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Primer post: 17 abr 2013Último post: 2 may 2013
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Castores del fin del mundo, ya es plaga.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/17/2013

En el verano estuve en Ushuaia, Tierra del Fuego y tuve la oportunidad de observar a los castores que por allí habitan, y si bien es un animalito muy atractivo, a su vez es considerado una plaga, y se lo debe controlar ya que han crecido muchisimo. Es por esto que me llevo a hacer este post. El castor que vive en el “fin del mundo” es una especie introducida, pero no por eso deja de ser un emblema provincial. Es un atractivo para los turistas que llegan a Tierra del Fuego y se sirve como plato exótico en algunos restaurantes. En los hechos, ese animal, que no se cansa de hacer diques en los ríos fueguinos, tiene varios cargos en su contra. En su historial, está la destrucción de bosques y en definitiva, la amenaza a la biodiversidad de la zona más austral de la Patagonia. Lo cierto es que el castor es una especie invasora. En 1946, la Argentina importó y liberó en la Isla Grande de Tierra del Fuego 25 parejas, oriundas de Canadá. Más de 60 años después, la descendencia invadió el archipiélago, que abarca 70 mil kilómetros cuadrados repartidos en cientos de islas. El impacto del aumento de la población se evidencia en el entorno. Los castores tienen una dieta vegetariana del 100 por ciento: comen las ramas, las hojas y hasta la corteza de diferentes árboles autóctonos: varias especies del género Nothogafus, como la lenga (N. pumilio), el ñire (N. antarctica), y el coihue (N. betuloides). Una diferencia notable entre Tierra del Fuego y la mayor parte de América del Norte es que en los árboles del sur del continente no crecen vástagos, algo que sí sucede con algunos árboles norteamericanos como sauces y álamos. Represa construidas por castores fueguinos. Represa Corte de árbol de lenga producido por castores Gracias a los vástagos, los bosques norteamericanos son capaces de regenerarse más rápidamente que los fueguinos. Por esta razón, el castor se acopla perfectamente con los bosques de su zona nativa, mientras que en la región sudamericana tiende a desequilibrar los ecosistemas. La especie vegetal que más se ha visto afectada por la actividad de los castores en Tierra del Fuego es la lenga Carateristicas de el castor austral: Los castores de la especie Castor canadensis que viven en Tierra del Fuego viven en grupos familiares de cinco individuos en promedio, son monógamos (eligen pareja de por vida) y tienen camadas de 4 cachorros por año. Construyen diques para conservar su alimento, y viven en estanques en ríos y arroyos. Una característica distintiva de esos animales es que son monógamos (comparten la misma pareja toda su vida). El peso promedio de los adultos es de 23 kilogramos, y su longitud media es de 100 centímetros. viven entre 10 y 12 años. Los científicos hallaron ejemplares de entre 16 y 18 años, pero no es lo común. Hábitat: colonizaron todo el archipiélago de Tierra del Fuego y se teme que alcancen el continente, aunque es difícil que logren cruzar el estrecho de Magallanes. Obviamente hay que tomar conciencia del crecimiento de esta especie no natural en Tierra del Fuego, además tengamos en cuenta que también crece la población humana y crear planes de contingencia ante una problemática ambiental.

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10 tips para enseñarles a comer a tus hijos
Salud BienestarporAnónimo5/2/2013

Comer no es lo mismo que nutrirse; es importante que los chicos, que están en plena etapa de desarrollo y crecimiento, consuman los alimentos que los ayudan a crecer fuertes y sanos de manera segura: hay varios cuidados para tener en cuenta a la hora de manipular la comida Métodos de cocción, de guardado y de mantenimiento son algunos de los recaudos que hay que tener para que aquello que los niños vayan a ingerir tenga garantías de estar apto para su consumo. No basta con que les compres verdura fresca si, por ejemplo, la cortás con el mismo cuchillo con el que cortaste el churrasco crudo. "La incorporación de los alimentos a partir de los seis meses es un momento crítico para el niño, ya que no sólo tiene que aprender a comer, sino que tiene que conocer nuevas texturas y sabores, que deben ser incorporados paulatinamente", dice la doctora Meni Battaglia, asesora médica de ANI (Asociación de Empresas de Nutrición Infantil de la Argentina) , para quien la cocción, entonces, juega uno de los roles más importantes, debido a que el consumo de alimentos contaminados es un foco de infección para los pequeños. "Si bien una de las patologías más conocidas es el Síndrome Urémico Hemolítico, la bacteria que produce esta patología está presente en un alto porcentaje de carnes, que sólo es eliminada con una cocción adecuada", advierte. La lactancia Durante los primeros seis meses de vida, la leche materna debe ser su único alimento. Y, de ser posible, debe prolongarse acompañada de otras comidas, hasta los dos años. Esto es fundamental para darles a los chicos los nutrientes que precisan. Además, está adaptada a la maduración del organismo del pequeño y posee sustancias antiinfecciosas que lo protegen de muchas enfermedades frecuentes como las diarreas. Pero además, según la doctora Sonia Spiner, directora de Thin Nutrición, recuerda que amamantar al bebé es un proceso vital mediante el cual la mamá entabla con su hijo un vínculo estrecho en respuesta a demandas nutricionales, inmunológicas y emocionales. La cocción Es fundamental que tus hijos no coman los alimentos como el pollo o la carne crudos. Cocinarlos bien te asegura que eliminarás los agentes patógenos que puedan tener. Por lo tanto, si le gusta el bife jugoso porque su padre lo come así, decile que espere a ser grande porque de chico no debe comer nada de sangre ni partes rojas. Todo bien cocido. "Para que conserven intacto su valor nutritivo es conveniente su cocción en trozos grandes, a fuego fuerte y bien cocidos", remarca Spiner. ¡A la mesa! Si la comida ya está lista, no hay nada más que esperar. Es hora de sentarse a comer, ¡y rápido! No sólo para que los alimentos estén todavía calentitos, sino porque cuando se enfrían a temperatura ambiente -es decir, lo que sucede mientras esperás y esperás y esperás a que los chicos dejen la computadora, terminen de hablar por teléfono o apaguen la Play y se decidan ir a comer- proliferan los microbios. "Cuanto más se espera antes de consumirlos, mayor es el riesgo de contaminación", sentencia Battaglia. La leche, los huevos, el azúcar y las carnes son los más propensos a desarrollar las bacterias. ¿Cómo lo evitás? Los comés calientes o, si precisás enfriarlos sí o sí, hacelo inmediatamente (con un recipiente con agua bien fría, por ejemplo). Cada cosa en su lugar Si te sobró comida o cocinás al por mayor para guardar y consumir después, también tenés que tener en cuenta algunas cosas. En el caso de los lactantes, Battaglia directamente recomienda no guardarlos. "Si los alimentos cocidos no se pueden enfriar por dentro tan rápido como sería de desear, y la parte central del alimento sigue caliente demasiado tiempo, los microbios pueden proliferar y alcanzar rápidamente una concentración susceptible de causar enfermedades", explica la asesora de ANI. Recalentar Si por un tema de organización -o porque no te gusta tirar las sobras- les vas a dar lo que quedó de ayer, del mediodía o lo que hiciste durante el fin de semana y freezaste, entonces recalentalo sí o sí. "Esta regla es la mejor medida de protección contra los microbios que pueden haber proliferado durante su almacenamiento", advierte Battaglia. ¿Cómo hacerlo? Asegurate de que todas las partes de la comida que estás recalentando alcancen una temperatura de, por lo menos, 70ºC. ¡Ojo! Que no te quede frío el interior. Todo, todo, todo el alimento debe someterse a esta temperatura. Discriminar ¡Sí! Dividir los alimentos crudos de los cocidos es algo que debés hacer siempre para evitar así la contaminación cruzada, que puede ser directa como la que se da con la carne cruda de pollo o vaca al entrar en contacto con alimentos cocidos; o indirecta, como la que se produce cuando salás el pollo en una tabla y luego usás esa misma maderita, sin limpiar, para cortar la verdura (o, por ejemplo, cuando usás el mismo cuchillo). Esto es para evitar el contagio de una bacteria, la salmonella, que está presente sobre todo en carnes, huevos y aves crudas, y es causante de diarreas y cuadros infecciosos varios. ¿Cómo se destruye? Con la cocción. Manos limpias Mejor que sobre y no que falte higiene. Antes de entrar siquiera a la cocina debés lavarte las manos y después de preparar cada alimento también. Si en el medio, antes de terminar la preparación, sonó el teléfono e interrumpiste el proceso, ¡lavate las manos otra vez! Y si pasás de manipular alimentos crudos y luego vas a tocar otros cocidos, también hacete amiga del jabón y del agua. Superficies Así como las manos deben estar limpias, las superficies también deben estarlo. Una vez más, sólo así podrás evitar la contaminación. "No hay que olvidar que cualquier desperdicio, migaja o mancha puede ser reservorio de gérmenes. Los paños que entren en contacto con platos o utensilios se deben mantener limpios y desinfectados", sentencia la médica. Mascotas prohibidas ¿Tenés un perro o un gato en tu casa? ¡Qué lindo! Amoroso, pero que esté lejos, bien lejos de la cocina. Claro que a veces hay otros animalitos que no son tan controlables. A saber: roedores e insectos. Por lo tanto, para que no te queden dudas ni pongas en riesgo la salud de tus pequeños, nunca dejes comida al aire libre en la cocina. Guardá todo herméticamente en envases, tuppers o bolsitas. Agua No caben dudas: el agua que vas a usar para preparar los alimentos debe ser siempre potable. Es decir, la misma que usás para beber. Si tenés dudas, entonces podés hervirla, tanto antes de usarla con la comida como antes de meterla en las cubeteras para hacer hielo.

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