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Chunitah

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Primer post: 13 jul 2011Último post: 13 jul 2011
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Los vibradores, ¿son peligrosos?
Los vibradores, ¿son peligrosos?
FemmeporAnónimo7/13/2011

Los vibradores, ¿son peligrosos? Los juguetes eróticos –especialmente los vibradores- ya no son un tabú y, cada vez más, forman parte de la intimidad y el placer de las parejas. Totalmente integrados a las prácticas sexuales, ya son un miembro más en las relaciones. Sin embargo, así como a nivel sexual son excelentes acompañantes del goce y, bien utilizados, no provocan daños, el material del que están hechos algunos de ellos ha hecho sonar las alarmas en países como Dinamarca y Alemania. Embarazadas, las más afectadas Los ftalatos son sustancias que dan elasticidad y flexibilidad a los plásticos cuyo uso industrial está muy extendido. Y están presentes en algunos vibradores. Pero, ¿qué efectos producen? “Hasta 1982 no se había considerado la toxicidad de los ftalatos en el ser humano. En ese año, un estudio del Programa Nacional de Toxicología de los EEUU informó que los mismos tenían efecto cancerígeno en las ratas. Actualmente, esta posibilidad se ha minimizado, aunque se destacan los efectos sobre el sistema endócrino durante la gestación, fundamentalmente en los fetos varones por la acción sobre la testosterona (los ftalatos son antiandrogénicos). Las lesiones reportadas son: malformaciones en el pene, pobre desarrollo de la próstata y de las vesículas seminales y falta de descenso testicular”, explica el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo. Algunos estudios estadísticos que asociaron la exposición a estas sustancias durante el embarazo detectaron diversos problemas en el normal desarrollo del proceso. La investigación que alertó a la comunidad científica sobre estos peligros fue realizada por la ginecóloga Shanna Swan, de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos. Desde entonces, se está trabajando intensamente en el análisis de la relación entre la exposición prenatal a ftalatos y la reducción de la testosterona: una de las conclusiones más importantes que se verificaron fue una cierta feminización de los futuros varones. Según las últimas investigaciones realizadas, los ftalatos no producirían lesiones específicas en los adultos. “Lo que se sabe es que tienden a depositarse en los tejidos grasos, favoreciendo su acumulación. Hay reportes que indican que las mujeres embarazadas expuestas a ftalatos tienen más riesgo de padecer preeclampsia y vómitos frecuentes. En 1999, el Ministerio de Salud prohibió el uso de ftalatos en juguetes destinados para ser chupados o mordidos por niños menores de 3 años y reguló su uso en otros productos como los insumos médicos”, agrega Ghedin. La pregunta que surge inmediatamente es: ¿cuánto tiempo de uso de un vibrador debería considerarse peligroso y con riesgo de afectar un feto? La respuesta del sexólogo es clara: “Como lo evidencian los estudios es riesgo mayor lo tienen las mujeres embarazadas. La exposición frecuente con ftalatos aumentaría la acumulación con mayor probabilidad de efectos tóxicos. Hay que tener en cuenta que muchos juguetes sexuales no poseen etiquetas que informen sobre el contenido de ftalatos (debe decir Dop free, PVC free, o libre de ftalatos); los menos pueden informar “empresa sexualmente responsable”. Estas sustancias se reconocen por el olor fuerte a plástico. Si surge alguna duda, lo importante es preguntar. Y, si la respuesta no es satisfactoria, conviene no comprarlo. En el caso de las mujeres embarazadas no mejor es abstenerse de su uso”.

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¿Con qué fantasean las mujeres?
¿Con qué fantasean las mujeres?
FemmeporAnónimo7/13/2011

¿Con qué fantasean las mujeres? Las fantasías, según Sigmund Freud, son, ante todo, sueños diurnos, escenas, episodios, novelas, ficciones que las personas forjan y se narran a sí mismas en estado de vigilia (despiertos). Son imágenes mentales que pueden contener una escena completa o sólo recortes o imágenes aisladas, y en general desarrollan y visualizan deseos no siempre insatisfechos. Y/o recrean situaciones estimulantes y placenteras que la persona no desearía realizar en la realidad: son fantasías y allí concentran todo su "poder". Las fantasías son, tanto para los varones como para las mujeres, producciones del psiquismo, de la mente humana, que nos permiten jugar y explorar dentro de nuestras almas y entregarnos a placeres y deseos que en la realidad nos resultarían prohibidos y hasta bochornosos. El sujeto que crea dicha fantasía siempre forma parte de la misma: ya sea como participante o como espectador. Las personas se permiten, a través de sus fantasías, imaginar, crear y participar de situaciones que probablemente jamás concretarían en la realidad, en general por culpa o vergüenza. La actividad sexual propiamente dicha nace y se desarrolla en las fantasías. Las adolescentes tienen fantasías sexuales sobre la primera relación sexual, el primer beso, un encuentro deseado, escenas privadas y excitantes que van trazando el camino para el desarrollo de la identidad y de la actividad sexual futura. Las mujeres suelen tener un mundo muy amplio de fantasías sexuales. Han sido educadas con más limitaciones y represiones sexuales que los varones. Su actividad sexual se desarrolla en gran parte en la fantasía y su contenido es más romántico que erótico-sexual. Los varones expresan sus impulsos y deseos sexuales con mayores libertades y permisos. Es más, socialmente se los invita a fantasear y desarrollar sus fantasías sexuales como garantía de machismo y hombría. Las mujeres, en cambio, son educadas para enamorarse y recién allí, en ese estado ideal, tendrán permiso para el sexo y/o para fantasear con el ser amado. Pero en la fantasía vale todo y las mujeres se están animando a enriquecer su vida sexual. A medida que se despojan de prejuicios y mandatos sociales y culturales, se permiten explorar en su interior creando escenas y situaciones sumamente excitantes que enriquecen y amplían sus posibilidades de dar y recibir placer sexual. Cuando este camino está permitido, se facilita su desarrollo y se descubren muchas veces zonas desconocidas en la mente humana. No hay que asustarse: son sólo fantasías. Pueden ser privadas o compartidas con la pareja. Y cabe aclarar que en lo que respecta a la sexualidad humana y adulta, todo está permitido, en tanto no exista coerción, ni abuso, ni maltrato a personas, tanto menores de edad como a otros adultos que no deseen compartir dicha práctica sexual o fantasía. Algunas fantasías sexuales femeninas: - Menage a trois. Relaciones sexuales en las que participan tres personas del mismo o diferente sexo. - Relaciones sexuales con una mujer. Son muy frecuentes y no determinan que quien fantasea tenga una identidad sexual de tipo homosexual. - Escenas de seducción en la que ella se siente observada y deseada por otros/as. - Voyeurismo. Mirar, observar a otros/as manteniendo relaciones sexuales. - Fantasía de violación sexual. Esta fantasía confirma a la mujer en un rol pasivo tan fomentado por la cultura falo céntrica y no significa de ninguna manera que lo desee en la realidad. La fantasía está bajo su control y no es peligrosa. En cambio, un hecho real de estas características no tendría nada de placentero ni excitante, por el contario, sería absolutamente traumático, violento y degradante. - El uso de lencería erótica, el cambio de roles en la pareja, jugar interpretando personajes reales o fantaseados, la estimulación de todos los sentidos a través de sabores, sonidos, olores, imágenes visuales y sensaciones corporales, la estimulación y descubrimiento de zonas erógenas en el cuerpo, desencadenan y enriquecen las fantasías sexuales y por lo tanto la vida sexual de las personas. Creé mi comunidad para compartir mis cosas http://www.taringa.net/comunidades/chunitah-amigos/

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"Súper sexo": mitos, tabúes y mentiras, a la ord
FemmeporAnónimo7/13/2011

"Súper sexo": mitos, tabúes y mentiras, a la orden del día Los mitos y mentiras vinculados con la potencia, los tiempos, la creatividad y el rendimiento sexual circulan entre nosotros y muchas veces complican a las parejas y limitan su capacidad de disfrute. "A pesar de la evolución que ha alcanzado la sociedad occidental en todos los aspectos y también en el relacionado con la visión y actitud ante la sexualidad, aún siguen vigentes innumerables mitos y tabúes. Han aparecido nuevos temores y cierta confusión, provocados precisamente por los cambios en el pensamiento social", dice Alicia Galloti, autora del Kamasutra ilustrado, entre otros libros especializados. Algunos preconceptos Entre quienes se acercan a los cursos y clases que Paola Kullock dicta en PK Escuela de Sexo, aparecen preconceptos que comparten hombres y mujeres y que la especialista considera carentes de todo sustento. Entre los más frecuentes figuran los siguientes: * Ellos siempre quieren. * Siempre terminamos juntos. * El sexo debe surgir espontáneamente. * Las mujeres tienen orgasmos cuando practican sexo oral. * Es suficiente con la penetración para tener orgasmos. * A todos los hombres les gusta todo. Frente a personas que dicen tener sexo todos los días de la semana y durante horas, ser usuarios asiduos de juguetes sexuales, haber participado de tríos y anécdotas por el estilo, los que saben dicen que, generalmente, son exageraciones o mentiras lisas y llanas. "¿Tener sexo todos los días toda la noche? Al principio de la relación puede ser... o de muy jovencitos... ¡y a veces! Los juguetes sexuales se compran mucho, pero no se usan... Y los tríos son una fantasía recurrente, pero llevarlo a la práctica... Es otra cosa", reflexiona Kullock, que así desarma y derriba una a una las frases que se dicen tantas veces con una bajísima cuota de sinceridad. "Nos mentimos mucho, incluso entre nosotras, entonces llegamos a casa después de escuchar cómo los maridos de las otras las correteaban por toda la casa o las hacían acabar 20 veces... Y yo tengo problemas, y me falta tiempo, y no tengo ganas, y él prefiere ver fútbol... O no valora mi arreglo... Es como cuando vas a un hotel y la de al lado grita mucho más que nosotras, y pensás ´A mí no me hacen eso´, y él dice: ´Ella no grita así´ y nos frustramos", detalla Kullock, autora del libro Sexo, ponele ganas, recientemente editado. Medidas imaginarias Alicia Galloti refiere un viejo mito que, asegura, con los años y la información disponible, todavía sigue vigente. Se trata de comparar la calidad del orgasmo clitórico con el vaginal. "Hay quienes siguen opinando que existen dos tipos de orgasmo femenino, y que uno es mejor que el otro, aunque en realidad es el mismo", afirma Galloti. "Que el tamaño del pene es importantísimo para la felicidad de las mujeres es otra de las ideas que no tienen sustento", desmiente el doctor Juan Carlos Kusnetzoff. Otra de las preocupaciones más difundidas tiene que ver con los tiempos, como si hacer el amor fuese correr una maratón. Alicia Galloti dice que, entre las preguntas que le hacen a través de su página web se repiten: ¿Cuántos minutos deben durar los juegos previos? y ¿Cuál es el mínimo y el máximo del coito? "Evidentemente, esas dudas sintetizan dos grandes mentiras: seguir considerando el coito como la práctica más importante y no como una más y, la otra, desconocer que el erotismo, la sensualidad y el placer no tienen reglas fijas ni recetas", puntualiza la especialista. Saber disfrutar de la vida En relación al goce de las mujeres, la desinformación también se expande al área de los multiorgasmos. "Muchas mujeres creen que experimentar un multiorgasmo es equivalente a experimentar un gran número de orgasmos a la vez, cuando en realidad esto sucede cuando la mujer tiene más de uno durante la práctica del acto sexual", explica Emilse Sica, brand manager de Prime, a partir de su experiencia en estudios referidos a la sexualidad de los argentinos. "La mejor noticia es que cualquier mujer tiene la capacidad de ser multiorgásmica, y lo único que tiene que hacer para serlo es conocer muy bien su cuerpo y sus zonas erógenas", aconseja. El "súper sexo" se presenta entonces como un objetivo a cumplir para muchos mujeres y hombres. "No deja de ser una imposición social", explica Sica. "Hay un mensaje desde los medios que todo el tiempo nos está marcando ideales o prototipos muy lejanos de la realidad, la vida cotidiana y la rutina que la mayoría vivimos. Antes de exigirnos tener un súper sexo tenemos que empezar por permitirnos disfrutar en todos los órdenes de la vida. Si se logra esto, lo demás llegará solo, simplemente porque nos relajamos y nos permitimos ser felices", agrega. Frente a la desinformación y las exageraciones ajenas propuestas por los medios, hombres y mujeres se cuestionan a sí mismos. "Las mujeres, sin duda, tenemos miedo de no saber, de no ser sexies, lindas, calientes. Y los hombres dudan de su potencia, de su rendimiento y de su capacidad de dar placer. Hay fantasmas tan profundamente instalados que a veces se necesita ayuda profesional para poder exorcizarlos", concluye Paola Kullock. Los caminos en este sentido son variables; algunos acuden a un sexólogo, otros a libros y hay quienes toman el camino que en principio les resulta más sencillo: dejar de escuchar y empezar a disfrutar. Creé mi comunidad para compartir mis cosas http://www.taringa.net/comunidades/chunitah-amigos/

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Los ingredientes de una buena escena sexual
Los ingredientes de una buena escena sexual
FemmeporAnónimo7/13/2011

Los ingredientes de una buena escena sexual La escena sexual no se arma mágicamente cuando él y yo nos acostamos juntos. Se prepara mucho antes. Muchas veces empieza con una mirada, un gesto, un contacto fugaz con el cuerpo del otro. A veces, un recuerdo compartido, un perfume, una melodía que nos sugiere cosas. Algo se pone en marcha entre los dos. Y el deseo se enciende, nuestros cuerpos entran en calor. Seduzco, me dejo seducir, charlamos nos hacemos mimos y vamos armando la escena. Pero la relación sexual no sólo se produce entre dos personas sino también en los límites de un espacio físico y de un tiempo en general breve. El apuro quizá resulte comprensible en una pareja de adolescentes, apremiados por el frenesí y la falta de experiencia, pero muchos adultos atraviesan el acto sexual con el reloj puesto. Si queremos enriquecer nuestra sexualidad explorando todas las posibilidades que nos ofrece, debemos concederle un tiempo propio. Un tiempo para que podamos "sintonizarnos" el uno con el otro. Es el tiempo que la pareja se toma para llegar a amarse, a reconocerse, a re-encontrarse y así mantener encendido el deseo. Es tiempo dedicado a uno y es un tiempo muy necesario —como los minutos y horas de conversación o de silencio — para desplegar el ritual erótico. Muchas veces, para que una caricia en los genitales sea tan efectiva como (teóricamente) se supone que debe ser, es preciso un tiempo previo ocupado con otras caricias que pongan esa zona, fisiológica y psicológicamente, en condiciones de recibir y responder. La expectativa también acrecienta las sensaciones. ¿Cuánto más podemos vibrar si sabemos que nuestro compañero está llegando lenta, placenteramente, hacia el lugar donde más deseamos sentir su mano? Todos y cada uno de nosotros utiliza, para comunicarse sexualmente con los demás, un lenguaje de palabras, miradas, signos y gestos que revelan lo que sentimos, deseamos, rechazamos. Esos códigos varían de una persona a otra y de una cultura a otra. Conductas como besarse en la boca, que a nosotros nos resultan placenteras, son consideradas antihigiénicas y desagradables en otras sociedades. También operan códigos que cada una aprendió en su ámbito de crianza, y la historia personal pesa y está presente: ¿qué significaba en mi familia estar desnudos o besarnos? Muchas veces, los códigos aportados por los miembros de una pareja no coinciden. Nos quejamos del modo de actuar de nuestro compañero sin darnos cuenta que es esa la respuesta que él aprendió. Sin embargo, es importante tener claro que esas conductas son aprendidas y se pueden modificar, se pueden volver a aprender juntos para que nos resulten más cómodas y más gratificantes. Lenguaje sexual, un mundo de dos En el lenguaje del sexo es muy importante que se nos entienda. No cualquier tipo excitación da lo mismo, no cualquier estímulo nos lleva a las situaciones que queremos. Conocer y hacerle saber exactamente a mi pareja qué me gusta, qué quiero ese día, es básico para mantener un diálogo amoroso. No pongamos al otro en el papel de experto infalible que todo lo sabe y todo lo puede. Tampoco es real que nosotras no sabemos nada y por ello nos entregamos a la voluntad del otro. Nadie sabe más que yo sobre mi propio cuerpo y es justo compartir ese conocimiento abiertamente con mi compañero. Dentro de los lenguajes sexuales, el de las palabras es quizá el que más difícil nos resulta a las mujeres porque fuimos criadas en un ambiente en el cual estaba totalmente prohibido nombrar a nuestros genitales. Como consecuencia de aquella prohibición, a muchas les resulta totalmente desagradable el lenguaje explícito de los varones, quienes desde pequeños aprenden a nombrar sus genitales. La educación recibida por hombres y mujeres ha sido muy diferente. Nosotras estamos acostumbradas a utilizar eufemismos, y ellos a nombrar con términos directos. Es importante llegar a un lenguaje propio y personal que permita con una mirada adulta nombrar los genitales propios, los del otro y las situaciones sexuales con palabras coloquiales, no necesariamente científicas, pero que no produzcan incomodidad. El lenguaje amoroso usado dentro de las situaciones sexuales suele adquirir distintos significados: algunas mujeres se excitan cuando les dicen frases cariñosas, a otras les excita que les hablen de la acción que está transcurriendo. Es necesario e importante que una pareja explore ese lenguaje, el lenguaje de ellos. Ingredientes de la escena sexual: aportá lo tuyo * Intimidad para compartir nuestras emociones de la misma manera que compartimos nuestros cuerpos y poder así sentirnos física y espiritualmente cerca de nuestro compañero. * Honestidad para mostrar nuestros deseos y necesidades, no fingiendo lo que no sentimos. * Sensibilidad para captar lo que a nuestro compañero le agrada y preguntarle lo que necesita. * Confianza, como sentimiento necesario hacia el otro y hacia uno mismo para tener una buena relación sexual. * También es clave compartir, hacerle saber al otro cuando estoy bien con él y agradecerle cuando recibo algo bueno. * Darse tiempo, porque las relaciones rápidas pueden ser buenas una vez cada tanto, pero no sirven para formar una sexualidad entre dos personas. * Generosidad: cuando ambos nos preocupamos por darle al otro lo que necesita las cosas son mas gratas. * Espontaneidad para contactar con los propios sentimientos sexuales no temiendo expresarlos al tiempo que permitimos que nuestros deseos y fantasías fluyan. * Seguridad, porque la cama es un lugar muy especial para la igualdad de derechos. Si una se siente sexual y si el vinculo y la confianza lo permiten, no evitaremos hacer el primer movimiento para acercarse. * Creatividad para dejar que surja lo diferente. * Experimentar, ya que el ingenio es la clave del buen sexo. * Jugar y explorar, pues la sexualidad es para el placer, no para el sufrimiento. * Reírse y divertirse juntos. * Amar porque el amor es un factor muy importante en una buena relación sexual. Colorea todo con un matiz único. Cuando nos enamoramos, los encuentros sexuales nos permiten expresar lo que sentimos. Es y seguirá siendo el mejor afrodisíaco. Creé mi comunidad para compartir mis cosas

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¿Qué significan los sueños eróticos?
FemmeporAnónimo7/13/2011

¿Qué significan los sueños eróticos? Aquello que no podemos realizar en acto en nuestra vida consciente podemos permitírnoslo en nuestra vida onírica o en nuestras fantasías. La sexualidad está afectada negativamente por los mandatos y represiones sociales y culturales. Así, es bastante probable que nuestros sueños eróticos se ocupen de gran parte de las aprobaciones que en la vida diurna no nos otorgamos. Pero para entender este concepto en su real dimensión, analicemos primero sus dos términos por separado: * Los sueños (soñar, soñador, ensueño, soñado) se desarrollan en aquel espacio y tiempo donde el inconciente retoza como un niño realizando nuestros caprichos. Y los realiza, nos sumerge en escenas de dimensiones inimaginables en la vida real. Los sueños nos embriagan con su capacidad de alojar las aspiraciones íntimamente acunadas, sólidamente cobijadas. Sin duda, es una palabra ligada a las mejores cosas, a lo más amplio en cada uno. Los sueños habilitan nuestros permisos, nos permiten jugar con lo posible en uno, con lo lograble, con lo factible. Los sueños hablan de nuestra verdad más profunda. Dejamos en manos de lo onírico aquello que albergamos en nuestras fantasías, en nuestra esencia. Linda palabra, sana, cómplice, aliada de la vida. * Lo erótico alude siempre al deseo convertido en placer. Es el lugar donde los sentidos se expanden y nos comunican sus hallazgos. Nos ofrece la conexión con lo más profundo de nuestro interior, lo mejor y lo más honesto. Es pulsión de vida, expresión del espíritu. Erotismo proviene del término “eros”, amor. En él, la imaginación es terreno propicio, es el lenguaje de las sensaciones y emociones y por ello es un lugar de libertad y permisos. Decimos de él que nos permite oír lo inaudito y ver lo imperceptible y nos revela otro mundo que expande nuestras fronteras. Nuestro erotismo habla maravillas de nosotros, es un hecho existencial que se desarrolla en el territorio de nuestro cuerpo psíquico, físico y energético. El erotismo es poética corporal, ceremonia, representación, rito y metáfora. Nos permite ampliar toda forma de nuestro deseo de la mano de la imaginación, agente primario en la comunicación erótica. Así, si “sueño” es un término tan bello y “erotismo” lo es también, ¿qué podemos decir de los sueños eróticos? Dice el psicoanálisis que los sueños son realizaciones de deseos, se desarrollan en nuestro inconciente y se manifiestan a través de su simbología. Se dice del erotismo que es la celebración del deseo, que se mueve en la metáfora y que su lenguaje es la imaginación y la fantasía. A través de los sueños podemos desplegar y expandir nuestros límites, así como lo podemos realizar a través de las fantasías sexuales sin que esto indique que lo que soñamos o imaginamos tengamos que realizarlo en la vigilia o que si no lo realizamos es porque no nos atrevemos, porque lo reprimimos en la acción. Soberano malentendido. Los sueños eróticos tienen vida propia y valen por sí mismos, nos ofrecen el terreno necesario para que juguemos, rompamos, nos perdamos en lo sorprendente y no anticipable. Nos permiten explorar nuestras posibilidades menos pensadas. Es en el sueño donde el inconciente, la imaginación y las fantasías se despliegan a sus anchas. El soñar siempre remite a deseo. “Tener un sueño”, “perseguir un sueño”, “concretar un sueño”, son términos asociados al logro de algo fuertemente ansiado que implica un cierto estiramiento de lo “esperable” y hace cierta la ilusión. Todo sueño es verdad, ya que toda información de nuestra imaginación y de nuestro inconciente lo es y se transforma en real cuando lo integramos y lo hacemos propio. Entonces, una propuesta: ¿qué tal si le habilitamos una ruta, un camino, un atajo de entrada a nuestra cotidianeidad y comenzamos a hacer realidad nuestros sueños eróticos desplegándolos en nuestra sexualidad, en nuestros cuerpos, en nuestros espíritus? Lo que soñamos, imaginamos o fantaseamos nos habita, nos pertenece y lo más maravilloso es descubrirlo y aceptarlo para luego, en ejercicio de nuestra libertad, hacerlo acto. Creé mi comunidad para compartir mis cosas http://www.taringa.net/comunidades/chunitah-amigos/

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“Él se apura”: un típico problema en la cama
“Él se apura”: un típico problema en la cama
FemmeporAnónimo7/13/2011

“Él se apura”: un típico problema en la cama Existe una diferencia notable entre el tiempo necesario (mucho más corto) para que un hombre alcance el estado de orgasmo y el tiempo necesario (bastante más largo) para que una mujer pueda lograr el éxtasis. En promedio, el tiempo necesario para que una mujer pueda lograr un orgasmo profundo y satisfactorio es de 30 a 45 minutos. Si el hombre "termina" antes de este tiempo, la mujer no puede vivir plenamente el orgasmo. Eventualmente ella puede vivir el orgasmo clitoridiano, pero es más superficial que el orgasmo vaginal y cérvico-uterino. En cambio, si el acto amoroso dura más tiempo (y con continencia sexual tántrica puede durar varias horas), la mujer puede vivir orgasmos múltiples con un importante aumento de la energía vital, afectiva y mental. Distintas formas de “llegar” Durante el acto erótico, la mujer secreta diferentes tipos de líquidos (eyaculación femenina). Representan el potencial energético de la mujer y son equivalentes al esperma masculino. Se diferencian, entonces, de los líquidos de lubricación. Durante el orgasmo femenino hay contracciones específicas que eliminan estos líquidos y esto representa la pérdida del potencial vital de la mujer. Más allá de que exista un corto período de placer, después el nivel energético general baja considerablemente. Por el contrario, si la mujer vive el orgasmo sin perder estas potencialidades, ella puede tener más y más energía y puede vivir orgasmos múltiples más y más refinados. Practicando el amor tántrico con continencia sexual, los amantes viven experiencias amorosas cada vez más intensas. Tienen un horizonte prácticamente ilimitado de conciencia, amor y felicidad. Si practica el amor tántrico con orgasmos sin descarga, o sea respeta la continencia sexual, el hombre logra un estado de gran potencia y puede hacer el amor durante varias horas y le concede a la mujer la posibilidad de vivir múltiples orgasmos.

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El orgasmo bajo la lupa
FemmeporAnónimo7/13/2011

El orgasmo bajo la lupa Mucho se ha dicho sobre el momento del clímax. Se lo ha sacralizado y se lo ha rodeado de mitos y misterios. Sin embargo, es un proceso fisiológico con etapas muy claras, que los especialistas desgranan con frialdad de relojería. Te contamos qué nos pasa a nosotras y a ellos al momento del orgasmo. Estimulación Ellos: Comienza en el cerebro y la puede ocasionar algo real o imaginario. Se produce rápidamente. Nosotras: El contacto físico es la principal fuente de estímulos. Los cambios se dan paulatinamente. Respuesta Ellos: La sangre fluye con rapidez llenando los tejidos del pene. Puede aparecer un enrojecimiento del abdomen, del pecho, el cuello o la cara. Nosotras: Aparecen gotitas en los pliegues internos que lubrican la vagina. Los músculos se relajan. Clítoris y labios internos aumentan su tamaño. Sensaciones Ellos. Durante la penetración, el placer se incrementa llevándolo a un punto de no retorno, que provocará la eyaculación y el orgasmo. Nosotras. Los movimientos de nuestra pareja aumentan nuestro placer de manera progresiva sumando tensión que liberaremos en el clímax. Clímax Ellos: Con el orgasmo la tensión sexual llega a su punto máximo, tras lo cual la excitación declina rápidamente. En promedio, el hombre permanece entre 15 y 30 en la fase de meseta. Nosotras: A diferencia del hombre, luego del clímax la excitación va cediendo de manera lenta y gradual. Ambos: 0,8 segundos duran los intervalos entre las contracciones que provoca el orgasmo, tanto en el pene como en la vagina. Luego se hacen irregulares y desaparecen. Placer y eyaculación son resultados de dos procesos diferentes y pueden no suceder simultáneamente. El hombre puede eyacular como respuesta a la estimulación sin experimentar un orgasmo. Resolución Ellos: Luego de eyacular, la excitación desaparece. El pene pierde su rigidez y, por un tiempo general, se mantiene la relajación. Nosotras: Nuestro cuerpo vuelve a su estado normal lentamente. Si continúa la estimulación, podemos volver a sentir orgasmos. Creé mi comunidad para compartir mis cosas

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