las madres obligaban a sus niñas a peinar y a pasar el cepillo 100 veces antes de ir a dormir. Esta práctica se ha dejado de lado, y más con la moda actual de un look desenfadado y despeinado. No cabe duda que es importante realizar un correcto cepillado del pelo, sin abusar para evitar irritar el cuero cabelludo. Svenson comparte contigo algunos consejos de cómo cepillar el cabello de una forma correcta. El cepillado ayuda a mantener el pelo sano ya que lo protege del desgaste del día a día que sufre el cabello a través de la polución ambiental, el stress, la mala alimentación, el uso de productos capilares abrasivos (tintes, planchas, permanentes). El cepillado hace que la raíz segregue una especie de grasa que lubrica el cabello, además de activar la circulación sanguínea del cuero cabelludo. Lo ideal es cepillar el cabello por las mañanas y por las noches. También es muy importante conocer los tipos de cepillos disponibles para elegir el correcto para el tipo de cabello que tenemos. Lo ideal es utilizar un cepillo con cerdas de seda o fibras naturales, cuyas puntas sean redondeadas. También existen unos cepillos de pelo de jabalí que son recomendables para cabellos frágiles y delgados o con cerdas de madera para cabellos rebeldes. Svenson recomienda un correcto cepillado del cabello tanto para purificarlo (eliminar toxinas) como para revitalizar la circulación del cuero cabelludo. Ante cualquier problema de excesiva caída de pelo, contacte con un especialista. Fotografía: Cristee12 (Flickr)
El insomnio es una de las enfermedades del sueño más comunes. Aunque generalmente se concibe el insomnio únicamente como la dificultad para iniciar el sueño, lo cierto es que la dificultad para dormir puede tomar varias formas: * Dificultad para conciliar el sueño al acostarse (insomnio inicial, el más común de los tres). * Despertarse frecuentemente durante la noche (insomnio intermedio). * Despertarse muy temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal). Esto impide la recuperación que el cuerpo necesita durante el descanso nocturno, pudiendo ocasionar somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día. Varios son los determinantes de este trastorno de sueño. Factores como el estrés, la elevada activación del organismo o la depresión son relevantes. En la actualidad, es frecuente la prescripción de fármacos para el tratamiento a corto plazo del insomnio. Sin embargo, no constituye una solución adecuada a mediano y largo plazo, prefiriéndose evaluar en estos casos otras técnicas, como la terapia conductual o cognitiva. Un asunto de primer orden en el abordaje de este trastorno (el insomnio es en realidad un síntoma, y no una enfermedad) consiste en instruir al paciente acerca de los principios de la llamada profilaxis o higiene del sueño. Contenido [ocultar] * 1 Higiene del sueño * 2 Tipos de insomnio * 3 Causas del insomnio * 4 Riesgos de no dormir apropiadamente * 5 Curiosidades * 6 Referencias * 7 Véase también Higiene del sueño Algunas de las pautas profilácticas más conocidas son las siguientes: 1. La cafeína es un estimulante del sistema nervioso y se debe interrumpir su consumo 4-6 horas antes de acostarse (dentro de ese lapso sigue habiendo, en la sangre, trazas de esta sustancia que, al menos en algunas personas aparentemente más susceptibles, siguen provocando insomnio, ansiedad, intranquilidad, nerviosismo). Además, aunque no provoca adicción (dependencia física en el organismo), sí puede provocar una dependencia psicológica. 2. La nicotina también es un estimulante del sistema nervioso (y no, como suele creer quien fuma consuetudinariamente, un tranquilizante) y debe evitarse cerca de la hora de acostarse y en los despertares nocturnos. Además, provoca adicción (dependencia física). 3. El alcohol es un depresor del sistema nervioso; si bien puede facilitar el inicio del sueño, provoca despertares a lo largo de la noche. Además, provoca adicción (dependencia física). 4. Una comida ligera puede inducir al sueño, pero una comida copiosa en un momento demasiado cercano al sueño puede hacer que éste sea menos profundo, si bien es cierto que no es recomendable irse con hambre a la cama. En otras palabras, hay que tener una comida ligera. 5. No hacer ejercicio vigoroso en las 3-4 horas previas a la hora de acostarse, pues el sistema nervioso se activaría y la sensación de somnolencia se perdería; el ejercicio regular por las tardes puede hacer que el sueño sea más profundo; sin embargo, el ejercicio matinal tiene poco o ningún efecto sobre el sueño de esa noche. 6. Minimizar el ruido, la luz y las temperaturas extremas (no más de 24ºC ni menos de 12ºC) durante el periodo de sueño, utilizando tapones para los oídos, ruidos tenues de fondo como un ventilador, persianas en las ventanas, mantas eléctricas o aire acondicionado. 7. Tratar de acostarse y despertarse más o menos a la misma hora todos los días. Se ha demostrado que cambios constantes en los horarios de sueño aumentan la probabilidad de que en algunas personas se generen dificultades graves y crónicas para dormir. 8. Evitar en la medida de lo posible la proliferación de insectos tales como chinches o mosquitos. No sólo perturban el sueño con sus picaduras y zumbidos, sino también pueden poner en riesgo la salud ya que son transmisores de enfermedades como el dengue, el paludismo, etc. Tipos de insomnio Existen diversas clasificaciones dentro del insomnio, según la duración del trastorno, por la severidad con la que se presente, o su forma de presentarse: 1. Por duración se puede distinguir entre el insomnio transitorio o agudo (dura menos de 4 semanas), el insomnio a corto plazo o subagudo (más de 4 semanas, pero menos de 3-6 meses)y el insomnio a largo plazo o crónico (más de 3-6 meses) 2. Por su severidad se distingue entre el insomnio leve o ligero, con el que existe un mínimo deterioro de la calidad de vida, el moderado, que se da cada noche y en el que empiezan a surgir ciertos signos del deterioro de la calidad de vida con síntomas como irritabilidad, ansiedad, fatiga…, y el severo, en el que los síntomas se sufren con mayor intensidad y por tanto la calidad de vida se ve algo más afectada. 3. Por su forma de presentarse diferenciamos entre el insomnio inicial o de conciliación (al conciliar el sueño), el medio o de mantenimiento del sueño (cuando no se puede dormir toda la noche seguida) y el terminal o de final de sueño o de despertar precoz, conocido por los expertos como insomnio matinal(despertar antes de que acabe la noche). Causas del insomnio El insomnio puede venir provocado por muchas causas diferentes: 1. Situaciones de estrés temporal, debido a problemas o preocupaciones laborales, familiares, económicas, etc. 2. Las condiciones del hábitat en el que se descansa. 3. Hábitos irregulares del sueño, así como cambios frecuentes de horarios a la hora de irse a dormir o de levantarse. 4. Malos hábitos alimenticios: cenas copiosas, hambre... 5. Consumo de sustancias como té, café, alcohol, bebidas con cola, tabaco y otras drogas. 6. Tras intervenciones quirúrgicas, y las patologías orgánicas que vienen acompañadas de dolor pueden ser causantes de muchos insomnios. 7. Deprivación alcohólica o a otras sustancias depresoras. 8. Efecto secundario de medicamentos. 9. Estrés post-traumático: después de algún accidente, golpe, o trauma puede aparecer un estrés durante el sueño que provoca que el individuo despierte en la noche y no pueda volver a descansar apropiadamente Riesgos de no dormir apropiadamente El acto de dormir es fundamental para el organismo, con una finalidad restauradora: es esencial para la conservación de la energía y la termorregulación, y en general para que podamos ser capaces de tener un grado satisfactorio de vigilancia y atención durante el día. De modo que la falta o una calidad pobre del mismo puede traer consecuencias tales como: * Depresión * Falta de concentración * Somnolencia diurna * Cansancio * Accidentes de tráfico y laborales, etc. * Irritabilidad * Mala memoria * Desorientación