BryanBonilla
Usuario (El Salvador)
¿Existe Dios? Encuentro interesante que se de tanta atención a este debate. Las últimas encuestas nos dicen que sobre el 90% de la gente en el mundo de hoy, cree en la existencia de Dios o en algún poder más alto. Sin embargo, de algún modo, la responsabilidad se coloca sobre aquellos quienes creen que Dios existe, para de alguna manera probar que El en realidad existe. Yo personalmente pienso que la responsabilidad está sobre los que no creen. Sin embargo, la existencia de Dios no puede ser probada o desmentida. Aún la Biblia dice que deberíamos aceptar por fe, el hecho de que Dios existe, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Si Dios lo deseara así, simplemente podría aparecer, y probar a todo el mundo que El existe. Pero si lo hiciera, no habría necesidad de fe. “Jesús le dijo: porque me has visto, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29). Sin embargo, eso no significa que no hay evidencia de la existencia de Dios. La Biblia declara, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras” (Salmos 19:1-4). Al mirar las estrellas, al entender la inmensidad del universo, al observar las maravillas de la naturaleza, al ver la belleza de la puesta del sol – vemos que todas ellas apuntan hacia un Creador, Dios. Si esto no fuera suficiente, también hay evidencia de Dios en nuestros propios corazones. Eclesiastés 3:11 nos dice, “…y ha puesto eternidad en el corazón de los hombres…” Hay algo en lo profundo de nuestro ser, que reconoce que hay algo más allá de esta vida y alguien más allá de este mundo. Intelectualmente podemos negar este conocimiento, pero la presencia de Dios en nosotros y a través de nosotros, todavía está ahí. A pesar de todo esto, la Biblia nos advierte que todavía hay algunos que niegan la existencia de Dios, “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmos 14:1). Debido a que sobre el 98% de la gente a través de la historia, en todas las culturas, en todas las civilizaciones, en todos los continentes, creen en la existencia de algún tipo de Dios – debe haber algo (o alguien) que causa esta creencia. Además de los argumentos bíblicos para la existencia de Dios, hay argumentos lógicos. Primero, tenemos el argumento ontológico. La forma más popular del argumento ontológico, usa básicamente el concepto de Dios para probar Su existencia. Este comienza con la definición de Dios como “Ese del cual no puede ser concebido uno más grande”. Entonces se sostiene que existir es mayor que no existir, y por tanto el mayor ser concebible debe existir. Si Dios no existió, entonces Dios no sería el mayor ser concebible – pero eso iría a contradecir la definición misma de Dios. El segundo es el argumento teológico. El argumento teológico dice que desde que el universo despliega tal maravilloso diseño, debe haber habido un diseñador Divino. Por ejemplo, aún si la tierra estuviera unos pocos cientos de millas más cerca o más lejos del sol, no sería capaz de mantener mucha de la vida que en la actualidad lo hace. Si los elementos en nuestra atmósfera fueran diferentes aún en un pequeño porcentaje, cada cosa viviente sobre la tierra moriría. Las probabilidades de una simple molécula de proteína formada por casualidad es 1 en 10 elevado a la potencia 243 (es decir, 10 seguido de 243 ceros). Una simple célula consta de millones de moléculas de proteína. Un tercer argumento lógico para la existencia de Dios es el denominado argumento cosmológico. Cada efecto debe tener una causa. Este universo y todo lo que en el hay es un efecto. Debe haber algo que causó que todo existiera. A la larga, debe haber algo “sin-razón” a fin de provocar que todo lo demás exista. Esa “sin-razón” es Dios. Un cuarto argumento es conocido como el argumento moral. Cada cultura a través de la historia ha tenido alguna forma de ley. Todos tienen un sentido de lo correcto y lo erróneo. El asesinato, la mentira, el robo, y la inmoralidad son rechazados casi universalmente. ¿De dónde vino ese sentido de lo correcto y lo erróneo, sino de un Dios santo? A pesar de todo esto, la Biblia nos dice que la gente va a rechazar el conocimiento claro e innegable de Dios, y en lugar de ello, creer una mentira. Romanos 1:25 declara, “Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” La Biblia también proclama que la gente no tiene excusa para no creer en Dios, “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20). La gente demanda no creer en Dios porque “no es científico” o “porque no hay pruebas”. La razón verdadera es que una vez que la gente admite que hay un Dios, también deben darse cuenta de que son responsables hacia Dios y que están necesitados de Su perdón (Romanos 3:23; 8:23). Si Dios existe, entonces somos responsables por nuestras acciones hacia El. Si Dios no existe, entonces podemos hacer lo que queramos sin tener que preocuparnos porque Dios nos juzgue. Creo que esa es la razón por la que muchos en esta sociedad, están tan fuertemente aferrados a la evolución – para dar a la gente una alternativa de creer en un Dios Creador. Dios existe y a la larga todo el mundo sabe que El existe. El hecho mismo de que algunos intenten tan agresivamente refutar Su existencia es de hecho un argumento para Su existencia. Permítame dar un último argumento para la existencia de Dios. ¿Cómo sé que existe Dios? Yo sé que Dios existe porque hablo con El todos los días. No lo escucho hablándome con voz audible, pero siento Su presencia, siento Su guía, conozco Su amor, deseo Su gracia. Han ocurrido cosas en mi vida que no tienen otra explicación posible sino Dios. Dios me ha salvado tan milagrosamente y ha cambiado mi vida que no puedo sino reconocer y alabar Su existencia. Ninguno de estos argumentos en sí, pueden persuadir a alguien que rehúsa reconocer lo que es tan claro. Al final, la existencia de Dios debe ser aceptada por fe (Hebreos 11:6). La fe en Dios no es un salto ciego a la oscuridad, este es un paso seguro a una habitación bien iluminada en donde ya se encuentra el 90% de la gente. ¿Hay un Dios? ¿Existe Dios? ¿Hay pruebas? El siguiente artículo ofrece razones honestas y directas para creer en la existencia de Dios... ¿No te gustaría que alguien te mostrase -de una manera simple- la evidencia de la existencia de Dios? Sin forzar ni frases como "solo tienes que creer". Bien, aquí presentaremos honestamente algunas de las razones que sostienen que Dios existe. Pero, primero consideremos esto. Si una persona se opone aun a la posibilidad que haya un Dios, podría cuestionar o descartar cualquier evidencia. Para quien rehúsa creer que el hombre ha caminado en la luna, no hay información que cambie su manera de pensar. Las filmaciones de los astronautas caminando en la luna, las entrevistas a estos astronautas, las rocas lunares... todas las evidencias no tendrían ningún valor porque esta persona ya ha determinado y concluido que el hombre no puede ir a la luna. Cuando se refiere a la existencia de Dios, la Biblia dice que hay personas que han visto suficiente evidencia, pero que ellos han suprimido la verdad acerca de Dios.1 En cambio, para aquellos que quieren saber si Dios está allí, El dice, "Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón".2 Antes de ver los hechos que manifiestan la existencia de Dios, pregúntate, "¿Si Dios existe, quisiera conocerlo?" Aquí entonces, están algunas razones a considerar... 1. ¿Dios existe? La complejidad de nuestro planeta apunta a un Diseñador quien deliberadamente no sólo creó nuestro Universo sino que lo sustenta hoy en día. Muchísimos ejemplos de diseño de un Dios podrían ser dados -posiblemente un sin fin. Aquí, unos pocos: La Tierra ...su tamaño es perfecto. El tamaño de la Tierra y su respectiva gravedad contienen una capa delgada compuesta en mayoría de nitrógeno y oxígeno que se extiende a 80 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Si la Tierra fuese más pequeña, sería imposible que tuviese atmósfera, como es el caso del planeta Mercurio. Si la Tierra fuera más grande, su atmósfera contendría hidrógeno libre, como Júpiter.3 La Tierra es el único planeta conocido equipado con una atmósfera compuesta por una mezcla adecuada de gases que dan sustento a las plantas, animales y seres humanos. La Tierra está ubicada a la distancia adecuada del sol. Considere que las temperaturas que tenemos, aproximadamente varían desde -35º C a 50º C. Si la Tierra estuviese un poco más lejos del sol, todos nos congelaríamos. Si estuviese un poco más cerca, nos quemaríamos. Incluso una pequeña variación -una fracción- en la posición de la Tierra con respeto del sol haría imposible la vida sobre la Tierra. La Tierra permanece a una distancia perfecta del sol mientras rota alrededor de él a una velocidad cerca de 107.000 kilómetros por hora. Esta también rotando sobre su eje, permitiendo que la superficie entera de la Tierra sea perfectamente calentada y enfriada cada día. Nuestra luna tiene el tamaño y la distancia de la Tierra perfectos para su atracción gravitacional. La Luna crea las mareas y los movimientos de los océanos de tal manera que sus aguas no se estanquen, y al mismo tiempo evita que estas mismas inunden los continentes.4 Agua... incolora, inodora y sin sabor, aun así, ningún ser viviente puede sobrevivir sin ella. Las plantas, los animales y los seres humanos están compuestos en su mayoría por agua (alrededor de dos tercios del cuerpo humano está compuesto por agua). Ahora veamos porque las características del agua son únicas y especiales para la vida: Tiene los puntos de ebullición y de congelamiento inusualmente altos. El agua nos permite vivir en un ambiente de temperaturas cambiantes, mientras mantiene a nuestros cuerpos a una temperatura de 37º C. El agua es un disolvente universal. Esta propiedad del agua permite que miles de químicos, minerales y nutrientes sean transportados a través de nuestros cuerpos y hacia los conductos sanguíneos más pequeños.5 El agua es también químicamente neutra. Sin afectar la composición de las substancias, el agua hace posible que la comida, medicinas y minerales sean absorbidos y usados por el cuerpo. El agua tiene una única tensión superficial que permite que en las plantas pueda fluir hacia arriba a pesar de la gravedad, lo que lleva agua y nutrientes vitales hasta la copa de los árboles más altos. El agua se congela de arriba hacia abajo, y flota de tal manera que los peces pueden sobrevivir en el invierno. Noventa y siete por ciento del agua de la Tierra esta en los océanos. Pero en nuestra Tierra, hay un sistema diseñado que remueve la sal del agua y luego la distribuye por todo el globo. La evaporación toma el agua de los océanos, deja la sal, y forma nubes que son fácilmente movidas por el viento para que dispersen agua sobre la tierra, para la vegetación, los animales y las personas. Es un sistema de purificación y abastecimiento que sustenta la vida del planeta, es un sistema de reciclar y reusar agua.6 2. ¿Dios existe? La complejidad del cerebro humano muestra una inteligencia superior tras él. El cerebro humano... procesa simultáneamente una asombrosa cantidad de información. Tu cerebro capta todos los colores y objetos que ves, la temperatura a tu alrededor, la presión de tus pies sobre el piso, los sonidos a tu alrededor, lo seco de tu boca, hasta la textura de tu teclado. Tu cerebro registra y procesa todas tus emociones, pensamientos y memorias. Al mismo tiempo monitorea las funciones continuas de tu cuerpo como la respiración, el parpadeo, el hambre y el movimiento de los músculos en tus manos. El cerebro humano procesa más de un millón de mensajes por segundo.7 Tu cerebro evalúa la importancia de todos estos datos, filtrando lo que relativamente no tiene importancia. Esta función de filtrado es lo que te permite enfocar y funcionar efectivamente en tu mundo. Un cerebro que procesa más de un millón de datos por segundo, mientras evalúa la importancia de ellos y te permite actuar de acuerdo a la información más relevante... ¿surgió como producto de la mera casualidad? ¿Fueron simplemente causas biológicas, las que formaron perfectamente el tejido adecuado, el flujo sanguíneo, las neuronas, y la estructura? El cerebro funciona de manera muy distinta que otros órganos. Hay inteligencia en él, la habilidad de razonar, generar sentimientos, de soñar y planear, de actuar, y relacionarse a otras personas. ¿Cómo uno explica el cerebro humano?. 3. ¿Dios existe? La mera casualidad o "causas naturales" son explicaciones inadecuadas. La alternativa a un Dios existente es que todo lo que existe alrededor de nosotros apareció por causa natural y al azar. Si alguien esta jugando con dados, la probabilidad de lograr un par de seis es una cosa. Pero la probabilidad que el dado este en blanco, y aparezcan los puntos negros es completamente distinto. Lo que Pasteur intento probar siglos atrás, y la ciencia confirma, es que la vida no puede surgir de la no-vida. ¿De dónde vienen la vida humana, animal y vegetal? Asimismo, las "causas naturales" son una explicación inadecuada para la cantidad de precisa información contenida en un DNA humano. Una persona que descarta a Dios queda con la conclusión que todo esto apareció sin causa, sin diseño, producto simplemente de la buena fortuna. Esta queriendo intelectualmente observar un diseño intrincado, y lo atribuye a la suerte. 4. ¿Dios existe? Para afirmar con seguridad que no hay Dios, la persona tiene que ignorar la pasión de un vastísimo numero de personas quienes están convencidos que hay Dios. Esto no es decir que si suficientes personas creen algo, por tanto es cierto. La Ciencia, por ejemplo, ha descubierto nuevas verdades acerca del universo que prevalecen sobre conclusiones previas. Mientras la ciencia ha progresado, no hay descubrimiento científico que contradiga la probabilidad numérica de un Ser Inteligente existente detrás de todo esto. De hecho, mientras más la ciencia descubre acerca de la vida humana y el universo, más complejos y precisamente diseñados nos damos cuenta que lo son. En vez de apuntar afuera de Dios, la evidencia se acumula y orienta hacia una fuente Inteligente. Pero evidencia objetiva no lo es todo. Hay un aspecto mucho más grande. A través de la historia, billones de personas en el mundo han atestiguado sus convicciones esenciales y firmes acerca de la existencia de Dios -alcanzadas desde su subjetiva y personal relación con Dios. Millones podrían dar cuenta detallada de su experiencia con Dios. Ellos nos hablarían de sus oraciones atendidas y las asombrosas maneras en que Dios satisfizo sus necesidades, y los guió a través de importantes decisiones personales. Ellos ofrecerían, no solo una descripción de sus creencias, sino reportes detallados de las acciones de Dios en sus vidas. Muchos están seguros que un Dios amoroso existe y les ha mostrado ser fiel. Si tú eres un escéptico, puedes decir con seguridad: "Yo estoy absolutamente en lo cierto y todos ellos están equivocados acerca de Dios". 5. ¿Dios existe? Sabemos que Dios existe porque nos busca. El esta constantemente iniciando el buscarnos para ir a su encuentro. Yo fui atea en un tiempo. Y como muchos ateos, el tema de gente creyendo en Dios me molestaba grandemente. Que hace que los ateos pasemos tanto tiempo, atención y energía refutando algo que nosotros no creemos que aun existe?. ¿Qué nos motiva a hacer eso? Cuando era atea, atribuí mis intenciones al verdadero interés por aquellas pobres y desilusionadas personas... a ayudarles a entender que su esperanza era completamente infundada. Para ser honesta, también tenía otro motivo. Mientras cuestionaba a aquellos que creen en Dios, estaba profundamente curiosa por ver si ellos podían convencerme. Parte de mi búsqueda era liberarme del tema de Dios. Si yo podía probar definitivamente a los creyentes que estaban equivocados, entonces el tema quedaba fuera de discusión y estaría libre para continuar mi vida. No me di cuenta que la razón del porqué el tema de Dios pesaba tanto en mi mente, era porque Dios lo estaba apremiando. He llegado a averiguar que Dios quiere ser conocido. Nos ha creado con la intención que lo conozcamos. Nos ha rodeado de evidencias acerca de El, y mantiene el tema de su existencia directamente ante nosotros. Era como si yo no podía escapar de pensar acerca de la posibilidad de la existencia de Dios. De hecho, el día que yo escogí aceptar la existencia de Dios, mi oración comenzó con "OK, tu ganas.." Podría ser que la razón subyacente que a los ateos les moleste los creyentes en Dios es porque Dios esta activamente buscándolos. No soy la única quien ha experimentado esto. Malcolm Muggeridge, autor socialista y filosófico, escribió, "Tenia la noción que de alguna manera, además de estar buscando, yo estaba siendo buscado". Clive S. Lewis dijo recordar "...noche tras noche, sentía que cuando mi mente dejaba por un segundo mi trabajo, un continuo e inexorable acercamiento de El, a quien yo tan intensamente deseaba no conocer. Yo me rendí, y admitiendo que Dios era Dios, me arrodille y recé: quizás, esa noche, fui el converso más abatido y reacio de todo Inglaterra". Lewis procedió a escribir un libro titulado "Sorprendido de Alegría" como un resultado de conocer a Dios. Yo tampoco no tenía más expectativas que el correctamente admitir la existencia de Dios. Pero en los siguientes meses, quedé asombrada de su amor por mí. 6. ¿Dios existe? A diferencia de cualquier otra revelación de Dios, Jesucristo es la imagen más clara, más especifica de un Dios buscándonos. ¿Porqué Jesús? Mira a través de las principales religiones del Mundo, y encontrarás que Buda, Mahoma, Confucio y Moisés, todos ellos, se autoidentifican como maestros o profetas. Ninguno de ellos jamás reivindicó ser igual a Dios. Sorprendentemente, Jesús lo hizo. Eso es lo que separa a Jesús de todos los demás. El dijo, Dios existe y tu lo estas mirando a El. Aunque El habló de su Padre en el Cielo, no fue desde la posición de separación, sino de estrecha unión. Jesús dijo que cualquiera quien lo viese, había visto el Padre, cualquiera quien creyese en El, creía en El Padre. Él dijo, "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida".8 Él reivindicó tener atributos que sólo pertenecen a un Dios: poder perdonar los pecados de la gente, liberarlos de los hábitos del pecado, dar una vida más abundante y darles vida eterna en el Cielo. A diferencia de otros maestros que hacían enfocar a la gente en sus palabras, Jesús dirigía a la gente a sí mismo. Él no solo dijo, "sigan mis palabras y encontrarán la verdad". Él dijo, "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino a trabes de Mí".9 ¿Qué pruebas dio Jesús de Su divinidad? Él hizo lo que la gente no puede hacer. Jesús hizo milagros. Sanó gente... ciegos, paralíticos, sordos, incluso resucitó a un par de personas de la muerte. Él tenía poder sobre los objetos... sacó comida de la nada, suficiente para alimentar a miles de personas. Él hizo milagros en la naturaleza... caminó sobre un lago, ordenó detenerse a una fuerte tormenta para ayudar a sus amigos. Gente por todas partes seguía a Jesús porque Él constantemente satisfacía sus necesidades, haciendo lo milagroso. Él dijo, "Si ustedes no quieren creer lo que les estoy diciendo, deberían al menos creer en mí por los milagros que están viendo".10 Jesucristo nos mostró a un Dios tierno, amoroso, consciente de nuestro egoísmo y limitaciones, aún así deseando profundamente una relación íntima con nosotros. Jesús revela que aunque Dios nos ve como pecadores, y merecedores de su castigo, su Amor por nosotros prevaleció, y creó un plan diferente. Jesucristo -un Dios también- tomó la forma de un Hombre y aceptó el castigo por nuestros pecados, en nuestra representación. Suena absurdo? Quizás, pero muchos padres amorosos cambiarían de lugar con sus hijos enfermos en una sala de cáncer si ellos pudiesen. La Biblia dice que la razón para que amemos a Dios es porque El nos amó primero. Jesús murió en nuestro lugar para que nosotros seamos perdonados. De todas las religiones conocidas por la humanidad, sólo a través de Jesús verás a un Dios acercándose hacia la humanidad, brindándonos una manera de tener una relación con El. Jesús nos prueba un corazón divino de amor, satisfaciendo nuestras necesidades, acercándonos a El. Debido a la muerte y resurrección de Jesús, El nos ofrece una nueva vida hoy. Nosotros podemos ser perdonados, completamente aceptados por Dios y genuinamente aceptados por Dios. El dice "Te he amado con un amor sin fin, por tanto he mantenido mi Fe en ti"11. Ese es Dios, en acción. ¿Dios existe? Si tu quieres saber, investiga a Jesucristo. Se nos ha dicho "Dios amó tanto el mundo que dic a su único Hijo, que quienquiera que crea en El no perecerá sino que tendrá vida eterna".12 Dios no nos fuerza a creer en El, aunque pudiera. En vez de eso, El nos ha provisto de suficiente prueba de su existencia para que nosotros voluntaria y gustosamente le respondamos. La perfecta distancia de la Tierra al Sol, las únicas propiedades químicas del agua, el cerebro humano, el DNA, el número de personas que atestiguan conocer a Dios, el ansia en nuestros corazones y mentes por determinar si Dios esta allí, el enorme deseo de Dios de ser conocido a través de Jesucristo. Si necesitas saber más acerca de Jesús y razones para creer en El, por favor ve: Más allá de la Fe Ciega. Si quieres iniciar una relación con Dios ahora, tu puedes. Esa es tu decisión, no hay coerción acá. Pero si tu quieres ser perdonado por Dios y alcanzar una relación con El, puedes empezar ya mismo pidiéndole te perdone y venga a tu vida. Jesús dijo, "Mira, estoy en la puerta [de tu corazón] y tocándola. Quien escuche mi voz y abra la puerta, yo vendré hacia él [o ella]."13 Si tu quieres hacerlo, pero no estas seguro como ponerlo en palabras, esto puede ayudar: "Jesús, gracias por morir por mis pecados. Tú conoces mi vida y que necesito ser perdonado. Te pido perdonarme ya mismo y venir hacia mi vida. Quiero conocerte realmente. Ven a mi vida ahora. Te agradezco que quieras tener una relación conmigo. Amen". Dios ve tu relación con El como permanente. Refiriéndose a todos aquellos quienes creen en El, Jesucristo dijo de nosotros, "Los conozco, y ellos me siguen, y les doy vida eterna, ellos nunca perecerán, y nadie los sacara de mi mano".14 Entonces, ¿Dios existe? Mirando todos estos hechos, uno puede concluir que un amoroso Dios existe y puede ser conocido en una manera personal e intima. Si tú necesitas más información acerca de la divinidad de Jesús, o de la existencia de Dios, o si tú tienes preguntas importantes similares, por favor contáctanos por correo electrónico. INVITÉ A JESUS A ENTRAR EN MI VIDA (A CONTINUACIÓN INFORMACIÓN IMPORTANTE)... ME GUSTARÍA INVITAR A JESUS A ENTRAR EN MI VIDA, PERO NECESITO MAS INFORMACIÓN... (1) Romanos 1:19-21; (2) Jeremías 29:13-14; (3) R.E.D. Clark, Creation (La Creación) London: Tyndale Press, 1946, p. 20; (4-7) The Wonders of God's Creation, (Las Maravillas de la Creación de Dios) Moody Institute of Science, Chicago, IL; (8) San Juan 8:12; (9) San Juan 14:6; (10) San Juan 14:11; (11) Jeremías 31:3; (12) San Juan 3:16; (13) Apocalipsis 3:20; (14) San Juan 10:27-29 link: http://www.youtube.com/watch?v=wGladJ1w0NY link: http://www.youtube.com/watch?v=Eitln31J1oI link: http://www.youtube.com/watch?v=t2o7avActms link: http://www.youtube.com/watch?v=bQNikeLRJQw link: http://www.youtube.com/watch?v=CvWBGANEXps link: http://www.youtube.com/watch?v=XlN7O1YRdvU&src_vid=CvWBGANEXps&feature=iv&annotation_id=annotation_667570989 link: http://www.youtube.com/watch?v=P8MdZvOkz7M link: http://www.youtube.com/watch?v=YXKcJdinRSc
Lucas 22:31-32 dice: Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Todos conocemos este pasaje cuando Jesús profetizó que Pedro lo negaría, pero lo que más me impacta es la frase: “Que tu fe no falte”. Porque eso significa que la fe puede faltarnos en algún momento, aunque yo aprendí que Dios nos ha dado a cada uno la medida de fe que nos sostendrá siempre. Entonces, ¿a veces nos da fe y a veces nos la quita? ¿Por qué nos falta la fe en ciertos momentos? Claro que Dios nos ha dado una fe particular y personal que nos sirve para enfrentar nuestros retos, pero de nosotros depende que nunca nos falte. Pedro, por ejemplo, necesitó una fe diferente a lo largo de su vida. Cuando caminó sobre el agua y luego se hundió, vemos que tenía fe, pero luego, en un instante, la perdió. Después, necesitó fe para aprender con el Señor, aunque luego, la perdió al momento de negarlo. Por eso, Jesús le dijo que rogaba para que su fe no le faltara y así fue, porque se convirtió en el apóstol que confirmó a miles. Entonces, es posible que la fe nos falte en algún momento, pero nuestra responsabilidad es que nunca falte, sino que aumente. Seguramente, cuando sales de la iglesia, llevas bien puestos los pantalones y te sientes dispuesto a conquistar el mundo. Podrías decir: “Ahora sí conseguiré el aumento de sueldo que deseo”. Pero si a al primer intento no lo logras, poco a poco, tu fe decae. Algunos salen convencidos de que es el momento para encontrar novia o novio, pero luego de algunos días van decepcionándose y pierden la fe. Ya no pides gustos sobre la persona ideal, sino que le pides a Dios que te mande ¡alguien que por lo menos respire! Eso no puede suceder. Tu fe no debe faltarte, al contrario, debe fortalecerse frente a las adversidades. De hecho, la dificultad comienza cuando le pides algo a Dios, de lo contrario no necesitaríamos fe. Al momento de decidirte a emprender algo, viene el problema, la resistencia. En ese momento es cuando necesitamos apretarnos más los pantalones y demostrar que creemos de verdad. Por ejemplo, al enviar a Moisés a liberar al pueblo, Dios le dijo que endurecería el corazón de Faraón. ¿Por qué endurecerlo si lo que necesitaba era que lo ablandara? Porque el Señor necesitaba ver la convicción de Moisés y de Su pueblo, ya que es necesario tener carácter para pedir bendición y también para recibirla, administrarla y compartirla. Pedir con fe y obtener lo que deseamos es solamente el inicio del camino hacia el éxito que culmina al alcanzar el beneficio de quienes nos rodean. Yo siempre le pedí con fe al Señor que me ayudara a predicar como mi padre. Ahora puedo decir que Dios me ha dado lo que pedí, pero alcanzarlo es solo el principio, ya que las dificultades siempre se presentan, pero mi fe no ha decaído, al contrario, se ha fortalecido para avanzar. Recuerdo que la primera vez que prediqué, a los 11 años de edad, creo que nadie me comprendió porque lloré durante todo el tiempo que hablé. En otra oportunidad, mi líder tuvo que terminar la prédica porque me enredé todo y el mensaje no quedó claro. Todos somos zarandeados en algún momento y nuestra fe debe ser fuerte para sostenernos. A veces tu fe te dice que estás listo para invertir en el negocio que deseas, pero al ver que la inversión requiere hacer sacrificios, dudas y eres zarandeado. O por ejemplo, cuando decidimos comenzar una dieta, estamos convencidos de que es el momento, pero somos zarandeados al ver que otros comen pizza u otras comidas deliciosas. Tu fe es probada en todo momento y no debes ceder ante la adversidad. No más excusas 1 Samuel 17:34-36 relata: David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Cuando quiero aprender acerca de la fe, me gusta leer sobre los héroes de quienes habla Hebreos 11. Personalmente me gusta ponerme en los zapatos de esas personas. Imagino qué hubiera hecho si me toca cuidar a las ovejas de mi padre y veo un león o un oso llevándose a una. ¡Seguramente corro pero para el lado contrario a donde va el león Pero David los enfrentaba, tal como hizo con Goliat. Eso es usar la fe al extremo, sin excusas. Estoy seguro de que si mi papá hiciera un inventario de las ovejas y ve que falta una, no me regañaría si le explico que se la llevó un león. Como tú no regañarías a tu hijo si no enfrenta y mata a un ladrón que entra a tu casa. Cualquier padre le diría a su hijo: “Qué bueno que estás bien y no te sucedió nada, lo material se recupera”. Así que David tenía la excusa perfecta para no usar su fe y evitar al león o al gigante. De hecho, nadie le pidió que se enfrentara a Goliat. Al contrario, el rey Saúl le pidió que no lo hiciera porque estaba en desventaja. Sin embargo, David usó su medida de fe y logró más de lo que le pedían. ¿Hasta cuándo pondremos excusas para no utilizar nuestra fe? Abraham tenía la excusa perfecta para no creer por un hijo. Pudo decirle a Dios: “Mira, estoy casi muerto”. Noé también tenía la excusa perfecta para no creer y evitar construir el arca ya que nunca había llovido, pero no buscaron excusas y continuaron creyendo a pesar de todo. Muchas veces utilizamos excusas para librarnos de la culpa, al ver que no logramos hacer realidad las promesas de Dios en nuestra vida. Los jóvenes se excusan en el abandono de sus padres para no estudiar o andar en malos pasos, los trabajadores se excusan en la actitud exigente de los jefes para no esforzarse y comprometerse con sus metas, los empresarios se excusan en la difícil situación del país para no invertir y hacer crecer sus negocios. Claro que son excusas perfectas y válidas, pero aunque todo esté en contra, debemos decir: “Dios está conmigo y ¡derrotaré al devorador!” ¡Llénate de fe y deja las excusas a un lado para lograr lo que te propones! De hortaliza a héroe Lucas 17:6 explica: Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. Marcos 4:30-32 también comparte: Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. Jesús comparó la fe con el grano de mostaza pero no porque fuera pequeña como este, sino porque la fe, como el grano, debe rebasar las expectativas y llegar a ser la más grande. El Señor no dijo: “Que tu fe sea pequeña como el grano de mostaza”, dijo que imitáramos al grano de mostaza que crece muchísimo. Al pensarlo, este grano de mostaza también tenía la excusa perfecta para no crecer porque es la más pequeña de las semillas, pero no buscó excusas y se convierte en un árbol enorme. Entonces tenemos dos parámetros, el del grano de mostaza y el de los héroes. ¿Cuál seguirás? Te desafío a ser como los héroes que van más allá de toda expectativa humana y confían totalmente en el Señor. En mi grupo de amistad, cuando llega el momento de pedir, me gusta hacer petición por cosas materiales porque sé que a mi Padre puedo pedirle todo lo que deseo, no solo lo que necesito. Por eso, en el Padre Nuestro le pedimos el pan de cada día para hoy, es decir que pedimos abundancia. Entonces, yo pido una computadora nueva para el semestre, además de bendición y prosperidad para mi familia. Imagina que en tu grupo una pareja de ancianos pidiera un hijo o que un amigo pidiera que Dios le ayude a construir un bunker en su casa porque él y su familia repoblarán la tierra luego de la extinción. ¡Seguramente pensarías que están locos! Pues justamente eso es lo que sucedió con Abraham y Noé. Todos pensaban que estaban dementes, pero ellos creyeron esperanza contra esperanza, no pusieron excusas y lograron el propósito para el cual estaban llamados. Ellos fueron más allá, no tuvieron fe de semillas de mostaza sino de héroes. Los mismo debemos hacer nosotros. Si pides por tener una clínica médica, atrévete a pedir como semilla de mostaza y pide varias clínicas, pero luego, atrévete a ser un héroe y pide un hospital. Siempre busca ir más allá con tu medida de fe, sin excusas ni pretextos. Si pedías porque tu hijo volviera a casa, ahora pide porque sea el joven que enseñe valores a toda tu comunidad, y más aún, pide como héroe porque llegue a ser el predicador más grande de tu país. Si tienes una pequeña cafetería, usa tu fe como el grano de mostaza que se convierte en la más grande de la hortalizas y pide un restaurante, pero luego, atrévete a usar tu fe como un héroe y pide por una cadena de restaurantes en toda Latinoamérica. Si nos atrevemos a usar nuestra fe sin excusas, estoy seguro de que seremos los héroes del libro de Dios que leerán las futuras generaciones. Cuéntale tus sueños a las personas para que te vean como un loco. Porque llegará el día cuando vean que lograste hacer tus sueños realidad. Si Dios lo ha puesto en tu corazón es porque quiere que lo logres. ¡Inyecta la fe de los héroes a tus peticiones, supera la fe de la hortaliza más grande y verás que alcanzarás nuevas alturas!
La parábola del buen samaritano está llena de lecciones para nuestra vida. Con ella aprendemos sobre la actitud correcta con quienes nos necesitan. No debemos ser indiferentes como el sacerdote y el levita que pasaron de largo frente al hombre medio muerto, al contrario, debemos ser como el samaritano quien curó al herido y llevó a un mesón donde pidió que lo atendieran hasta que volviera. Con esta Palabra, el Señor nos instruye para que seamos de aquellos que ayudan al prójimo y, de esa forma, aprovechan la oportunidad que el cielo les da para recibir bendición. El Señor realmente no se queda con nada y devuelve el ciento por uno cuando somos generosos, así que muévete a misericordia y ayuda a tu prójimo. Por sobre nuestra necesidad están las necesidades de otros y cuando ayudas, el cielo te da más de lo que esperas. La parábola también nos enseña sobre la adversidad que puede alcanzarnos a todos, así como alcanzó a ese hombre a quien asaltaron y dejaron mal herido. Los problemas llegan, incluso siendo cristianos y viviendo según los mandamientos del Señor. Al experimentar esas situaciones difíciles, descubrimos tres cosas: la fortaleza de nuestro carácter, el fundamento de nuestra vida y el proceso de transformación que nos hace nuevas personas, mejores o peores, pero siempre diferentes. Nuestras emociones son lo primero que debemos cuidar al pasar por una situación difícil. Ante una dificultad, nunca te dejes llevar por los impulsos de tu corazón. Contrólate, entrégate en manos del Señor y no blasfemes contra Su amor. Cuando tengas problemas, no seas de esos que reciben la Palabra con gozo pero no echan raíces y no son capaces de mantenerse firmes en la fe ante la prueba1. Demuestra que el Señor es el sólido fundamento de tu vida y confías en que te sostendrá en momentos de dificultad. Alábale siempre y en todo momento, aún cuando estés afligido y triste porque Él es quien te sustenta siempre. Debes ser firme en tus convicciones y permitir que Su Palabra eche raíz en tu corazón para que sea tu consuelo en todo momento, incluso cuando otros te digan: “¿Mira lo que te está pasando, para qué vas a la iglesia?” En ese momento el cielo, la tierra y el mismo infierno están esperando escuchar lo que responderemos a quien nos habla así, porque podemos pecar contra Dios y cerrarnos la oportunidad de vencer. La Biblia nos habla de Job, un hombre que perdió todo cuanto tenía. Le robaros su ganado, se quemaron sus tierras y murieron sus hijos ¡todo el mismo día! Sin embargo, él nunca pecó contra Dios, al contrario, lo adoró diciendo que Él da y también puede quitar2. Cuídate de no pecar y no te dejes dominar por tus emociones cuando la adversidad toque a tu puerta. Aunque triste, pero confiado, entrégate al Señor para salir fortalecido de cualquier situación. Tu fe debe ser la roca que fundamenta tu vida en cualquier momento. Debes ser hombre sensato y prudente3 que construye su existencia sobre la convicción de que Dios es fiel y cumple Sus promesas, incluso en medio de las dificultades. Además, debes asegurarte de que tu casa también confíe en el Señor, porque no hay nada peor que una familia dividida por los problemas y desorientada por la confusión del mundo. Tú y tu casa deben poner sus ojos en las promesas de Dios, siempre. Ellos deben imitarte al ver que enfrentas las dificultades de pie, con fe en un futuro mejor. Debemos compartir lo que tenemos, especialmente nuestra fe en el Señor para ayudar a otros a ver a través de Sus ojos y no a través de los ojos del mundo que desea vernos derrotados. Demuestra que tu casa está construida sobre roca fuerte y que crees en Dios quien te ha salvado y te guardará en momentos de dificultad. Recuérdale a todos que siete veces cae el justo y se vuelve a levantar, cuéntale al mundo que todas las cosas te ayudan a bien porque amas a Dios y que por eso, todo lo puedes en Cristo que te fortalece. Si lo proclamas con seguridad, verás que la fuerza de la fe te levantará y te ayudará a vencer. No te apartes del Señor porque a Su lado la tormenta será menos intensa. Las dificultades siempre vienen pero se van más rápido cuando las soportas junto a tu Padre Celestial. Cuando enfrentamos problemas sabemos que Dios está trabajando en nosotros, nos está formando para que veamos cumplidas Sus promesas. Recuerda que la tribulación es momentánea y todo tiene un propósito de bien. Agradécele al Señor cada momento de tu vida, incluso los difíciles y dolorosos porque son antesala de la gloria que está por venir. Asegúrale que Su Palabra es tu fundamento y que tienes fe porque a Su lado eres más que vencedor. 1 En Lucas 8:13 Jesús explica la parábola de la semilla que cae en diferentes tipos de suelo: Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. 2 En Job 1:20-22 leemos lo que dijo: Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno. 3En Mateo 7:24-27 Jesús dice: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Nuestra vida debe reflejar la integridad que hemos aprendido del Señor. Él debe santificar completamente nuestro espíritu, alma y cuerpo para que seamos irreprensibles y santos1. Hemos sido creados como vencedores y debemos demostrarlo siempre para decir como Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. Estas palabras reflejan la integridad necesaria para vencer, porque no basta con llegar a la meta, ya que también es necesario hacerlo bien, superando los obstáculos con la actitud correcta. Así que, en todo momento, debemos aprender a guardar nuestro corazón. Ya que nosotros somos nuestro enemigo si le abrimos las puertas a la tentación. Por eso, Pablo le dijo a su discípulo Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo”, porque somos nosotros quienes podemos cerrar las puertas al pecado y abrírselas a la gracia del Señor. Qué bueno es llegar a la edad madura con la frente en alto y poder decir a tus hijos: “Imítame, actúa como me has visto actuar a mi”. La integridad trae frutos lindos, pero hay que pelearlos, ya que la tentación está siempre rondando. El mismo Jesús conoció la tentación en muchas oportunidades, especialmente en el desierto cuando el diablo lo quería obligar a demostrar que era hijo de Dios. Así que no hay quien diga: “No seré tentado”. Y el reto es lograr que nada en el mundo te robe el propósito por el que fuiste rescatado de las tinieblas, porque debes tener presente que todas las bendiciones se sostienen por la integridad. El Señor, quien nos da gracia y gloria, quien es nuestro escudo, también otorga bien a quienes andan en integridad2, pero también podemos perderlo todo, si lo rechazamos. Tal como sucedió en Gadara, donde Jesús liberó a un endemoniado, haciendo que los demonios se trasladaran a unos cerdos. Entonces, los habitantes del pueblo echaron a Jesús por amor a esos cerdos que se había tirado a un precipicio. No cabe duda que la insensatez puede robarnos todo lo que deseamos alcanzar. Por eso, debemos aprender a no dejarnos manipular por el mundo que es seducción. Santifícate para vivir en integridad y gozar de buenos frutos en tu familia y en tu ministerio. Preséntate delante de Dios, confiésate con Él, deja que escudriñe tu interior, para que te lave con la sangre del Cordero. Eliseo envió a Naamán a lavarse siete veces para que sanara de la lepra y Jesús derramó Su sangre más de siete veces para que fuéramos limpios de pecado y recibiéramos la salvación. Así que santificarnos en integridad es una necesidad urgente. Personalmente, todos los días, dedico 15 a 20 minutos para santificarme. Hazlo tú también. Inicia con tu cuerpo, presentándole al Señor tus ojos, tus oídos y tu boca. Pídele que tome lo que ves, que no solamente te aleje de la malicia, sino que te llene de benignidad y discernimiento para ver Su gloria, para que te haga un visionario, alguien que use los ojos de la fe. También pídele que libre de contaminación tus oídos para que rechacen las malas conversaciones y chismes, y se preparen a escuchar Su voz con claridad. Luego, pídele que lave tu boca para que hable solamente lo bueno. Proclama bendición y elimina las palabras duras, abusivas o incorrectas. Preséntale tus manos para que sean Su instrumento, que prodiguen amor, no violencia, que se levanten delante de Él y sirvan para consuelo de muchos. Además, entrégale tus pies para que santifique tus pasos y te ayude a caminar por sendas correctas que te lleven a Él. Recuerda que somos templo del Espíritu Santo, fuimos comprados con Su sangre y debemos ser digna morada para Él. Luego de santificar tu cuerpo, concéntrate en tu alma y pídele que te haga victorioso de todas las batallas que se libran en tu mente, que es como el jardín que debes cultivar con buenos pensamientos. Lleva todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo Jesús. Seguidamente trata con tus emociones, desecha la ira y pídele al Señor Sus dones de amor, gozo, paz, fe, bondad, paciencia, mansedumbre y benignidad. Pon tu voluntad delante de Dios y pídele que se haga Su voluntad en tu vida. Cuando le pidas como David que Su Espíritu te sustente, la integridad tomará su lugar en tu corazón. Santifícate todos los días y rechaza la tentación. Dale gracias por guardarte, por limpiarte de toda contaminación con Su sangre. Proclámalo como Señor de tu cuerpo, alma y espíritu, así verás Su gracia y gloria en todo lo que hagas. 1 1 tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 2 Salmo 84:11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.
Lucas 22:31-32 dice: Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Todos conocemos este pasaje cuando Jesús profetizó que Pedro lo negaría, pero lo que más me impacta es la frase: “Que tu fe no falte”. Porque eso significa que la fe puede faltarnos en algún momento, aunque yo aprendí que Dios nos ha dado a cada uno la medida de fe que nos sostendrá siempre. Entonces, ¿a veces nos da fe y a veces nos la quita? ¿Por qué nos falta la fe en ciertos momentos? Claro que Dios nos ha dado una fe particular y personal que nos sirve para enfrentar nuestros retos, pero de nosotros depende que nunca nos falte. Pedro, por ejemplo, necesitó una fe diferente a lo largo de su vida. Cuando caminó sobre el agua y luego se hundió, vemos que tenía fe, pero luego, en un instante, la perdió. Después, necesitó fe para aprender con el Señor, aunque luego, la perdió al momento de negarlo. Por eso, Jesús le dijo que rogaba para que su fe no le faltara y así fue, porque se convirtió en el apóstol que confirmó a miles. Entonces, es posible que la fe nos falte en algún momento, pero nuestra responsabilidad es que nunca falte, sino que aumente. Seguramente, cuando sales de la iglesia, llevas bien puestos los pantalones y te sientes dispuesto a conquistar el mundo. Podrías decir: “Ahora sí conseguiré el aumento de sueldo que deseo”. Pero si a al primer intento no lo logras, poco a poco, tu fe decae. Algunos salen convencidos de que es el momento para encontrar novia o novio, pero luego de algunos días van decepcionándose y pierden la fe. Ya no pides gustos sobre la persona ideal, sino que le pides a Dios que te mande ¡alguien que por lo menos respire! Eso no puede suceder. Tu fe no debe faltarte, al contrario, debe fortalecerse frente a las adversidades. De hecho, la dificultad comienza cuando le pides algo a Dios, de lo contrario no necesitaríamos fe. Al momento de decidirte a emprender algo, viene el problema, la resistencia. En ese momento es cuando necesitamos apretarnos más los pantalones y demostrar que creemos de verdad. Por ejemplo, al enviar a Moisés a liberar al pueblo, Dios le dijo que endurecería el corazón de Faraón. ¿Por qué endurecerlo si lo que necesitaba era que lo ablandara? Porque el Señor necesitaba ver la convicción de Moisés y de Su pueblo, ya que es necesario tener carácter para pedir bendición y también para recibirla, administrarla y compartirla. Pedir con fe y obtener lo que deseamos es solamente el inicio del camino hacia el éxito que culmina al alcanzar el beneficio de quienes nos rodean. Yo siempre le pedí con fe al Señor que me ayudara a predicar como mi padre. Ahora puedo decir que Dios me ha dado lo que pedí, pero alcanzarlo es solo el principio, ya que las dificultades siempre se presentan, pero mi fe no ha decaído, al contrario, se ha fortalecido para avanzar. Recuerdo que la primera vez que prediqué, a los 11 años de edad, creo que nadie me comprendió porque lloré durante todo el tiempo que hablé. En otra oportunidad, mi líder tuvo que terminar la prédica porque me enredé todo y el mensaje no quedó claro. Todos somos zarandeados en algún momento y nuestra fe debe ser fuerte para sostenernos. A veces tu fe te dice que estás listo para invertir en el negocio que deseas, pero al ver que la inversión requiere hacer sacrificios, dudas y eres zarandeado. O por ejemplo, cuando decidimos comenzar una dieta, estamos convencidos de que es el momento, pero somos zarandeados al ver que otros comen pizza u otras comidas deliciosas. Tu fe es probada en todo momento y no debes ceder ante la adversidad. No más excusas 1 Samuel 17:34-36 relata: David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Cuando quiero aprender acerca de la fe, me gusta leer sobre los héroes de quienes habla Hebreos 11. Personalmente me gusta ponerme en los zapatos de esas personas. Imagino qué hubiera hecho si me toca cuidar a las ovejas de mi padre y veo un león o un oso llevándose a una. ¡Seguramente corro pero para el lado contrario a donde va el león Pero David los enfrentaba, tal como hizo con Goliat. Eso es usar la fe al extremo, sin excusas. Estoy seguro de que si mi papá hiciera un inventario de las ovejas y ve que falta una, no me regañaría si le explico que se la llevó un león. Como tú no regañarías a tu hijo si no enfrenta y mata a un ladrón que entra a tu casa. Cualquier padre le diría a su hijo: “Qué bueno que estás bien y no te sucedió nada, lo material se recupera”. Así que David tenía la excusa perfecta para no usar su fe y evitar al león o al gigante. De hecho, nadie le pidió que se enfrentara a Goliat. Al contrario, el rey Saúl le pidió que no lo hiciera porque estaba en desventaja. Sin embargo, David usó su medida de fe y logró más de lo que le pedían. ¿Hasta cuándo pondremos excusas para no utilizar nuestra fe? Abraham tenía la excusa perfecta para no creer por un hijo. Pudo decirle a Dios: “Mira, estoy casi muerto”. Noé también tenía la excusa perfecta para no creer y evitar construir el arca ya que nunca había llovido, pero no buscaron excusas y continuaron creyendo a pesar de todo. Muchas veces utilizamos excusas para librarnos de la culpa, al ver que no logramos hacer realidad las promesas de Dios en nuestra vida. Los jóvenes se excusan en el abandono de sus padres para no estudiar o andar en malos pasos, los trabajadores se excusan en la actitud exigente de los jefes para no esforzarse y comprometerse con sus metas, los empresarios se excusan en la difícil situación del país para no invertir y hacer crecer sus negocios. Claro que son excusas perfectas y válidas, pero aunque todo esté en contra, debemos decir: “Dios está conmigo y ¡derrotaré al devorador!” ¡Llénate de fe y deja las excusas a un lado para lograr lo que te propones! De hortaliza a héroe Lucas 17:6 explica: Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. Marcos 4:30-32 también comparte: Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. Jesús comparó la fe con el grano de mostaza pero no porque fuera pequeña como este, sino porque la fe, como el grano, debe rebasar las expectativas y llegar a ser la más grande. El Señor no dijo: “Que tu fe sea pequeña como el grano de mostaza”, dijo que imitáramos al grano de mostaza que crece muchísimo. Al pensarlo, este grano de mostaza también tenía la excusa perfecta para no crecer porque es la más pequeña de las semillas, pero no buscó excusas y se convierte en un árbol enorme. Entonces tenemos dos parámetros, el del grano de mostaza y el de los héroes. ¿Cuál seguirás? Te desafío a ser como los héroes que van más allá de toda expectativa humana y confían totalmente en el Señor. En mi grupo de amistad, cuando llega el momento de pedir, me gusta hacer petición por cosas materiales porque sé que a mi Padre puedo pedirle todo lo que deseo, no solo lo que necesito. Por eso, en el Padre Nuestro le pedimos el pan de cada día para hoy, es decir que pedimos abundancia. Entonces, yo pido una computadora nueva para el semestre, además de bendición y prosperidad para mi familia. Imagina que en tu grupo una pareja de ancianos pidiera un hijo o que un amigo pidiera que Dios le ayude a construir un bunker en su casa porque él y su familia repoblarán la tierra luego de la extinción. ¡Seguramente pensarías que están locos! Pues justamente eso es lo que sucedió con Abraham y Noé. Todos pensaban que estaban dementes, pero ellos creyeron esperanza contra esperanza, no pusieron excusas y lograron el propósito para el cual estaban llamados. Ellos fueron más allá, no tuvieron fe de semillas de mostaza sino de héroes. Los mismo debemos hacer nosotros. Si pides por tener una clínica médica, atrévete a pedir como semilla de mostaza y pide varias clínicas, pero luego, atrévete a ser un héroe y pide un hospital. Siempre busca ir más allá con tu medida de fe, sin excusas ni pretextos. Si pedías porque tu hijo volviera a casa, ahora pide porque sea el joven que enseñe valores a toda tu comunidad, y más aún, pide como héroe porque llegue a ser el predicador más grande de tu país. Si tienes una pequeña cafetería, usa tu fe como el grano de mostaza que se convierte en la más grande de la hortalizas y pide un restaurante, pero luego, atrévete a usar tu fe como un héroe y pide por una cadena de restaurantes en toda Latinoamérica. Si nos atrevemos a usar nuestra fe sin excusas, estoy seguro de que seremos los héroes del libro de Dios que leerán las futuras generaciones. Cuéntale tus sueños a las personas para que te vean como un loco. Porque llegará el día cuando vean que lograste hacer tus sueños realidad. Si Dios lo ha puesto en tu corazón es porque quiere que lo logres. ¡Inyecta la fe de los héroes a tus peticiones, supera la fe de la hortaliza más grande y verás que alcanzarás nuevas alturas!
Luego de meditar en la Palabra, he descubierto que el caso del pueblo de Israel nos ofrece una valiosa enseñanza sobre las oportunidades que tenemos como hijos de Dios. Muchos piensan que los gigantes de la Tierra Prometida estaban allí para impedir que los israelitas la conquistaran, pero es al contrario. Esos gigantes prácticamente cuidaban la tierra porque no permitieron que nadie más que los elegidos del Señor la conquistaran. Quizá otros pueblos lo intentaron, pero solamente el pueblo de Dios tenía la fe para conquistarla porque conocía Su poder y estaban llenos del Espíritu Santo. ¡Tú puedes conquistar lo que otros no logran porque tienes fe y conoces al Señor quien te ayudará a derribar esos gigantes que han cuidado lo que te pertenece! Hay gigantes guardando tu bendición, pero debes luchar por alcanzarla porque sólo lo lograremos quienes confiamos en el poder de Dios. Los gigantes no pueden derrotar a los hijos del Señor, así que aprovecha esa oportunidad y toma lo que te corresponde. La gente se queja de las oportunidades que otros tienes, pero no se dan cuenta de las que desperdician. Por ejemplo, de las personas que tuvieron oportunidad de ir al colegio, sólo una pequeña cantidad aprovecharon el tiempo y obtuvieron buenas calificaciones, el resto, desaprovechó la misma oportunidad. De los millones de personas que tienen una Biblia, solamente un pequeño porcentaje ha aprovechado esa oportunidad y la ha leído, por lo que está preparada con fe y Palabra para vivir mejor. ¿Lo ves? Muchos tienen su oportunidad pero no la aprovechan. No puedes quejarte de las oportunidades que no tienes, si desaprovechas las que te han dado. Hace un tiempo, cuando dimos la oportunidad de visitar la construcción del nuevo templo, muchos la aprovecharon, pero otros no. En una de esas visitas, cuando hice el llamado para que las personas entregaran su vida a Cristo, se acercó un joven en silla de ruedas, oramos y fue evidente que su vida se llenó del Señor. Luego, al salir, noté que se acercaba a un taxi y asumí que alguien lo había llevado, pero me sorprendí cuando vi que la persona que le ayudaba a movilizarse, ¡lo acomodó en el asiento del chofer! Entonces, descubrí que ese joven era digno de admiración porque realmente aprovechaba las oportunidades que tenía, incluso superando sus limitaciones. ¡Era increíble! Estoy seguro que el Señor le recompensará con abundancia porque es una persona que no desperdicia sus talentos, no se dejó vencer y aprendió a salir adelante cuando otros hubieran encontrado la excusa perfecta para fracasar. No hay oportunidad pequeña Algunas personas se llenan de amargura y resentimiento porque desean las oportunidades que otros tienen y no aprovechan las propias que les parecen pequeñas. La vida no se trata de grandes oportunidades, sino de sacarle provecho a las que tenemos. Yo agradezco la oportunidad que Dios me brinda para organizar Noches de Gloria y me siento honrado de que Él me use para beneficiar a miles. Pero no siempre fue así, ya que organizar grandes cruzadas de milagros ha sido una bendición que vino con el tiempo y mucho esfuerzo. Antes, mi oportunidad era darle Palabra a las personas en el bus de transporte colectivo y la aprovechaba con la misma emoción que me mueve ahora en un estadio repleto de gente. En ese momento, me llenaba de satisfacción ver el agradecimiento en los ojos de quienes leían la Palabra que les escribía en el ticket de bus. Ahora, me sucede lo mismo ante los increíbles milagros que el Señor hace en Noches de Gloria. Ambas son oportunidades de llevar al Señor al corazón de las personas y las he aprovechado, sin quejarme o añorar lo que otros pastores o ministros tengan. Por pequeñas que a otros les parezcan, para mí, son enormes oportunidades y no las desperdicio. Tu sociedad y tu entorno familiar mejorarán cuando dejes de quejarte, hagas a un lado el resentimiento y la amargura para aprovechar las oportunidades que Dios te regala. Las oportunidades para producir Mateo 25:14-30 relata la parábola de los talentos: Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. La parábola de los talentos nos revela valiosos principios de productividad y oportunidades. Pero antes de analizarlos detalladamente, es bueno reflexionar en lo importante que es la actitud para ser realmente productivo. Al leer la parábola, vemos que el siervo improductivo era insolente y arrogante porque fue el único que se jactó que conocer a su señor y no era así. Le dijo que había enterrado el talento por miedo, porque ¡sabía que era mezquino y exigiría resultados que no merecía! ¿Desde cuándo es permitido hablarle así a la persona que ha confiado en tus capacidades y te ha entregado lo suyo para que produzcas algo bueno? Nadie mezquino y egoísta entrega lo propio para que otros trabajen y se beneficien. Así que ten mucho cuidado de no criticar a tu jefe quien firma tu cheque de salario cada mes. No desperdicies la oportunidad que tienes de trabajar y ser productivo. Si leemos con detenimiento, verás que los dos siervos productivos no alardearon de conocer al señor que les confió su dinero. Y sucede muchas veces que el empleado negligente e inútil se dice “amigo y persona de confianza” de la persona a quien critica. Cuídate de no ser siervo inútil, improductivo y prepotente. Luego de esta reflexión sobre una buena actitud, veamos la lección sobre productividad según las leyes del Reino. Primero confirmamos que todos recibieron de acuerdo a su capacidad , uno recibió 5 talentos, otro 2 y el tercero recibió 1 talento. El capital que se repartió en total fue de 8 talentos y en el cuadro podemos ver los porcentajes que representa cada cantidad para el total: Aunque para el dueño era poco lo que recibió el primero, para esa persona era todo lo que tenía para producir. Esto nos enseña que debemos ver lo que tenemos, sea mucho o poco, como la oportunidad que nos dan para demostrar que somos productivos. Tal vez no estudias en el mejor colegio del país, pero tienes la posibilidad de estudiar y debes aprovecharla. ¡Yuju! Haz bien lo que te corresponde, donde sea que te encuentres, porque esa es tu oportunidad, es todo lo que tienes para salir adelante y no debes desperdiciarlo con lamentos. Ahora, veamos lo que cada siervo produjo con lo que recibió: En total, produjeron 7 talentos, pero el tercer siervo no produjo nada, por eso tiene el 0% y es impactante ver que al sacar el cálculo de la producción total, sumando lo que recibieron, quien no trabajó y se quedó con el mismo talento que recibió desde el inicio, tiene un 6.66%, el número de la bestia en el libro de Apocalipsis, es decir que recibir y no producir nos aleja de Dios. Él te ha dado inteligencia, pero tú debes estudiar y superarte; te ha dado trabajo, pero tú debes levantarte temprano y aprovecharlo; te ha dado cónyuge, pero de ti depende cómo lo trates y seas feliz en el matrimonio. Dios no se esforzará por ti, eres tú quien debe producir con lo que has recibido. Ahora que ya vimos lo que cada uno recibió, y lo que produjo, analicemos lo que el amo hizo para redistribuir los bienes y recompensar a quien se esforzó: Al siervo necio le quitaron el talento y se lo dieron a quien más había recibido y duplicó lo que tenía. Por eso, ahora vemos que tiene 11 talentos que representan el 73.3% del total de bienes. Algunos podrían decir que es una distribución injusta, pero la ley del Señor es que recibirá más, quien lo merezca. Es similar al criterio que tienen los patrocinadores con los deportistas, ya que reciben más patrocinio de marcas los que tienen alto rendimiento porque exhiben mejor lo que promocionan y proyectan imagen de éxito. Entonces, un deportista con bajo rendimiento podría decirle a un patrocinador: “Benefíciame con publicitar tu marca, yo lo necesito más que el otro deportista que gana mucho dinero con los torneos”. Pero el patrocinador le respondería: “Es cierto que tú lo necesitas, pero el deportista exitoso lo merece”. Hay un momento cuando Dios te da porque lo necesitas, pero llega el momento cuando te promueve porque lo mereces. ¡Esfuérzate para llegar a ese nivel y recibir lo que mereces por trabajar duro y ser productivo! En esta última tabla a continuación, vemos un resumen de la productividad de los tres siervos. Al analizarla, vemos que Dios les dio a todos, aunque no todos fueron productivos y recibió recompensa extra quien más se esforzó. Por ello, el tercer siervo, quien al inicio tuvo el 12.5% del total de bienes, bajó al 6.66% porque fue improductivo, y al final se quedó sin nada. Poco a poco se logra mucho Dios siempre ve tu esfuerzo, aunque a veces pierdas y otras veces ganes, Él recompensa la voluntad y buena actitud ante los retos. En la parábola vemos que el amo le dijo al siervo negligente que debería haber entregado el talento a los banqueros para que, por lo menos, ganara intereses. Si el siervo lo hubiera hecho, en 3 años, con un interés del 8%, le hubiera devuelto 1.45 talentos a su amo. No es mucho pero era algo y seguramente con eso, el inversionista se hubiera conformado, pero lo terrible fue la actitud pasiva y prepotente. Los otros siervos seguramente no tuvieron éxito al inicio, quizá perdieron en algún momento porque la Palabra dice que entregaron cuentas luego “mucho tiempo”, así que lo importante es demostrar que tenemos la actitud correcta y trabajamos por avanzar cada día, aunque no sea mucho, aunque sea un pequeño porcentaje, pero debemos producir y mejorar en relación con el día anterior. Recuerda que poco a poco se alcanza mucho. En el listado de las empresas más exitosas del mundo, vemos que Apple, en 5 años, alcanzó un 45% de utilidades; otra empresa que se dedica a manejar recursos naturales rindió el 41% y una que trabaja en producción de energía obtuvo el 35% en los mismos 5 años. Nadie alcanza el 100% de su capacidad en corto tiempo porque todo requiere esfuerzo y constancia. No te compares con otros, esfuérzate por superar tus propios parámetros. Cada día debes hacer un pequeño esfuerzo por ser mejor padre, esposo y trabajador. Los 5 minutos que hoy llegaste más temprano al trabajo rendirán más frutos que ayer. Los 10 minutos extras que estudiaste hoy serán la diferencia en la nota de mañana. No lo dudes, tu esfuerzo verá la recompensa. El hijo pródigo es un buen ejemplo del proceso que debemos seguir para ser productivos porque dijo que se levantaría, iría donde su padre y le pediría perdón. Es decir que debemos planificar lo que haremos y luego, ejecutarlo con el objetivo claro en mente. Toma en cuenta que según las estadísticas, el 20% de lo que hacemos provoca el 80% de nuestros resultados. Significa que el 20% de lo que predico impacta en el 80% de las personas; el 20% de los empleados de una empresa producen el 80% de las ganancias que se obtienen; por ello, el 20% de las personas poseen el 80% de las riquezas del mundo. Esfuérzate por ser parte de ese 20% de personas que genera beneficios propios y para su comunidad. Recuerda que los cambios pequeños producen grandes resultados. Cierta vez, un panadero triplicó sus ventas al comprar un ventilador y ponerlo frente al pan recién horneado, para que el olor atrajera la atención de los clientes. ¡Ese pequeño cambio generó un gran resultado! Así que no hay más excusas para ser productivo, no esperes grandes oportunidades, no esperes cambios radicales en poco tiempo, asume el compromiso de esforzarte día a día y superar poco a poco tus dificultades, pero con tenacidad y entusiasmo, dando lo mejor de ti en cada oportunidad. Agradécele al Señor los talentos que te ha confiado y prométele que los aprovecharás al máximo, multiplicando todo lo que te ha dado y lo que te dará, para beneficio de muchos y gloria Suya.
En la guerra se dice que de nada sirven las armas si no se saben usar. Lo mismo sucede en el plano espiritual, ya que de nada sirve decir que creemos en las promesas del Señor, si no tenemos el valor para enfrentar las situaciones y provocar que Sus planes se cumplan. ¿Por qué no te has animado a desarrollar ese negocio que tienes en mente? Si dices tener fe en el Señor quien te sustentará, debes dar el paso hacia la construcción del futuro que Él te ha prometido. Con respeto lo digo, a veces nuestra cobardía se disfraza de esa espiritualidad que busca miles de confirmaciones de Dios para animarse a hacer algo. ¿Qué más necesitas para casarte, luego de tantos años de noviazgo? La Palabra dice que los violentos arrebatan las promesas, es decir que los decididos y emprendedores, los que ponen manos a la obra son quienes alcanzan la victoria. Hebreos 11:1-11 dice sobre la fe: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Hemos leído muchas veces lo que Hebreos 11 enseña, pero es importante revisar varios aspectos que nos hablan sobre la fe. Primero, leemos que Dios es galardonador de los que le buscan, así que una forma de demostrar que lo buscamos es alcanzar esos galardones. En nuestra relación con Dios hay dos testimonios, el nuestro que habla sobre lo que Él ha obrado en nuestras vidas y el del Señor que habla de lo que Él ha visto y le agrada. En el caso de Abel, dice que Dios da buen testimonio de su ofrenda porque fue excelente. Lo mismo sucede con todos estos hombres y mujeres de los que habla Hebreos 11, que de hecho, es el testimonio del Señor sobre la fe y el valor de quienes se han ganados Sus galardones. Nuestra fe debe reflejarse en cada aspecto de la vida: en el trabajo, la familia, los amigos, etc. Debemos presentar testimonio de fe para que Él ofrezca el Suyo, que no es más que la gracia que hallamos en todo lo que hacemos. Por ejemplo, cuando entregas tu vida a Su servicio y lo honras, siempre encontrarás favor ante otros que incluso te dirán: “No sé porqué, pero quiero hacer negocios con usted”. Ese es el testimonio de Dios a partir del tuyo, producto de la valentía y coraje de vivir según la fe que Él ha puesto en ti. La Biblia dice que el justo vive por su fe. Es fácil decir que vives por la fe en la vida eterna, pero es difícil declarar que crees en aquello que Dios ha prometido que lograrás en la tierra. Sin embargo, esa es la fe que debemos hacer realidad, ya que es la única forma de agradar a Dios. Cada día de tu vida debes demostrar tu fe, no solamente cuando te dan el aumento que esperabas, sino también cuando el día amanece nublado y no tienes ganas de levantarte de la cama. Hebreos 11 nos habla de Noé, quien alcanzó justicia al construir el arca por fe. Ahora muchos podrían decir que hubieran participado, pero realmente es difícil saberlo, si no son capaces de enfrentarse a las dificultades y retos del día a día. Antes de decir que hubieras creído en un loco que construía un enorme barco cuando nadie sabía qué significaba la palabra lluvia, demuestra que eres capaz de arriesgarte por creer que Dios desea que seas feliz con tu familia y te respeten porque haces un excelente trabajo. Esas son las proezas que debes lograr ahora. Tu historia es la que debes construir con fe, esa historia que confirmará que los profetas decían la verdad sobre los hijos de Dios. ¡Es nuestra responsabilidad hacer que Sus promesas se cumplan! ¡Vaya fe la de Abraham que tomó a su esposa y salió de su tierra sin saber hacia dónde lo llevaría su amor por Dios! Y nosotros a veces caemos en la depresión absoluta cuando pasamos un mes sin trabajo y clamamos desesperados: “¡Dios me ha abandonado!” ¿Dónde está la fe que te levanta y te hace tocar puertas hasta que logras lo que deseas? El problema no es tener fe sino demostrarlo cuando vienen las dificultades, porque es en medio de la tribulación y el desafío que ponemos a prueba nuestra fe y la hacemos crecer para lograr maravillas. Fe es un estilo de vida Hebreos 11:12-13 continúa hablando sobre la fe: Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Y ¿qué sucede si llegas al final de tus días sin recibir lo que Dios te ha prometido? Pues así como Abraham, Isaac, Jacob y José, proclama a tu descendencia que ellos verán cumplidas las promesas porque Dios es fiel y no miente. La fe es la mejor herencia que puedes dar a tus hijos. Esa fe que cambia tu estilo de vida, que te hace vivir expectante, renunciando a existir sin propósito. No tener expectativas es como estar muerto. Vivir por fe es disfrutar del presente y del futuro que forjamos con optimismo. Hebreos11:14-29 comparte más aún: Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Hebreos también explica que quienes realmente tienen fe, piensan y hablan de lo que esperan y lo que recibirán, producto de su esfuerzo y confianza en Dios. No pierden el tiempo pensando en el pasado, sino que avanzan hacia el futuro. ¡Pelea por tu porvenir, porque lo que viene será mejor! Dios tiene preparados galardones para quienes se atreven a vivir por fe. Él no se avergüenza de nosotros y no nos abandonará porque, tal como a Abraham, nos ha prometido multiplicación. Y así como este valiente hombre, debemos aprender a creer y a ofrendar con amor. Quien recibe una promesa debe tener algo qué ofrecer de vuelta. De eso se trata la fe, de pactos, votos y promesas. En un famoso canto llamamos padre a Abraham, pero no es suficiente cantar, debemos demostrar que lo imitaremos en todo, para ser bendecidos como él lo fue. La fe también hace a un lado el temor. Por eso Moisés es recordado como el hombre que no tuvo miedo de la ira de Faraón y prefirió desechar las riquezas porque tenía la vista puesta en el galardón que Dios le prometió. Las riquezas en el Señor no solamente serán cosas materiales. La gente piensa en casas y carros, pero Dios nos pide que veamos más allá. Su provisión es a todo nivel, espiritual y material, ya que de nada sirve tener todo el dinero del mundo si es fruto del pecado y de la falta de fe. Además, la fe nos distingue de quienes intentarán hacer las mismas proezas pero se ahogarán. Somos hijos de Dios y Su poder nos sustentará siempre. ¡No lo dudes, serás capaz de abrir las aguas y caminar en tierra seca o de caminar sobre el agua si es necesario! Con los pantalones bien puestos Hebreos 11:30-40 habla sobre otros héroes: Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. Incluso una ramera, Rahab recibió galardón por su fe, ya que Dios da testimonio de ella en Hebreos 11 y Jesús proviene de su línea de descendencia. Ella creyó en el Dios de los israelitas y los ayudó a conquistar Jericó. Esto nos muestra que Dios tocará el corazón de cada uno, para que dejemos de criticar y comencemos a amar y a vivir por fe, demostrando que tenemos el valor para enfrentar incluso la muerte, tal como hizo esta mujer que tenía “bien puestos los pantalones”. Para vivir por fe se requiere valor y coraje. Como decimos en muchos países, se requiere tener bien puestos los pantalones porque no es fácil. Dejar todo como hicieron Abraham y Moisés requiere mucha decisión. Si no te has atrevido a emprender ese negocio, no es por falta de fe sino por orgullo y falta de valor. Dudas: “¿Qué dirán si fallo, qué pensarán?” Usar la fe implica ser humildes y aceptar que nos debemos a nuestro Padre. Cuando el pueblo era esclavo en Egipto, todos sabían que Dios los libertaría, pero solo uno tuvo los pantalones de plantarse frente a Faraón. Noé tuvo fe para obedecer la orden de Dios, pero fue el valor lo que provocó que construyera el arca a pesar de las burlas de la gente. David tuvo fe y también pantalones para enfrentarse a Goliat. Al decir la Biblia que el reino de Dios sufre violencia y los violentos lo arrebatan, se refiere a quienes tienen el coraje y pelean por recibir lo que han creído. Dale gracias al Señor por la fe que te ha dado y asegúrale que le demostrarás que tienes los pantalones bien puestos para usarla en tus batallas. Dile: “Conquistaré reinos con la fe, el amor, el coraje y el valor que me has dado”.
Salmo 60:12 asegura: En Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos. Cuando nos preparamos para hacer proezas en el Señor, debemos comprender que la vida no es fácil, al contrario, puede ser muy dura y encontraremos dificultades, por lo que es necesario tomar valor y lanzarnos a lograr grandes objetivos. Siempre se levantarán enemigos, pero la Palabra dice que Él los derrotará, cuando estemos peleando Sus batallas. Es decir que al luchar por cumplir los propósitos de Dios, Sus ángeles están a nuestro servicio. Así que no tengas miedo y decídete a lograr proezas. En la vida, tenemos dos formas de ver al Señor a nuestro lado. Cuando nos acompaña a lograr nuestros objetivos y cuando nosotros trabajamos por lograr Sus planes. En ambas situaciones nos apoya, pero lo mejor es pelear Sus batallas, esforzarnos por alcanzar lo que Él nos pide. De esa forma seremos como los héroes de la fe que nos presenta el libro de Hechos en el capítulo 11. En la Biblia, todos los hombres que tomamos como ejemplo han colaborado con Dios para lograr Sus propósitos. No es el Señor quien ha luchado por alcanzar las metas personales de ellos, aunque en el camino de lograr lo que Él quiere, fueron bendecidos abundantemente. Nosotros trabajamos con Dios, no Él con nosotros, parece lo mismo, pero hay diferencia. Fue designio de Dios levantar a Abraham como padre de una gran nación y hacer de Jacob el padre de doce patriarcas. Fue el Señor quien mandó a Noé construir un arca cuando nunca había llovido. Fue Él quien levantó a Nehemías para reconstruir Jerusalén y escogió a David para matar a Goliat. Dios fue el que levantó a Salomón y le dio sabiduría e hizo de Moisés un libertador a pesar de ser tartamudo. Él hizo que Josué y Caleb se esforzaran y conquistaran la Tierra Prometida. En Dios haremos proezas, seremos héroes de la fe. Es fácil admirarse por lo que éstos hombres lograron, la dificultad está en aceptar que hoy a nosotros nos corresponde hacer proezas. Imagina que al Señor se le ocurriera pedirnos hacer un arca, pero no sabemos qué es eso porque nunca hemos visto llover. Nos llamarían locos, ¡justo como algunos lo hacen ahora que en Guatemala estamos construyendo un gran templo para el Señor! Algunas personas me han abandonado cuando he propuesto algunos de los proyectos que Dios me ha mandado hacer, entonces, Él me ha dicho: “Ellos dicen creerme, pero igual hubieran dejado a Josué cuando dijo que debían dar vueltas alrededor de la ciudad de Jericó para conquistarla”. Todos los hombres de fe hicieron proezas que no tenían antecedentes, tal como nosotros debemos hacer ahora. Dios nos presenta desafíos que a veces parecen locuras y si le creemos, nos ayuda a lograrlos. Elías logró derrotar a muchos falsos profetas, Daniel salió ileso del foso de los leones, Noé logró construir un arca, el anciano Moisés guió durante 40 años al pueblo por el desierto, Sansón derribó las columnas para matar a sus enemigos y nosotros también haremos grandes proezas con el Señor. Dios no recordará nuestros errores o pecados si le entregamos nuestra vida y le servimos, así como sucedió con los hombres de la Biblia a quienes levantó he hizo vencedores. Recordemos que Salomón fue el fruto del pecado de David con una mujer casada y Sansón fue débil ante Dalila, pero el Señor tenía un plan para ellos y les dio la oportunidad de lograrlo, a pesar de su origen o sus errores. El proceso para lograr proezas Lo primero es creerle al Señor, tal como nos demuestran los hombres de la Biblia. Lo segundo es hacer a un lado las excusas porque nada ni nadie debe alejarnos de nuestro deseo de agradar a Dios. Evitemos ser como aquellos invitados que no fueron al banquete preparado para ellos y pusieron excusas tontas como ir a ver una finca de noche. Los héroes de la fe, no pusieron excusas infundadas, de hecho, cada uno realmente tenía razones para dudar, sin embargo, superaron sus limitaciones y lograron lo que el Señor les pedía. Gedeón se preguntaba cómo salvaría al pueblo si era pobre y el más pequeño de su familia, David no era considerado digno por los suyos, ¡su padre incluso lo olvidó cuando el profeta Samuel le pidió que reuniera a sus hijos! Luego, el rey Saúl le dijo que no podría vencer al enemigo porque era joven y no sabía pelear. Esas no eran excusas, eran enormes verdades que Dios hizo a un lado porque para Él, no hay nada imposible. Utilizas las peores verdades de tu vida para no salir adelante cuando Dios te lo ha ordenado y no debe ser así. Seguramente no necesitas inventar mentiras porque tienes defectos y limitaciones. Somos débiles y tal vez no tenemos recursos económicos, pero nada debe detenernos. Las peores verdades de nuestra vida no deben vencernos para evitar que hagamos lo mejor. Ante una orden de Dios, no hay verdad que justifique nuestra desobediencia. No será fácil, pero debemos confiar en Su fortaleza que nunca nos abandonará. Todos tenemos limitaciones, sin embargo, la verdad superior es que Dios te dice que puedes hacerlo, así que tus verdades ya no importan. La Biblia es hermosa porque nos relata las historias más increíbles pero ciertas para que le creamos a nuestro Padre, ya que Su verdad es más poderosa que la nuestra. Cuando Dios me dijo que apacentara Sus ovejas, no pude negarme a pesar de mis limitaciones. Él ni siquiera me dio tiempo para exponerle mis verdades como excusas, simplemente hizo a un lado mi dificultad para hablar en público y mi pobreza, me envió a trabajar en Su obra y obedecí. Le dije: “Si Tú dices que se puede, así será”. Hace años, cuando mi esposa aún era mi novia, íbamos al zoológico a repartir pequeños tratados sobre el Señor. Predicaba aunque no hubiera nadie escuchándome y literalmente llorando, me acercaba a las personas para pedirles que recibieran a Jesús. No tenía público, pero sí una pasión ardiente por llevar a alguien a los pies de nuestro Señor. Es una bendición servir a Dios y hacer a un lado las excusas. El tercer elemento para lograr proezas es esforzarse. Los hombre que la Biblia nos presente trabajaron hasta el cansancio, de día y de noche. Se esforzaron para lograr lo que Dios les había ordenado. Además, se dejaron transformar. Humildad para hacer proezas Filipenses 2:5-10 exhorta: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; En la Biblia, versión lenguaje actual, el verso 6 dice: Aunque Cristo siempre fue igual a Dios, no insistió en esa igualdad, al contrario, renunció a esa igualdad y se hizo igual a nosotros. La mayor proeza ha sido salvarnos de nuestros delitos y pecados. Nuestro Señor Jesucristo fue el instrumento de Dios para lograrlo ya que Él siempre obra a través de alguien. En la Palabra vemos que siempre llamó a hombres de fe para manifestar Su voluntad y para salvarnos también lo hizo. Escogió a Su Hijo quien es igual a Él, pero se hizo hombre para poder derramar Su sangre. De esta forma nos demostró que es posible hacer proezas haciéndose menor que otros. Algunos piensan que para hacer algo importante deben ser jefes, reyes y ocupar puestos importantes, pero no es así. Todos podemos hacer maravillas sin importar nuestra posición, ya que Jesús nos demostró que la mayor proeza no la hizo el Padre sino el Hijo. Hoy la gente desea ser promovida y ascender, olvidan que debemos tener el mismo espíritu de Cristo Jesús, quien en vez de subir, bajó de nivel, porque siendo Dios, se hizo hombre para cumplir Su proeza de salvarnos. No debes ser dueño de grandes posesiones para hacer proezas, no necesitas promoción, puedes hacerlas justo donde te encuentras, en tu grupo, con tu familia y amigos. Donde Dios te ha puesto puedes servir, atender o trabajar para Él. Jesús era como el Padre, pero no puso resistencia, no se negó aunque pudo decirle: “Somos iguales, baja Tú”, fue obediente y se sacrificó. Su expresión de amor fue tan grande que no me explico cómo podemos ser tan flojos y mal agradecidos. Él se pasa de bueno y nos aprovechamos. Fuiste creado para hacer proezas, así que debes dejarte transformar, tomar la forma que Jesús quiere, tal como Él tomó la forma humana y murió por nosotros, entre dos ladrones, humillado y sin una gota de sangre en Su cuerpo. Él se humilló para ser exaltado por el Padre. Deja que Dios te exalte, deja las excusas a un lado y muévete para lograr tus proezas. Jesús tuvo una verdad, como Noé, Moisés y Gedeón, Su verdad era que Él y el Padre eran iguales, pero estuvo dispuesto a bajar de nivel para salvarnos. ¿Cómo puede el dueño de todo, ser tan humilde y nosotros resistirnos tanto? Hay dueños de empresas que son más humildes que tú, ¡cambia eso de inmediato! Debemos cambiar para hacer las proezas que Dios nos mandó. No te quejes cuando te humillen porque quizá es el camino correcto para lograr la misión que Dios te encomendó. Jesús no está sentado allá arriba, en el lugar más alto del universo sólo porque Dios lo amó, sino porque soportó ser humillado voluntariamente. Por eso, puede decir con autoridad que pongas la otra mejilla si te pegan, que des la capa si te piden la túnica y que camines dos millas si te piden que acompañes una. Luzbel hizo lo contrario, quiso exaltarse, sentarse junto al trono de Dios y cayó hasta lo profundo del infierno. Si te humillas, terminarás siendo exaltado, si te exaltas terminarás humillado. Debes atreverte a hacer proezas porque eres luz del mundo y sal de la tierra. La sociedad necesita con urgencia gente que se atreva hacer proezas para el Señor y para bien de Su pueblo. Pídele perdón si peleas cuando eres humillado y prométele que le obedecerás con paciencia porque sólo Él sabe el momento correcto para exaltarte. Dile que te entregarás sin reservas en el nivel donde te encuentres y le imitarás siendo humilde porque es un honor recibir y aceptar Su invitación para hacer proezas.

Como cristianos, conocemos bien la parábola del Buen Samaritano que tiene el objetivo de despertar la misericordia en el corazón1, ya que nos mueve a hacer algo que verdaderamente transcienda. Sabemos que uno de los mandamientos es amar a Dios con todo el corazón y con todas las fuerzas, y al prójimo como a nosotros mismos. Pero, ¿cómo se nota ese amor? Pues con obras de misericordia que beneficien a nuestros semejantes. Al revisar la parábola, vemos tres actitudes. La primera es la de los bandidos que robaron y dejaron medio muerto al pobre judío. Esa actitud es de “lo tuyo es mío y te lo quitaré”. Luego, vemos la actitud del levita y del sacerdote que ven al judío mal herido y pasan de largo con una actitud de “lo mío es mío, te ignoro y no comparto ni mi tiempo”. Imagino que el levita habrá pensado: “Seguramente este hombre está apartado de Dios y recibió el pago justo por sus pecados”. A veces, asumimos esa actitud, tal vez no tan cruel, pero sí indiferente al concentrarnos en nuestros problemas, sin detenernos a pensar que las necesidades de los demás transcienden las nuestras y que son el escenario que el cielo creó para responder a oraciones que hemos hecho. Pedimos por milagros, pero cuando el Señor genera las circunstancias para respondernos y proveernos, nos desentendemos, sin darnos cuenta de que nuestros milagros comienzan cuando ayudamos a otros. ¡No es posible que clamemos al cielo por algo que no hemos hecho por alguien más! Ayudar al prójimo es como descubrimos nuestras respuestas. Somos canales de bendición para otros, así como las personas son el canal para nuestras bendiciones. La tercera actitud la ejemplifica el Buen Samaritano quien se detuvo, se tomó el tiempo de acercarse, arrodillarse y atender al herido. Desde ese momento, inició el sacrificio al compartir su tiempo, vino y aceite, incluso sus ropas y asumir la actitud de “lo mío es tuyo”. Sacrificó sus recursos para darlos a alguien que estaba en necesidad. No era algo que le sobraba, era lo que llevaba quizá para vender o para su consumo personal, pero lo invirtió en el prójimo. ¿Será necesario que veamos una gran tragedia para movernos a ayudar? ¡Claro que no porque cada uno lleva un milagro en el corazón para alguien más! Pero el samaritano fue más lejos todavía, tomo al herido, lo subió a su propia cabalgadura, mientras él caminaba, lo llevó a un lugar seguro y se ofreció a pagar lo que fuera necesario. No lo conocía, solo sabía que era alguien que necesitaba ayuda, simplemente lo hizo por amor, porque sabía que era lo correcto. Puede ser que tengas grandes dificultades, pero siempre hay alguien con más problemas que nosotros. Tu oportunidad de demostrar que estás listo para recibir es reconocer las necesidades de otros y ponerlas por sobre las tuyas. La forma de abrir el cielo sobre tu vida es compartiendo tus recursos con quienes lo necesitan. No esperes a tener mucho, incluso cuando se tiene poco se puede pensar en los demás. ¿Recuerdas cuando Jesús le dio de comer a más de cinco mil personas? Al decirle los discípulos que despidiera a la multitud porque no había nada para alimentarlos, Él les respondió: “Denles ustedes de comer”. ¡Esa es una instrucción para nosotros! No podemos ignorar a alguien que necesite comida o ayuda. Debemos ayudar. Dios nos dice que asistir a los más necesitados es como asistirlo a Él2. ¿Dejaremos a nuestro Señor abandonado? Fuimos creados para ser sensibles al dolor ajeno. Nuestro amor al prójimo es lo que activa el mover de milagros para todos. Nuestro Padre busca personas sensibles y preocupadas por el prójimo para derramar Sus bendiciones. Hay millones de ejemplos de generosidad dignos de contar, Dios los ve y los toma en cuenta, así que anímate a provocar Su respuesta con Tu actitud de compartir. Pon la mano en tu corazón, ¿lo sientes palpitar? Allí está el Señor con el milagro que alguien más necesita. Pídele que te disponga a ser instrumento de Su generosidad. Dale gracias por todo lo que tienes y que otros anhelan. ¡Levantémonos con acciones que demuestren que amamos a Dios y a nuestro prójimo! Oremos, pero también hagamos lo necesario para aliviar la necesidad de otros. El cielo está listo para dar, pero hace falta que activemos esas bendiciones con nuestro impulso a compartir. Haz una pausa en tu vida y descubre que es más importante la aflicción de otros que la tuya, colabora para remediarla y sin duda, tu Padre Celestial se encargará de que tu milagro también se haga realidad. Ocúpate de tus semejantes que Él se ocupará de ti. No lo dudes. 1 Lucas 10:25-30 comparte: Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. 2 Mateo 25:34-40 comparte: Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
En Mateo 22:36-40 leemos lo que Jesús dijo sobre el amor: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Los mandamientos no siempre inician con un “no”, como no matarás, no robarás y no dirás falsos testimonios. Algunos mandamientos son afirmaciones sobre lo que debemos hacer como honrar a los padres y santificar el día del Señor. Especialmente el mandamiento del amor, el que Jesús reconoció como el más importante, es una afirmación. Se dice que amar es un sentimiento o una emoción, pero la Biblia dice que es un mandato. No es una opción, es un estilo de vida. Debemos amar con todo nuestro ser. Decimos que debemos amar a Dios por sobre todas las cosas, pero lo que Jesús dijo es que debemos amarlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Hay que amarlo con todo lo que somos, esa es la verdadera enseñanza, porque no es lo mismo amarlo sobre todo, que con todo, lo que implica un compromiso mayor porque significa que todo lo que somos y tenemos le pertenece a Él. Me amo, te amo Además, Jesús dijo que debíamos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esto significa que amarnos también es un mandato, porque no podemos amar a otros si nos despreciamos. Alguien que no se ama tiene su corazón vacío y lastimado. Si no te amas, nadie podrá amarte, porque tú mismo provocarás rechazo con tu actitud. Ámate, anímate, mírate al espejo y di palabras de afirmación. La gente que necesita desesperadamente que alguien los ame, se sienten solos porque no han aprendido a amarse. El mundo entero podría odiarte, pero si tú te amas, tienes suficiente amor para dar a los demás. Si realmente te amas, no te haces daño, te alejas del dolor y frustración que provoca el enojo y el resentimiento. Quien se ama, perdona a quien le ofende, porque la falta de perdón hace daño, por el contrario, el perdón edifica y reconforta el corazón de quien lo otorga. Jesús dijo: “Por amor a mi, te perdono”, porque no podría decir que nos ama si no se amara a sí mismo. Esto no es una afirmación egoísta, por el contrario, es una forma de confirmar que amar es un mandato y que inicia con el amor que debemos expresarnos como hijos de Dios. Dar para recibir El amor que sientes por tu persona es evidente. Cuando te amas, buscas verte y comportarte bien, te preocupas por tu presentación y por provocar buena impresión con tus actitudes. Cuando te aprecias y reconoces tu valor, no te entregas a cualquiera que te diga palabras bonitas, no permites que te humillen, te deshonren o te manipulen, porque sabes que eres digno de lo mejor. Y con esa actitud es fácil compartir el mismo amor y respeto a los demás, porque buscarás dar a otros lo que quieres recibir. Dios dijo que hiciéramos a otros lo que nos gustaría que nos hicieran. Otros lo dicen al revés, en negativo: “No hagas lo que no quieres que te hagan”, pero es mejor plantearlo de forma positiva, como el Señor lo dice, porque buscamos ver y hacer lo bueno, en vez de ponerle atención a lo malo. En tu matrimonio, asume las actitudes que te gustaría ver en tu pareja. Si quieres que sea más cariñoso y detallista, si deseas que se enoje menos y confíe más, comienza tú a vivir esas cualidades. Haz lo que quieres que te hagan. Si quieres que entre a la casa diciendo: “¡Hola mi amor! ¿Dónde está mi princesa?” Recíbelo con esos halagos: “¡Hola mi amor, bienvenido, mi campeón, el príncipe de este hogar!” Si quieres que te hablen con dulzura, hazlo tú primero. Moldea lo que quieres recibir porque con esa medida serás medido. Amor sin condición Jesús dijo: “Amen a sus enemigos”. En tu vida son necesarios los amigos y los enemigos. Necesitamos a quienes nos forman, ya sea con cariño o con dureza, a quienes nos dan palabras de ánimo o aquellos que nos quebrantan. Una de las razones por la cuales tenemos enemigos es para probar que tenemos la capacidad de amar. Los enemigos son una prueba. Ama a quien habla mal de ti, y devuelve bien por mal. Hay cuatro cosas que debes hacer por tu enemigo: amarlo, bendecirlo, obrar bien y orar por él. Al hacerlo, demostramos que somos hijos del Padre. Dale gracias a Dios por quienes hablan mal de ti. No te enojes, si inventaron calumnias contra Jesús, seguramente las dirán de nosotros. Si aparece alguien que quiere hacerte mal, debes decir: “Dios está dándome una oportunidad para demostrar que soy Su hijo”. Cualquiera ama a sus amigos, hasta los criminales se cuidan entre ellos, pero solamente quienes han aprendido del Señor, aman a sus enemigos. Algunos cristianos dicen: “No iré a la iglesia a esa hora porque va aquel hermano a quien no quiero ni saludar”. ¿Cómo puede ser? Entonces, al final de los tiempos, ¿Qué harás? ¿Te irás a otra parte porque ese hermano entrará al cielo? ¡Eso es imposible! Amar a tus amigos no es extraordinario, pero cuando amas a tus enemigos demuestras tu verdadero valor. Joven, ¿dejarás de saludar a esa jovencita que ya no es tu novia, a quien decías amar? Los hombres y mujeres divorciados, ¿hablarán mal de esa persona a quien un día, ante el altar, juraron amor eterno? Ex socios, ¿hablarán mal de quienes un día estrecharon sus manos con las tuyas en busca de un sueño? Sin importar la razón de la ruptura de una relación, debemos perdonar y amar, incluso a quienes alguna vez nos engañaron y lastimaron. El amor al prójimo se demuestra al ayudar a los necesitados y al hacer bien a alguien que nos hizo mal. Claro que es más fácil comprar víveres y entregarlos a quien no tiene qué comer, pero es más digno de admiración aquel que demuestra su obediencia al mandato del amor con quienes le han hecho daño. ¿Quiénes son tus enemigos? ¿Quiénes son las personas que han obrado en contra tuya o te han ofendido? Piensa en ellos, libera tu corazón del rencor y ora por sus vidas, llamándolos por su nombre: “Señor, lo bendigo y le deseo todo el bien que pueda recibir”. Tal vez es un vecino, un familiar cercano o lejano, un colaborador. Procura la oportunidad de hacer algo bueno por ellos, ayudarles de alguna forma para demostrarles tu amor. Que tu boca no diga: “Aquel es quien más daño me ha hecho”, ahora proclama: “Aquel es a quien más bien le haré”. Dale gracias al Señor por Su amor y por la oportunidad que te otorga para imitarlo.