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BoiaChiMolla

Usuario (Argentina)

Primer post: 25 mar 2010Último post: 27 mar 2011
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Las Enseñanzas de los Bolcheviques
InfoporAnónimo3/27/2011

Ilsa Ehrernburg, Jefe de Propaganda Comunista de la URSS lanzó una proclama a los soldados rusos: “Arrancad por la violencia el orgullo racial de las mujeres alemanes. Violar, destruir y matar”. Las violaciones del comunismo en Alemania y en el resto de Europa 1944-45 "Me habían ordenado enterrar a unos muchachos de la Juventud Hitleriana cuando ellos me encontraron", dice Martha Dowsey. "Seis soldados del Ejército Rojo con las caras tiznadas me tiraron al suelo junto a las tumbas y me violaron, uno tras otro". La mujer tiene ahora 81 ańos. Durante décadas, nunca había encontrado a nadie que creyera lo que le tocó vivir. Por ańos, se consideró que el Ejército Rojo era un grupo de héroes que había liberado a Alemania de los nazis. Para Martha no fue así. "Eran agresivos, brutales. Nunca les conté esto a mis hijos; y mi esposo sólo supo que me había pasado algo horrible. Tuvo la delicadeza de no preguntar", dice en su casa de un barrio del sur de Londres. Hace muy poco que Martha se armó de valor y habló. Y fue gracias al libro de Beevor. Las víctimas a quienes Beevor seńala que los rusos consideraban "botín de guerra" con el que compensar los crímenes de la Wehrmacht en Rusia iban de los 12 a los 80 ańos de edad o más. Una mujer alemana Jutte, de Preston le escribió a Beevor: "Muchas veces quise hablar de eso, pero sabía que nadie me creería o que interpretarían mi historia como un rapto de autocompasión. Lo que usted escribió es una forma de mostrar cómo se puede soportar el sufrimiento." Una mujer a la que Beevor visitó en Berlín le contó que había matado a un soldado con su arma mientras él trataba de violar a su mamá. "Después dice Beevor me di cuenta de que el soldado la había violado a ella y que ella luego había armado la historia y trataba desesperadamente de creerla." En sus cartas, las mujeres confirmaron lo que describe Beevor en el libro en el sentido de que, para evitar correr la misma suerte que sus vecinas, muchas mataron a sus hijas y luego se suicidaron. Para fines de la década de 1940 las violaciones se sucedieron durante tres ańos o más las tropas soviéticas habían sembrado desesperación. Según algunos informes, el 90% de las mujeres berlinesas había contraído enfermedades venéreas. Beevor cita declaraciones de un médico que le dijo que, de las aproximadamente 100.000 mujeres violadas en Berlín, un 10% murió, la mayoría por suicidios. La tasa de mortalidad del casi millón y medio de mujeres violadas en el este de Prusia, Pomerania y Silesia, dice, es más elevada. En el caso de las embarazadas, se estima que el 90% abortó. Las que optaron por seguir con el embarazo, dieron al bebé en adopción porque no soportaban la vergüenza. En 1946, el 3,7% de los nińos nacidos en Berlín eran hijos de rusos. VIOLADAS POR EL EJERCITO RUSO Crónica EL MUNDO Antony Beevor, autor de Stalingrado, una novela que causó gran impacto internacional, ha realizado una minuciosa investigación sobre otro episodio de la II Guerra Mundial: la caída de Berlín. Su nuevo libro sacude las conciencias con las revelaciones de barbaridades cometidas por soldados rusos El diario se descubrió entre las ruinas en llamas de Berlín, totalmente arrasada por el choque de dos ejércitos poderosos y desesperados. No había ningún nombre escrito en la portada, pero entre todas las historias de privaciones y luchas, una revelaba el infierno de una guerra que se acercaba a su apocalíptico final. La autora, una joven alemana, describía cómo había sido violada por los soldados del Ejército Rojo, que avanzaba ávido de tomar la ciudad y de vengarse de los alemanes. Cierra los ojos, aprieta los dientes, no digas nada, garabateó la mujer, recordando cómo se había inducido al silencio para soportar la agresión. Pero cuando la ropa interior cae rasgada y los dientes rechinan involuntariamente, la última prenda...Estoy paralizada. No siento asco, sino una completa frialdad. Es como si mi espalda estuviera helada. Estoy mareada, tengo frío en la nuca. Antes de marcharse extrae algo del bolsillo y lo lanza sobre la mesa sin decir palabra; aparta la silla y sale dando un portazo. Ha dejado un paquete de tabaco arrugado. Es la propina. Ha habido que esperar hasta ahora, 60 ańos después de que se produjera la violación de esta mujer anónima, para que se conozca la verdadera dimensión de la campańa de violaciones perpetrada por el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. El escritor británico Antony Beevor, ex oficial del Ejército cuya reconstrucción de la batalla de Stalingrado se convirtió en un éxito de ventas, está a punto de publicar un libro sobre la caída de Berlín. Al buscar entre archivos soviéticos, cuyo acceso había estado vedado a los historiadores hasta hace poco, Beevor descubrió una tormenta de venganzas que le dejó totalmente consternado. Se cree que unos dos millones de mujeres fueron violadas, agredidas o asesinadas por los soldados del Ejército Rojo en su avance sobre Alemania, pero el libro de Beevor revelará horrores aún mayores. Cuando el Ejército Rojo llegó a Berlín, los soldados ya consideraban a las mujeres una especie de botín carnal, afirma.Creían que podían hacer lo que quisieran, ya que estaban liberando Europa. En algunos casos las mujeres de una calle entera fueron violadas: abuelas, embarazadas, incluso mujeres que se encontraban en su lecho de muerte. Según el representante del Vaticano en Berlín, en octubre de 1945, seis meses después del final de la guerra, miles de mujeres permanecieron semanas escondidas en los tejados para eludir los saqueos y registros de los escuadrones del Ejército Rojo quienes, cuando se emborrachaban, avivaban su apetito sexual. Han violado a mujeres de entre 10 y 70 ańos, e incluso a algunas de hasta 75 ańos, aseguraba el representante del Vaticano. Beevor ha descubierto aspectos todavía más siniestros: los rusos violaron incluso a reclusas liberadas de los campos de concentración, mujeres esqueléticas, vestidas de harapos. ŤEsto echa por tierra la idea de que los soldados sólo utilizaron la violación como una forma de venganza contra los alemanesť, afirma. Sus comentarios ya han provocado polémica. El embajador ruso en Londres ha acusado al escritor británico de blasfemar contra el pueblo ruso. Es una injuria contra el pueblo que salvó al mundo del nazismo, ha declarado indignado esta semana Grigory Karasin. ... TAMBIÉN MORIBUNDAS En la aldea de Dahlem, recuerda una mujer, los rusos se colocaron en fila delante de un grupo de mujeres. Ni siquiera se daban cuenta de que algunas estaban agonizando, porque habían ingerido veneno o sufrían hemorragias internas. Los soldados les abrían la boca a la fuerza y las obligaban a tomar bebidas alcohólicas. Anna Seddig, una joven de Prusia oriental que intentaba escapar de la guerra encinta y con su hijo de un ańo, Siegfried, fue otra víctima de los rusos. Una noche, cuando buscábamos un lugar para refugiarnos, nos topamos con un grupo de soldados. Nos iluminaron con una linterna. Uno me dijo: "Te vamos a llevar a un lugar donde podrás pasar la noche". Era un refugio antiaéreo. Ahí me violaron, uno tras otro. Era como si estuviera muerta, tenía calambres por todo el cuerpo. Sientes repugnancia, sólo sientes repugnancia. Éramos blancos legítimos para los rusos. No sé cuántos hombres había, 10, 15... Muchos han intentado ocultar lo ocurrido. Cornelius Ryan, autor de The Last Battle, donde narra la caída de Berlín, descubrió que tras publicarse el libro en 1966 algunos editores lo presionaron para que eliminara pasajes como el siguiente: Mientras continuaba la batalla, se producía otra ofensiva salvaje. Era encarnizada, personal. Las hordas rusas que llegaban tras los disciplinados veteranos del frente exigían el derecho de los conquistadores: las mujeres de los conquistados. Úrsula Roester dormía en el sótano de una casa de Zehlendorf junto con sus padres, sus hijas gemelas de seis ańos, y Bernard, su hijo de siete meses, cuando cuatro soldados rusos golpearon la puerta con la culata de sus fusiles. Registraron el refugio. Un soldado ruso encontró un frasco de perfume francés. Lo destapó, lo olió y lo derramó sobre su uniforme. Otro encańonó a los padres e hijos de Úrsula y los encerró en el sótano. A continuación, los cuatro se turnaron para violarla. Al día siguiente, a eso de las seis de la mańana, Úrsula estaba amamantando a su bebé cuando otros dos soldados rusos entraron en el sótano. Intentó escapar por la puerta con su bebé en brazos. Pero estaba muy débil. Uno de los rusos le quitó el bebé y lo colocó en su cochecito. El otro la miró y sonrió. Ambos la violaron.... El legado de la campańa de violaciones del Ejército Rojo es imperecedero.... Hanna Gerlitz, esposa de un banquero de Berlín, fue violada por seis soldados rusos delante de su marido. Cuando terminaron, recuerda, dispararon sus fusiles al aire. Las otras personas que estaban en casa creían que me habían asesinado, hasta que les grité: "Estoy bien. Ya todo ha acabado". Después tuve que consolar a mi esposo y ayudarlo a recobrar el valor. Lloraba como un nińo. LINK Obviamente, no agrego fotos sobre lo sucedido ya que son bastante fuertes. En el link podran encontrar varias, pero repito, son bastante fuertes. Pero no por eso menos reales.

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La verdad de la ocupacion (contado por vecino de los ocupas)
InfoporAnónimo12/14/2010

Ya no hay especulacion, ya no hay supuestos. Esta es la verdad que todos sabiamos, pero que ahora es contada por un vecino de los ocupas. Esto es lo que la izquierda defiende! NO A LA USURPACION DE TIERRAS!!!

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Holocausto: Lo que jamas se conto.
InfoporAnónimo2/15/2011

La Masacre de Dresde: Tres días de enajenación, espanto y muerte. El bombardeo de Dresde no tuvo otro nombre. Un crimen de guerra que infortunadamente no fue revelado como tal porque quienes lo realizaron fueron los aparentes “salvadores del mundo”, los que vencieron y sacaron a la luz todo el maldito holocausto nazi. Pero para ingleses y norteamericanos, Alemania precisaba un castigo. Poco importaba que la guerra estuviera por expirar; no era trascendental que los rusos en la práctica perfilaran el asalto a Berlín después de haber cruzado el Oder, o que por si todo aquello fuera poco, los occidentales ya hubieran dejado atràs el Rhin. Poco importó que Dresde estuviera atiborrada de heridos de guerra y perseguidos por la guerra que escapaban del horror desatado en otras ciudades, y que intentaran llegar como podían a Berlín buscando un último lugar donde refugiarse. No importó que aquel no fuera un punto estratégico importante en aquellos tiempos, ni un estorbo importante en el avance de las tropas. Se traba de no otra que no fuera un castigo, y una promesa realizada a Stalin durante la Conferencia de Yalta del 11 de febrero que habían de consumar ingleses y norteamericanos. Aquel 13 de Febrero de 1945 quedò enmarcado en la Historia como el del mayor bombardeo reconocido y ocasionado sobre una población civil. La ciudad de Dresde fue metódicamente arrasada. Monumentos, puentes, edificios, casas, calles, nada, absolutamente nada habìa quedado en pie, sólo ruinas, desolación y muerte, convertida en exterminioo. Treinta y cinco mil según los ingleses, trescientos cincuenta mil según los alemanes… Habian pasado nueve minutos de las diez de la noche. del 13 de Febrero cuando las emisoras de radio alemanas interrumpieron su emisión para transmitir los sonidos de alerta, dando aviso de que se aproximaban aviones aliados. Nadie pudo imaginar que los nueve “mosquitos” (cazas ingleses) de reconocimiento señalarìan a Dresde como el gran objetivo; lo hicieron demarcándola con bengalas rojas, y alumbrando con otras tantas toda la ciudad para impedir errores de los mismos bombarderos. Doscientos cuarenta y cinco aeroplanos sobrevolaron minutos después la ciudad. La lluvia de bombas fue de tal magnitud , que el único bombardero caído lo fue porque le cayó encima una bomba arrojada por otro bombardero que sobrevolaba por encima suyo. Eran las 22,15 h. y fueron suficientes quince minutos de intenso bombardeo para dejar la ciudad devastada. Quinientas veinticuatro bombas blockbusters, con capacidad de destrucción cada una de una manzana de calles completa, más cerca de dos mil bombas explosivas fueron lanzadas en aquel primer ataque. No pusieron cuidado en esquivar ningún edificio: lo bombardearon todo, no se salvaron de la hecatombe hospitales, asilos y escuelas. La ciudad pronto se convirtió en una desoladora lamentación de gritos y sollozos. Pero aún, no quedaron satisfechos. En aquella segunda oleada de aviones ya no hicieron falta los aviones mosquitos que les marcaran el objetivo.. A las 1,30 h. de la mañana,la ciudad estaba envuelta en llamas. Socorristas, y ayuda médica habían llegado de ciudades vecinas, pero al oír los ruidos nuevamente de los bombarderos aproximándose ya los tenían encima. Nadie pudo avisarles aquella otra vez debido a que la ciudad se hallaba sin electricidad. El número de bombarderos se había duplicado. En aquella nueva oportunidad Quinientos cincuenta bombarderos británicos Lancaster sobrevolaron Dresden. Y las bombas que transportaron en esa ocasión eran bombas incendiarias preparadas especialmente a provocar el mayor daño posible en los edificios. Se lanzaron nada más y nada menos que seiscientos cincuenta mil bombas y quince kilómetros cuadrados de territorios fueron bombardeados y asolados. Dresde, una ciudad que históricamente se había convertido en famosa por el arte y la cultura que encerraba, con aquel segundo bombardeo, quedó sepultada bajo escombros y reducida a cenizas. El caos era total. Agua, alimentos, y medicinas empezaron a escasear y hacer falta, tampoco habìa medios suficientes para extinguir las llamas de la ciudad, ni prestarles ayuda a los cientos de miles de heridos. Sin embargo, el horror no había llegado a su fin. Apenas pasado el mediodía del 14 de febrero llegó la tercera oleada de bombarderos que dejó desplomar otro aluvión de muerte y más desolación sobre la ciudad. En esta oportunidad fueron trescientos once bombarderos B-17 de las fuerzas norteamericanas acompañados de cinco cazas. Cayeron sobre la ciudad mil ochocientas bombas explosivas y más de ciento veintiséis mil bombas incendiarias. Los cazas que los acompañaban se dedicaron a ametrallar a los grupos de supervivientes que como buenamente podían, escapaban de la ciudad. A media mañana del 15 de febrero se desmoronó finalmente la Iglesia de Frauenkirche, el símbolo de la ciudad. Como si no fuera suficiente todo, aún hubo un último ataque aéreo de menor consistencia, Doscientos once B17 estadounidenses lanzaron otras cuatrocientos sesenta bombas incendiarias más. Después de aquéllos aciagos días, el horror se prolongó, pues los incendios demoraron varios días en apagarse y los muertos se amontonaban en las calles. A la nube tóxica productos de los vapores de las bombas, el fuego, las cenizas, la falta de aire respirable, se sumaba el riesgo de enfermedades. El 25 de febrero,casi cuatro mil cuerpos tuvieron que ser incinerados, sin identificar, en la actual plaza del mercado viejo, ve¡nticinco mil fueron sepultados en el cementerio. http://es.shvoong.com/books/1917008-el-bombardeo-dresde/ link: http://www.youtube.com/watch?v=DUgqdWmTvm8 link: http://www.youtube.com/watch?v=aKcivGESnGE link: http://www.youtube.com/watch?v=icgAvV5J3yU link: http://www.youtube.com/watch?v=WwY7a9S2-M0 link: http://www.youtube.com/watch?v=g_50p01QjGg link: http://www.youtube.com/watch?v=gsvqQTlq8hA link: http://www.youtube.com/watch?v=f_jEoA9Kss4 link: http://www.youtube.com/watch?v=3x-SXcPKuys link: http://www.youtube.com/watch?v=RpivXgdYZ6w Como siempre, la Historia la escriben los vencedores. Jamas enseñaran esto en las escuelas, ni en las facultades, ni en los mediocres medios de comunicacion. Ni siquiera se creara un Museo recordando a los miles de inocentes que perecieron en este brutal y sin sentido ataque de los aliados comunistas-liberales.

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Otra mirada
InfoporAnónimo3/25/2010

Los mitos del 24 de marzo por Agustín Laje Arrigoni* Los mitos son, por definición, narraciones fabulosas e imaginarias que intentan explicar algún suceso o aspecto de la realidad. Constituyen, por tanto, meras creencias no sujetas a pruebas de veracidad que, por lo general, no resultan de procesos que deriven de la razón, sino de emociones y pasiones. En este orden de cosas, la militancia setentista, apoyada y financiada por el oficialismo y las estructuras estatales, en su intento por diagramar su estrafalaria historieta que ha hecho de los años 70, no ha escatimado esfuerzos en implementar y propagar una serie de mitos relativos a los sucesos ocurridos el 24 de marzo de 1976, cuyo aniversario número 34 se cumple en el día de la fecha. ¿Fue un golpe militar? En razón de ser la venganza un objetivo primordial del setentismo, resulta clave que el papel desempeñado por la sociedad civil en los hechos del 24 de marzo haya sido arbitrariamente omitido por el historietismo oficial, a los efectos de instalar en la opinión pública aquella falsedad de que se produjo un golpe exclusivamente militar (apuntando todas las responsabilidades sobre el ambiente castrense y exculpando al resto de la sociedad). Pero, en verdad, los sectores civiles, representados por su clase dirigente, tuvieron decisiva participación en el derrocamiento de Isabel Perón. Desde 1975, la partidocracia se alarmaba por el exasperante vacío de poder que reinaba en la Argentina: "Pero, ¿quién gobierna? ¿Ese conjunto colegiado de ministros que, además, no produce ninguna confianza al país? Eso sigue siendo anarquía. Y, lo peor, anarquía organizada", afirmaba el líder del Partido Federal, Enrique "Paco" Manrique, (tercera fuerza electoral de entonces) desde la pantalla del histórico programa de TV Tiempo Nuevo , a fines de julio. Desde la otra punta del abanico ideológico, el izquierdista Oscar Allende ponía de relieve que "el desgobierno ha colmado la paciencia de los argentinos" (1). El diputado Monsalve diría, por su parte, que "no puede transcurrir un minuto más en el más absoluto desorden" (2). Incluso, desde el mismo sector oficialista, se ofrecían lecturas similares, como la del diputado justicialista Carlos Palacios Deheza, quien afirmó que "así no llegamos a 1977, sino ni siquiera a 1976", o la del mismísimo gobernador peronista de Buenos Aires, Victorio Calabró, quien, a fines de 1975, pronunciaba que "si las cosas siguen así, no llegamos al 77" (3). De esta manera, la clase política (incluido el oficialismo mismo) empezaba a avizorar una salida facilitada por las Fuerzas Armadas. Ya a comienzos de 1976, la UCR definía su postura a través de una declaración oficial del comité nacional, que rezaba: "El país vive una grave emergencia nacional. Toda la Nación percibe y presiente que se aproxima la definición de un proceso que, por su hondura, vastedad e incomprensible dilatación, alcanza su límite". Era, por tanto (según expresa el comunicado radical), "incomprensible" la continuidad del gobierno, tales las propias palabras del partido que se jacta de ser el más democrático de la Argentina, y, por tal razón, las reuniones secretas entre políticos con jefes militares comenzaban a tener lugar con extremada frecuencia. A fines de 1975, en cálida reunión entre el Dr. Ricardo Balbín (líder de la UCR) y el Gral. Jorge Rafael Videla, el radical le expresó: "General, yo estoy más allá del bien y del mal. Me siento muy mal, estoy afligido. Esta situación no da más. ¿Van a hacer el golpe? ¿Sí o no? ¿Cuándo?". A lo que su interlocutor respondió: "Doctor, si usted quiere que le dé una fecha, un plan de gobierno, siento decepcionarlo, porque no sé. No está definido. Ahora, si esto se derrumba, pondremos la mano para que la pera no se estrelle contra el piso". Balbín replicó, impaciente: "Háganlo cuanto antes. Terminen con esta agonía" (4). La presión que los políticos ejercían sobre las FF. AA. abarcó a todos los sectores ideológicos. En rigor, hasta el propio Partido Comunista se pronunció en este sentido, cuando, el 12 de marzo, "reiteró su propuesta de formación de un gabinete cívico-militar" (6). Amplios sectores del peronismo tomaban posiciones similares, como el líder de la CGT, Casildo Herreras, quien se entrevistó en secreto con Videla, "para decirle que, aunque en público no podían declararlo, también ellos consideraban que el gobierno era un desastre, que eran sus amigos y que deberían tenerlos en cuenta después del golpe, si finalmente lo llevaban a cabo" (7). Por su parte, el viejo amigo de Perón, Jorge Antonio, el 22 de marzo, esgrimió sin tapujos, desde una conferencia de prensa en un hotel céntrico de Buenos Aires: "Si las Fuerzas Armadas vienen a poner orden, respeto y estabilidad, bienvenidas sean" (8). Numerosos sectores obreros, el 20 de marzo, anticiparon su simpatía por la eventual solución militar, declarando, a través de cuarenta y una organizaciones sindicales, que no acatarían un paro general de actividades, en caso de interrupción del orden constitucional. El pedido de una reacción por parte del sector militar era tan visible que, desde el Parlamento, se admitían las reuniones con uniformados: "Debo confesar que en el día de hoy he golpeado las puertas [?] de la Policía Federal, la de algunos hombres del Ejército. Y el silencio es toda la respuesta que he encontrado" (5), admitía el senador Eduardo Angeloz, a catorce días del 24 de marzo. Días después, nada menos que Victorio Calabró entregaría a oficiales de las Fuerzas Armadas los mapas de la Casa de Gobierno, a los fines de que las tropas del Regimiento de Infantería 7 no se cruzaran con la policía, el 24 de marzo (9). El grueso de la sociedad, el 24 de marzo de 1976, permaneció en sus hogares. No hubo resistencia siquiera por parte de los militantes del partido derrocado, sino que el vicepresidente 1º de este, Felipe Bittel, le gritaba a Osvaldo Papaleo (secretario de Prensa de Isabel): "Chau, Papá, hasta mañana. Esto hay que festejarlo con champaña. Todo se ha disipado" (10). Las organizaciones terroristas, ¿ya estaban aniquiladas? Además de anular o ignorar ex profeso el papel de la civilidad como actor propiciador del golpe, otro mito consistió en minimizar el rol de las organizaciones terroristas subversivas en la tragedia de los años 70 alegando que "la guerrilla ya estaba diezmada, el 24 de marzo de 1976", con la evidente intención de formar la idea de que la guerra interna era una mera excusa de sectores castrenses. La realidad indica completamente lo contrario. Según confirmó la sentencia que juzgó a la junta de comandantes, en 1975, se produjeron 893 hechos terroristas (promediando un atentado cada ocho horas, durante el año precedente al golpe). 1976 no fue menos: el 22 de marzo, el matutino "La Tarde" (dirigido por el kirchnerista Héctor Timerman) informó: "Un récord que duele: cada 5 horas, asesinan a un argentino". Y, a renglón seguido, expresaba: "Terrorismo: Sigue la escalada de crímenes". El 19 de marzo, el diario de izquierda "La Opinión" arrojó una estadística similar: "Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres". Los propios documentos internos de Montoneros contabilizaban, en 1976, "1.000 atentados con 500 víctimas fatales", producidos sólo en ese año (11). El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), por su parte, en documento interno, indicaba que, para esta fecha (1976), todavía se contaba con 4.950 guerrilleros organizados (12). A fines de 1977, el comandante del Ejército Montonero, Horacio Mendizábal, afirmaba, públicamente, que, durante ese año, "se realizaron más de 600 operaciones militares" (13). Si para muestra basta un botón, fue en julio de 1976 cuando se produjo el atentado terrorista más dramático de toda la década del 70, cuando una bomba montonera hizo volar el comedor de la superintendencia de la Policía Federal, mutilando a 60 personas y asesinando a otras 22. El 24 de marzo, ¿se dio inicio a la represión ilegal? Otro insistente mito en torno de la fecha en cuestión consiste en utilizar el 24 de marzo como punto de partida de la utilización de métodos ilegales por parte de las Fuerzas Armadas para enfrentar la subversión terrorista. Pero, ¿cómo se la combatía antes de esta fecha? Los historietistas del setentismo no ponen mucho empeño en explicarlo. En puridad, el combate conforme a metodologías irregulares data de fines de 1973; más precisamente, luego de la muerte del secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, cuando el propio Perón, a la sazón presidente de la Nación, confeccionaba un documento interno para su partido que expresaba: "En este estado de guerra que se nos impone, no pueden ser eludidos y nos obliga no solamente a asumir nuestra defensa, sino, también, atacar al enemigo en todos los frentes y con la mayor decisión (...) El Movimiento Nacional Justicialista entra en estado de movilización de todos sus elementos humanos y materiales, para afrontar esta guerra (...) Quien rehúya su colaboración para la lucha, queda separado del movimiento". Así nacía la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), como el primer intento al margen de la ley que el gobierno constitucional empleaba para enfrentar el terrorismo marxista. Centenas de guerrilleros o sospechados de tales cayeron en manos del polémico aparato paraestatal de marras (cerca de 500 muertos fueron responsabilidad de la triple A). Poco después, como respuesta al terrorismo que había diseminado focos rurales en Tucumán, el gobierno democrático emitió, en febrero de 1975, el decreto secreto Nº 261 del Poder Ejecutivo, que ordenaba a las FF. AA. "ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán". En octubre, se amplía el terreno de operaciones de las Fuerzas Armadas a toda la Nación, a través del decreto 2.772, ordenando "ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el país". Los desaparecidos anteriores al 24 de marzo contabilizados por la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) ascienden a 900 casos. El informe de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación computa, por su parte, un total de 642 desaparecidos en democracia peronista, y 525 abatidos, lo que suma 1.167 casos que son responsabilidad de la clase política que tuvo el poder en aquellos años y que se constituía en la creadora de la metodología irregular que, lamentablemente, se continuó practicando luego del 24 de marzo. Concluida la guerra, el terrorista Enrique Gorriarán Merlo dirá que "las técnicas represivas de ese gobierno surgido de elecciones fueron (aunque parezca difícil de creerlo) más feroces que las instrumentadas por el gobierno defacto de Onganía, Levingston y Lanusse" (14). Julio Santucho, hermano del jefe máximo del ERP, expresará, por su parte, que "en un solo año de gobierno popular, nuestro pueblo tuvo más muertos que en siete años de dictadura militar (...) la represión actuada por el gobierno peronista fue diez veces mayor que la de la Revolución Argentina proclamada por el general Onganía" (15). A 34 años del 24 de marzo de 1976, numerosos sectores cobijados por el aparato estatal han reducido la historia por la memoria, cambiado la justicia por la venganza, suprimido la verdad por el engaño y convertido una gran tragedia del ayer en un exitoso negocio del presente. (1) Yofre, Juan Bautista. Nadie fue. Buenos Aires, Edivern, 2006, p. 252. (2) García Montaño, Diego. Responsabilidad compartida. La sociedad civil antes y durante el Proceso . Córdoba, El Copista, 2004, p. 104. (3) Yofre, Juan Bautista. Ob. Cit., p. 243. (4) Yofre, Juan Bautista. Ob. Cit., p. 333. (5) Díaz Bessone, Ramón Genaro. Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978) . Buenos Aires, Círculo Militar, 1996, p. 240. (6) Márquez, Nicolás. La mentira oficial. El setentismo como política de Estado . Buenos Aires, edición del autor, 2008, p. 144. (7) Márquez, Nicolás. Ob. Cit., p. 142. (8) Yofre, Juan Bautista. Ob. Cit., p. 358. (9) Yofre, Juan Bautista. Ob. Cit., p. 380. (10) Yofre, Juan Bautista. Ob. Cit., p. 373. (11) Documento citado en Díaz Araujo, Enrique. La guerrilla en sus libros . Tomo II. Mendoza, El Testigo ediciones, 2009, p. 91. (12) Documento citado en Yofre, Juan Bautista. Fuimos todos. Cronología de un fracaso, 1976-1983. Buenos Aires, Sudamericana, 2008, p. 33. (13) Informe completo en Larraquy, Marcelo. Fuimos soldados. Historia secreta de la contraofensiva montonera. Buenos Aires, 2º ed., Aguilar, 2006, p. 124. (14) Gorriarán Merlo, Enrique. Memorias de Enrique Gorriarán Merlo. De los setenta a La Tablada. Buenos Aires, Planeta/Catálogos, 2003, pp. 368-369. (15) Santucho, Julio. Los últimos guevaristas. La guerrilla marxista en la Argentina . Edición de 1988. Pp. 160-162. Fuente

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24 de Marzo - Dia de la (falta de) Memoria
InfoporAnónimo3/25/2010

A los efectos de equilibrar o componer una MEMORIA COMPLETA, que hoy no se recordará en ningún acto oficial ni partidario, como tampoco saldrá en las pantallas de televisión, ni en las radios, ni en otros medios; a continuación se aportará una nómina de hechos y víctimas que no son tenidos en cuenta en este día y que merecen estar en la memoria de la ciudadanía argentina para hacer una verdadera evocación de una década, cuya historia, en nuestro país, solo es evocada y relatada con una visión parcial y reformativa de una realidad. Listado para refrescar la memoria de los Argentinos Consecuencias del accionar Terriorista subversivo en la Argentina de los `70 Secuestros Extorsivos Fecha Nombre Importe Pedido Importe Abonado (U$D) 08-04-73 Víctor Bricombe 17.000.000 1.360.000 06-06-73 Carlos Lockood 25.000.000 2.300.000 2-07-73 Carlos Pulenta 10.000.000 920.000 06-12-73 Víctor Samuelson 142.000.000 12.000.000 23-01-74 Juan y Jorge Born 60.000.000 11-12-75 Enrique Metz 4.000.000 Total : 80.560.000 Víctimas de atentados terrioristas políticos Uzal, Roberto. Mor Roig. Arturo Acuña. Hipólito Pisarello. Angel Dejhi. Juan Carlos. Empresarios Sallustro, Guillermo (Fiat) Qlekler, Roberto (Fiat) Golla, Ricardo (Ika Renault) Samaniego, Ramón (La Cantábrica) Naranjieras, Antonio Jasalik, Emilio (Hilandería Olmos) Abeigon, Roberto (Miluz) Martínez, Manuel (Miluz) Muscat, Antonio (Alba) Bargut, David (Tiendas Elena) Camelon, Raúl (Acindar) Hegger, Adolfo (Bendix) Sarlenga, Jorge (Bendix) Velazco, Raúl (Sancor) Rotta, Pedro (Fiat) Pardales, Joe (Bervano) Fidalgo, Manuel (Rigolleau) Fiola, Oscar (Swift) Trinidad, Osvaldo (Swift) Sarracan, Horacio (Ika Renault) Arrozagaray, Enrique (Borgward) Arce, Luis (Surrey) Bergomatti, Carlos (Materfer) Castrogiovanni, José (Lero) Liple, Juan (Schering) Oneto, Julio (Fca. Leticia) Maschio, Oscar (Monofort) Moyano, Roberto (Petroquímica) Souto, Carlos Alberto (Chrysler) García, Higinio (Textil Oeste) Mamagna, Hugo (Daner) Salar, Héctor (Lozadur) Gasparoux, André (Peugeot) Martínez Aranguren, José (Lozadur) Gremialistas Klosterman, Henry. Mansilla, Marcelino. Rucci, José. Magaldi, Antonio. Alonso, José. Noriega, Héctor. Ponce, Teodoro. Vandor, Augusto. Chirino, José. Pelayes, Juan. Dibatista, Adolfo. Sánchez, Ricardo. López, Vicente. Giménez, Adalberto. Desosi, Florencia. Alvarez, Santiago. Periodistas Kraiselburd, David (Director del Diario ´El Día´ de La Plata) Funcionarios Campos, Alberto (Intendencia San Martín) Ferrin, Carlos (Intendencia San Martín) Tarquini, José (Ministerio Bienestar Social) Macaño, Luis (Subsecretaría Planeamiento) Salisesky, Miguel (Swift) Di lorio, Antonio (Ferrocarril Mitre) Castro Olivera, Raúl (Presidencia de La Nación) Herreras, Hugo (Banco Municipal) Cash, Daniel (Banco Nación) Astengo, Angel (Entel) Padilla, Miguel (Subsecretaría Ministerio Economía) Etchevehere, Pedro (Inta) Diplomáticos Egam, Jhon (Cónsul de los EEUU) Abogados Centeno, Oscar Empleados Aballay, Juana. Peme, Enrique. Cardozo, Amorin. Tapares, Osvaldo. Dirigentes Estudiantiles Piantoni, Ernesto. Spangenber, Hernán. Profesores Universitarios Genta, Bruno. Público en General Sánchez, Víctor. Villalba, Félix. Browarnik, Estela. Epelbaun de Browarnik, Silvia. Estolar de Córdoba, Eliseo. Pascual Abrahamsohn, Jesús. Ramier López, José. González, Luis. Laurenzano, Julio Salvador. Lasser, Miguel Angel. Enrique, Ramona. Biancull, Luis Osvaldo. Vázquez, Pascual Bailon. Vila, Margarita Obarrio de. Subversivos asesinados por intentar desertar de montoneros (Se mencionan sólo los que llegaron a conocimiento de las FFAA por documentación secreta secuestrada a la banda. Existiría otra gran cantidad de asesinatos no identificados del mismo origen). Canello, Agustín. Carnovalo, César. Szlaghter, Marcos. Magliano, Diego. Paul, Antonio. Haimal, Fernando. Baglieto, Carlos. Baglieto, Estela Anden de. 3 NN femeninas. Esposas de Militares asesinadas junto a sus maridos Cáceres Monié, Beatriz Sasiain de. (Sra del Gral asesinado en Entre Ríos 3-12-75). Gay, Hilda Casaux de. (Sra del Cnl. asesinado en Azul 19-01-74). Villar E Iba M. Pérez de. (Sra del jefe Policía Federal asesinado en el Tigre el 01-11-74). Niños Asesinados Viola, María Cristina. 3 años, hija del capitán Viola, asesinada en Tucumán junto a su padre el 1-12-74. Kraiselburd. menor asesinado por Montoneros. Barrios, Juan. 3 años, de la mano de su madre transitaba frente a un Banco cuando una mujer joven desde un automóvil disparo a ciegas una ametralladora. Vázquez, Froilán. 6 años. Tomado como rehén por el ERP, el Capitán De Montoneros Hermes, lo mata con dos tiros en la nuca. Lambruschini, Paula. 15 años, hija del Alte. Armando Lambruschini. Jefe Estado Mayor General Naval, 1-8-78. Asesinados en el Ejercito Nacional Teniente General Aramburu, Pedro Eugenio. Generales de División: Sánchez, Juan Carlos. Cáceres Monié, Jorge Esteban (R). Generales de Brigada: Cardozo, Cesáreo Angel . Actis, Carlos Omar. Salgado, Enrique. Muñoz Ricardo. Coroneles: Amico, Leonardo Roberto. Cano, Eduardo. Rico, Martín. Fernández Cendoya, Andres. Triaca Numa, Osvaldo. Iribarren, Héctor Alberto. Gay, Camilo Arturo. Grassi, Jorge Oscar. Carpani Costa, Arturo H. Reyes, Rafael Raúl. Dalla Fontana, José Esteban. Cavagnaro, Abel Héctor Elías (R). Mendieta, Juan Carlos (R). Sureda, Angel Arturo (R). Castellanos, José Bonifacio. Tenientes Coroneles: Sanmartino, Julio R. (R). Duarte Hardoy, Raúl Juan. Bevione, Oscar. Petraca, Pedro. Schilardi, Pompilio. Peralta, Astudillo. Gardon, José Francisco. Ibarzábal, José Norberto. Colombo, Horacio Vicente. Larrabure, Argentino del Valle. Mutto, Alberto Eduardo (R). Mayores: Gimeno, Jaime. Biscardi, Roberto. Sánchez, Hector. Papa, Aldo. Fernández Cutiello, Horacio (h). López, Néstor Horacio. Reyes, Osvaldo Helio (R). Zihel, Leónidas Cristián (R). Servidio, Romeo (R). Capitanes: Paiva, Miguel Angel. Aguilera, Roberto. Arteaga, Carlos. Viola, Humberto Antonio. Keller, Miguel Alberto. Petruzzi, Luis María. Ramallo, José Antonio. Leonetti, Juan Carlos. Tenientes 1ros: Asua, Mario César. Nacaratto, José María. Correa, Carlos. Casagrande, Carlos. Anaratone, Jorge. Brzic, Luis Roberto. Carbajo, Roberto Eduardo. Cáceres, Héctor. Spinazzi, José Luis. Cativa Tolosa, Fernando. Lucioni, Oscar Abel. Tenientes: Gambande, Juan Carlos. Rolon, Ricardo. Mundani, Juan Conrado. Ledesma, César Gonzalo. Subtenientes: García, Raúl Ernesto. Berdina, Rodolfo Hernán. Massaferro, Ricardo Eduardo. Barceló, Diego Toledo. Pimentel, Juan Angel. Suboficiales Principales: Gil, Carlos Honorato. Sargentos Ayudantes : Ríos, Anselmo. Esquivel, Ricardo. Cisterna, Roque Carmelo. Sargentos 1ros: Sanabria, Víctor. Molina, Eligio Osvaldo. Montesano, José Angel (R). Tejeda, Rosario Elpidio. Cabezas, Oscar Alberto. Novau, A. Martin (R). Sargentos: Moya, Miguel Arturo. Orné, Ramón W. Gómez, Walter Hugo. Lai, Alberto Eduardo. Favali, Rubén Godofredo. Cabos 1ros: Juárez, Miguel Dardo. Linares, Aldo. Dalesandro, Edgardo. Albornoz, José. Costilla, Juan. Ramírez, José Anselmo. Méndez, Wilfredo Napoleón. Rojas, Bruno. Zárate, Ricardo Martín. Parra, Carlos Alberto. Dios, Osvaldo Ramón. Bulacios, Jorge. Voluntario 1ro: Pérez, Desiderio Eduardo. Soldados Conscriptos: González, Daniel Osvaldo. Maldonado, Ismael. Sosa, Edmundo Roberto. Villalba, Alberto. Arrieta, Antonio Ramón. Dávalos, Heriberto. Coronel, José Mercedes. Salvatierra, Dante. Torales, Marcelino. Sánchez, Tomás. Luna, Herminio. Sánchez, Ismael. Castillo, Juan Carlos. Gustoni, Enrique Ernesto. Ordoñez, Fredy. Fernández, Pío Ramón. Spinoza, Rogelio René. Moya, Orlando Aníbal. Viscarra, Héctor. Pérez, Benigno Edgar. Papini, René Alfredo. Caballero, Roberto. Ruffolo, Benito Manuel. Sessa, Raúl Fernando. Cajal, Miguel Angel. Vacca, Alberto Hugo. Dimitri, Guillermo. Crosetto, Víctor Manuel. Gutierrez, Mario. Cucurullo, Miguel. Barbusano, Luís. Taddía, Roberto. Grillo, Julio. Diaz, Leonardo. Cardozo, Hector. Asesinados en la Marina Vicealmirantes: Berisso, Emilio. Quijada, Hermes José (R). Capitanes de Navío: Burgos, José Guillermo. Basso, Juan Jorge. Capitanes de Fragata: Bigliardi, Jorge Raúl (R). Esquivel, Julio Esvardo (R). Poggi, Oscar Agustín (R). Teniente de Navío: Mayol, Jorge Omar. Teniente de Fragata: Barattero, Santiago A. Suboficiales Mayores: Leguizamón, Lorenzo Miguel. Unteretein, Martín. Larrea, Emilio Horacio (R). Suboficial Principal: Yabor, Eduardo Miguel (R). Suboficiales 1ros: Gatelli, Raúl (R). Reducto, Mario (R). Suboficiales 2dos: Benítez, Marcelino. Cabos 1ros: Contreras, Juan Leonardo. Cabos 2dos: Grimaldi, Enrique. Vidal, Miguel Angel. Asesinados en Fuerza Aerea Argentina Brigadier: Longinotti, Arturo L. V. (R). Comodoros: Silioni, Rolando Segundo (R). Echegoyen, Roberto M. Valis, Adolfo (R). Gouarderes, Reynaldo (R). Vicecomodoros: Luchesi, Alberto Bruno. Matti, Rodolfo (R). Alférez: Rathlin, Javier. Suboficial Principal: Carbone, Alberto (R). Cabo: Molina, Andrés G. Asesinados en Policía Federal Argentina Comisarios Generales: Villar, Alberto. Alberro, Florentino Eliseo. Comisarios Inspectores: Linardi, Anselmo. Pavón, Guillermo Ernesto. Comisarios: Patetta, Ernesto Máximo. Baldovino, Carlos María. Subcomisario: Sandoval, Osvaldo. Oficial Principal: Giotti, César Mario. Oficiales Inspectores: Bernain, Julio Etchepare, Norberto Domingo. Fernández, Héctor Osvaldo. Reinoso, Carlos José. Russo,Juan Roque. Oficiales Subinspectores: Lascano, José Ignacio. Ron, Domingo Dante. Valverde, Juan Carlos. Oficiales Ayudantes: Botti, Juan Carlos. Castro, Héctor Alejandro. González, Carlos Daniel. Suboficiales Escribientes: Carrasco, José Hilario (A). Durán, Joaquín (A). Sargentos 1ros: Bustamante, Ramón Humberto. Fernández, José Antonio. Gasbarro, Carlos Enrique. Godoy, Néstor. Rojo, Doroteo. Pereira, Juan Carlos. Ponzo, Aldo José. Sargentos: Posadas, Manuel Mario. Cangros, Ricardo Manuel. Bengochea, Carlos Alejandro. Petit, Juan Carlos. Borgheat, Julio Jorge. Cazas, Joaquín. Colletta, Carlos. Couto, Héctor. Ladiño, Domingo José. Muñiz, Rafael Modesto. Novau, Martin Alcibíades. Paulik, Juan Pérez, Marín Oiga. Pérez Cantos, María Esther. Ramos, Pedro Rodríguez, Rómulo Rono, Doroteo. Salvatierra, Rómulo Aisirio. Tapia, Bernardo Roberto. Testa, Vicente. Cabos 1ro: Acuña, Ariel Aridio. Días, Guillermo Paolino. Bayer, Marcos Felipe. Garrido Guillermo. González, Pedro Oscar. Maringuelli, Alberto Angel. Mazzone, Juan Carlos. Cabos: Olivieri, Ramón Ricardo. Ayala, Carlos Adriano. Chioni, Mario Bautista. Durán, Osvaldo Ricardo. Fernández, Paulino Joaquin. Loyola, Alberto Carlos. Merli, Hugo Néstor. Lori, Vicente. Rodríguez, Genaro Bartolomé. Shand, Carlos Ricardo. Suani, Néstor Agustín. Tejedo, E Iba Gazpio. Lo sasso, Alberto Oscar (R). Sanguinetti, Raúl Arturo (R). Agentes: Alarcón, Miguel Angel. Alderete, Domingo Teodoro. Blanco, Juan Carlos. Budor, Armando Rubén. Campillay, Silvano Lorenzo. Cappa, Norberto. Carbone, Jorge Alberto. Chiarini, Adolfo Omar. Ferrari, José Héctor. Figueredo, Ramón Bienvenido. Galván, Omar Rodolfo. González, Raúl Oscar. lacovillo, José Alberto. Lunati, Alicia Ester. Lynch Hernández, Ricardo. Maneiro, Juan Carlos. Matienzo, Ernesto Osvaldo. Medina, Saturnino. Neiro, Juan Antonio. Ochoa, Edgardo Raúl. Oliveira, José Armando. Paiz, Juan Carlos. Pereda, Raúl Oscar. Petrig, Juan Carlos. Rosboch, Silvia Ester. Rueda, Miguel Angel. Saint Esteben, Juan Antonio. Sanabria, Fernando Sergio. Sánchez, Benigno. Severino, Juan Carlos. Vega, Pedro Federico. Zalazar Valois, Juan. Agentes Decreto Nro 18.231/50: Buglione, Rodolfo. González, Luis María. Hernando, Carlos Ricardo. Auxiliar 3ra: Cruzado, Carlos A. Superintendencia de Seguridad Federal: Di Nunzio, David. Arias, Ramón. Asesinados en Policía Prov. de Chaco Cabo 1ro: Vallejos, Clementino Serapio. Asesinados en Policía Prov. de Santa Fe Subcomisario : Monserrat, Osvaldo Oscar. Comisario Inspector: Ojeda, Telémaco. Oficial Principal: Rodríguez, Félix Oscar. Oficiales Subinspectores: Kocijancic, Juan Carlos. Oficial Auxiliar: Gutiérrez, Ramón O. Cividini, Daniel. Oficial Ayudante: Olivera, Ernesto Jesús. Oficiales Subayudantes: Pizerni, Roberto Carlos. Capitanelli, Jorge Raúl. Sargento 1ro: Ardizzone, José. Sargentos: Ocampos, Felix Umberto. Pietrani, Juan Domingo. Cabos 1ros: Farías, Roque Alipio. Leiva, Eugenio Ramón. Pereyra, José Ernesto. Nievas, Carlos Gabino. Cabos: Nunga, Juan José. San Juan, Rubén Oscar. Barriento, Lorenzo Jesús. Cárdenas, Raúl. González, Carlos. Acosta, Andrés A. Alfonso, Domingo H. Matiacevich, Juan Domingo. Ferri, Edgardo Jorge. Pietrani, Dario Alberto. Brancamonte, Miguel Angel. Asesinados en Policía Prov. de Tucúman Inspector Mayor: Tomagnini, Hugo Guillermo. Inspector General: Sirnio, Juan. Comisario Inspector: Marcial, Timoteo. Sargento 1ro: Fagioli, Pedro Oscar. Cabos: Lazarte, Vicente Marcelo. Vallejo, Juan Carlos. Mansilla, Casimiro. Reyes Vargas, Gumersindo V. Ibarra, Eudoro. Giménez, Ramón Valentín. Agentes: Santiago, Pedro Oscar. Silvetti, Juan Carlos Gerardo. Maltez, Carlos Eduardo. Asesinados en Policía Prov. de Mendoza Agentes: Cuello, Alberto Rubén. Fredes Campillay, Santos Tomás. Puebla, Pablo Roberto. Hernández Guerra, Humberto A. Asesinados en Policía Prov. de San Salvador de Jujuy Comisario: Alvarez, Herminio Francisco. Comisario Principal: Guerra, Hugo Salomón. Inspector Mayor: Mones, Ivires Eliseo. Sargento 1ro: Maizares, Luis Rufino. Asesinados en Policía Prov. de Formosa Sargento: Benítez, Casimiro Efraín. Cabo: Alegre, Nori Argentino. Asesinados en Policía Prov. de Corrientes Cabo: González, Raúl Narciso. Asesinados en Policía Provincia de Córdoba Comisario General: Paz, Simeón Alejandro Douglas. Comisario Principal: Robles, José Elios. Subcomisario: Postay, Esteban Domingo. Oficiales Ayudantes: Mercado de Pereyra, Argentina. Pérez, Inés Agustín. Robino, Rodolfo Jorge. Mastri, Angel Virginio. Oficial Auxiliar: Sosa, Roberto Hugo. Sargento 1ro: Quiroga, Aldavino Filemón. Sargentos: Román, Juan Carlos. Britos, Bartolo. Cabos 1ros: Gamero, Juan Rodolfo. Maldonado, Teodomiro Miguel. Vaquinsay, Manuel Cirilo. Valdés, Tomás Edelmiro. Cabos: Garay, Antonio Mateo. Arrieta, Nestor. Cebrero, José Oscar. Rodríguez, Luis Francisco. Cuello, Marcelino. Bertoglio, Pedro Héctor. Agentes: Agüero, Hugo Marcelino. Sánchez, Eleuterio A. Zalazar, Adelino Magin. Maldonado, Ramón Humberto. Elgueroa, Amancio. Guzmán, José Ramón. Altamirano, Ramón Cirilo. Cuello, José María. Márquez, Tomás Marcelino. López, Tomás. Baigorria, Marcelino Florencio. Guzmán, Raúl Alberto. Torres, Carlos Alfredo. Soria, Francisco. Eurico, Pedro Ramón. Galindez, Carlos Alberto. Moreyra, Vicente Manuel. Luna, Jorge Natividad. López, Luis Rodolfo. Díaz, Juan Antonio. Rodríguez, Crisólogo Sebastián. Benegas, Juan Carlos. Bermejo, Bernardino Santiago. Aspirante a Agente: Lucic, Osvaldo Américo. Asesinados en la Policía Provincia de Catamarca Agente: Acevedo, Ramón Francisco. Asesinados en Servicio Penintenciario Federal Subadjutor: Buzarquiz, Alberto. Ayudante de 3ra: Norgeot, Juan Pedro Santos. Ayudante de 4ta: Ponce, Edigio Augusto. Valenzuela, Abel Omar. Ayudante de 5ta: Zárate, Abel Ornar. Subayudante: Argüello, Daniel Enrique. Asesinados en Gendarmería Nacional Comandante Principal: Reese, Julio Manuel Augusto. Alférez: Páez Torres, luis. Oficial: Agarotti, Pedro Abel. Gendarmes: Gómez, Evaristo Francisco. Godoy, Marcelo. luna, Juan Argentino. Cuello, Raúl. Salliago, Juan Carlos. Rivero, Juan Esteban. Asesinados en Policía Provincia de BS.AS Comisario Mayor: Juárez, David Américo. Comisarios: Vergel, Alfonso. Mena, Juan Florentino (R). Benítez, Carlos Alberto. Subcomisarios: Ramos, José H. Berzovec, Juan Eugenio. Bonanni, Ricardo lorenzo. Oficiales Principales: Caramelo, Pío Américo. Trejo, Esteban. Ferreyra, Carlos Bonifacio. Pérez, Raúl Horacio. Oficiales Inspectores: Iramain, Patricio A. Navarro, Carlos Eduardo. Sibuet, Mariano. Salerno, Jorge. Chiapella, Mario Ernesto. Manzo, Oscar Jorge. Vilches, Edgardo Daniel. Oficiales Subinspectores: Enríquez, Jorge O. Apostolu, Jorge H. Oficiales Ayudantes: Fernández, Orlando F. (Méd). Bartosch, Alejandro. Suboficiales Mayores: Varela, Ramón Ochoa,Andrés. Suboficiales Principales: Encinas, Zacarias. Maidana, Carlos O. Sargentos Ayudantes: Yanivelli, Esteban E. Pizarro, José A. Segovia, Angel. Ovejero, Rosa Witervo. Ledesma, Marcelo Washington. Coria, Rodolfo. Miñane, Leopoldo. Sargento 1ro: Cardozo, Nicolás. Sargentos: Báez Aguilar, José. Gonzáfez, Mario O. Virán, Hernán. Dorrego, Primo. Noriega, José. Torres, Eliseo A. Zapata, Roque Ramón. Arapi, Fructuoso. Sánchez, Carlos Horacio. Aguifar, José Báez. Potter, Rodolfo. Dávila, Juan Carlos. Arroyo, Bernardo Oscar. Lacorte, Armando. Cabos 1ro: Sullings, Esteban Fernando. Licay, Conrado. González, Ramón. Maidana, Máximo. Marchio, Ernesto. Manteiga, Juan M. Leguiza, Leonardo. Delavechia, Antonio. Genolet, Héctor Oscar. Romero, Enrique. Arroyo, Oscar Bernardo. Morel, Guillermo. Silva, Timoteo. Millon, Miguel. Schowindt, Eduardo. Olivar, Cipriano Heraldo. Ojeda, Erculano. Martínez, José Ernesto. Sierra, Guillermo Martin. Romero, César Eulogio. Monge, Raúl Marcial. Bogado, Carlos. Cabos: Benítez, Luis María. Contreras, Sergio J. Luna, Carlos. Giménez, Carlos. Giménez, Antonio. Vazquez, Héctor Pedro. Lugo, Eusebio. Ferro, Juan. Moreno, Domingo. Bogado, Nicolás. Maidana, Fermín. Benitez, Javier. Cañete, Antonio. Enriquez, Víctor. Alvarez, Hilario. Silveira, Eustaquio Rolando. Pérez, Félix. Fredes, Roberto. José, Héctor. Alvarez, Roque L. Acosta, Juan A. Dettler, Pedro. López, Raúl Héctor. Garavaglia, Juan Carlos. Del Moro, Enrique. Salgado, Carlos. Riveros, Felipe. Brizuela, Lidio Nelson. Núñez, Patricio. Giménez, Juan Carlos. Gómez, Luis Manuel. Albelo, Víctor Manuel. Aquino, Francisco Jerónimo. Ledesma, Héctor Hugo. Caracciolo, Juan. Muñoz, Emilio Ramón. Lescano, Rodolfo Horacio. Alvarez, Pedro Lucio. Aliberti, Norberto. Encinas, Zacarías. Toledo, Remigio A. Filino, Jorge Alberto Quintana, Francisco Gabriel. Agentes: Núñez, Domingo Daniel. Arias, Gualberto. Allegrini, Juan C. Cidraque, Fernando. Jodor, Fermín. Guerra, Leonidas C Basualdo, Casimiro Merino, Héctor A. Molla, Angel. Alarcón, Alberto. Dionisio, José F. Galeano, Cleotas. Espinoza, Epitanio. Rivas, Rodolto I. Nagel, Emilio. Pereyra, Luis A. Rodríguez, Eugenio. Sevillano, Carlos. Sierra, Rutino. Coronel, Juan M. Garay, Francisco O. Castro, Carlos. Lionato, Enrique. Orona, Rubén G. Yanotti, Roberto. Cejas, Carlos L. Fernández, Juan C. Galván, Ramón Esteban. López, Carlos Alberto. Laurino, Daniel E. Montivero, Juan C. Zuleta, Lucio Alberto. Echavarría, Ramón Enrique. Cardozo, Alberto Jorge. Di Leo, Altredo Carlos. Toledo, Remigio Adán. Daher, Jorge Omar. Reno, Emilio. Panozzo Galeano, Roberto. Yuntunen, Bernardo Miguel. Zalazar, Carlos Alberto. Restuccia, Carlos Alberto. Sconza, Osvaldo. Landeira, César. Vázquez, Guillermo Oscar. Quintana, Francisco Antonio. Benítez, Victoriano. Asesinados en personal de la Policía de la provincia de BS. AS Comisario Mayor: Pacheco, Mario. Comisario: Vides, Luis. Subcomisario: Acosta, Domingo Lorenzo. Oficial Principal: Aranguren, Alberto. Oficial Inspector: Darapiro, Carlos Antonio. Oficial Subinspector: Lombardo, Héctor Horacio. Oficial Ayudante: Álvarez, Manuel. Sargento Ayudante: Cabrera, Carmelo Sargentos 1ros: López, Omar Máximo. Suárez, Luis Roberto. Sánchez, Luis Alberto. Sargentos: García, Miguel Pacífico. Leiva, Hugo Oscar. López, Roberto. Cabos 1ros: Duarte, Armando. Santillán, Ismael. Veidolvsky, Aníbal César. Roldán, Miguel Angel. Martínez, Ricardo. Cabos: Dos Santos, Orlando Bueno. Saucedo, Martín Eduardo. Ferro, Lisardo Evaristo. Serrano, Enrique. Martínez, Juan José. Giuricich, Fernando Agustín. Müller, Julio César. Agentes: Pizarro, Oscar Augusto. Taborda, Sebastián Alipio. Buzatto, Néstor Ramón. Barbuto, Osvaldo. Maggi, Eduardo José. Personal herido por atentados terrioristas sin enfrentamientos (Explosivos y ametrallamientos) Personal Civil: Sr. Villalonga, Osvaldo. Jefe Relaciones Industriales Puerto La Plata. Personal Policial: Comisarios Generales: De Baldrich, Osvaldo Juan. Etchecolatz, Miguel Osvaldo. Comisarios: Gorriz, Oscar. Zabala, Carlos Alfredo. Subcomisario: Pino, Osvaldo Roberto. Oficial Inspector: Vargas Calle, José Alfonso. Oficiales Subinspectores: Casas, Raúl Cándido. Auli, Jorge Alberto. Acosta, Omar Eduardo. García, Horacio Oscar. Calderara, Aldo. Oficial 4ta: Mundiña, Oscar Manuel. Oficial 3ra: Blasetti, Roque Alberto. Sargento Ayudante: Juárez, Víctor Eduardo. Sargento 1ro: Noriega, José Mauricio. Sargento: Velásquez, Marcos Antonio. Cabos 1ro: Soria, Adrián Víctor. Luisi, Emilio Sebastián. Cabos: Reyna, Néstor Tomás. Villanueva, Luis. Karo, Oscar Héctor. Fernández, Julio. Franco, Alfredo Ramón. Olivera, Ramón Eulogio. Personal Militar (Adscripto a la Policía) Coroneles: Trotz, Ernesto Guillermo. Rospide, Enrique Nicolás. Evaluación porcentuada de homicidios y atentados cometidos por Montoneros desde el 25 de Mayo de 1973 al 24 de Marzo de 1976 El 53 % de las víctimas eran miembros de las Fuerzas Policiales El 5 % eran víctimas de las Fuerzas Armadas El 42 % eran particulares En cuanto a los primeros: El 50 % era del personal de tropa El 19 % correspondía a oficiales El resto, pertenece al personal de suboficiales En cuanto a los particulares: El 7% autoridades electas (diputados, intendentes, concejales). El 22% militantes políticos y estudiantiles. El 22% eran empresarios. El 20% lo conformaban sindicalistas. El resto simplemente particulares. En cuanto a los atentados: El 74% estaba dirigido a particulares. El 16% a funcionarios del gobierno constitucional. El 8% a las Fuerzas de Seguridad y Policiales. El 2% a las Fuerzas Armadas. Período posterior al 24 de Marzo de 1976 Víctimas de homicidios: El 74% miembros FFAA, de Seguridad y Policiales (cerca del 43% de estas víctimas, agentes de policía y 26% ciudadanos particulares. Víctimas de atentados: El 78% de los objetivos fueron particulares o servicios públicos. El 21,5% miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales e Institutos Penales. Fuente Agrego un video para ser un poquito mas ilustrativo: link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=1osfNbMpeIQ&feature=fvw Nunca más... Ni mentiras ni engaños! Carcel a todos lo responsables del derramamiento de sangre en nuestra Argentina! Basta de oportunismos y revanchismos.. ¡¡Justicia para todos los asesinados!!

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