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Man After Man: An Anthropology of the Future Es un libro especulativo escrito por el geólogo escocés Dougal Dixon e Ilustrado por Phillip Hood. El tema que trata el libro es ciencia ficción, en la exploración de las posibilidades para la evolución humana futura. El libro comienza con el impacto de la ingeniería genética. Por doscientos años los humanos modernos dieron forma a la genética de otros humanos para crear criaturas genéticamente alteradas. Los acuamorfos y acuáticos son humanos marinos con agallas en vez de pulmones. Una de las especies, el vacuumorph, fue diseñado para la vida en el vacío del espacio exterior. Su piel y sus ojos llevan consigo escudos de piel para mantener su cuerpo estable incluso sin presión. La civilización colapsa con pocos humanos seleccionados escapando a colonizar el espacio exterior. Los humanos que fabricaron estas especies se degradan a simples agricultores siguiendo una reversión magnética, que los llevará a la extinción. Otros humanos, los Hitek, se han vuelto casi totalmente dependientes de la tecnología cibernética. Con una reversión magnética inminente, el Hitek construyó humanos alterados genéticamente para ocupar nichos: Humanos geneticamente alterados incluyen especies de bosques templados, especies de pradera, especies de jungla y especies de tundra-vivienda. Desde entonces los humanos genéticamente alterados deben afrontar un nuevo fenómeno. Ellos ya no pueden volver a ser ajustados genéticamente en un laboratorio, así que todas las modificaciones tendrán que evolucionar naturalmente. Muchas nuevas formas resultaron de la selección natural. Social, humanos coloniales con un solo padre reproductivo, pescadoes, humanos pescadores parecidos a las nutrias, hombres perezosos, hombres parecidos a los perezosos, dientes de sable, humanos predadores con dientes de sable, y también humanos parásitos desarrollados durante durante cambios naturales. Después de cinco millones de años de evolución ininterrumpida, los descendientes del hombre moderno que se retiraron al espacio volvieron. Desde ese momento el mundo cambió dramáticamente. La tierra estaba xenoformada y cubierta en vastas ciudades alienígenas. Los humanos y las demás formas de vida debían respirar aire en bajo contenido de oxígeno. Los aliens invasores utilizaron tecnología cibernética para fusionar los cuerpos con algunas de las especies humanas que se encuentren usuales en el planeta con tanques de aire y sistemas de respiración. La modificación genética también volvió y las edificaciones gigantes humanas y una diminuta conección humana fue criada para ayudar en la construcción de ciudad. Genéticamente crean hombres caballos para servir como monturas para los invasores. Algunas especies humanas transformadas también se las fue criadas como cerdos o ganado. Como toda civilización esta nueva era del hombre se vino abajo otra vez. Finalmente, las potencias espaciales humanas se fueron, la tierra se dejó en ruinas. Con nada de oxígeno en la atmósfera de la tierra, toda la vida en el planeta pereció. En el fondo de los océanos del mundo, en los oasis que fueron aguas termales submarinas, la vida continua. En el Abismo, estaba Piscanthropus profundus, un descendiente submarino de el ahora extinto acuatico evolucionó. Esta claro que Piscathropus profundis comenzará a recolonizar la tierra.
After Man: A Zoology of the Future Es un libro escrito e ilustrado por el paleontólogo y divulgador escocés Dougal Dixon, que fue publicado en 1981. El género en el que podríamos encuadrar esta obra es el de una extraña Zoología-Ficción. Como su nombre indica, el autor trata en esta obra de mostrar al lector cómo podría ser la fauna de la Tierra en el futuro, en concreto dentro de 50 millones de años. En realidad, esto no es más que un pretexto del que Dixon se vale para explicar las leyes que rigen la evolución de los organismos; los procesos de adaptación, especialización, convergencia y radiación; los ciclos geológicos que sufre el planeta, como puede ser la tectónica de placas; y la historia evolutiva previa que han desarrollado los seres vivos actuales. Entre los animales que se extinguieron sin descendientes en After Man se cuentan el hombre y todos sus animales domésticos, además de varios grupos de mamíferos que ya estaban en decadencia en el siglo XX, como los elefantes, perisodáctilos, cetáceos y monotremas. Los roedores e insectívoros, en cambio, están ampliamente diversificados, contándose entre los primeros animales como las ratas-león o el numrat, que se alimenta de hormigas y termitas imitando al extinto oso hormiguero. Los principales herbívoros son los conejílopes, grandes conejos del tamaño de un ciervo que viven en rebaños. En cuanto a los artiodáctilos, están menos diversificados que antaño y se componen en su mayor parte de formas gigantes como los gigantílopes y los capicornios de las selvas y bosques de coníferas, aunque en Lemuria siguen siendo los herbívoros dominantes debido al aislamiento. Los primates están también representados por formas totalmente distintas: desde babuinos-león que cazan herbívoros en África a gibones inteligentes que viven en poblados construidos por ellos en los bosques asiáticos. Los carnívoros, en cambio, son también una reliquia del pasado, aunque todavía cuentan con algunos representantes impresionantes, como un gigantesco mamífero de hábitos similares a la morsa que desciende de la nutria marina. Al igual que en Lemuria, en Batavia la fauna es endémica, pero en su caso no se trata de animales supervivientes que llevan ahí desde el principio, sino de descendientes de animales voladores que cruzaron el océano. Así, la mayor parte de los animales que la habitan son aves y murciélagos, en muchos casos ápteros. También hay murciélagos que se han adaptado a la vida en el mar y han desarrollado aletas. Comparten su espacio en los mares australes con los pelargónidos, enormes pingüinos que han ocupado el nicho de los extintos cetáceos, siendo el mayor de los cuales el gigantesco Vórtex. El libro de Dixon fue todo un éxito debido a su originalidad, diversión y amenidad a la hora de explicar los fenómenos evolutivos, aunque ello no le hizo escapar de las críticas de varios científicos que discutieron muchos de los hechos y criaturas presentados en la obra por el autor. Sin embargo, la buena acogida del libro fue todo lo que Dougal Dixon podía desear, y en los años posteriores llegaron a salir al mercado dos secuelas del mismo: Los nuevos dinosaurios, que trataba de mostrar cómo sería la fauna actual si un asteroide no hubiese chocado contra la Tierra hace 65 millones de años, y Man after man, la más criticada de todas, donde trataba de mostrar a la humanidad de dentro de 5 millones de años.