BelenDDS
Usuario (Uruguay)
Acá te dejo sitios web que quizá no conocias y te pueden interesar http://escritoconsangre1.blogspot.com/ El autor de “Escrito con Sangre” es editor, periodista, fotógrafo y promotor cultural. Desde 2007 lanzó el blog sobre criminalística en español. Concretamente: ¿qué podemos leer en este blog? Lo que nuestro eslogan promete: “Cada semana… ¡un nuevo asesino!”. Todos los domingos publicamos la biografía de un asesino real. Abarcamos todas las épocas y países, y toda clase de homicidas: desde forajidos asaltatrenes como Jesse James hasta líderes de sectas como Charles Manson; desde casos clásicos como el de Jack el Destripador, hasta otros pocos conocidos, como el de la niña japonesa Nevada Tan. También incluimos criminales mexicanos, como Gregorio “Goyo” Cárdenas, o personajes históricos como Herodes o Vlad Tepes, el verdadero Drácula. No dejamos a un lado acontecimientos históricos como el asesinato de Francisco I. Madero, el auge de la Alemania Nazi y sus campos de exterminio, o la muerte de John Lennon. Bandidos como John Dillinger, caníbales como Issei Sagawa, super stars de la hemoglobina como John Wayne Gacy. Tenemos en línea una cantidad enorme de materiales: miles de fotografías en buena resolución, casi medio millar de videos, innumerables documentos, docenas de cuadros sinópticos, mapas de los crímenes, cronologías, publicaciones virtuales especializadas, programas de radio y canciones relacionadas con los casos, amplísimas bibliografías ilustrando cada caso, recomendaciones filmográficas, docenas de carteles de películas rodadas sobre estos personajes, en fin: un banco de datos amplísimo y a la disposición de cualquier persona que desee consultarlo. http://www.ma-config.com/es Buscas drivers para tu ordenador? Ma-Config.com te permite detectar la configuración del ordenador y a partir de la detección encuentra los controladores apropiados para éste. También podes supervisar tu equipo: Podrá verificar en tiempo real la tensión o la temperatura del procesador, de la tarjeta gráfica, etc. Analizar los bloqueos por BSOD Si ha experimentado fallos en un ordenador con Windows (pantallazos azules), le proporcionamos una herramienta de análisis que le permite identificar mejor las causas. http://firstpersontetris.com/ Aburrido del tetris convencional? En esta página podes jugar al tetris en primera persona http://grinbuzz.com/ Es una web solidaria que te permite apadrinar niños de manera gratuita a través del visionado de los diferentes videos de las empresas que se anuncian con nosotros. Los anunciantes publican sus vídeos pagando una tarifa asequible Las madrinas y padrinos miran esos vídeos. Grinbuzz dona el 80% de lo que pagan los anunciantes por esas reproducciones a varias ONGs, dedicadas al apadrinamiento de niños y niñas desfavorecidos. http://www.seriesbang.net/ Acá podes ver series y peliculas subtituladas. Sin registrarte y online. Te queres reir un rato? Te dejo estos canales de youtube que te pueden interesar - El Tito Bertin https://www.youtube.com/channel/UCPKIt_y9e2Bz8XU8M8NmL-A -Haciendo la mierda https://www.youtube.com/channel/UCoVPtA9-A6IUNFamAQTB-0Q -Mister Jagger https://www.youtube.com/channel/UCy2Dfd6mfgYxeqx2cptpSew -llimooTube https://www.youtube.com/user/llimooTube -Loulogio https://www.youtube.com/user/loulogio -Vincent Finch https://www.youtube.com/user/vincentfinchserie
El necrófago Ese día, Ahmar vagaba a pie por una de las calles de la fértil Idlib, lamentablemente borracho y mareado. Estaba perdido, y no sabía con seguridad hacia dónde se encontraba su casa. Pasaban las once y media cuando vagaba por una de las calles más viejas y oscuras, donde no había un alma. Después de mucho trastabillar por aquí y trompicar por allá, se encontró finalmente con una persona, y no dudó en dirigirse hacia él. Éste era un hombre de aspecto humilde, llevaba ropas de tono claro, pantalones abrigados y un sombrero de ala ancha, que al parecer era de paja o algún material similar. El material del sombrero era lo que menos le importaba a Ahmar, y poco le importó la forma curiosa y arcaica en la que vestía el desconocido. —¿Señor, me puede dar indicaciones de cómo llegar a mi casa? —balbuceó Ahmar, con la cara roja. —¿Está perdido, señor? —dijo respetuoso el hombre, de rostro amable y confiado, con una sonrisa tranquila. El ala del sombrero le tapaba los ojos con una sombra gruesa. —Ayúdeme, por favor, no quiero dormir en la calle ¿sabe? Traigo cosas de valor… y… por favor, lléveme a casa —terminó en un sollozo infantil. —Tranquilícese señor, lo conduciré. ¿Por dónde queda su casa? —Pues… creo que por allí, por la calle larga. Es una casa muy bonita, sí, muy linda, de color blanco —dijo distraído. —Vamos señor, no se preocupe, lo conduciré —dijo el desconocido con cara de buena gente. Curiosamente no se inmutó por una descripción tan ambigua, pero de todas maneras, a Ahmar (borracho como una cuba) no le extrañó en lo más mínimo. Su mente vagaba por lugares lejanos, y tenía ideas extrañas provocadas por el etanol que intoxicaba su sangre. Ahmar fue conducido por el hombre a las afueras de Idlib. —¿A dónde vamos, amigo? —preguntó Ahmar con tono desinteresado—. Este lugar no me suena… ¿estás seguro de que vamos a mi casa? El hombre no respondió. —Qué raro vistes, pareces del siglo pasado. ¿No sabes dónde comprarte ropa? —dijo Ahmar entre risas, pero el hombre no se dignaba a responder. Ahmar, disgustado, le dijo: —¿Qué te pasa, te comió la lengua el gato? —Y rió entre dientes. Se encontraban en un lugar muy desolado cuando el desconocido dijo, ahora con una voz profunda y gorjeante: —No, para nada. Y a continuación volteó. Ahmar prorrumpió en gritos de espanto cuando vio que de la boca del desconocido caía una lengua larga y horripilante, que se retorcía entre sus mejillas como una culebra herida. Sus ojos ahora eran amarillos y brillantes, y sus uñas habían crecido hasta transformarse en garras bestiales. Ahmar huyó desesperado, y cayó al suelo, para que luego el viajero saltara sobre su espalda y lo hiciera caer. Ahmar vio horrorizado que el hombre se acercaba hacia él con las garras apuntando a su cuello, y producto del miedo apartó la vista de la cara monstruosa, fijándose en sus pies. En todo el trayecto, Ahmar no había mirado a los pies del hombre, y ahora notaba que resultaban ser similares a los pies de un caprino: negros y con pesuñas. Se arrepintió muy tarde de no haber mirado con detalle a su acompañante. Las garras se clavaron en su cuello, y la lengua larga saboreó la sangre que emanaba del desgarrado gollete. Ahmar no podía sino prorrumpir en gritos, cuando unas poderosas fauces forzaron su silencio. Las costillas crujieron y la piel sangró, los músculos se tensaron y el suelo se tiñó de escarlata. Entonces el monstruo, con la ligereza de un cirujano, abrió el estómago de Ahmar con una única uña, y procedió a hacerse con su parte favorita del bocado. Luego de comerse el interior, el engendro descuajó sus fauces y se tragó el cadáver entero, desintegrándolo en su interior. Minutos después, ya digerido el sirio, el monstruo se irguió. Una mueca de esfuerzo asomó la cara del monstruo, quien luego mutó su cuerpo para transformarse en lo que parecía ser un canino negro. Las patas traseras del can seguían siendo las de una cabra. Con una extraordinaria sutileza, el monstruo, ahora can, escapó de la escena sin dejar rastro de haber existido siquiera. A la mañana siguiente, la policía encontró la mancha de sangre en el suelo, perteneciente a Ahmar, según los análisis, y no encontraron causa aparente de su muerte y desaparición además de las mafias. Muchas personas fueron encuestadas, pero no hubo testigos de la monstruosa acción, y el necrófago jamás fue encontrado, ni se pensó en buscarlo. Según las leyendas del medio oriente, los necrófagos salen de noche buscando víctimas a las que matar y cadáveres a los que comer. Pueden transformarse en lo que deseen para atraer a sus potenciales víctimas, así sean animales, viajeros, guías, policías o sobre todo mujeres hermosas. Lo que nunca lograrán cambiar es sus patas de caprino, única manera de distinguirlos, y es por esto por lo que se debe estar alertado. Muchos de ellos no están satisfechos con la comida a menos que la hayan casado con sus propias manos. Estos engendros llevan a las personas a lugares aislados para así matarles con facilidad, y sin que nadie pueda defenderlos. Si te encuentras una noche en una ciudad del Medio Oriente, alejado de tu casa, solo o perdido, no confíes en nadie hasta haberle mirado los pies. El cuchillo en el maletín Un día de verano en Southampon, Nueva York, una mujer se detuvo en una estación de gas. Mientras el bombero llenaba el tanque, la mujer le comentó que iba apurada porque tenía que recoger a su hija de clase de arte en East Hampton. Un hombre vestido formalmente se acercó a su auto y comenzó a hablar con ella. Le explicó que su auto rentado se había descompuesto, y que tenía que atender unos asuntos en East Hampton. Ella le dijo que estaría encantada de llevarlo. El hombre metió su portafolio en la cabina trasera y dijo que iría al baño rápidamente. Tras un par de minutos, la mujer miró a su reloj y entró en pánico. Condujo de vuelta a la carretera, olvidando que el hombre volvería para acompañarla. La mujer no se acordó de él hasta que su hija se había subido al auto. ¡Notó el maletín y se dio cuenta de que lo había olvidado! Lo abrió esperando encontrar algún tipo de identificación o medio de contactarlo para que pudiera regresarle sus pertenencias. Lo único que encontró ¡fue un cuchillo y un rollo de cinta adhesiva! —Sr. Weston, el doctor está listo para recibirlo. —La enfermera apagó el intercomunicador. Aunque Sam estaba muy nervioso, se empezó a reír porque la enfermera le dijo «señor». Ése era el nombre de su padre. Era 31 de octubre de 1973, y Sam Weston de nueve años de edad estaba en el hospital, apunto de someterse a cirugía. Le sacarían las amígdalas. Siguió a sus padres al consultorio del doctor en la parte trasera del hospital. —Bien hijo —dijo el doctor—. Ups, lo siento. Me habían dicho que un niño de nueve años llamado Sam venía por una cirugía. Tú eres tan grande como yo. Sam rió. —¡Sólo tengo nueve! —Pensaba que era hilarante que todos en el hospital creyesen que era un adulto. El doctor revisó el historial. —¡Ah! ¿Una amigdalotomía? ¿Es eso a lo que tus padres me dijeron que le temías? Déjeme aclararle algo, Sr. Weston, una amigdalotomía no es algo de lo que asustarse. Sólo dolerá por un segundo. ¿Alguna vez has caído de rodillas? Sam asintió. —Pues, es tan doloroso como eso. A mí me sacaron las amígdalas cuando tenía tu edad. No hay nada que temer. Sam se sentía un poco mejor. —Oh, parece que hay un pequeño problema. No tenemos las herramientas necesarias para tu caso. Las cambiamos por herramientas nuevas y mejores, que aún no han llegado. Lo que tendremos que hacer será admitir a Sam por una noche, y pedir prestado parte del equipo del hospital en Memphis. Cuando llegue, tendremos la cirugía. Probablemente estará dormido cuando la hagamos, así que no sentirá dolor. Sam se quedó sentado en silencio mientras sus padres arreglaban todo. Llevaron a Sam a su habitación y ellos partieron a la sala de espera, en donde estarían hasta que la cirugía tuviera lugar. Una enfermera ayudó a Sam a acomodarse en la cama, y le dio algo de jugo. Sam volteó hacia su derecha y vio a otro niño. —Hola, soy Sam. Pero puedes llamarme Sammy. El niño ni siquiera le dirigió la mirada. —Tommy está nervioso. Tiene una cirugía importante mañana —le murmuró la enfermera, al notar su interés—. Le van a cortar su pie —murmuró en voz aún más baja. —Mi nombre no es Tommy. La enfermera lucía triste. Pasaron unos minutos, Sam estaba pintando en su libro de dibujos. La enfermera se había ido para dejarlo descansar. Tommy volteó hacia Sam. Señaló una historieta que Sam tenía al pie de su cama. —El Hombre Araña es mi favorito. —¡El mío también! Sam trató de lazar una red de telaraña al rostro de Tommy. —¿Por qué estás aquí? —Amígdalas. —Tienes suerte. Dicho eso, Tommy se dio la vuelta. Pasaron unos minutos más, en silencio. Luego Tommy alzó la voz: —¿Te gusta dormir? A diferencia de la mayoría de los niños, a Sam le encantaba dormir. Pensaba que mientras más rápido se durmiese más podría jugar al día siguiente. —Sí, mi mamá siempre trata de despertarme para que no llegue tarde a la escuela, pero nunca puedo escucharla. Dice que podría dormir hasta durante un terremoto. Tommy apagó la luz y regresó a su cama. Sam entendió el gesto. —Tenemos que darle a este niño anestesia. Sam se despertó. Lo estaban conduciendo por un pasillo del hospital. Las luces iluminaban su rostro. Miró a los cirujanos, no los había visto antes. Se dio cuenta de que llegó el momento, le sacarían las amígdalas. Sus padres le dijeron que podría comer helado cuando todo terminara. Pensaba en qué tipo de helado le gustaría mientras los cirujanos empujaban las puertas de una sala con una silla. —Bien Tommy, ponte esta mascarilla. Te ayudará a dormirte. Sam se sorprendió. —Mi nombre no es Tommy… es Sam. Un cirujano revisó su historial. —Aquí dice que es Tommy, hijo. Tenía razón. Sam lo miró también, y vio el nombre Tom Whitton. —¡Mi nombre no es Tommy! ¡Es Sam! —Sí… nos advirtieron que dirías eso. —El cirujano le puso la mascarilla. Sam entró en pánico, pero sus gritos fueron silenciados por la anestesia. Pudo dar un último vistazo al pasillo. Tommy estaba al otro lado de las puertas, sonriendo. Sam lloró mientras caía dormido. TRAVESURAS Hace como 3 años empecé a tener ciberamigos, el mundo de ahí me parecía fascinante, nunca me aburría, era extraño querer a una persona desconocida, todo era hermoso, hasta que un día recibí solicitud de agregar a alguien en msn, su correo era [email protected]. "Que nombre más raro", pensé, pero decidí aceptarlo. El primer día de conversación fue normal, me pareció un hombre interesante de conocer. Un día, le pregunté por qué tenía ese extraño nombre de msn y enseguida, se desconectó, pero al momento de desconectarse hubo un apagón y me quedé a oscuras. Pensé que en todas las casas había sido así pero para mi sorpresa, sólo era la mía. Decidí meterme a la cama y olvidarme de eso. Al día siguiente, ví a mi amigo otra vez conectado y quise platicar con el: -Hola -Hola, díscúlpame por lo de ayer -Ah! no te preocupes -Era una pequeña travesura, ojalá no te hayas espantado -De qué bromas hablas? La computadora se me apagó. Creo que ahora decidí que no le volvería a mencionar el tema. Pasaron unos 2 meses de pláticas comunes. Un día, el me dijo que quería que pusiéramos la web cam, ya que nunca nos habíamos visto. Yo decidí aceptar, sin sabes que muy pronto me arrepentiría. En la cámara ví lo que sería yo, pero no se veía mi cara, solo la sala como si no hubiera nadie, y vi la cámara de mi amigo, era un muchacho, tenía los ojos asustados y sólo me miraba. De inmediato, esbozó una sonrisa macabra y me dijo con su voz "Recuerdas que me gusta hacer travesuras? haré una ahorita" Y entonces se agachó. Yo estaba pensando en apagar la máquina cuando de repente, una mano apareció en la pantalla, como saliendo del cuadro de la cámara web de mi amigo. Pero la mano, no era humana, no tenía forma y era totalmente roja. Empezó a entrar por mi pantalla y yo estaba petrificada. Al instante, mi reflejo apareció en la pantalla pero siendo estrangulado por aquella mano, yo sentía ese dolor. Entonces escuché la voz de mi amigo, pero totalmente cambiada que decía: "Sólo es una travesura, quieres que pare?" Y con un grito dije "POR FAVOR!!!" Y la mano soltó mi reflejo. Tardé en recuperar el aire, quise apagar mi computadora pero no se podía. Desconecté el monitor y la imagen todavía seguía ahí. Y entonces, apareció el rostro de aquel tipo, pero desfigurado, y me dijo "Esto no es el fin de la travesura". Me desmayé. Cuando desperté, estaban mis papás alrededor, en el suelo habían unos dibujos horrendos y el teclado estaba manchado de una sustancia asquerosa. Les dije lo que me había ocurrido, pero no me creían, sólo entonaba gritos. Hasta ahora nadie me ha creído, nunca he vuelto a usar una computadora. En mis pesadillas veo a ese ser maldito, y me arrepiento haber aceptado aquella solicitud. Ahora sé que quiere volver a hacer su travesura con otra persona, lo sé porque me lo ha dicho, y el dice que será cada uno de los que han leído este mensaje. La Puerta del Baño: Hace muchos años el conserje del colegio San Blas en una revisión rutinaria de las instalaciones de la escuela, encontró el cadáver de la señora de la limpieza tirado en el baño en un gran charco de sangre. Tenía la ropa llena de rasgaduras y heridas y le faltaban trozos en la cara como si hubieran sido arrancados a mordiscos. Aterrado, llamó a la Policía y los policías se llevaron el cadáver, al parecer había muerto tras varias horas de crueles torturas. Nunca se descubrió al culpable y la memoria de lo sucedido fue pasando de generación en generación de estudiantes, que contaban la historia entre burlas y sin darle la mayor importancia. Actualmente se dice que, si te encierras a solas en el baño, puedes sentir como la mujer toca la puerta… Si cometes el error de abrirle, su espíritu atormentado entrará y te torturará del mismo modo que lo hicieron con ella. Pedro y sus amigos siempre habían creído que la leyenda era una chorrada y se burlaban de uno de sus amigos que insistía en que él una vez estuvo solo en el baño y le tocaron la puerta. Hasta que hace unos días se celebró en el colegio la fiesta de fin de curso… Pedro estaba hablando con un amigo y le dijo que le esperara un rato mientras iba al baño. Curiosamente no había nadie cerca, algo poco habitual porque el colegio estaba lleno de gente por la fiesta, y fue allí donde se acordó de la leyenda. Haciéndose el gallito con la valentía del que se ha tomado alguna copa de más decidió ponerle el seguro a la puerta para comprobar si la historia de fantasmas era cierta. Pretendía burlarse de los demás por un miedo infantil que él consideraba de cobardes. Una vez hubo cerrado la puerta del baño se acercó al inodoro y, como queriendo rematar el asunto, cerró también la puerta del pequeño cuartillo en que tenía que hacer sus necesidades. De pronto escuchó unos golpes secos en la puerta y a pesar de su supuesta valentía se asustó tanto que fue como si una mano helada le apretase el estómago. Con la voz entrecortada preguntó: ¿Quién es? – Tratando de que no se sintiera el miedo en su voz. Ya algo repuesto pero aún con miedo volvió a preguntar: “¿Quién es?”. Nadie le respondía, además se había hecho un absoluto silencio, tan absoluto que ni siquiera se escuchaba el ruido de la fiesta. Por su cabeza rondaban mil ideas ¿Cómo podía haber entrado alguien si él cerró con llave y comprobó que se encontraba solo? Los golpes volvieron, y como queriendo convencerse a sí mismo de que alguien se había encerrado para hacerle una mala jugada, lanzó un grito entre enfadado y atemorizado. “¡¿Quién es?! ¡No jodan!”. Armándose de valor, miró por debajo de la puerta y sintió que se le paraba el corazón al ver que no había nadie al otro lado de la puerta. Impulsado ya no por el valor sino por el terror que nos hace correr para sobrevivir, abrió violentamente la puerta del baño y, justo en el momento en que pretendía salir, se giró tras oír una voz de mujer detrás de él. Al hacerlo pudo ver una mujer totalmente cubierta de sangre que con los brazos extendidos intentaba alcanzarle mientras arrastraba una de sus piernas parcialmente devorada. Totalmente bloqueado por el miedo Pedro perdió la orientación y en su carrera se golpeó la cabeza con el marco de la puerta quedando inconsciente. Minutos más tarde despertó mientras varias personas le rodeaban tratando de reanimarle. Su amigo al escuchar un fuerte golpe en el baño decidió acercarse a ver que había sucedido y le encontró en el suelo inconsciente. Todos tomaron su historia como la de un borracho que no recordaba lo que había sucedido. Pero en su pierna había una marca inequívoca de que la leyenda era cierta. Un mordisco con la forma de una dentadura humana. Tal vez si su amigo no hubiera llegado a tiempo él mismo hubiese formado parte de la historia de la mujer asesinada en el baño. Castigo de espíritus malignos Voy a contar una historia que me sucedió en 2007. Yo tenía 16 años y todos los fines de semana (viernes, sábado y domingo) dormía en casa de mi novio, con su hermana y una de mis mejores amigas… Yo estaba en su habitación viendo la película “El exorcista” de 1973, y mi novio aún no llegaba de la compañía donde trabajaba, eran aproximadamente las 12 de la noche, y en la película jugaban con la ouija, como en muchas otras películas que ya había visto. Como toda adolescente tonta me surgió la curiosidad por saber cómo jugaban y cómo era la sensación de ser “guiada por el espíritu” en el tablero. Mi novio me daba todo lo que le pedía con el fin de complacerme, y en un momento de estupidez le pedí que me obsequiara la tabla ouija en mi cumpleaños, mi aniversario sería dentro de tres días… al cabo de ese tiempo el me obsequió el juego de la ouija (su tía abuela era una practicante de la brujería y le entregó el tablero a él, diciéndole que no quería volver a saber más de ella). La fiesta de mi cumpleaños fue en mi propia casa, comenzó a las 4 de la tarde y duró hasta el día siguiente. Como yo vivía en una granja en el campo, no había problemas por hacer fiestas de ese tamaño. Sin que mis padres se dieran cuenta (ya que son muy religiosos) me entregó la tabla en mi cuarto, tenía una sonrisa de oreja a oreja pues al fin sabría lo que era jugar con la ouija. En la habitación cerrada con llave se encontraba mi novio, mis amigos y yo… No muchos amigos, apenas 5, y entonces comenzamos el juego. Pedimos permiso y según mis cálculos jugamos de la 1 a las 3 de la madrugada, más o menos. Pasó una semana y le devolví la tabla pues a mí ya no me servía de nada, yo todavía creía que era una mentira… Pero más tarde esa noche, me disponía a dormir en mi cama cuando comencé a oír pasos que se acercaban por la escalera, pero no eran pasos normales (de papá, mamá o mis hermanos), no eran pasos ligeros, eran demasiado pesados y cuanto más subían más fuerte se escuchaban. Sola en la habitación, debajo de las sabanas y con todo apagado entré en la desesperación y comencé a hablar: “¿Mamá?, ¿Papá? “… Pensando que serían ellos, pero estas palabras fueron en vano. La puerta se abría lentamente y entre más lo hacía menos podía ver, todo se hacía más y más oscuro, fue entonces cuando sentí algo en mi cuerpo, como si saltara sobre mí y ya no podía ver nada, sentí náuseas y mareos hasta que me desmayé… la única cosa que recuerdo fue cuando me desperté y vi a mi madre a un lado tratando de reanimarme. La llamé y ella me abrazó y me dio la noticia de que mi novio estaba muerto y que 3 de mis 5 amigos de esa noche habían desaparecido. Al escuchar esta noticia me puse a llorar incontrolablemente y a gritar el nombre de mi amado, entonces le pregunté a mi madre que cuando sería el entierro, y me dijo con inquietud: “Fue hace un mes”… Y yo sin saber nada le pregunté qué había pasado conmigo desde mi “última noche” y me dijo que esa noche mi amado fue encontrado muerto en el medio de la calle. No hubo indicios de lo que podría haber sucedido y me dijo que después de que le hicieron la autopsia, el médico diagnosticó un paro cardíaco, esa noche se despertó en casa con mis gritos, pero mi voz era muy fina y ella corrió a mi habitación, cuando abrió dijo que yo estaba sentada mirando hacia la puerta con una sonrisa en el rostro y gritando, pero no eran gritos a de miedo, sino como si quisiera despertar y molestar a la familia entera. Luego me ordenó callarme y dormir porque mi padre se tenía que levantar temprano, y mirando a mi madre al escuchar esa reprimenda, empecé a gritar con una voz ronca y gruesa, ella se asustó y me dejó ahí, luego me dijo que desde entonces me despertaba todas las noches gritando, o andando por la casa con pasos fuertes y violentos derrumbando todo por donde pasaba, o de pie al lado de su cama mirándola mientras dormía y siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando escuché todas estas historias comencé a llorar y con mucho miedo de su reacción le conté a ella lo que pasó la noche de mi cumpleaños 16. Me regañó de una manera que nunca lo había hecho y me dijo que era una muchacha muy malcriada. Después de calmarse me dijo que la noche anterior ella se despertó y se dio cuenta de que no estaba gritando, ni de pie al lado de su cama, por lo que fue a buscarme fuera de la casa, me encontró en la puerta toda retorcida y casi levitando, cuando un humo negro salió de mi ropa y yo caí al suelo toda contorsionada, por lo que me llevó con urgencia al hospital, donde me desperté. Mirando a los ojos de mi madre le dije que no recordaba nada, apenas la escena en mi habitación, y me dijo que había llegado a la conclusión de que se trataba de un espíritu maligno que quería enseñarme a no jugar con lo que no debía. Agaché la cabeza, y con lágrimas en los ojos le pedí perdón… no sólo a ella, sino a todos los que sufrieron. Esta es mi historia, no mucha gente me cree, pero no necesito que lo hagan, pues mi familia y yo sabemos todo lo que pasamos en ese mes… Y ahora, a los 22 años, con toda una vida por delante, estoy en una silla de ruedas a causa de las contorsiones y tengo manchas en la piel. Vivo con mucho miedo de que esa cosa vuelva de nuevo por la noche y le pido que me perdone por mi rebeldía adolescente. Esta es algo larga pero vale la pena leerla El Motel Leticia había conducido durante muchas horas, por una carretera que es conocida por ser interminable y tediosamente recta. Ya era de madrugada y el cansancio comenzó a hacer estragos. En el último puesto en que abasteció el automóvil le informaron que más adelante habría un pequeño motel. Modesto, pero acogedor, dijo la operadora. Concentrada y tratando de localizar el motel, Leticia pasa a una mujer en la carretera que le hacía señas, probablemente hacía autostop, pero el cansancio fue mayor y Leticia simplemente lo dejó pasar. El motel debe estar cerca, pensó para animarse. Un sonido casi imperceptible vino desde el asiento trasero cuando Leticia miró en el espejo que había una mujer con un corte grotesco en su cuello ya necrótico. La mujer entonces agarra a Leticia pidiendo ayuda a gritos. Un coche que venía en sentido opuesto toca el claxon y despierta a Leticia, que ahora estaba muy preocupada. Ella tiene la costumbre de viajar mucho, pero nunca se durmió en el volante. Con las luces al frente y mientras buscaba en la oscuridad, alcanzó a distinguir las palabras: M O T E L. Leticia aliviada aparca su coche y va directo a la recepción, que estaba vacía. Ella llama algunas veces al timbre hasta que sale un hombre gordo, maloliente y con una cara de muy mal humor. Combinando los precios el hombre le pregunta a Leticia si tiene alguna preferencia de habitación. Ya que ella era, hasta ese momento, el único huésped de la noche. Habla de forma insinuante y le sugiere la habitación número 1, que era la más cercana a la recepción y abre una sonrisa grotesca. Leticia con disgusto evidente eligió la más lejana, la habitación 13. Al llegar a la habitación va directamente a la cama. Apenas empieza a cerrar los ojos y un ruido comienza a molestar. Era como un grito en voz baja, un gemido procedente de la habitación de al lado. Ya irritada, Leticia golpea el muro pidiendo silencio. El sonido para, sin embargo, aparece poco después nuevamente. Esta vez el sonido venía de fuera de la habitación, ella mira por la ventana y ve a aquella mujer del camino que estaba sentada en un columpio abandonado y oxidado, mirando a la ventana de la habitación 13. Intercambian miradas y la mujer se va. Algo está mal con esta chica, piensa Leticia. El sonido comienza más alto en la habitación de al lado. Los gemidos y los gritos se hicieron más fuertes y más desesperados. Leticia asustada corre a la recepción y le pega al timbre varias veces hasta que el hombre vuelve a aparecer. Su estado de ánimo había empeorado. Ella dice de los ruidos vecinos al el hombre y este responde era imposible porque era la única huésped. Leticia insiste y dice que va a llamar a la policía. El hombre trata de mantener la respiración tranquila y toma la llave # 12. Como era de esperar, la habitación estaba completamente silenciosa y vacía. El hombre se altera con Leticia y le pregunta refunfuñando si puede finalmente volver a dormir. Leticia asienta avergonzada. Cuando se cierra la puerta el ruido vuelve a comenzar. Aprieta la oreja a la pared para tratar de identificar lo que era aquello cuando una forma humanoide sobresale de la pared. Era como si alguien estuviera detrás de un paño y tratando de romperlo. Esta forma le gritó ¡NO DEJES QUE ELLA TE VEA! Con el susto Leticia tropezó y cayó, golpeándose la cabeza contra el borde de la cama. Mareos. dolor. sangre. Ella se cortó la cabeza y se puso de pie lentamente, pero llegó otro susto. Alguien trataba de abrir la puerta del dormitorio. Corrió por la habitación en busca de un lugar donde esconderse. Terminó por encerrarse en el baño. Mirando a través del ojo de la cerradura vio a la mujer que le había pedido el aventón entrar con un hombre encapuchado. Hablaron de algo y el hombre trató de acosar a la mujer, que se negó cortésmente. El hombre se exalta y trata de agarrar a la mujer por la fuerza. Ella pelea y rasga su camisa mostrando una enorme serpiente tatuada en su brazo izquierdo. Logra soltarse y correr al baño, pero el hombre la tira del pelo y de un golpe preciso costra su garganta. La mujer muere en el suelo mirando directamente a los ojos de Leticia. Cuando quedó inerte en el suelo el hombre calmadamente tomó un martillo y abrió un agujero en la pared y acomodó el cuerpo de la mujer. Leticia quien vio todo en pánico gimió. El hombre escuchó. Leticia trató de cerrar la puerta, pero se encontró que el pestillo estaba roto, el hombre furioso intentaba abrir mientra Leticia trataba de mantenerla cerrada, de espaldas a la pared y empujando con las piernas. Pero el hombre era más fuerte y logró colar un brazo y puso su pie para evitar que la puerta se cerrara. A tientas llegó a la pierna de Leticia y tiró con fuerza. Se abrió la puerta. Mareos. dolor. Sangre. Ella se cortó la cabeza y se levantó divagante. Se tomó unos segundos para recuperarse del desmayo. Apenas sintió que sus pies tenían fuerza fue a recepción de nuevo. Gritó pero el hombre que había irrumpido momentos antes en su habitación la estaba observando mientras tomaba un martillo de una caja de herramientas tirada en la esquina. Esa esa la segunda vez que Leticia se preguntaba qué estaba pasando. La mujer gritó que sabía dónde estaba “ella” que iba a llamar a la policía. Leticia volvió a la habitación y se dirigió directamente a la pared. Sin dudarlo comenzó a golpear con toda su fuerza. El hombre gritó nervioso que iba a pagar por la reparación, que se había vuelto loca. Golpe, golpe, golpe. Un gran agujero se formó en la pared y un brazo putrefacto salió de esta. Leticia parecía asustada por haber encontrado el crimen del hombre. Él sonrió y se subió las mangas. Una gran serpiente aparecía tatuada en su brazo izquierdo. Rápidamente saca un cuchillo y ataca a Leticia que desvió el ataque en el ultimo segundo, todavía con un corte grave en su rostro. Se derrumbó en el suelo sin responder, el hombre se acerca con calma y en un fuerte golpe le corta la garganta. Su humor parecía haber mejorado. …. Amanda odia conducir por la noche, pero parece que no hay lugar para pasar la noche en esa carretera maldita. Se alegra de que la operadora de la estación le haya informado que había un MOTEL cerca. Mientras trata de encontrar el motel, pasó a una mujer en la carretera que le hacía gestos. “Estos hippies tienen mucho valor para hacer autostop en medio de esta oscuridad”, pensó, “no me detendrá”. Escuchó un poco de ruido en el asiento trasero. Cuando Amanda ve el retrovisor casi pierde el control del coche. Una mujer con un gran corte en el cuello y la cara le pide ayuda a gritos… Errores Haz cometido muchos de ellos. Pero siempre te las has arreglado para escapar de las consecuencias, hasta ahora. ¿Conoces ese destello por el rabillo del ojo, ya sabes, ese movimiento en la visión periférica fuera del alcance de la vista? Y luego, cuando volteas a ver, no hay nada ahí. Ésa ha sido una de las ocasiones en que has cometido un error. ¿Esa sensación escalofriante de que estás siendo observado, de que cerca hay algo oscuro y siniestro que puede verte? Es una advertencia, decenas de miles de años de instinto que corren por tu cuerpo te dicen que estás a punto de cometer un error. ¿Y ese inexplicable golpe, aquel corte fresco que no recuerdas haberte hecho, esas veces que despiertas sudando, gritando y respirando como si acabaras de correr un maratón y no sabes por qué? Ésas son las veces en las que casi te atrapan. ¿Qué son? Bueno, es difícil de explicar, imagina tratar de explicarle a un ciego el color rojo. No se puede explicar realmente, tienes que experimentarlo por ti mismo. Y no querrás experimentar eso. Te puedo decir que para ellos eres sólo una cosa: comida. Y pueden mantenerte vivo durante un buen rato mientras comen. Probablemente has escuchado al menos un sonido inexplicable mientras lees esto. Tal vez no sea nada; pero a veces, es uno de ellos tratando de abrirse paso, de encontrarte. Pero no lo harán, no, a menos que cometas un error. Y cuando lo cometes es como agitar un pedazo de carne frente a una manada de lobos hambrientos. A veces ellos no reaccionan lo suficientemente rápido, a veces sí. Han habido tantas desapariciones sin resolver en cada siglo, que es difícil saber cuántas de esas personas fueron víctimas de su propia especie y cuántas simplemente cometieron demasiados errores. Verás, cuando la gente está más preocupada por cometer errores es cuando más tienden a estropearlo todo. ¿Y cuáles son esos errores que se pueden cometer? Si te lo dijera, te asegurarías de no cometerlos más, y eso sería una verdadera lástima. Casi te atrapamos la última vez.