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CaelumYori

Usuario (Puerto Rico)

Primer post: 5 dic 2011Último post: 4 abr 2013
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Una Hermosa Leyenda
ArteporAnónimo12/5/2011

Una Hermosa LeyendaLa luna se enamoró del océano,Pero el océano se encontraba demasiado lejos;Así que cada noche le susurraba un cántico,Haciéndole saber de su amor sincero.Las olas danzan al ritmo de la luna,Pero el océano la extrañaba al llegar el día;Solo podía tocar su reflejo en la noche oscura,Pero a travéz de la eternidad su amor vivía.Aún hoy muchos hablan de su amor inmortal,Brilla en cada corazón que ama en la lejanía;Así es como su amor tiene continuidad,Su fuerza vive en la fe que da vida.Del océano la luna se enamoró,Lo imposible que era en el fondo lo sabía;Pero eso no detuvo su fuerte corazón,Y aún se siguen amando hasta este día.Originalmente este poema lo hice en ingles, pero lo traduje al español para ponerlo aqui. No estoy segura que tan bien me quedo pero bueno. Ustedes me diran.Gracias

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El Águila y la Libélula (Mejor Final)
El Águila y la Libélula (Mejor Final)
ArteporAnónimo4/4/2013

Hola a todos, hace tiempo publique por ahí este cuento, pero nunca me complació el final. Asi que lo reescribí, cambiándole algunas cosas y poniéndole un final mas completo (según creo) Ustedes me dirán como quedo. Cualquier error ortográfico me dicen para arreglarlo. Gracias anticipadas El Águila y la Libélula Un águila volaba por los cielos, majestuosa como ninguna otra ave. Bajo sus alas rosaba el viento en la cálida mañana, disfrutando la dulce sensación de ello. La luz del sol lo tocaba con sus tiernos rayos. Todo a su alrededor comenzaba a despertar. Mientras, una libélula se paseaba a orillas del río. Volando con gracia y delicadeza. Su cuerpo brillaba con un profundo azul y aun siendo una criatura tan pequeña, su color era tan hermoso como el océano mismo. El águila la diviso a lo lejos y descendió con rapidez para atraparla. La libélula no tardo en darse cuenta de lo que ocurría. Aterrada comenzó a volar tan rápido como le permitían sus delicadas alas. Aun sabiendo que estaba perdida, luchaba con todas sus fuerzas por escapar. El águila ya se encontraba peligrosamente cerca y no tardaría en alcanzarla. Pero la vida tenía otros planes para ellos. Jamás podrían haber imaginado lo siguiente que pasaría… Justo en el momento cuando la tendría entre sus garras, una extraña luz apareció de la nada cegando a ambos por completo. La luz se torno en oscuridad y los arropo en un profundo sueño. En la mañana del día siguiente, todo parecía igual. Pero algo había cambiado, se sentía en el aire. La vida había dado un nuevo giro. A orillas del río se sentía más fuerte el cambio. El silencio reinaba y la naturaleza esperaba… Dos almas yacían allí. El viento rosaba con suavidad sus rostros alejando todo rastro del sueño. La primera alma abrió sus ojos, contemplando en serenidad un mundo nuevo y al mismo tiempo igual. En lugar de un águila, yacía un hombre. ************ Se quedo recostado un momento, tratando de recordar lo que había ocurrido. Pero su mente se encontraba en blanco. Y aun así, sentía que podía alcanzar límites que antes no podía. Aunque no comprendía el porqué. Con cuidado se fue sentando, sintiendo extraño cada movimiento. Intento extender sus alas, pero en vez de ello se encontró con dos largos brazos. Con maravilla y temor observo esto, mientras movía sus manos de un lado al otro. Luego su mirada se posó en sus piernas. En ese momento el terror lo inundo al ver el drástico cambio de su cuerpo. Corrió despavorido acercándose aun mas al río y en este observo su reflejo. Al ver su rostro, fue como si nunca antes lo hubiera visto. En vez de un águila se encontró con un hombre de cabello marrón y ojos amarillo suave. Lentamente alzo su mano y toco su rostro, aun no creyendo lo que veía. No podía despegar los ojos de su reflejo. Era como si esperara que en cualquier momento desapareciera la imagen del hombre y fuera remplazada con la del águila. Pero eso no pasaría. De repente escucho un ruido y con rapidez se levanto esperando lo peor. Pero en vez de eso, se topó con algo que jamás se hubiera esperado. No lejos de donde se encontraba, una mujer lo estaba observando. Parecía estar confundida y asustada. Pero eso no fue lo que mas llamo la atención del águila. Sino que ella era la más hermosa aparición que él había visto en su vida. Vestía un bello vestido turquesa. Tenía larga cabellera negra y piel blanca como la nieve. Ojos azules que aplacarían cualquier océano y deslumbrarían la luna misma. Cautivado por tal belleza dio un paso hacia ella. En ese instante ella corrió asustada, tratando de alejarse de él. Pero al no saber usar bien sus piernas tropezó cayendo al suelo, raspándose una de estas. El águila intento ayudarla pero ella nuevamente intento correr sin tener mucho éxito. Ha diferencia de él, ella si recordaba lo que estuvo por suceder andes de que la luz los cegara. Su mayor terror venia de que ella era la libélula que el intento cazar, y aun viéndolo como un hombre, sabia que él era el águila. El águila viendo que lo único que lograría con acercarse a ella seria asustarla más, dejo de intentarlo. Al ver que el águila ya no intentaba acercarse, se quedo sentada sin despegar los ojos de él. Él también se sentó ya que tampoco sabía usar bien sus piernas, mas que no sabia que otra cosa hacer. Las horas pasaron y la noche llego. Ninguno de los dos se había movido mucho aunque ambos se sentían hambrientos y cansados. Pero él no quería arriesgarse a asustarla más. Noto que la libélula no dejaba de aguantarse su pierna raspada. Hasta que finalmente el cansancio la venció y quedo profundamente dormida. Al verla así, el águila tomo la oportunidad para levantarse con precaución y acercarse a ella, arrodillándose a su lado. Vio que en su pierna la raspadura era grande, aunque no estaba seguro que tanto. Se levanto y se dirigió hacia la orilla del río. De su camisa blanca rasgo un pedazo de ambas partes de sus mangas largas y una de ellas la humedeció. Nuevamente regreso a donde se encontraba dormida y con sumo cuidado limpio la raspadura con la manga húmeda. Luego tomo la seca y envolvió la raspadura .El águila observaba de vez en cuando su rostro buscando alguna señal de que despertaría, pero el rostro de ella se encontraba sereno. En su cansancio la libélula no se percato de nada de lo que el hacia. Una vez que el águila termino, se sentó a su lado y alzo la vista al cielo. La noche estaba repleta de estrellas, como puntos de esperanza en la oscuridad. Él no sabía que pensar con nada de lo que había ocurrido, ni como supo que hacer con la raspadura de ella. Pero aunque su mente no lograba encontrar una explicación tras ello, una parte de él se alegraba de encontrarse en esa situación. Ya que para el, sea lo que sea que paso, si no hubiera ocurrido, tal vez el jamás la hubiera conocido. Y para el águila, eso era suficiente. Se quedo recostado al lado de ella contemplando las estrellas, hasta que finalmente quedo dormido. A la mañana siguiente la libélula despertó con la cálida luz del día. Se sentó y al mirar su pierna vio que la raspadura estaba vendada y que a su lado entre varias rocas, habían puesto una enorme hoja con agua fresca en su centro. No lejos vio al águila caminando entre los arboles. Noto la diferencia en sus mangas y nuevamente se miro la pierna. En su mente se preguntaba una y otra vez “¿Por qué?” Se viro para coger la hoja pero aterrada se dio cuenta que mientras estaba pensando, el águila se había acercado a ella y solo se encontraba a unos pasos de distancia. En su terror se quedo paralizada mirándolo sin saber lo que haría. Pero el solo se agacho y extendió su mano hacia ella. Al mirar esta, vio que sostenía una manzana. Su terror se torno en confusión, pero aun así no se movió. Al ver que no la cogería, el águila le mostró que en su otra mano tenia una igualmente. Le dio un mordisco a esta y nuevamente extendió su mano como en señal de que la otra manzana era para ella. La libélula lo observo indecisa por unos segundos. Luego extendió su mano lentamente y tomo la manzana. De manera tímida le dio un pequeño mordisco a esta, probando su sabor ya que era la primera vez que la comía. Al encontrar este agradable comenzó a comerla con más entusiasmo. El águila se alegró de esto y por primera vez en su vida sonrió. Encontrando este nuevo gesto en si mismo extraño, pero agradable. Al ver la libélula esto, se detuvo pero no en temor. Había algo en su sonrisa que hacia que el corazón de ella latiera con mas fuerza y aun así se sintiera en serenidad. Como cuando solía volar cerca de las cascadas. Las veía caer con tanta fuerza, pero su sonido era como una canción de paz. De momento sintió su rostro extrañamente tibio y se vio impulsada a bajarlo. Creando que su cabello cayera sobre este cubriéndolo. El águila se quedo mirándola con curiosidad por un momento al notar el repentino cambio de color en sus mejillas. A esto sonrió aun más, encontrando esa extraña reacción de ella encantadora. Sin percatarse, en su curiosidad se acercó más a ella. Pero tanta cercanía la puso nerviosa e intento alejarse un poco de él. Porque después de todo, él era el águila que intento cazarla aunque ahora no parecía tener mas esa intención. Pero la sola idea de lo que pudo haber pasado la hacia mantener distancia. Al intentar alejarse de él, la manzana se le resbalo de la mano. Ambos al mismo tiempo extendieron su brazo para recogerla y sin pretenderlo sus manos se encontraron. Ambos se paralizaron con el repentino contacto. Pasaron los segundos pero ninguno retiro su mano. Ambos se miraban fijamente a los ojos y en esos segundos sus corazones se tocaron. En ese pequeño instante fue como si dos piezas perdidas de un rompecabezas finalmente se encontraran. La libélula retiro su mano lentamente. Él se quedo mirándola un momento mas, se levanto, y se alejó. Estaba seguro de que algo había transcurrido entre ellos en ese instante, pero aun así no quería arriesgarse a asustarla. Lo único que deseaba era estar cerca de ella, pero algo le decía que mantuviera un poco de distancia hasta que ella quisiera lo contrario. En su corazón, estaba decidido a ganarse su confianza. Al siguiente día la libélula despertó con un repentino ruido. Al mirar el rio, vio que el águila estaba en el e intentaba atrapar algo. Aunque parecía que no estaba teniendo mucho éxito. Intentaba atrapar un pez, aunque lo hacia torpemente ya que después de todo ya no era un águila. Lo intentaba una y otra vez pero no lograba atrapar nada. Hasta que en una pisó hondo y quedó completamente sumergido. Unos segundos después salió enteramente empapado con una expresión cómica en su rostro. De momento escucho un sonido peculiar y fijó su vista hacia donde se encontraba la libélula. Ella tenía ambas manos sobre sus labios y parecía temblar. De su boca provenía ese peculiar sonido una y otra vez. La libélula estaba riéndose. Era una reacción nueva para ella, la cual la hacia sentirse hermosamente viva. El capto lo que sucedía al verla y sonrió. Entendió que la reacción de ella era similar a sonreír, pero con mas entusiasmo. Dio unos pasos hacia ella pero nuevamente quedo sumergido. Los segundos pasaban pero el no salía. De momento se noto una conmoción en el río y la risa de la libélula desapareció. Asustada se levanto y corrió hacia él. Pero el águila aún no salía. Temerosa por su vida se lanzo a buscarlo. La mayoría de su vida la había pasado bajo el agua y no se le hizo difícil nadar. Se dirigió hacia donde lo vio por última vez y se sumergió por completo. Encontró al águila en el fondo luchando por soltarse de una rama en la cual su pie había quedado atrapado. Luchaba y luchaba por soltarse pero la rama no cedía. La libélula intentaba liberarlo por su lado pero no lograba nada. Las fuerzas del águila se estaban debilitando. Así que ella le hizo una seña de que ambos lo intentaran al mismo tiempo. El águila entendió y ambos unieron sus fuerzas. Mientras luchaban, memorias de aquella mañana cuando todo ocurrió comenzaron a venir en destellos al águila. Se vio a si mismo volando tras una libélula y luego el destello de luz. En su mente veía la libélula un segundo y repentinamente en su lugar vio el rostro de la mujer. En ese momento de lucha, se dio cuenta de que ella era la libélula que el intento cazar. Finalmente, había recordado todo. ***************** Cuando todo parecía perdido, finalmente la rama partió. La libélula tomo su brazo y ambos nadaron hacia la superficie. Una vez en la orilla, se recostaron espalda al suelo tratando de recuperar fuerzas. Unos momentos después la libélula se recostó de lado para ver mejor al águila. Noto que había cerrado los ojos y que respiraba profundamente. Se acercó a él y contemplo su rostro pensativa. Había salvado al que una vez intento terminar con su vida, pero para a ella ya no importaba. Al mirarlo ahí, tendido de esa manera; ya no sintió miedo. En el momento en que hubo la posibilidad de perderlo para siempre no pudo soportar la idea de lo que seria. Jamás volver a ver su sonrisa… Jamás volver a sentir su compañía. La simple idea era causa de agonía. Pensando en esto extendió su mano y como suave brisa acarició su rostro. De repente el águila abrió los ojos y con un repentino movimiento le aguanto la mano sorprendiéndola. Rápidamente se sentó aun aguantándola y la miro. Había tanta tristeza y furia en su mirada que heló el corazón de la libélula. Pero la furia no era hacia ella, sino hacia si mismo. La soltó y lentamente retiro su mano inclinando el rostro en su pena. Se sentía despreciable por lo que intento hacer esa mañana, pero como pudo haberlo sabido… Sin saberlo le intento arrebatar la vida a la última persona que dañaría y aun así en cambio ella había salvado la suya. La libélula se acercó con precaución a él y puso la mano en su espalda como consuelo. Aunque no sabia de que lo consolaba. Trato de mirarlo a los ojos pero el rápido fijó su mirada al suelo. Solo alzo la mirada al notar una pequeña libélula que volaba al lado de su pierna y nuevamente la bajo. Con esa acción ella rápido comprendió lo que sucedía. Se sentó frente a él y con ternura tomo su rostro con una mano, acerco el de ella hacia el suyo y unió sus frentes. El águila se paralizo con tanta ternura y cercanía de ella. De momento sintió como con su otra mano tomaba la de él, colocándola con cuidado sobre el corazón de ella. Esta acción sorprendió mucho al águila, pero con todo ello le estaba diciendo que el pasado ya no importaba. Se quedo quieto mientras sentía el fuerte latido del corazón de ella, casi tan fuerte como el de él. Luego ella retiro su mano y se alejó un momento, solo para recostar su rostro sobre el pecho de él y así escuchar su corazón. Sintiéndose feliz de que aun latía. Tiernamente la libélula rodeo al águila con sus brazos y solo se quedo ahí, escuchando cada latido. Él se sorprendió aun más de esto, pero no se alejó ¿Como alejarse? Cuando ella finalmente lo quería cerca. Cerró sus ojos y la abrazo, recostando su cabeza sobre la de ella. Sintiendo la más hermosa calidez en su interior, y aunque ambos se encontraban fríos ninguno se percataba de ello, ya que la calidez de sus corazones los arropaba. El tiempo pasó y el lazo entre ellos tomo fuerza con cada día. Fueron aprendiendo a sobrevivir poco a poco, siempre ayudándose mutuamente. Sus sentimientos fueron creciendo, echando fuertes raíces con cada día, y eso, dio paso a algo mas... Una noche mientras el águila dormía, la libélula se puso a jugar a orillas del rio. Chapoteaba y daba volteretas sin parar, disfrutando el vaivén del agua al moverse. El águila despertó con esto; la luna brillaba esa noche, posando su reflejo sobre el agua. Al verla ahí, bailando bajo la luz de la luna fue como ver a una aparición proveniente del paraíso. La suave brisa jugaba con su cabello y las hojas la rodeaban como un aura creada solo para ella. Al mirarla sentía como la calidez de su corazón se tornaba en fuego que no destruye, sino que crea. La libélula paró repentinamente al sentirse observada por el. Aunque no podía ver su rostro ya que se encontraba bajo la sombra de los arboles, ella podía sentir la intensidad de su mirada. Lo observo por unos momentos y bajo la mirada contemplando su propia sombra sobre agua. Se quedo así hasta ver que en vez de una sombra ahora había dos. Era lo que ella deseaba, sabia que era el pero aun así no alzo la mirada. Hasta que no pudo mas con el deseo de ver su rostro. Su respiración se corto un momento al ver que sonreía con suavidad mientras la observaba. Pero lo que llamo su atención mas que todo fueron sus ojos. Había tantos sentimientos emanando de ellos que sentía que la inundaban por completo. Eran como dos soles que la cubrían con su calor. Dio una paso hacia atrás sintiéndose abrumada por todo lo que veía en el y al mismo tiempo por todo lo que sentía en ella misma. Aunque en su corazón lo mas que deseaba era acercarse mas… El águila al ver que se alejó un poco de él, dejo de sonreír y la miro con un poco de tristeza y al mismo tiempo con el fuerte anhelo de tenerla cerca. Alzo su mano con la suplica de que ella la tomara. La libélula observo esta un momento y nuevamente se encontró con sus ojos. Sin dudar coloco su mano en la de él, sintiéndose guiada por una fuerza hermosa que no lograba explicar. Una fuerza a la cual no deseaba resistir. Nuevamente regreso ese paso que había dado y un poco mas. Casi no había distancia entre ellos, sus rostros casi se tocaban. El águila aun sostenía su mano y guiados por el mismo sentimiento ambos entrelazaron sus dedos. Como dos imanes de polos opuestos, sus rostros fueron cerrando la poca distancia que había entre ellos. Por un segundo todo fue silencio, como si la naturaleza misma aguantara la respiración, hasta que finalmente, sus labios se encontraron. Él era todo, su sol, su luna, su luz, su aire. Sentía que podía tocar el cielo aun estando en la tierra; podía volar aun sin alas y juntos tocar las estrellas. Él era su mundo, su castillo, su refugio y ahora el corazón de ella era el suyo. Lentamente el águila coloco su mano libre tras la espalda de ella, así acercándola más hacia él. Mientras ella colocaba tiernamente su mano libre tras el cuello de él. Ambos creando una sublime y suave danza entre sus labios. Con la luna como testigo su amor fue sellado con un beso. El que una vez seria su verdugo ahora era su aliento. Tenían la felicidad en sus manos, pero que pena que la felicidad pueda ser fuerte al igual que frágil. Una terrible desgracia no estaba lejos… ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Unos días después la libélula despertó sintiéndose extrañamente débil, pero aun así se esforzó por ayudar en todo. El águila noto que algo sucedía con ella, la veía bien pálida y eso le preocupaba. Él no estaba de acuerdo con que ella trabajara, pero la libélula aun así no quiso descansar. Mientras recogían ramas ella empezó a sentirse mareada. Trataba de caminar pero la cabeza le daba vueltas, aun así lucho por quedarse en pie. De momento todo se oscureció y callo de golpe al suelo. El águila al ver esto rápido soltó lo que hacia y corrió asustado hacia ella. La tomo en sus brazos y rápido noto que estaba fría. Así que corrió aun con ella en sus brazos hacia la fogata que mantenían ardiendo y la coloco cerca. En eso ella abrió los ojos aunque el cansancio era como un peso sobre ella. El águila se sintió un poco aliviado al verla consiente pero la preocupación seguía ahí. Se recostó a su lado tomándola entre sus brazos para mantenerla lo mas caliente posible. Llego la noche pero ella no mejoraba, en cambio se encontraba en peor estado. La libélula estaba consiente de lo que le sucedía y sabia que no mejoraría. El tiempo de vida de una libélula después de echar sus alas es corto y lo que paso en el río esa mañana cambio muchas cosas, pero no cambio su tiempo de vida. Sabía que su tiempo terminaba. El águila también sospechaba lo que sucedía, ya que en toda su existencia vio el ciclo de vida de muchas criaturas y estaba consiente de como era el de una libélula. Pero no quería aceptarlo, en el fondo quería creer… Quería tener la esperanza de que podría evitarlo de alguna manera. Pero ella sabia que nada se podía hacer y una parte de ella lo consideraba injusto. Después de encontrar la persona amada ¿Quien tomaría la muerte tan ligeramente? Mas que todo sabiendo que esa persona sufriría por ello. Pero por otra parte se sentía agradecida, porque de alguna manera inexplicable tuvo una hermosa oportunidad. Por una vez en su vida supo lo que era amar y ser amada. Aunque sabía que moriría, si le dieran la oportunidad de cambiar eso a cambio de no haberlo conocido jamás, nunca lo aceptaría. Nunca cambiaría nada de lo que paso. Y aun estando al final de su vida, jamás se había sentido mas viva. Por él quería vivir y al mismo tiempo sabia que no había una mejor manera de morir que a su lado… Pasaban las horas y la mañana se acercaba. El águila no había dormido ni un segundo contar de cuidarla. Trataba de mantenerla caliente y cómoda. Le buscaba agua para mantenerla hidratada y comida a ver si recuperaba fuerzas, pero parecía que nada la mejoraba. Su desesperación crecía con cada momento. La estaba perdiendo y se sentía impotente ante ello. La idea de perderla le helaba el corazón mas allá de la locura. Ella acariciaba su rostro tratando de consolarlo aun en su delicado estado. Ella era la que moría y en cambio el águila era el consolado. Esta acción le hacia ver aun mas el tesoro que estaba perdiendo. La observaba con silenciosa desesperación, mirando su rostro, memorizando cada parte de este y no pudiendo evitar terminar siempre perdido en sus ojos. Ella podía leer con claridad todo el dolor de su rostro y hacia todo lo posible por que el no viera el suyo. No deseaba hacerlo mas difícil para el, lo amaba, tanto como el a ella. Un momento después la libélula tomó su rostro con ternura, lo acerco al de ella y beso sus labios. Fue un beso lleno de tanta fuerza y pasión que por un momento no existía nada mas en el mundo, solo ellos dos. Era como si con ese beso ella se aferrara a la vida misma. Esto en parte alarmo al águila, sintió que había un fuerte significado tras ese beso… Sintió como si ella se estuviera despidiendo. La aguanto fuertemente entre sus brazos como si con esa simple acción evitara que ella se fuera. La miro con tanta suplica y dolor en sus ojos, pero ella solo sonrió, recostó el rostro de su pecho deseando escuchar por ultima vez el fuerte latir de su corazón y lentamente cerro los ojos… El águila se quedo mirándola, esperando que volviera a abrirlos. Pero en el fondo sabía que eso no pasaría. Lentamente recostó su cabeza sobre la de ella y empezó a temblar en su dolor. Una lagrima tras otra comenzaron a caer de sus ojos, imágenes de todo los momentos que vivió junto a ella comenzaron a volar descontroladas por su mente. Todo ese amor, toda esa felicidad, para tan horrible final. Ya no pudo más con tan infinito dolor y lanzo un fuerte grito hacia el cielo. Había tanta agonía en su grito, que hubiera roto hasta la roca más fuerte si tuviera corazón. Los minutos pasaban y él no la soltaba. Solo se quedaba ahí, con la cabeza caída sufriendo el mas terrible dolor en silencio. La aguantaba contra su pecho mientras ese dolor lo consumía por dentro. Los rayos del sol comenzaron a salir y de repente notó que el cuerpo de la libélula comenzó a emitir una extraña luz. La luz la cubría por completo y con cada instante se hacia mas intensa, el águila se vio obligado a cerrar los ojos. Cuando la luz llego a su punto más fuerte en un segundo se esparció hacia todos lados finalmente desapareciendo. El cuerpo de la libélula había desaparecido con ello. El águila se quedo paralizado de la misma postura en la que había sostenido la libélula. Sus ojos no dejaban de mirar donde hace unos instantes yacía el cuerpo de ella. No sabia lo que había pasado, sentía que su mente y corazón se encontraban en un remolino de dolor y locura. Entre todo esto no noto que una figura lo observaba a poca distancia, hasta que escucho las palabras “¿Por qué lloras?” parecía como si la voz viniera del mismo viento. Alzo la mirada y no lejos vio a una mujer sentada sobre una roca observándolo. Al mirarla lucia bien joven, pero sus ojos oscuros reflejaban sabiduría mas allá del tiempo mismo. Todo fue silencio por unos instantes, hasta que nuevamente escucho las palabras “¿Por qué lloras?” Aunque no veía a la mujer mover sus labios sabía que la voz provenía de ella. Aun estando de rodillas miro sus brazos vacíos y nuevamente la miro a ella. Su rostro y toda ella reflejaban una extraña luminiscencia que era algo dolorosa de contemplar. -Sabes, puedes hablarme si eso deseas. –Diciendo estas palabras la mujer se bajo de la roca y camino hacia él. Su largo vestido blanco se deslizaba por el suelo acariciando la yerba. Y su claro cabello brillaba con los primeros rayos del sol. Una vez frente a él se arrodilló para estar a su nivel y puso la mano en su frente. Con este pequeño toque le dio a entender la manera en la que podría comunicarse. No tenia que hacer mucho, solo pensar y ella escucharía. -¿Quién eres? –pregunto el águila. -Puedes llamarme Guardiana. Desde que fui creada mi principal razón de existir fue cuidar, amar y guiar. Sé que parece que nada tiene sentido en este momento, para hay una razón tras todo. -¿Incluso su muerte? –pregunto el águila con dolor. -Lo que tú ves como muerte en realidad es algo más. -¿A qué te refieres? Guardiana lo miro en silencio un segundo y simplemente respondió: -Caminemos. Con estas palabras se levanto y comenzó a caminar a orillas del río. El águila se quedo quieto un segundo mientras muchas preguntas y sentimiento recorrían su mente y corazón. Un momento después se levanto con dificultad, sintiendo el gran peso de todo lo que había ocurrido y se unió a ella. Por unos momentos solo se escuchaba el sonido de las aves despertando con el nuevo día, pero aun en ellas al águila le parecía escuchar un tono triste en su música, el cual tal vez era causado por su dolor. -Todo lo que vez… -Dijo ella finalmente rompiendo el silencio- Este lugar, es donde todas las almas nuevas pasan antes de entrar al mundo. Aquí son probadas por primera vez, aquí cogen fuerzas y se preparan para las duras pruebas que enfrentaran en la vida. Lo que tu vez como muerte, es en realidad la concepción de un cuerpo terrenal. Lo que paso no es el fin de una vida, sino el verdadero comienzo de una, la creación del recipiente en el que albergara tu alma. El nacer de tu templo. El águila de repente se detuvo, había escuchado todo lo que ella había dicho, pero su corazón había captado solo una cosa. -¡Ella esta viva! –Exclamo con nueva luz en sus ojos. -Si –respondió la mujer sonriendo-, ella está viva. Con estas palabras el corazón del águila se llenó de gozo y alegría. Ella estaba viva y eso era todo para él. -¿La volveré a ver? –pregunto lleno de esperanza. -Si –respondió ella-, pero no sabrás quien es, ni ella sabrá quien eres. -¡Cómo! –exclamo desconcertado. -Cuando nacen al mundo, ninguno recuerda este lugar ni lo que vivieron en él. Así deben ser las cosas. -Pero nuestro amor… ¿También será olvidado? –pregunto con tristeza. La mujer sonrió nuevamente con esta pregunta. -Sus mentes no recordaran, pero sus corazones jamás olvidaran. Nada es en vano. Lo que ustedes sintieron quedara por siempre en sus corazones y eso los llevara a encontrase en el camino. ¿Qué más podía pedir el águila que esas palabras? Para el fueron la luz que ahogo la oscuridad. El sentido que alejo la confusión, pero aun entre tanta alegría, había una cosa mas la cual no entendía. -¿Quién creo este lugar? –pauso un momento-, ¿Quién creo todo? -La respuesta la descubrirás en el mundo. El me creo a mí, a ti, a todos nosotros. Él es vida, amor, justicia –respondió ella con reverencia. -Pronto será tu turno, cuando sea el momento volveré por ti. Estaré cerca, pero no podrás verme hasta que llegue ese momento. En ese instante fijó su mirada hacia un punto detrás del águila y él se volvió para ver lo que ella miraba. Al notar que no había nada diferente regreso la mirada hacia ella, pero ya no estaba. Había desaparecido. El viento soplaba con el mensaje de una nueva esperanza, mientras el águila esperaba… ***************************** Una joven iba caminando en las afueras de la universidad a la cual asistía. Era un hermoso día de otoño en el que el viento soplaba fuerte. La joven observaba el hermoso panorama, encantada por todos esos colores que le traían calidez a al corazón. De repente el viento aumento, llevándose consigo la bufanda turquesa que ella traía en el cuello. La joven corrió tras esta pero el viento seguía arrastrándola. Hasta que finalmente paro a los pies de un joven que escuchaba música. Al notar la bufanda en sus pies, se dobló y la recogió preguntándose de donde había venido. En ese momento llego ella y al ver que el joven la sostenía se dirigió hacia él. -Creí que la perdería, gracias por cogerla –dijo ella algo fatigada. -De nada –el joven respondió sonriendo. Al regresar la bufanda, sus manos se rozaron levemente. En ese pequeño instante sus corazones reaccionaron de manera peculiar. Ella lo miro fijamente por unos segundos; se podía notar un suave rubor en sus mejillas mientras observaba los ojos cálidos de él. En esos segundos sus miradas se fundieron y en silencio un oculto sentimiento afloró. Finalmente ella bajo la mirada rompiendo el encanto. -No… te había visto por aquí antes –dijo la joven tratando de apaciguar el incómodo momento. -Si… –respondió el después de un segundo-, es que mi familia se mudó hace poco no lejos de aquí así que pedí transferencia a esta universidad para estar cerca de ellos. -Eso lo explica –respondió ella con una leve sonrisa. Llamo la atención de el como sus ojos parecían coger más brillo al sonreír dando la extraña ilusión de agua en movimiento. Al verlos hablando cualquiera diría que eran viejos amigos que se habían reencontrado. Era como si se conocieran de hace mucho tiempo, como si sus corazones recordaran algo que sus mentes habían olvidado. Ninguno de los dos podía explicarlo… pero una explicación era lo que menos les importaba estando el uno frente al otro. La vida es curiosa… Los lleva por caminos los cuales nunca pensaron recorrer y en ellos encuentran personas que sus corazones parecen reconocer. Personas que parecen hechas con pedazos de su propia alma. Creando que completen el complicado rompecabezas de esta. Sienten que los conocen de toda la vida cuando apenas los acaban de conocer y en ellos encuentran aliados y compañeros que caminan junto a ustedes en el pedregoso territorio de la vida. Pero quien sabe… tal vez sus corazones recuerden algo que sus mentes olvidaron. Pero claro, nunca lo sabrán. De seguro se estarán preguntando como se todo esto. Bueno… solo digamos que estoy narrando una de las tantas historias que he vivido, aquí cómoda en la rama de un árbol. Veo a lo lejos como dos almas que fueron creadas para estar juntas se encuentran finalmente. Los siglos pasan y es una de las cosas que nunca me cansare de contemplar. Un ave se posa a mi lado y comienza a regalarme su melodía, claro que, solo los animales están consiente de mi presencia... Ningún humano puede verme a menos que sea necesario. Sabiendo que mi trabajo está hecho aquí, bajo del árbol y con cada paso comienzo a alejarme de esas dos hermosas almas. Mis pies descalzos rozan la yerba como el viento a las hojas. Mi atuendo es un poco diferente al que use aquella vez hace tanto tiempo. Ahora llevo unos mahonés simples y una blusa blanca. Son más prácticos y a decir verdad me agradan más. Siempre siento algo de tristeza cuando me alejo de las almas que con tanto amor cuide. Pero sé que estarán en las buenas manos de otros que son como yo. De seguro se estarán preguntando quien soy, aunque muchos de ustedes ya lo habrán imagino. Pero aquellos que quieran buscar un nombre para mí, solo llámenme, Guardiana… FIN

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Pensamientos de un Corazón Roto
Pensamientos de un Corazón Roto
ArteporAnónimo12/30/2011

Pensamientos de un Corazón RotoMi corazón dormido busca la manera de volvera despertar,mientras mi mente la razón noquiere aceptar. Mi corazón vacío ha quedado,el amor se ha escapado; dejando el recuerdo de lo que brillo tiempo atrás.A veces veo destellos de estrellas distantes, estrellasque mis manos no pueden alcanzar. Pero mi corazónsigue soñando, buscando en esta oscuridad.El amor se ha ido, dejando un hueco en su lugar.¿Habrá alguien en este mundo que pueda llenartan gran vacío? ¿Habrá alguien en este mundoque me pueda regresar el brillo? Mi corazónestá desbordado, de lágrimas que he tenido queguardar. Y aún cuando las derramo... no hayuna mano que las pueda secar.¿Qué es una estrella... si ya no puede brillar?

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Sueño y Realidad (Poema Propio)
ArteporAnónimo5/8/2012

Sueño y Realidad Antes mi noche era una oscuridad eterna Y en el silencio de la penumbra escuche un latir lejano Lentamente mi noche de estrellas se fue cubriendo Y vi la sombra de alguien a mi lado Su noche había sido tan oscura como la mía Pero ahora el cielo estrellado ambos mirábamos Los susurros de su corazón herido el mio escuchaba Un alma que comprendía ambos encontrábamos Con asombro yo miraba como nacían mas estrellas Mi alma poco a poco dejaba la oscuridad atrás De momento voltee para ver la sombra a mi lado Y mi corazón se detuvo al ver que sus ojos ya podía mirar Vi que lo conocía de un sueño que se ocultaba en mi interior El era las piezas faltantes que había perdido Con una sonrisa en sus labios me contemplaba en silencio Sin saberlo, mi vida había tocado la puerta del destino Me quise resistir, pero mi corazón la batalla tenia ganada Poco a poco a su abrumadora calidez me fui rindiendo No pude luchar con tanta dulzura embriagadora Y ahora en nuestras manos nuestro universo esta latiendo En la luz de la noche, cerré mis ojos saboreando la euforia del momento Al abrirlos vi que en sus brazos me encontraba, con su rostro frente al mio... Sin saber como paso, en un abismo de fuego nuestros labios se fundieron Estremeciendo todos y cada uno de nuestros sentidos... Mi mundo ya no era mio, ahora era nuestro paraíso traído del cielo Mi corazón ya no era mio, uno mismo ambos teníamos Estaba perdida en sus labios y al mismo tiempo salvada Estaba rendida en sus brazos y solo nosotros existíamos Las estrellas desaparecían, porque alba de nuestras almas se acercaba.. En ese momento desperté en mi cama, sorprendida de estar allí Pensarían que solo fue un sueño, pero es sueño y realidad El corazón del hombre que amo habita en mi La distancia del mar nos separa, pero nuestro corazón nos une Mis sueño refleja nuestra complicada y hermosa historia Ahora al caminar cuando miro mi sombra veo dos personas En mis caminos siempre lo traigo conmigo, en mi corazón y mi memoria En el día nos acompañamos por voces y letras... Y en la noche nos visitamos a través del mundo de los sueños Le mostramos a la distancia su guerra perdida Yo soy su amada, su dueña, y el mi amado y mi dueño NRS Para: @SpawnIV Gracias por Leer

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