Carl_Carlson1990
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Amigos y amigas de la comunidad se que por lo general a los usuarios no les interesa leer este tipo de artículos: porque son largos, porque no tienen tiempo o ganas de leerlo completo, etc. Aun asi insisto en compartir con ustedes este tipo de historias que demuestran la fortaleza de las personas a pesar de que parezca que esta todo perdido. A veces uno se hace problema por una pelotudez y no apreciamos el valor de gente que en verdad no la pasa nada bien y tiene obstaculos mayores. La historia de una chica que elegió vivir Una joven se sobrepuso al trauma causado por un terrible accidente. “Esta es una historia feliz”, dice. Camina con confianza, por los pasillos del Instituto de Rehabilitación Infantil, en Santiago de Chile, a pesar de una leve renguera. En esta ciudad de seis millones de habitantes, incluso en toda la Nación, la conocen muy bien con apenas sus 27 años de edad. Daniela García es autora del éxito de ventas “Elegí vivir”, y se niega a ser reconocida sólo como “la chica que sufrió el terrible accidente”. Ni le gusta que describan lo que le ocurrió como una tragedia. “Esta es una historia feliz”, dice. No le molesta que sus jóvenes pacientes, muchos de los cuales padecen discapacidades importantes o enfermedades como distrofia muscular, la miren fijamente con curiosidad. Sabe que su condición significa que ellos también tendrán que encontrar su propio valor y resistencia, a medida que su vida se desenvuelva. Ni le importa que le pregunten, con la natural franqueza de los niños: “¿Por qué rengueas? ¿Por qué tienes ganchos en vez de manos?”. “Me gusta. Crea un vínculo entre nosotros”, dice ella. Hasta el 30 de octubre de 2002, Daniela García llevó la vida cómoda y despreocupada, de una joven educada en el seno de una familia de la clase alta y culta de Chile. Excelente estudiante con altas calificaciones, le encantaba la biología e ingresó en la Facultad de Medicina de la PUC. En la última semana de ese octubre, Daniela tenía 22 años y cursaba el último mes de su cuarto año. Tenía un novio formal desde hacía cuatro años, Ricardo Strube, un joven buen mozo y atlético. Por ese tiempo, se acercaban los calurosos días del verano y estaban a punto de iniciarse los exámenes finales. También era la época de los Juegos Inter-Escuelas de Medicina, tradición competitiva anual en la que participan casi todos los estudiantes de medicina del país. Ese año se iba a realizar en Temuco, ciudad de 260.000 habitantes, situada a unos 250 km al sur de Santiago. Pero ella no estaba segura de querer asistir. Le preocupaba un próximo examen de Dermatología, una de sus mejores amigas no iría, y el viaje hasta allí era caro e implicaba unas cuantas horas en tren, y de noche. Además tenía un extraño y desagradable presentimiento respecto del viaje. Durante varios días sus compañeros le insistieron en que los acompañara: necesitaban su habilidad de futbolista en el equipo. Por fin cedió. Sin embargo, cuando llegó a la estación central del ferrocarril aquel miércoles por la noche, su miedo sólo aumentó. El sistema nacionalizado de ferrocarriles había dispuesto trenes adicionales, con vagones viejos. A Daniela no le gustaba cómo se veían las ventanillas sucias y la pintura descascarada. Calmate, se dijo. El ferrocarril es seguro. Cuando el tren empezó a dirigirse hacia el sur, los estudiantes sacaron guitarras y empezaron a cantar y a bailar. “Bailá con nosotros”, le pidieron con insistencia unos amigos. Pero esa noche no tenía ganas. Se quedó sentada y trató de mirar el paisaje. A eso de las 10, poco más de una hora después del inicio del viaje, dos amigos le pidieron que los acompañara a otros vagones para ver si conocían a algunos de los estudiantes a bordo. Mientras caminaban de un vagón a otro, un amigo iba delante y otro detrás de ella. Las luces de techo estaban fundidas y era difícil ver. Daniela no sabía que no estaba en su lugar la pasarela que normalmente cubre los huecos entre los acoplamientos de los vagones. El tren entró en una larga curva y la brecha se ensanchó aún más. Daniela dio un paso y sintió que caía al vacío. Los amigos de Daniela notaron que de pronto había desaparecido. Un pasajero que fumaba al lado dijo, “¡Oigan, esa chica se acaba de caer!”. ------------------------------------------------------------------------------------------ Daniela tuvo la sensación de que tiraban de ella de un lado a otro. Luego, como si despertara de un sueño desorientador, se encontró en medio de las vías en una noche oscura. ------------------------------------------------------------------------------------------ No sentía dolor, pero tenía sangre que brotaba de una lastimadura pequeña y profunda sobre el ojo izquierdo. Movió la mano izquierda para retirar el pelo de los ojos. No pasó nada. Lo intentó de nuevo, y nada. Desconcertada, levantó la cabeza y miró: no estaba su mano izquierda. Luego miró el otro brazo y el horror aumentó: también estaban cercenados la mano y el antebrazo derechos. Las heridas abiertas sangraban intensamente. Intentó moverse y una oleada de dolor le traspasó el cuerpo. A Daniela no le gusta recordar lo que vio a continuación. Tenía la pierna izquierda amputada entre la cadera y la rodilla. Le faltaba una parte de la pierna derecha. Era casi insoportable ver que tenía las cuatro extremidades afectadas. Se dio cuenta de que podría pasar otro tren en cualquier momento. Tenía que apartarse de las vías y conseguir ayuda cuanto antes, o moriría. De alguna manera, a pesar de las lesiones masivas y el dolor, logró levantar la espalda y separarse de las vías dándose vuelta. Sin embargo, ya no pudo moverse más. Empezó a gritar: “¡Ayúdenme! ¡Por favor, ayúdenme!”. Por casualidad, en ese momento, Ricardo Morales, un trabajador rural, paseaba por allí, escuchó el grito y corrió hacia ella. “No te muevas. Buscaré ayuda”, dijo asustado. Corrió al teléfono público que había en la estación de servicio. Cuando vio a Morales y escuchó su voz, Daniela sintió la primera oleada de esperanza; sin embargo, mientras esperaba a que volviera, empezó a desvanecerse. No debo perder la fe, se dijo. Los Servicios de Emergencia de Rancagua enviaron una ambulancia en 4 minutos. El paramédico Víctor Solís no abrigaba mucha esperanza de que encontraran a la víctima con vida. Cuando llegaron la chica gemía. A pesar de haber perdido una enorme cantidad de sangre, Daniela permanecía lúcida. Incluso empezó a recitar su nombre, el de sus padres, sus números telefónicos y los de sus tíos. “¡Shhh! Guarde silencio. Mantenga la calma”, dijo el médico. Los demás llegaron corriendo por las vías con una camilla rígida y más equipo. “¿Está muerta?”, preguntaron. "¿Estoy muerta?", se preguntó Daniela. No, no podía ser. ------------------------------------------------------------------------------------------ “¡No estoy muerta!” gritó Daniela, y su fuerza sobresaltó a los médicos. ------------------------------------------------------------------------------------------ El equipo trabajó con celeridad; sobre todo detuvieron las hemorragias en cada miembro. En eso oyeron un retumbar y sintieron vibrar las vías: venía otro tren. Quedarse con ella sería arriesgado, pero tampoco tenían tiempo para sacarla de allí. “Se acerca un tren”, le comunicó Solís. “Tenemos que irnos. Regresaremos de inmediato”. “¡No me dejen!”, gritó Daniela, mientras el equipo se ponía a salvo justo a tiempo. Daniela sintió el estremecimiento y el golpe del viento cuando el tren pasó casi por encima de ella. Le parecía que nunca terminaría de pasar. A un costado, sin poder verla, Solís también tuvo la impresión de que el tren era infinito. En cuanto terminó, corrieron de nuevo al lado de la chica, y vieron con alivio que había sobrevivido. La subieron a la ambulancia y llegaron al hospital rápidamente. A todas las personas que veía, ella les preguntaba: “¿Voy a estar bien?”. Recién en un ascensor, camino al quirófano para operar sus extremidades cercenadas, un doctor le contesto con tranquilidad: “Vas a estar perfectamente”. Por primera vez desde el accidente, Daniela pudo por fin tranquilizarse. Hice todo lo que pude. Está en las manos de los médicos, pensó. Ahora sólo deseaba descansar. Cerró los ojos. El llamado telefónico de Rancagua al hogar de los García llegó un poco después de las 11 de la noche. El hospital se negaba a proporcionarles detalles, pero les dijeron que debían acudir de inmediato. Llegaron luego de un viaje que tardó una hora. Mientras tanto Ricardo, el novio de Daniela, recibió un llamado de unos amigos que iban en el tren. Cuando Daniela desapareció, algunos intentaron detener el tren, le dijeron, pero el personal no creía que alguien pudiera haberse caído. Un familiar lo llevó al hospital donde se unió a la familia. A los días Daniela fue trasladada a Santiago. Pasó seis semanas en el hospital con visitas diarias de Ricardo, la familia y amigos. Lo más difícil de la curación fue manejar el dolor y las sensaciones fantasmas de sus extremidades cercenadas. Con el tiempo, por medio de la meditación y el reiki —terapia japonesa que pretende manipular los campos energéticos del organismo— aprendió a atenuar y controlar las respuestas nerviosas la mayor parte del tiempo. El padre de Daniela buscó el mejor lugar que pudiera proveerle prótesis a su hija y ofrecerle la extensa rehabilitación que requeriría. Optó por el famoso Instituto de Rehabilitación Moss, de la Universidad Albert Einstein, en las afueras de Filadelfia, Pensilvania. Daniela llegó un nevado sábado de febrero para una estancia de seis semanas. Todos los días trabajaba con un equipo de para aprender a caminar, alimentarse y llevar a cabo otras actividades de la vida cotidiana con extremidades artificiales. Daniela estableció un vínculo especial con el jefe de la unidad, el doctor Alberto Esquenazi. No sólo hablaba español, sino que había perdido la mano derecha en una explosión de laboratorio. En su lugar había un gancho plateado que usaba con toda naturalidad. Eso le daba esperanza. Apenas cuatro días después de llegar y dos después de que el equipo de prótesis le tomara medidas, vio su primer par de piernas artificiales. Cuando le sujetaron una pierna y la fisioterapeuta María Lucas la ayudó a ponerse en posición vertical, sintió pura alegría. Por primera vez desde el accidente, pudo mirar a otra persona a los ojos. Lloró de felicidad. Tenía mucha fortaleza y determinación. Logró avances extraordinarios, y pronto aprendió la técnica de usar los músculos de la espalda, conectados a cables, para abrir y cerrar los ganchos de las manos. Al poco tiempo sostenía y manipulaba objetos. Se volvió tan experta que pudo aplicarse hábilmente el maquillaje de los ojos y tejer. Con todo, el equipo se preocupó ante la posibilidad de que estuviera al borde de una crisis. Se mostraba demasiado optimista. Sin embargo ya allí ella se dio cuenta de que las cosas jamás volverían a ser igual que antes, y a veces le corrían las lágrimas al verse obligada a aceptar esa realidad. El doctor le dijo: “Siempre vas a extrañar tus manos. Nada de lo que hagamos aquí remplazará jamás lo que perdiste. Sin embargo, tenés opciones. Podés esconderte en un rincón y jamás salir, o podés aceptar el desafío y aprender a hacer tu mejor esfuerzo con lo que tenés”. Daniela sabía que tenía razón y a pesar de sus momentos de tristeza, se entregó con todas sus fuerzas a la fisioterapia. ------------------------------------------------------------------------------------------ Ella decidió aferrarse a las palabras de Esquenazi: “Tu vida será lo que hagas con ella”. ------------------------------------------------------------------------------------------ Después de seis semanas en el Instituto Moss, voló a Santiago con su familia. Ricardo la esperaba en el aeropuerto. La vio por primera vez cuando se dirigía hacia él con sus nuevas prótesis, y su característica sonrisa enorme y entusiasta. Fue un encuentro jubiloso, y las dudas respecto a si podía permanecer a su lado se borraron por completo. Unos cuantos meses después, Daniela regresó a Moss por otro período, para afinar sus prótesis y aprender a manejar un auto nuevamente. Tuvo un momento de intensa alegría cuando aprendió el delicado equilibrio de andar en bicicleta con sus miembros artificiales. Casi al año exacto de su accidente volvió a ingresar en la Facultad de Medicina, decidida a no aceptar ningún trato especial y a prosperar o a fracasar de acuerdo con sus propias habilidades. Sería una especialista en rehabilitación, como el doctor Esquenazi. Con compromiso logró mejores calificaciones que nunca, y con el tiempo se convirtió en la primera médica amputada cuadrilateral en el mundo. En noviembre de 2003, tras un episodio en el cual gracias a su presencia, un programa de televisión logró recaudar los fondos necesarios para niños enfermos, Daniela decidió que aunque no fuera escritora, quería narrar su historia a su manera. Poco a poco, redactando breves pasajes en sus ratos libres, relató los detalles del accidente y de su rehabilitación, apretando letra por letra en su computadora. Una mañana despertó con la compulsión de que tenía que terminar el libro. No estaba segura de que se lo publicarían, pero deseaba intentarlo. Se asombró cuando la renombrada casa editorial Random House adquirió los derechos. La primera edición de “Elegí vivir” se agotó rápidamente. Para el 2008 se encontraba en su decimocuarta edición. Ella se había convertido en un personaje muy conocido y en una sensación literaria. Ahora personas a todo lo largo de Chile le envían cartas para decirle cómo su historia las ha inspirado y les ha infundido valor para encarar los retos de su propia vida, para aprovecharla al máximo independientemente de lo que les depare el destino, para buscar la felicidad. Daniela guarda todas las cartas en un baúl especial, su baúl de la felicidad. “Escribí el libro porque me resultó terapéutico. Me ayudó a aliviarme. No sabía que ayudaría a tantas otras personas y eso es muy especial para mí”. Ahora nota que es poco lo que no puede hacer. Unas perillas especiales en el volante le permiten manejar su camioneta. Le gusta pasear en bicicleta. Adora cocinar. Incluso puede sentir en cierta forma con sus ganchos, como cuando palpa un abultamiento debajo de la piel de sus pacientes. ------------------------------------------------------------------------------------------ “Es una sensación distinta. No es realmente sentir, pero percibo algo. Los seres humanos tienen la capacidad de compensar y el cerebro aprende a interpretar la información. No puedo explicarlo, pero realmente siento con los ganchos”. ------------------------------------------------------------------------------------------ Su relación con Ricardo ha ido viento en popa. En marzo de 2007, después de que la pareja hiciera un viaje a Europa, él le propuso matrimonio. Lo había planeado desde hacía meses. “Para ser sincero, cuando ocurrió el accidente no sabía cómo nos afectaría, qué haría con nuestra relación. Si Daniela se hubiera lamentado todo el tiempo por lo que había perdido, tal vez yo no hubiera podido soportarlo. Pero ella no se comportó así de ninguna manera. No ha permitido que el accidente la defina o la limite. Supe que deseaba pasar el resto de mi vida con ella”. En septiembre de 2007, delante de 300 familiares y amigos, la pareja se casó y luego bailaron toda la noche. Pronto, planean iniciar una familia. Las metas de Daniela ahora son las mismas que antes del accidente: ser una buena médica de rehabilitación tanto en sus conocimientos profesionales como en su relación con los pacientes (ayudarlos a superar sus traumas y lesiones y readaptarse para vivir una vida plena), ser una esposa cariñosa y, algún día, madre. Sin embargo, lo más importante es que quiere concentrarse no en lo que ha perdido, sino en su vida como un don maravilloso, fuente de felicidad, recordando siempre las palabras que le dijo el doctor Esquenazi cuando se conocieron: “Tu vida será lo que hagas de ella”. Fuente: http://www.rdselecciones.com/contenido/a581_La-historia-de-una-chica-que-elegi%26oacute%3B-vivir
Aca encontre unos datos interesantes que particularmente no conocía. Saber no hace mal, saludos a todos y gracias por pasar! 1. La era más dorada de la medicina En siglos pasados, el oro era recetado como medicina. La gente pudiente masticaba láminas de oro y era añadido a las comidas en forma de polvo, como si fuera un condimento. Por ejemplo, los alquimistas del rey francés Luis XII (1601-1643) le hacían beber gran cantidad de oro líquido para enderezar su maltrecha salud. 2. ¡Qué muerte más tonta! Muchos personajes famosos han perdido la vida en condiciones y situaciones tan extrañas como inverosímiles. Ésta es una selección: - Enrique I de Castilla: murió de una pedrada jugando con sus amigos. - Arquímedes: un soldado romano le atravesó con su espada al ser recriminado insistentemente por el sabio griego para que no pisara unos dibujos científicos que había hecho en la playa. - Jean Baptiste Lully, compositor francés: falleció por una gangrena al clavarse la batuta en el pie. - Alejandro I de Grecia: su mascota, un mono, le propinó un mordisco y le contagió la rabia. - Francis Bacon, filósofo y escritor inglés: falleció de frío mientras rellenaba con nieve de las montañas el interior del cuerpo de una gallina muerta, para un experimento sobre la conservación de los alimentos. - Agatocles, tirano de Siracusa: se atragantó con un palillo. - Esquilo, dramaturgo griego: murió golpeado por una tortuga que se desprendió de las garras de un águila que sobrevolaba su cabeza. - Isadora Duncan, bailarina estadounidense: murió por una fractura en las cervicales debida a que su echarpe se enganchó en las ruedas del coche en el que acababa de subir. - Maximiliano de Austria: una indigestión de melones le quitó la vida. - Allan Pinkerton, fundador de la agencia americana de detectives que lleva su nombre: murió por una gangrena tras morderse la lengua. 3. Un fideo con talento En sus primeras incursiones cinematográficas, Archibald Leach fue rechazado en numerosas ocasiones por ser demasiado delgado. Años después fue contratado por 450 dólares semanales y se le cambió el nombre por el de Cary Grant. 4. Bill, el vil cazador El famoso Búfalo Bill presumía de haber abatido 4.862 bisontes en una sola temporada de caza. 5. Los Marx, más atómicos aún Los hermanos Marx, además de cómicos, fueron unos inventores: patentaron un sistema de alarma de los latidos del corazón para llevar en la muñeca. Y en los años cuarenta, Zeppo cofundó una compañía que construía un componente de los bombarderos destinados a lanzar bombas atómicas sobre Japón. 6. Pancho el amoroso El líder revolucionario mexicano Pancho Villa (1878-1923) visitaba hasta 5 novias en un día, según aseguraba su chófer Juan Carlos Caballero. 7. ¡Decid pataaaaaaaataaaaaaaaa! En las primeras fotografías, las personas tenían que estar quietas hasta 15 minutos para que no salieran movidas. Los fotógrafos de mediados del siglo XIX disponían de unos bastidores especiales para que la gente apoyara la cabeza. 8. Una pareja difícil de separar Félix Faure (1841-1899), sexto presidente de la III República francesa, murió mientras fornicaba en un prostíbulo de París. La joven sufrió un terrible shock y se dice que los médicos tuvieron que separarlos de una forma radical: seccionaron quirúrgicamente el pene del presidente. 9. El dictador hormonado Para mantener la virilidad de Adolf Hitler, su médico personal, Theodore Morell, le inyectaba un compuesto que contenía hormonas de testículos de animales machacados. 10. El amante acusador Una de las crueles excentricidades de Cayo Julio César Calígula consistía en obligar a las mujeres casadas de la corte a mantener relaciones sexuales con él, para luego acusarlas de adulterio e iniciar el divorcio en nombre del mancillado. Fuente: http://www.muyinteresante.es/index.php/historiamenu/6952-diez-curiosidades-de-la-historia

Amigos de T! estaba mirando una revista por Internet y me encontre con esta historia de vida increíble. Para que aprendamos a disfrutar la vida, a llevarla con humor y con el optimismo que nos muestra Randy Pausch. Con los días contados En muchas universidades se pide a los profesores más queridos que dicten una charla de despedida a manera de compendio de toda una vida de enseñanza y aprendizaje. En la Universidad Carnegie Mellon, en Pensilvania, el 18 de septiembre de 2007, Randy Pausch dictó una última clase sin precedente. Hacía un año que le habían diagnosticado cáncer de páncreas, una enfermedad mortal que avanza con rapidez, y pocas semanas antes de la charla supo que la enfermedad se le había extendido al hígado y al bazo. El pronóstico: le quedaban menos de seis meses de vida. A cualquier padre con tres hijos menores de seis años, una sentencia de muerte así le habría quitado toda esperanza. En su charla, este distinguido profesor de informática y diseño ergonómico de computadoras no hizo más que una breve mención de sus logros, sobre todo como fundador del Proyecto Alice (así llamado por Alicia en el país de las maravillas), que permite a los estudiantes jóvenes narrar historias con imágenes tridimensionales. Aunque mencionó su enfermedad, lejos de insistir en ella dictó una conferencia desbordante de optimismo y buen humor sobre la importancia de hacer realidad los sueños de la infancia, administrar el tiempo y, ante todo, disfrutar cada instante de la vida. -------------------------------------------------------------------------------- "En un viaje con amigos, uno comentó que a mi no hacía falta ponerme protector solar. El humor es uno de los dones más grandes que se han concedido al ser humano." -------------------------------------------------------------------------------- La clase se difundió a millones de cibernautas y televidentes, y poco después Pausch escribió un libro, The Last Lecture (“La última clase”), en el que amplía estos conceptos (vea el fragmento que reproducimos después de la entrevista). En su reveladora conversación con Reader’s Digest a mediados de febrero de 2008, cuando aún se sentía bien, Pausch habló de su libro, sus tres hijos —Dylan, Logan y Chloe— y su espíritu incansable. SRD: El 15 de agosto de 2007 tus médicos te dieron de tres a seis meses de vida. Hoy, seis meses después, sigues aquí. ¿Cómo te sientes? Pausch: Muy bien. He vivido un año y medio después del primer diagnóstico, lo que en el mundo del cáncer de páncreas es un caso excepcional. SRD: ¿Y los diez tumores que tienes? Pausch: Los médicos y yo logramos que no crecieran en seis meses; no es inaudito, pero sí afortunado. SRD: Lo de “logramos” me hace pensar que la suerte no es la única explicación. Al fin y al cabo eres un científico: crees en la experimentación. Pausch: Es cierto. Empecé con una operación, y luego fui a Houston para someterme a una combinación brutal de radioterapia diaria y quimioterapia. Participé en un ensayo clínico del centro de cancerología M.D. Anderson, basado en investigaciones del Hospital Virginia Mason, en Seattle. Al final casi no podía caminar. SRD: ¿Y cuál es el nuevo pronóstico? Pausch: Hace como un mes el nuevo tratamiento dejó de ser eficaz. Tengo los días contados. En mi caso, la supervivencia se mide en meses. Cuando recaiga, el final llegará pronto. Los tumores crecen a un ritmo exponencial. SRD: ¿Hay un día típico en la vida de Randy Pausch? Pausch: Ya no. Tengo tres hijos pequeños y juego con ellos lo más que puedo. Los días que recibo quimioterapia termino rendido, pero es difícil atribuirlo al tratamiento cuando se ve que mis hijos heredaron la hiperactividad de su padre. A estas alturas caminar al nivel del mar es para mí como para una persona sana hacerlo a 1.500 metros de altitud. Aun así, el precio por estar con ellos me parece poco. SRD: ¿Qué les has dicho? Pausch: Nada. Los especialistas han sido firmes en esto. Ni una palabra hasta que me encuentre muy grave. Si ni los adultos son capaces de aceptar la idea de que voy a morirme pronto, por muy buen aspecto que tenga ahora, mucho menos los niños. Morir de este cáncer no es agradable. Tarde o temprano voy a ponerme amarillo, y entonces a mi hijo mayor le quedará claro que el final está cerca. Los dos menores [Logan y Chloe] no lo entenderán. De todos modos, no se puede soslayar el hecho de que van a quedarse sin padre. Hasta el momento no se me ha ocurrido ninguna manera de dorarles la píldora. SRD: Has hecho una carrera admirable, pero no pareces pensar mucho en ella. Pausch: Sí y no. Jai [mi esposa] y yo hemos aprendido que no me conviene dejar de trabajar por completo. Una hora diaria de trabajo me hace sentir mejor el resto del día. SRD: ¿Por qué decidiste dedicar esa hora a escribir un libro? Pausch: Porque mi esposa lo deseaba mucho. Pensaba en él como un regalo mío para dejarles a los niños. Y a ellos no tuve que quitarles ni un minuto. SRD: ¿Cómo es eso? Pausch: Tenía que andar en bicicleta una hora diaria. Mientras lo hacía, hablaba con Jeffrey Zaslow [coautor del libro] por el teléfono celular, que está montado en mi casco, y le contaba historias de mi vida. Después de 53 paseos en bicicleta, había terminado. SRD: ¿Qué expectativas tienes con respecto a la difusión del libro? Pausch: Para ser franco, sólo me importan los primeros tres ejemplares, pero me da gusto la idea de hacer todo el bien posible antes de despedirme de este mundo. Es difícil crear conciencia sobre el cáncer pancreático. La gente que lo contrae no vive el tiempo necesario. SRD: La administración del tiempo es un tema que te obsesiona. ¿Has aprendido trucos nuevos? Pausch: Cuando me diagnosticaron el cáncer decidimos mudarnos de Pensilvania a Virginia, donde mi esposa tiene familia. Habríamos podido pagar un servicio de mudanzas, pero mucha gente quería ayudarnos. Si aceptábamos la ayuda, no sólo nos ahorraríamos algunos miles de dólares, sino que ofreceríamos una forma tangible de decirnos adiós a aquellos a quienes se les dificultan las despedidas. Vinieron 40 personas, y todas tenían algo que hacer. Por lo tanto, hay que aceptar la ayuda del prójimo. -------------------------------------------------------------------------------- "Es necesario hablar claro y cerciorarnos de que los demás entienden nuestras necesidades y circunstancias. Además, es un error pretender que nos compadezcan." -------------------------------------------------------------------------------- SRD: ¿Ayuda el sentido del humor?Pausch: Cada cual debe tomar sus propias decisiones. Cuando Jai y yo supimos que el cáncer se había extendido, nos pusimos a llorar y nos abrazamos, pero después acordamos reírnos. ¡Y cómo nos reímos! Hacemos chistes a costa del cáncer y de cualquier cosa. SRD: En tu libro se nota la informalidad con que te tratan tus amigos. Pausch: Sí, una vez fui a bucear con ellos, y uno comentó que a mí no hacía falta ponerme protector solar. El humor es uno de los dones más grandes que tiene el ser humano. Sería terrible perderlo. SRD: En un pasaje escribes: “Si vives bien la vida, tus sueños se cumplirán”. ¿Tienes sueños nuevos? Pausch: Más bien metas de corto plazo: dejarles recuerdos a mis hijos. Lo primero que hice cuando compramos la casa fue llevar a mi hijo Dylan a Florida para que nadara con delfines. Como no conservo muchos recuerdos de cuando yo tenía cinco años, nadar con delfines fue la mejor experiencia que se me ocurrió para él. Procuro hacer muchas cosas así. Y ser práctico en ese sentido. SRD: ¿Qué opinas de tu última clase? Pausch: Fue una experiencia mágica. Después sentí que podía irme en paz. Entonces un cretino de la televisión local le puso un micrófono en la cara a mi esposa y le preguntó cómo se sentía ante el hecho de que yo iba a morirme pronto. ¡Qué bueno que había un gentío de por medio! SRD: El poeta William Wordsworth escribió: “Nuestras almas contemplan vislumbres de ese mar inmortal que nos trajo aquí”. ¿Tú has tenido algún atisbo de la inmortalidad? Pausch: No en lo personal. En lo profesional, me da gusto que el Proyecto Alice enseñará a millones de jóvenes a programar computadoras y divertirse. Ése es mi oficio: divertirme haciendo cosas difíciles. El proyecto puede ser un legado. Y me alegró recibir 10.000 mensajes que decían: “Su clase me hizo una mejor persona”. SRD: El otro día estaba hablando de ti con una amiga, y me preguntó: “¿De dónde saca valentía el ser humano?” Creo que la respuesta está en la pregunta: no tenemos valentía, hay que buscarla en alguna parte. ¿Qué opinas? Pausch: No veo cómo lo que he hecho pueda interpretarse como muestra de valentía. Conozco personas mucho más valientes. A veces me angustia la perspectiva de dejar a tres hijos… y entonces me encuentro con otra persona que tiene cinco. En cuanto a lo que dije en mi última clase, muchos otros lo habrían dicho, sólo que no tenían la buena suerte de ser profesores universitarios. -------------------------------------------------------------------------------- "No veo cómo lo que he hecho pueda entenderse como muestra de valentía. Sobre lo que dije en mi última clase, muchos otros lo habrían dicho, pero no tenían la suerte de ser docentes." -------------------------------------------------------------------------------- SRD: Hablas como Lou Gehrig poco antes de morir, cuando se despidió de los aficionados y de sus compañeros de equipo en el Estadio de los Yanquis y se refirió a sí mismo como el hombre más afortunado del mundo. Pausch: Yo soy el más afortunado. Me rompe el corazón pensar que mis hijos se quedarán sin padre, pero no importa la edad, sino cómo hayas vivido. Yo no elegiría morir a los 47 años, pero mi vida ha sido increíble. Fuente: http://www.rdselecciones.com/contenido/a284_Con-los-dias-contados Trailer de su ''última clase''. La clase real dura más de una hora pero para no hacerlo más largo sólo pongo este.
Me parecio muy interesante este artículo que vi en una revista y me pareció bueno compartirlo con todos aquellos que estén con ganas de dejar de fumar. ¿Estás decidido a renunciar al cigarrillo y cuidar tu salud? Bueno, ahora falta lo difícil: romper el hábito y no recaer nunca más. He aquí 10 opciones para que lo logres. Dejar de golpe el mal hábito. Este método no requiere preparación, pero a pocas personas les da resultado. Si fumás mucho o intentaste varias veces dejar el cigarrillo sin lograrlo, esta opción quizá no sea la mejor. Renee Bittoun, directora de la Unidad de Adicción a la Nicotina del Instituto de Investigación del Cerebro y la Mente, en Sydney, Australia, explica por qué hasta las personas más decididas fracasan cuando intentan dejar de golpe el cigarrillo: “No sólo se necesita fuerza de voluntad; también hay que estar dispuesto a soportar y vencer los síntomas de abstinencia”. Ventajas: No hay que planear nada ni gastar dinero. Desventajas: Baja tasa de éxito; no es adecuado para todos. Reducir de forma gradual la cantidad de cigarrillos. Es una estrategia menos drástica y rigurosa que la anterior y le permite disminuir poco a poco el consumo de cigarrillos hasta que dejes de fumar definitivamente; sin embargo, tené cuidado: las últimas bocanadas de humo pueden ser también las más placenteras. “Para muchas personas, los últimos cigarrillos resultan los más disfrutables, y esto les dificulta aún más dejar de fumar”, señala el investigador Ron Borland, del Consejo de Cancerología de Victoria. Ventajas: Es barato; puede ser una experiencia de aprendizaje útil. Desventajas: No mejora la salud; la tasa de éxito es reducida. Inhaladores. Son cartuchos bañados en nicotina que se usan con una boquilla de plástico reutilizable. La persona “aspira” a través de esta, lo que hace entrar aire tibio en el cartucho. Este aire se llena de nicotina, y el usuario la absorbe a través de las mucosas de la boca, lo que reduce el ansia de fumar. No te verás muy elegante al inhalar, pero vale la pena hacer la prueba si extaña el ritual físico del hábito. Aún no está disponible en la Argentina. “Los inhaladores ayudan a satisfacer la necesidad del fumador de ocupar las manos. La adicción a la nicotina es sólo un aspecto del hábito; los otros son el contexto, el ritual y las sensaciones”, dice el doctor Matthew Peters, director de la Unidad Respiratoria del Hospital Concord, en Sydney. Ventajas: La gente se da cuenta de su esfuerzo; los inhaladores le facilitan dejar el cigarrillo en forma definitiva. Desventajas: Pueden despertarle la tentación de fumar; algunas personas se sienten incómodas al usarlos. Chicles. Disminuyen el ansia de fumar al suministrar pequeñas dosis de nicotina (se venden en presentaciones de 2 y 4 miligramos). Masticá un poco el chicle hasta notar un sabor picante, y luego dejalo entre la encía y la mejilla para que las mucosas absorban la nicotina. El doctor Peters aconseja no ingerir bebidas ácidas al usar los chicles porque inhiben la absorción de la nicotina. Ventajas: Se pueden llevar en el bolsillo. Desventajas: Sabor desagradable; se pegan a las dentaduras postizas. Comprimidos. Si no resistis las ganas de fumar y necesitas una dosis inmediata de nicotina, los comprimidos son una buena opción. Contienen la misma concentración de nicotina que los chicles y ayudan a controlar la necesidad imperiosa de fumar con un esfuerzo mínimo y sin que los demás lo noten. Los fumadores deciden qué dosis es apropiada según el tiempo que normalmente les tome encender el primer cigarrillo luego de levantarse por la mañana. Ventajas: Se disuelven en la boca. Desventajas: Sus efectos duran menos que los parches. Parches. Te ayudan a mantenerte firme en tu decisión de dejar de fumar. Se adhieren a la piel y liberan nicotina a un ritmo lento y constante. Se usan todo el día y a veces durante la noche, y la dosis de nicotina que suministran permite controlar el ansia. “Mientras que con los chicles y las pastillas se alcanza rápidamente una concentración alta de nicotina, los parches garantizan que esa concentración sea más baja pero constante a lo largo del día”, explica el investigador Ron Borland. Ventajas: Son fáciles de usar y exigen poco esfuerzo consciente en el proceso de dejar de fumar. Desventajas: Pueden causar alteraciones del sueño e irritación de la piel; no se adaptan a los cambios en la necesidad de nicotina. Vareniclina (Champix). Este fármaco de venta controlada bloquea los efectos de la nicotina en el organismo, lo que elimina el placer asociado con fumar y reduce el ansia. Las pruebas clínicas han demostrado su eficacia, aunque debe preguntar a tu médico si es adecuado. Ventajas: Eficacia probada. Desventajas: No se aconseja combinarlo con tratamientos de reemplazo de nicotina (TRN); posibles efectos adversos: náuseas, cambios negativos de ánimo o de conducta. Bupropión. Es un tipo de antidepresivo de venta controlada que disminuye el ansia de fumar al reducir los síntomas de abstinencia. No se recomienda a personas epilépticas. Ventajas: Reduce el ansia. Desventajas: No es adecuado para todas las personas. Tratamientos complementarios. Hay varios métodos alternativos para dejar de fumar, entre ellos la acupuntura y la hipnoterapia. Pero ¿funcionan? “Estos métodos no garantizan que tenga éxito en tu intento de dejar el hábito, pero tampoco le restan probabilidades”, dice el doctor Peters. Ventajas: Pueden ser eficaces si se combinan con alguna forma de terapia conductual. Desventajas: No hay beneficios probados; pueden ser costosos. Terapia conductual. Algunos expertos consideran que la terapia conductual es uno de los mejores medios para dejar de fumar. Ayuda a entender la naturaleza de la adicción, y ofrece una estrategia para vencerla y apoyo para afrontar la abstinencia. Combinar fármacos o TRN con terapia conductual aumenta los beneficios de este método. Ventajas: Produce en la persona una sensación de autocontrol duradera; brinda apoyo psicológico. Desventajas: Ninguna. -------------------------------------------------------------------------------- Mitos y verdades Los expertos desmienten algunas creencias falsas sobre el hábito de fumar Mito: “Si dejo de fumar, seguramente voy a aumentar de peso”. Verdad: Una vez que dejés de fumar, quizá te sientas tentado a sustituir el cigarrillo con comida,así que no caigas en la trampa. El ejercicio frecuente y una alimentación sana evitarán que engordes. Mito: “Los cigarrillos suaves son una opción menos nociva”. Verdad: No son menos dañinos. También importa su manera de fumar, y no sólo cuánto fuma; si da pitadas fuertes a un cigarrillo bajo en alquitrán, absorberá una mayor cantidad de nicotina. Mito: “No fumo mucho, así que no soy adicto”. Verdad: La adicción se puede determinar por el tiempo que tarda la persona en necesitar el primer cigarrillo del día. Si tu adicción es fuerte, necesitarás fumar uno en la primera media hora después de despertarse. Mito: “Los TRN [tratamientos de reemplazo de nicotina] conllevan riesgo de sobredosis de nicotina”. Verdad: Si usa un TRN como se indica, absorberás menos nicotina que fumando cigarrillos. ¡DECIDITE! Los primeros pasos son los más difíciles, así que seguí los consejos de los expertos y empeza a vivir sin humo. Probá varios de los métodos para dejar de fumar; así encontrarás el mejor para vos. Convertí tu casa y tu auto en espacios libres de humo. No planees demasiado dejar de fumar ni cambies drásticamente tu estilo de vida. ¡No le temas a las recaídas, volvé a intentarlo! Fuente:http://www.rdselecciones.com/contenido/a474_%26iexcl%3BQuiero-dejar-de-fumar Bueno espero que puedan sacar provecho de estos consejos, gracias por pasar!!!

Buenas buenas muchachos y muchachos, un simple post para reír un rato y sin tener que ver los mismos fails casi siempre!