CamaradaMarxlen
Usuario (México)
Por qué ser marxista hoy Distinguidos miembros del Consejo Universitario de la Universidad de La Habana. Doctor Juan Vela Valdés, rector de esta universidad, Profesores y estudiantes, Compañeros y amigos: La decisión del Consejo Universitario de la Universidad de La Habana de otorgarme el grado de doctor honoris causa, me ha conmovido tan profundamente que la expresión de mi agradecimiento resultaría pobre e insuficiente. Pero no puedo dejar de decir que tan alta y honrosa distinción la aprecio, sobe todo, por provenir de una institución universitaria que, junto a sus elevadas contribuciones académicas, tanto ha dado al realce y a la realización de los valores que más podemos estimar: la verdad, la justicia, la dignidad humana, así como la soberanía nacional, la solidaridad, la convivencia pacífica y el respeto mutuo entre los pueblos. Pero a este agradecimiento institucional, quisiera agregar el personal por la fraternal, lúcida y bella laudatio de quien -Roberto Fernández Retamar- me siento, desde hace ya casi 40 años, no sólo compañero de ideas y esperanzas y admirado lector de su admirable obra poética, sino también persistente seguidor de su conducta intelectual y política al frente de una institución tan consecuente con la digna e inquebrantable política antimperialista de la Revolución Cubana como La Casa de las Américas, a la que tanto debemos los intelectuales de este continente y del Caribe por su defensa ejemplar y constante enriquecimiento de la cultura latinoamericana. I A continuación voy a dedicar mi discurso de investidura a la obra que tan generosamente se reconoce con el grado de doctor honoris causa. Y, por supuesto, no para juzgarla, pues yo sería el menos indicado para ello, sino para reivindicar el eje filosófico, político y moral en torno al cual ha girado toda ella: o sea, el marxismo. Pero no sólo el marxismo como conjunto de ideas, sino como parte de la vida misma, o más exactamente: de ideas y valores que han alentado la lucha de millones de hombres que han sacrificado en ella su tranquilidad y, en muchos casos, su libertad e incluso la vida. Ahora bien, Ƒpor qué volver, en estos momentos, sobre este eje, fuente o manantial teórico y vital? Porque hoy, más que en otros tiempos, se pone en cuestión la vinculación entre sus ideas y la realidad, entre su pensamiento y la acción. Cierto es que el marxismo siempre ha sido no sólo cuestionado, sino negado por quienes, dados su interés de clase o su privilegiada posición social, no pueden soportar una teoría crítica y una práctica encaminadas a transformar radicalmente el sistema económico-social en el que ejercen su dominio y sus privilegios. Pero no es éste el cuestionamiento que ahora tenemos en la mira, sino el que cala en individuos o grupos sociales, ciertamente perplejos o desorientados, aunque no están vinculados necesariamente con ese interés de clase o privilegiada posición social. Esta perplejidad y desorientación, que se intensifica y amplía bajo el martilleo ideológico de los medios masivos de comunicación, sobre todo desde el hundimiento del llamado "socialismo real", constituye el caldo de cultivo del cuestionamiento del marxismo, que puede condensarse en esta lacónica pregunta: Ƒse puede ser marxista hoy? O con otras palabras: Ƒtiene sentido en el alba del siglo XXI pensar y actuar remitiéndose a un pensamiento que surgió en la sociedad capitalista de mediados del siglo XIX? Ahora bien, para responder a esta pregunta habría que tener una idea, por mínima que sea, de lo que entendemos por marxismo, dada la pluralidad de sus interpretaciones. Pues bien, teniendo esto presente, y sin pretender extender certificados de "pureza", se puede entender por él -con base en el propio Marx- un proyecto de transformación del mundo realmente existente, a partir de su crítica y de su interpretación o conocimiento. O sea: una teoría y una práctica en su unidad indisoluble. Por tanto, el cuestionamiento que se hace del marxismo y se cifra en la pregunta de si se puede ser marxista hoy, afecta tanto a su teoría como a su práctica, pero -como trataremos de ver- más a ésta que a aquélla. II En cuanto teoría de vocación científica, el marxismo pone al descubierto la estructura del capitalismo, así como las posibilidades de su transformación inscritas en ella, y, como tal, tiene que asumir el reto de toda teoría que aspire a la verdad: el de poner a prueba sus tesis fundamentales contrastándolas con la realidad y con la práctica. De este reto el marxismo tiene que salir manteniendo las tesis que resisten esa prueba, revisando las que han de ajustarse al movimiento de lo real o bien abandonando aquellas que han sido invalidadas por la realidad. Pues bien, veamos, aunque sea muy sucintamente, la situación de algunas de sus tesis básicas con respecto a esa triple exigencia. Por lo que toca a las primeras, encontramos tesis que no sólo se mantienen, sino que hoy son más sólidas que nunca, ya que la realidad no ha hecho más que acentuar, ahondar o extender lo que en ellas se ponía al descubierto. Tales son, para dar sólo unos cuantos ejemplos, las relativas a la naturaleza explotadora, depredadora, del capitalismo; a los conceptos de clase, división social clasista y lucha de clases; a la expansión creciente e ilimitada del capital que, en nuestros días, prueba fehacientemente la globalización del capital financiero; al carácter de clase del Estado; a la mercantilización avasallante de toda forma de producción material y espiritual; a la enajenación que alcanza hoy a todas las formas de relación humana: en la producción, en el consumo, en los medios masivos de comunicación, etcétera, etcétera. En cuanto a las tesis o concepciones que habría que revisar para ajustarlas al movimiento de lo real, está la relativa a las contradicciones de clase que, sin dejar de ser fundamentales, tienen que conjugarse con otras importantes contradicciones en la sociedad actual: nacionales, étnicas, religiosas, ambientales, de género, etcétera. Y por lo que toca a la concepción de la historia hay que superar el dualismo que se da en los textos de Marx, entre una interpretación determinista e incluso teleológica, de raíz hegeliana, y la concepción abierta según la cual "la historia la hacen los hombres en condiciones determinadas". Y que, por tanto, depende de ellos, de su conciencia, organización y acción, que la historia conduzca al socialismo o a una nueva barbarie. Y están también las tesis, que han de ser puestas al día acerca de las funciones del Estado, así como las del acceso al poder, cuestiones sobre las cuales ya Gramsci proporcionó importantes indicaciones. Finalmente entre las tesis o concepciones de Marx y del marxismo clásico que hay que abandonar, al ser desmentidas por el movimiento de la realidad, está la relativa al sujeto de la historia. Hoy no puede sostenerse que la clase obrera sea el sujeto central y exclusivo de la historia, cuando la realidad muestra y exige un sujeto plural, cuya composición no puede ser inalterable o establecerse a priori. Tampoco cabe sostener la tesis clásica de la positividad del desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas, ya que este desarrollo minaría la base natural de la existencia humana. Lo que vuelve, a su vez, utópica la justicia distributiva, propuesta por Marx en la fase superior de la sociedad comunista con su principio de distribución de los bienes conforme a las necesidades de cada individuo, ya que ese principio de justicia presupone una producción ilimitada de bienes, "a manos llenas". En suma, el marxismo como teoría sigue en pie, pero a condición de que, de acuerdo con el movimiento de lo real, mantenga sus tesis básicas -aunque no todas-, revise o ajuste otras y abandone aquéllas que tienen que dejar paso a otras nuevas para no quedar a la zaga de la realidad. O sea, en la marcha para la necesaria transformación del mundo existente, hay que partir de Marx para desarrollar y enriquecer su teoría, aunque en el camino haya que dejar, a veces, al propio Marx. III Ahora bien, reafirmada esta salud teórica del marxismo, hay que subrayar que éste no es sólo, ni ante todo una teoría, sino fundamental y prioritariamente, una práctica, pues recordemos, una vez más, que "de lo que se trata es de transformar el mundo" (Tesis XI sobre Feuerbach de Marx). Pues bien, si de eso se trata, es ahí, en su práctica, donde la cuestión de si tiene sentido ser marxista hoy, ha de plantearse en toda su profundidad. Pues bien, considerando el papel que el marxismo ha desempeñado históricamente, desde sus orígenes, al elevar la conciencia de los trabajadores de la necesidad y posibilidad de su emancipación, y al inspirar con ello tanto sus acciones reivindicativas como revolucionarias, no podría negarse fundamentalmente su influencia y significado histórico-universal. Ciertamente, puede afirmarse sin exagerar, que ningún pensamiento filosófico, político o social ha influido, a lo largo de la historia de la humanidad, tanto como el marxismo en la conciencia y conducta de los hombres y de los pueblos. Para encontrar algo semejante habría que buscarlo fuera de ese pensamiento, no en el campo de la razón, sino en el de la fe, propio de las religiones como budismo, cristianismo o islamismo, que ofrecen una salvación ilusoria de los sufrimientos terrenales en un mundo supraterreno. Para el marxismo, la liberación social, humana, hay que buscarla aquí y desde ahora con la razón y la práctica que han de conducir a ella. Aunque sólo fuera por esto, y el "esto" tiene aquí una enorme dimensión, el marxismo puede afrontar venturosamente su cuestionamiento en el plano de práctica encaminada a mejorar las condiciones de existencia de los trabajadores, así como en las luchas contra los regímenes autoritarios o nazifascistas o por la destrucción del poder económico y político burgués. Los múltiples testimonios que, con este motivo, podrían aportarse favorecen esta apreciación positiva de su papel histórico-práctico, sin que éste signifique, en modo alguno, ignorar sus debilidades, sombras o desvíos en este terreno, ni tampoco las aportaciones de otras corrientes políticas o sociales: demócratas radicales, socialistas de izquierda, diferentes movimientos sociales, o de liberación nacional, anarquistas, teología de la liberación, etcétera. IV La cuestión se plantea, sobre todo, con respecto a la práctica que, en nombre del marxismo, se ejerció después de haberse abolido las relaciones capitalistas de producción y el poder burgués, para construir una alternativa al capitalismo: el socialismo. Ciertamente, nos referimos a la experiencia histórica, que se inaugura con la Revolución Rusa de 1917, que desembocó en la construcción de la sociedad que posteriormente se llamó el "socialismo real". Un "socialismo" que se veía a sí mismo, en la ex Unión Soviética, como la base, ya construida, del comunismo diseñado por Marx en su Crítica del programa de Gotha. Sin entrar ahora en las causas que determinaron el fracaso histórico de un proyecto originario de emancipación, al pretender realizarse, puede afirmarse: primero, que, no obstante los logros económicos, sociales y culturales alcanzados, condujo a un régimen económico, social y político atípico -ni capitalista ni socialista-, que representó una nueva forma de dominio y explotación. Segundo: que ese "socialismo" significó, no obstante, un dique a la expansión mundial del capitalismo, aunque es evidente también que con su derrumbe la bipolaridad en la hegemonía mundial dejó paso a la unipolaridad del capitalismo más depredador, concentrada en el imperio de Estados Unidos. Y tercero: que la opción por, y las esperanzas, en la alternativa social del socialismo quedaron sumamente reducidas o cegadas, así como las del marxismo que la inspiró y fundamentó. A ello contribuyó decisivamente la identificación falsa e interesada del "socialismo real" con todo socialismo posible y la del marxismo con la ideología soviética que lo justificó. V Puesto que no es tan fácil negar el carácter liberador, emancipatorio, del pensamiento de Marx y del marxismo clásico, los ideólogos más reaccionarios, pero también más perspicaces del capitalismo, tratan de sostener la imposibilidad de la realización del socialismo. Y para ello recurren a diversas concepciones idealistas del hombre, la historia y la sociedad. Unas veces apelan a una supuesta naturaleza humana inmutable -egoísta, competitiva-, propia en verdad del homo economicus capitalista, incompatible con la fraternidad, solidaridad y cooperación indispensable en una sociedad socialista. Otras veces se valen de la concepción teleológica de la historia que decreta -muy hegelianamente- la inviabilidad del socialismo al llegar aquélla a su fin con el triunfo del capitalismo liberal, o más exactamente neoliberal. También se recurre a la idea fatalista de que todo proyecto emancipatorio, al realizarse se degrada o desnaturaliza inevitablemente. Y, por último, se echa mano del "pensamiento débil" o posmoderno para el cual la falta de fundamento o razón de lo existente invalida toda causa o proyecto humano de emancipación. Como es fácil advertir, en todos estos casos se persigue o alimenta el mismo fin: confundir las conciencias, desmovilizarlas y cerrar así el paso a la organización y la acción necesarias para construir una alternativa social al capitalismo y, por tanto, a todo pensamiento que -como el marxista- contribuya a ella. VI Ahora bien, aun reconociendo la falsedad de los supuestos ideológicos en que se apoyan estos intentos descalificadores, así como los intereses de clase que los promueven, es innegable que, a raíz del hundimiento del "socialismo real", se da un descrédito de la idea de socialismo y un declive de la recepción y adhesión al marxismo. Y ello cuando la alternativa al capitalismo, en su fase globalizadora, se ha vuelto más imperiosa no sólo porque sus males estructurales se han agravado, sino también porque al poner el desarrollo científico y tecnológico bajo el signo del lucro y la ganancia, amenaza a la humanidad con sumirla en la nueva barbarie de un holocausto nuclear, de un cataclismo geológico o de la supeditación de los logros genéticos al mercado. De tal manera que, en nuestros días, el agresivo capitalismo globalizador hegemonizado por Estados Unidos, al avasallar, con sus guerras preventivas, la soberanía y la independencia de los pueblos, al hacer añicos la legalidad internacional, al volver las conquistas de la ciencia y la técnica contra el hombre y al globalizar los sufrimientos, humillaciones y la enajenación de los seres humanos, atenta no sólo contra las clases más explotadas y oprimidas y contra los más amplios sectores sociales, sino también contra la humanidad misma, lo que explica el signo anticapitalista de las recientes movilizaciones contra la guerra y de los crecientes movimientos sociales altermundistas en los que participan los más diversos actores sociales. La emancipación social y humana que el marxismo se ha propuesto siempre pasa hoy necesariamente por la construcción del dique que detenga esta agresiva y antihumana política imperial estadunidense. Pues bien, en la construcción de ese dique al imperialismo que tantos sufrimientos ha infligido al pueblo cubano, está hoy sin desmayo, como siempre, y fiel a sus orígenes martianos, la Revolución Cubana. VII Llegamos al final de nuestro discurso con el que pretendíamos responder a la cuestión de si se puede ser marxista hoy. Y nuestra firme respuesta al concluir, es ésta: puesto que una alternativa social al capitalismo -como el socialismo- es ahora más necesaria y deseable que nunca, también lo es, por consiguiente, el marxismo que contribuye -teórica y prácticamente- a su realización. Lo cual quiere decir, a su vez, que ser marxista hoy significa no sólo poner en juego la inteligencia para fundamentar la necesidad y posibilidad de esa alternativa, sino también tensar la voluntad para responder al imperativo político-moral de contribuir a realizarla. Por último, reitero mi más profundo agradecimiento a la Universidad de La Habana, porque con la alta distinción que me otorga, me da un vigoroso impulso para continuar, en su tramo final, la obra que ha tenido y tiene como eje teórico y vital al marxismo. * Discurso pronunciado al ser investido doctor honoris causa por la Universidad de La Habana 16 de septiembre de 2004

Celebramos el 133 aniversario del natalicio de Emiliano Zapata, quien fue líder del militar de la Revolución Mexicana y símbolo de la resistencia campesina en México, estuvo al mando del Ejército Libertador del Sur.
Bandera Nacional de Guerra de México como fue dada en el decreto del 14 de Julio de 1815 por el "Supremo Congreso Mexicano" El Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la América Septentrional es el primer documento legal donde se proclama la separación de la Nueva España con respecto de la metrópoli española. Fue firmada el 6 de noviembre de 1813 por los diputados al Congreso de Anáhuac, convocado por Morelos en la ciudad de Oaxaca, Oaxaca en junio de ese mismo año, e instalado en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero el 13 de septiembre. Esta acta recoge algunos de los principales pronunciamientos políticos contenidos en Sentimientos de la Nación, documento leído por José María Morelos y Pavón el 14 de septiembre ante los diputados de las provincias liberadas del sur de Nueva España. Este documento, señala que, dadas las circunstancias en Europa— la ocupación de España por parte del ejército napoleónico—, la América recupera la soberanía que le fue usurpada, aunque sin señalar de qué manera. Por lo tanto, la unión entre los dominios ultramarinos y la metrópoli quedaba disuelta. Asimismo, reconoce como religión única en los territorios americanos a la católica, y define penas para aquellas personas que contravengan la guerra insurgente o se negaran a apoyarla financieramente. _________________________ Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la América Septentrional El Congreso de Anáhuac, legítimamente instalado en la ciudad de Chilpancingo, de la América Septentrional, por las provincias de ella, declara solemnemente, a presencia del Señor Dios, árbitro moderador de los imperios y autor de la sociedad, que los da y los quita según los designios inescrutables de su providencia, que por las presentes circunstancias de la Europa ha recobrado el ejercicio de su soberanía, usurpado; que, en tal concepto, queda rota para siempre jamás y disuelta la dependencia del trono español; que es árbitro para establecer las leyes que le convengan para el mejor arreglo y felicidad interior, para hacer la guerra y la paz y establecer alianzas con los monarcas y repúblicas del antiguo continente, no menos que para celebrar concordatos con el sumo pontífice romano para el régimen de la Iglesia católica, apostólica, romana, y mandar embajadores y cónsules; que no profesa ni reconoce otra religión más que la católica, ni permitirá ni tolerará el uso público ni secreto de otra alguna; que protegerá con todo su poder y velará sobre la pureza de la fe y de sus dogmas y conservación de los cuerpos regulares; declara por reo de alta traición a todo el que se oponga directa o indirectamente a su independencia, ya sea protegiendo a los europeos opresores, de obra, palabra o por escrito, ya negándose a contribuir con los gastos, subsidios y pensiones para continuar la guerra hasta que su independencia sea reconocida por las naciones extranjeras; reservándose al Congreso presentar a ellas por medio de una nota ministerial, que circulará por todos los gabinetes, el manifiesto de sus quejas y justicia de esta resolución, reconocida ya por la Europa misma. Dado en el palacio nacional de Chilpancingo, a 6 días del mes de noviembre de 1813 años. Licenciado Andrés Quintana, vicepresidente. Licenciado Ignacio Rayón. Licenciado José Manuel de Herrera. Licenciado Carlos María de Bustamante. Doctor José Sixto Berdusco, José María Liceaga. Licenciado Cornelio Ortiz de Zárate, secretario. En la Imprenta Nacional del Sur _________________________________________________________________________________________ Congreso Anáhuac

La Orden #227 del 28 de julio de 1942 fue emitida por Iósif Stalin en su rol de Comisario de Defensa del Pueblo. Es famosa por la frase "¡Ni un paso atrás!" (en ruso: Ни шагу назад! (Ni Shagu Nazad!)), que se convirtió en un eslogan de la resistencia antifascista soviética. _________________________ Orden Nº #227 del Comisario del Pueblo para la Defensa de la URSS Moscú, 28 Julio de 1942, El enemigo envía cada vez más y mas recursos al frente y a pesar de sus pérdidas cada vez penetra más profundamente en la Unión Soviética, captura nuevas regiones, devasta y saquea nuestras ciudades y pueblos, viola y mata a la gente de la Unión Soviética. La lucha sigue en el área de Voronezh, en el Don, en el Sur de Rusia, a las puertas del Norte del Cáucaso. Los invasores alemanes se dirigen a Stalingrado, al Volga y quieren capturar Kuban y el Cáucaso Norte con su petróleo y sus riquezas a cualquier precio. El enemigo ya ha capturado Voroshilovgrad, Starobelsk, Rossosh, Kupyansk, Valuiki, Novocherkassk, Rostov del Don (Rostov-na-Donu) y la mitad de Voronezh. Algunas unidades del frente Sur, mientras siguiendo a los propagadores del pánico, han abandonado Rostov y Novocherkassk sin resistencia y sin ordenes de Moscú, cubriendo sus banderas de vergüenza. La gente de nuestro país que ama y respeta al Ejército Rojo, está empezando a ser defraudada y a perder la fe en el Ejército Rojo, y muchos de ellos maldicen al Ejército que huye hacia el este y dejando la población bajo el yugo alemán. Algunas personas imprudentes se consuelan con el argumento de que podemos continuar la retirada al este, tenemos inmensos territorios, mucha tierra, mucha gente y que siempre tendremos abundancia de pan. Con estos argumentos intentan justificar su vergonzoso comportamiento en el frente. Pero todos estos argumentos son totalmente falsos, falsos y trabajan a favor del enemigo. Cada comandante, cada soldado y oficial político tienen que comprender que nuestros recursos no son infinitos. El territorio del Unión Soviética no es un desierto, está el pueblo: obreros, campesinos, intelectuales, nuestros padres y madres, esposas, hermanos, niños. Hay territorio de la URSS capturado por el enemigo que anhela capturar el pan y los recursos para su ejército y su pueblo, hierro y combustible para las industrias, fábricas y plantas que proporcionan al ejército las armas y las municiones y también las vías férreas. Con la pérdida de Ucrania, Bielorrusia, el Báltico, la cuenca del Donetsk y otras áreas hemos perdido inmensos territorios con sus habitantes, provisiones, metales, plantas y factorías. Ya no somos superiores en recursos humanos y alimentarios. La continua retirada nos destruirá y cono nosotros, a la Madre Patria. Cada nuevo pedazo de territorio que perdemos fortalecerá a nuestro enemigo y debilitará, nuestras defensas, las defensas de la Madre Patria. Esto es por qué nosotros tenemos que erradicar la convicción de que podemos retirarnos indefinidamente, que tenemos mucho territorio, que nuestro país es grande y rico, que tenemos mucha población y que siempre tendremos bastantes alimentos. Estas convicciones son falsas y dañinas, nos debilitan y fortalecen al enemigo, si no dejamos de retirarnos, nos quedaremos sin alimentos, sin combustible, sin metales, sin las materias primas, sin las fábricas, sin plantas, sin vías férreas. La conclusión es que es hora de detener la retirada. ¡Ni un paso atrás! Éste debe ser ahora nuestro eslogan desde ahora. Debemos de defender cada punto, cada metro de tierra soviética obstinadamente, hasta la última gota de sangre, aferrarnos a cada pedazo de tierra y defenderlo tanto tiempo como sea posible. Nuestra Madre Patria está pasando por tiempos difíciles. Debemos detener, hacer retroceder y destruir al enemigo a cualquier precio. Los alemanes no son tan fuertes como los propaladores del pánico dicen. Ellos están empleando sus fuerzas al límite. Resistir su empuje ahora significa asegurar la victoria en el futuro. ¿Podemos aguantar y hacer retroceder al enemigo al Oeste? Sí, podemos porque nuestras plantas y fábricas en la retaguardia están trabajando a la perfección y proporcionando a nuestro ejército cada vez más tanques, aviones, artillería y morteros. ¿Qué nos falta entonces? Nos falta orden y disciplina en las compañías, regimientos y divisiones, en las unidades de tanque, en los escuadrones de la Fuerza Aérea. Ésta es nuestra mayor desventaja. Ahora tenemos que introducir el orden y la disciplina más estricta en nuestro ejército si queremos salvar la situación y defender nuestra Patria. Ya no podemos tolerar a comandantes, comisarios y oficiales políticos cuyas unidades abandonan las defensas. Ya no podemos tolerar el hecho que los comandantes, comisarios y oficiales políticos permiten a los cobardes huir del campo de batalla propagando el pánico y abriendo paso al enemigo. Los propaladores del pánico y los cobardes serán exterminados en el sitio. Desde ahora la férrea ley para cada oficial, soldado y oficial político debe ser "Ni un paso atrás" sin ordenes superiores. Los jefes de las compañías, los batallones, regimientos y divisiones, así como los comisarios y oficiales políticos que se retiren sin órdenes superiores serán considerados traidores a Patria y como tales serán tratados. Esto es lo que pide la Patria. El cumplimiento de esta orden es defender nuestro país, salvar nuestra Madre Patria, destruir y vencer al enemigo odiado. Tras su retirada invernal bajo la presión del Ejército Rojo, cuando la moral y disciplina se desplomaron las tropas alemanas, los alemanes tomaron medidas estrictas que les dieron buenos resultados. Formaron 100 compañías disciplinarias con los soldados que rompieron la disciplina debido a cobardía o inestabilidad y los desplegaron en las secciones mas peligrosas del frente y para que con su sangre purguen sus faltas. También formaron unos diez batallones disciplinarios con oficiales que habían roto la disciplina por cobardía e inestabilidad, privados de sus condecoraciones y los han puesto en secciones aún más peligrosas para que purguen con sangre sus faltas. Por último, formaron unidades especiales tras las unidades de combate con órdenes de ejecutar a quienes se retiraran sin órdenes o propagaran el pánico. Sabemos que estas medidas fueron eficaces, y ahora las tropas alemanas luchan mejor que ese invierno. Vemos que las tropas alemanas tienen buena disciplina buena, aunque no tienen la sagrada misión de proteger la Madre Patria, sólo tienen una meta: conquistar una tierra extraña. Nuestras tropas, teniendo que defender la Madre Patria no tienen esa disciplina y por eso son derrotadas. ¿No debemos aprender esta lección de nuestro enemigo, cuando nuestros antepasados aprendieron de sus enemigos en el pasado y superaron a sus enemigos? Yo pienso que si debemos. EL SUPREMO COMANDANTE DEL EJÉRCITO ROJO ORDENA: 1. Los Consejos Militares de los Frentes y sus comandantes en jefe deben: A) En todas las circunstancias decididamente erradicar la actitud derrotista en las tropas y con mano férrea evitar cualquier propaganda sobre que podemos y debemos continuar la retirada al este, y que esta retirada no será perjudicial; B) En todas las circunstancias relevar a los oficiales que permitan a las tropas retirarse sin autorización del Comandante del Frente y enviarlos a la Stavka para ser sometidos a consejo de guerra; C) Crear en cada Frente de 1 a 3 (dependiendo de la situación) batallones penales (800 soldados) a los que deben enviarse los comandantes y oficiales políticos de todas las armas que hayan roto la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estos batallones deben situarse en las secciones más expuestas de un Frente, dándoles así una oportunidad de redimir sus crímenes contra la Madre Patria con su sangre. 2. Los Consejos Militares de los Ejércitos y sus comandantes en jefe deben: A) En todas las circunstancias relevar a los oficiales que permitan a las tropas retirarse sin autorización del Comandante del Frente y enviarlos al Consejo Militar del Ejército para ser sometidos a consejo de guerra; B) Formar de 3 a 5 unidades (200 integrantes) de guardias bien armados (barrera), y desplegarlos en la retaguardia de las divisiones poco fiables para ejecutar en el sitio a quienes propaguen el pánico y a los cobardes en caso de pánico o de retirada caótica, dándoles una oportunidad así a los soldados fieles para hacer su deber ante la Madre Patria; C) Formar de 5 a 10 (dependiendo de la situación) compañías disciplinarias (150-200 integrantes) dónde deben enviarse a los soldados y NCOs que han roto la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estas unidades deben desplegarse en los sectores más difíciles del frente, dándoles una oportunidad de purgar sus crímenes contra la Patria con su sangre. 3. Los Comandantes y Comisarios de la división: A) En todas las circunstancias relevar a los oficiales de los regimientos y batallones que permitan a las tropas retirarse sin autorización del Comandante del Frente, privarlos de sus condecoraciones y enviarlos al Consejo Militar del Ejército para ser sometidos a consejo de guerra; B) Proporcionar todo la ayuda y apoyo posible a las unidades de guardias (barrera) del ejército en su trabajo de fortalecer la disciplina y orden en las unidades. Esta orden debe ser leída en alto en todas las compañías, escuadrones, baterías, escuadrillas y estados mayores. El Comisario del Pueblo para la Defensa IOSIF STALIN _________________________ Ningún comandante tenía derecho a retirarse sin una orden. Quien así lo hiciera estaba sujeto a un tribunal militar correspondiente a su nivel de jerarquía. La orden #227 estableció que cada Frente del Ejército Rojo debía formar entre 1 y 3 "batallones penales" (штрафбат, штрафной батальон, shtrafbat) compuestos de soldados acusados de tener problemas de disciplina, que eran enviados a las secciones más peligrosas de las líneas de frente. Cada frente debía organizar compañías penales para soldados y suboficiales. Entre 1942 y 1945, 427.910 militares fueron asignados a batallones penales. La orden también establecía que cada Ejército del Ejército Rojo debía crear "destacamentos de bloqueo" (заградотряд, заградительный отряд) para vigilar que las tropas del frente no retrocedieran y, en caso de que lo hiciesen, disparar a los "cobardes". En los primeros dos meses luego de emitida la orden, más de 1.000 efectivos fueron fusilados por destacamentos de bloqueo, y unos 130.000 fueron enviados a los batallones penales. En el preámbulo de la orden estaba escrito que estas dos medidas habían sido implementadas con éxito por los alemanes en su retirada de invierno. La obligación de los ejércitos de mantener compañías de bloqueo fue anulada apenas tres meses luego de entrar en vigencia, el 29 de octubre de 1942. Si bien su propósito era estimular la moral del Ejérctio Rojo, tuvo un efecto generalmente perjudicial y algunos comandantes solían no implementarla, ya que veían el destinar tropas a unidades de bloqueo como un derroche de recursos. Así, hacia octubre de 1942 la idea fue abandonada. El 20 de noviembre de 1944 los destacamentos de bloqueo fueron oficialmente disueltos.