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ClaudiaPalavecin

Usuario (Argentina)

Primer post: 4 jul 2012Último post: 4 jul 2012
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Resumen por capítulos: "El Segundo Sexo" de S.de
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/4/2012

Así, pues, empezaremos por discutir los puntos de vista adoptados por la biología, el psicoanálisis y el materialismo histórico sobre la mujer. Trataremos de mostrar en seguida, positivamente, cómo se ha constituido la «realidad femenina», por qué la mujer ha sido definida como lo Otro y cuáles han sido las consecuencias desde el punto de vista de los hombres. Luego descubriremos, desde el punto de vista de las mujeres, el mundo tal y como se les propone; y podremos comprender con qué dificultades tropiezan en el momento en que, tratando de evadirse de la esfera que les ha sido asignada hasta el presente, pretenden participar del mitsein humano. Capítulo I: Los Datos De La Biología Se define a la mujer como "hembra" de manera peyorativa. Este término la confina a su sexo, por lo que le parece al hombre despreciable. Él, para justificarse, acude a la biología: la palabra "hembra" despierta en él un montón de imágenes: el óvulo castrando al espermatozoide, la araña que tritura a su compañero, la perra en celo que corretea por las calles, etc. Inerte, estúpida, insensible, humillada. El hombre proyecta en la mujer a todas las hembras a la vez. Pero, ¿qué singular especie de hembra se realiza en la mujer?. En conjunto, los dos sexos representan dos aspectos diversos de la vida de la especie. Su oposición no es la de una actividad y la de una pasividad. No sólo el óvulo es activo, también lo es el desarrollo del embrión. El espermatozoide sólo crea, el óvulo solo puede mantenerse superándose, de lo contrario hay regresión y degenera. En la hembra es la continuidad de la vida la que trata de realizarse, mientras que la separación de fuerzas nuevas e individualizadas es suscitada por iniciativa del macho. Entonces a él le está permitido afirmarse en su autonomía, y en cambio, la individualidad de la hembra es combatida por el interés de la especie, aparece poseída por potencias extrañas, enajenada. En la Humanidad, nacen tantos individuos mujeres como varones; la evolución de los embriones es análoga; sin embargo, diríase que el organismo macho se define de repente como macho, mientras que el embrión vacila en aceptar su feminidad. Una vez constituidos los órganos genitales son simétricos en los dos sexos. Ni sus fórmulas, ni las singularidades anatómicas definen a la hembra como tal. Lo que la distingue del macho es su evolución funcional. Comparativamente, el desarrollo del hombre es simple: crece casi regularmente hasta los 15 o 16 años, en que empieza la espermatogénesis. Desde entonces el macho individual tiene una vida sexual que normalmente está integrada en su existencia individual. La historia de la mujer es mucho más compleja: desde su nacimiento la especia ha tomado posesión de ella y procura afirmarse; al venir al mundo, la mujer atraviesa una suerte de primera pubertad, la especie reafirma sus derechos. el ovario se congestiona y agranda, uno de los óvulos llega a la madurez y se inicia el ciclo menstrual: No sin resistencia la mujer deja que la especie se instale en ella, y ese combate la debilita y la pone en peligro:mueren 128 niñas por cada 100 niños desde los 14 hasta los 16 años. Desde la pubertad hasta la menopausia la mujer es sede de una historia que se desarrolla en ella y que no la concierne personalmente. En el ciclo menstrual no hay ninguna finalidad individual. Este complejo proceso transforma a todo el organismo, puesto que se acompaña de secreciones hormonales que reaccionan sobre el tiroides y la hipófisis, sobre el sistema nervioso central y el vegetativo; y por consiguiente, sobre las vísceras. Casi todas las mujeres presentan trastornos durante este período. En este período es cuando siente más penosamente a su cuerpo como una cosa opaca y enajenada; ese cuerpo es presa de una vida terca y extraña que en todos los mese hace y deshace en su interior una cuna. La mujer como el hombre es su cuerpo, pero su cuerpo es algo distinto a ella misma. La gestación es una labor fatigosa que no ofrece a la mujer una un beneficio individual y le exige, por el contrario, pesados sacrificios (falta de apetito, vómitos, empobrecimiento en fósforo, en hierro (anemia); y si la mujer no es robusta, si su higiene no ha sido cuidada; quedará prematuramente deformada y envejecida por las repetidas maternidades. El mismo parto es doloroso y peligroso. Es en esa crisis cuando se ve con la máxima evidencia que el cuerpo no siempre satisface a la especie y al individuo al mismo tiempo.La lactancia es también una servidumbre agotadora; la subida de la leche es dolorosa, va con frecuencia acompañada de fiebre y la madre alimenta al recién nacido con detrimento de su propio vigor. La mujer se libera del dominio de le especie por medio de una crisis igualmente difícil: entre los 45 y los 50 años, se desarrollan los fenómenos de la menopausia: sofocos, hipertensión,nerviosidad... A las diferenciaciones propiamente sexuales se agregan otras que son consecuencias de las mismas: por término medio, la mujer es más pequeña que el hombre, tiene menos peso, su esqueleto es más frágil, la pelvis es más ancha. El aspecto general es netamente diferente en los dos sexos. La fuerza muscular es mucho menos en la mujer; tiene menos capacidad respiratoria, el peso específico de su sangre es menor, su pulso late con mayor velocidad; su sistema vascular es más inestable, la mujer fija mucho menos que el hombre las sales del calcio. Esta inestabilidad provoca desórdenes en los ovarios y en las tiroides; y la irregularidad de las secreciones endocrinas reacciona sobre el sistema nervios. Como consecuencia está afectada su emotividad, ligada a las variaciones musculares: palpitaciones, rubor, etc., razón por la cual están sujetas a manifestaciones convulsivas: lágrimas, risas locas, crisis nerviosas. La conclusión es que, de todas las hembras mamíferas, la mujer es la más profundamente alineada y la que más violentamente rechaza esta alineación: en ninguna de ellas es más imperiosa y más difícilmente aceptada la esclavización del organismo a la función reproductora. Si se la compara con el macho, este aparece como un ser infinitamente privilegiado: su existencia genital no contraria su vida personal , que se desarrolla de manera contínua, sin crisis, y generalmente, sin accidentes. Estos datos biológicos son elemento esencial de su situación; porque siendo el cuerpo el instrumento de su asidero en el mundo, este se presenta de manera muy distinta según que sea asido de un modo u otro. Pero no constituyen para ella un destino petrificado, no bastan para definir una jerarquía de los sexos, no explican porqué la mujer es lo Otro.

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