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Contrasocial

Usuario (Perú)

Primer post: 23 nov 2013Último post: 5 dic 2013
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Abominaciones según la biblia.
HumorporAnónimo11/23/2013

Laura Schlessinger es una conocida locutora de radio de los Estados Unidos que tiene un programa en el que da consejos en directo a los oyentes que llaman por teléfono. Recientemente salto la polémica (y mas cuando se mezclan temas de religión y homosexualidad, donde cada persona interpreta lo que dice Dios y la Biblia de una manera distinta) cuando la presentadora atacó a los homosexuales. Esta locutora ha dicho recientemente que la homosexualidad es una abominación, ya que así lo indica la Biblia en el Levítico, versículos 18:22 y por tanto no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia. Lo que a continuación transcribe es una carta abierta dirigida a la Dra. Laura escrita por un residente en los Estados Unidos, que ha sido hecha publica en Internet (no tiene desperdicio): "Querida Dra. Laura: Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios. Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan solo a recordarle que el Levítico, en sus versículos 18:22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto final. De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas en concreto y como cumplirlas: a) Me gustaría vender a mi hija como esclava, tal y como menciona el Exodo, 21:7. En los tiempos que vivimos, ¿que precio piensa que seria el mas adecuado? b) El Levítico, 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mejicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por que no puedo poseer canadienses?. c) Se que no estoy autorizado a tener contacto con ninguna mujer mientras este en su periodo de impureza menstrual (Lev 20:18). El problema que se me plantea es el siguiente: como puedo saber si lo están o no? He intentado preguntarlo, pero bastantes mujeres se sienten ofendidas. d) Tengo un vecino que insiste en trabajar en el Sábado. El Éxodo 33:2, claramente establece que ha de recibir la pena de muerte.¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podría apañar usted este tema de alguna manera? e) En el Levítico 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. ¿He de confesar que necesito gafas para leer?. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición? f) La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes a pesar de que esto esta expresamente prohibido por el Levítico, 19:27. ¿Como han de morir? g) Se gracias al Levítico, 11:6-8, que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Aun así, ¿puedo continuar jugando al fútbol si me pongo guantes? h) Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en el Levitico19:19, ya que planta dos cultivos distintos en el mismo campo, y también lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de dos tipos de tejido diferentes (algodón y poliéster). El, además, se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Lev24:10-16). ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que duerme con sus parientes políticos? (Lev 20:14). Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda. Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable.

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Físico estadounidense afirma que la muerte no existe.
Ciencia EducacionporAnónimo11/23/2013

Según Robert Lanza la muerte es simplemente una idea creada por nuestro cerebro. El diario británico 'Daily Mail' ha citado al profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest de Carolina, Robert Lanza en su argumentación que los humanos creemos en la muerte porque eso es lo que "nos han enseñado". "Creemos que la vida es solo la actividad del carbono y una mezcla de moléculas; vivimos un tiempo y después nos pudrimos bajo tierra", afirma. Su teoría, denominada 'biocentrismo' o 'universo de la biocéntrica', explica que la muerte no puede ser tan terminal como creemos. Y que la biología y la vida originan la realidad y el universo, y no a la inversa. Para dar un ejemplo, Lanza se centra en cómo percibimos el mundo que nos rodea. Una persona ve el cielo azul y le dicen que ese color es el 'azul', "pero se pueden cambiar las células de su cerebro para que vea el cielo de color verde o rojo". Nuestra conciencia da sentido al mundo y puede ser alterada para cambiar nuestra interpretación. Desde el punto de vista de la biocéntrica, el espacio y el tiempo no se comportan de manera tan rígida ni tan rápida como nos presenta nuestra conciencia. Lanza afirma que todo lo que puede pasar, sucede en algún momento en 'multiversos', lo que significa que la muerte no puede existir "en un sentido real". Según Lanza, que participó en los primeros experimentos de clonación, cuando morimos nuestra vida se convierte en una "flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso". El 'experimento de la doble rendija' corrobora esta teoría, que demuestra que la percepción humana participa en el comportamiento de la materia y la energía.

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Apología del sexo oral.
Ciencia EducacionporAnónimo12/5/2013

Abre la boca y cierra los ojos: apología del sexo oral. Leyendo la novela Pasos, de Jerzy Kosinski, me topé con esta descripción sencilla, poética y precisa de una felación: “Tenerlo en la boca es una sensación extraña. Es como si de pronto todo el cuerpo del hombre, todo, se hubiera encogido y reducido a esa única cosa. Y entonces crece y te llena la boca. Se convierte en algo rebosante de fuerza, pero a la vez sigue siendo frágil y vulnerable. Podría asfixiarme. O yo podría arrancarlo de un bocado. Y cuando crece, soy yo quien le da vida; mi aliento lo mantiene, y se desenrosca como una lengua enorme. Me ha gustado lo que ha salido de ti: como cera caliente, se fundía de pronto sobre mí, en mi cuello y mis pechos y mi abdomen. Me sentía como si me bautizaran: era tan blanco y puro”. Ahí tenemos resumida la filosofía de la fellatio: la mezcla de fuerza y vulnerabilidad extremas, la concentración sensorial en un solo punto, el cumshot bautismal. Dándole vueltas a ese párrafo y a otros similares me fueron viniendo a la cabeza muchas preguntas sobre el sexo oral: ¿Por qué hay mayor prevalencia de felaciones respecto a cunnilingus? ¿Es cierto que el esperma es nutritivo? ¿Qué diferencia hay entre fellatio e irrumatio? Este artículo dará respuesta a estas preguntas sin pretender ser una guía práctica, aunque si eso es lo que buscáis, la educadora sexual Violet Blue ha escrito todo lo que hay que saber sobre cómo hacer cunnilingus yfelaciones. Pretendo más bien un somero repaso cultural y sociológico a la afición humana por acercar la boca a los genitales; un hobby que, como tantos otros, empieza por uno mismo. 1. El consuelo del forever alone “Si tuviera un clon de mí mismo, consideraría establecer una relación seria con él. Salir con tu propio clon no puede considerarse gay”. Jarod Kintz Sentado sobre un montículo en las aguas primordiales de Nu, el dios egipcio Atum, “el completo”, el Sol del Atardecer, único ser existente en el universo, se aburre. La solución que encuentra es curiosamente parecida a la mía en estos casos: masturbarse. No le basta con utilizar la mano en su sagrado miembro, así que se da placer con la boca, formando un círculo sobre sí mismo (pensad en esa perturbadora imagen la próxima vez que veáis un ourobouros, la imagen de la serpiente que se muerde la cola). Al sentir el semen en su boca, Atum no lo engulle, a pesar de sus divinas proteínas, sino que lo escupe, y de esa mezcla de esperma y saliva surgen Shu (dios del aire) y Tefnut (diosa de la humedad y el rocío). Este ejemplo mitológico de autarquía sexual lleva inevitablemente a pensar en las posibilidades del sexo oral autónomo. Aparentemente, menos de un 1% de hombres puede alcanzarse el propio pene, y solo un 0,2% tiene la flexibilidad suficiente para realizar una autofelación completa y tratar de engendrar dioses al escupir después su propio esperma. Me pregunto qué divinidades habrán surgido de Ron Jeremy, uno de los pocos actores porno de cuya capacidad autofeladora ha quedado constancia. Las mujeres lo tienen a priori más difícil para autosatisfacerse oralmente: tienen que avanzar unos centímetros extra. Y para cualquier género es una actividad proclive a contracturas y peligros: me viene a la cabeza el famoso diálogo de Clerks sobre el tipo que se rompió la espalda intentando llegar hasta su propio pene y logró la victoria después de muerto, como el Cid campeador. Otra forma de acceder al sexo oral sin partenaire ni peligro de muerte es mediante soluciones mecánicas. En el caso masculino, más allá de las muñecas hinchables a lo Wilt con lo que en catalán se llama boqueta petonera, existen aparatos parecidos a latas aterciopeladas que con muy poca fortuna (o eso dicen, ejem) tratan de imitar la sensación de una fellatio. El utensilio femenino equivalente sería el Sqweel, nombre comercial de un invento delirante formado por pequeñas lenguas giratorias. En la entrada del Sex Machine Museum de Praga hay expuesto uno bastante antiguo y de aspecto más amenazador que otra cosa. Y en webs especializadas en bricosexo puede encontrarse una sierra mecánica simuladora de cunnilingus llamada Lick-a-chick. 2. Breve historia del congreso bucal “Clinton mintió. Un hombre puede olvidar dónde aparcó el coche o dónde vive, pero nunca olvida el sexo oral, por malo que sea”. Barbara Bush Pero volvamos al Antiguo Egipto, tierra de pirámides y sexo oral. Tras una pequeña diferencia de opinión, el dios Seth primero entierra vivo y más tarde descuartiza en catorce pedazos a su hermano Osiris. La viuda Isis se lanza a la búsqueda de los fragmentos y los encuentra todos menos uno, el pene, que ha sido devorado por los peces. Frustrada, Isis fabrica un falo de barro cocido (quién sabe si del mismo tamaño que el original), lo une al cadáver y lo besa, “soplando” la vida en su interior y resucitando a su marido. Thierry Leguay, autor de Histoire raisonnée de la fellation, fija en este mito la mención más antigua al sexo oral. No es la única. Como expliqué en el Jot Down número 3, una leyenda atribuye a Cleopatra la invención del vibrador empleando un tubo de cobre relleno de abejas. Y otra historia apócrifa la sitúa como experta feladora, probablemente por su nombre griego Merichane, que significa “la boquiabierta”, “la de boca grande” o “Julia Roberts”, pero que en un alarde de imaginación se ha traducido a veces como “la boca de los diez mil hombres”. Una improbable leyenda similar atribuye a la emperatriz china Wu Zetian un decreto por el que los embajadores de otras tierras debían rendirle pleitesía mediante un cunnilingus. Y en una lectura atenta delCantar de los Cantares de la Biblia resulta sospechoso el versículo “Tu ombligo es un cántaro en el que no falta el vino aromático”, que tiene más sentido, como defienden ciertos lingüistas, traduciendo “vulva” en lugar de “ombligo”. En el Kama Sutra, escrito alrededor del s. III a. C., existen referencias ilustradas al “congreso bucal” o auparishtaka. Y más explícitas y hasta cómicas resultan las piezas pornográficas de cerámica de la cultura moche, que floreció en Perú entre el 200 y el 700 d. C. Podemos seguir el rastro histórico del cunnilingus a través de expresiones populares camufladas. Por ejemplo,tipping the velvet, expresión extraída del porno victoriano y usada por Sarah Waters como título de una lésbica novela traducida aquí como El lustre de la perla. O la frase moustache ride (“cabalgada de bigote”), orgulloso eufemismo cowboy originado en Texas en el siglo XIX para describir a la mujer sentada sobre la cara del hombre. En cuanto a su representación gráfica, ya comenté que es complicado encontrar en el arte imágenes explícitas de vulvas. En los frescos eróticos conservados en Pompeya podemos ver varias escenas de cunnilingus, pero a los romanos les dedicaré una sección entera más adelante. Alguna de las representaciones pictóricas más precisas y ponedoras de cunnilingus las realizó Édouard Henri-Avril, que bajo el pseudónimo de Paul Avril pintó a finales del siglo XIX escenas eróticas de todo tipo con habilidad y elegancia. Pero la gran explosión del sexo oral, y en particular de la fellatio, en el imaginario popular llegó en 1972 con la película Deep Throat (Garganta profunda) y su lisérgico argumento: una chica descubre que su clítoris está alojado en la garganta, por lo que las felaciones profundas (y, supongo, los ataques de tos) le producen arrebatadores orgasmos. Existe constancia histórica del clítoris movedizo de Marie Bonaparte, pero todo tiene un límite. Reconozco la importancia de Deep Throat como icono liberador de masas, pero nunca me ha gustado la película en sí. Su actriz protagonista, Linda Lovelace, aparentemente rodaba porno bajo la amenaza constante de un marido alcohólico y maltratador. Años más tarde Linda se convertiría en ferviente activista antiporno, aunque afirmó amargamente en una ocasión que se sentía explotada por las abolicionistas. Desde mi punto de vista, erradicar la pornografía porque existan abusos en su seno es como querer eliminar las zapatillas deportivas por los talleres ilegales de Camboya. Sin embargo, cierto es que el porno necesita una renovación a fondo, y dejar de santificar Deep Throat sería un buen comienzo. En películas recientes se muestran felaciones y cunnilingus no simulados en un contexto no pornográfico: The Brown Bunny, con Chloë Sevigny (como ya comenté), Baise-moi, Intimacy, Shortbus, Nine songs… O el tórrido cunnilingus de James Bullard en Ken Park, que llegó al cartel de la película. Pero la apoteosis sociológica de lafellatio llegó con la no ficción: Monica Lewinsky y su “relación impropia” con el presidente Clinton. Semanas de discusiones sobre si podían o no considerarse adulterio una mamada y la inserción de un habano. Y, como colofón, una mancha en un vestido que bien podría haber exhibido Andy Warhol como pop art. 3. La sutil diferencia entre fellatio e irrumatio “Pedicabo ego vos et irrumabo”. Gayo Valerio Catulo, Carmen 16 En el fantástico ensayo El sexo y el espanto, de Pascal Quignard, se analiza la sexualidad grecorromana desde todos los ángulos posibles. Su moral sexual no distinguía especialmente entre homosexualidad y heterosexualidad (conceptos que no utilizaban), sino entre actividad y pasividad. La sodomía activa no representaba ningún problema, pero un homosexual pasivo no podía participar en política ni tenía derechos ciudadanos. Un dominus que sodomizara a uno de sus esclavos no tendría problema, pero uno que se hiciera sodomizar por un esclavo cometería una infamia. Con el sexo oral ocurría algo parecido. En una fellatio la parte activa se introduce el miembro en la boca mientras que el dueño del pene “se deja hacer”. Para un ciudadano romano ese chupar espontáneamente (fellare significa “chupar”) sería incomprensible. La irrumatio la realizaban penetrando activa y repetidamente la boca del receptor pasivo: lo que en argot actual se llama face fucking. Para un romano la sodomía activa (pedicare) y la irrumación eran virtuosas; la felación y la pasividad anal, infames. La boca es el órgano de la oratoria y la política: silenciar a un ciudadano irrumándole, es decir, metiéndole el miembro en la boca, era un insulto, una demostración de poder. De ahí la amenaza de Catulo en Carmen 16: ante un par de amigos que le consideran impúdico o sensiblero, el poeta responde “pedicabo ego vos et irrumabo”, es decir, “os follaré el culo y la boca”, reafirmaré mi hombría (virtus). El cunnilingus tenía tan mala fama como la fellatio. Se le atribuía a las mujeres griegas de Lesbos (el verbolesbiázein significaba “lamer”), y según Quignard, “esta práctica, tolerable en los gineceos, en el caso del hombre libre era considerada una infamia a partir del momento en que le crecía la barba”. Y no precisamente porque los pelos fueran a resultarle rasposos en la vulva a la mujer. Sin embargo, el cunnilingus tuvo un insospechado defensor: al emperador Tiberio le apasionaba lamer la vulva de las matronas. Y es que los Princeps(emperadores) tenían poder y autoridad para realizar lo prohibido, aunque eso no les librase de una cierta chirigota popular. Cuando una dama noble llamada Malonia prefirió suicidarse antes que dejarse lamer por Tiberio, una sátira inmortalizó la frase Hircum vetulum capreis naturam ligurire (“el chivo viejo lame las partes naturales de las cabras”). Aunque hoy en día la centralidad de la irrumatio haya sido sustituida por la fellatio, su carga de dominio y sumisión se mantiene. Vemos un buen ejemplo en este fragmento de El animal moribundo, de Phillip Roth, donde una irrumatio provoca una cruenta batalla de sexos, sin prisioneros y a cara de perro: Cierta noche, cuando ella estaba tendida en la cama, pasivamente boca arriba, a la espera de que le separase las piernas y me deslizara adentro, en lugar de hacer eso le apoyé la cabeza en ángulo contra la cabecera de la cama, y con mis rodillas a uno y otro lado de su cuerpo, me incliné hacia su cara y rítmicamente, sin interrupción, la follé por la boca. (…) Con la intención de conmocionarla la mantuve allí inmóvil tomando un mechón de su cabello y rodeándome el puño con él, como una tralla, como una correa, como las riendas que se fijan al bocado de la brida. (…) Ese acto de dominio le permite pensar: ‘Esto es precisamente lo que yo imaginaba que era el sexo. Es bestial… este tío no es un bestia pero se encamina hacia la bestialidad’. Después de correrme, cuando me retiré, Consuelo no solo parecía horrorizada, sino también enfurecida. (…) Todavía me encontraba encima de ella (arrodillando y goteando sobre ella), y nos mirábamos fríamente a los ojos cuando, después de tragar con dificultad, dentelló. De improviso. Cruelmente. A mí. No lo fingía. Era instintivo. Dentelló empleando toda la fuerza de los músculos masticatorios para alzar con violencia la mandíbula inferior. Era como si me estuviera diciendo: ‘esto es lo que podría haber hecho, esto es lo que quería hacer y esto es lo que no he hecho’. Por fin la respuesta directa, incisiva y elemental de la reservada belleza clásica. (…) Ese fue el verdadero comienzo de su dominio, el dominio en el que mi dominio la había iniciado. Soy el autor de su dominio sobre mí. No se bromea con la vagina dentata. Aunque ya que hablamos de mordiscos: hace poco me hablaron de una escena clave de La muerte de Mikel, película de Imanol Uribe de 1984, en la que un criptohomosexual Imanol Arias pone a prueba su matrimonio mordiéndole por sorpresa la vulva a su esposa en pleno cunnilingus. Pero busquemos un reposo momentáneo a tanta lucha de poder con un interludio gastronómico. 4. Cocinar con ingredientes naturales “Una cucharadita de semen contiene la misma cantidad de proteínas que la clara de un huevo. Sin embargo, su obtención puede ser mucho más divertida”. Miriam Stoppard Hace tiempo, mientras buscaba argumentos para convencer a posibles partenaires de la riqueza de proteínas, vitaminas y minerales de mi esperma, topé con un libro que recomiendo calurosamente: Cosecha natural. No solo elogia las propiedades organolépticas del semen (sabor dinámico dependiente de la dieta del proveedor, olor agradable, textura suave), sino que proporciona trucos y recetas para cocinarlo. Platos de nouvelle cuisine como “Caviar ligeramente más salado”, “Ostras artesanas”, “Batido de fresa rico en proteínas” o cócteles como el lebowskiano “Ruso casi Blanco”. En algún caso el libro recomienda añadir el ingrediente clave ante los comensales, justo antes de servir el plato, para que tenga la mayor frescura posible. Entiendo que pueda parecer una dieta chocante, pero tampoco es tan extraña. En varias tribus de PapÚa Nueva Guinea existen rituales de paso a la edad adulta que incluyen la ingestión de semen de personajes notables de la aldea, como forma de alcanzar la masculinidad y la madurez sexual. Pero no muy lejos de allí, en Malasia, tanto la sodomía como la felación son consideradas antinaturales y (al menos teóricamente) castigadas con penas de hasta veinte años de cárcel y un número similar de latigazos. Vivimos en un mundo extraño. En cualquier caso, la ingesta de semen tiene un beneficio reconocido para la salud. La preclampsia (una peligrosa complicación del embarazo) está causada por el rechazo biológico de la madre a las proteínas “externas” de feto y placenta, que contienen la carga genética ajena del padre. Así pues, la ingestión regular del esperma del padre podría aumentar la tolerancia inmunológica de la madre a esas proteínas, reduciendo a la mitad el riesgo de preclampsia… suponiendo que el esperma ingerido sea el del auténtico padre, ejem. 5. You never go ass to mouth! “Hoy en día puedes hacer lo que quieras —anal, oral, fisting— pero tienes que llevar guantes, condones, protección”. Slavoj Žižek Hay quien cree erróneamente que el sexo oral está completamente exento de riesgos de ETS. Pero ay, el único comportamiento con riesgo cero es, tristemente, la abstinencia. El sexo oral es comparativamente muchísimo menos peligroso que el vaginal o anal, pero no está exento de posibilidad de contagio de VIH, HPV o algún otro simpático virus, sobre todo si hay heriditas en las encías o la lengua. Lo mejor es asegurarse de la salud delpartenaire, pero en caso de dudas, se recomienda usar preservativo para las felaciones y una barrera de látex para el cunnilingus. ¿Incómodo? Pues sí, qué se le va a hacer. Otro factor higiénico a tener en cuenta durante una felación es qué estaba haciendo justo antes el miembro irrumador o felado. Y aquí podemos recurrir de nuevo a la sabiduría de Kevin Smith, esta vez en Clerks 2: “You never go ass to mouth!”, es decir: “¡Nunca del culo a la boca!”. Supongo que no es necesario que entre en detalles. Hay quien se preocupa por el riesgo de embarazo mediante sexo oral de forma indirecta. Boris Becker hizo nacer en 2001 una leyenda urbana al respecto que siempre he encontrado particularmente graciosa. Cuando una modelo rusa llamada Angela Ermakova la acusó de ser el padre de su hija recién nacida, Becker sostuvo que eso era imposible, porque solo había mantenido sexo oral con ella (je, como Clinton). Pero al resultar positiva la prueba de paternidad, los abogados de Becker sostuvieron que la concepción había sido un plan de la mafia rusa. La modelo habría retenido el esperma en la boca, congelándolo antes de diez minutos, para inseminarse y poder chantajear al tenista. Ignoro cuánto tiempo mantuvo Boris esa estupidez, pero la historia terminó cambiando a un más plausible polvo de cinco minutos en un armario de artículos de limpieza. Y ya que entramos en el mundo de los deportistas, me permito una advertencia. El barcelonés Dani Plaza, medalla de oro en 20 km marcha en Barcelona 92, practicó un larguísimo cunnilingus a su mujer embarazada la noche antes del control antidopaje y dio positivo en nandrolona. La relación causa-efecto entre ambos fenómenos parece tenue al primer vistazo, pero no más que el chuletón de Contador o las explicaciones de Dennis Mitchell(“di positivo en testosterona porque la noche anterior tomé cinco cervezas, follé cuatro veces y no dormí”). 6. ¿Hoy por ti, mañana por mí? “Se la he chupado a algún tío simplemente porque en ese momento me quedé sin conversación”. Anne Lamott,Crooked Little Heart Según ciertas encuestas, solo un 32% de mujeres y un porcentaje inferior de hombres obtienen placer proporcionando sexo oral; a ellos dedicaré las últimas frases del artículo. Pero antes, pongámonos en la situación de la desafortunada persona que no disfruta engullendo obeliscos ni hocicando vulvas pero sí obtiene placer de que otro se afane entre sus genitales. El impulso que le lleva a practicar activamente sexo oral está bien estudiado por la sociología: el altruismo recíproco. El hoy por ti, mañana por mí, el “quid pro quo, señorita Starling” de Hannibal Lecter. Y conste que, aunque lo diga el caníbal, quid pro quo no significa “una cosa a cambio de otra”, sino “confundir una cosa con otra”; más correcto sería do ut des, this for that, da y recibirás, los generosos heredarán la Tierra. Un comportamiento en el que no se pide algo explícitamente, pero cuando se otorga se espera recibir un pago similar a cambio, aunque no sea en ese mismo momento o incluso procedente de la misma persona. Los regalos de valor cuidadosamente calculado entre japoneses, los banquetes recíprocos de los indios Yanomami, los hobbits y sus mathoms (regalos inútiles pero siempre correspondidos). Para mucha gente las felaciones y cunnilingus siguen un patrón similar: algo cansado y costoso, pero que puede verse recompensado con una sesión oral equivalente u otro tipo de estimulación sexual percibida como unidireccional. Lame y serás lamido. Es un deber hacia la humanidad castigar el egoísmo: si se aísla sexualmente a los individuos “tramposos” que se niegan a corresponder, ese comportamiento irá desapareciendo evolutivamente y viviremos en un mundo mejor. Hay quien intenta no equiparar felación y cunnilingus empleando la leyenda negra de la vulva maloliente, que convertiría el sexo oral femenino en una tortura intrínseca y algo que practicar solo muy de vez en cuando. Tonterías. Ya dije y mantengo que un coño limpio y libre de vaginosis huele y sabe de maravilla. Ni siquiera hace falta recurrir a la Honey de El perfume del invisible de Milo Manara. Los motivos por los que practicar sexo oral son muchos y variados, sea como juego previo al coito o práctica sexual en sí misma. Siempre me han intrigado las metáforas de béisbol de las películas americanas de institutos, en las que el sexo oral debe ser más que “llegar a la segunda base” pero menos que un home run; en cualquier caso una actividad que permite intimidad sexual entre adolescentes sin perder la virginidad ni arriesgarse a un embarazo (excepto si eres Boris Becker). Pero el principal motivo por el que hacerlo es, evidentemente, porque se disfruta. Así quiero terminar este pequeño repaso a la oralidad sexual: homenajeando a ese poco más del 30% de personas que disfrutan enormemente del hecho de estar proporcionando placer; héroes y heroínas que pasan horas concentrados en un acto zen, un paréntesis plácido en el espacio-tiempo que reduce todo el universo, todo, a una boca, unos genitales y una cara. Porque el rostro de la persona que recibe la felación o el cunnilingus es en realidad el auténtico protagonista. Zor Neurobashing, de Omnia-X, tiene claro que hay que llevar la contraria al título de este artículo y mantener los ojos bien abiertos: “lo que excita son las caras, los gemiditos y los retorcimientos de la chica. Y cuanto más les gusta, mejores caras ponen y claro, el condicionamiento es muy bueno”. Como en toda artesanía, la práctica constante permite la excelencia. Así sea.

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