Cbastian7
Usuario (Perú)

“Pronto aprendí que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser siempre lo que se dice derecha”. En el futbol hay momentos que son exclusivamente poéticos: los momentos del gol. Cada uno es siempre una invención, es siempre una perturbación del código: todo gol es “ineluctabilidad”, fulguración, estupor, irreversibilidad, precisamente como la palabra poética. El máximo goleador de un campeonato es siempre el mejor poeta del año. El escritor, poeta y uno de los mejores realizadores del cine italiano, Pier Paolo Pasolini, fue, al igual que del cine, un gran amante del balompié, tanto así que después de la derrota de Italia frente a Brasil en el mundial de México 70, intentó justificar, a través de un extenso y puntual tratado teórico, las que podrían ser las razones de la derrota de su equipo. Y es que, decía el director, el futbol, más allá de sólo 22 jugadores corriendo tras una bola, se trata de un sistema de signos, o sea: un lenguaje. El soccer tiene todas las características fundamentales del lenguaje por excelencia, al que los hombres han remitido como término de comparación: el lenguaje escrito-hablado, el que se forma a través de las infinitas combinaciones de los “fonemas” que, en italiano, son las veintiuna letras del alfabeto. Pero además de Pasolini, quién a través de una publicación justificó la derrota de su equipo ante todos los amantes del futbol y creó la utopía deportiva al decir que el jugar al fútbol-poesía era la cosa più bella del Mondo, 13 años antes de este tratado, hubo un Premio Nobel de Literatura que fue futbolero. En 1957 fue distinguido por su obra El Extranjero, texto en el que Albert Camus describe a personajes de espíritu confuso y universos llenos de “destructivismo ético y social”. Incluso después de obtener el mayor premio de las letras, Camus no dudaba al afirmar que si volviera a nacer y le dieran a elegir entre ser escritor o futbolista, elegiría lo segundo. “Porque, después de muchos años en que el mundo le permitió diferentes experiencias, lo que más supo, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debía al futbol”, al menos eso fue lo que el francés dijo en Lo que le debo al futbol, uno de sus muchos relatos. Camus, además de escritor, filósofo, dramaturgo, periodista y ensayista, fue portero. Hay dos teorías distintas que explican porqué terminó debajo de las escuadras, cuando durante su niñez había sido mediocampista. Algunos aseguran que a los 17 años descubrió que era tuberculoso, e imposibilitado para correr, se transformó en arquero. Otros dicen que no fue una enfermedad sino la pobreza la que lo empujó a cambiar de puesto: “como en el medio las zapatillas se desgastaban más y no había plata para el calzado, se abrigó bajo la portería”. Camus fue un revolucionario en la literatura del siglo XX también por eso: porque fue el primero de los intelectuales en reivindicar el futbol y hasta se atrevió a decirlo en sus escritos. Si no fuera por lo que representa la pelota, no sería lógico que un individualista tan feroz como él reconozca su fanatismo por un deporte tan popular. Murió a los 46 años, en un accidente de tránsito. Pero alcanzó a indicar cuáles eran los sitios en los que se sintió a gusto: “Los partidos del domingo en un estadio repleto de gente y el teatro”, lugares que amó con una pasión sin igual y que representaban los dos únicos sitios en el mundo en los que se sentía inocente. Le gustaba el juego, la práctica de un deporte que unía a compañeros católicos y musulmanes, los campos de tierra llenos de muchachos barnizados por el crepúsculo argelino, la pasión, el ímpetu, el abrazo puro de la victoria y el poso amargo de cada derrota. El futbol, a fin de cuentas, es eso. Cuando la pelota echa a rodar, todo lo demás es accesorio.

... Bueno, a quien no le ha ocurrido alguna de estas cosas antes de la entrega final???...estos son un grupo de estudiantes de arquitectura españoles(autodenominados "diagonal 649" ), que muestran la realidad de un estudiante de arquitectura en cualquier parte del mundo ... link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=zsywEanq4V0 ... Y aca les doy la segunda parte, = de buena !! XD "La amenaza Laboral" link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=VpvpZxwVpU0 comenten!! XD

"Abecedario Arquitectónico" Titulado Archibet, la colección de imágenes se abre camino a pesar de que el alfabeto de la A a la Z, de modo que cada personaje está representado por un arquitecto cuyo nombre comienza (o termina) con la misma letra. Federico Babina comenzó con la iglesia parroquial Riolo de Alvar Aalto, antes de trabajar su camino a fondo una variedad de edificios que incluyen la escuela Bauhaus de Walter Gropius, Phillips Exeter Academy Biblioteca de Louis Kahn y Mies van der Rohe Pabellón de Barcelona. La serie concluye con el Centro de Zaha Hadid Biblioteca y Aprendizaje en Viena, pero también cuenta con Jørn Utzon de la Ópera de Sídney, el Congreso Nacional de Brasil de Oscar Niemeyer y de Gerrit Rietveld Schröder House. link: https://www.youtube.com/watch?v=wZ4rAW8Mr6A
Retóricas de la línea A partir de una selección del material gráfico –planos, apuntes, dibujos y fotos– de aquellos creadores que fueron y son referentes en el devenir de la arquitectura peruana, como Manuel Piqueras Cotolí, Rafael Marquina, Enrique Seoane Ros, Santiago Agurto, entre otros, la muestra “Retóricas de la línea. Gráfica arquitectónica en el Perú durante el siglo XX” plantea un recorrido por la arquitectura a lo largo del siglo pasado. También encontramos trabajos de Ricardo de Jaxa Malachowski, Emilio Harth-terré, Héctor Velarde, Walter Weberhofer y José García Bryce. Ellos, además de una fructífera trayectoria como proyectistas, son reconocidos también por su talento para la gráfica arquitectónica, aspecto poco revisado en el contexto local y que en la década de 1990 fue reemplazada por tecnología digital. “El uso de nuevas tecnologías desplazaron en gran medida a la gráfica arquitectónica hecha con lápices y estilógrafos, aquella trabajada a mano alzada o con instrumental como tecnígrafos, reglas T y paralelas. Sin embargo, algunos de aquellos planos y dibujos –previos al Autocad y los plotters– pueden trascender a su carácter utilitario de representación, llegando a ser obras de alta carga expresiva y artística” explica el curador de la exposición, el arquitecto Víctor Mejía. En aquel ámbito indaga “Retóricas de la línea”, buscando estructurar un recorrido por el siglo XX a partir del material gráfico de nueve arquitectos, quienes fueron y son hoy piezas clave en la historia de la arquitectura peruana En las primeras décadas del siglo pasado destacaron dos autores extranjeros y uno peruano: Ricardo de Jaxa Malachowski (polaco), Manuel Piqueras Cotolí (español) y Rafael Marquina. Tras llegar desde sus países de origen en la década de 1910, Malachowski y Piqueras se establecieron de modo definitivo en el Perú y, al igual que Marquina, conformaron una importante obra en las décadas siguientes. Al tener los tres una formación académica extranjera, su aporte fue significativo en un contexto local que empezaba a estructurar y formalizar la carrera de arquitectura a nivel universitario. Cercanos a ellos pero generacionalmente posteriores, destacaron los arquitectos Emilio Harth-terré y Héctor Velarde. Especialmente activos en la primera mitad del siglo XX, ambos destacaron como investigadores y escritores, y dejaron una cuantiosa y valiosa producción como proyectistas, transitando entre influencias academicistas, el estilo neocolonial y otras tendencias “neo”. Así se consolidaron como referentes en el devenir arquitectónico peruano de la época. Significando un viraje importante, desde mediados del siglo pasado llegó al Perú el influjo de la arquitectura moderna, con la que se definió –entre las décadas de 1940 y 1970– una impronta visual y discursiva intencionalmente distante de aquella que la precedía. Así, los arquitectos Enrique Seoane Ros, Santiago Agurto y Walter Weberhofer son referentes del acontecer proyectual de aquella etapa. Finalmente, otro arquitecto emblemático cierra el recorrido propuesto: José García Bryce. Él, si bien cercano en el tiempo a los arquitectos modernos, desarrolló un discurso más bien ecléctico y abierto a diversas influencias, y se mantiene aún activo y vigente en el contexto arquitectónico local. link: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=gc0823iVUU8