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Es una de las tendencias mas alarmantes del pais: Oberven la encuesta: Sólo uno de cuatro adultos se cuida del Sida :: Surge de una encuesta realizada por celebrarse el lunes 1 de diciembre el Día Mundial de la Lucha contra el HIV Prevención y cuidados. Los adultos son los que menos se cuidan. Sólo el 26% de los argentinos adultos usa métodos para prevenir el contagio del Sida en todas sus relaciones sexuales, según una encuesta nacional de TNS Gallup. La encuesta, realizada como parte de una campaña contra el sida, se basó en 1000 entrevistas personales a mayores de 18 años, y sus resultados muestran grandes diferencias en la actitud frente al sida según el estado civil de las personas. Entre quienes no tienen pareja estable, uno de cada dos separados o divorciados no emplea métodos para prevenir el contagio, o lo hace sólo algunas veces. En cuanto al estado civil, tener una pareja estable no es sinónimo de ser inmune al VIH/sida y otras enfermedades de transmisión sexual. El 89% de los encuestados mencionó la transmisión sexual como una de las formas de contagio del VIH; 4 de cada 10 encuestados dijeron que el uso del preservativo evita el contagio. Otro factor que atenta contra el uso del preservativo es la idea, errónea pero extendida, de que la infección por VIH puede ser tratada como si fuera una infección que se cura con antibióticos. Otra asignatura pendiente en la lucha contra el VIH/sida, que en la Argentina afecta a unas 134.000 personas, es el reducido porcentaje de personas que se realizan los tests para detectar al virus. Según la encuesta realizada por TNS Gallup sólo 4 de cada 10 argentinos se han realizado alguna vez el test para detectar el VIH. Los porcentajes variaron significativamente, según lugar de residencia, edad y nivel socioeconómico según informa el diario La Nación. Mientras que el 58% de los porteños se realizó el test alguna vez, en el Gran Buenos Aires sólo el 43%, y en el interior, el 35%. Entre los que no se realizaron al test, la encuesta preguntó cuál había sido el motivo. El 42% no lo consideró necesario; al 31%, porque no se le ocurrió.
Guía practica Los ingredientes de tu próxima computadora En el momento de definir la configuración que tendrá la PC hay muchas variables para tener en cuenta: el procesador, la memoria RAM, el motherboard, el disco rígido y más. Aquí, algunos consejos para orientarte y comprar lo que más te conviene Hace dos semanas, Intel presentó su procesador Core i7, el sucesor de su línea Core 2 Duo y Quad, con una arquitectura interna renovada, mientras AMD anunció la llegada de los Phenom II (sus chips para desktop) y los nuevos Opteron para servidores de cuatro núcleos. Con esto trajeron felicidad para los entusiastas de la informática y un dolor de cabeza para aquellos que comenzaban a sentirse cómodos con la nomenclatura anterior y se estaban animando a elegir por su cuenta los ingredientes de su próxima computadora. Pero no hay que desesperar; todavía es posible elegir los componentes de la PC nueva sin sufrir. Lo primero para definir es el microprocesador, el cerebro de la PC. Hay de varios tipos y capacidades, y dos marcas que acaparan casi todo el mercado: AMD e Intel. En términos generales, dentro de una misma marca el precio y el rendimiento van de la mano. Los modelos más avanzados tienen tres o cuatro núcleos ( cores , en inglés); cuantos más, mejor, sobre todo para edición de audio o video y videojuegos. Hoy son casi todos de doble núcleo. AMD tiene chips doble núcleo Athlon 64 X2 por US$ 70 u 80, y Phenom de tres y cuatro núcleos por entre US$ 140 y 300, mientras que en Intel los Pentium Dual Core oscilan entre US$ 100 y 150, seguidos por los Core 2 Duo (de US$ 160 a 350) y Core 2 Quad (de US$ 300 a 700). En www.tomshardware.com/charts/processors,6.html , www.anandtech.com y otros sitios se comparan estos procesadores entre sí para conocer su performance relativa. Los chips de AMD e Intel usan conectores distintos, así que su elección determinará los motherboards disponibles. En la placa madre están las ranuras para conectar la memoria RAM, que será DDR2 o DDR3 (esta última es más veloz, pero también más cara; su conector no es compatible con DDR2). Dentro de cada familia de memorias existen, como en el caso de los procesadores, distintas velocidades (a mayor velocidad de reloj, un mejor rendimiento); hay que verificar cuáles soporta el motherboard antes de elegir la RAM. Aunque ésta puede funcionar más lento, en la práctica será desperdiciar dinero. Así, los motherboards para DDR2, por ejemplo, aceptan memorias de entre 533 y 1066 MHz. Y en el mercado local ya se consiguen memorias DDR3 de entre 800 y 1333 MHz. También es importante confirmar qué cantidad de memoria RAM acepta el motherboard. Para tener 2 GB de RAM DDR2 (el mínimo recomendable hoy) habrá que pagar unos US$ 50; si es DDR3 rondará los US$ 120. Otro elemento importante en el momento de elegir un motherboard es la integración o no del video. En general, un motherboard con video integrado es más barato que la suma de una placa base y una aceleradora de video independiente; sin embargo, los chips de video incluido suelen ser más limitados, y son recomendables sólo para una computadora de oficina o para juegos muy ocasionales y no demasiado exigentes. Algunos modelos diseñados para gamers ofrecen dos conectores PCI Express, para tener dos aceleradoras de video funcionando en paralelo. Los motherboards también incluyen algunas ranuras PCI; allí se puede conectar un módem interno, una tarjeta de audio especializada, una capturadora de video, etcétera. Además, incluyen un puerto de red Ethernet y un chip de sonido, con sus conectores. Depende del modelo, puede ser simplemente estéreo o 5.1, 7.1, etcétera. Incluyen varios puertos USB (en general, cuatro o más) y, en ocasiones, un puerto de datos FireWire, y un conector HDMI para video de alta definición, si el video está integrado. En el mercado local son cada vez más populares, además, los motherboards con conectores eSATA para discos externos. También se incluyen conectores SATA para discos internos y lectoras ópticas, y un enchufe IDE para rígidos y compacteras antiguas. Respecto del almacenamiento, es posible conseguir, en el mercado local, un disco duro de 500 GB por US$ 85, aunque uno de 250 GB ronda los US$ 65. Aquí, lo recomendable es que sea SATA, una interfaz más veloz que su antecesora, ATA paralela. Hay dos versiones, SATA1 y SATA2; la segunda permite transferir los datos al resto del equipo de manera más rápida. También hay que tener en cuenta el buffer del disco (una memoria rápida donde se almacenan los datos más leídos): cuanto más, mejor. En general, los modelos ofrecen 8 o 16 MB y giran a 7200 revoluciones por minuto; algunos, más rápidos (y más caros), lo hacen a 10.000 rpm. Una grabadora de DVD (que también lee y graba CD) es lo estándar, gracias a un precio accesible (de US$ 35 a 40). Y ya están apareciendo las lectoras y grabadoras de Blu-ray, no sólo como soporte para ver películas de alta definición, sino para usar como almacenamiento, ya que pueden albergar hasta 50 GB en un mismo disco óptico (más de diez veces la capacidad de un DVD convencional). La tarjeta gráfica es un tema aparte para muchos. Si la PC no se usa para juegos, alcanza con cualquier chip de video incluido en el motherboard para utilizar el sistema operativo, ver videos y demás, incluidos los elementos gráficos tridimensionales de Windows Vista. Aquellos que quieran usar la computadora para videojuegos modernos deberán invertir en una aceleradora de video 3D de ATI o Nvidia. Aquí, el techo lo pone el dinero; el punto de equilibrio entre precio y performance ronda los cien dólares, pero es posible encontrar modelos más modestos por menos dinero, y ser el rey de los gamers (al menos en lo técnico) con placas de doble núcleo y 512 MB de RAM (como mínimo) por casi 470 dólares. En www.videocardbenchmark.net hay comparaciones de un gran número de placas de video 3D. Si se invierte en una tarjeta de video de gran poder, hay que verificar el consumo de electricidad y adquirir una fuente y un gabinete que proporcionen la energía y ventilación que aseguren su correcto funcionamiento. Una PC para cada uso Aquí, algunas configuraciones posibles para las computadoras. No son las únicas, por supuesto; gracias a la disponibilidad de diferentes modelos que ofrece cada marca en el mercado local, el número de alternativas posibles es enorme. Los precios no incluyen monitor. Una PC modesta, para tareas de oficina, capaz también de reproducir audio y video: con un chip AMD Sempron, 1 GB de RAM DDR2, 160 GB de disco, grabadora de DVD, video integrado: US$ 280. Con un chip Athlon X2 (doble núcleo) o un Intel Celeron de doble núcleo: US$ 320. Un equipo con mayor performance: 2 GB de RAM DDR2, 250 GB de disco, grabadora de DVD, video integrado para juegos ocasionales. Con chip Intel Pentium Dual Core, o AMD Athlon X2: US$ 400. Una computadora de mayor rendimiento, con disco rígido de 320 GB, 3 GB de RAM, grabadora de DVD, placa de video 3D con 512 MB de RAM propios, procesador Intel Core 2 Duo o Athlon X2, ambos de doble núcleo: US$ 500 a 550. Equipo de alta gama: con un AMD Phenom X4 (4 núcleos), 4 GB de RAM DDR2, 500 GB de disco, grabadora de DVD, placa de video 3D con 512 MB de RAM propios: US$ 590. Con un Intel Core 2 Quad: US$ 630. Entremedio hay opciones para todos los gustos y necesidades. Aunque un gabinete estándar ronda los 50 dólares, los más sofisticados (con paneles LCD, luces, varios ventiladores y demás) pueden superar los 200 dólares. Y una lectora Blu-ray interna tiene un precio cercano a los 220 dólares. La mayoría de los motherboards tiene un precio que oscila entre 90 y 120 dólares, pero con Wi-Fi, soporte para dos placas de video y sonido 7.1 puede superar los 150 dólares. Hay tarjetas de video por US$ 60, pero las más sofisticadas (con doble procesador y memoria DDR5) superan los 400 dólares. El Intel Core i7 ya está en el país; su precio en el mercado local ronda los 600 dólares. Es el precio que hay que pagar por tener la tecnología más nueva dentro del gabinete. Ricardo Sametband fuente:http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1077386

¿Por qué la comida de avión sabe tan mal? Hay una opinión generalizada de que la comida de avión es sosa e insípida. Todos sabemos que los alimentos que se sirven en los aviones, por más sofisticada que sea la línea aérea, son notoriamente insípidos. Y las compañías que preparan y distribuyen estos alimentos intentan superar el problema sazonando en exceso sus platillos. Ahora, por primera vez, científicos en el Reino Unido descubrieron la causa de este fenómeno. El nivel de ruido de fondo en los aviones afecta tanto la intensidad del sabor de los alimentos como la percepción de su textura, explican en la revista Food Quality and Preference (Calidad y Preferencia Alimentaria). Los investigadores de la Universidad de Manchester, Inglaterra y los laboratorios de la empresa Unilever, estudiaron a varios comensales con los ojos vendados para analizar la dulzura, lo salado y lo crujiente -además del sabor general- de varios alimentos. Al mismo tiempo los comensales debían escuchar en el fondo el llamado ruido blanco (una señal de sonido que contiene todas las frecuencias y todas son de la misma potencia). Más ruido, menos dulce Los científicos descubrieron que entre más alto el ruido menor lo dulce y lo salado del alimento, pero mayor su textura crujiente. "Hay una opinión generalizada de que la comida de los aviones no es fantástica" explicó a la BBC el doctor Andy Woods, quien dirigió el estudio. "Estoy seguro de que las líneas áreas se han esforzado por mejorarla, pero siempre me he preguntado si existen otras razones por las que esos alimentos no son tan buenos". Hay una opinión generalizada de que la comida de los aviones no es fantástica Andy Woods, investigador "Una teoría era que quizás el ruido de fondo tiene un impacto en este fenómeno". El investigador agrega que "la NASA ofrece a sus exploradores espaciales alimentos muy condimentados, porque por alguna razón los astronautas no pueden saborear los alimentos en el espacio. Y nuevamente pienso que eso se debe al ruido de fondo". "Como no se han llevado a cabo estudios sobre esto decidimos investigar si esta teoría era correcta", señala el científico. De buen gusto En el estudio, que fue comparativamente pequeño, se pidió a 48 participantes que probaran alimentos dulces como galletas y salados como papas fritas, mientras que al mismo tiempo debían escuchar con audífonos un silencio total o un ruido de fondo. Los investigadores mientras tanto calificaron la intensidad y el gusto de cada uno de los sabores que probaban. Cuando los participantes escuchaban ruido de fondo, los alimentos fueron calificados como menos salados o dulces que cuando se les probó al escuchar el silencio. Pero se les clasificó como más crujientes. "La evidencia apunta que este efecto se debe a dónde centramos nuestra atención" dice el doctor Woods. "Si el ruido de fondo es fuerte esto llamará nuestra atención y atenderemos menos a los alimentos". Los investigadores también descubrieron que al parecer la satisfacción general con los alimentos está vinculada a qué tanto agrada a los comensales lo que están escuchando. Los investigadores planean explorar este vínculo en futuras investigaciones. fuente:http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/10/101014_gusto_comida_aviones_men.shtml Pero no piensen que la siguiente imagen sea una razon...
Comer menos carne, recomienda ONU Esta sería otra manera de combatir el calentamiento global, dijo el más alto funcionario de la ONU sobre el tema. La gente debería considerar la posibilidad de comer menos carne como una manera de combatir el calentamiento global, dijo el más alto funcionario de Naciones Unidas sobre el tema. Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC), dijo a la BBC que existen datos que indican que la producción de carne envía a la atmósfera más gases con efecto invernadero que el transporte automotor. Sin embargo, un funcionario de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios del Reino Unido (NFU, por sus siglas en inglés) aseguró que las emisiones de metano de las haciendas está disminuyendo. Pachauri acaba de ser reelegido para un segundo período de seis años como presidente del PICC, ganador del premio Nobel, que tiene como tarea recopilar y evaluar la información que suministran los gobiernos del mundo sobre el clima. "El Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que las emisiones directas de la producción de carne, representan aproximadamente el 18% de las emisiones totales de gases con efecto invernadero", dijo Pachauri a la BBC. "Entonces quiero destacar el hecho de que entre las opciones para mitigar el cambio del clima, el cambio de dieta es algo que habría que considerar," subrayó. Persuasión El dato de la FAO del 18%, incluye los gases con efecto invernadero liberados en cada parte del ciclo de producción de carne: limpieza de la tierra, transporte de fertilizantes, quema de combustibles fósiles en vehículos de granja, y las emisiones delanteras y posteriores de ganados y ovejas. Las contribuciones de los tres principales gases invernaderos, dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, equivalen conjuntamente al estimado de la FAO. En contraste, el transporte aporta solamente el 13% de la huella de gas invernadero del género humano, según el PICC. El doctor Pachauri hará una disertación en una reunión organizada por Compassion in World Farming (CIWF), que apoya la baja en el consumo de carne, porque reduciría el número de animales en granjas industriales. La embajadora de CIWF, Joyce D'Silva, dice que el ejercicio de pensar sobre el cambio climático podría estimular a la gente a cambiar sus hábitos. "El ángulo del cambio climático podría ser muy persuasivo", dijo ella. "Las encuestas muestran que la gente está ansiosa sobre su huella personal de emisiones de carbón, de recortar sus jornadas en automóvil y demás, pero puede que no se den cuenta de que cambiando lo que hay en su plato podría lograrse un efecto mucho mayor." Beneficios colaterales Hay varias posibilidades de reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero asociadas con la crianza de animales. Ellas van desde aproximaciones científicas como la ingeniería genética de ciertas razas de ganado que producen menos flatulencias de metano, hasta la reducción de la cantidad de trasporte involucrado, con comederos para animales en zonas determinadas. "El CIWF tiene el compromiso de lograr que la agricultura sea parte de la solución al cambio climático, en vez de ser parte del problema", dijo a la BBC un portavoz de ese organismo. "Apoyamos irrestrictamente la investigación con la esperanza de que se logre una reducción de las emisiones de metano de la cría de animales, por ejemplo, cambiando las dietas y utilizando digestión anaerobia", afirmó. Las emisiones de metano de las granjas del Reino Unido han caído un 13% desde 1990. Pero la mayor fuente global de dióxido de carbono proveniente de la producción de carne es el despeje de la tierra, en particular del bosque tropical, que continuará mientras siga aumentando la demanda de carne. D'Silva cree que los gobiernos que negocian un sucesor del Protocolo de Kyoto deberían tomar en consideración estos factores. "Me gustarían que los gobiernos se trazaran objetivos de reducción de la producción y el consumo de carne", dijo. "Eso es algo que debería ocurrir a un nivel global como parte de un tratado negociado de cambio climático, y sería justo hacerlo, de tal manera que la gente con poca carne como el África subsahariana estaría en posibilidad de consumir más, y nosotros en Occidente consumiríamos menos." Sin embargo, Rajendra Pachauri, ve esto más como un asunto de elección personal. "No estoy a favor de ordenar medidas como ésta por decreto, pero si hubiera un precio global contra el carbón quizás el precio de la carne subiría y la gente comería menos," afirmó. "Siendo honestos, menos carne es algo bueno para la salud y al mismo tiempo reduciría las emisiones de gases con efecto invernadero ". (BBC Mundo).
La ciencia también explica cómo ser feliz El altruismo y dormir más están entre las principales causas Si es usted un escéptico que no cree en fórmulas mágicas para la felicidad, si la crisis lo deja sin dinero para regalos, pero con tiempo para dedicar a otros, si entre sus objetivos para 2009 está el conseguir un ansiado bien material... lo que sigue podría interesarle. Resulta que la búsqueda de la felicidad, del sentimiento de satisfacción personal, ya no es cosa de gurús que dan consejos, sino que ha entrado de lleno en el ámbito de las ciencias. Y algunos de sus hallazgos son sorprendentes. Muestran, por ejemplo, que hay más felicidad en el altruismo que en el hedonismo, y en dormir más cada día que en comprarse un coche nuevo. También se sabe que cada uno de nosotros tiene una felicidad basal, dependiente de los propios genes pero no por ello marcada a fuego: es posible manipularla... siempre que se descubran los comandos correctos. Lo bonito del asunto es que entre quienes diseccionan la felicidad para buscar sus ingredientes hay economistas, sociólogos o psicólogos que publican sus trabajos en las revistas científicas de mayor impacto internacional. Sí, hay una búsqueda científica de la felicidad. Desde 2006 hasta ahora, la felicidad ha protagonizado más de 27.300 artículos científicos. Ahora hay un Journal of Happiness Studies (Revista de estudios sobre la felicidad) incluido en el sistema de citas científicas, y una World Database of Happiness, o base de datos mundial, que recopila información al respecto. La ola ha contagiado, además de a las editoriales -véase la proliferación de obras alusivas, como Emociones positivas , del psicólogo Enrique G. Fernández Abascal-, a áreas colindantes, como la economía. Proyecto Happiness La Unión Europea acaba de financiar el proyecto Happiness, una investigación que durará tres años y analizará cómo influyen las condiciones ambientales -desde el clima y la polución hasta la disponibilidad de servicios educativos o de salud- en el bienestar subjetivo, uno de los sinónimos técnicos de felicidad de los europeos. La directora del proyecto, Susana Ferreira, del University College en Dublín, espera que los resultados sean útiles para la toma de decisiones "de la clase política y para el público en general". Ferreira y el resto de los investigadores son economistas. Pero no son los únicos en este campo. En economía es importante saber por qué la gente toma las decisiones que toma, y esa pregunta ha guiado a Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía de 2002, hasta la felicidad. Lo ha guiado, en concreto, a la siguiente cuestión crucial: si la felicidad es el motor del comportamiento humano, habrá que saber cómo medirla. "Las declaraciones directas de bienestar subjetivo podrían ser útiles a la hora de medir las preferencias del consumidor... si esto pudiera hacerse de modo creíble", escribía Kahneman en 2006. Y en el mismo párrafo señalaba cómo en economía se da el mismo boom pro felicidad que en psicología: entre 2001 y 2005 se publicaron más de 100 trabajos sobre economía y felicidad, comparados con sólo cuatro entre 1991 y 1995. Así pues, ¿cómo se mide la felicidad? Una primera respuesta parece obvia: preguntando a los principales interesados. Las prestigiosas encuestas del European Social Survey (ESS), que se hacen desde 2001, incluyen la pregunta: "¿Cómo es usted de feliz?". Hay otras encuestas similares: el Eurobarómetro y sus equivalentes en otros continentes, o el World Values Survey (WVS), con datos de más de 50 países desde principios de los ochenta. Los resultados de estas encuestas pintan grosso modo el siguiente panorama. En los países ricos se es más feliz que en los pobres. Bien. Pero superado un nivel mínimo de riqueza, dinero y felicidad se desacoplan: aunque la capacidad adquisitiva se multiplique, el sentimiento de bienestar apenas varía. La paradoja ya la señaló en los años setenta el economista Richard Easterlin, y se corrobora a lo largo de los años. Fernández Abascal lo ha expresado así: "Mis hijos tienen todas las videoconsolas y no son más felices de lo que era mi padre, que jugaba con una cuerda y una caja de cartón en la calle: tenían menos medios, pero los niveles de felicidad eran parecidos". Las encuestas del WVS también muestran que el nivel de felicidad se mantiene más o menos estable a lo largo de los años, así como las diferencias entre países. En los países nórdicos y en América latina se declaran más felices que en Asia. Sin embargo, tras los últimos datos, del pasado julio, Ron Inglehart, el responsable del WVS, llamó la atención sobre el hecho de que desde 1981 la felicidad parece haber aumentado en 45 de los 52 países estudiados. Inglehart y otros autores lo atribuyen a la mejor calidad de vida en países que empiezan a salir de la pobreza y a la extensión de la democracia, supuestamente asociada a más libertad personal. Pero, en cualquier caso, la foto que proporcionan las grandes encuestas es para muchos demasiado borrosa, así que tratan de afinar con investigaciones más precisas, a menor escala. Algunas dan resultados sobre edad y sexo. En general, hay coincidencia en que son más felices los jóvenes y los jubilados. Un reciente estudio del Instituto Nacional de Estadística francés (Insee), con encuestas realizadas después de 1975, revela que, tras un bache en torno a los cuarenta años, la felicidad "remonta y alcanza su apogeo durante los sesenta", independientemente del estado civil o el nivel de renta. Y el pasado julio investigadores estadounidenses -Easterlin, entre ellos- analizaron décadas de datos antes de concluir que de jóvenes las mujeres se declaran más felices, pero hacia los 48 años las cosas cambian y son ellos quienes se sienten más satisfechos con sus vidas. La Argentina en el ranking de bienestar En su último informe, la World Values Survey (WVS) coloca a la Argentina dentro del grupo de países en los que claramente se ha observado un aumento del nivel de felicidad. Así, nuestro país comparte una misma tendencia positiva con otras naciones, como la India, Irlanda, México, Puerto Rico, Corea del Sur o Dinamarca. En el ranking de bienestar subjetivo (que la WVS elabora a partir de una ecuación que pone en juego la felicidad y el nivel de satisfacción con la vida), la Argentina se ubica en el puesto número 32, muy por sobre el promedio de las 97 naciones evaluadas. fuente:http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1086437&pid=5625585&toi=6481