CarolineNverland
Usuario (Argentina)
Manipuladora amiga utilizaba protesis de pene para tener sexo con su amiga por dos años en encuentrosa ciegas. Esta es la historia de Gayle Newland, una mujer de 25 años de Willaston, Inglaterra, que durante dos años se hizo pasar por el novio de una amiga suya. Así, Newland se convirtió en Kye Fortune, un hombre de origen «latino-filipino» que conoció a la víctima de este engaño mandándole una solicitud de amistad en Facebook. La pareja comenzó a comunicarse y conocerse a través de la red social y conversaciones telefónicas desde 2011 hasta 2013. El maquiavélico plan orquestado por Newland consistió en fingir que su «álter ego» masculino padecía un tumor cerebral cuyo tratamiento le había producido unas desagradables cicatrices en el rostro, motivo por el cual no quería conocer físicamente a la mujer con la que llevaba casi dos años manteniendo un relación telefónica. De tanto ir el cántaro a la fuente se terminó por romper y la pareja acordó mantener un especial encuentro sexual en febrero de 2013. Kye convenció a su «ciber-pareja» para que acudiera a un hotel en Chester con la innegociable condición de que ésta llevara los ojos tapados para no poder verle. Le daba vergüenza espetó. Así llego el día del primer encuentro sexual de esta peculiar pareja. Kye esperó escondido en el baño de la habitación hasta que la víctima de esta treta se hubiera colocado una cinta en los ojos, momento en el que consumaron un romántico coito a ciegas. La experiencia fue satisfactoria y ambos decidieron continuar con estas citas a ciegas hasta que en junio de 2013 la víctima descubrió que su novio, era en realidad su amiga Gayle Newland. En un momento de su último encuentro decidió quitarse la venda de los ojos. Su sorpresa fue descubrir que durante dos meses se había estado acostando a ciegas con su amiga, que utilizaba una prótesis de un pene para mantener las relaciones sexuales. A mitad de camino entre la incredulidad y la asquerosidad que le produjo conocer la verdad, la víctima acudió a la policía a denunciar a Newland, que ahora se enfrenta a cinco cargos por asalto sexual en los juzgados de Chester.
"El Mundo se Consume en Azúcar" El mundo parece haberle declarado la guerra al azúcar. Los refrescos, la bollería, las salsas o los helados han ocupado el lugar del tabaco y ahora son considerados como el nuevo demonio para la salud. Pero… ¿Es para tanto? ¿Realmente el azúcar refinado hace tanto daño a la salud como dicen? Existen multitud de estudios que advierten del peligro de la ingesta excesiva de esta sustancia. Pero por si el lado científico no fuera suficiente, también abundan los relatos de personas que han dejado de consumirlo y han experimentado una gran mejora en su vida. Como el del periodista y escritor Michael Grothaus, que acaba de publicar en la web Fast Company su experiencia al renunciar al azúcar, y que se ha convertido en un fenómeno viral. Grothaus empieza explicando que siempre ha sido una persona con tendencia a engordar. “Incluso me obligué a escribir un artículo sobre dietas para poder adelgazar 36 kilos”. Una vez pasado este trance con éxito, confiesa que dejó de preocuparse por la comida. Consumía brownies, pasta, cereales y carne, todo con moderación: “pensaba que con tomar menos de 2.000 calorías al día me iba a mantener en mi peso”. Pero una amiga suya dietista le advirtió que aunque consumía una cifra adecuada de calorías, se estaba pasando con las denominadas calorías vacías, las provenientes sobre todo de productos que contenían azúcar refinado. Como relata Michael, “me advirtió que casi todos los alimentos preparados y que eran bajos en grasas tenían un exceso de azúcar. También las salsas y las bebidas del Starbucks. Y que toda esa cantidad de azúcares básicamente nos volvía idiotas y nos hacía tomar malas decisiones”. Ante esta información, el periodista se mostró escéptico. ¿Qué tiene que ver la capacidad de concentración con el azúcar? Su amiga dietista le dijo que había una forma de demostrar la existencia de esa relación: debía dejar de consumir azúcar durante dos semanas y así podría ver cómo cambia su cuerpo y su mente. El hombre aceptó el reto, y no tardó en darse cuenta de lo difícil que iba a ser poder cumplir con su palabra: “Prácticamente toda la comida empaquetada tiene azúcar refinado. Por ejemplo, un Big Mac tiene 85 gramos de azúcar, o lo que es lo mismo, el 236% de lo que necesita un adulto al día. Así que voy a tener que dejar de tomar mi ‘premio’ dulce diario, los yogures, la leche y el azúcar del café, la pasta y el pan blanco”. La dieta que consumió durante los 15 días que duró la prueba consistió en verduras frescas, carne de pollo y de ternera, pescado, pasta y cereales integrales, y por último, arroz. Tampoco se privó de fuentes naturales de azúcar, como la fruta. Ni dejó de tomar sus 2.000 calorías diarias. El primer día, todo fue fácil. “Tomé mucha fruta, un pescado para comer y un filete con verduras para cenar. No tomé café con leche y no pasó nada destacable. Pero el segundo día empecé a tener un intenso dolor de cabeza. A pesar de haber desayunado fuerte -huevos y cereales- me sentía exhausto, ago que nunca me pasaba”. Esta desagradable sensación duró varios días. “Sentía un mareo continuo y una intensa necesidad de azúcar. Contacté con una nutricionista llamada Rebecca Boulton, experta en azúcar, y me dijo que mi cuerpo estaba pasando por una especie de síndrome de abstinencia. Me encontraba en un periodo de ajuste, y los picos de abstinencia iban a durar algunos días más”. El peor momento llegó el cuarto día. “Me sentía deprimido e irritable. Era incapaz de concentrarme en las tareas más sencillas. Habría vendido mi alma por un brownie”. Boulton explica que “en esa fase, el cuerpo está intentando buscar la fuente de energía que tenía con el azúcar, y como no la encuentra, la demanda y genera esa sensación de displacer”. Todo cambió el sexto día. “La neblina desapareció. Ya no estaba mareado y de repente pensaba con tremenda claridad, sin estar enfadado. Esto se tradujo en una mayor productividad. Buscaba más historias para mi trabajo y me sentía con mucha energía. Absorbía la información mucho más rápido. Me sentía más listo”. Estos no fueron los únicos beneficios. “A partir del sexto día, empecé a dormir mucho mejor. Tardaba 10 minutos en dormirme, cuando antes no lo hacía en menos de 30 minutos de meterme en la cama. Además, descubrí que había perdido peso: 5 kilos en dos semanas”. Boulton explica que el periodista había perdido peso gracias a no tener picos de insulina, la sustancia que segrega el cuerpo para poder controlar el azúcar en sangre, su cuerpo era capaz de digerir mejor los alimentos que consumía. Por último, Grothaus destaca que lo mejor de haber dejado el azúcar es que se sentía mucho más feliz y equilibrado psicológicamente. Pero a pesar de todas estos beneficios, cree que no va a ser capaz de vivir sin azúcar refinado.Y no por él, sino por la industria alimenticia: “El azúcar refinado está escondido en decenas de miles de productos, así que lo terminaré consumiendo quiera o no. Su poder adictivo es superior al de la cocaína. Aún así, el beneficio que he obtenido estas dos semanas es demasiado poderoso como para ignorarlo”. Hombre deja de consumir tanta azucar por dos semanas y se siente mucho mejor a pedido de Taringueros nivel 5 @alejirne

Homeopatía eficaz para 0 de 68 enfermedades probadas. El profesor Paul Glasziou, un académico líder en la medicina basada en la evidencia en la Universidad de Bond comprobo en un total de 57 revisiones sistemáticas, que contiene los 176 estudios individuales, se centró en 68 diferentes condiciones de salud - y encontró que exista ninguna evidencia de la homeopatía fue más eficaz que el placebo en cualquiera. En los últimos años ha proliferado la venta de fármacos con un bajo contenido en sustancias químicas, que en teoría entrañan un menor riesgo para la salud y GIF seducen a muchos pacientes. Con el paso del tiempo, sin embargo, la medicina homeopática ha resultado ser más perjudicial que la medicina convencional pues mucha gente opta por estas terapias para combatir enfermedades graves. De hecho, muchos consumidores continúan medicándose con fármacos milagrosos cuyos efectos pone en duda la comunidad científica. La homeopatía es un tipo de medicina alternativa que se sustenta sobre dos principios dogmáticos promulgados por su creador Samuel Hahneman hace 200 años. El primero de ellos afirma que una sustancia que provoca los mismos síntomas en el cuerpo que una enfermedad posee propiedades curativas de la misma. El segundo afirma que un principio activo es más eficaz cuanto más diluido esté en agua. Sus fundamentos se alejan del método científico, por lo que ha sido catalogada como pseudociencia. La producción de los medicamentos se basa en sumergir durante horas plantas medicinales en un excipiente (agua, alcohol, azúcar) con el fin de que este “guarde en su memoria” las propiedades curativas de la materia prima. Posteriormente, esta solución se diluye hasta presentar en su composición sólo una millonésima parte de la molécula inicial. Como resultado, obtenemos un fármaco con un contenido 99% acuoso que cura el mismo síntoma en cientos de enfermedades diferentes. Lejos de desconfiar de este preparado claramente inocuo, un 29% de la población europea se encomienda a los tratamientos homeopáticos al experimentar una cierta sensación de bienestar, bien inducida por el efecto placebo, bien por los efectos de esa dosis microscópica de principio activo. En cualquier caso, como bien sostiene la comunidad médica, decantarse por un fármaco de dudosa eficacia que puede poner en riesgo tu vida está más cerca de ser un acto de fe que de naturismo. LINCE LOS PUNTOS NO SE PIDEN SALUDOS