ArturoRomo2
Usuario (México)
La francmasonería o masonería es una institución de carácter iniciático, filantrópico, simbólico, filosófico, secreto, selectivo, jerárquico, internacional, humanista y con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad. Afirma tener como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social, y ejemplifica sus enseñanzas con símbolos y alegorías tradicionales tomadas de la albañilería o, más específicamente, del Arte Real de la Construcción, es decir, de los constructores de las catedrales medievales. Hay muchos ritos, pero el fin es el mismo, llegar a ser un hombre de conocimiento, libre , y de buenas costumbres. Se especula sobre si son mal portados, pero se sabe que los mejores hombres que ha dado la humanidad pertenecieron a La Fraternidad. Se divide en Aprendices, Compañeros y Maestros, esto es la masonería simbólica, la más común, de ahí en adelante sigue el 4° grado y hasta los que pueda tener el rito que se practique, siendo el mas conocido el Escoces. con 33 grados. También esta el Nacional Mexicano con 9 grados.

Rulfo escribió poco, pero lo que escribió lo hizo con tal misterio, acierto, belleza y genialidad que le bastó para convertirse en un escritor inmortal y de culto en las letras mexicanas. El llano en llamas (cuentos) y Pedro Páramo (novela), libros indispensable en la literatura mexicana, están cargados de soledad, nostalgia, tristeza, desamparo, ausencia, olvido, coraje, violencia y vivencias de la muerte. Aquí algunas frases de amor, mujeres, esperanza y muerte. 1.- Y abrí la boca para que se fuera (mi alma). Y se fue. Sentí cuando cayó en mis manos el hilito de sangre con que estaba amarrada a mi corazón. (Pedro Páramo). 2.- Me haré a la idea de que te soñé –dijo-. Porque la verdad es que te conozco de vista desde hace mucho tiempo, pero me gustas más cuando te sueño. Entonces hago de ti lo que quiero. No como ahora que, como tú ves, no hemos podido hacer nada. (Un pedazo de noche. 3.- Pero ¿por qué las mujeres siempre tienen una duda? ¿Reciben avisos del cielo, o qué? (Pedro Páramo). 4.- La muerte no se reparte como si fuera un bien. Nadie anda en busca de tristezas. (Pedro Páramo). 5.- ¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido. (Pedro Páramo). 6.- No, no me dan pena los muertos, y mucho menos los vivos… Cuando uno es sepulturero hay que enterrar la lástima con cada muerto que uno entierra. (Un pedazo de noche). 7.- Nada puede durar tanto, no existe ningún recuerdo por intenso que sea que no se apague. (Pedro Páramo). 8.- Soy soltera, pero tengo marido. Una cosa es ser señorita y otra cosa es ser soltera. Tú lo sabes. Y yo no soy señorita, pero soy soltera. (Anacleto Morones). 9.- Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de su aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo. (Pedro Páramo).

Al filo del agua (1947) será una de las grandes novelas mexicanas y con eso es más que suficiente, Es decir, no son muchas la grandes novelas mexicanas del siglo XX. Ahora bien, Agustín Yáñez (1904-1980) es autor de una de ellas, y eso merece todo nuestro respeto. Luego, el autor de Protagonistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX, uno de sus libros más leídos, explica un aspecto más de la novelística de Yáñez: Otra cosa chistosa de Al filo del agua es que se trata de una novela bilingüe, está hecha en dos idiomas, el español y el latín. Como es una narración de curas, que es el mundo que él conocía, que él amaba, realmente su mundo personal, en este texto cuando hablan los curas lo hacen en latín. Hay páginas de esta novela que yo no entiendo porque están escritas en latín. Creo que es la primera y la última novela mexicana que tiene grandes parrafadas en latín y que funciona perfectamente. Yo no entiendo estos fragmentos y he tenido que pedirle a algún amigo cura que me traduzca lo que quiso decir Yáñez. Un aspecto que se discute de la obra del jalisciense es que se observa una presencia de la provincia que a veces irrumpe y en ocasiones se desliza suave en sus novelas el mundo de Yáñez es la provincia. Cuando él llega a la ciudad de México, por ejemplo, escribe su peor novela, Ojerosa pintada. Porque no entendía a la ciudad de México; claro eso no es ni bueno ni malo. Simplemente él era un escritor provinciano, cosa de mucha honra, que llega a lo universal a través de lo municipal, local o estatal. Comparando la obra de Thomas Mann, en especial Doctor Faustus, con la mencionada de Yañez, pero también hablando de Moravia o de Los Idus de marzo, de Thorton Wilder, no son superiores a Al filo del agua. Ésta es, en la literatura universal, la primera irrupción de México después de la novela de la revolución. En ese momento los mexicanos somos contemporáneos de los hombres de todo el mundo. Tenemos una novela que se puede equiparar con cualquier novela de cualquier país del mundo. Al filo del agua es la mejor novela mexicana de la primera mitad del siglo XX. Una de las características de la narrativa de Yáñez son los personajes femeninos, Yáñez siempre estaba muy preocupado por saber cuál era mejor novela, si Pedro Páramo o la suya, Al filo del Agua. Creo que las dos tienen su lugar en la literatura mexicana. Que hoy los escritores no quieran a Yáñez se debe a que tuvo una actitud bastante torpe, bastante equivocada en la política nacional: cabe recordar que él era Secretario de Educación Pública en los tiempos en que fue presidente Gustavo Díaz Ordaz. Y sucede que, mientras un escritor importante creció, Octavio Paz, al renunciar a la embajada en la India por los hechos del Movimiento 68, Yáñez, escritor importante, baja de su pedestal y lo ven los jóvenes como a un escritor que está en contra de su manera de ser, de pensar, y que se oficializa. Es decir, no piensa como escritor sino como político en Jalisco fue un gobernador decente: no robó, despistolizó el estado. En cuanto a los asuntos de la cultura ahí fue diferente: resulta que le pedía la gente del estado que hiciera una Facultad de Filosofía y Letras, que hubiera más conferencias, más exposiciones de pintura, que se abrieran escuelas de teatro, de danza, pero él fue bastante avaro en este sentido, siendo él un hombre de cultura. Al filo del agua se especula y dice que el pueblo al que se refiere en su libro es la actual población de Yahualica de González Gallo en el estado de Jalisco, de donde es esta imagen actual.