Barlettas
Usuario (Argentina)
Bienvenidos a mi post. A continuacion voy a pasar a contar lo que me sucedio a mis amigos y a mi el pasado sabado a la noche Bueno.. Era sabado por la noche y decidimos con unos amigos salir de joda jajaja como cualquier otro sabado fuimos a un baile cerca de nuestras casas pero resulto q ese boliche estaba mas muerto que river entonces decidimos ir a bailar a otro boliche de la ciudad!! uno donde la diversion este aseguradaa!! ... jajaj debido a que cualquier boliche mas o menos bueno esta lejos de nuestras casas, acordamos ir en moto!! para ahorrar tiempo y dinero en taxi!! hasta que al fin convencimos a uno de mis amigos para q sacara la moto sin permiso de su padre, ya que la misma pertencia a su padre. Enprendimos el camino hacia al bolichee ahora la cosa se pone interesante, ya a practicamente a 1 cuadra del boliche, uno de mis amigos no tuvo la mejor idea de rodear el boliche, osea doblar una cuadra antes de llegar para dar una vuelta a la mansada donde se encuentra el boliche y apenas ejecutada la maniobra nos encontramos con estooo!!! a metros de doblar en la esquina fuimos detenidos por la policia vial . y para nuestra desgracia las motos en la que viajabamos los dueños no tenian carnet, y en una el dueño se olvido practicamente todos los papeles, sin decir que ninguno teniamos caso ni espejos reglamentarioss... procedimos a entrgar los vehiculos sin resistencia alguna aunque teniamos ganas de escupirle la cara a los policias viales. ya que nos hacian bromas sobre el tema burlandose de nuestra cituacion ahora los mas indignante fue que mientras estabamos llenado las formas paso una mujer sin casco ni espejos.. y hablando por celular sin despertar la mas minima reaccion en los policias viales.. y lo mas indignante fue q cuando me acerque a un grupito de policias para pedirle agua me lleve la sorpresa de q uno sotenia en sus manos una bolsa de cocaina, y tenia sus orificios nasales blancoss!!!! y otro tenia la cara igualita a esta osea nosotros estuvimos mal, pero ellos peor, al fin y al cabo la policia es una fuerza hipocrita,corrupta, y totalmente desdichada en su gran mayoria
Así dejó la policía a un rugbier salteño: lo confundieron con un delincuente Un conocido rugbier del Club Jockey de Salta fue a comer un asado y terminó protagonizando una persecución policial que dejó con el cuerpo molido a golpes. Según informó el diario local El Tribuno, el joven Gerónimo Saravia volvía a su casa por la ruta 26 cuando lo detuvieron dos vehículos sin identificación policial de los que bajaron hombres vestidos de civil y con armas largas. Como no era posible reconocer que fueran policías, el rugbier temió lo peor, chocó a los otros autos y escapó. Cuando en el camino apareció un móvil del 911, detuvo su marcha y pidió ayuda. Pero lo alcanzaron los otros dos autos que lo habían querido detener previamente, le rompieron la luneta, el parabrisas y lo golpearon hasta dejarlo casi inconsciente. Según las primeras versiones no-oficiales, Saravia fue perseguido por móviles de policía que lo confundieron con un delincuente. Por la gravedad del caso, el gobierno de Salta ordenó la suspensión preventiva y separación de la fuerza a 14 efectivos y al jefe de la Unidad Regional.
Reveladora radiografía de la Presidenta, a un mes de haber obtenido la reelección, por el periodista Joaquín Morales Solá.Ahora, mucho tiempo después, Cristina Kirchner olvidó los tiempos de su juventud, cuando se propuso ser una mujer elegante y alcanzar todas las cumbres del poder. A las dos cosas les dedicó gran parte de su vida. Estética y poder se mezclaron en ella irremediablemente desde la universidad, donde ya era famosa por su carácter impetuoso y por su boca irreverente."Era linda también. Rajaba la tierra", suele recordar un kirchnerista que la conoció en los años 70. Sus convicciones han cambiado varias veces con el tiempo, pero no la pasión con que las defendió a cada una de ellas en momentos diferentes. Esa forma intensa y vehemente de sostener las cosas en las que cree es, quizá, la única presencia permanente en su vida.Intercambia la mano o el beso, según su estado de ánimo con el interlocutor. Un beso cálido es la indicación inconfundible de que la relación está bien. Una mano fría tendida a la distancia es la señal, también precisa, de que hay enojos o cuentas pendientes. Me tocó pasar por las dos experiencias y a veces me equivoqué con los dos gestos.Alguna vez iba derecho a darle un beso cuando me frenó con una mano larga o, al revés, otra vez ella prefirió dar un beso cuando le tendí la mano, creyendo yo que esas formas se eligen o se cambian una sola vez en la vida. Cristina no es así; deja que sus ganas marquen las maneras según la oportunidad.Hija de una familia humilde de La Plata, parece haberse propuesto no volver a ser pobre nunca más.Está decidida también a escalar hasta las cimas donde no han llegado ni siquiera los retoños de la alta burguesía o de la aristocracia vernáculas. Hasta ahora ha conseguido todo lo que se ha propuesto. Esa es su revancha. Nunca, en cambio, se ha puesto de acuerdo con ella misma en su condición de revolucionaria o de conservadora. Fascinada por el discurso llameante y por los actos populares, todo lo demás en ella pertenece al estilo de una clásica señora del Barrio Norte porteño."No te pongas tantas joyas ni tantos vestidos para ir a La Matanza", le aconsejó algunas vez, cuando recibía consejos, un amigo. "Eva lo hacía y todavía la aman", lo despachó Cristina. Eva es su modelo. No quiere aprender nada de Perón. Para ella, el fundador del peronismo era un viejo reaccionario que traicionó a su generación.El peronismo no le sienta bien. Su liturgia, la estética de sus dirigentes, la poca preparación y las formas suburbanas de éstos le despiertan un rechazo espontáneo, casi mecánico. "Néstor es peronista. Yo creo que hay que superar en la historia al peronismo, darle un contenido definitivo, preparar a sus dirigentes y abandonar las formas que sirvieron para otra época", me contestó un día que le pregunté si ella era peronista. Tampoco dijo que no lo era. Ella seleccionó personalmente a Amado Boudou, a Martín Lousteau y a Sergio Massa para su primer gabinete. Mezcló otra vez una mirada política y una visión estética. Imaginaba una refundación del peronismo con dirigentes con mejor presencia, con dominio de idiomas y con cierto bagaje intelectual.Cristina Kirchner no reconoce errores porque no podría permitirse el error. Jamás va a ninguna parte si no sabe exactamente qué sucederá, qué esperan de ella y de qué deberá hablar. Parece que improvisa sus discursos, pero en verdad éstos son el resultado de muchas horas de preparación. Lectora incansable de informes y de gráficos (es una enamorada de las estadísticas, que le confeccionan según su particular gusto), termina de preparar sus exposiciones cuando ya está segura de que sabe lo suficiente.Es también una oradora profesional. Un embajador de carrera quedó estupefacto cuando Cristina llegó al país donde él estaba destinado pocos minutos antes de una reunión en la que la Presidenta debía hablar.El diplomático le había preparado un borrador para el discurso. Cristina tomó el papel y pidió 15 minutos para hacerse algunos arreglos en la habitación del hotel. Volvió, se presentó en la reunión y recitó de memoria el borrador del embajador, cambiando sólo el orden de los párrafos. "Parecía como si cada palabra la estuviera pensando en ese momento", recuerda ahora el diplomático.Cristina Kirchner es de gustos caros. Aun vistiendo el color de las viudas, no abandonó nunca su decisión de ser una mujer elegante. "Sí, gasto en cosas que me hacen sentir bien. Es mi plata y la tengo toda en blanco", me dijo una vez, confirmando que no repara en gastos cuando se trata de darse todos los gustos en vida. Es elegante cuando se ve con los líderes del G-20 o cuando habla ante el gentío de pobres provincias.El paso de los años la ha hecho más meticulosa en el cuidado de su aspecto. "No, no, yo nací maquillada", la frenó en seco a una maquilladora en mi programa de televisión, cuando todavía era senadora. Había llegado tarde, sobre la hora de la emisión, porque ella misma se había dedicado al maquillaje de su cara. Nadie, salvo sus asistentes personales, la ha visto jamás sin maquillaje.El empaque de Cristina es legendario. Amante del estricto protocolo, sabe perfectamente cuál es su situación y en qué lugar debe estar ella y en qué lugares deben estar los otros en cada momento. Sus pretensiones no son las de una líder sudamericana. Una vez le pregunté qué destino imaginaba para la Argentina. "El de Alemania", me contestó, sin dudar. "Ustedes hablan mucho de la seguridad jurídica.Díganme, ¿qué seguridad jurídica hay en China y, sin embargo, recibe inversiones como nadie?", me dijo otra vez. ¿Cómo explicarle que China tiene 1300 millones de habitantes y que los comunistas que la gobiernan son los profetas más convencidos en este mundo de la ortodoxia económica? Sus ejemplos son Alemania, la principal potencia europea, y China, una de las primeras potencias del mundo. No reparó en Brasil ni en Chile ni en Canadá ni en Australia. Estos últimos ejemplos dan vueltas, para ella, sobre cierta medianía.Nada es producto de la nada y, más bien, todo es consecuencia de algún interés o de una conspiración. La Presidenta maduró esa forma de ver las cosas y superó incluso a su esposo, que también tenía una visión conspirativa de la política y de la historia.De hecho, Cristina Kirchner se enfrentó con su marido y con Alberto Fernández en la interpretación del caso Antonini Wilson, cuando en los Estados Unidos se reveló una declaración del voluminoso venezolano que señalaba que sus 800.000 dólares estaban destinados a financiar la campaña presidencial de Cristina."Desde el principio les dije a estos señores [por Néstor y por Fernández] que se trataba de una conspiración de la CIA y ellos no me creyeron", me contó por aquellos días. La conspiración como perspectiva y la traición como posibilidad quedaron definitivamente incrustadas en las certezas presidenciales después del conflicto con el campo en 2008. Desde entonces, no delega nada en nadie.Era una senadora con voto y sin voz cuando el menemismo la echó del bloque de senadores nacionales y de las comisiones que integraba. Detestaba, más que cualquier otra cosa, el mal gusto del menemismo."¿Se puede ser menemista sin perder el buen gusto?", la oí preguntar, irónica, en esos años. Desde 1995, cuando ella llegó al Senado, y hasta 2003, cuando su esposo accedió a la Presidencia, la relación con los periodistas era la única manera que tenía para hacer conocer sus ideas. Era entonces una política simpática y racional, aunque ya aparecía en su actitud, sobre todo en su relación con la política, esa predisposición a no hacer concesiones y a pelearse con cualquiera que se cruzara en su vida de certezas.La relación con el periodismo cambió cuando alcanzó el segundo objetivo de su vida: el poder. Encontró entonces un documento de la Unesco de los años 80 (basado en el anterior y célebre "Informe McBride", en el que se señalaba la necesidad de "democratizar las comunicaciones" y diferenciaba la "libertad de prensa" de la "libertad de empresa".El progreso tecnológico posterior (y la constante necesidad de inversión) convirtió en obsoleto ese informe que ya era inconsistente. Después de todo, sólo las empresas periodísticas en condiciones de autofinanciarse sólidamente pueden promover una prensa libre e independiente de cualquier poder.No importa. Cristina Kirchner tomó las ideas y las consignas de aquel antiguo documento y las hizo suyas como conceptos definitivos. La relación con la prensa era para Néstor Kirchner una competencia con rupturas y reconciliaciones; para Cristina, el trato con el periodismo es ahora una cruzada ideológica y conceptual. "Leo los diarios, pero no les creo", me dijo la última vez que la vi.Las cosas ya no eran igual que antes. El poder es ahora su obsesión, después de haber sido su ambición. /por Joaquín Morales Solá, de lanacion.comFuente:http://www.lanacion.com.ar/1425545-quien-es-cristina
La brutal confesión de un soldado inglés: prisioneros argentinos fueron asesinados a sangre fría con bayonetas Por Tony Banks La Guerra de las Malvinas fue breve y muy repugnante. La lucha que he experimentado como joven soldado en el Regimiento de Paracaidistas fue como la Primera Guerra Mundial; luchamos cuerpo a cuerpo, limpiando trincheras de las tropas argentinas con las bayonetas y granadas. Vi a amigos cercanos asesinados y mutilados, llorando por sus madres. Fui testigo de los hombres heridos y con graves quemaduras, retorciéndose, gritando en agonía. Pero yo era un Para -un tipo duro en una de las más famosas unidades en el ejército británico- y toda esa muerte y destrucción no me molestó. O eso creía yo. Yo tenía sólo 20 años cuando fui, como parte del Grupo de Tareas, enviado a recapturar las islas azotadas por el viento en el Atlántico Sur en 1982. Yo estaba lleno de vida y espíritu de lucha y dispuesto a hacer un trabajo que me encantó. Llegué a casa poco más de dos meses más tarde, duro y cínico, atormentado por los recuerdos terribles. De vuelta en mi ciudad natal de Dundee, pasé largas noches con sólo una botella de whisky como compañía. Beber era una forma de sustraerme a las pesadillas. Me enojé, me volví una persona temperamental, y como resultado mi matrimonio se desintegró. Durante mucho tiempo, yo dudaba de que el sacrificio de las vidas de mis amigos y el trauma causado a los que sobrevivieron habían valido la pena. Pero finalmente llegué a ver el valor de lo que hemos conseguido y estuve orgulloso de ello. Doscientos cincuenta y ocho soldados británicos pagaron con sus vidas por la reconquista de las islas, y 775 más resultaron heridos. Muchos de los que sobrevivimos pagamos con nuestra paz mental. Pero, con el gobierno argentino nuevamente sacudiendo sables, es importante saber que hace 30 años hicimos lo correcto. Los isleños son británicos hasta la médula. A pesar de lo que los soldados tenían que hacer y soportar, no hay duda en mi mente que arrancar de nuevo las Malvinas de los invasores argentinos estaba justificada. Y si se llegara a haber otra guerra para luchar ahí abajo, yo querría hacerlo todo de nuevo. La primera vez que viví una batalla en 1982, sufrí miedo como nunca antes en mi vida. Estábamos comprometidos en una guerra sin cuartel en la que dos ejércitos nacionales estaban tratando de golpearse entre sí, matando a tantos enemigos como fuera posible. Estábamos en clara inferioridad numérica y lejos de casa. Habíamos estado a bordo del buque durante seis largas semanas bajando de Gran Bretaña. Creímos que estábamos en una misión inútil. No iba a haber ninguna lucha. Todo estaría resuelto diplomáticamente, la flota se daría la vuelta en medio del océano y todos podemos ir a casa. Pero siguió adelante hacia el sur, sin descanso. No hubo acuerdo de paz de última hora. Íbamos a tierra. Nuestro desembarco en la costa oeste de las islas no tuvo oposición. Después de una semana nos dieron la orden de marchar sobre Goose Green, el segundo asentamiento más grande de las Islas Malvinas. Los argentinos tenían una pista de aterrizaje allí y había encarcelado a más de 100 aldeanos en la sala de la comunidad. Iba a ser el sitio de uno de los combates más famosos de la guerra. A medida que avanzábamos, balas de ametralladora montada en el aire, morteros y granadas de fósforo blanco explotaron y se iluminó el cielo. Los hombres gritaban de terror y dolor. Todo lo que pude pensar fue: "Por favor Dios, sácame de esta batalla". A medida que avanzábamos a través de las posiciones enemigas, vimos imágenes terribles. Fue sorprendente la rapidez con que nos acostumbramos a las escenas macabras. A medida que seguimos adelante, nos encontramos atacando una escuela fuertemente fortificada. Oí un grito y vi que Steve, mi mejor amigo durante toda la formación, había recibido un disparo. Suspiró, vi una lágrima por su cara y él se fue. Todos los detalles de sus últimos momentos quedaron grabados en mi conciencia. Casi 30 años han pasado desde entonces, pero esa imagen vívida aún me persigue. Siempre lo hará. Por último, una bandera blanca apareció en la escuela, y nuestro comandante del pelotón y otros dos fueron hacia adelante para tomar la rendición. Mientras se acercaban, el enemigo argentino los mató a tiros. Todos nos mirábamos con incredulidad. Entonces, tengo que admitir, nos volvimos locos. Abrimos fuego con ametralladoras, cohetes y granadas. En el momento en que había terminado el ataque, el edificio había sido destruido y decenas de ellos fueron muertos. Poco después, el resto se rindió, y la batalla de Goose Green había terminado. Teníamos cientos de prisioneros hacinados en un galpón enorme. La mayoría eran reclutas. Ellos estaban desnutridos, a pesar de las reservas de alimentos abundantes que luego encontramos. Habían soportado el tratamiento duro de parte de sus propios oficiales, que los habían matado de hambre, guardando las mejores raciones para ellos mismos. Ellos estaban apenas entrenados y hemos escuchado historias de que sus propias fuerzas especiales habían ejecutado a los que trataron de desertar. Nosotros cuidamos de ellos mejor que lo que su propia gente lo hizo. Pero uno de los prisioneros se destacó entre la multitud, con un aire de superioridad, como si estuviera por encima de todo. Su arrogancia me hizo enojar al pensar en la muerte de Steve y los demás. Me acerqué a él y le golpee la boina que llevaba la cabeza. Me miró con desafío, y yo le destrocé la culata de un fusil en la cara. Casi quería que uno de los argentinos se saliera de la línea, porque yo no hubiera tenido ningún reparo en dispararle. Pradera del Ganso fue una gran victoria, conseguida sin la artillería completa o apoyo aéreo y en contra de la superioridad numérica. Pero había sido costoso. Diecisiete de nuestros compañeros estaban muertos y muchos más heridos. Al reflexionar sobre la batalla, sabía que había tenido suerte. También habíamos sufrido la pérdida innecesaria de coronel de 2° de Paracaidistas, Jones ’H’, en una carga suicida contra el enemigo. Él era valiente, pero irresponsable. Una semana más tarde, estaba frente a las colinas que rodean Puerto Argntino, cuando los buques Sir Tristram y el Sir Galahad echaban el ancla y comenzaban a descargar pertrechos. Recuerdo haberme preguntado por qué se demoraba tanto la operación. Fueron presas fáciles para un ataque aéreo. Ante mis ojos, el mayor desastre de Gran Bretaña de toda la guerra se estaba desarrollando. Corrimos hasta la orilla, y hicimos lo que pudimos. Cincuenta y seis hombres murieron y más de 150 resultaron heridos. Y nunca me olvidé de la terrible olor a carne quemada. Años más tarde iba conduciendo por la autopista M6 y pasé por un sitio donde los animales eran sacrificados e incinerados durante la epidemia de fiebre aftosa. El olor flotaba en el coche y de repente, en mi cabeza, yo estaba de vuelta en Bluff Cove. El ataque final a Puerto Argentino comenzó con un bombardeo masivo de artillería machacando las posiciones enemigas durante horas para ablandarlos. Mi estómago era un nudo. Yo no quería morir en una helada y oscura ladera en el medio de la nada. Finalmente, nos dieron la orden de avanzar con la bayonetas. Luego vino una instrucción aún más terrible: “Sin prisioneros, muchachos"… Durante los combates en la oscuridad total, simplemente no tienes los recursos para hacer prisioneros. Y nos pareció que los argentinos tenían pocos motivos de queja. Habían comenzado la guerra y no habían mostrado mucho respeto por la bandera blanca cuando se había disparado a mis tres compañeros que se fueron hacia adelante para tomar la rendición en Pradera del Ganso. Luego de atravesar un campo de minas, llegamos a las primeras trincheras enemigas, pero no había nadie allí. Luego, cuando avanzamos más, comenzamos a encontrar una fuerte resistencia. Pedimos apoyo de la artillería, con consecuencias desastrosas. Diez proyectiles de la artillería propia se vinieron encima de nosotros. Luchamos nuestro camino por la cresta, lanzando granadas a las posiciones enemigas. A veces, los ocupantes lucharon hasta el final. Pero no podíamos correr ningún riesgo con ninguno de ellos. Un joven soldado aterrorizado se puso de pie con las manos en el aire farfullando en español y, obviamente, queriendo rendirse. Parecía un adolescente, un niño como nosotros. Estaba rogando por su vida. Nos miramos el uno al otro y vacilamos. Una breve discusión estalló entre nosotros. Alguien nos apuró a seguir las órdenes: "Dispárale”. El muchacho cayó de rodillas. Por fin, alguien tiró una lona sobre él, le disparó y lo remataron con una bayoneta. Eso fue todo. Al romper el alba, podríamos ver las líneas de los soldados enemigos en retirada hacia Puerto Argentino, en silueta contra el sol naciente. Uno de nuestro pelotón abrió fuego contra ellos. Muy pronto se acabó todo. Habíamos tomado Wireless Ridge. Todos los demás objetivos -Hermanas Gemelas, Tumbledown, Monte Longdon y Monte Harriet- también estaban ahora en manos de los ingleses. Puerto Argentino abierto, y las negociaciones de rescate estaban en marcha. Más tarde ese día una bandera blanca volaba sobre la capital de las Malvinas. Más tarde hubo una ceremonia en memoria de nuestros muertos. Todos se apiñaron en la catedral de Port Stanley para escuchar el padre diciendo que la dura realidad de lo que había pasado iba a cambiar nuestras vidas para siempre. No creo que muchos de nosotros le creyera en ese momento. Sería muchos años de sufrimiento antes de comprender el sentido de sus palabras.
Si al mirar la siguiente imagen no sientes gran ansiedad, comezón, hormiguero en el cuerpo o detrás de la cabeza e incluso náuseas, eres todo un gorila Alpha Male aviva giles de la prepa Ah, y si sientes los síntomas tienes tripofobia además de haber fracasado como lince

Cuantas veces hemos soñado con que algún día nos toque la lotería, y así quitarnos de trabajar y de amarguras por no llegar a final de mes. Pero si ya es difícil ganar una vez, imagínate ganar dos veces la loteria.Este es el caso del estadounidense Delma Kinney, de 51 años, que parece no ser suficiente ganar en 2008 un millón de dolares, sino que ahora se lleva otro millón gracias a otro boleto que compro en la misma lotería.El dinero que gano en 2008 afirma que lo reservo para la educación universitaria de sus tres hijos, esta vez afirma que tiene intención de donar una cantidad a la caridad.En total a ganado dos millones de dolares, un hombre que se puede sentir muy afortunado, ya que las probabilidades de que ganara dos veces la lotería era ínfima. Esto demuestra que nada en este mundo es imposible.
Guerra La guerra es la forma de conflicto socio-político más grave entre dos o más grupos humanos. Es quizá una de las más antiguas de todas las relaciones internacionales, aunque se convierte en un fenómeno particular con el comienzo de las civilizaciones. Supone el enfrentamiento organizado de grupos humanos armados, con el propósito de controlar recursos naturales o humanos, o el desarme, sometimiento y, en su caso, destrucción del enemigo, y se producen por múltiples causas, entre las que suelen estar el mantenimiento o el cambio de relaciones de poder, dirimir disputas económicas o territoriales. En Ciencia Política y Relaciones Internacionales, la guerra es un instrumento político, al servicio de un Estado u otra organización con fines políticos. Discriminacion El término discriminación se refiere al acto de hacer una distinción o segregación que atenta contra la igualdad. Normalmente se utiliza para referirse a la violación de la igualdad de derechos para los individuos por cuestión social, edad, racial, religiosa, política, orientación sexual o por razón de género link: http://www.youtube.com/watch?v=SVK2K_Gz9QA Hasta la filosofía que sostiene una raza Superior y otro inferior Es finalmente y permanentemente desacreditado y abandonó Por todas partes está la guerra, yo digo la guerra Que hasta allí es ningún más largo primero la clase Y segundos ciudadanos de la clase de cualquier nación Hasta el colour de la piel de un hombre Es de ninguna más importancia que el colour de sus ojos Yo digo la guerra Que hasta que los derechos humanos básicos sean igualmente Garantizado a todos, sin tener en cuenta la raza, es una una guerra Que hasta ese día El sueño de paz duradera, la ciudadanía mundial, La regla de moralidad internacional Permanecerá en pero una ilusión fugaz Para ser seguido, pero nunca logró Ahora por todas partes esta la guerra, la guerra, Y hasta los régimenes innobles e infelices Ese sostenimiento nuestros hermanos en Angola, en Mozambique, Africa Sur la esclavitud subalterno-humana Se ha volcado, absolutamente destruyó Bien, por todas partes está la guerra, yo digo la guerra Guerraa en el este, guerraa en el oeste Guerraa al norte, guerraa al sur abajo Guerraa, guerree, rumores de guerra Y hasta ese día, el continente africano, No sabrá paz, nosotros los africanos lucharemos Nosotros encontramos lo necesario y nosotros sabemos que nosotros ganaremos nosotros estámos seguro que habra victoria De bueno encima del mal, bueno encima del mal, bueno encima del mal Bueno encima del mal, bueno encima del mal, bueno encima del mal
En medio de un primer tiempo muy desordenado y con poca claridad a la hora de generar buen fútbol la atención radicaba en otro lado.Ni siquiera los periodistas encargados de la cobertura a nivel nacional, por medio de Fútbol para Todos, estaban muy concentrados.Por eso, el movilero Marcelo Benedetto aprovechó y le realizó una entrevista bastante simpática al entrenador del equipo campeón.Todo comenzó cuando el periodista le pidió a Falcioni que le regalara el camperón, que fue utilizado como cábala por el cuerpo técnico, pero el DT se negó.Sin embargo, la historia no terminó allí, ya que Benedetto intento averiguar la próxima cábala y se llevó una flor de sorpresalink: http://www.youtube.com/watch?v=8iV-frHxiSM&feature=player_embedded
Nueva Honda XR 125L - "Subite a la leyenda"La nueva Honda XR 125 L es una moto preparada para atravesar diversos tipos de terrenos. Es ideal para manejarla tanto en la ciudad sobre asfalto o empedrado como en lugares más adversos como caminos de piedra.Esta moto on-off posee características impresionantes que la hacen destacar dentro de su categoría. Incluye un motor monocilíndrico de cuatro tiempos, OHV, refrigerado por aire de 124 cm3; arranque eléctrico, horquilla telescópica, freno delantero a disco y mono-amortiguador trasero, que garantiza una máxima maniobrabilidad en toda situación. Su precio ronda los 13.500 en Argentina.Este nuevo modelo se presenta en tres versiones de color; rojo, negro y blanco.XR 125 L es la combinación justa entre agilidad y resistencia.Ficha TecnicaMotorTipo Monocilíndrico, 4 tiempos, OHV y refrigerado por aire.Cilindrada 124.1 cm3Relación 9.5 : 1Alimentación Carburador.Encendido CDI (ignición por descarga capacitiva) con avance electrónico.Arranque Eléctrico.TransmisiónTipo 5 velocidades.FrenosDelanteros A disco / 240 mm.Traseros A tambor / 110 mm.SuspensionesDelantera Horquilla telescópica / 162 mmTrasera Brazo oscilante / 150 mm con monoomortiguador.NeumáticosDelantero 90/90 19 M/C 52PTrasero 110/90 17 M/C 60PDimensionesLargo 2.110 mmAlto 1126 mmAncho 820 mmDistancia entre ejes 1361 mmAltura de asiento 825 mmOtras EspecificacionesCapacidad de combustible 12 litros (reserva 3.5 litros).Peso en seco 119,8 kg.link: http://www.youtube.com/watch?v=j-u6WUZxRzA&feature=related
En lo que va del año se extrajeron 5.000 camionadas de residuos; el 60% son escombros y desperdicios domiciliarios. María Cristina Zolórzano vive con cinco de sus seis hijos en una casilla de chapas oxidadas y plásticos negros a menos de 20 metros del canal. Uno de ellos, Juan Antonio, la ayuda con los alrededor de $60 que gana con el carro que conduce: junta escombros de obras en construcción y basura domiciliaria (ojo: puede ser la mía, la tuya o la de cualquier otro ciudadano) a cambio de dinero. Cuando el dudoso vehículo está repleto regresa a su casa para descargarlo ¿Dónde? En el canal. "No tenemos otro lugar", se disculpa María Cristina. Y aunque suene contradictorio, ahora está asustada: se acerca el verano con sus tormentas y ella teme que los residuos formen diques en el conducto de agua, produzcan desbordes y su familia termine siendo evacuada, como ya les ocurrió en otras ocasiones.A lo largo de todo el año los canales a cielo abierto que atraviesan la ciudad funcionan como vaciaderos clandestinos de basura que deben ser limpiados constantemente (haya peligro de inundaciones o no). Los números confirman esta afirmación: en 2011, la Municipalidad retiró de estos conductos unos 30.000 metros cúbicos de desperdicios. Para que quede más clara la magnitud del problema, la cifra equivale a 5.000 camionadas, según un informe elaborado por la subsecretaría de Obras Públicas.María Cristina y sus hijos viven a una cuadra de la Roca, junto al colector Las Américas-Adolfo de la Vega (a la altura de Alsina al 4.100). Hace pocos días ingresaron máquinas y personal municipal e hicieron una limpieza: unos metros al sur de la casilla hay una curva en la que pueden amontonarse los desperdicios, crear un dique y generar desbordes.Sin embargo, cerca del agua ya hay algunas bolsas, neumáticos y escombros. "Acá también tiramos la basura de nuestras casas, porque los basureros no entran", se queja la mujer. Lo hace debajo de una especie de túnel formado por las ramas entrelazadas de los árboles y que demarca el camino que va de la transitadísima Roca a este corazón de miseria en el que vive su familia.Cuando los operarios limpian los canales encuentran todo tipo de desperdicios: ramas de árboles, cubiertas de vehículos, chatarra hogareña (como cocinas en desuso), piezas de autos y de motos, animales muertos, escombros y bolsas con residuos domiciliarios, entre otras cosas. Las últimas son de las más problemáticas: taponan los codos y las bocas de los conductos y, cuando aumenta la cantidad de agua causan desbordes.Es inevitable que a lo largo del año los canales acumulen desperdicios. Pero hay que diferenciarlos. Según el informe de la Municipalidad, el 40% de lo que se retira es barro y malezas. "Es el enlamado que se forma de manera natural; aunque nadie tirara basura habría que retirarlo igual", explica el subsecretario de Obras Públicas, Atilio Belloni. El problema es que el 60 % restante (3.000 camionadas) son desperdicios que arrojan las personas."Todo esto es culpa de los carreros, y cuando les pedimos que no tiren, nos amenazan con pegarnos", se lamenta con bronca Mariela Corbalán, cuya casa está junto al canal Alberto Rougés (Alsina al 3.200). Allí flotan los desperdicios. Ella y María Cristina representan las caras opuestas del mismo problema: la infame costumbre de convertir en basurales los canales por los que el agua debería fluir sin obstáculos cuando golpean las tormentas de verano.