Bruta-Vu
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Se redujo la desigualdad social en Argentina, Brasil y México Un informe de la organización humanitaria Oxfam Intermón -que lleva por título “Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica”- denuncia el aumento de la desigualdad en todo el mundo, salvo en los países de América Latina, destacando en particular a la Argentina, Brasil y México. Martes 21 de Enero de 2014 | 03:25 ___________________________________________________________________________ E n la actualidad, los niveles de desigualdad están aumentando en todos los países de renta alta del G-20 (a excepción de Corea del Sur), mientras que en Brasil, México y Argentina la desigualdad se está reduciendo”, sostiene el informe presentado en vísperas del comienzo del Foro Económico Mundial que se celebra en Davos. El documento pone de manifiesto que casi la mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo el uno por ciento de la población, y advierte que “la desigualdad económica extrema resulta preocupante debido a los efectos perniciosos que la concentración de riqueza puede acarrear para la equidad en la representación política”. “Cuando la riqueza se apropia de la elaboración de las políticas gubernamentales secuestrándolas, las leyes tienden a favorecer a los ricos, incluso a costa de todos los demás”, subraya. Sin embargo, el trabajo realizado por Oxfam reconoce a América Latina -históricamente considerada como la región más desigual del mundo- como el único lugar en el que durante la última década logró revertirse esta tendencia, destacando particularmente a la Argentina, Brasil y México. El informe de la organización humanitaria enumera como las razones de la disminución de la desigualdad en la región a “una fiscalidad más progresiva, los servicios públicos, la protección social y el empleo digno”. “La política ciudadana ha sido fundamental en la consecución de este avance, ya que representa a la mayoría de la población en lugar de estar en manos de una pequeña élite; a la postre, esto ha beneficiado tanto a ricos como a pobres”, agrega. Otro dato aportado por el estudio indica que la mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo. El estudio señala como responsable de esta realidad a las políticas adoptadas en los últimos años, entre las que se menciona a “la desregulación financiera, la inequidad de los sistemas fiscales, las leyes que facilitan la evasión fiscal, las políticas económicas de austeridad, políticas que perjudican desproporcionadamente a las mujeres y la apropiación de los ingresos derivados del petróleo y la minería”. MERCADOS. El director de Oxfam Intermón, José María Vera, explica que en Europa “las presiones de los mercados financieros impulsaron medidas de austeridad que golpearon a las clases baja y media, mientras los grandes inversores se aprovecharon de planes de rescate públicos”. En cuanto a Estados Unidos, dice que la desregulación financiera propició un incremento del capital acumulado por el uno por ciento más rico de la población hasta el nivel más alto desde la Gran Depresión, hace 80 años. Agrega que en India “el número de multimillonarios se multiplicó por 10 en la última década, por una estructura fiscal altamente regresiva y el aprovechamiento de sus vínculos con el gobierno”.

El primer hombre biónico ya está entre nosotros En 1976, el escritor Isaac Asimov escribió El Hombre Bicentenario, un relato acerca de un robot de forma humanoide que de a poco asimila como propio el mundo de los humanos hasta llegar al punto de desear ser reconocido como uno de ellos. En la adaptación cinematográfica homónima -presentada en 1999 y protagonizada por Robin Williams-, se describen todas las aventuras de este particular ser para lograr su cometido, incluyendo un proceso quirúrgico donde reemplaza sus sistemas electrónicos por órganos artificiales, incorpora piel, ojos y hasta un corazón para ser más humano y lograr el reconocimiento de la sociedad. Hoy, 37 años después de la obra de Asimov, la realidad alcanza a la ciencia ficción con la presentación al mundo de Frank, el primer hombre biónico. Comparable con Frankenstein, del que los científicos tomaron su nombre, Frank está compuesto por 28 piezas diferentes de prótesis. Para sus brazos, éstas fueron desarrolladas por Touch Bionics, empresa que creó una de las manos biónicas más avanzadas del mundo y cuyo portador es Bertolt Meyer, un psicólogo social de la Universidad de Zurich. Esta mano posee gran capacidad de agarre, giro de muñeca y motores independientes por cada uno de sus dedos. Sus piernas se componen de tobillos y pies robóticos creados por BiOM en Bedford, Massachusetts, y diseñados por el bioingeniero Hugh Herr del Media Lab en el Instituto de Tecnología (MIT). Sin embargo, para poder caminar, Frank utiliza un exoesqueleto llamado Rex, que fue creado por Rex Bionics, de Nueva Zelanda. Pero caminar y asir cosas no es lo único que Frank puede hacer. Su sistema incluye un conjunto de órganos artificiales como un corazón, pulmones y tráquea, páncreas, el bazo, riñones y todo un sistema circulatorio funcional con sangre artificial. Además, cuenta con prótesis retinal que le permite ver; implantes cocleares que le ayudan a escuchar; y un sistema de reconocimiento de voz y reproducción del habla. Para que Frank fuera capaz de articular palabra, los ingenieros lo equiparon con un programa de chat sofisticado que le permite mantener una conversación con una persona. Lo único de lo que carece este hombre biónico es de un estómago, un hígado, intestinos y cerebro, ya que son órganos muy difíciles de replicar. Por último, su rostro también está hecho a partir de una prótesis, pero lejos de parecerse a un exterminador, Frank tiene un fuerte parecido a Meyer, ya que él fue la inspiración para crear este robot de un millón de dólares. Increíble, ¿no? La presentación del hombre biónico realizada en la ComiCon de Nueva York en Estados Unidos despierta algunos cuestionamientos de índole éticos y filosóficos a su alrededor. Al igual que en El Hombre Bicentenario, surgen nuevas preguntas sobre qué significa ser humano y qué tan lejos puede el hombre llegar para mejorar su cuerpo y prolongar su vida la mayor cantidad de tiempo posible. El hombre biónico estará en exhibición en el Museo Nacional Smithsoniano de Aire y Espacio en Washington.
'Yo jugué a la ruleta rusa del sida' ●Las fiestas en las que hombres tienen sexo sin condón en busca del VIH ganan adeptos ●El movimiento surgió en EEUU a finales de lo 90 y ha florecido gracias a internet ●En España se organizan esporádicamente, pero es algo muy minoritario ISABEL F. LANTIGUA MADRID.- La excitación comienza antes de traspasar la puerta, mucho antes de contemplar los cuerpos desnudos y entablar contacto físico. Desde el momento en que a través de internet se fija un día y un lugar, los nervios están a flor de piel. Los convocados imaginan una y otra vez cómo se desarrollará la particular orgía a la que van a asistir, quién será quién en la ruleta rusa sexual. Una peculiar reunión en la que uno de los participantes tiene un arma que excita al resto. No es una pistola. Es la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El fenómeno surgió en Estados Unidos en la década de los 90, justo cuando apareció el cóctel de fármacos antirretrovirales capaz de mantener la enfermedad a raya. Ahora, estas fiestas empiezan a ganar adeptos en España. "Por favor, señor, conviérteme", "quiero ese regalo", "¿alguien me pasa el bicho este fin de semana?". Son algunos de los comentarios que dejan en los foros de 'bareback' -término anglosajón y ecuestre que se utiliza para catalogar el sexo anal sin condón- los hombres que quieren infectarse, que sienten placer sabiendo que otro les puede pasar el VIH. Se les conoce como 'bug chasers' -cazadores del virus-, mientras que el seropositivo que participa en estas fiestas es el 'gift giver' -el que ofrece 'el regalo', pues así es como consideran la infección. Doug es uno de estos cazadores, la prueba de que el movimiento es real. Con 19 años se mudó a San Francisco y empezó a sentirse muy solo. "Estaba desesperado por encontrar amigos gays, algo que intenté de veras, pero me resultaba muy difícil". Entonces pensó que si se infectaba con el VIH dejaría de estar aislado porque "entraría a formar parte de una comunidad, de un grupo". Por eso se hizo 'bug chaser', como reconoce a cara descubierta ante la cámara de Louise Hogarth, directora del documental 'The Gift', que aborda el tema. Su aislamiento fue el motivo principal, pero el hecho de no preocuparse por los preservativos ni por el estado serológico de los compañeros de cama "abría mucho el abanico de posibilidades sexuales y lo hacía todo más excitante". "Me educaron en la cultura del sexo seguro y la abstinencia. Pero luego las circunstancias cambiaron muy rápido, igual que mis conceptos. Me metí en una misión suicida que me gustaba", admite Doug. Su actividad sexual era tal, que pronto consiguió su obejtivo. Se infectó con el VIH. Pero descubrió que 'el regalo' que esperaba estaba envenenado. Su sistema inmunológico se debilitó mucho, adelgazó y sufrió una grave neumonía. "Pagaré las consecuencias y me arrepentiré toda mi vida", confiesa. Los motivos Los encuentros entre 'bug chasers' y 'gift givers' se concretan a través de chats en los que todos escriben bajo seudónimos y se organizan en clubs o casas particulares, siempre de forma clandestina. Acuden entre 10 y 30 hombres, pero ninguno habla de ello. El movimiento es tan oculto y tan secreto que algunos expertos hasta dudan de su existencia. "Hay pacientes que me han comentado en la consulta algo sobre estas reuniones, pero siempre de pasada, y nunca he sabido si era cierto o una leyenda urbana", reconoce el doctor Federico Pulido, de la Unidad de VIH del Hospital 12 de Octubre de Madrid. "Es un tema complejo porque entre los miles de hombres que hacen sexo con hombres y que visitan nuestro centro ninguno reconoce participar en este tipo de actividades, pero sí sabemos que se hace", confirma a ELMUNDO.es Ferrán Pujol, presidente de la ONG Hispanosida. Para Louise, que logró la confesión de Doug, "el problema es que estos hombres no perciben el sida como una enfermedad mala. Reflejan que los esfuerzos de prevención han fallado", afirma. [foto de la noticia] Las autoridades sanitarias conocen desde hace tiempo la existencia de esta peligrosa práctica. Los propios Centros de Prevención y Control de Enfermedades de EEUU (CDC) han realizado investigaciones sobre el asunto, tratando de averiguar por qué alguien quiere tener un virus que mata a dos millones de personas cada año y cuya incidencia se ha duplicado en los hombres que mantienen relaciones homosexuales, especialmente en los más jóvenes. Gordon Mansergh, de la división de VIH de los CDC y autor de uno de estos estudios, concluye tras encuestar a 554 hombres gays y bisexuales en San Francisco que "la principal razón para tener sexo sin protección y sin preocupación, es que experimentan mucho más placer y se sienten emocionalmente más conectados con la pareja, sin barreras de ningún tipo". Pero no es sólo eso. Algunos participantes en las fiestas de la ruleta rusa lo hacen por dejar de sentirse aislados y diferentes e, incluso, porque han vivido tanto tiempo con miedo a infectarse que si, finalmente contraen el virus, se sienten aliviados. Para Joaquim Roqueta, coordinador de Cesida, "las personas que realizan estas prácticas pertenecen sobre todo a dos grupos. Aquellos mayores de 40 años que llevan mucho tiempo cuidándose, protegiéndose en sus relaciones, que han sobrevivido a lo peor de la epidemia y que ahora están cansados y deciden arriesgarse y vivir plenamente su sexualidad sin importarles las consecuencias. Y el otro grupo es el de los muy jóvenes, que no vivieron la época en la que el sida hacía estragos y mataba a los amigos y ven la infección sin dramatismo, para ellos la enfermedad es como una diabetes". La situación en España Las orgías de sexo a pelo entre seropositivos y seronegativos llevan dos décadas propagándose de forma soterrada por Estados Unidos. "En España, afortunadamente la situación no es similar. Aquí, aunque no hay datos oficiales, sabemos que se organizan de vez en cuando, pero no es algo alarmante", explica Tomás Hernández, secretario del Plan Nacional sobre Sida del Ministerio de Sanidad y Política Social. Hernández reconoce que "internet abre una posibilidad enorme a la hora de tener relaciones sexuales y que estos fenómenos difícilmente existirían sin la red". Por eso quieren llevar sus campañas de prevención al ciberespacio. "Estamos desarrollando un proyecto pionero en colaboración con varios países para vigilar las conductas sexuales que a través de internet y en los próximos meses tendremos los primeros datos", adelanta a ELMUNDO.es. La mayoría de la comunidad gay rechaza y desaprueba estas conductas. Es el caso de Toni Aguilar, un joven con VIH que considera que "quienes participan en estas fiestas no perciben las consecuencias de sus actos. El morbo está basado en que exista el riesgo y está muy extendida la idea, sobre todo en la franja de edad de 18 a 24 años, de que en caso de ser infectados no pasa nada, que tomar una pastilla al día tampoco es tanta molestia. Pero los afectados sabemos que ésa no es la realidad", indica. Aún así, a pesar de las críticas que reciben los 'bug chasers', Toni está convencido de que se trata de "prácticas que han existido, existen y existirán". Para Jesús J. de la Gándara, psiquiatra y jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, existen "personalidades adictas al riesgo, tanto en el sexo como en otros ámbitos, ya sea deportivo, en las inversiones en bolsa, etc. y es posible que quienes se excitan al jugar con el virus pertenezcan a este grupo", señala. Pero mientras los expertos debaten qué mueve a los cazadores de virus, mientras las autoridades recopilan datos y piensan en cómo frenar esta práctica, los 'bug chasers' que se esconden en el anonimato que permite internet seguirán chateando para organizar su próxima ruleta rusa