Avoxx
Usuario (Argentina)

E aquí la historia de un personaje clásico de la literatura. El ogro. Un ogro es una criatura humanoide horrenda y fea de la mitología de muchos países. También se les suele mencionar en cuentos de hadas, en los que suelen alimentarse de personas, especialmente niños. Se les suele representar con una gran cabeza, mucho pelo hirsuto, normalmente barba abundante, abultada panza y cuerpo fornido. normalmente la gente se refiere a otras personas de mal caracter con el término "eres un ogro" ¿Pero de donde viene la inspiración de este personaje? ¿De la fecunda imaginación popular? ¿De algún personaje histórico? Durante mucho tiempo se ha propuesto que la palabra «ugri», la etnia de los magiares, había originado la palabra «ogro» en la época en que los magiares llegaban a Europa, cometiendo saqueos y pillajes (año 926, durante la Edad Media). Su fama de crueles sanguinarios y malvados hubiese entonces permanecido en la mente de la gente de toda Europa, pero esta teoría está hoy en día abandonada por la mayor parte de especialistas. Se acepta al contrario que «ogro» viene del francés ogre, posiblemente derivado del latín Orcus, terrible dios del submundo. En francés el término fue originalmente usado por Charles Perrault (1628-1703) en su compendio de cuentos Histoires ou Contes du temps Passé, más conocido por su subtítulo Contes de ma mère l'Oye. Y acá aparece uno de sus curiosos personajes: Barba Azul. «Barba Azul» es un cuento de hadas recopilado y adaptado por Charles Perrault, publicado en 1697, en el que una mujer descubre que su marido oculta en una habitación prohibida los cadáveres de sus anteriores esposas. Perrault recogió el relato de fuentes populares, pero no se sabe con certeza cuánto añadió o modificó. La casi ausencia de elementos fantásticos en este cuento de Perrault, característica que lo hace contrastar con otros relatos del autor, refuerza la tesis de que habría en él una base real: según cierto consenso generalizado, esta sería la historia del noble bretón del siglo XV y asesino en serie, Gilles de Rais. Incluso la apariencia distintiva del personaje derivaría de la barba tupida y negra de aquel homicida ilustre. ¿Pero quién fue Gilles de Rais realmente? Gilles de Montmorency-Laval, baron de Rais, llamado Gilles de Rais (o Gilles de Retz) (septiembre de 1405? - 26 de octubre de 1440), fue un noble y asesino en serie francés del siglo XV que luchó en los años finales de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco. Consiguió convertirse en mariscal tras su participación en la Guerra de los 100 años y amasó una gran fortuna. Pero, su buena fama en los pueblos franceses se vio truncada cuando se descubrieron las atrocidades que había cometido con centenares de niños y niñas en una corte formada por brujos, alquimistas, videntes y adoradores del Diablo. Se dice que podía poseer una mentalidad psicopática, originada en su infancia, y que podía haber sufrido una gravísima esquizofrenia. Un hecho que marcó a Gilles fue la muerte de su padre durante una sesión de caza. Guy II de Laval, después de herir a un verraco, fue embestido por éste en un último intento de venganza y le clavó los cuernos en el estómago. Gilles, que tenía 9 años, vio la escena y la agonía de su padre, y cómo sus vísceras se esparcían por su lecho. En el futuro, Gilles reconstruiría esta escena con sus víctimas, quedándose ensimismado con el espectáculo de sangre y entrañas que tenía delante de sí. En la película Juana de Arco de Luc Besson, el personaje de Gilles de Rais lo interpreta Vincent Cassel. En su afán por procurarse víctimas para sus sacrificios, servidores de Gilles de Rais como Henriet y Poitou, recorrían los pueblos y las aldeas buscando niños y adolescentes prometiéndoles que los harían pajes en los castillos del señor de Rais. Siempre en lugares lejanos, incluso en algunas ocasiones el propio Gilles con amabilidad acudía personalmente a las casas de los plebeyos para asegurar a los parientes de los niños un prometedor futuro. De las víctimas los padres no tenían más noticias y, si preguntaban, les respondían que estaban bien. Pronto la gente se alarmó y de Rais recurrió a los raptos. Entre 1432 y 1440 se llegaron a contabilizar hasta 1.000 desapariciones de niños de entre 8 y 10 años en Bretaña. Pero la gran locura llegaba por la noche cuando él y sus esbirros se dedicaban a torturar, vejar, humillar y asesinar a los niños previamente secuestrados. Después de cada sangrienta noche, Gilles salía al amanecer y recorría las calles solitario, como arrepintiéndose de lo hecho, mientras sus secuaces quemaban los cuerpos inertes de las víctimas. En continuadas ocasiones, el hermano de Gilles, René, intentó salvar el patrimonio familiar que Gilles estaba vendiendo; incluso, con la ayuda del rey, logró un edicto según el cual no podía vender más posesiones. René logró comprar el castillo de Machecoul, y vio que en este lugar se encontraban los esqueletos de más de 50 niños. Quiso silenciar lo que vio para evitar posibles malentendidos contra él. Escudo de Armas de la familia Reis Pero llegó el momento de que todo esto acabara, y ese momento fue cuando el obispo de Nantes, Jean de Malestroit, investigó las desapariciones de Bretaña y vio que no eran casuales. Malestroit descubrió los crímenes. Giles de Rais peleó al lado de Juana de Arco Gilles, en otro de sus impulsos, atacó la iglesia donde Jean celebraba misa y lo secuestró, encerrándolo en Tiffauges. El ataque fue conocido por el duque de Bretaña y por el propio Malestroit. Juan V mandó a su hermano, el condestable del rey, a rescatar a Jean Le Farron mientras él intentaría apaciguar a Gilles. Al final, Gilles de Rais fue capturado el 15 de septiembre de 1440. Era el fin. Gilles de Rais se entregó, junto con Prelatti, Blanche, Henriet y Poitou, y fue llevado a juicio. El 19 del mismo mes, es decir, cuatro días después de su detención, empezó el interrogatorio que continuó el día 28, y los días 8, 11, 13, 15 y 22 de octubre. Sometido a tortura, Gilles confesó centenares de infanticidios y acabó en la horca. Recreación literaria de la declaración de Gilles de Rais en el juicio. "Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes —niños y niñas— y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos —aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto— y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados." "Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente." "Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía..." "Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos." "Yo soy una de esas personas para quienes todo lo que está relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. (...) Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla." Cinco siglos y medio después, fue absuelto. Un tribunal, reunido en el Senado de Francia, revisó el proceso, dictaminó que era una patraña y revocó la sentencia. Él no pudo celebrar la buena noticia. ¿Ángel o Demonio? Bueno, les dejo una musiquita para acompañar el post. Suerte! Además de la web me sirvió de fuente un librazo como Espejos de Eduardo Galeano.