BrichettoG
Usuario (Argentina)
Los invito a explorar un aspecto poco comentado de la gente que habita Springfield y de su pasión por las drogas, legales e ilegales. Exploraremos los secretos más ocultos y psicoactivos de esta familia y los de su entorno familiar, social y laboral. No hay serie en televisión con tantas referencias psicoactivas. Y es de rigor que empecemos comentando algunas de las muchas referencias cannábicas que contiene. Marihuana En Springfield el cannabis está, desde sus orígenes, muy presente. No es de extrañar, dado que el fundador del pueblo, el ilustre Jebbediah Springfield, cuando llegó a los terrenos que luego constituirían la ciudad, se dirigió así a los colonos que le seguían: “En este lugar construiremos una nueva ciudad, donde podremos celebrar nuestros cultos libremente, gobernar justamente, y cultivar vastos campos de cáñamo para fabricar sogas y sábanas”. Muchas son las muestras de la tradición cannábica de Springfield. Tenemos constancia, por ejemplo, de que el alcalde Quimby, en un armario de su despacho oficial, tiene una planta de marihuana a la que hemos visto regar a escondidas. Al conductor de autobús, Otto, la chaqueta le huele permanentemente a hierba. El director del colegio, Skinner, reconoció en un episodio: “En Vietnam olí bastante humo de marihuana”. La policía de Springfield no se escapa de inhalar cannabis: en un episodio en el que efectúan una redada contra un ciego que consume marihuana medicinal, toda la policía, empezando por el jefe Wiggum, acaban en casa del ciego, con los otros polis, fumando porros, y bailando al son de Bob Marley. Y eso pese a que el museo de la Policía en Springfield incluye en una de sus secciones un ejemplo de fiesta hippy con figuras de cera, donde podemos ver jóvenes con melenas escuchando música, fumando hierba y metiendo bebés en el horno, conforme una vieja leyenda urbana antidrogas. Pero si centramos la atención en nuestra familia preferida, los Simpson, veremos que también allí está presente la afición cannábica. Vimos a Homer y a Marge, de jóvenes, en fiestas donde se usaban bongs. Incluso hay motivos más que fundados para sospechar que cultivan marihuana. En un episodio, Lisa, disgustada porque unos promotores quieren cortar un árbol centenario, se presenta un día en el comedor de casa, donde Homer, Bart y Marge están comiendo, y dice, refiriéndose a su cruzada ecologista: “Ya estoy harta! ¡Voy a hacer algo!”, y sale de casa. Homer, asustado, le dice a Marge: “¡Va a denunciarnos porque cultivamos maría!”, a lo que Marge, enfadada, le contesta: “¡Homer! ¡Nosotros no cultivamos maría!”. Entonces Homer, un poco paranoico, mira a un lado y a otro y dice: “¡Ah, sí, es verdad! ¡No cultivamos maría!”, con tono de disimulo. Este cultivo clandestino explicaría los viajes a Holanda que, según otro episodio, hace Homer de tanto en tanto, si bien se da a entender que en realidad su vicio secreto son los tulipanes, cuando es sorprendido por una cámara de seguridad cuando los devora compulsivamente escondido en el lavabo. En varías ocasiones los guionistas se burlan de la pretendida nocividad del cannabis. En una ocasión, el señor Burns rememora que en su juventud se infiltró en Greenpeace para poder denunciarles a la policía. Al desenmascarar sus planes, mientras los verdes son detenidos, les muestra un bong y confiesa: “Ja, ja… Y tenéis que saber que durante todo este tiempo sólo he fumado inofensivo tabaco”. En otro momento, en una película de McBain, se muestra una reunión de mafiosos, donde el capo di tutti li capi presenta a sus colegas una nueva droga de diseño, irresistible, que van a lanzar al mercado negro, y dice de ella, para estupefacción del resto de capos, que es “diez veces más adictiva que la marihuana”. Y la parodia adopta aires de profecía cuando en un capítulo de la serie vemos que, en el futuro, Lisa se ha convertido en presidenta de Estados Unidos. Bart, que se ha convertido en una especie de posthippy reciclado y bueno para nada, le pide: “Legalízala de una vez…”, y Lisa concede. Homer y los estados alterados de conciencia No es sólo la marihuana. Homer siente atracción irresistible hacia los estados alterados de conciencia. Y no me refiero sólo a la combinación narcótica de cerveza Duff, sillón y televisión quemaneuronas, que por si sola daría para otro artículo, sino a experiencias psicodélicas y místicas. “¡Drogas! Conocen mis debilidades”, dice Homer cuando unos isleños del pacífico le preparan un té con hierbas. Es en esa misma isla donde se aficiona a lamer sapos alucinógenos, que le dilatan las pupilas y le inducen un estado contemplativo. Esos isleños, acostumbrados a vivir entre drogas, sucumbirán en cambio a las tentaciones del alcohol que Homer introduce en la isla, y que hasta entonces desconocían. Les vuelve violentos, adictos y asoclales. Por otra parte, uno de los más elaborados viajes místicos que aparecen en la serie es el que tiene lugar cuando Homer, en la Fiesta Nacional del Chile, degusta unos explosivos chiles picantes de manicomio guatemalteco. Transportado de inmediato a un paisaje psicodélico, Homer inicia un viaje chamánico. Se le aparece una tortuga, su animal totémico, que lleva escrito en el caparazón: “Sígueme”. Homer se impacienta siguiendo un animal tan lento, y acaba acelerando el viaje de la tortuga con un tremendo patadón que la manda por los aires. Homer como narcotraficante Al margen de sus experiencias con drogas, legales e ilegales, Homer es a menudo quien, de manera activa, contribuye a difundir las sustancias psicoactivas entre los ciudadanos de Springfield. No podemos olvidar un gran invento de Homer, el “tomaco”, el resultado de mezclar semillas de tomate y tabaco en una misma plantación y abonarla con residuos radioactivos. El resultado fueron unos tomates que contienen nicotina y que resultan tremendamente adictivos para quien los prueba una sola vez, tanto que las grandes multinacionales farmacéuticas pugnan por robarle la patente genética. En otro momento mezcla una cosecha de peyote que sus primos cultivaban para su autoconsumo con unos zumos de fruta que se distribuyen por la ciudad. Resultado: todo Springfield tiene experiencias alucinógenas. Homer es también el inventor de un cóctel tremendamente adictivo, el “flameado de Moe”, cuyo ingrediente secreto es “jarabe no narcótico para la tos, marca Krusty”. Dado que el componente tradicional de los antitusígenos no narcóticos es el dextrometorfano, lo que el celebre cóctel provoca es el conocido coloque por DXM. Aunque, dado que el jarabe es de la marca Krusty, bien conocida por su publicidad engañosa, bien podría tratarse de codeína, un opiáceo presente en jarabes para la tos. En otro episodio, Homer y su padre se convierten en distribuidores de una sustancia afrodisíaca, fabricada clandestinamente en una bañera, y que deja la Viagra en mantillas. La gente les quita de las manos la sustancia hasta que empiezan los problemas con la ley. Pero cuando de manera más directa se enfrenta Homer a la Prohibición es cuando se convierte en traficante de bebidas alcohólicas, en el momento en que, rescatando una vieja ley del pasado, Springfield adopta la “ley seca”. Homer entonces se convierte en un adalid de la libertad de emborracharse y se dedica a distribuir alcohol de contrabando, arriesgándose a sufrir la pena que la ley impone en estos casos: ser expulsado del pueblo mediante una gran catapulta, una ley no demasiado más absurda que nuestras actuales legislaciones antidroga. Marge y sus coloques Marge no se queda atrás en cuanto a conductas adictivas. La hemos visto beoda en varias ocasiones, así como víctima de la ludopatía cuando se legaliza el juego en Springfield. Cuando los servicios sociales se les llevan a los críos, tras pasar un test de drogas da positivo de crack y PCP. Ella afirma que se trata de un error y afirma ser adicta sólo al amor a su hijo e hijas (“Love for my Son and Daughters”), y dice: “Sí, sólo necesito un poco de LSD”. Corresponde claramente a un viaje por ácido la experiencia de Marge en la cocina al beber un vaso de agua contaminada durante una pugna entre vecinos en Springfield. La cocina empieza a derretirse ante sus ojos y los electrodomésticos parecen cobrar vida. Marge, reconociendo la experiencia, exclama, entusiasmada: “¡Oh. las paredes se están fundiendo otra vez!” Los pequeños de la casa: Bart, Lisa y Maggie De la pequeña Maggie sólo conocemos una adicción, su chupete. Eso sí, el episodio donde más activa se la ha visto ha sido precisamente cuando lideró una rebelión de alumnos en la hiperestricta guardería donde requisaban los chupetes a los críos, para que no dependieran de ellos. Lisa, durante un viaje al parque de atracciones de la cerveza Duff echa un trago del agua por la que están navegando en una atracción, lo que le hace perder del todo la conciencia, entra en un estado de delirio etílico durante el que ve danzar elefantes rosas, en una parodia de la escena de Dumbo en que el elefante y el ratón se emborrachan, y se cree la reina de los lagartos. Por otra parte, sabemos que durante una experiencia en un tanque de aislamiento sensorial experimentó intensas alucinaciones. Bart, por supuesto, no se queda corto, y en alguna ocasión ha bebido más de la cuenta. Es por culpa de que las cámaras de televisión le filman borracho que la sociedad de Springfield se ve en la obligación de restaurar la “ley seca”. En otra ocasión, Bart y Milhouse se atreven a probar el “Fresisuis especial”, sólo azúcar, del badulaque de Apu, y sufren una sobredosis de glucosa que los vuelve hiperactivos. ¿Es eso todo? En absoluto, la lista de referencias es interminable. Krusty se declara por dos veces adicto al Percodan. El señor Burns está encantado con sus pastillas contra el dolor que tienen por nombre Te Daré Amor, y en otro episodio se declara adicto a la morfina. El abuelo Simpson vende las pastillas que debe tomarse a adictos necesitados. Durante todo un episodio Bart aparece bajo los efectos del Focusyn, una parodia del Ritalin, un fármaco profusamente recetado por los médicos para tratar a niños hiperactivos, pues favorece su capacidad de concentración. Barney, el borrachín del pueblo, se bebe en un episodio el contenido de dardos tranquilizadores para animales. Los doctores inhalan sus propios anestésicos. El dentista comparte el ácido nitroso con toda la familia Simpson y acaban todos el episodio con la risa tonta. Y podríamos seguir y seguir si no fuera porque el espacio de este artículo es limitado. Conclusión Los Simpson, es sabido, son una imagen deformada de la sociedad norteamericana y, por ende, de la nuestra. Al igual que se satirizan en sus episodios prejuicios como la homofobia, el fanatismo o la pasión por las armas de fuego, se parodian también las percepciones, los miedos y los deseos ocultos que las drogas provocan en la sociedad. Lo que hace tan real a Springfield es que las drogas y lo psicoactivo existen y, por tanto, se muestran. Por contraste con el mundo triunfante de lo políticamente correcto, donde las drogas no existen y donde nadie necesita colocarse, Los Simpson equivalen a un soplo de aire fresco. Tal y como comenté al principio, desafío a los lectores a encontrar un producto televisivo destinado al consumo familiar y ampliamente seguido por niños, jóvenes y adultos, que contenga tal cantidad de referencias al mundo de las drogas y que plantee cuestiones referidas a la Prohibición con la causticidad con que lo hace ésta. Colegas, los espero en el bar de Moe.
Parece que muchos tienen el sueño de ir a Suecia a cazar una rubia alta y guapa. Si ese es el tipo de chica que te gusta, Suecia es un buen país, ya que el tópico de que las suecas son así es bastante cierto. Lo primero que tenes que saber es que ser latinoamericano es un arma muy potente, a todas las suecas les gusta lo latino, lo moreno etc. Otras cosas que tener en cuenta son: -Les gusta la joda, los boliches y escabian mucho (pero mucho). -Son independientes, por regla general ya se han ido de casa antes de cumplir los 20 años. -Viajan mucho tanto dentro como fuera de Europa. -Hablan muy bien inglés y a veces algún otro idioma. -Hay muchas madres jóvenes, y eso no siempre significa que tengan esposo o novio. -Ir a la universidad, trabajar y vivir por tu cuenta es perfectamente compatible en Suecia así que una cosa no excluye la otra. -Son muy feministas. -Las suecas son menos complicadas que las latinas, que tienden más a decir lo que piensan sin rodeos, lo bueno y lo malo. -Ya que son muy feministas ven normal que un pibe les ayude con la comida, a fregar, pasar la aspiradora, etc. Cosas que irritan a las suecas (no mencionar si queres una tarde tranquila): -No decir nada ofensivo hacia los animales, ya que el maltrato de animales es algo horroroso para las suecas. -Si tenes 30 años y vivis en casa de tus viejos, no expliques lo bueno que es que tu vieja te haga la comida, lave tu ropa y planche tus camisas. Va para atrás. -Decir algo de lo poco que se ponen las suecas para salir de noche. Miniminifalda, tacones de 15 centímetros y escote que no deja nada a la imaginación es completamente normal y un logro para las mujeres. Eso es todo.
Los invito a explorar un aspecto poco comentado de la gente que habita Springfield y de su pasión por las drogas, legales e ilegales. Exploraremos los secretos más ocultos y psicoactivos de esta familia y los de su entorno familiar, social y laboral. No hay serie en televisión con tantas referencias psicoactivas. Y es de rigor que empecemos comentando algunas de las muchas referencias cannábicas que contiene. Marihuana En Springfield el cannabis está, desde sus orígenes, muy presente. No es de extrañar, dado que el fundador del pueblo, el ilustre Jebbediah Springfield, cuando llegó a los terrenos que luego constituirían la ciudad, se dirigió así a los colonos que le seguían: “En este lugar construiremos una nueva ciudad, donde podremos celebrar nuestros cultos libremente, gobernar justamente, y cultivar vastos campos de cáñamo para fabricar sogas y sábanas”. Muchas son las muestras de la tradición cannábica de Springfield. Tenemos constancia, por ejemplo, de que el alcalde Quimby, en un armario de su despacho oficial, tiene una planta de marihuana a la que hemos visto regar a escondidas. Al conductor de autobús, Otto, la chaqueta le huele permanentemente a hierba. El director del colegio, Skinner, reconoció en un episodio: “En Vietnam olí bastante humo de marihuana”. La policía de Springfield no se escapa de inhalar cannabis: en un episodio en el que efectúan una redada contra un ciego que consume marihuana medicinal, toda la policía, empezando por el jefe Wiggum, acaban en casa del ciego, con los otros polis, fumando porros, y bailando al son de Bob Marley. Y eso pese a que el museo de la Policía en Springfield incluye en una de sus secciones un ejemplo de fiesta hippy con figuras de cera, donde podemos ver jóvenes con melenas escuchando música, fumando hierba y metiendo bebés en el horno, conforme una vieja leyenda urbana antidrogas. Pero si centramos la atención en nuestra familia preferida, los Simpson, veremos que también allí está presente la afición cannábica. Vimos a Homer y a Marge, de jóvenes, en fiestas donde se usaban bongs. Incluso hay motivos más que fundados para sospechar que cultivan marihuana. En un episodio, Lisa, disgustada porque unos promotores quieren cortar un árbol centenario, se presenta un día en el comedor de casa, donde Homer, Bart y Marge están comiendo, y dice, refiriéndose a su cruzada ecologista: “Ya estoy harta! ¡Voy a hacer algo!”, y sale de casa. Homer, asustado, le dice a Marge: “¡Va a denunciarnos porque cultivamos maría!”, a lo que Marge, enfadada, le contesta: “¡Homer! ¡Nosotros no cultivamos maría!”. Entonces Homer, un poco paranoico, mira a un lado y a otro y dice: “¡Ah, sí, es verdad! ¡No cultivamos maría!”, con tono de disimulo. Este cultivo clandestino explicaría los viajes a Holanda que, según otro episodio, hace Homer de tanto en tanto, si bien se da a entender que en realidad su vicio secreto son los tulipanes, cuando es sorprendido por una cámara de seguridad cuando los devora compulsivamente escondido en el lavabo. En varías ocasiones los guionistas se burlan de la pretendida nocividad del cannabis. En una ocasión, el señor Burns rememora que en su juventud se infiltró en Greenpeace para poder denunciarles a la policía. Al desenmascarar sus planes, mientras los verdes son detenidos, les muestra un bong y confiesa: “Ja, ja… Y tenéis que saber que durante todo este tiempo sólo he fumado inofensivo tabaco”. En otro momento, en una película de McBain, se muestra una reunión de mafiosos, donde el capo di tutti li capi presenta a sus colegas una nueva droga de diseño, irresistible, que van a lanzar al mercado negro, y dice de ella, para estupefacción del resto de capos, que es “diez veces más adictiva que la marihuana”. Y la parodia adopta aires de profecía cuando en un capítulo de la serie vemos que, en el futuro, Lisa se ha convertido en presidenta de Estados Unidos. Bart, que se ha convertido en una especie de posthippy reciclado y bueno para nada, le pide: “Legalízala de una vez…”, y Lisa concede. Homer y los estados alterados de conciencia No es sólo la marihuana. Homer siente atracción irresistible hacia los estados alterados de conciencia. Y no me refiero sólo a la combinación narcótica de cerveza Duff, sillón y televisión quemaneuronas, que por si sola daría para otro artículo, sino a experiencias psicodélicas y místicas. “¡Drogas! Conocen mis debilidades”, dice Homer cuando unos isleños del pacífico le preparan un té con hierbas. Es en esa misma isla donde se aficiona a lamer sapos alucinógenos, que le dilatan las pupilas y le inducen un estado contemplativo. Esos isleños, acostumbrados a vivir entre drogas, sucumbirán en cambio a las tentaciones del alcohol que Homer introduce en la isla, y que hasta entonces desconocían. Les vuelve violentos, adictos y asoclales. Por otra parte, uno de los más elaborados viajes místicos que aparecen en la serie es el que tiene lugar cuando Homer, en la Fiesta Nacional del Chile, degusta unos explosivos chiles picantes de manicomio guatemalteco. Transportado de inmediato a un paisaje psicodélico, Homer inicia un viaje chamánico. Se le aparece una tortuga, su animal totémico, que lleva escrito en el caparazón: “Sígueme”. Homer se impacienta siguiendo un animal tan lento, y acaba acelerando el viaje de la tortuga con un tremendo patadón que la manda por los aires. Homer como narcotraficante Al margen de sus experiencias con drogas, legales e ilegales, Homer es a menudo quien, de manera activa, contribuye a difundir las sustancias psicoactivas entre los ciudadanos de Springfield. No podemos olvidar un gran invento de Homer, el “tomaco”, el resultado de mezclar semillas de tomate y tabaco en una misma plantación y abonarla con residuos radioactivos. El resultado fueron unos tomates que contienen nicotina y que resultan tremendamente adictivos para quien los prueba una sola vez, tanto que las grandes multinacionales farmacéuticas pugnan por robarle la patente genética. En otro momento mezcla una cosecha de peyote que sus primos cultivaban para su autoconsumo con unos zumos de fruta que se distribuyen por la ciudad. Resultado: todo Springfield tiene experiencias alucinógenas. Homer es también el inventor de un cóctel tremendamente adictivo, el “flameado de Moe”, cuyo ingrediente secreto es “jarabe no narcótico para la tos, marca Krusty”. Dado que el componente tradicional de los antitusígenos no narcóticos es el dextrometorfano, lo que el celebre cóctel provoca es el conocido coloque por DXM. Aunque, dado que el jarabe es de la marca Krusty, bien conocida por su publicidad engañosa, bien podría tratarse de codeína, un opiáceo presente en jarabes para la tos. En otro episodio, Homer y su padre se convierten en distribuidores de una sustancia afrodisíaca, fabricada clandestinamente en una bañera, y que deja la Viagra en mantillas. La gente les quita de las manos la sustancia hasta que empiezan los problemas con la ley. Pero cuando de manera más directa se enfrenta Homer a la Prohibición es cuando se convierte en traficante de bebidas alcohólicas, en el momento en que, rescatando una vieja ley del pasado, Springfield adopta la “ley seca”. Homer entonces se convierte en un adalid de la libertad de emborracharse y se dedica a distribuir alcohol de contrabando, arriesgándose a sufrir la pena que la ley impone en estos casos: ser expulsado del pueblo mediante una gran catapulta, una ley no demasiado más absurda que nuestras actuales legislaciones antidroga. Marge y sus coloques Marge no se queda atrás en cuanto a conductas adictivas. La hemos visto beoda en varias ocasiones, así como víctima de la ludopatía cuando se legaliza el juego en Springfield. Cuando los servicios sociales se les llevan a los críos, tras pasar un test de drogas da positivo de crack y PCP. Ella afirma que se trata de un error y afirma ser adicta sólo al amor a su hijo e hijas (“Love for my Son and Daughters”), y dice: “Sí, sólo necesito un poco de LSD”. Corresponde claramente a un viaje por ácido la experiencia de Marge en la cocina al beber un vaso de agua contaminada durante una pugna entre vecinos en Springfield. La cocina empieza a derretirse ante sus ojos y los electrodomésticos parecen cobrar vida. Marge, reconociendo la experiencia, exclama, entusiasmada: “¡Oh. las paredes se están fundiendo otra vez!” Los pequeños de la casa: Bart, Lisa y Maggie De la pequeña Maggie sólo conocemos una adicción, su chupete. Eso sí, el episodio donde más activa se la ha visto ha sido precisamente cuando lideró una rebelión de alumnos en la hiperestricta guardería donde requisaban los chupetes a los críos, para que no dependieran de ellos. Lisa, durante un viaje al parque de atracciones de la cerveza Duff echa un trago del agua por la que están navegando en una atracción, lo que le hace perder del todo la conciencia, entra en un estado de delirio etílico durante el que ve danzar elefantes rosas, en una parodia de la escena de Dumbo en que el elefante y el ratón se emborrachan, y se cree la reina de los lagartos. Por otra parte, sabemos que durante una experiencia en un tanque de aislamiento sensorial experimentó intensas alucinaciones. Bart, por supuesto, no se queda corto, y en alguna ocasión ha bebido más de la cuenta. Es por culpa de que las cámaras de televisión le filman borracho que la sociedad de Springfield se ve en la obligación de restaurar la “ley seca”. En otra ocasión, Bart y Milhouse se atreven a probar el “Fresisuis especial”, sólo azúcar, del badulaque de Apu, y sufren una sobredosis de glucosa que los vuelve hiperactivos. ¿Es eso todo? En absoluto, la lista de referencias es interminable. Krusty se declara por dos veces adicto al Percodan. El señor Burns está encantado con sus pastillas contra el dolor que tienen por nombre Te Daré Amor, y en otro episodio se declara adicto a la morfina. El abuelo Simpson vende las pastillas que debe tomarse a adictos necesitados. Durante todo un episodio Bart aparece bajo los efectos del Focusyn, una parodia del Ritalin, un fármaco profusamente recetado por los médicos para tratar a niños hiperactivos, pues favorece su capacidad de concentración. Barney, el borrachín del pueblo, se bebe en un episodio el contenido de dardos tranquilizadores para animales. Los doctores inhalan sus propios anestésicos. El dentista comparte el ácido nitroso con toda la familia Simpson y acaban todos el episodio con la risa tonta. Y podríamos seguir y seguir si no fuera porque el espacio de este artículo es limitado. Conclusión Los Simpson, es sabido, son una imagen deformada de la sociedad norteamericana y, por ende, de la nuestra. Al igual que se satirizan en sus episodios prejuicios como la homofobia, el fanatismo o la pasión por las armas de fuego, se parodian también las percepciones, los miedos y los deseos ocultos que las drogas provocan en la sociedad. Lo que hace tan real a Springfield es que las drogas y lo psicoactivo existen y, por tanto, se muestran. Por contraste con el mundo triunfante de lo políticamente correcto, donde las drogas no existen y donde nadie necesita colocarse, Los Simpson equivalen a un soplo de aire fresco. Tal y como comenté al principio, desafío a los lectores a encontrar un producto televisivo destinado al consumo familiar y ampliamente seguido por niños, jóvenes y adultos, que contenga tal cantidad de referencias al mundo de las drogas y que plantee cuestiones referidas a la Prohibición con la causticidad con que lo hace ésta. Colegas, los espero en el bar de Moe.
link: http://www.youtube.com/watch?v=UL9dIxDNkOs LOS REDONDOS - BLUES DE LA ARTILLERIA Sos el as del "Club París" as, lo tuyo no es el rock cierran los bares por donde van tu breto y tus ojos grises. Yo no soy de aconsejar pero estás jodiendo al personal debiste poner en Río ese restorán que te quitó el sueño -¡el sueño!- Pero... ¿cabe todo lo tuyo en una maldita valija? ¿De líder dealer sin freno? Sos el as del "Club París", (sos la joya del lugar) el acento del barrio te sale mal y te quita el sueño -¡el sueño!- Vas como un ciego en la bodega ¿cuál es tu charter? sos un aristócrata de cotillón. Sos el as del "Club París" as, lo tuyo no es el rock cierran los bares por donde vas y te quita el sueño -¡el sueño!- Pero... ¿cabe todo lo tuyo en una maldita valija? ¿De líder dealer sin freno? Si tu moneda hablara si esa moneda hablara más de la cuenta... link: http://www.youtube.com/watch?v=VbotWwjUSFE LOS CABALLEROS DE LA QUEMA - CARLITO Se acaba el tiempo, Carlito se patinó la pastilla... te quedaste despierto, mamá apagó la luz del pasillo ¿nadie te avisó?, el gran teatro se cae como manteca, el tajo no duerme, el rojo se apura y gotea tu cama, ¿tenés "cuiqui", nene? ¿se te atora la lengua?, ¿te transpira el ojo? ¿se te acomoda el gurka en la mesa de luz? este charco no tiene borde, después del agua hay más agua... después del agua más agua. porque este charco no tiene borde... ¿y ahora en el jardín de infantes van a cuidar de tus nanas raras? ¿cuántas acrobacias de yoga van a calmar tu coquito? los tiranos se te anudan debajo de la garganta, el tajo no duerme, el rojo se apura, podés pirar con el geniol hasta la esquina... ¿y después qué? después del agua más agua. porque este charco no tiene borde. link: http://www.youtube.com/watch?v=QH1y6QB6hmA BERSUIT VERGARABAT - PORTEÑO DE LEY Todo lo que me pediste ya está en marcha Si sabés que desde siempre compartí tu causa. Decime si alguna vez yo te fallé cuándo? Las estrellas del triunfo marcan Mi buen destino que es el tuyo. Me mirás con desconfianza Como si no me junaras, vos despreocupate Yo me ocupo de esto, andá y fumá... Está claro que tenías que encontrarme, aquí me tenés sacate che esta cara larga, así la cosa no anda. Te acordás que cuando de purretes nos dejamos crecer como hermanos de la misma sangre, amigos eran los de antes. Usted conoce a quién le habla Por favor, me extraña araña, vos despreocupate Yo me ocupo de esto, andá y fumá... Quedate tranquilo todo va a andar bien Que te tengo todo listo al derecho y al revés, Sé muy bien que este asuntito es de vida o muerte, para vos Y por eso aparecí en tu suerte, Soy tu salvación Cómo te cambió el semblante, qué bien se te ve Ahora estás rozagante y fuerte, así es como me gusta verte. Yendo al grano para los negocios, lo mejor es tener un socio-amigo como yo de fierro, Lo que se dice buena genchi, Qué alegría bueno entonces Como jamás te caminé, dejalo en mis manos Te lo digo porque de esto sé mucho Quedate tranquilo todo va a andar bien Que te tengo todo listo al derecho y al revés, Sé muy bien que este asuntito es de vida o muerte, para vos Y por eso aparecí en tu suerte, Soy tu salvación Quedate tranquilo todo está bajo control Te habrán hablado mal de mí, más con vos ta´ todo guey Soy porteño de muy buena ley Hago todo lo que tengo que hacer, Vos quedate tranquilo Conmigo nunca vas a perder, Vos quedate tranquilo Esta sí que te va a salir bien, Vos quedate tranquilo Conmigo nunca vas a perder link: http://www.youtube.com/watch?v=FD7wstutxIs DOS MINUTOS - DEMASIADO TARDE Estas en el kiosco tomando una cerveza con el tiempo seguís con la cerveza. A lo lejos se ve una patrulla alguien grita: Alla viene la yuta! Descarten los tubos, empiecen a correr. La yuta esta muy cerca no da para correr El oficial: grita contra la pared documentos acompáñenme! Demasiado tarde para correr Demasiado tade acompañenme Demasiado tarde para correr Demasiado tarde acompañenme
La teoria del Caos, dice que todas las acciones y todo pensamiento, afectan de una forma u otra al mundo que nos rodea, lo cual hace imposible calcular a ciencia cierta absolutamente ningún evento. "El aleteo de una mariposa puede ocasionar un maremoto al otro lado del mundo" Por otro lado, El Karma, de acuerdo a varias religiones, es la fuerza que pone en equilibrio el universo. Algo asi como una ley cósmica de causa y efecto. Como uds. no llegan a alcanzar mi nivel de iluminación e intelecto, les voy a dejar ejemplos sencillos de como estas dos fuerzas interactúan para poner orden en el mundo. -Cada vez que una flogger histérica se saca una foto de arriba con cara de petera y mostrando el escote, una amiga gauchita y sin vueltas dice: "Me gustaría que formalicemos nuestra relación" -Cada vez que un tipo se flajela acompañando a su novia al cine a ver una comedia romantica, Dios se arma una picada de longaniza, queso y aceitunas, agarra el control remoto de su Plasma de 42' Sony Bravia y engancha "Duro de Matar" en I-Sat. -Cada vez que un loser dice: "Me gané una minita por internet" a un flaco se le pincha a último momento la fiestita con la novia y la cuñada, después de un mes de hacerles la cabeza. -Cada vez que un tipo levanta la tapa para mear, y no se le cae ni una gota afuera del inodoro, una mina dice: "Amor, hoy estoy hecha una pelotuda de mierda porque me vino, perdoname. Acá te traje un sandwich de salame y manteca" -Cada vez que yo digo: "Los Piojos son una mierda" y alguien me contesta: "A vos solo te gusta lo que escuchas vos", un prodigio pianista de 11 años decide comprarse un tecladito cumbiero y se clava un agua oxigenada en el pelo. -Cada vez que una minusválida mental de más de 20 años va a gritar como desaforada a un recital de Luismi, Chayanne, o alguna de esas atrocidades auditivas, un cuarentón que jamás había engañado a su esposa, se come por primera vez un traba. -Cada vez que Moria Casán dice: "What Pass Papy?", Dios adelanta un día su próximo Diluvio Universal. -Cada vez que una mina de más de 45 prende la tele para ver a Los Simpsons (también computa Padre de Familia) un joven de ventipico aprende a tapar el shampoo y el dentífrico. -Cada vez que un tipo se cree el verso de "Es solo un amigo, no seas celoso", un pibito de 4 años empieza a mirarle el bulto a un compañerito de jardin. -Cada vez que un descerebrado se tatúa el nombre de su novia, Dios le descontrola la tiroides a una pendeja de 15 o 16 que está para matarla, y la transforma en Lia Crucet. -Cada vez que una mina le dice a su fiel y paciente novio: "Estoy confundida", un carnicero de San Telmo caga a piñas a su mujer por no haber planchado bien la camiseta de Boca. -Cada vez que un tipo que esta a punto de enfiestarse con 3 trolas de altísimo nivel y se arrepiente, se viste, se va y le compra flores a la mujer, una pendeja de 18 años saca la billetera en la primera cita con su novio y dice "...de ninguna manera, pagamos a medias". -Cada vez que un pelotudo se filma "rapeando" en Florida y Lavalle, Jesús apuesta la vida de Sandro en un Falta Envido, teniendo 24 de tanto. -Cada vez que una vieja cuenta mal las monedas para el boleto, y empieza a revolver desesperada su cartera (tamaño XXXXX-L) en busca de los $0.10 que le faltan, el ratón Ayala vuelve a errar el penal contra Alemania en el 2006 (En diversos Universos Paralelos) -Cada vez que arranca una nueva tira protagonizada por Pablo Echarri y todas las féminas nos obligan a comernos el pelotazo (siempre lo dan a la hora de la cena) Benedicto se vuelve a cagar en todos, reivindica su postura contra el uso de preservativos, y 89.325 negritos africanos se pescan un SIDA sin precedentes. -Cada vez que alguien reenvía una cadena del estilo "Mandalo 10 veces o te va a estallar una granada anti personal del Vietcong en el orto" o "Juntemos firmas para una niña enferma en Timboctul", a mi se me olvida una idea para escribir un texto tan genial como este.