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La Varilla de sauce Gravedad de la lesion: Leve Marcas : Largas y Rojas Leccion : Seee mas o menos , las marcas eran lo triste. Generalmente si te pegaban con esto estabas en la calle o en el patio por lo cual podias correr y escaparte... Cinto Gravedad de la lesion: Si te pegaban con el cuero... bueno, Ahora con la evilla... Te la regalo. Marcas : Ardor por el cuero, Moretones por la evilla Leccion : Creo que la habras entendido, o no lo volves hacer o tu viejo se queda sin sosten de barriga Manguera Gravedad de la lesion:Intensa Marcas : Fuertes marcas y moretones Leccion : Suficiente para que no lo hicieras mas ,pero que macana habras hecho para merecer semejante castigo?, o de otra manera a tus viejos se les iba la mano Palo Gravedad de la lesion: Marcas : Leccion : No te doy otra nomas porque... Cable Gravedad de la lesion: Fuerte Marcas : Rojas con fuerte ardor Leccion : Seguro, "chico rebelde"! Chancleta, alpargata Gravedad de la lesion: nah! Marcas : ¡OKE tu Cu...! Leccion : "¡Anda para adentro!" solo aprendias eso Chinela Ipanema Gravedad de la lesion: Duele y mucho(es gruesa) Marcas : si, TU TRASTE BIEN COLORADO Leccion : "Anda adentro,"Te lo digo por ultima vez" "haceme caso!"" a mi no me contestas","¡ daaaaaaaleee!" Tabla de asado (busque la que tenia forma de chanchito mas no la pude hallar) tabla para lavar ropa Gravedad de la lesion: ... Marcas : si, espalda, piernas, y brazos Leccion : Mas resperto que soy tu madre!! Regla Gravedad de la lesion: pica... Marcas : Leccion : Hacer la tarea Seccion elementos de cocina Gravedad de la lesion: Dolorosa Marcas : chichones Leccion : No molestes a mama cuando esta cocinando...! El clasico Sopapo Gravedad de la lesion: Leve Marcas : Leccion : Si ,claro , generalmente lo hacian para callarte Si, si . La violencia es mala pero quien no aprendio con un buen Zopapo? Ja! Ah tiempos tiempos, gracias por ver mi post Nostalgiosos Claro si me ayudan a recordar ire agregando mas. ¡¡¡Comenta te digo!!! Adios!
San Martín "Ningún sacrificio ha sido grande para mi corazón, porque aun el esplendor de la victoria es una ventaja subalterna para quién solo suspira por el bien de los Pueblos" "Anduve, San Martín, tanto y de sitio en sitio que descarté tu traje, tus espuelas, sabía que alguna vez, andando en los caminos hechos para volver, en los finales de cordillera, en la pureza de la intemperie que de ti heredarnos, nos íbamos a ver de un día a otro. Cuesta diferenciar entre los nudos de ceibo, entre raíces, entre senderos señalar tu rostro, entre los pájaros distinguir tu mirada, encontrar en el aire tu existencia. Eres la tierra que nos diste, un ramo de cedrón que golpea con su aroma, que no sabemos dónde está, de dónde llega su olor de patria a las praderas. Te galopamos, San Martín, salimos amaneciendo a recorrer tu cuerpo, respiramos hectáreas de tu sombra, hacemos fuego sobre tu estatura. Eres extenso entre todos los héroes. Otros fueron de mesa en mesa, de encrucijada en torbellino, tú fuiste construido de confines, y empezamos a ver tu geografía, tu planicie final, tu territorio. Mientras mayor el tiempo disemina como agua eterna los terrones del rencor, los afilados hallazgos de la hoguera, más terreno comprendes, más semillas de tu tranquilidad pueblan los cerros, más extensión das a la primavera. El hombre que construye es luego el humo de lo que construyó, nadie renace de su propio brasero consumido: de su disminución hizo existencia, cayó cuando no tuvo más que polvo. Tu abarcaste en la muerte más espacio. Tu muerte fue un silencio de granero. Pasó la vida tuya, y otras vidas, se abrieron puertas, se elevaron muros y la espiga salió a ser derramada. San Martín, otros capitanes fulguran más que tú, llevan bordados sus pámpanos de sal fosforescentes, otros hablan aún como cascadas, pero no hay uno como tú, vestido de tierra y soledad, de nieve y trébol. Te encontramos al retornar del río, te saludamos en la forma agraria de la Tucumania florida, y en los caminos, a caballo te cruzamos corriendo y levantando tu vestidura, padre polvoriento. Hoy el sol y la luna, el viento grande maduran tu linaje, tu sencilla composición: tu verdad era verdad de tierra, arenoso amasijo, estable como el pan, lámina fresca de greda y cereales, pampa pura. Y así eres hasta hoy, luna y galope, estación de soldados, intemperie, por donde vamos otra vez guerreando, caminando entre pueblos y llanuras, estableciendo tu verdad terrestre, esparciendo tu germen espacioso, aventando las páginas del trigo. Así sea, y que no nos acompañe la paz hasta que entremos después de los combates, a tu cuerpo y duerma la medida que tuvimos en tu extensión de paz germinadora." Poema de Pablo Neruda José Francisco de San Martín nació en Yapeyú, actualmente en la provincia argentina de Corrientes, a la vera del caudaloso río Uruguay, el día 25 de febrero de 1778. Padre Juan de San Martín nació en la España de Castilla la Vieja. Fue coronel y, en 1774, teniente gobernador de Yapeyú. Madre Gregoria Matorras nació en la España de Castilla la Vieja,era sobrina de un conquistador del Chaco. Hermanos San Martín tuvo cuatro hermanos mayores: María Elena, Manuel Tadeo, Juan Fermín Rafael y Justo Rufino. Esposa María de los Remedios de Escalada nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1797. Contrajo matrimonio con San Martín el 12 de noviembre de 1812, cuando ella tenía 15 años y él, 34. Lo ayudó en la formación del Ejército de los Andes al fundar la Liga Patriótica de Mujeres, para donde donó todas sus joyas. Falleció el 3 de noviembre de 1823. Antes de embarcarse a Europa en 1824, su esposo le hizo construir un sepulcro en el Cementerio de la Recoleta, cuyo epitafio reza: "Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del General San Martín". Hija Mercedes San Martín nació en Mendoza el 23 de agosto de 1816. Se embarcó con su padre hacia Europa el 10 de febrero de 1824. El 13 de diciembre de 1832 se casó en París con Mariano Balcarce. Falleció en esa misma ciudad el 28 de febrero de 1875. En 1784 se traslada a España con su familia, donde estudia primero en el Seminario de Nobles de Madrid y luego, en 1789, inicia su carrera militar en el regimiento de Murcia. Sirve en las filas de España durante las guerras contra los franceses y en 1808 combate en la batalla de Baylén contra los ejércitos de Napoleón que habían invadido la Península. En Cádiz conoce a otros militares de América del Sur y se enrola en las logias que promovían la independencia. En 1811 renuncia a su carrera militar en España y se embarca desde Inglaterra hacia el Río de la Plata en la fragata George Canning, donde arriba el 9 de marzo de 1812 acompañado por otros patriotas. El gobierno independiente de Buenos Aires acepta los servicios de San Martín, reconoce su grado de teniente coronel y le encarga crear un cuerpo de combate que luego sería el glorioso regimiento de Granaderos a Caballo. En ese mismo año se casa con María de los Remedios de Escalada, que pertenecía a una distinguida familia del país y crea la logia Lautaro, cuyo objetivo era liberar América del Sur del yugo español. En octubre de 1812, los miembros de la logia encabezan un movimiento que tiene por objeto remover algunos miembros del Primer Triunvirato. Entonces, pacíficamente, el Cabildo nombra al Segundo Triunvirato, quienes, al poco tiempo, llaman a una asamblea de delegados de las provincias con el fin de dictar una constitución. La Logia Lautaro Primeramente, San Martín tomó contacto en Londres con la Gran Reunión Americana, sociedad patriótica ligada a la masonería (grupo que proclamaba igualdad, libertad y fraternidad). Ya en Buenos Aires y junto con Alvear, fundó a mediados de 1812 una filial de la Logia de los Caballeros Racionales, que rebautizó con el nombre de Logia Lautaro. El nombre fue tomado de un cacique araucano que se sublevó en el siglo XVI contra los españoles. Combate de San Lorenzo El 3 de febrero de 1813 logró su primera intervención en territorio americano, en San Lorenzo, que fue también su primer triunfo en estas tierras. El camino hacia la liberación El 29 de enero de 1814 San Martín asumió el mando del Ejército del Norte (que dirigía Manuel Belgrano). El 10 de agosto de ese año se convirtió en Gobernador intendente de Cuyo. La gobernación de Cuyo no era un cargo político codiciado, pero lo colocó en el lugar indicado para desarrollar su plan de liberación: cruzar la Cordillera, expulsar a los españoles de Chile y, luego, avanzar al Perú, bastión realista de América del Sur. Cuando asumió el cargo, el Cabildo mendocino le ofreció una casa que el Libertador no aceptó, pero además, decidió cobrar sólo la mitad del sueldo asignado. En 1816 se aprobó su plan para liberar Chile y Perú. Liberación de Chile Cruce de los Andes El 19 de enero de 1817 se inició el cruce de la Cordillera de los Andes. El Ejército de los Andes, formado en El Plumerillo (a 7 kilómetros de Mendoza -por la ruta provincial 40 hacia el norte-), abandonó el campamento e inició el cruce de los Andes por los pasos de Los Patos y Uspallata. Estas vías abruptas aseguraban el factor sorpresa. El cruce duró 21 días. 5400 hombres guiados por baquianos atravesaron alturas superiores a los 4000 metros, llevando caballos y mulas. San Martín organizó una activa red de espionaje con la difusión de noticias falsas para confundir a los realistas y obtener datos sobre el enemigo. Batalla de Chacabuco Las tropas realistas al mando del general Rafael Maroto, paradas junto al cerro de Chacabuco, impedían el paso del Ejército de los Andes hacia Chile. Pero el 12 de febrero de 1817 los patriotas, dirigidos por San Martín, arrollaron a los realistas, que tuvieron más de 500 muertos. Dos días después, las tropas del Libertador entraron en Santiago. Un Cabildo Abierto le ofreció el gobierno pero él no lo aceptó. Después del triunfo, el 11 de marzo viajó a Buenos Aires, donde fue recibido con honores. Batalla de Cancha Rayada Los realistas pudieron evacuar sus fuerzas hacia el sur de Chile. Allí recibieron refuerzos del Perú y se ganaron el apoyo de los indios araucanos. La noche del 19 de marzo de 1817 sorprendieron al Ejército de los Andes y destruyeron gran parte de la organización militar patriota. San Martín fue derrotado. Batalla de Maipú Las fuerzas patriotas, una vez reorganizadas, derrotaron de manera rotunda al ejército realista cerca del río Maipú el 5 de abril de 1818. En ese momento, se aseguró la libertad chilena. El 12 de febrero de 1818, luego de una consulta popular, fue declarada la Independencia de Chile. Liberación del Perú El 20 de agosto de 1820 San Martín partió de Valparaíso con el Ejército Libertador del Perú, con 4000 hombres. En septiembre desembarcó en Pisco. Como las tropas no eran suficientes, evitó el choque directo con los realistas, cortó las líneas de comunicación y de abastecimiento y consiguió el apoyo de la población local. Enfrentado a 20 mil efectivos, desplegó una guerra de desgaste y fomentó la rebelión en las filas enemigas. El 10 de julio de 1821, tras varios combates, entró en Lima y ocupó la ciudad. Sin embargo, no se aseguraba aún la victoria final ya que existía indefinición a nivel militar. Decidió entonces dar un paso trascendente en el terreno político: después de confirmar que la población estaba de acuerdo, el 28 de julio proclamó la Independencia del Perú. El 3 de agosto asumió la jefatura del Estado como "Protector de la Libertad del Perú". En el cargo, abolió la esclavitud, estableció la libertad de imprenta e impulsó la instrucción cívica. Encuentro de Guayaquil Sin recursos suficientes para revertir la situación militar del Perú, San Martín vio cómo se debilitaba su posición política en Lima. Por eso recurrió a Bolívar, presidente de Colombia, que tenía un fuerte respaldo político y militar. Se entrevistaron el 26 de julio de 1822. No se conoce lo que se dijo en esta charla pero sí los resultados: Bolívar aseguró su ayuda al Perú y San Martín renunció a todos sus cargos. Las guerras de Independencia permitieron el ascenso y el liderazgo de militares de experiencia. Los tres principales Libertadores de América fueron Simón Bolívar, José de San Martín y Antonio José de Sucre. Desde sus controvertidos finales tuvieron rasgos de coincidencia: San Martín murió en el exilio, Bolívar no pudo concretar su Gran Colombia y Sucre murió asesinado. EL COMIENZO DEL DESTIERRO: LONDRES Y BRUSELAS. El 10 de febrero de 1824, el general San Martín le escribe a su amigo y compadre, el coronel Brandsen: "Dentro de una hora parto para Europa con el objeto de acompañar a mi hija para ponerla en un colegio y regresaré a nuestra patria en todo el presente año, o antes, si los soberanos de Europa intentan disponer de nuestra suerte." Con la mente puesta en su país y en el futuro de su pequeña hija, partía espartanamente hacia la vieja Europa el hombre que más laureles y glorias había prodigado a la tierra de su nacimiento. Atrás quedaban los recelos, los odios y las diatribas de los pequeños en méritos pero de grandes bocas frente al coloso de la historia. Cuando San Martín comprendió, frente a Bolívar, que los dos no cabían en América del Sur, y que el escenario y el fruto de sus triunfos peligraban frente a posibles o seguras disensiones, tuvo la abnegación yç el mérito sublime de posponer sus derechos y sus concepciones estratégicas y políticas para que la única causa, que había abrazado y defendido con eficacia y con gloria, no sufriera tropiezos. Su causa, como lo dijera muchas veces, era "la causa de la libertad de América y la dignidad del género humano." Había regresado del Perú con la íntima convicción de que su "ínsula cuyana" le depararía la tranquilidad y quietud a que aspiraba; que podía colgar su sable legendario y transformarse en un sereno observador del acontecer humano y en un eficaz agricultor de la tierra que tanto amaba. Su obra ya estaba en marcha y en vísperas de su eclosión definitiva. Sus palabras proféticas, dichas al virrey La Serna en la conferencia de Punchauca, estaban grabadas en su mente: "Sus ejércitos se batirán con la bravura tradicional, pero serán impotentes ante la determinación de millones de hombres a ser independientes." Bolívar y sus compañeros cerrarían inevitablemente este capitulo que él había iniciado y, sin duda alguna, ambicionado terminar. Mitre señaló con verdad y con justicia: "Sin Chacabuco y sin Maipú no hubiesen tenido lugar ni Boyacá, ni Carabobo, ni Ayacucho." No era, pues, ese balance lo que turbaba la tranquilidad del héroe. Su destino, que el había elegido, estaba echado. Lo que torturaba su alma era la ingratitud, la perfidia y la traición de quienes más le debían, de aquellos a quienes había colmado de honores y abierto las puertas de la posteridad. No volvía derrotado y disminuido en su prestigio, como no venía tampoco huyendo de ningún fantasma ni de ningún remordimiento, como echaron a rodar sus adversarios mediante la cobardía del libelo anónimo o del pasquín irresponsable. No era verdad que la sociedad porteña lo recibiera con frialdad o con disgusto, como no es verdad que su familia política le negara su apoyo o su adhesión, como se comprueba fácilmente a través de numerosos testimonios. Su llegada a Mendoza, en enero de 1823, fue causa de afectuosos y emotivos encuentros con sus antiguos camaradas y amigos. Su chacra estaba lista para recibirlo y a ella se dirigió, antes de proseguir su viaje a Buenos Aires y reintegrarse a su familia. Allí experimentó los primeros sinsabores y tropiezos al verse vigilado en sus movimientos, violada o sustraída su correspondencia, rodeado, en fin, por los sicarios al servicio delgobierno. En esas condiciones no pudocontinuar su viaje a la capital, pues se exponía a cualquier ultraje o atropello en el camino. El 3 de agosto de 1823 fallecía en Buenos Aires su esposa y amiga Remedios de Escalada, sin que el Libertador pudiera ofrecerle el aliento de su presencia y su postrera despedida. El 20 de noviembre, San Martín inicia su viaje a la capital, arribando, sin escolta ni aparato alguno, el día 4 de diciembre. La calumnia volverá a ensañarse contra su persona y Carlos María de Alvear lanzará un libelo atacando su honradez y su entereza. Qué podía esperar el Libertador de un gobierno que cobijaba a los envidiosos de su gloria, y que, a todas luces le rehuía y le temía? Solo cabía expatriarse. Pedidos los pasaportes -y no los sueldos que se le debían desde 1819- se ausentó hacia Europa a bordo del barco francés "Le Bayonais". Zarpó de Buenos Aires el 10 de febrero de 1824, en compañía de su pequeña hija Mercedes, rumbo al puerto de El Havre en Francia. Dos meses más tarde, el 24 de abril, arribó la nave a destino. La presencia de San Martín despertó sospechas y múltiples consultas entre las autoridades francesas y las cancillerías amigas de los Borbones. Sus papeles fueron incautados y prolijamente revisados, pues sus antecedentes revolucionarios y republicanos le hacían persona no grata al régimen imperante. Sus documentos, que según los funcionarios estaban impregnados de un republicanismo exaltado, le fueron devueltos y el 4 de mayo San Martín se embarcó con su hija hacia Southampton, estableciéndose provisionalmente en Inglaterra. El mencionado puerto ingles era a la sazón refugio de numerosos exiliados políticos. Allí se encontró con su antiguo camarada Mac Duff - Lord Fiffe- quien lo introdujo en la alta sociedad, presentándolo como conquistador de las libertades de América y émulo digno de Washington. Por esos días, se celebró un banquete en conmemoración de la independencia norteamericana, al que concurrió especialmente invitado. Se encontró con antiguos amigos: García del Río, Paroissien y Alvear, entre otros. A los postres, el primero ofreció una demostración y San Martín, alzando la copa, brindó por su amigo Bolívar y por la feliz culminación de la campaña. Esta actitud del prócer fue motivo para que Alvear reiniciara su tarea difamatoria, informando al gobierno de Buenos Aires que San Martín conspiraba con el general mejicano Agustín de Iturbide, apoyando su lucha para imponer el sistema monárquico en América. Circuló, por entonces unlibelo titulado "La vida del general San Martín", cuya autoría se atribuyó a Alvear, como también una caricatura del Libertador que lo mostraba con la corona del Perú escapándosele de las manos. En cuanto a la entrevista con Iturbide –que este sí le pidió por carta- nunca se supo si efectivamente se realizó, pues el político mejicano regresó a su patria con el objeto de derrocar al régimen del general Guadalupe Victoria, siendo capturado y fusilado en Padilla. Es muy poco lo que se conoce de las actividades de San Martín en Inglaterra. Se sabe,ciertamente, que permaneció allí desde mayo hasta diciembre de 1824, viajando por distintas partes del país, principalmente por el norte de Escocia donde, por gestión de Lord Fiffe, fue distinguido con la ciudadanía honoraria de Banff, principal localidad vecina a las heredades del ilustre amigo inglés. Este episodio no debe sorprender si tenemos en cuenta que Inglaterra recibió con gran beneplácito a los próceres sudamericanos y que San Martín cultivaba otras amistades con nobles ingleses que había conocido durante las campañas contra la invasión napoleónica en España. El Libertador seguía aferrado a los problemas americanos. En Londres intervino en las gestiones para adquirir dos fragatas que reforzaran la armada peruana. La maledicencia le atribuyó planes intervencionistas lo cual despertó la indignación de Bolívar al creer, de buena fe, tamaños infundios. Tomás Guido informará a la posteridad los acontecimientos vividos en Lima con ese motivo. San Martín intentó radicarse en Francia, pero fueron infructuosas las gestiones de su hermano Justo, que vivía en París, para que el conde de Corbiere accediese a ello. Resolvió, entonces, viajar a los Países Bajos. Obtenida su admisión a ese reino, retiró a su hija de la pensión en que la había confiado y, a fines de 1824, se estableció en una casa del arrabal de la ciudad de Bruselas. Bruselas y La Haya eran las dos ciudades más importantes de los Países Bajos y ambas se destacaban por la cultura y laboriosidad de sus habitantes. La liberalidad de las costumbres, la sensación de seguridad y lo barato de la vida, con respecto al resto de Europa, las señalaban como las más indicadas para residir en ellas. No en vano fueron refugio para numerosos extranjeros que, por una u otra causa, debían exiliarse. San Martín eligió Bruselas. Desconocemos como consiguió radicarse en ese país y que gestiones previas realizo. José Pacífico Otero efectúo numerosas investigaciones al respecto, con resultado negativo. En cuanto a la casa que habitó, pudo establecerse que estaba ubicada en Rue de la Fiancee Nº 1422. Se sabe que en el centro de la ciudad, en una pensión inglesa, había alojado a su pequeña Mercedes, que entonces tenía ocho años de edad. En cartas a Guido y a otros amigos, los temas dominantes de este período son la política y la educación de su hija, contento de esto último al notar sus notables progresos. Confiesa que se considera en cierta medida feliz, aunque extraña sobremanera su tierra y sobre todo Mendoza. Por su casa, con tres habitaciones y un gran jardín, paga mil francos anuales, suma que considera increíblemente barata. En ella hospedó, durante un tiempo, a su antiguo subordinado y amigo, el general Miller, y le proporcionó valiosos datos para concretar su biografía. Esa era también la casa que ofreció a Guido para "compartir un puchero". Las viscisitudes económicas, no obstante, le agobiaban. Del Perú se alejó con un modesto haber y sólo cuando se tuvo la certeza de su viaje al exterior, se le adelantaron dos años de la pensión votada por el Congreso. El gobierno de Rivadavia, permitió que se fuese sin abonarle un peso de sus sueldos atrasados. La caída de los valores en Londres; la quiebra de la casa en la que su amigo Alvarez Condarco había depositado parte de sus ahorros; la depreciación del cambio; la falta de rentas sobre algunas propiedades -excepto la casa de Buenos Aires; todo, en fin, configuraba un panorama nada halagüeño. No debe extrañar esto, por cuanto para San Martín el vil metal no es un fin, sino un medio. El desinterés constituía, para el, una virtud dinámica y primordial. En 1830 el pueblo belga se levantó contra la opresión holandesa y ofreció a San Martín, según una versión repetida, la conducción del movimiento revolucionario. El Libertador rehusó la propuesta, indicando que se hiciera cargo de esa tarea un hijo del país. Atento a las convulsiones sociales que sobrevinieron, San Martín decidió llevar a su hija a un colegio de París y luego, debido a una epidemia de cólera que asoló Bruselas y solucionados los anteriores problemas de residencia en Francia, resolvió trasladarse a París, previo paso temporario en la ciudad termal de Aix-en- Provence. El hombre que, lejos de la patria, la extrañaba y la seguía sirviendo con denuedo; el hombre que no había querido ser el verdugo de sus conciudadanos, diciéndole a Lavalle, después de rehusar el mando que le había ofrecido en 1829: "... en la situación en que Ud. se halla, una sola víctima que pueda economizar a su país, le servirá de consuelo inalterable, sea cual fuere el resultado de la contienda en que se halle usted empeñado, porque esta satisfacción no depende de los demás sino de uno mismo"; ese hombre de excepción, que para gloria de los siglos se llamó José de San Martín. continuaba su peregrinación, esta vez en Francia. El exilio en Europa El 11 de febrero de 1824 el Libertador se embarcó a Europa para asegurarle una buena educación a su hija. Allí, siguió trabajando para asegurar la Independencia. El 23 de abril llegó al puerto francés de El Havre. Su presencia despertó sospechas: sus papeles fueron incautados y revisados por sus antecedentes revolucionarios. Pero sus documentos le fueron devueltos. El 4 de mayo se embarcó con su hija a Inglaterra. Poco después se radicó en Bruselas. En 1825 escribió las famosas Máximas para su hija. Máximas redactadas por el General San Martín para su hija Mercedes Tomasa * Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos. * Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira. * Inspirarla a una gran Confianza y Amistad pero uniendo el respeto. * Estimular en Mercedes la Caridad con los Pobres. * Respeto sobre la propiedad ajena. * Acostumbrarla a guardar un Secreto. * Inspirarla sentimientos de Indulgencia hacia todas las Religiones. * Dulzura con los Criados, Pobres y Viejos. * Que hable poco y lo preciso. * Acostumbrarla a estar formal en la Mesa. * Amor al Aseo y desprecio al Lujo. * Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad. En 1829 San Martín llegó a Buenos Aires pero no desembarcó porque se negó a tomar partido en las luchas internas. Así, volvió a Europa. En 1830 dejó Bélgica y se trasladó junto con su hija a Francia. En 1834 compró una casa en Gran Bourg. HORA DE SU MUERTE En 1844 redactó su testamento en París. Testamento del Libertador Gral. Don José de San Martín (Transcripción textual - "El sable del General San Martín", Instituto Nacional Sanmartiniano) París, 23 de enero de 1844 En el nombre de Dios todo Poderoso a quien conozco como Hacedor del Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú, y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y Brigadier General de la confederación Argentina, qe. visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente: Primero. Dejo pr. Mi absoluta Heredera de mis bienes, havidos y por haver a mi única Hija Mercedes de San Martín actualmente casada con Mariano Balcarce. 2º- Es mi expresa boluntad el que mi Hija suministre a mi Hermana María Elena, una Pensión de Mil - frans. anuales, y a su fallecimiento, se continue pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte, sin qe. pa. asegurar este don qe. hago a mi hermana y Sobrina, sea necesarias otra Hipoteca qe. la confianza qe. me asiste de qe. mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta mi boluntad. 3º - El Sable que me a acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de satisfacción, qe. como Argentino he tenido al ver la firmeza con qe. ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros qe. tratan de Umillarla. 4º - Proibo el que se me haga ningún género de Funeral, y desde el lugar en qe falleciere se me conducirá directamente, al Cementerio sin ningún acompañamto, pero si desearía, el que mi Corazón fuese depositado en el de Buenos Ayres. 5º -Declaro no deber ni haver jamás debido nada, a nadie. 6º -Haun qe. es verdad qe. todos mis Anelos no han tenido otro objeto qe. el bien de mi Hija amada, debo confesar, que la honrada conducta de esta, y el constante cariño y esmero qe. siempre me ha manifestado, han recompensado con Usura, todos mis esmeros haciendo mi bejez feliz. Yo la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus Hijas (a las qe. abrazo con todo mi Corazón) si es qe. a su vez quiere tener la misma feliz suerte qe. yo he tenido; igual encargo hago a su Esposo, cuya honrrades, y hombía de bien no ha desmentido la opinión qe. havía formado de él, lo qe. me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi Hija y Nietas. 7º - Todo otro Testamento o Disposición anterior al Presente queda Nulo y sin ningún balor. Hecho en París a Veynte y tres de Enero del año de mil ochocientos quarenta y quatro, y escrito todo el de mi puño y letra. José de San Martín Artículo Adicional: Es mi boluntad el qe. el Estandarte que el Bravo Español Dn. Francisco Pizarro tremoló en la Conquista de Perú sea debuelto a esta República (a pesar de ser propiedad mía) siempre que sus Goviernos hallan realizado las Recompensas y honores con qe. me honró su primer Congreso. José de San Martín En 1846 ofreció sus servicios a Rosas. Dos años después, se trasladó a Boulogne-sur-Mer. Fragmento de una carta enviada por el Libertador al Mariscal Castilla, desde Boulogne-Sur-Mer el 11 de setiembre de 1848 Yo serví en el ejército español, en la Península, desde la edad de trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. Una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos, acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento, a fin de prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se había de empeñar. Yo llegué a Buenos Aires, a principios de 1812, fui recibido por la Junta Gubernativa de aquella época, por uno de los vocales con favor y por los dos restantes con una desconfianza muy marcada; por otra parte, con muy pocas relaciones de familia, en mi propio país, y sin otro apoyo que mis buenos deseos de serle útil, sufrí este contraste con constancia, hasta que las circunstancias me pusieron en situación de disipar toda prevención, y poder seguir sin trabas las vicisitudes de la guerra por la independencia. En el período de diez años de mi carrera pública, en diferentes mandos y estados la política que me propuse seguir fue invariable en dos solos puntos, y que la suerte y circunstancias más que el cálculo favorecieron mis miras, especialmente en la primera, a saber, la de no mezclarme en los partidos que alternativamente dominaron en aquella época, en Buenos Aires, a lo que contribuyó mi ausencia de aquella capital por espacio de nueve años. El segundo punto fue el de mirar a todos los Estados Americanos, en que las fuerzas de mi mando penetraron, como Estados Hermanos interesados todos en un santo y mismo fin. Consecuente con este justísimo principio, mi primer paso era hacer declarar su independencia y crearles una fuerza militar propia que la asegurase. He aquí mi querido general, un corto análisis de mi vida pública seguida en América. José de San Martín El 17 de agosto de 1850 falleció en Boulogne-sur-Mer. Sus restos fueron repatriados en 1880 y, actualmente, descansan en un mausoleo contruido dentro de la Catedral porteña. En casi todas las localidades argentinas hay una plaza, una calle, una escuela o un club con el nombre de San Martín. Y, en muchas, hay monumentos en su nombre (incluso, en 1951 fue inaugurada una estatua de él en el Central Park de Nueva York). Su imagen también está en billetes, monedas y estampillas. El 17 Agosto el general se levantó sereno y con las fuerzas suficientes para pasar a la habitación de su hija, donde pidió que le leyeran los diarios, ya que el estado de su vista no le permitía desde hacía mucho tiempo hacerlo por sí mismo. Hizo poner rapé en su caya para convidar al médico que debía ver más tarde y tomó algún alimento. Nada anunciaba en su semblante ni en sus palabras el próximo fin de su existencia... Después de las 2 de la tarde, San Martín se sintió atacado por agudos dolores de estómago. El doctor Jardón, su médico, no se alarmó y dijo que aquel ataque pasaría como los precedentes. En efecto, se calmaron sus dolores pero repentinamente el general, quien había pasado al lecho de su hija, hizo un movimiento convulsivo, indicando a Balcarce, con palabras entrecortadas, que la alejara, y expiró casi sin agonía. Alguno días antes se había sentido atormentado en la noche por sus dolores, había tomado una dosis de opio mayor que la prescripta para calmarlos y en la mañana siguiente amaneció moribundo. Las aplicaciones de sinapismo lograron reanimarlo pero vino luego una reacción con fiebre violenta que, seguramente influyó en su muerte imprevista, a pesar de las engañosas apariencias de mejoría en los últimos 4 días. En la mañana del 18 estaban los restos inanimados de este hombre cuya vida está escrita en páginas tan brillantes en la historia americana. Su rostro conservaba los rasgos pronunciados de su carácter severo y respetable. El crucifijo estaba colocado sobre su pecho, otro en una mesa entre dos velas que ardían al lado del lecho de muerte. Dos hermanas de la caridad rezaban por el descansó de su alma. Sus restos fueron repatriados en 1880 y, actualmente, descansan en un mausoleo contruido dentro de la Catedral porteña. En casi todas las localidades argentinas hay una plaza, una calle, una escuela o un club con el nombre de San Martín. Y, en muchas, hay monumentos en su nombre (incluso, en 1951 fue inaugurada una estatua de él en el Central Park de Nueva York). Su imagen también está en billetes, monedas y estampillas. Plaza San Martin Lima, Peru Monumento a San Martin Yapeyu,Corrientes Este fue el primer monumento ecuestre del país realizado en 1862, por el escultor francés Luis Daumas.Sta Fe Central Park Nueva York "La ilustración y el fomento de las letras son las llaves maestras que abren las puertas de la abundancia y hacen felices a los pueblos." "El camino más seguro de llegar a la cabeza es empezar por el corazón" "Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo." "Hace más ruido un sólo hombre gritando que cien mil que están callados." "Cuando hay libertad, todo lo demás sobra." "El que se ahoga no repara en lo que se agarra." fuentes: http://www.docente.mendoza.edu.ar Ministerio de Educación de la Nación instituto nacional sanmartiniano mimundosocial.com pachami.com proverbia.net Adios! GRACIAS 5TODAN! "Serás lo que debas ser o no serás nada."
Simon Bolivar El hombre que hoy, con toda justicia, es conocido en el mundo entero como el Libertador, nació en Caracas el 24 de julio de 1783. Su ciudad natal, capital entonces de la Capitanía General de Venezuela, provincia del Imperio Español, sería en 1810 la matriz del movimiento independentista hispanoamericano. El recién nacido, cuarto vástago del matrimonio formado por el coronel Juan Vicente Bolívar Ponte y doña María de la Concepción Palacios Blanco, criollos ambos, fue bautizado en la Catedral con los nombres de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad. Pero la historia lo llama Simón Bolívar, el Libertador. Su ejemplo, su acción, su pensamiento - su legado , en suma - están más vigentes que nunca. Pues él actuó, sintió, reflexionó y escribió para su época, y también para la posteridad. Los Bolívar-Palacios, familias arraigadas desde hacía varias generaciones al suelo americano, pertenecían a la encumbrada y poderosa clase social de los 'mantuanos', que dentro de la Provincia tenían la primacía en todo, excepto el pleno poder político. Simón vino al mundo 'en cuna de oro' y, además, al poco tiempo un pariente suyo el padre Juan Félix Jérez-Aristiguieta y Bolívar instituyó en su favor un rico patrimonio, llamado 'Vínculo de la Concepción'. Simón, cuya madre no podía amamantarlo, tuvo por nodriza a una vitalmente robusta y san esclava de la familia, la negra Hipólita. Esta no sólo calmó con su seno el apetito del niño (sustituyendo a una amiga de doña Concepción, la dama cubana Inés Mancebo de Miyares, que lo alimentó unos días) sino que se ocupó luego de él, ya más crecido; sobre todo después de la muerte del coronel Bolívar, ocurrida cuando Simón tenía apenas dos años y medio. Junto con su veneración por doña Concepción, su 'buena madre', y el cariño a doña Inés, Bolívar guardó siempre en su pecho un sentimiento de afecto, gratitud y respeto hacia la esclava que, en su tierna infancia, le sirvió de guía y cumplió para con él las funciones de un padre, después de haber sido su nodriza. Bolívar escribió una carta a su hermana y en ella incluyó varias líneas dedicadas a aquella mujer tan especial: "Te mando una carta de mi madre Hipólita le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida y no he conocido otro padre que ella" Bolívar nunca olvidaría a la que consideró su segunda madre, y en 1821 le consedió a ella y al resto de sus esclavos la libertad, luego de haber ganado la Batalla de Carabobo. Alrededor de 1790 la señora Bolívar, con sus hijos María Antonia, Juana, Juan Vicente, Simón, con otros parientes y amistades, iba de paseo a sus haciendas, especialmente a la de San Mateo, en los valles de Aragua. La serena belleza del paisaje tropical despertaría entonces en Simón el amor a la naturaleza que nunca dejó de sentir y que expresó más tarde, ya adulto, en sus decretos conservasionistas. El encanto se quebró el 6 de julio de 1792, al morir su madre, probablemente de tisis, en Caracas. Los Bolívar-Palacios quedaron huérfanos. Las dos hijas, aunque muy jóvenes, no tardaron en casarse. El abuelo materno, don Feliciano, fue tutor de Simón, quien contaba 9 años. Aquel mismo muchacho que sintió en su alma el frío y el vacío de la orfandad -aunque no el abandono ni las privaciones- fue el mismo que treinta años después dictaría un decreto para proteger a la infancia desvalida: '... un gran parte de los males de que adolece la sociedad, proviene del abandono en que se crían muchos individuos por haber perdido en su infancia el apoyo de sus padres', escribía en Chuquisaca en 1825. El niño Simón que había aprendido a leer, escribir y contar con varios preceptores, asistió a la Escuela Pública, regentada por el educador venezolano Simón Rodríguez, hombre de originales y progresistas ideas pedagógicas y sociales, quien ejercería luego una profunda influencia sobre Bolívar. Entre tanto, murió el abuelo, y la tutoría recayó en Carlos Palacios, tío de Simón, con quien éste no se entendía muy bien. Don Carlos, soltero, pasaba mucho tiempo en sus haciendas, y Simón salía a pasear, a pie y a caballo, por Caracas y sus alrededores, en compañía de muchachos que no eran 'de su clase'. Al cumplir 12 años, el niño, en ausencia del tutor, se fugó de su casa y fue a buscar calor de hogar en la de su hermana María Antonia y su esposo. Esto suscitó un pleito, que terminó cuando Bolívar, a pesar de su resistencia, fue conducido, en calidad de interno, a la casa de su maestro Simón Rodríguez. La recia personalidad de aquel muchacho, que más tarde habría de convertirse en el Libertador y ser conocido por su firmeza y constancia, se puso ya de manifiesto en aquel momento. Cuando quisieron llevarle a la fuerza a otra casa, él se resistió, diciendo que de sus bienes podrían disponer, pero no de su persona, pues en ésta sólo mandaba él. Otra vez exclamó que si los esclavos tenían derecho a cambiar de amo por lo menos a él debía permitírsele vivir en la casa que mejor le acomodase. Sin embargo, tuvo que ceder. Simon Rodriguez En estas circunstancias, Rodríguez logró ganarse la confianza y se convirtió desde entonces en 'El Maestro' de Bolívar. Entre ellos, durante esos pocos meses de 1795, se anudaron estrechos lazos de simpatía, que no cesarían sino con la muerte. La siembra afectiva en el espíritu del joven pupilo la hizo en caracas Rodríguez, no con teorías a la Rousseau, sino con tacto, comprensión, sensibilidad y firmeza. Le impartiría también conocimientos; pero más que éstos, lo importante fue cómo le abrió los ojos, la mente y el corazón a las perspectivas de una vida consagrada a un ideal. Por esto le escribía Bolívar a su antiguo maestro en 1824: 'Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso...' En 1799 viajó por primera vez a España, visitando de paso Veracruz y Ciudad de México y haciendo una corta escala en la Habana. En Madrid, bajo la dirección de sus tíos Esteban y Pedro Palacios y del sabio Marqués de Ustáriz, su mentor intelectual, Simón perfeccionó sus conocimientos literarios y científicos (el francés, la historia, las matemáticas, etc.) y su educación de hombre de mundo con la esgrima y el baile. La frecuentación de tertulias y salones en la corte pulió su espíritu, enriqueció su idioma y le dio mayor aplomo. Conoció a María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza, joven española con antepasados venezolanos, de la cual se enamoró. 'Amable hechizo del alma mía', le decía en sus cartas. Pensaba en construir un hogar, tener descendencia y volver a Venezuela para atender al fomento de sus propiedades. Pero hubo un compás de espera: en la primavera de 1801, viajó a Bilbao, donde permaneció casi todo el resto del año. Hizo luego un breve recorrido por Francia que le condujo a París y Amiens. Le encantó ese país, su cultura y su gente. En mayo de 1802, estaba de nuevo en Madrid, donde contrajo matrimonio, el día 26, con María Teresa. Los jóvenes esposos viajaron a Venezuela, donde llegaron en julio; pero poco duró la felicidad de Simón. María Teresa murió en enero de 1803. En una carta dirigida desde Caracas a un amigo suyo que vivía en Francia, Bolívar expresaba sus sentimientos ante la muerte de la esposa: 'Yo la he perdido; y con ella la vida de dulzura de que gozaba mi tierno pecho conmovido del Dios de Amor... el dolor un solo instante no me deja consuelo'. Era una emoción profunda y sincera, expresada en el lenguaje del romanticismo que entonces empezaba a tener boga en la vida real, antes de penetrar la literatura. El joven viudo regresó a Europa a fines de ese mismo año, pasó por Cádiz y Madrid, y se estableció en París desde la primavera de 1804. Allí Bolívar llevó una intensa vida social, y disfrutó los placeres que brindaba la gran ciudad. Tuvo amores con una dama francesa que se decía su prima, Fanny Du Villars, cuyo salón frecuentaba, y al cual acudían políticos, militares, diplomáticos, científicos, negociantes y hermosas mujeres. Pero también leyó mucho, asistió a conferencias, y observó con sagaz mirada los acontecimientos políticos y militares que estaban cambiando al mundo. Era la época, en 1804, en que Napoleón se convertía en emperador. Este hecho impresionó mucho a Bolívar, quien admiraba el genio militar de Bonaparte, pero criticaba su ascenso al trono imperial. En sus conversaciones con los sabios Humbolt y Bonpland - sobre todo con el segundo, más receptivo - ya Bolívar tocaba el tema de la independencia suramericana. Se encontró en Francia con su maestro Simón Rodríguez, un excelente compañero para la aventura intelectual, para la lectura y la discusión. Una misma pasión de saber y libertad les poseía. Juntos viajaron a Italia en 1805. Hicieron parte del recorrido a pie, al cruzar los Alpes. En Roma, un día de agosto de 1805, subieron a la cima del Monte Sacro, donde Bolívar, en tono solemne, juró no dar descanso a su alma ni reposo a su brazo hasta lograr que Hispanoamérica fuese libre del dominio español. Fue un hermoso gesto romántico, pero no sólo un gesto, pues Bolívar cumplió luego su juramento. Por eso es el Libertador: porque prometió... y cumplió su promesa. Tras una visita a Nápoles, Bolívar regresa a París donde a comienzos de 1806 se afilia por breve tiempo a la masonería. A fines de ese mismo año se embarca en Hamburgo en un buque neutral que toca Charleston en enero de 1807; recorre una parte de los Estados Unidos, y regresa a Venezuela a mediados del mismo año. Durante su permanencia en la República del Norte - según lo declaró más tarde - vio por primera vez en su vida el ejercicio de la 'libertad racional'. dijo:La Logia Lautaro La Logia Lautaro fue fundada en la ciudad de Cádiz en el año 1811, cuyo nombre se eligió en honor a un caudillo chileno de origen mapuche llamado Lautaro que se levantó en contra los colonizadores en el siglo XVI, incitando al pueblo a luchar por la independencia. Inspirada en las logias masónicas y presidida en sus inicios por José de Gurruchaga, estuvo integrada por importantes personalidades de su época cuyo objetivo era el establecimiento de gobiernos libres en América Latina. En ella participaron: Simón Bolívar, Andrés Bello, Bernardo O´Higgins, José de San Martin y Francisco de Miranda, entre otras figuras distinguidas. Desde mediados de 1807 hasta comienzos de 1810, permaneció en Caracas y en sus haciendas, atendiendo al fomento de las propiedades que había heredado de sus padres. Durante ese tiempo sostuvo un pleito - que casi llegó a un enfrentamiento personal - con un hacendado vecino, Antonio Nicolás Briceño. Fué también nombrado teniente de justicia mayor en Yare. Pero no olvidaba el Juramento de Roma. En las reuniones que él y su hermano Juan Vicente celebraron con sus amigos en la quinta el recreo que poseían en Caracas a orillas del río Guaire, se hablaba de literatura, pero también se hacían planes para la independencia de Venezuela. El momento llegó cuando el 19 de abril de 1810 se inició en Caracas la revolución de la independencia. Bolívar ascendido a coronel, fue comisionado por la Junta de Caracas, junto con Luis López Méndez y Andrés Bello, para viajar a Londres, y exponer ante el gobierno británico los deseos de Venezuela, que eran los de mantenerse por lo menos en autonomía respecto al gobierno que en España había tomado el mando luego de haber sido apresado el rey Fernando VII por Napoleón. Bolívar, en su fuero interno, iba más lejos, pues aspiraba a la independencia total. De todos modos, los gobernantes ingleses guardaron una prudente reserva. En Londres, donde permaneció dos meses, Bolívar - que contó con el entusiasta y franco apoyo de Miranda - pudo apreciar el funcionamiento práctico de las instituciones en el equilibrado sistema político británico. A fines de aquel mismo año, Bolívar estaba de regreso. Poco después, llegó Miranda a su patria. Como miembro prominente de la Sociedad Patriótica, Club Revolucionario, Bolívar fue uno de los más decididos partidarios de que el Congreso declarase la independencia. Después del 5 de julio de 1811, combatió bajo las órdenes del general Miranda para someter a los realistas que se habían alzado en Valencia. El 23 de julio de 1811 recibió Bolívar su 'bautismo de fuego', es decir, peleó por primera vez. El 26 de marzo de 1812, cuando un terremoto causa grandes daños materiales y muchísimas pérdidas de vidas en Caracas y en otras poblaciones, Bolívar, en la plaza de San Jacinto, sobre un montón de ruinas, lanza su conocida exclamación: 'Si se opone la naturaleza a nuestros designios lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca'. Es la actitud de un hombre que no se rinde, que no desmaya nunca, cualesquiera que sean las dificultades que encuentra en su camino; es, también, un intento para contrarrestar el desaliento y el terror que se han apoderado de muchos republicanos ante tan tremenda catástrofe. Para Bolívar, la voluntad, siempre tensa, debería vencer cualquier obstáculo para afianzar la independencia. Otros se les presentaron meses más tarde, debido no a la naturaleza, sino a los hombres. Siendo comandante de la plaza de Puerto Cabello, no pudo impedir, a pesar de sus esfuerzos, que cayese en manos de los realistas debido a una traición. Bolívar vio allí como sus propios soldados se pasaban a los españoles y tuvo que huir con un puño de oficiales fieles. Fue un golpe durísimo para él. Semanas después, el general Miranda tuvo que capitular ante el jefe realista Monteverde, y la primera República de Venezuela se extinguió. En la Guaira, un grupo de oficiales jóvenes, entre los cuales figuraba Bolívar, deseosos de continuar luchando, arrestaron al infortunado Precursor Miranda; pero todo resultó inútil. Bolívar logró obtener un pasaporte gracias a la generosa intervención de su amigo Iturbe, y pudo marchar al exilio, a Curazao. De allí pasó a Cartagena de Indias, donde el 15 de diciembre de 1812 publicó un manifiesto en el cual expuso ya las ideas principales que guiarían su acción en los años próximos: la unidad de mando para luchar hasta conseguir la victoria, y la unión de todos los países hispanoamericanos para lograr y consolidar la independencia y la libertad. Esos principios son claros y sencillos. Bolívar se da cuenta de que el fracaso de 1812 tuvo sus raíces en la desunión. hay que concentrar los esfuerzos de todos los americanos para ganar la guerra, a fin de poder organizar después las nuevas naciones. Es necesario convencer a los criollos de la justicia de su causa y atraerlos para que luchen en favor de la independencia. Finalmente, ésta no podrá sostenerse en uno solo de los países de América: para que sea viable, es indispensable la unión de todos los americanos a fin de conquistar la libertad, consolidarla y defenderla contra cualquiera otra potencia imperialista que intente apoderarse de las antiguas colonias españolas de América aprovechándose de la crisis. Poco después, transforma sus palabras en hechos. A la cabeza de un pequeño ejército limpia de enemigos los márgenes del río Magdalena, toma en febrero de 1813 la Villa de Cúcuta e inicia en mayo la liberación de Venezuela. La serie de combates y de hábiles maniobras que en tres meses le condujeron vencedor desde la frontera del Táchira hasta Caracas, donde entró el 6 de agosto, merecen en verdad el nombre de Campaña Admirable. A su paso por Trujillo, el 15 de junio, había dictado el Decreto de Guerra a Muerte, con el objeto de afirmar el sentimiento nacional de los venezolanos y lograr una mayor cohesión. Poco antes, en la ciudad de Mérida, los pueblos le habían aclamado Libertador, título que le confieren solemnemente, en octubre de 1813, la Municipalidad y el pueblo de Caracas, y con el cual ha pasado a la Historia. El período que va de agosto de 1813 a julio de 1814 (La Segunda República) es en verdad el Año Terrible de la Historia de Venezuela. La Guerra a Muerte hace furor, y los combates y batallas indecisos, afortunados o perdidos se suceden unos a otros con gran rapidez. Girardot y Ricaurte se sacrifican heroicamente. Urdaneta, impávido, defiende Valencia. Ribas triunfa en la Victoria. Mariño (que había liberado antes el Oriente del país), acude en auxilio de Bolívar y logra la victoria de Bocachica. Bolívar se defiende tenazmente en el campo atrincherado de San Mateo, y está en todas partes. Entre batalla y batalla, solicita el apoyo de los próceres civiles para restaurar las instituciones, expide proclamas y decretos, redacta artículos para la Gaceta de Caracas. Pero finalmente los realistas mandados, por el audaz e infatigable Boves, derrotan en la Puerta, en junio de 1814, a Bolívar y Mariño. La Segunda República está herida de muerte. Los patriotas tienen que abandonar Caracas. Una gran emigración, pueblo y ejército unidos, se dirige hacia Barcelona y Cumaná. Los republicanos sufren una derrota en Aragua de Barcelona. En Carúpano, Bolívar y Mariño ven desconocida su autoridad por sus propios compañeros de armas. Después de lanzar un manifiesto en el cual se reconoce los reveses sufridos, analiza las causas y reitera su confianza en la victoria final, el Libertador se traslada a la Nueva Granada, donde halla por segunda vez fraterno asilo. Allí interviene, con varia suerte, en las luchas políticas internas, buscando siempre el fortalecimiento de la unidad. En mayo de 1815, para evitar una enconada guerra civil, abandona el mando y marcha a la colonia británica de Jamaica. Entre tanto, una poderosa escuadra y un aguerrido ejército español, al mando del General Pablo Morillo, llegan a Venezuela. La causa de la Independencia parece perdida. En Jamaica permanecerá Bolívar hasta diciembre de 1815. Allí escribe su célebre Carta de Jamaica, donde el análisis del pasado y presente de Hispanoamérica le permite considerar el porvenir con esperanza. El estudio y la reflexión avalan y sustentan su visión profética. Prevé ya, desde entonces, la reunión del Congreso de Panamá y esboza su proyecto de crear la Gran República de Colombia. Después de haberse librado milagrosamente en Kingston de un intento de asesinato por un criado suyo sobornado, el Libertador se dirige a la República de Haití, donde obtiene generoso apoyo del Presidente Alejandro Petión. Gracias a él, sale de aquella isla la expedición de Los Cayos, que toca en Margarita, y luego en Carúpano y Ocumare de la Costa. En esos lugares proclama la emancipación de los esclavos, pues está convencido de que un país que combate por la libertad no puede albergar en su seno el cáncer social de la esclavitud. Sin embargo, las circunstancias económico-sociales hacen inútiles estos y otros esfuerzos suyos en tal sentido. Separado en Ocumare del grueso de sus fuerzas, Bolívar está a punto de caer prisionero, y decide suicidarse antes de sufrir tal ignominia; por fortuna, el mulato Bideau lo salva y lo conduce a bordo de un buque. Regresa a Haití, donde obtiene nuevamente la ayuda del Presidente Petión y logra a fines de 1816 volver a Margarita y pasar de allí a Barcelona, en enero de 1817. Su objetivo es ahora la liberación de Guayana, a fin de convertirla en la base de las próximas ofensivas republicanas y en el punto de contacto con el exterior a través del río Orinoco. Cuenta allí con el ejército que rige entonces el general Manuel Piar, que ya ha iniciado la conquista. En junio, la capital, Angostura (hoy ciudad Bolívar), cae en poder de los patriotas. Allí se organiza el gobierno con Bolívar como Jefe Supremo. A la vez que combate contra los españoles, Bolívar ha de enfrentarse a la anarquía; en octubre de 1817 se produce el fusilamiento del general Piar, condenado a muerte por un Consejo de Guerra. Por esos días, el Libertador decreta la repartición de Bienes Nacionales entre los miembros de las Fuerzas Armadas: es una medida justa que contribuye a la consolidación institucional. En 1818, la campaña del centro, feliz al principio, casi logra la libertad a Caracas pero termina sin alcanzar sus objetivos. Jose Antonio Paez Los valientes llaneros que antes habían luchado, muchos de ellos, a favor de España bajo las órdenes de Boves, pelean ya por la República conducidos por el general José Antonio Paéz, quién se ha unido al Libertador. Llegan también numerosos voluntarios europeos. En medio de la guerra, Bolívar se preocupa por organizar el Estado de Derecho, y convoca a un Congreso, que reúne en Angostura el 15 de febrero de 1819. El Libertador pronuncia, al inaugurarlo, un discurso donde está condensado lo esencial de su pensamiento social y político-constitucional. Les presenta un proyecto de Constitución y les pide que para moralizar a la sociedad adopten el Poder Moral elaborado por él. Pero respetuoso de la autonomía del Congreso, acepta su decisión de no tomar en consideración el Poder Moral, porque la mayoría lo ve como demasiado perfecto y utópico y otros lo consideran peor que la Inquisición. A mediados de 1819 el ejército republicano, con Bolívar a la cabeza, atraviesa los Andes, derrota el ejército realista de la Nueva Granada en el Pantano de Vargas y en Boyacá, y entra triunfante en la ciudad de Bogotá. En diciembre de 1819, a instancias de Bolívar, el Congreso de Angostura crea la República de Colombia, que comprendía a las actuales naciones de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador. En 1820, tras arduas negociaciones, un armisticio y un tratado de regularización de la guerra son firmados en Trujillo por Bolívar y el General Morillo, quienes se entrevistan y abrazan en el pueblo de Santa Ana el 27 de noviembre. Estos tratados significan a la vez el fin de la Guerra a Muerte y el reconocimiento tácito de la Gran Colombia por el Gobierno de Fernando VII, dominado entonces por el partido liberal. Pero la paz no resulta duradera. En 1821, se inician de nuevo hostilidades, y el 24 de junio se da en la sabana de Carabobo la batalla decisiva para la independencia de Venezuela, que será completada, en 1823, por la batalla naval del Lago de Maracaibo. Después de Carabobo, Bolívar es recibido en triunfo en su ciudad natal, pero él vuelve ya la vista hacia el Ecuador, que todavía dominan en gran parte los españoles. Como única recompensa para él y para el ejército por la victoria de Carabobo, pide de nuevo la libertad a los esclavos. En 1822, el general Sucre marcha hacia Quito desde Guayaquil, que se había sublevado antes contra los realistas, mientras Bolívar ataca desde Popayán por el norte. La batalla de Bomboná, dada por Bolívar en abril de aquel año, quebranta la resistencia de los terribles pastusos, defensores acérrimos del rey, mientras que la acción liberadora de Pichincha, ganada por Sucre el 24 de mayo, da la libertad definitiva al Ecuador. Bolívar entra semanas después en Quito, donde halla el gran amor de su edad madura, la quiteña Manuela Saénz, justicieramente llamada 'la libertadora del Libertador' porque le salvó la vida en dramáticas circunstancias años más tarde. El 11 de julio, Bolívar se halla en guayaquil, en donde desembarca el día 25 el general José de San Martín, procedente del Perú. Allí se abrazan y se entrevistan los dos ilustres capitanes de la Independencia Suramericana. Lo que conferenciaron en privado, consta en los documentos auténticos emanados de Bolívar y de su Secretaría General. El objetivo principal del general San Martín, que era negociar sobre el destino futuro de Guayaquil, no pudo realizarse, puesto que la Provincia se había incorporado ya a la República de la Gran Colombia. Los últimos meses del año 1822 y la primera mitad del siguiente los pasó Bolívar en el Ecuador, recorriendo el país, de Guayaquil a Cuenca, de Loja a Quito y de allí a Pasto, en el sur de la Nueva Granada, donde los campesinos partidarios del rey se habían alzado nuevamente en armas y fue necesario someterlos; y de nuevo volvió al sur del Ecuador, a Guayaquil. Durante uno de esos viajes recordando con admiración la impresionante mole del Chimborazo, redactó probablemente en la ciudad de Loja, hacia octubre de 1822, su conocida página literaria 'Mi delirio sobre el Chimborazo', dónde expresa profundos conceptos filosóficos acerca del hombre, el infinito y el universo. Sigue, entre tanto, atento al desarrollo de la guerra en Venezuela, donde el general realista Morales ha emprendido la ofensiva pero pronto será derrotado en Maracaibo por mar y tierra. Le preocupa sobre todo lo que ocurre en el Perú, pues después de la salida del general San Martín de aquel país, debido a las dificultades que tuvo con la oligarquía limeña, sus sucesores en el mando no habían podido vencer al poderoso ejército realista que todavía se sostenía en el territorio peruano y representaba una seria amenaza no sólo para la independencia del propio Perú, que no estaba consolidada, sino para los demás países de Sur América. En 1823, el Congreso del Perú llama al Libertador en su auxilio, pues los republicanos están divididos y un potente ejército realista amenaza con destruir la obra que había iniciado San Martín. Bolívar desembarca en El Callao en septiembre de 1823, y pasa de inmediato a Lima, donde al poco tiempo el Congreso le concede poderes extraordinarios. Investido del carácter de Dictador, para salvar al Perú, (como en la antigua República Romana), Bolívar concentra todas sus energías en este objeto, del cual es una excelente síntesis su exclamación de Pativilca en enero de 1824. Cuando un amigo, al verlo enfermo, en medio de traiciones, le pregunta que piensa hacer, el Libertador responde: 'Triunfar!'. Con el apoyo de ardientes patriotas peruanos como Unanue y Sánchez Carrión, Bolívar enfrenta todas las dificultades, las penurias, las traiciones y decepciones, y supera también la enfermedad que mina su propio organismo. La voluntad, indomable, está tensa para lograr la victoria. Por eso él se llamó a sí mismo 'el hombre de las dificultades'. Su genio y su fe en el destino de América hacen el milagro. En agosto de 1824, la victoria de Junín, tremendo choque de caballería, inclina la balanza del poder hacia la causa republicana. En diciembre, la batalla de Ayacucho, ganada por el más destacado de los generales del Ejército Republicano, Antonio José de Sucre, pone fin a la Guerra de Independencia. ha concluido la etapa militar y ha llegado la hora de la reorganización política y social de los nuevos Estado, para fortalecer la unidad, y con la paz, alcanzar el progreso. En vísperas de Ayacucho, el 7 de diciembre de 1824, Bolívar había convocado desde Lima el Congreso de Panamá (el cual se reunió en 1826), para que las naciones hispanoamericanas se unieran y fijasen una posición común frente a las grandes potencias del mundo y ante España, que quería continuar la lucha. El Congreso de Panamá representa el primer paso firme en la vía de integración latinoamericana. Para Bolívar las naciones hispanoamericanas, a las cuales se incorporó Brasil, debían presentarse unidas como países hermanos, sin mengua de sus soberanías respectivas. En 1825 el Libertador visita Arequipa, el Cuzco y las provincias que entonces llamadas el Alto Perú. Estas se constituyen en nación independiente, y lo hacen bajo la protección del Libertador, en cuyo nombre se inspira la nueva República: Bolivia. Para ella redacta un proyecto de Constitución, que considera también aplicable en líneas generales a los demás países que su espada liberó. Dicta también muchos decretos orientados hacia la Reforma Social, a fin de proteger al indígena, defender los recursos naturales renovables, fomentar y extender la educación, organizando escuelas y universidades, abrir caminos, desarrollar la agricultura y el comercio: en una palabra impulsar el progreso, que era objetivo principal de su acción; pues la guerra no había sido sino un medio de lograr la independencia para iniciar después la verdadera revolución. José Domingo Choquehuanca Es aquel el momento de máximo esplendor la carrera del Libertador. A su paso por la aldea de Pucará, en el Perú, un abogado de origen incaico, José Domingo Choquehuanca, le había dirigido una arenga profética el 2 de agosto de 1825 que concluía así: 'Con los siglos crecerá vuestra gloria como crece la sombra cuando el sol declina'. Hasta el Potosí fueron a buscarle en octubre de aquel mismo año los agentes diplomáticos de Buenos Aires, a fin de solicitar su apoyo en el conflicto bélico que enfrentaba al Río de la Plata con el Imperio del Brasil. Bolívar había cumplido apenas 43 años. El 26 de octubre de 1825 ascendió hasta la cima del cerro del Potosí, tesoro de España en América, y desde allí lanzó una vibrante proclama que era como la culminación de todo lo que había ofrecido desde su juramento en Roma, hecho 20 años antes, y ratificado luego tantas veces, en las playas de Barcelona, en las selvas de Guayana ... El sabía a dónde quería ir, y llegó allí, al sitio de su máxima glorificación. El Nuevo Mundo antes español era libre. En un gesto simbólico, por aquellos mismos días, Bolívar se afeitó definitivamente su poblado bigote. Para llevar a cabo sus vastos proyectos de reforma sociopolítica, el Libertador cuenta ahora con Simón Rodríguez, quien se ha vuelto a reunir con él. Bolívar, en su madurez creadora, busca de nuevo el apoyo de su antiguo maestro y amigo. Ambos aspiran a una profunda transformación de las sociedades americanas, mediante una educación para la democracia y el trabajo ennoblecedor, basada en las realidades humanas, geopolíticas y económicas del Nuevo Mundo. Pues para ellos - y para hombres como Gual, Revenga, Vargas, Mendoza, Sucre, Bello...- la independencia sellada por las armas en Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín y Ayacucho no era sino el primer paso en la marcha de América Latina hacia la plena auto-determinación: no bastaba con ser independientes de España, era necesario ser también libres; y para ello existían dos palancas, como el propio Bolívar lo había expresado en el Discurso de Angostura: el trabajo y el saber. Pero los sueños se desvanecieron; y los proyectos se transformaron en utopías para que futuras generaciones las hiciesen realidad. En abril de 1826, una revolución acaudillada por el general Paéz, la Cosiata, había estallado en Venezuela. Bolívar regresa de ese año al suelo natal por la vía de Bogotá y logra restablecer la paz, evitando los horrores de la guerra civil, en enero de 1827. Durante los seis primeros meses de 1827, que Bolívar pasó en su ciudad natal, no sólo logró establecer la paz y la armonía al detener la marcha hacia la guerra civil, restaurando al mismo tiempo el sentido de la autoridad y el orden público, sino que se enfrentó también a la tremenda crisis económica que entonces atravesaba Venezuela, consecuencia de la bancarrota de unos bancos ingleses donde estaban depositados parte de los fondos del Estado Gran Colombiano, y de una crisis económica mundial. Se esforzó por poner orden en la hacienda pública, lograr que los deudores pagasen lo que debían al gobierno, y combatir la corrupción, en lo cual tuvo dos muy eficaces colaboradores en Cristóbal Mendoza y José Rafael Revenga. Junto con este último y con el Dr. José María Vargas, eminente médico venezolano, quien fue nombrado Rector de la Universidad de Caracas, se renovó la estructuras de esta institución, transformándola de colonial a republicana, y abriéndola a todos los jóvenes deseosos y capaces de estudiar. Pero las fuerzas de la disociación predominan sobre la tendencia hacia la unidad; las mayorías se dejan arrastrar por sus pasiones. Bolívar se distancia cada vez más del vicepresidente de la República, Francisco de Paula Santander, quien desde Bogotá le hace una oposición despiadada. Una Convención reunida en Ocaña se disuelve sin haber logrado reorganizar la República, pues los diversos partidos están en total desacuerdo. Bolívar, aclamado dictador en Bogotá, acepta el mando para tratar de salvar su obra, y es víctima allí de un atentado contra su vida, el 25 de septiembre de 1828. Su sangre fría, el valor de los edecanes, y la presencia de espíritu de Manuela Sáenz le salvan la vida en tan triste ocasión. Poco después, ha de ponerse en campaña para enfrentar la invasión de los peruanos en el sur de la República y permanece en el Ecuador durante casi todo el año de 1829. En su ausencia, el Consejo de Ministros proyecta establecer una monarquía en Colombia, pero Bolívar rechaza con energía toda insinuación al respecto, y reitera su antigua divisa: 'Libertador o muerto'. A comienzos de 1830 está de nuevo en Bogotá para instalar el Congreso Constituyente que se espera podrá salvar la unidad de la Gran República. Pero Venezuela se agita de nuevo, y se proclama Estado Independiente. La oposición crece y se fortalece en toda partes. Bolívar, enfermo y agotado, renuncia a la Presidencia y marcha a la costa con el propósito de viajar a Europa. El asesinato en Berruecos del General Sucre, quien hubiese podido ser el continuador de su obra, y el rechazo de quienes entonces gobiernan en Venezuela, le afectan profundamente. La muerte, misericordiosa, le sorprende en San Pedro Alejandrino, una hacienda cercana a Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Su última proclama, firmada el día 10, después de haber recibido los auxilios espirituales de un sacerdote, es un elocuente testimonio de su grandeza, de su desprendimiento y de la rectitud de su espíritu. Es, también, y sobre todo, un legado donde señala rumbos hacia el futuro.' Los pueblos que liberó su espada conservan la esperanza de que sus hombres revivan el espíritu de Simón Bolívar y culminen su obra. Fuente : Por siempre Cuba, http://tedejo2.wordpress.com/epopeya-bolivariana-video/ Verdaderos SuperHeroes 13.600 visitas y solo 6 comentarios COMENTEN, GRACIAS! Adios! M J E [email protected]

Hans Christian Andersen era homosexual y sus tempranos amores fueron el actor Riborg Voight y Edvard hijo de Jonás Collin, aunque la atracción sentida hacia este último fue forzosamente platónica ya que Edvard contrajo matrimonio años después, bien que siempre les uniese una gran amistad también compartida por la esposa.Los Cuentos de Andersen han dado en llamarse “cuentos de hadas”, error muy común que engloba en tal denominación cuentos en los que no sale ninguna o escasas; concretamente en los de Andersen tal vez podamos aplicarle ese título, con reservas, a El jardín del Paraíso. La sirenita, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El abeto, El patito feo Michelangelo Merisi da Caravaggio Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571 - Porto Ércole, 18 de julio de 1610), fue un pintor italiano activo en Roma, Nápoles, Malta y Sicilia, entre los años de 1593 y 1610. Es considerado como el primer gran exponente de la pintura barroca. 1919 - 1988 CANCIÓN DE LA TIERRA DE INVIERNO los hermosos hombres y mujeres jóvenes que se enfrentan con valor contra la guerra ha hecho un lugar verde en mi corazón. En la oscuridad y miseria del invierno la cara de la niña es una luna llena fresca y radiante con la verdad que adora, la Anunciación La promesa que la fe mantiene En la vida. Siembran en la tierra oculta, afligido por el frío, ¡los espíritus del nuevo sol lo piden! La cara de la Virgen es una estrella que asciende y en la brisa de su aliento "El Sol-elemento, el Infante" se moldea asimismo por fuera de las nubes que tienen "rayos del sol" en la atmósfera Fluir por ellos. en la gran ola de odios y rabias..... Enrique IV de Castilla, conocido como Enrique el impotente (Valladolid, 25 de enero de 1425 – Madrid, 11 de diciembre de 1474). Rey de Castilla[1] entre 1454 y 1474, hijo de Juan II y de María de Aragón, y hermanastro de Isabel la Católica, nació en la desaparecida Casa de las aldabas de la calle Teresa Gil de Valladolid. Nunca pudo consumar su matrimonio con Blanca de Navarra, quien no estaba nada mal físicamente y pudo haber animado hasta a una estatua. Raimundo Falcão de Oliveira, el denominado príncipe de los pintores naif brasileños, pintor, grabador, xilógrafo y diseñador, nació en Feira de Santana (Salvador de Bahía-Brasil) el 24 de abril de 1930. Fujiwara no Yorinaga del Clan Fujiwara llegó en plena juventud a los más altos cargos en el Palacio Imperial, bajo la protección del emperador Toba. Yorinaga fue uno de los mayores defensores de restablecimiento de la potente Regencia Fujiwara, que tuvo una enorme importancia y participación política entre el 794 a 967. Además de sus aspiraciones políticas, Yorinaga fue un erudito que llevó detallada memorias que describen sus estudios sobre lógica y matemática india y otros estudios extranjeros. DUAL Si aunque fuera en realidad la vida de otro la que tú buscaste, sin saber y al cabo; de tantos desafueros; cuestiones olvidadas; te dieras a la tarea idiota de reconstruir la tuya. ¿Cuáles serían las armas? Los imbéciles paradigmas de una reconstrucción vencida, golpeada y sucia, como si te recogieras en papeles de un parque: basura tirada al borde de la acera, estiércol, restos. Saliste a pensarlo hoy: ¿Tinieblas para la noche o ácida mañana de resaca? ¿Estás vencido? ¿Cuándo lo está cada hombre? ¿En qué momento de su historia él se convence de que no puede? Se ha hecho al fin de sus ansias o la espera: el triunfo o la derrota ―nunca se sabe―; y que su vida aun a sabiendas de todo o de todos. Aun del amor, de los convencimientos, de su trayectoria, histeria, desesperación, la calma. El fin se impone, se remite a un “no ha pasado nada simplemente es que uno muere que no puede estarse quieto que uno sufre como cualquier otro y el que padece y está al lado no lo sabe: como tampoco sabremos nosotros realmente qué es lo que ocurre qué es lo que nos mata y seguimos como él sigue”. Entonces en qué ha quedado la inconformidad, los tumbos, la frente contra el pavimento, la intolerancia, cuando apenas puedes levantarte y decir que esta lucha tú la creaste desde la piedra inicial de tus deseos; y que el hombre que has sido es el que eres, el que nació afiebrado, el que estiró sus piernas, corrió en pedazo y no ha hallado; la realidad de su engaño o el acierto. Alcohol, calles extrañas, burdeles y saliva avinagrada, sábanas manchadas de oscuras camas compartidas sin prejuicios, cuerpos agitados, y un olor demente que te atrapa han sido por ti todo tu refugio. ¿Ahora qué aguardas? ¡Está bien que amaras! Es o fue lo justo. Con locura o sin pasión da lo mismo. ¿Qué quieres? Está bueno ya, déjate de eso. Sosiégate. No habrá una tregua mientras vivas. El hombre se ha vuelto su enemigo y, si acaso, sólo una voz perdida encontrarás si es lo que queda. Sírvete por el resto de tus actos. 1475 - 1564 Michelangelo di Ludovico Buonarroti Simoni (Caprese, 6 de marzo de 1475 – Roma, 18 de febrero de 1564), también conocido en castellano como Miguel Ángel, fue un escultor, arquitecto y pintor italiano, considerado uno de los más grandes artistas de la historia. El escultor amó a gran cantidad de jóvenes, muchos de los cuales posaron para él así como también con él durmieron. Algunos eran de alta alcurnia, como el joven de dieciséis años Cicchino dei Bracci de exquisita belleza, cuya muerte, sólo un año después de su encuentro con Miguel Ángel en 1543, le inspiró la escritura de cuarenta y ocho epigramas funerarios. Su mayor amor fue Tommaso dei Cavalieri (1516–1574), que tenía 16 o 17 años cuando Miguel Ángel se encontró con él en 1532, teniendo éste 57. En su primer intercambio de cartas, fechado el primero de enero de 1533, Miguel Ángel declara Su señoría, única luz del mundo en nuestra era, nunca estará satisfecho con el trabajo de otro hombre porque no hay otro hombre que se te asemeje, ninguno que te iguale... Me apena grandemente que no pueda recuperar mi pasado, y así de esa manera por más tiempo estar a su servicio. Tal como es, sólo puedo ofrecerle mi futuro, el cual es corto ya que soy anciano... Eso es todo lo que tengo que decir. Leed mi corazón ya que la pluma es incapaz de expresarse bien. A su vez su amado es abierto al afecto del hombre mayor: Juro devolver su amor. Jamás he querido a un hombre como lo quiero a usted, ni he deseado una amistad más que la que deseo la suya. Este permaneció devoto a su amante hasta el final, sosteniendo su mano mientras expiraba su último aliento. Escrito alrededor de 1534. Para Cavalieri. Con vuestros ojos bellos veo una dulce luz que con los míos ciegos ver no puedo; llevo con vuestros pies un peso encima, que con los míos cojos no podría. Vuelo con vuestras alas yo sin plumas; con vuestro ingenio al cielo siempre aspiro; por vuestro arbitrio estoy pálido o rojo, frío al sol o caliente entre las brumas. Sólo en vuestro querer habita el mío, en vuestro corazón mis pensamientos se hacen, y en vuestro aliento mis palabras moran. Como una luna solo me parece ser, que nuestros ojos en el cielo ver no saben sino aquello sólo que el sol ilumina. 1622 - 1673 Jean-Baptiste Poquelin, conocido históricamente como Molière, es considerado el maestro de la Comedie Française, y sigue siendo el autor más interpretado. Retrato de Moliere, por el artista P. Mignard Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, el gigoló, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière exalta la juventud, a la que quiere liberar de las restricciones absurdas. Muy alejado de la devoción o del ascetismo, su papel de moralista termina en el mismo lugar en el que él lo definió: "No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo", y su principal objetivo fue el de "hacer reír a la gente honrada" (Castigat ridendo mores / corrige las costumbres riendo) También fue un gran defensor de los valores humanos. Su gran amor En 1665, conoció al joven actor Michel Baron, de quien quedó prendado por su talento y hermosura. Michel Barón, era hijo de un importante actor y una reconocida actriz francesa. A la edad de doce años se había incorporado a la compañía infantil conocida como "Petits Comédiens Dauphins" de la que pasó a ser una de las figuras mas destacadas. Obras El matador (Le Médecin volant, 1645) El atolondrado o los contratiempos (L'Étourdi ou les Contretemps, 1655) El doctor enamorado (Le Docteur amoureux, 1658) - farsa perdida que se representó ante Luis XIV. Las preciosas ridículas (Les précieuses ridicules, 1659) La escuela de los maridos (L'école des maris, 1661) La escuela de las mujeres (L'École des femmes, 1662) Tartufo (Tartuffe, 1664) Don Juan (Dom Juan, 1665) El misántropo o El atrabiliario enamorado (Le Misanthrope, 1666) El médico a palos (Le Médecin malgré lui, 1666) Georges Dandin (1668) El avaro (L'Avare, 1668) Anfitrión (Amphitryon, 1668) El señor de Pourceaugnac (Monsieur de Pourceaugnac, 1669) El burgués gentilhombre (Le Bourgeois gentilhomme, 1670) Los enredos de Scapin (Les Fourberies de Scapin, 1671) La condesa de Escarbañás (La comtesse d'Escarbagnas, 1671) Las mujeres sabias (Les Femmes savantes, 1672) El enfermo imaginario (Le Malade imaginaire, 1666) 1946 - 1991 Freddie Mercury (nombre de nacimiento: Farrokh Bulsara, en guyaratí ફ્રારુક બુલ્સારા; 5 de septiembre de 1946 – 24 de noviembre de 1991) fue un músico británico, conocido por haber sido el vocalista de la banda de rock Queen. Como intérprete, ha sido reconocido por su poderosa voz y extravagantes puestas en escena. Como escritor de canciones, compuso muchos éxitos, tales como "Bohemian Rhapsody", "Killer Queen", "Somebody to Love", "Don't Stop Me Now", "Crazy Little Thing Called Love", "Barcelona" y "We Are The Champions". Con Mercury como líder, se estima que, para 2009, Queen habría vendido 300 millones de álbumes a nivel internacional. 'Amado Nervo' cuyo nombre real era Juan Crisóstomo Ruiz fue un poeta y prosista mexicano, perteneciente al movimiento modernista. Nació el 27 de agosto de 1870 en la ciudad de Tepic, (en ese entonces) Jalisco (hoy Nayarit), y murió en Montevideo, Uruguay el 24 de mayo de 1919. Fue miembro correspondiente de la Academia Mexicana, no pudo ser miembro de número por residir en el extranjero. En cuanto a su reprimida bisexualidad, seguramente cerrada por la presion social y religiosa que significó la vida del poeta, es la catedrática Sylvia Molloy de la Universidad de New York, quien analiza la obra de Amado Nervo centrando su atención en el papel de lo femenino en la obra del poeta, concluyendo que ésta está marcada por un “notorio conflicto de género" Las obras de Shakespeare ofrecen numerosas evidencias de su preocupación por la homosexualidad: hombres y mujeres travestidos, confusiones sobre el sexo de los personajes (como aquella entre Viola y Orsino en "Doceava Noche". Sin embargo, es en los sonetos, publicados sin permiso del autor en 1609, donde existen las más claras señales de su orientación sexual. Toda la obra está dedicada a "Mr.W.H.", iniciales que se cree que pertenecieron a Henry Wriothesley, o a William Herbert 16 Octubre de 1854 - 30 Noviembre de 1900 Oscar Wilde (n. 16 de octubre de 1854, en Dublín, Irlanda, entonces perteneciente al Reino Unido[1] – 30 de noviembre de 1900, en París, Francia) fue un escritor, poeta y dramaturgo. Wilde es considerado como uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano tardío; además, fue una celebridad de la época debido a su puntilloso y gran ingenio. Fue condenado a dos años de trabajos forzados tras un famoso juicio en el que fue acusado de "indecencia grave" por una comisión inquisitoria de actos homosexuales. Luego de cumplir la condena, abandona el Reino Unido, al cual nunca regresaría. Ravenna, (poema), 1878 Poemas, 1881 El príncipe feliz, 1888 El fantasma de Canterville, 1888 El crimen de Lord Arthur Saville y otras narraciones, 1891 El retrato de Dorian Gray, 1891. El abanico de Lady Windermere, 1893. Salomé, en francés, 1893. Una mujer sin importancia, 1894. Una esposa ideal, 1895. La Balada de Reading Gaol, 1898. La importancia de llamarse Ernesto, 1899. De Profundis, 1905. Elton John Sir Elton Hercules John, CBE, (n. Londres, 25 de marzo de 1947), es un cantante, compositor y pianista británico, de música pop, rock, glam rock y piano rock, nacido como Reginald Kenneth Dwight. A lo largo de sus más de 40 años de carrera musical, Elton John ha vendido 250 millones de discos y ha colocado más de 50 canciones en las listas de éxitos, convirtiéndose en uno de los músicos de más éxito de todos los tiempos. En el año 2004 la revista Rolling Stone le otorgó el puesto 49 en su lista de los 100 mejores artistas de la historia. Su canción Candle in the Wind, regrabada en 1997 en recuerdo de la fallecida Lady Di, se convirtió en el disco sencillo más vendido de todos los tiempos con 37 millones de copias. Sus múltiples premios incluyen el título de Sir al ser nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico fuente
Nombre Emiliano Zapata SalazarApodo "El Caudillo del Sur" "El Atila del Sur"Nacimiento 8 de agosto de 1879 San Miguel AnenecuilcoNacionalidad Lealtad Ejército Libertador del Sur, 1911 - 1919Unidad Ejército Libertador del SurMandos Ejército Libertador del SurParticipó en Revolución mexicanaEmiliano Zapata nació en Morelos (México) el 8 de agosto de 1879. Sus padres fueron los campesinos Gabriel Zapata y Cleofás Salazar. Sus estudios primarios los realizó con el profesor Emilio Vera, un viejo soldado de Benito Juárez. En su juventud trabajó como labrador y arriero. En su pueblo destacó defendiendo a los campesinos frente a los diversos abusos de los hacendados.El 11 de marzo de 1911, en Morelos, Emiliano Zapata se levanta en armas contra la dictadura de Porfirio Díaz, apoyando a Francisco Madero que había convocado a una rebelión nacional. El 25 de mayo lanzó el Plan de Ayala donde exigió distribuir las tierras de los grandes hacendados a los campesinos.En 1914, en la Convención de Aguas Calientes Zapata se alió a Pancho Villa y poco después tomó ciudad de México. Pero las fuerzas de Venustiano Carranza lo obligaron a regresar a Morelos, donde instaló un gobierno que implantó algunas reformas agraristas.En Morelos se mantuvo rebelde, hasta que en 1919 el coronel carrancista Jesús Guajardo, le hizo creer que se uniría a su causa, y lo invitó a reunirse en la hacienda de Chinameca. El 10 de abril de 1919 Emiliano Zapata asistió al encuentro y fue asesinado a balazos.* Fue uno de los líderes militares más importantes durante la Revolución mexicana, comandó un importante ejército durante la revolución, el Ejército Libertador del Sur.*Zapata reclamaba el inmediato reparto de las tierras de las haciendas entre los campesinos.* Tenía veintitrés años cuando apoyó a la Junta de Cuautla en sus reivindicaciones por los ejidos de Morelos, su estado natal* Emiliano Zapata retomó la defensa de las tierras comunales* En la convención de Aguascalientes de octubre de 1914 se concretó la alianza de Zapata y Pancho Villa.* El aporte de algunos intelectuales como Díaz Soto y Gama y Pérez Taylor dio solidez ideológica al movimiento agrarista y ello permitió a los zapatistas organizar administrativamente el espacio que controlaban. * En este sentido, el gobierno de Zapata creó comisiones agrarias, estableció la primera entidad de crédito agrario* (1917) Ante la amenaza que Zapata suponía para el gobierno federal, el coronel Jesús Guajardo, que dirigía las operaciones gubernamentales contra él, traicionó y asesinó al líder agrarista tras atraerlo a un encuentro secreto en la hacienda de Chinameca, en Morelos.*En 1909, fue designado jefe de la Junta de Ayala. Al frente de un pequeño grupo armado, ocupó las tierras del Hospital y las distribuyó entre los campesinos.