CerberoNegro
Usuario (Uruguay)
¿Que es B.A.C.A.? Sus iniciales son: Bikers Against Child Abuse (motociclistas en contra del abuso infantil) es una agrupacion de motoqueros que se dedican a dar apoyo y proteccion a niños que sufrieron todo tipo de abusos durante su niñez, aparte de capacitarlos y guiarlos para que no tengan mas ningun tipo de miedo, estos moteros estan afiliados a Funcionarios Estatales y Estatales, aparte ese niñoi o niña que recibe el apoyo de esta agrupacion, recibe un chaleco con su nombre, convirtiendose automaticamente en miembro de B.A.C.A. . ¿Cómo empezó BACA ? BACA empezó como una idea para ayudar a un niño herido . Este niño tenía ocho años de edad en ese momento , y estaba tan asustado de sus autores que no iba a salir de su residencia. Chieff , después de haber tenido experiencias amables y cariñosos con los ciclistas en su juventud se trasladó a incluir a este muchacho en su círculo de moteros. En pocas semanas, este niño fue visto por toda la ciudad montado en su bicicleta y jugar con otros niños. La idea de reunir a la comunidad ciclista en defensa y en apoyo de los niños fue actualizado en 1995, cuando se realizó el primer viaje a visitar a los niños heridos y llevarlos a la que la familia de primer paseo ciclista tenía veintisiete motos presentes . Desde allí era sólo cuestión de tiempo antes de que la palabra se extendió rápidamente sobre lo que estaba sucediendo en Utah. Poco después de la formación del primer capítulo de Utah, se formó un nuevo capítulo en Utah, a continuación, Oklahoma, Missouri y Texas , y el resto es parte de la historia BACA . Lo que comenzó como una idea se actualiza por el amor dedicado y sincero de los ciclistas de todo el país. ¿Quiénes son los miembros del BACA? Primero y ante todo, los miembros BACA son ciclistas. Todos compartimos un amor común de la carretera sobre dos ruedas y la hermandad que sólo se puede encontrar en la comunidad ciclista. Profesionalmente, los miembros del BACA provienen de todos los ámbitos de la vida. Hay profesionales, de cuello azul, y todo lo demás. BACA sólo discrimina a un tipo de persona que abusan de niños. Todos los demás el cumplimiento de los requisitos básicos y tiene el tiempo, el compromiso y la energía son bienvenidos. Ellos no promueven la violencia fisica, pero si no les queda de otra, tendran que usarla para proteger al infante. Este cuerpo de proteccion brinda apoyo a la victima desde el primer dia, hasta el dia del juicio del acusado responsable de abusar al niño. ¿Qué se necesita para convertirse en un miembro del BACA? Para convertirse en miembro de pleno parcheado BACA una persona debe tener acceso regular a una motocicleta que va a hacer el límite de velocidad. Ellos deben tener 18 años de edad o más. Deben someterse a una verificación de antecedentes federal las huellas digitales. Deben asistir a las reuniones mensuales de Baca, paseos, audiencias judiciales, otros eventos Baca y viajar con el capítulo BACA por un año "mínimo". A continuación, se presentan a la Junta de gobierno de Administración y tienen que ser votadas por unanimidad en convertirse en miembro. Entrenamiento: Cada año, en la reunión y conferencia internacional anual BACA realiza más de una docena de talleres. Algunas de las seccionales se centran en cuestiones tales como: trauma de la infancia, los efectos del abuso de los niños, medio efectivo de comunicación con las víctimas de abuso infantil, la conducta del motorista con los niños, y otros temas de interés para la aplicación segura y suave de nuestra misión con los niños. Además, cada capítulo BACA tiene acceso a un profesional de salud mental autorizado (LMHP). Eso LMHP también es responsable de la realización de la capacitación de los miembros BACA. Mientras que nuestra LMHP son de diferentes disciplinas, su dedicación y deseo de ayudarnos unifica en nuestra misión. ¿Como se financia esta organizacion? Este club es financiado por el publico en general, se intercambia articulos por sombreros, pañuelos, camisetas, mantas, tazas, pins, etc., algunas donaciones provienen de empresas privadas, celebridades, corporaciones, algunos miembros han puesto tambien de su propio bolsillo La organizacion: la persona que necesita del apoyo moral, debe llamar a la Central, y esta debe tomar los datos de la victima. Cuando unos miembros conocen a la victima/s este recibe el chaleco emparchado con la insignia de la agrupacion, para luego conocerce entre todos y forjar lazos de confianza y amistad, para iniciar esto, primero se organiza un paseo para el asignado, y despues recibe otros tantos regalos donados por la gente, el proceso de presentacion dura alrededors de una hora y media. De todos los que se presentan ante la victima, solo dos motociclistas son asignados para que acompañen, protejan, conversen, jueguen y apoyen al niño, estos dos miembros deben dar su numero de telefono si necesitan ser contactados para cualquier necesidad, nunca los dos miembros asisten a la casa si el niño esta solo, solo deben hacerlo con la autorización y presencia de los padres. La mision principal es proteger a la victima y a la familia de la misma, los miembros de B.A.C.A. estaran siempre disponibles. Partidos Judiciales: Como ya lo mencione, los miembros pueden participar de los juicios hacia las personas que abusaron del niño o niña, por el cual esto ayuda a la victima a tener un apoyo, una proteccion y poder intimidar al abusador, eso si, los padres deciden y el niño tambien, un reducido grupo de moteros tienen el permiso de participar en el juicio. No solo estan en Estados Unidos, tambien se expandieron a Francia, Alemania, Australia, Italia, Canada y Paises Bajos. Video de como actuan delante de una mision: Pagina oficial: http://bacaworld.org/

Habiendo sido derrotado Saladino, su verdugo Ricardo Corazón de León, no reclamó Jerusalén, la ciudad para los cristianos, sino que prefirió dejárselas a los musulmanes, consiguiendo paz. A Ricardo no le importaron mucho los comentarios, tuvo sus propias problemas y se fue a la tumba habiendo obtenido la gloria de acabar con el famoso caudillo musulmán. Pero en Europa se hacían planes para una nueva cruzada que recuperase de modo total y definitivo Jerusalén. Para el siglo XIII las cruzadas estaban quedando claramente vistas como empresas sangrientas, desgastantes y despilfarradoras que sólo buscaban complacer a Roma para tenerla de aliado en las disputas de Europa, los reyes por supuesto tenían sus propios intereses políticos y tesoros que buscaban capturar. Casi unos ocho años después desde la paz establecida entre Saladino y Ricardo, Inocencio III convoca una nueva campaña que no tiene el menor eco. Bizancio estaba muy débil, corrompida y resentida con Europa occidental, mientras que Francia, Inglaterra y Alemania tenían sus propios problemas y ninguno de ellos tenían buenas relaciones con el Vaticano. Fulco de Neuilly sería el encargado por Roma de llevar el mensaje de la nueva empresa por diversos lares. Al final Inocencio consiguió lo que quería y al mando del Conde Teobaldo de Champaña iba un ejército de soldados de varias nacionalidades como era de esperarse y también de nobles, una lista considerable proveniente de Francia y Países Bajos. El primer problema de este ejército de soldados y nobles fue el tema del transporte, no tenían flota y querían evitar la travesía por tierra a toda costa para no pasar por Bizancio, siempre hostil. Por desgracia Teobaldo muere y es reemplazado por Bonifacio de Monferrato como comandante en jefe. También existía un nuevo plan: se marcharía a Egipto, donde se buscaba debilitar a los musulmanes en dichos lares y luego marchar a Jerusalén, ¿resultaría acertada tan arriesgada empresa? Los soldados cogieron sus armaduras y espadas, se llenaron de entusiasmo y creyeron que su fe bastaría para triunfar, además, contaban con un nuevo comandante en jefe, ¿por qué se les negaría la victoria? Pero había un problema, siempre faltaban los barcos…para ello y ante la falta total de dinero Bonifacio, dejándose llevar por un error acepta el ofrecimiento de Alejo IV Ángelo, hijo del emperador derrocado Isaac II Ángelo. El mismo consistía en volver a colocar a su padre en el trono, sacando de allí al usurpador, su tío Alejo III Ángelo, a cambio claro, se le daría el dinero para las naves que tanto necesitaban, Bizancio además inició los tratos comerciales con Venecia para que esta accediera a construirlas. De por sí, ¿cómo es que Roma había permitido que el ejército se pusiera en marcha sin la logística adecuada? Bonifacio estaba entre la espada y la pared, entre volver y seguir adelante, estando en esas circunstancias decidió aceptar la oferta. Se volvería entonces a derramar sangre cristiana primero. Al final, los venecianos determinaron el costo: 85 mil marcos de plata y la mitad de las conquistas para 50 galeras, que le servirían de transporte a 33500 cruzados y 4500 caballos. La misma estaría lista para junio de 1202, era 1201, y lo cruzados ahora debían pagar lo acordado. Una macha errada Venecia tenía los barcos pero se negó a entregarlos antes de recibir el dinero, pronto la ciudad, la cual se hallaba en guerra con Hungría, cambió de planes y le pidió a los cruzados que recuperen la ciudad de Zara, si es que querían las galeras antes. Por primera vez el Papa pareció reclamarle a los cruzados sus fechorías, pero estos marcharon atacando la ciudad en noviembre del 1202. Roma envió un comunicado excomulgando a todos los soldados, no era para menos, pero todos parecían muy contentos con haber masacrado a cristianos, pues era una buena práctica para las espadas. Alejo también terminó el acuerdo con los cruzados por aquel entonces ofreciendo 10 mil soldados más, 200 mil marcos y pagar la deuda con Venecia. Bonifacio no pudo más con la tentación, además ahora contaría con todos los medios necesarios para marchar a Egipto. En el año 1203 los cruzados atacaron las ciudades de Calcedonia y Crisópolis como preludio al asedio de Constantinopla, nada sencillo pero luego de vencer las murallas, toda la resistencia en la ciudad pareció cesar. Alejo III, el usurpador huyó e Isaac II Ángelo recuperó el trono, su hijo Alejo claro, el promotor de la idea también fue recompensado. La estancia en Constantinopla no fue lo que los cruzados esperaban, se produjeron algunos roces con los soldados bizantinos y el descontento aumentaba por los excesivos aumentos de impuestos del emperador repuesto, además, el tiempo pasaba y el ejército no veía el pago prometido. Al final a inicios de 1204 Alejo terminó siendo muerto y su padre Isaac encarcelado, luego de un sublevación que por fortuna fue aplacada. El país quedó en la anarquía. Se llegó al límite de tolerancia y los cruzados, cometiendo errores pasados, incendiaron Constantinopla, el sitio duró alrededor de diez días y dejó a la ciudad en la miseria y el caos. El imperio se desintegró pues los nobles salieron huyendo de la ciudad a cuestas. El botín, fue repartido, cínicamente, entre cruzados, venecianos y el futuro emperador, cargo que al final recayó en Balduino IX de Flandes, y no en Bonifacio como se esperaba. En pocas y sencillas palabras, Jerusalén y su recuperación eran ya un objetivo olvidado, el Papa y Roma entera sólo podían esconder la cara, en sentido figurado, por tanta vergüenza. Los musulmanes, no recibieron el peso de la campaña, y seguían poseyendo la sagrada ciudad. Inocencio III se molestó mucho por tan mala y descarada empresa y los resultados les favorecerían más en la llamada Cruzada Albigense, en suelo europeo y que nada tiene que ver en la lucha contra los musulmanes, sin embargo, el término estaba de moda y se le decidió llamar del mismo modo.

"Un pueblo conocido por sus rígidas costumbres" “Peleemos con valor por esta patria, y muramos por los hijos, sin cuidarnos en manera alguna, ¡oh jóvenes!, de la vida. Combatid empero estrechos…”; “….unos con otros y no comencéis medrosos la vergonzosa fuga. Antes bien, poned en el ánimo grande y poderoso coraje, y despreciad la existencia para pelear con hombres…”. Este pequeño párrafo extraído de las Elegías de Tirteo, refleja claramente la mentalidad del hombre espartano, pero lejos de prejuicios machistas, se podría decir que también las mujeres estaban ajustadas a esos mismos parámetros, impuestos por los hombres, cuyo entrenamiento era iniciado desde la más tierna infancia. Los espartanos fueron uno de los tantos grupos que formaron una polis que pasó a formar parte de la Hélade, a orillas del río Eurotas, al sur del Peloponeso. Su población era de origen dorio y para establecerse en dichos lugares había optado por someter a los primitivos pobladores mediante la esclavitud. Pronto, los espartanos se darían cuenta de que las tierras donde se asentaron eran demasiado pequeñas, por tanto, iniciaron una era de expansión, por el Peloponeso, que apuntaba a la región conocida como Mesenia. Ahora bien, para llevar a cabo empresas de conquista exitosas, obviamente se necesitaba un ejército considerable, y así, con esa idea en el horizonte la que debía garantizar la existencia de la polis espartana, se forjaron las bases para una sociedad rígida y eminentemente militarista. Como ya citamos, los espartanos sometieron a los pueblos primitivos que allí encontraron a su llegada. Así entonces, la sociedad se dividió en tres clases claramente diferenciadas: los iguales o espartanos, es decir todos aquellos que descendían de los dorios, y que a su vez poseían más tierras, derechos, dinero, acceso a puestos públicos, entre otras prerrogativas (Estos, también recibían una educación bastante elitista y en el caso de los hombres, estrictamente militarista). En segundo lugar, los periecos u hombres libres, los cuales vivían en los alrededores, podían tener algunas tierras y se dedicaban al comercio, la artesanía y la agricultura. Finalmente los ilotas o siervos del estado eran los que no tenían ninguna clase de derecho y no estaban protegidos por las leyes. Eran a su vez, el grupo más numeroso. Con respecto a la organización política, puede resultar un poco más difícil. El estado espartano estaba dirigido por una monarquía, o mejor dicho diarquía, pues existían dos reyes. Eran de ascendencia noble y sobre ellos reposaba todo el poder político, militar y religioso de Esparta. A continuación tenemos el Senado o Gerusia, un organismo compuesto por ancianos, 28 en total de carácter vitalicio y que tenían que ser mayores de sesenta años. Estos tenían el poder de dictar leyes, elegir al rey y dirigir las relaciones exteriores. De vez en cuando podían juzgar delitos graves. El Eforado era otro organismo compuesto por cinco magistrados los cuales controlaban al rey y al senado y se encargaban de decidir la guerra y la paz. Más allá de ser otra institución del aparato estatal, se podría decir que sobre sus hombros reposaba la vigilancia de toda Esparta, desde las órdenes a los jefes militares, pasando por la supervisión de las finanzas, hasta llegar a una inspección cuidadosa de la agricultura, comercio y otras actividades. Finalmente, tenemos a la Asamblea popular o Apella, integrada por espartanos mayores de treinta años que también podían nombrar al Senado y a los éforos. En conclusión podemos decir que a pesar de que la figura del rey era muy respetada y se le tomaba como gran autoridad, definitivamente, el Estado espartano tenía distintos órganos que se controlaban el uno al otro. De este modo se evitaban las dictaduras, aunque a decir verdad, debido a lo rígida que era la sociedad, los espartanos no estaban muy lejos de esa idea. La vida cotidiana bajo este régimen Desde el mismo momento del nacimiento, los espartanos debían pasar por una prueba. Así entonces, un niño recién nacido era minuciosamente examinado a los pocos momentos de nacer por los ancianos de la tribu correspondiente en un lugar llamado Lerché. De no cumplir con los requisitos físicos, se le arrojaba desde el monte Taigeto. Si la caída no los mataba, entonces lo haría tarde o temprano la misma naturaleza. Las mujeres pasaban por la misma revisión, pues ellas debían también ser aptas para dar a luz más varones sanos que se encargarían en un futuro de proteger el Estado. Hasta los siete años de edad, los varones espartanos podían vivir con su familia, pues luego eran desprendidos de sus hogares para ser criados por el mismo Estado. En el aspecto intelectual, los niños, púberes y adolescentes eran inculcados en el amor a la patria, la subordinación a la autoridad y a respetar los valores culturales de su ciudad-estado. Pero eso era lo mínimo, pues, las mayores inclemencias venían con las exigencias físicas. Así, los jóvenes eran abandonados a la deriva para sobrevivir ante determinadas situaciones extremas, para usar tanto la fuerza como la inteligencia, en el sentido que debían racionar alimentos, soportar frío, no generar lazos de cariño por sus parientes y sencillamente tener la sensación de que no podían confiar más que en sí mismos. Si es que pasaban esta prueba entonces el varón espartano podía convertirse en un ciudadano y en hoplita, es decir un soldado, algo que sucedía alrededor de los veinte años. Las mujeres recibían también un entrenamiento físico aunque no tan estricto, y el resto del tiempo las exigencias de la educación estatal se complementaban con determinadas normas que ellas debían cumplir en el hogar, una vez fuesen esposas, listas para dar a luz a los hombres más fuertes de Grecia. Este factor, les dio, aunque suene paradójico, una mejor situación social que en otras polis griegas, donde era consideradas meros instrumentos para tener hijos. Los diez años próximos de los varones, luego de acabar las pruebas, significaban la posibilidad de volver a acercarse tenuemente a la familia, y hasta casarse, pero al menos hasta los treinta años debía residir en un cuartel. Cuando hubo pasado esta última prueba, recién allí entonces se cree podía disponer de todos los derechos ciudadanos que merecía. Hasta los sesenta años, los espartanos quedaban sujetos a las normas del estado. Prácticamente se podría decir que toda la vida cotidiana de un espartano, sea hombre o mujer, estaba basada en la educación. Es decir, la existencia de ellos, no podían mirar más allá de o bien ser un militar, una mujer encargada de cuidar a sus familias, o un futuro funcionario de estado. Otras dedicaciones como la filosofía, arte o viajes quedaban restringidas a muy pocas personas o eran de práctica casi nula. De todas maneras con el tiempo la sociedad espartana se fue abriendo un tanto a sus hermanas polis griegas y dentro de sí misma. Por tal efecto, se admitió ilotas en el Ejército y algunos atenienses, ciudad enemiga declarada de Esparta, se educaron en esta última urbe. Algunos hechos de la ciudad Hay muchos espartanos en la lista de nombres históricos. Desde el célebre legislador Licurgo, considerados por algunos un personaje mítico, hasta el rey Leónidas, quien se dice salvó a Grecia y posiblemente hasta occidente por varios siglos, de la dominación persa en la batalla de las Termopilas dentro del marco de las Guerras Médicas. Aunque es verdad que Esparta fue saqueada, y no sólo en esta, sino en varios ocasiones, su preponderancia sobre la Hélade gracias a su Ejército, sólo pudo ser contrarrestada por la Marina ateniense. Así estalló la Guerra del Peloponeso, en la cual Esparta venció gracias a generales como Lisandro. De todas maneras Pausanias, el otro rey, estuvo allí para generar la división y la traición. El hecho es que luego de haber sido el Estado fuerte y el máximo escudo contra Persia, Esparta, por cuestiones políticas, se mostraría muy pasiva con el imperio de los aqueménidas. Después vino la Guerra de Corinto y la paz con griegos y persas. Pero tras varias décadas de prácticamente guerrear sin descanso, se debilitó a Esparta, y por si fuera poco a Atenas incluida. Pronto, a inicios del siglo III a.n.e., ambas ciudades se percataron que los tebanos estaban cobrando fuerza y podía amenazarlos. No se equivocaron, y ante el intento espartano de someter a Tebas, la historia dejó patente que su gloria había quedado atrás, pues los descendientes de Leónidas fueron rechazados y derrotados, poniendo fin así a la hegemonía de esta polis sobre el mundo griego. Luego vino Alejandro Magno y después los romanos; ya para estas épocas, tanto Esparta como Atenas, hicieron sus esfuerzos, en medio de sus eternas alianzas y disidencias políticas con otras polis, para tratar de mantener la libertad. Con Roma lo conseguirían, así como extraordinaria calma, no obstante a costa del sometimiento político. Toda revelación contra el poder itálico era absolutamente inútil. Esparta pasó a ser una ciudad más de Grecia, con una gran historia, y eso es todo. Su educación continuó siendo la misma, rígida y muy conocida en la región por ello, pero nada más. En ocasiones tanto para defender la ciudad como para nutrir las legiones romanas, aunque no era necesariamente algo cotidiano. De más está decir que tuvo que pagar un tributo a Roma. Así permaneció durante varios siglos, y con los Balcanes siendo saqueados por varias hordas bárbaras, Esparta no pudo ser la excepción; hasta que finalmente en el año 395 los visigodos la destruyeron. No mucho después, la parte occidental del Imperio cayó y Esparta no fue reconstruida sino hasta cuando el Imperio Bizantino, aquel rezago viviente de la Roma clásica, pudo rescatarla del olvido, reconstruyendo la ciudad muy cerca de la zona donde antiguamente se erigió. Actualmente urbe sigue existiendo bajo el mismo nombre no tan lejos de su antepasado clásico.

Desde el siglo VIII de nuestra era, e incluso desde antes (algunos hechos así lo prueban) la convivencia entre las religiones que mejor identifican a Occidente (el cristianismo) y el Oriente Medio (el musulmanismo) vivían horas de creciente enemistad. El incontenible avance del Islam, y la progresiva divergencia e intolerancia, habían llevado a ambos a una abierta guerra ideológica y expansión. Tras el triunfo en el año 1071 de los turcos selyúcidas en Siria y Palestina, y la posterior toma de Jerusalén, la supuesta amenaza de los llamados “infieles” se hallaba a casi un paso de ingresar a Europa. Alejo Comneno, emperador de Bizancio, había propagado en el mundo occidental su voz de alerta. Y el Papa Urbano II, en el famoso Concilio de Clermont, fue en su auxilio organizando la Primera Cruzada (1096-1099) bajo el lema: Deus vult! (¡Dios lo quiere!). Sin embargo, aquella iniciativa papal no había sido el primer intento de lucha contra el Islam. En 1095, un clérigo francés llamado Pedro el Ermitaño, o Pedro de Amiens, había azuzado a los fieles a “tomar las armas y recuperar los lugares santos” con una desastrosa peregrinación de 12,000 hombres (integrada por campesinos, artesanos y nobles medianos) que fue masacrada por las fuerzas selyúcidas del Sultanato de Rüm. Justamente este nuevo y gran imperio, fue la causa y detonante del estallido cruzado. Veamos: Luego del conocido quiebre del mítico Imperio Romano gracias a la fuerza expansiva de las migraciones germánicas, una de sus dos divisiones, el Bizantino, se había apoderado de la parte Oriental de Europa. Débil, corrupto y sin carácter para instalarse con firmeza en la zona, muy pronto se vio amenazado por sus propias disensiones y el desafío de los croatas, normandos (que ya le habían arrebatado el sur de Italia) y sobre todo, los selyúcidas, un pueblo de origen turco de una calidad militar y guerrera tan o más avanzada que sus pares de Occidente. Este pueblo árabe suníe signado por los designios de Alá (y nacido en el 1077 d.C), aprovechó el momento para apoderarse de la meseta de Anatolia (actual Turquía), iniciando una serie de medidas restrictivas e intolerantes hacia otras religiones. Repitiendo los tiempos brutales del califa fatimí Huséin al-Hakim Bi-Amrillah en el año 1009, la persecución contra los cristianos y judíos alcanzó ribetes dramáticos. No solamente se les prohibió ejercer su religión o visitar los lugares sagrados (en posesión de ellos), sino que también fueron asesinados o abandonados en el desierto. Fuertes y organizados, su renovado poder ambicionó todo el Asia Menor y la Grecia Insular. Irreconciliables en sus posiciones, las acciones armadas contra Bizancio no tardaron en prosperar. Así, a principios del 1071, ambos bandos se enfrentaron en la Batalla de Manzikert donde los turcos selyúcidas bajo el mando de Alp Arslan (1030 – 1072/1073) derrotaron contundentemente a las tropas bizantinas y mercenarias de Romano IV Diógenes. Manzikert, el preludio a la Primera Cruzada La noticia de la derrota fue considerada una verdadera catástrofe en Constantinopla. De ahora en adelante, los turcos no tendrían oposición alguna para conquistar el Oriente Cercano y además, el litoral asiático del Mar Egeo era indefendible. El emperador bizantino Alejo Comneno, arrebatado por la amenaza y la intranquilidad, envía al Papa Urbano II una petición para que éste usara sus influencias a fin de proveerle mercenarios que le permitan reconquistar el terreno perdido. He aquí pues, el origen de la primera Gran Cruzada, un evento concebido por razones estratégicas y geo-políticas y no solamente religiosas, como equivocadamente se piensa. Informado Urbano II de la difícil situación existente en Bizancio, ve en este hecho una inmejorable oportunidad para solucionar de golpe varios problemas que aquejaban a la Iglesia. En principio, podría someter a la Iglesia Ortodoxa de Oriente y poner fin a las diferencias dogmáticas (la cláusula filioque y la eucaristía acimita o procimita) que las habían alejado en demasía desde el Cisma de Oriente de 1054. También, el Papa vio la posibilidad de reforzar la autoridad de la Iglesia en Europa y someter bajo su yugo a la nobleza, cuya interminable agitación guerrera y ambición feudal iba en contra de su poder. Finalmente, de conseguirse el triunfo, podría obtenerse la supremacía en tierras lejanas y quizás, forjar la cimiente para la instalación de una sola fe: La suya. El 27 de noviembre de 1095, último día del concilio de Clermont, Alvernia (Francia), Urbano II proclama tras un emocionante discurso, la realización de la Primera Cruzada. No solamente prometió el perdón de los pecados a los voluntarios, además les invitó a tomar aquellos dominios “rebosantes de leche y miel” y salvar a la humanidad de los infieles. También dijo lo siguiente: “Quienes lucharon antes en guerras privadas entre fieles, que combatan ahora contra los infieles y alcancen la victoria en una guerra que ya debía haber comenzado; que quienes hasta ayer fueron bandidos se hagan soldados; que los que antes combatieron a sus hermanos luchen contra los bárbaros” “Comprometeos ya desde ahora que los guerreros solucionen ya sus asuntos y reúnan todo lo que haga falta para hacer frente a sus gastos; cuando acabe el invierno y llegue la primavera, que se pongan en movimiento, alegremente, para tomar el camino bajo la guía del Señor. Recordaos lo que dijo Mateo: El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y síganme” El grito final de Deus vult! (¡Dios lo quiere!) sublevó a los presentes. De inmediato, una espectacular ola de religiosidad y sentido del deber se propagó por cada castillo, feudo o casa, sea noble, plebeya, campesina o sacerdotal. La explosión de la fe motivó que en apenas semanas, miles de hombres, mujeres y niños, se apersonaran ante sus amos para participar. Ni la recomendación papal que participasen sólo los guerreros pudo frenar las oleadas de voluntarios venidos de toda Europa. Familias enteras, soldados, mercenarios, oportunistas, letrados, artesanos, campesinos y un amplio etcétera, partía a Bizancio para iniciar desde allí, la expedición. Tal fue el interés provocado, que hubo de prohibirse a los nobles de muchos pueblos acudir para no descabezar el poder político de sus reinos. Las mareas humanas de creyentes subestimaron hasta el más alucinado cálculo de Urbano II, quien prometió respetar las propiedades de los cruzados a su vuelta. No obstante, muchos liquidaron sus bienes pues la certeza de una vuelta, ante semejante empresa, era de pronóstico reservado. La campaña por Antioquia. Rivalidades internas Entretanto los musulmanes, que ignoraban aún lo que ocurría en Occidente, habían prácticamente rodeado a la Cristiandad en un imperio que incluso hoy, se extiende desde las costas atlánticas y occidentales de África hasta los montes Zagros (Irán), incluyendo en sus dominios el norte y el cuerno africano, el levante, Mesopotamia y toda la Península de Arabia. Unidos por la fe en Mahoma, el máximo profeta y preferido de Alá (Dios) a diferencia de los cristianos, la unidad de este pueblo iba más allá de la religión: estaba en su lucha por el desierto, la fe considerable, la reverencia absoluta al Corán (el libro sagrado), y la orientación existencial hacia la Meca (ciudad donde nació Mahoma). La lucha empezó, como referimos párrafos arriba, con el fracasado intento de Pedro el Ermitaño y su Cruzada de los Pobres. Su líder, reuniendo los remanentes, esperó el grueso de tropas cruzadas que se reunieron entre noviembre de 1096 y mayo de 1097 en Roma (donde Urbano II finalizaba sus disputas con el Antipapa Clemente III) y luego en Constantinopla, para dirigirse finalmente a Nicea, ahora capital del Sultanato de Rüm y ex ciudad del imperio Bizantino. La llamada Cruzada de los príncipes estaba formada por una serie de contingentes armados procedentes principalmente de Francia, los Países Bajos y el reino normando de Sicilia. Estos grupos iban dirigidos por representantes menores de la nobleza como Godofredo de Bouillón, Raimundo de Tolosa y Bohemundo de Tarento Desde el comienzo, se manifestarían múltiples dificultades en la movilización de tales masas. La escasez de comida y el peligro que suponían posibles saqueos, hicieron que su paso por las ciudades bizantinas estuviera plagado de manifestaciones en contra. El asedio de Nicea, muy bien defendida por sus altas murallas, fue largo, pero el 23 de mayo de 1097 lograron derrotar al ejército del selyúcida Kilij Aíslan, el cual vería nuevamente la derrota el 1 de julio de ese año en Dorea, la batalla siguiente. Batidos los musulmanes en retirada, el camino hacia Antioquia y Jerusalén, las ciudades de más alto significado para la cristiandad, quedó libre. Superando incluso las propias previsiones occidentales, ciudades como Sozopolis, Konya y Kayseri, fueron fácilmente tomadas y devueltas a Bizancio. Yaghi-Siyan, el gobernador de Antioquia, que alistaba la defensa de la ciudad, sabe que solo no podría defender la ciudad. Así que va en búsqueda de Kerbogha, atabeg de Mosul (Iraq), para iniciar una defensa conjunta. Pero también fracasan. Las fuerzas cruzadas de Bohemundo y Raimundo derrotan durante el mes de junio de 1098 a ambas fuerzas e ingresan a Antioquia, donde tras un largo y exasperante asedio de 7 meses, conquistan. Es aquí cuando la desunión y la desorganización de quienes dirigían la cruzada se hace más evidente. Contraviniendo la palabra dada a Bizancio, los cruzados no devolvieron la ciudad al Imperio Bizantino, sino que Bohemundo de Tarento, acaso el noble con el mayor ejército de los presentes, la retuvo para sí formando el Principado de Antioquia pese a la abierta negativa de sus demás compañeros. A los enormes problemas ya existentes, deviene una terrible plaga de tifus, que mató a muchos de los cruzados, incluyendo al legado pontificio Ademar de Le Puy. La toma de Jerusalén Fueron momentos críticos. El hambre y la desesperación cundieron. Muchos, que llevaban más de 5 días sin comer, no dudaron en matar a sus propios caballos para alimentarse, desesperados por la negativa de los campesinos musulmanes a proveerles de comida. No importaba que ciudad o campo conquistaran, de comida, prácticamente nada. La campaña cruzada, a más de un año de iniciada, entró en un franco proceso muerto. En diciembre de ese año, en su búsqueda por alimento, conquistaron la ciudad de Ma’arrat al-Numan tras un asedio en el que se llegaron a producir casos de canibalismo entre los cruzados. Al ser la comida tan escasa, dirigieron sus iras a los pobladores, a los cuales asesinaron salvajemente. Esta situación muy pronto se volvió insoportable. Los caballeros de menor rango, que eran la gran mayoría, se fueron impacientando y amenazaron con continuar solos hacia Jerusalén, dejando atrás a sus líderes y sus disputas internas. Finalmente, a comienzos de 1099, se renovó la marcha hacia la Ciudad Santa, dejando a Bohemundo atrás como nuevo Príncipe de la ciudad. Desde Antioquía los cruzados marcharon pues, hacia Jerusalén, la cual se encontraba disputada entre los fatimíes de Egipto y los turcos de Siria, conquistando algunas plazas más por el camino. En junio de 1099, finalmente, sitiaron la capital, la cual cayó en manos de los cruzados el 15 de julio de 1099, gracias a la insospechada ayuda de las tropas genovesas dirigidas por Guillermo Embriaco, que se habían dirigido a Tierra Santa en una expedición privada. La toma de Jerusalén terminó con una de las matanzas más espantosas que se recuerde. El fanatismo, o el convencimiento ingenuo de cumplir un deber matando a otros, no respetó mujeres, niños, ancianos, e incluso cristianos que habitaban la ciudad. Uno de los hombres que participó en aquella masacre, Raimundo de Aguilers, canónigo de Puy, dejó una descripción para la posteridad que habla por sí sola: “Maravillosos espectáculos alegraban nuestra vista. Algunos de nosotros, los más piadosos, cortaron las cabezas de los musulmanes; otros los hicieron blancos de sus flechas; otros fueron más lejos y los arrastraron a las hogueras. En las calles y plazas de Jerusalén no se veían más que montones de cabezas, manos y pies. Se derramó tanta sangre en la mezquita edificada sobre el templo de Salomón, que los cadáveres flotaban en ella y en muchos lugares la sangre nos llegaba hasta la rodilla. Cuando no hubo más musulmanes que matar, los jefes del ejército se dirigieron en procesión a la Iglesia del Santo Sepulcro para la ceremonia de acción de gracias” Con esta conquista finalizó la Primera Cruzada, y muchos cruzados retornaron a sus países de origen y el resto se quedó para consolidar su poder en los territorios recién conquistados. Junto al Reino de Jerusalén (dirigido inicialmente por Godofredo de Bouillón, que tomó el título de Defensor del Santo Sepulcro) y al principado de Antioquía, se crearon además los condados de Edesa (actual Urfa, en Turquía) y Trípoli (en el actual Líbano).Tras estos éxitos iniciales se produjo una nueva oleada de cruzados, que formaron la llamada cruzada de 1101. Sin embargo, esta expedición, dividida en tres grupos, fue derrotada por los turcos mientras atravesaban Anatolia. Este percance apagó los espíritus cruzados durante algunos años. Nunca más una cruzada volvería a tener éxito. Finalmente, el resultado de la Primera Cruzada tuvo un gran impacto en la historia de los dos bandos en conflicto. La nueva estabilidad adquirida en el oeste creó una aristocracia guerrera en busca de nuevas conquistas y patrimonio, y la prosperidad de las principales ciudades significó la capacidad económica y comercial para equipar las expediciones. Por otro lado, el papado vio las Cruzadas como su forma de imponer la influencia católica como fuerza de unificación, convirtiendo la guerra en una misión religiosa. Esto supuso una nueva actitud frente a la religión que hizo posible que la disciplina religiosa, antes aplicable solamente a los monjes, se extendiese también al campo de batalla, con la creación del concepto del guerrero religioso y del sentimiento de caballería.
El 6 de junio de 1944, el día D, se inició la operación Overlord. Era el asalto a la muralla del Atlántico sobre la cual Hitler se vanagloriaba de ser invencible. A los dos días ya había casi 150 mil aliados en las playas empujando seriamente a los alemanes, que si bien se resistieron, finalmente fueron vencidos. En los días previos los líderes de la Resistencia habían inutilizado gran parte de las líneas férreas, comunicaciones y demás, lo que complicó el avance alemán a las playas y permitió el desembarco de los aliados. Uno de los casos más memorables es el retraso que se dio a la Panzerdivision SS Das Reich, que duró casi dos semanas; por supuesto las actividades guerrilleras no podían quedar impunes, así que las Waffen SS cometieron una masacre en Oradour-sur-Glane contra inocentes pobladores, matando a todos e incendiando el pueblo. Al enterarse Francia de la invasión, el pueblo pareció levantarse vigoroso a cometer innumerables ataques y rebeliones hacia los alemanes por todo el país, la Resistencia se vio fortalecida y empezó a sabotear operaciones alemanas de vital importancia, facilitando la tarea de los aliados. De Gaulle animaba desde la BBC de Londres a ayudar la causa aliada y auguraba que pronto habría un gran regocijo en las calles. Por supuesto la Resistencia no olvidó a los muchos franceses colaboradores de los nazis, por lo que se llegó a ejecutar entre 30 mil a 40 mil sospechosos. De Gaulle y los miembros de la Resistencia tenían algo en mente, algo que para los norteamericanos no tenía prioridad en aquel momento: la liberación de París. En efecto, para el Alto Mando Aliado no existía ninguna clase de motivación para liberar inmediatamente París a sabiendas de que había muchas más fuerzas alemanas que debían ser eliminadas o empujadas hacia su territorio. En la mente de Eisenhower, París sólo representaba algo meramente simbólico. Además, los norteamericanos pensaban que Hitler no abandonaría esa ciudad sin trabar un mortal combate, por lo cual no tenían intención de luchar casa por casa, ni convertir a la capital francesa en una Stalingrado de occidente. Por otro lado, el mando aliado ya estaba organizando un plan de gobierno provisional hasta nuevas elecciones, lo que era una humillación para De Gaulle, éste se comunicó con la Resistencia y con Marie-Pierre Koenig, quien recientemente había sido nombrado jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Francesas del Interior, para que se fomente una insurrección en París. A partir de agosto empiezan los primeros síntomas de ebullición entre la población francesa con huelgas de parte de la policía y la entrada de más miembros de la Resistencia a la ciudad. En Alemania Hitler había designado al general de infantería Dietrich von Choltitz con la orden de defender la ciudad hasta el último hombre. Pero este sensato general ignoró sus órdenes y priorizó el bienestar de sus hombres. Entre los aliados se había decidido que, cuando se liberara París, un grupo de soldados franceses debían formar parte de dicha liberación, se trataba de la División Acorazada 2 al mando del general Leclerc, que sin embargo, a mediados de agosto, notó que los anglosajones no tenían la menor intención de liberar París inmediatamente, además su unidad parecía inactiva mientras que otras unidades americanas eran lanzadas al combate, generando quejas de su parte hacia el general Patton. El 21 de agosto De Gaulle solicitó permiso para dejar que Leclerc avanzase sobre París, mientras en la capital reinaba el caos pues no había electricidad, gas, transporte público, entre otras cosas… parecía dejada al abandono. Harto de esperar a Leclerc, ese mismo día, y tras recibir de Koenig el título de gobernador ad interim de París, De Gaulle avanza sobre la ciudad desobedeciendo toda orden. Sin embargo la División Acorazada 2 francesa no estuvo lista hasta el 23 de agosto. Resignados los anglosajones determinaron que la División de Infantería 4 americana conquistaría los puentes sobre el Sena quedando todas las fuerzas al mando de Gerow. Se sumaría además un contingente británico. El alemán Choltitz puso 20 mil hombres al mando del coronel Hubertus von Aulock. Además se contaba con 5 mil hombres de la compañía privada de Choltitz con 50 piezas de artillería y unos 60 aviones en el aeropuerto de Le Bougert. El debate aquí entra respecto a que si Hitler ordenó que París sea reducida a cenizas por la fuerza de las necesidades o si más bien solicitó incendiarla. Lo que si queda claro es que el 23 de agosto una conversación culminó con la siguiente frase: “París no debe caer en manos del enemigo sino es reducida a un montón de ruinas”. Hoy sabemos que Choltitz no obedeció tan sádica orden que sólo hubiese representado una matanza de aliados y alemanes. La Lucha por París Leclerc avanzó pero sufrió pérdidas y se retrasó, por lo cual Gerow ordena que se tome la ciudad sin importar quienes ingresaban primero, si franceses o anglosajones. Lecler en sus primeras horas de avance había perdido 71 hombres, tenía 255 heridos, 35 carros de combate, 6 cañones y 11 vehículos de todo tipo. El avance se retrasaba mientras en las calles todos los parisinos se levantaron de forma unánime. La Resistencia se alzó en armas contra los alemanes, así los aliados podrían llegar a una, prácticamente, liberada París. Aproximadamente a las 10:30 del 24 de agosto de 1944 un pequeño destacamento del capitán Dronne entró a París a través de la Port-de-Gentilly, eran los primeros en llegar a la capital después de cuatro años, dos meses y diez días de ocupación. Ahora bien, la liberación completada el 25 de agosto no estuvo exenta de algunos combates, pues si bien el alemán Choltitz no quería destruir la capital tampoco se rendiría sin oponer cierta resistencia, aunque claro bastante débil y disimulada, para “salvar su pellejo” frente a la Gestapo y las SS. Al amanecer la Agrupación Billotte penetró en la ciudad por la Port-de-Gentilly también dirigiéndose hacia la Cité y dispuesta a intervenir en Tullerias, además de atacar el Hotel Maurice donde se hallaba el general alemán Choltitz. Después, los aliados recorrieron el boulevard des Marechaux para avanzar hacia el Campo de Marte, los Inválidos, el Palais Bourbon y el Quai d´Orsay. Para esto Langlade alcanzó la Place de L´Etolie, recorriendo también la avenida Mozart. Ya muchos ciudadanos parisinos se hallaban en las calles eufóricos llenos de entusiasmo saliendo a recibir a las tropas, mientras de fondo se oían algunos disparos de carros de combate y armas. Se contaron entre franceses civiles y soldados 1483 muertos y 4911 heridos. El 25 Billote envío un ultimátum a Choltitz pero se rechazó cualquier oferta de rendición. Se decidió atacar a las 13:15 del mismo día pero los defensores opusieron una tenaz resistencia, que sin embargo a las 15 horas casi había cesado. Todo terminó poco después con el general alemán capturado, poco después fue trasladado a la prefectura donde se tratarían los términos de la rendición. Se rindieron los alemanes pero el fuego no cesó de inmediato y muchos disparos aún se escuchaban en algunos núcleos que no aceptaban la rendición o simplemente no les había llegado la noticia. Por ejemplo, había una resistencia importante en el Sena, donde 700 hombres con carros de combate ocupaban el palacio y el parque de Luxemburgo. En el Bois de Boulogne quedaban 2600 soldados germanos muy bien armados. Después de resistir fieramente se rindieron el 26 de agosto. Desde los cuatro puntos cardinales las tropas iban cerrando un cerco hacia la ciudad, donde la Torre Eiffel representaba una meta por la cual todas las unidades aspiraban a capturar, primero con el fin de izar la bandera francesa sobre ella. Poco después los alemanes ya se habían rendido en su totalidad, la capital fue abierta para el ingreso de todas las tropas aliadas que habían colaborado en su liberación. El día 26 de agosto se celebró un desfile por los Campos Elíseos donde las tropas de la 4ta División Estadounidense y también las tropas de Leclerc marcharon triunfanes ante una multitud feliz y bulliciosa. Se podría decir que en un acto de total indignación se discriminó y hasta menospreció la presencia numerosa de la Resistencia. De Gaulle por supuesto no estuvo exento y se vanaglorió de todo su esfuerzo. En cuanto a los alemanes, estos habían bombardeado la ciudad el 25 sin ocasionar graves daños, y esa sería su última ofensiva. En cuanto a las bajas se calcula las 1500 aproximadamente ya mencionadas entre los franceses; los alemanes por su parte perdieron 3200 hombres y se retuvo a 12 mil 800 prisioneros. Consecuencias La intervención de De Gaulle había librado a Francia de un gobierno conjunto aliado. La Francia de Vichy, abandonada a su suerte, murió por sí sola. El anciano Petain y Laval serían condenados a muerte, sin embargo al primero se le otorgó la cadena perpetu. Por ende la Francia libre fue la verdadera continuación de la República Francesa que participaría activamente en la derrota final de la Alemania nazi. El pueblo francés casi unánime, apoyó a De Gaulle para que sea el responsable del gobierno provisional y su país pueda obtener un pedazo del pastel en la política internacional y territorios tras la derrota de Alemania. Si bien Francia había sido dividida, invadida y humillada, perduraría libre e independiente por la lucha de su propio pueblo, que nunca vio con ojos pesimistas la posibilidad de librarse del yugo alemán nuevamente.

Escocia: Invasión y lucha por la libertad Inglaterra intentó invadir Escocia hacia fines del siglo XIII y dio inició así a una guerra tremenda de casi tres décadas. Los ingleses creyeron que la conquista no llevaría más allá de un par de meses y que todos los pueblos rebeldes serían sometidos pronto unificando el país bajo una única dirección. Sin embargo, los ingleses se encontraron con una tenaz resistencia de los pueblos, dirigidos por dos líderes Andrew de Moray y el famoso William Wallace. La invasión empezó oficialmente en el año de 1296, mes de marzo cuando Eduardo I de Inglaterra saquea la ciudad de Berwick, luego de que su intento de casar a su hijo Eduardo “con la dama de Noruega”, la fallecida heredera del trono escocés llamada Margarita, resultara frustrado tras el deceso de la princesa en 1290, de ahí en más, los roces irían en aumento y todo se tornaría en una carrera hacia una guerra inevitable. Ahora bien, el padre de Margarita, Juan de Balliol tuvo sus propios problemas con otro noble escocés, Roberto VI Bruce, por el trono. Juan pidió ayuda a Eduardo de Inglaterra, lo que significó para él la victoria, pero ante esto, el rey inglés pidió una recompensa: prácticamente el vasallaje de Escocia, que Juan, de momento aceptó resignado. Sin embargo, cuando Inglaterra solicitó ayuda para la guerra contra Francia, Escocia se negó dársela y aún más, firmó un pacto con los galos para evitar conflictos. Unos desesperados e improvisados guerreros escoceses perdieron algunas batallas como la de Dunbar y Juan fue capturado, abdicó para que no se torture a su pueblo y fue hecho prisionero, Escocia, aparentemente, estaba a los pies de Inglaterra. Eduardo continuó su campaña contra los pueblos rebeldes y para el mes de julio casi toda Escocia parecía estar sometida. Eso fue 1296, cuando hasta los nobles escoceses se dedicaron a rendir vasallaje total al rey inglés. William Wallace, el heroe En 1297 Eduardo I, debió lidiar contra los revoltosos como Moray y Wallace, a quienes había subestimado en un inicio, pero, ante el incremento de su popularidad y poder, el rey de Inglaterra decide ponerle punto final a cualquier pretensión de los escoceses de verse libres. Así entonces las fuerzas militares inglesas en Escocia fueron cada vez más en aumento, ante los constantes asaltos y ataques sorpresa a las tropas de Eduardo. Éste se vio obligado a persuadir a los escoceses a un enfrentamiento grande y tendría su oportunidad, sin embargo, esto no quería decir que los ingleses contaban con recursos ilimitados, ya que el grueso de sus tropas se hallaba combatiendo en Francia. En el norte de Escocia especialmente, los escoceses se hicieron fuertes y desde el sur Wallace resistía como podía, éste esperaba poder reunirse con todas las fuerzas de su país al norte, mucho menos hostigadas, lo más pronto posible. Los ingleses John de Warenne y Hugh de Cressingham reunieron sus tropas para intentar huir hacia el sur ya que en el norte, una especie de guerra de guerrillas los acabaría tarde o temprano. En su retirada se dirigen hacia Stirling hacia septiembre de 1297, mientras que Wallace y Moray iban desde el sur al norte. Mediante sus medios de información supieron donde se encontraban los ingleses, no se acobardaron y a todas luces desde un inicio su intención era hacerles frente. Los escoceses iban con la moral alta y se ubicaron cerca del río Forth, el cual atravesaba el castillo de Stirling, donde asimismo existía un puente importante por su ubicación cerca a la fortaleza y que comunicaba el norte y sur del país. Valientes donde los hay, los escoceses se enfrentarían a un enemigo superior en número y desde luego mucho más profesional, para ello, y evitando los errores de la batalla de Dunbar se colocaron de un lado del río, de modo que si sus enemigos querían enfrentarlos deberían cruzar el puente. La Batalla de Stirling Una vez ambos ejércitos estuvieron frente a frente se enviaron embajadores, pero ambos bandos se mostraron irreductibles, en especial los escoceses. Contaban estos con apenas 7 mil de infantería y 150 jinetes, mientras que sus adversarios eran casi 25 mil y 600 de caballería. En el ambiente se respiraba mucha adrenalina. Los escoseses solo contaban con su valor, mientra que los ingleses podían echar mano de su experiencia y superioridad numérica. Los escoceses no se movieron de sus posiciones y dejaron que los ingleses fuesen los que atravesasen el puente, ya que el mismo reduciría sus líneas y los haría vulnerables, sus números se verían así empequeñecidos. Para fortuna de Wallace, los ingleses se condenaron cuando enviaron a su caballería para que arrase a los escoceses, nada más y nada menos que cruzando el puente. La escasa caballería escocesa no les haría frente, sino que cruzó el río en otra posición para atacar a la infantería inglesa, ahora algo desprotegida por un flanco. Mientras tanto los soldados de Wallace aguardaban pacientes a que la caballería inglesa estuviese de su lado del río y cuando ya muchos jinetes estaban por arremeter contra ellos, los escoceses soltaron toda una lluvia de flechas, justo en el mismo momento cuando la caballería escocesa al mando de Moray atacaba el flanco inglés. Wallace también atacó con todas sus fuerzas y desangró a los ingleses, empujándolos hacia el río, en pocas palabras había dividido las fuerzas de Eduardo en dos, en ambas orillas. Un desesperado Warenne envío refuerzos al otro lado pero el puente se derrumbó, se llevó a muchos ingleses mientras que los escoceses no dejaban de acosarlos. Luego de un par de horas de sanguinarios combates en las que los escoceses peleaban con una gigantesca espada diseñada por ellos mismos causaron gran mortandad y desmoralización contra los ingleses, cuya superioridad numérica no cambió el curso de la batalla, y finalmente estos últimos se pusieron en retirada. Lo que es más, el modo en como gritaban, estaban vestidos y hasta se hallaban pintados los escoceses causó gran conmoción entre los ingleses y los amedrentó generando un trauma en todos ellos y un miedo natural hacia el enemigo. Wallace y Moray fueron declarados héroes nacionales, sino lo eran ya y su estrategia y liderazgo en el combate de ahí en más fue algo indiscutible para todos. La nobleza de Escocia, la mayoría de ellos pro-inglesa, lo felicitó y reconoció y las esperanzas de poder volver a tener una patria libre se hicieron factibles por primera vez en mucho tiempo. Esta victoria alarmó a Eduardo, quien con aproximadamente 7 mil bajas frente a unas cuantas decenas (así estiman investigadores modernos) de escoceses y sin que le temblara la mano decidió poner una tregua al conflicto con Francia para dirigir todas sus fuerzas contra aquel odiado campesino llamado Wallace, que fue nombrado Lord Protector y quien por si fuera poco invadía el propio suelo inglés en Newcastle. Tal insolencia debía ser castigada y luego de sellado el pacto con Francia, Eduardo I alistó a su ejército para otorgarles una derrota definitiva a los escoceses, aunque para eso en realidad faltaba muchísimo, sin embargo, detrás de dicha intención, el rey tenían una prioridad: la derrota de Wallace. De hecho en la batalla de Falkirk tendría una gran oportunidad para darle una apabullante lección. La ejecución del mayor héroe nacional escocés correría también por orden de Eduardo I. Escocia nunca sería totalmente de los ingleses y la guerra por su independencia, aquello que había empezado como un capricho del soberano inglés, sería una de las contiendas más prolongadas y costosas para Inglaterra. Mapa del enfrentamiento entre Inglaterra y Escocia
Hay personajes que han marcado la historia de la humanidad, no son muchos, pero su huella ha quedado impresa de forma indeleble gracias a sus hazañas. En los tiempos antiguos estas hazañas eran sobre todo bélicas, las ansias de conquista impulsaban a los gobernantes hacia sangrientas guerras y los grandes imperios se forjaban en el campo de batalla a sangre y fuego. Tamerlán (Timur Lang) fue uno de estos elegidos, bajo su mando los mongoles volvieron a dominar Asia y parte de Europa oriental en una vida de conquistas y, curiosamente, también de cultura (donde el ajedrez tuvo un peso importante). Procedente del país que hoy es conocido cómo Uzkekistan, Tamerlán siempre sostuvo que era un descendiente directo del mítico Genghis Khan, espejo en el que siempre trató de mirarse. Sus conquistas dieron lustre a su nombre, sobre todo porque muchas de ellas fueron debidas a su inteligencia a la hora de plantear la estrategia de las batallas. Pero para conocer lo que supuso Tamerlán es estrictamente necesario conocer la historia de Genghis Khan, que he resumido en un corto relato: Un poco de historia: Genghis Khan y la conquista del mundo Los mongoles, pueblo de nómadas que poblaba las áridas estepas de Asia central, vivían recluidos en distintas tribus que batallaban entre sí. Suyas eran unas tierras desoladas, azotadas por el viento, en las que la vida no resultaba sencilla. La ausencia de pastos y de alimentos hacía que los mongoles ansiaran las riquezas de sus vecinos persas y chinos. La historia del pueblo mongol cambiaría con la aparición de un jefe tribal llamado Temuujin, personaje que pasó a la historia como Genghis Khan. A finales del siglo XII Temuujin consiguió reunir a todas las tribus de Mongolia bajo una misma causa: poner el mundo a sus pies. El primer país en caer ante las hordas de Genghis Khan fue China, tal vez el imperio más avanzado del planeta. La fuerza del ejército mongol residía en que peleaban como un grupo unido, tendiendo constan- tes emboscadas al enemigo y apoyándose en sus temibles arqueros a caballo (mangudais). En China los mongoles obtuvieron conocimientos sobre tecnología y armas de asedio, lo que les sirvió para someter a otro poderoso imperio: Persia, cuyos ciudadanos vivían rodeados de riquezas. Tras Persia, Rusia sucumbió con rapidez y Asia entera se encontró bajo el mando de las tropas de Genghis Khan. Las ansias de conquista de los mongoles no terminaron ahí y decidieron invadir Europa central. Los polacos se aliaron con los teutones y los francos, y trataron de presentar batalla a los invasores... era la última esperanza de la vieja Europa, si esta defensa fallaba el continente entero caería. Pero antes de la invasión ocurrió la gran tragedia: Genghis Khan falleció tras una larga enfermedad que venía arrastrando desde tiempo atrás. Tendido en su lecho, agonizando de dolor, mandó llamar a su hijo, Ogatai, al que pidió que tomase el mando del ejército y continuase con la invasión de Europa. El gran Khan, conquistador de casi todo el mundo conocido, fue enterrado a orillas del río Onon. Mil jinetes cabalgaron sin descanso por toda la región para asegurarse de que no quedasen huellas del lugar donde Genghis Khan reposaría para toda la eternidad. Ogatai cumplió los deseos de su padre y derrotó a la confederación europea. Los soldados europeos se vieron impotentes ante la forma de presentar batalla del ejército mongol, que atacaba como un todo lanzando flechas incendiarias y huyendo, para luego tender emboscadas a sus perseguidores. Los guerreros europeos, acostumbrados a los duelos individuales, no comprendían esa forma de batallar y no consiguieron sobreponerse al impacto de las hordas mongolas. Con esta nueva victoria, un ejército que unas décadas atrás poblana un país donde se habitaba en tiendas de piel, logró poner bajo sus pies a los más poderosos imperios y pudo disfrutar de las más extraordinarias riquezas... y todo ello se lo debieron a una sola persona: Genghis Khan. Tamerlán, siguiendo la senda de Genghis Khan La historia de Timur Lang tiene varias similitudes con las andanzas de Genghis Khan. Al igual que su antepasado, logró erigirse líder de las tribus mongolas, a las que llevó a la titánica tarea de volver a conquis- tar Asia a través de varias campañas que dieron comienzo en 1370. Relatar todas las batallas libradas por las topas de Timur Lang me llevaría demasiados párrafos, baste decir que fue conquistando territorios sin un rumbo fijo, deambulando por Asia hasta que prácticamente dominó todo el continente. Sus dominios se extendieron a la fértil Persia, India, Nepal, Siria, Turquía, Armenia, Georgia y gran parte de Rusia. Arquero montado Mongol Curiosamente, Timur nunca pudo ser nombrado Khan al no pertenecer a la familia real, aunque si que entra dentro de lo posible que descendiese de Genghis Khan por parte de la línea familiar de su padre. A pesar de ello, supo ingeniárselas para llegar al poder y mantenerse en él durante décadas como líder indiscutible del imperio mongol. Las crónicas de la época cuentan que Timur Lang era una persona muy inteligente y culta, así como un brillante estratega. Durante sus conquistas solía arrasar las ciudades que asediaba, sin tener demasiada compasión del enemigo. Por ello, en Europa era temido cómo si se tratase del mismísimo demonio, tal vez porque en la memoria de todos estaba las sangrientas contiendas libradas contra Genghis Kahn. De todas formas, resulta sorprendente cómo una tribu de nómadas logró conquistar imperios en teoría más poderosos que ellos. Su pasatiempo favorito: el ajedrez Como ya he comentado, Tamerlán era una persona de inteligencia viva que se preocupaba por la cultura. Trató de absorber conocimientos de otras culturas, sobre todo de los árabes, en temas tales como la astronomía, la medicina y la historia de las civilizaciones. Además, buscó llevar esa cultura a su pueblo, sobre todo en la capital del imperio: Samarcanda, que sufrió un fuerte impulso cultural sobre todo en el área de educación. Pero su gran pasatiempo, al que dedicaba sus horas de asueto, no era otro que el ajedrez, algo que no nos puede sorprender si repasamos la historia y los personajes que se vieron atraídos por este juego. Está documentado que en sus ratos libres Tamerlán jugaba asiduamente al ajedrez, actividad que consideraba beneficiosa para el desarrollo de su mente. Pero Tamerlán era una persona de inteligencia elevada y decidió que el ajedrez normal se le quedaba pequeño, por lo que habitualmente jugaba una modalidad llamada Gran ajedrez, la cual pasó a ser conocida como Ajedrez de Tamerlán. Conozcamos cómo era esa modalidad del ajedrez, una de las muchas que se han inventado, pero que no han tenido demasiado éxito. La primera diferencia es el tablero, ya que cuenta con 112 casillas, 11 filas por 10 columnas con dos filas que tienen dos casillas más, conocidas como ciudadela. La ciudadela era el último recurso del jugador que se encontraba perdido, ya que si era capaz de llevar el rey a esa casilla la partida finalizaría en tablas. Por supuesto, con un tablero de semejantes dimensiones el número de piezas tenía que ser mayor y las reglas algo diferentes. Hay que decir que el pueblo mongol tenía su propia versión del ajedrez, como eran nómadas y pastores la mayoría de piezas representaban algún animal, pero el Gran ajedrez era de una dimensión mayor que éste. Algunas de las piezas tenían movimientos similares al ajedrez actual, pero existían otras totalmente diferentes... sin duda representaba un reto para toda mente brillante que se atreviese a adentrarse en sus casillas. Conozcamos cuales eran las piezas: Rey: se mueve cómo el rey del ajedrez. Visir: mueve cómo la torre, pero una sola casilla. Se situaba al lado del Rey. General: sólo podía mover una casilla en diagonal. Se situaba al lado del Rey. Camello (2): conjuga el movimiento del alfil y de la vinea, muy parecido al caballo Jirafa (2): mismo movimiento que el camello, pero más largo. Explorador (2): equivale al alfil del ajedrez tradicional. Vinea (2): máquina de guerra, movía como las torres, pero sólo dos casillas. Toro (2): torre del ajedrez tradicional. León (2): caballo del ajedrez tradicional. Elefante (2): mueve dos casillas en diagonal Peón (11): se movían de forma similar a los peones actuales. No podían mover dos casillas nunca y también existía la coronación (se transformaban en la pieza que representaban). El desafío era aun mayor de lo que parece, ya que el ajedrez de Tamerlán tiene alguna regla que puede resultar algo confusa. Por ejemplo, el peón de la izquierda se llamaba peón de peones, cuando este peón llega a la última fila no se transformaba en otra pieza y además no puede ser capturado, por lo que puede servir para obstaculizar alguna pieza viral del tablero de ajedrez El origen de esta modalidad del ajedrez no está clara. Se dice que provenía de Grecia y que llegó a La India con las conquistas de Alejandro Magno. Entonces los indios decidieron crear una versión más sencilla para popularizar el juego entre el pueblo y de ahí el ajedrez se extendió al resto del planeta. Esta hipótesis es defendida por algunos historiadores, aunque como casi todas es cuanto menos dudosa. Cuánto más atrás nos desplacemos en el tiempo, menos referencias escritas encontraremos sobre los hechos históricos. Pero lo que es irrebatible es la profunda atracción que han sufrido las mentes más brillantes hacia el ajedrez, lo que sólo puede significar que estamos ante una forma de arte que debería ser reconocida como tal. Así que, queridos lectores, ¿se atreven ustedes con el ajedrez del sanguinario e intelectual Tamerlán o prefieren quedarse con el ajedrez tradicional? No olviden que sobre el juego de las 64 casillas se ha profundizado mucho más, lo que le añade cierta dificultad... ustedes eligen, las piezas les están esperando.
Autor: Mel White Fecha: 2015-04-30 En el verano de 2008 un cocodrilo americano abandonó la bahía Biscayne de Florida, nadó por un canal y asentó su residencia en el campus de la Universidad de Miami, donde ocasionalmente interrumpía sus baños de sol para comerse una tortuga. Este no fue el primer cocodrilo que apareció en el campus, pero sí el más famoso. A pesar de que el cocodrilo resultó ser macho a la gente le dio por llamarlo Donna, en honor de la presidenta de la universidad y ex miembro del gabinete presidencial, Donna Shalala. El primero de octubre, alguien mató a Donna, un hecho que indignó a estudiantes y profesores y que violaba leyes tanto estatales como federales. El cocodrilo americano está clasificado como "en peligro" en la legislación de Florida, y como "bajo amenaza" en la federal. Un mes después, la policía arrestó a un hombre y a un adolescente, quienes supuestamente querían el cráneo como trofeo.Resulta tentador utilizar a Donna como metáfora de la difícil situación en la que se encuentran las 23 especies de crocodílidos reconocidas en el mundo, un grupo de reptiles relacionados entre sí que incluye cocodrilos, aligátores, caimanes y gaviales. Tras haber soportado millones de años de cambio climático en el planeta, el juego de las sillas de las placas tectónicas y otras vicisitudes ecológicas, estos reptiles se enfrentan a un nuevo reto para su supervivencia: nosotros. En los años setenta del siglo XX la población de cocodrilos en Florida pudo haber descendido a menos de 400 individuos. La rápida y creciente población humana los ha expulsado de la mayoría de las bahías de agua salada en las que alguna vez vivieron; muchos murieron a manos de los cazadores furtivos por sus pieles y otros fueron capturados para exhibirlos vivos o disecados. Desde entonces, las medidas de conservación han llevado a una recuperación de los cocodrilos de Florida, que actualmente suman unos 2000. "El manejo de cocodrilos no es física cuántica -explica Steve Klett, administrador del Refugio Nacional de Vida Silvestre Crocodile Lake, de Florida-. Si uno resguarda su hábitat y los protege para que no los maten, ellos responderán. El punto álgido ahora es el ámbito restringido: una vez que el hábitat haya sido ocupado, ¿adónde irán los cocodrilos? En el caso de Donna, a un área urbana en la que se supone no debería estar pero no había una opción mejor. A menudo se dice que los crocodílidos actuales son sobrevivientes de la era de los dinosaurios. Eso es una verdad a medias. Los cocodrilos modernos han estado por aquí alrededor de unos 80 millones de años, pero estos son apenas una pequeña muestra de los parientes crocodílidos que alguna vez vagaron por el planeta al que, de hecho, alguna vez gobernaron. Los crurotarsos (término que los paleontólogos utilizan para incluir a todos los parientes de los cocodrilos) aparecieron hace unos 240 millones de años, casi al mismo tiempo que los dinosaurios. Durante el periodo Triásico, los ancestros de los cocodrilos se expandieron en una amplia variedad de formas terrestres, desde animales delgados y de piernas largas, parecidos a los lobos, hasta enormes y temibles depredadores en la cima de la cadena alimenticia. Algunos, como el animal del género Effigia, caminaban en dos patas durante algún tiempo, y probablemente eran herbívoros. Los crurotarsos eran tan dominantes sobre la tierra que los dinosaurios se veían limitados a los nichos ecológicos que podían ocupar; eran de talla pequeña y pocos en número. Al final del Triásico, hace unos 200 millones de años, un cataclismo desconocido eliminó a la mayoría de los crurotarsos. Con la tierra despejada de competidores, los dinosaurios ocuparon su lugar. Al mismo tiempo, enormes depredadores nadadores, como el plesiosauro, habían evolucionado en el océano, dejando pocas oportunidades para que otras especies también lo hicieran. Los cocodrilos que sobrevivieron asumieron una diversidad de formas nuevas, pero con el paso del tiempo vivieron, como lo hacen sus descendientes actuales, en los únicos lugares disponibles para ellos: ríos, pantanos y ciénagas. La restricción en los nichos ecológicos pudo haber limitado las oportunidades evolutivas de las criaturas, pero también pudo haberlas salvado. Muchas especies de cocodrilos sobrevivieron la extinción masiva del Cretáceo Terciario, hace 65 millones de años, cuando un asteroide asestó un golpe mortal a los dinosaurios (salvo por las aves, a las que se les considera descendientes de los dinosaurios) y a otras formas de vida sobre la tierra y en los océanos. Nadie sabe por qué los cocodrilos sobrevivieron cuando tantas especies murieron, pero sus hábitats de agua dulce pueden darnos una explicación: en general, durante el evento del Cretáceo Terciario, las especies de agua dulce tuvieron más suerte que los animales marinos, que perdieron grandes extensiones de hábitat poco profundo cuando descendió el nivel de los mares. Su dieta variada y su habilidad para permanecer durante largos periodos sin alimento, debido a su sangre fría, también pudieron ayudarlos. Con los dinosaurios terrestres y los monstruos marinos extintos, ¿por qué los cocodrilos no se apoderaron de la Tierra de una vez y para siempre? Para entonces, los mamíferos habían iniciado su marcha evolutiva hacia el dominio del mundo. Con el paso del tiempo, las líneas de cocodrilos más divergentes murieron, dejando a las formas de cuerpos aplanados y piernas cortas que conocemos. "El principal cambio reciente en la conservación de cocodrilos ha sido el descenso de la caza ilegal en busca de sus pieles", dice John Thorbjarnarson, de Wildlife Conservation Society, experto líder en el grupo. La caza ilegal ha sido sustituida por criaderos legales donde se sacrifican determinadas cuotas de animales para comercializar la piel, lo que ha permitido que las especies se recuperen. "Si hace 20 años había 15 o 20 especies consideradas en peligro -explica Thorbjarnarson-, ahora sólo hay siete, y cada una de ellas refleja la pérdida de la mayor parte de su hábitat". Especies como el aligátor chino y el cocodrilo filipino virtualmente ya no tienen hábitat, al haber sido expulsados de sus antiguos territorios por el crecimiento agrícola y urbano. Incluso, especies que han respondido de manera positiva a las medidas de conservación se enfrentan a un problema que es una versión a gran escala del que tuvo Donna: el contacto, y a menudo conflicto, con los humanos. El gavial indio, especie con hocico delgado que alguna vez se extendió desde Pakistán hasta Myanmar, sufrió severos descensos de población a mediados del siglo xx. La recuperación en las décadas de los ochenta y noventa, gracias al descenso de la caza ilegal y al establecimiento de áreas protegidas, les dio a los conservacionistas razones para creer que se encontraba fuera de peligro, pero investigaciones recientes han demostrado que el número de gaviales nuevamente se ha desplomado, esta vez hasta alcanzar un estatus de "en peligro crítico". Algunos crocodílidos en partes remotas del planeta no se encuentran en peligro inminente; otros, como el cocodrilo americano, han tenido recuperaciones sorprendentes. Sin embargo, queda por ver cuántos pueden sobrevivir en un mundo en el que sus humedales son codiciados por gente que va desde los agricultores de subsistencia hasta los diseñadores de campos de golf, y en donde algunas especies se ganan la enemistad al comerse a las mascotas e incluso a las personas. Este reportaje corresponde a la edición de Noviembre de 2010 de National Geographic.
"Schembart de Nuremberg, o sea, carnaval de las máscaras de madera" Los tedescos, siempre tan serios y con jeta de pocos amigos, también tenían su sentido del humor. Tanto es así que, prácticamente durante todo el XVI, se pusieron de moda entre los monarcas y nobles del Sacro Imperio una serie de yelmos bastante peculiares en lo tocante a su diseño, al parecer motivado por un carnaval muy popular en Núremberg denominadoSchembart. Una schembart era una máscara de madera tallada en la que se plasmaban caricaturas de los personajes famosos de la época, las cuales se ponían los cachondos de turno para hacer parodias de los nobles, el clero, el monarca o incluso de su cuñado más odioso. Por lo tanto, y ya que se lo pasaban tan bien haciendo el gamba y poniéndose de zumo de cebada hasta las trancas, pues los magnates germanos también se dedicaron a encargar a sus armeros yelmos e incluso armaduras nada convencionales destinados a paradas militares, torneos y demás saraos en los que intervenía la nobleza. En honor a la verdad, no se por qué no los usaban también en combate ya que algunos de ellos, como veremos a continuación, tenían un aspecto capaz de hacerle encoger el ombligo al más bragado. Vean pues... En primer lugar tenemos una muestra de los que actualmente se denominan como yelmos grotescos o yelmos con visores schembart. Yo los llamaría en todo caso yelmos carnavalescos ya que surgieron de dicho evento. Eran, como podemos ver en la ilustración inferior, unos yelmos con visores antropomorfo que caricaturizaban posiblemente a sus propietarios o pretendían emular a las máscaras de madera de los charlatanes de carnaval. De izquierda a derecha tenemos en primer lugar un almete de manufactura alemana que representa un rostro con una prominente nariz aguileña y un mostacho rematado en dos bolas. Este ejemplar, depositado en el Royal Armouries, está barrado bajo la visor-máscara lo que indica que dicho accesorio podía removerse y, de ese modo, usar el almete en combate o, al menos en justas a pie. El siguiente es muy similar, lo que me hace suponer que estos visores con nariz ganchuda y mostachos debieron ser bastante populares. El siguiente es como un poco siniestro ya que el visor has sido moldeado de forma que representa un rostro humano así como un tanto fantasmagórico. Su manufactura es incierta, dudándose si es obra de un taller alemán o italiano. Está datado hacia finales del siglo XVI. La borgoñota cornuda es quizás una de las piezas mas conocidas de esta tipología. Corresponde a un arnés encargado por Maximiliano I como regalo a Enrique VIII en 1514. Obra del armero Konrad Sousenhofer y solo perdura el yelmo ya que el resto de la armadura desapareció. Tanto estupor causó este extravagante yelmo que, por cierto, representa la jeta imperial, que tras la muerte del Tudor muchos pensaban que la pieza en cuestión era una especie de broma y que había pertenecido al bufón real, un tal Will Somers. El yelmo se conserva en la Royal Armouries de Leeds. El último es un almete de la tipología bigotuda-nariguda de los dos primeros, pero con un acabado más lujoso. Datado hacia 1515, fue obra del famoso armero Kolman Helmschmid, apellido este que, por si alguno no se ha dado cuenta, no significa otra cosa que "forjador de yelmos". Sí, en alemán helm es yelmo y schmid herrero. Pero además de fabricarse visores con jetas caricaturizadas también se elaboraron unos peculiares yelmos con animalitos tanto salvajes como de granja. Vean unos cuantos ejemplos: A la izquierda tenemos un almete cuyo visor representa la cabeza de un águila. De procedencia alemana, el yelmo está finamente cincelado. Basta ver la delicada traza de la cabeza del pájaro y las plumas de su cuello. Este visor, como el de la gallina que aparece en tercer lugar, eran removibles y podían cambiarse por visores de combate porque eso de presentarse ante el enemigo con una gallina en la jeta podría dar lugar a lamentables malentendidos. En segundo lugar podemos ver una borgoñota de parada del césar Carlos. Como vemos en la foto, la bufa podía quitarse simplemente soltando la correa que la mantenía unida al yelmo. La visera del mismo, así como el colodrillo, tienen representado la cabeza de un pájaro y su plumaje. La pieza está datada hacia 1540. Por último tenemos una borgoñota cuyo visor representa la cabeza de un oso y atribuida a un taller de Innsbruck. Por último, restarían los yelmos de parada que, aunque no pertenecerían en pureza a la tipología de los grotescos, por su aspecto bien podrían incluirse en la misma. En este caso podemos establecer tres grupos, a saber: Peces y bestias marinas como vemos en los dos primeros ejemplares. Delfines, sirenas o peces de especie indeterminada pero, eso sí, de terrorífico aspecto, solían decorar la parte frontal de estas borgoñotas. Como digo, su uso estaba relegado a paradas y torneos y no se trata de yelmos provistos de accesorios como los almetes vistos más arriba, que les permitía su uso tanto en la guerra como en los jolgorios nobiliarios. Figuras alegóricas como las que vemos en tercer lugar, por lo general buscando lo heroico o lo glorioso. Por último, recreaciones de antiguas tipologías helénicas que, precisamente a causa del Renacimiento, vivieron un momentáneo resurgir. El ejemplar que aparece a la derecha, propiedad de Carlos I, representa el típico yelmo corintio tardío con las yugulares repujadas con la forma de las mejillas, la boca y la barba de su portador. Obviamente, solo he mencionado las tipologías más representativas. En estos temas, modas aparte, el diseño era siempre algo que concernía directamente al que se iba a gastar un pastizal por un yelmo rarito para dar la campanada, así que siempre podremos encontrar ejemplares a cual más extraño.
Aprendé del pelirrojo cómo comportarte en tierras extrañas y guapear con quien sea y como sea. ¡Imponente el irlandés! En tiempos en que las provincias reaccionaban contra el patoterismo de algunas jerarquías porteñas (parece algo endémico), el irlandés rescató la más salvaje de las estrategias charrúas, arremetiendo por tierra o por río, resbalando sobre sangre sin dar un paso atrás. ¡Las cosas que tiene la historia! _Por Alberto Moroy En la portada una ilustración de libro “Los Corsarios de Artigas”, en el ángulo izquierdo superior, el busto de Pedro Campbell. Pedro para la mayoría de los uruguayos es un desconocido, para la armada y conocedores de nuestra historia, es un clásico. Artigas lo nombro Comandante General de la Marina, en merito a sus acciones. Hoy sabremos un poco más de su vida y a falta de imágenes, “pintaremos” su historia, la que les permitía hacer un semblanteado de este “almirante gaucho”. Se desempeñó en el río Paraná, llevando a cabo diversas operaciones fluviales que exigieron un despliegue de gran audacia. Aplicaba la táctica de “montoneras”, empleando embarcaciones de poco calado y un puñado de hombres alternativamente jinetes, infantes o marineros armados de sables y fusil, que saltaban al abordaje de las naves enemigas y continuaban el combate en las riberas de los ríos hasta conquistar desiguales triunfos. ¿Quién era Peter Campbell? Nació en Irlanda en 1780, probablemente se desenvolvía como aprendiz de un curtidor. Se alistó en el regimiento 71 Highland, una de las divisiones que en julio 1805 navegó por el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica). Llegó al Río de la Plata en el año 1806 como sargento, formando parte de la “primera” de invasión inglesa, estaba al mando del teniente coronel Denis Pack Patrick Island, sobrino del General Bersford, Patrick, cayó herido en la calle luego de pelear con un moreno (llamado Braulio), que custodiaba la casa de los Gómez y Farías. El y otros dos, Peter Campbell y John Kameli, quedaron heridos y luego atendidos por la familia Gómez y Farías. Más tarde Patrick Island se casó con Bartola una de las hijas de Gómez y Farías. _Uniforme del regimiento 71 Highland / Rendición de Beresford ante Santiago de Liniers Desertó poco antes de la Reconquista, aunque se sabe que estaba herido. Vivió en varios lugares en Entre Ríos y en Corrientes (Arg.), trabajando como curtidor y empleado de Ángel Fernández Blanco (hacendado y militar argentino), destacándose como jinete y tripulante de pequeñas embarcaciones. En todas estas actividades ganó fama de valiente y audaz, además de jefe capaz de pequeñas partidas, ejerciendo distintas actividades: arreos, caza, robos, navegación fluvial o guerra. Tenía fama de haber vencido a decenas de hombres en duelo, a los que no mataba, pero causaba heridas graves. Adoptó las costumbres y las ropas de los gauchos, por lo que pudo pasar por uno de ellos. Posible antecedente de la guerrilla gaucha Tal vez Campbell como soldado inglés, haya presenciado o sabido del abordaje del buque de guerra “Justine” con 25 piezas de artillería, por parte de los gauchos de Güemes en la barranca del Retiro (Buenos Aires) cuando quedó varado (agosto de 1806) No más de treinta gauchos armados con lanzas, boleadoras, facones, sables y algunas tercerolas, además de fusiles cortos, descendieron la empinada barranca (Retiro, donde está el reloj de los ingleses) y zambulleron en el rio, logrando rendir a su tripulación (100 hombres) luego de breve y reñido combate. Martín Miguel de Güemes / Abordaje del Justine John Robertson de 14 años llega a Argentina (Invasiones inglesas) Conocida la ocupación de Buenos Aires por Home Riggs Popham, se reactualizan los viejos planes para la captura de las colonias españolas en América. En Portsmouth (Inglaterra) se prepara otra expedición, de 3.000 soldados, al mando del Brigadier General Robert Craufurd, la que sería escoltada por un escuadrón naval al mando del Contra-almirante George Murray. Craufurd zarpa de Falmouth el 12 de noviembre de 1806 con sus tropas escoltadas por una fuerza al mando del Capitán de Navío Robert Stopford, compuesta por los navíos de 74 cañones Spencer, Ganges, Captain y Theseus, más los Nereid , Paulina , Haughty , Jackdaw y Crane ; la componían además 37 transportes en los cuales embarcaban los aproximadamente 4.000 hombres Entre ellos, como pasajero venia John Robertson nacido en de Edimburgo (Escocia), de 14 años y pertenecía una familia de profesionales de situación holgada. John Parish Robertson/ Home Riggs Popham John Parish Robertson, su primer encuentro con Campbell (“Cartas de Sud América”): Hallándome sentado una tarde bajo la galería de mi casa, llego muy cerca de mi silla un hombre a caballo; era un tipo enjuto, huesudo, de torvo aspecto y vestía como los gauchos llevando además dos pistolas de caballería y un sable de herrumbrosa vaina, pendientes de un sucio, cinturón de cuero crudo. Tenía la patilla y el bigote colorados, el pelo enmarañado del mismo color y formando greñas espesas debido al sudor y al polvo que lo cubría; el rostro requemado por el sol parecía casi negro y estaba cubierto de ampollas hasta los ojos”. Más adelante refiere que venía acompañado de otro irlandés a quién Campbell llamaba su “paje” (Eduardo) Robertson al verlos llegar con ese aspecto dijo para sí: “Ave María, ora pro nobis” y un poco más adelante dice lo siguiente: “Me dirigí al interior de la casa para ordenar que trajeran cerveza o aguardiente y algunas monedas de plata, pero cuál no sería mi sorpresa (y también mi satisfacción) cuando el que hacía de superior se sacó respetuosamente la gorra, hizo una cortesía bastante desmañada y me habló en mal español bien aquí. El acento con que habló en español, el rostro mismo, el pelo rojo y los ojos grises y brillantes, me revelaron enseguida que se trataba de un hijo de la isla Hermana (Irlanda), transformado en gaucho, y en un gaucho de aspecto más imponente que todos los nativos conocidos por mi”. Recobrado mi sorpresa, pregunté al extraño huésped “a quién tenía el honor de hablar”… ¡Por Dios! – exclamó – ¿No conoce a Pedro Campbell? … Canbél – agregó acentuando mucho la última sílaba -. Pedro Canbél como me dicen los gauchos. ¿Así que nunca me oyó nombrar por ahí? … Entonces usted es el único caballero que no me conoce en la provincia. Oh!, Míster Campbell! – le contesté – no solamente lo conocía de nombre sino también de fama, aunque esta es la primera vez que tengo el honor de saludarlo”. Grande fue el trato que los hermanos Robertson tuvieron desde ese momento con Campbell, relaciones comerciales en las cuales pudieron aquilatar la honradez de nuestro héroe, así como la ágil imaginación que le permitía resolver rápidamente los problemas más difíciles. El mayor elogio de estas condiciones esta sintetizado en esta frase de John P. Robertson: “No pude dejar de pensar en que jefe de administración hubiera sido un hombre como Campbell y lamenté no haberle visto emplear sus condiciones en servicio del Duque de Wellington”. Litografía ocupación inglesa de Montevideo (Edward Orme en 1807) Pedro Campbell En 1811 se enroló en una goleta (posible balandra Americana), al mando del francés Ángel Hubac, (ex. ayudante de Liniers) con el que más tarde se unió a la guerra ofensiva contra los realistas de Montevideo. Participó, junto a Guillermo Brown, en abril de 1814 en la liberación de la isla Martín García y de la victoria naval de Montevideo. En diciembre de 1814 se pasó con una pequeña embarcación a su mando a las tropas de José Artigas, ya irremediablemente enfrentado con Buenos Aires. Campbell decidió defender los ideales republicanos y federales, y ofrecer sus servicios a Artigas, quien le encomendó el mando de una flotilla en el río Paraná. De modo que prestó servicio por varios meses en la pequeña flota artiguista en los ríos Uruguay y Paraná. Es posible que haya participado en la larga guerra que enfrentó a Santa Fe con Buenos Aires. Tuvo durante años un verdadero dominio sobre el Río Paraná, impidiendo que Gaspar Rodríguez de Francia desde el Paraguay, pudiera enviar ayuda a Buenos Aires para destruir la Liga Federal. Lanchones similares a los que uso Pedro Campbell en 1814 Pabellón uruguayo de 12 de Julio de 1830 Gaspar Rodríguez de Francia Del 9 de Enero de 1818. José Artigas Gloria a los Libres de Oriente que supieron triunfar sobre los tiranos. Acabo de recibir parte del Sr. Comandante en Jefe don Gorgóneo Aguiar, de haber triunfado ayer nuestras armas gloriosamente sobre las inmediaciones de Gualeguaychú. Los porteños salieron en número de 400 hombres de Caballería ‘de Dragones Montados que se hallaban en observación del Comandante Ramírez. Al momento llegó Aguiar en auxilio de éste, y la energía de los bravos Orientales decidió la acción tan pronta como gloriosamente. Apenas se ha tornado un oficial prisionero y como 90 soldados: el resto feneció en el campo de batalla habiendo quedado en nuestro poder un cañón de a 4 (diámetro de la bala) y todo el armamento de aquella fuerte división Felicito a V. S. y denlas conciudadanos por los honores del triunfo. El coronará las sienes de los Libres, si con la misma eficacia todos somos empeñados en la persecución de los tiranos. V. S. lo hará entender a los pueblos de esa provincia como tan interesada en perseguir los tiranos. Tengo el honor de saludar a V. S. con todo mi afecto. Purificación, 9 de Enero de 1818 José Artigas En 1818 Peter Campbell se hizo cargo del segundo escuadrón de las fuerzas navales de Uruguay, con sede en Goya y Esquina. Se convirtió en comandante naval en jefe de la región y el azote de la flota de río de Francia, dictador paraguayo. El 21 de agosto 1818 Artigas nombro a Campbell como el primer comandante naval de la flota patriota. Es sobre la base de esta cita que el irlandés es reconocido como el fundador de la marina uruguaya. En septiembre de 1818 Campbell logró apoderarse de dos buques que transportan armas para el ejército paraguayo. Entre enero y marzo de 1819, junto con las fuerzas de tierra del gobernador Estanislao López Avanzando en la ciudad argentina, las fuerzas federalistas combinado derrotó a los porteños en Cepeda (1 de febrero 1820) y San Nicolás (13 de febrero 1820). En agosto, de 1818 Andrés Guacurarí, el ahijado de Artigas y comandante de los guaraníes, ocupó la ciudad con sus fuerzas, acompañado del irlandés Campbell. Ambos impusieron su autoridad a los notables correntinos y repusieron en el gobierno a Méndez Andrés Guacurarí / Caricatura Pedro Campbell Ubicación de Goya y Esquina / Estanislao López Atribuido a Pedro Campbell (relato que lo pinta a él y la época) Atacamos fulminantemente, arrojando sin asco metralla a quemarropa. Juntamos la banda del lanchón contra la del falucho, largamos los ganchos y ahí sí le subimos como arañas por estribor, indios y gauchos a los gritos, sonando los cuernos y las trompetas a lo loco. ¡Sí, aquello era una verdadera locura! Luego les metimos carabina, y entramos a los sablazos cuerpo a cuerpo. ¡Aquello era un baño de sangre! ¡Y “pa pior” facones y sables desafilados…. oxidados! Suerte que tenemos experiencia en la “carniada” que si no ¡largábamos el cuajo! Recuerdo mis tiempos de curtidor, allá en lo de Fernández Blanco y estoy ducho en el manejo del facón,….”refalábamos” por la sangre desparramada en la cubierta. Los paraguayos eran bravos pero finalmente los reducimos y nos quedamos con las armas y el resto del botín.” “¡Venga compadre!”, dijo al gobernador Méndez, ¡vamos a beber por la prosperidad y larga vida a don Pepe (Supuestamente José Gervasio Artigas) y por su tocayo mi gauchito el ahijado! Y le pidió al gobernador que debía decir: Hip, Hip, Hurra y como debía repetirlo tres veces, a la inglesa. Batalla de Cepeda (Cañada de Cepeda, Santa Fe, Argentina.) ¡El pabellón uruguayo que se ve es de 1830, la batalla 1820! En enero de 1819, la escuadra de la Liga Federal acecha al general Juan Ramón Balcarce que escapa a toda marcha con su infantería y artillería. El 7 de enero de ese año, en horas de la mañana y de la tarde, se produce un choque en el río Paraná entre las fuerzas navales de Campbell y las del nombrado Balcarce. Campbell logró apresar dos lanchones de la escuadrilla porteña, y el jefe de ésta se retiró desconcertado al puerto de San Nicolás de los Arroyos, con autorización de Balcarce, que ya estaba en Rosario, donde había licenciado la caballería y enviado su renuncia como jefe del Ejército Expedicionario de Santa Fe. Tras abandonar Rosario, Balcarce manda incendiarla. Pronto tuvo el ejército de Buenos Aires que continuar su repliegue; se encontró en San Nicolás de los Arroyos el 5 de febrero de 1819, donde resistió un nuevo y feroz ataque de la escuadra comandada por el irlandés Campbell. Finalmente, las fuerzas porteñas retroceden hasta Buenos Aires. El 26 de diciembre de 1819, volverán a enfrentarse el comandante de marina Pedro Campbell y el capitán Ángel Hubac. (El mismo a quien sirvió en 1811) .El primero contaba con una escuadra pequeña de 5 naves, que fue con las que hizo frente a la flota porteña mandada por el segundo. Frente a San Nicolás de los Arroyos, Campbell intenta sorprenderlo pero antes de llegar al abordaje el tiro certero del enemigo le hunde la nave “Oriental” y le avería gravemente el “Artigas”. Pero a pesar de estas dos bajas, las tropas de asalto del irlandés, compuestas por gauchos e indios, logran pisar la borda de las embarcaciones enemigas y ponen en fuga a Hubac, en dirección a San Pedro, provincia de Buenos Aires. Dice Bartolomé Mitre (Arg.) sobre Pedro Campbell Campbell era el inventor de una nueva táctica de combate que consistía en que la infantería montada y armada de fusil con bayoneta, cargaba un gran galope como caballería, se dispersaba en guerrillas del mismo modo, echaba un pie tierra por parejas o grupos, cuidando uno de los caballos y rompía el fuego dentro del tiro de fusil. En caso de avance, se cargaba y reconcentraba a caballo o a pie, según obrase como infantería o caballería, y en caso de retirada, saltaba rápidamente sobre sus caballos Y se ponía Fuera del Alcance de su enemigo. Esta operación era protegida por escuadrones de verdadera caballería que servían de reserva”. Táctica similar, a esta que le había dado tan buenos resultados para los combates en tierra, empleo en los combates navales, abordando por sorpresa a las naves enemigas en medio de la gritería de los indios y gauchos que tomaban por sorpresa a Hubac, quien no sabía cómo actuar rápidamente para contrarrestar. El 13 de febrero de 1820, se produce el tercer choque entre Campbell y Ángel Hubac en las bocas del río Colastiné (Santa Fe), en un intento del irlandés por quedarse con la flota unitaria. En la refriega, y a pesar de que fueron destrozadas las naves de Pedro Campbell, Hubac pierde la vida en la defensa de su buque el 30 de julio de 1820. Ese día, una batalla naval pone fin a la escuadra de la Liga Federal de los Pueblos Libres, al resultar hundidas las embarcaciones “Carmen”, “Correntina” y “Victoria”. Meses más tarde, al ser precariamente reparados los navíos federales, el infatigable Campbell lucha contra las fuerzas del marino Manuel Monteverde, el apoyo naval del sublevado Francisco “Pancho” Ramírez. El 8 de agosto de 1820 los correntinos se pronuncian contra Artigas, y el Cabildo de Corrientes delega en la figura de J. José Fernández Blanco (hermano de Ángel, patrón de Pedro Campbell en 1809) el mando militar de la provincia. Tras varios procedimientos, Fernández Blanco logró la detención de Pedro Campbell, aunque meses más tarde fue liberado. Entonces, busca un exilio tranquilo en el Paraguay de Gaspar Rodríguez de Francia pero, ni bien atraviesa la frontera, es detenido y confinado en la Villa del Pilar, a orillas del río Paraguay (300 km al SO. de donde fue estaba confinado Artigas), donde pasó sus últimos días curtiendo cueros. Murió en el año 1832, a la edad de 50 años, fiel a una causa, abandonado y lejos de su terruño irlandés. Sus restos fueron repatriados (1961) a Uruguay y yacen en una urna frente al panteón de la Armada Nacional. Los dos hermanos Juan José F. Blanco Ángel F Blanco Coincidencias históricas Pedro Campbell (Hijo) tuvo un hijo en Soriano Uruguay el 23 de enero de 1835, estaba casado con María Shan El 28 de noviembre de 1840 reaparece el ex teniente coronel Denis Pack Patrick Island (el que vino con Campbell), sobrino del General Beresford (compañero de Pedro Campbell durante las invasiones inglesas) en la batalla de Quebracho Herrado (Córdoba Arg.) Su nombre se había modificado, ahora era Pedro Islas. Herido en una pierna, el Comandante Isla, continuaba disparando los cañones, por más que la suerte ya estaba echada. Y ocurrió algo insólito; frente a la diezmada formación de artilleros, casi derrotada, un federal asomó entre la humareda con un trapo blanco en la mano. Cargaba a un chico de unos cinco años que depositó junto a las carretas de los emigrados que estaban estacionadas a un costado del camino. Los dos bandos se paralizaron. El jinete Federal se acercó al unitario Isla y le solicitó: La bendición Padrino”. Isla lo reconoció, era el hijo de Peter Campbell e Isla había sido su padrino de bautismo. El general Pacheco, que comandaba la vanguardia Federal, se acercó; y Campbell, luego de cuadrarse le dijo: “Yo, Pedro Campbell, comandante del ejército Federal, que he levantado bandera blanca para traerle a la madre este corderito que encontré en el campo, y que soy hijo del Comandante Federal Pedro Campbell, vencedor en Cepeda, pido al Señor General Pacheco por la vida de mi padrino, el Comandante Isla y la de los valientes que forman ese cuadro; y por la vida y la libertad de las mujeres y niños que están en esas carretas, y por haber levantado bandera blanca en lugar de bandera colorada, y por pedir cosas que no debo, pido también ser fusilado”. Pacheco, que había sido guerrero de la independencia, y sabía diferenciar una empresa libertadora de una contienda civil, dio a entender que no había visto nada y se retiró. Además, se perdió Juanita, la hija de Tola y Patricio Islas; fue hallada la niña por un soldado federal, quién la llevó a la carpa del General Oribe; este la llevó a su casa a Córdoba, donde fue educada. Isla, tal vez con la ayuda de su ahijado Campbell, logró huir; rumbo al Norte hasta Catamarca y se refugió en el Convento de San Francisco. Allí lo encontró una patria Federal, y lo ejecutó en la esquina de la Iglesia, el 6.4.1841 Cuando Campbell (hijo) llegó a Catamarca, ordenó fusilar a los cuatro tiradores de su propio bando que habían terminado con la vida de su padrino, al veterano soldado irlandés y acriollado sobrino de Beresford. Tola, la viuda de Isla, pasó años buscando a su hija Juanita, y finalmente la recuperó.