ArtYMania
Usuario (Argentina)
"En mar calmado todos somos capitanes." John Ray "Siempre hemos sentido lo mismo, sólo que lo vemos desde un punto de vista diferente." Bob Dylan "Dónde los peces están, nosotros vamos." Richard Wagner "Jamás hubo una guerra buena o una paz mala." Benjamin Franklin "Sí, que la ocasión para navegar pide que no se la observe de lejos, sino de cerca." Sófocles "Nuestra religión es simple: no existen templos ni complicadas filosofías." Dalai Lama "¡Pobre barco! Su propia apariencia refleja sus deseos; ¡En qué deplorables condiciones se encuentra!" Herman Melville "Un pájaro que murió me dio un consejo: ten siempre en la mente el vuelo." Forugh Farrojzad "¿No podremos jamás en el mar de los tiempos echar ancla algún día?" Alphonse De Lamartine "Por el camino del medio irás siempre muy seguro." Ovidio "Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora." J. Lennon "El agua es el vehículo de la naturaleza." Leonardo Da Vinci "Al partir, las mariposas guían nuestras almas." Mahmud Darwish "Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid." Joaquín Sabina "Quien no tiene que esperar, de nada debe desesperarse." Séneca "¿Qué mundos tengo dentro del alma que ha tiempo vengo pidiendo medios para volar? " Alfonsina Storni "Un cigarrillo es el tipo perfecto de un placer perfecto. Es exquisito, y nos deja insatisfechos. ¿Qué más se quiere?"Wilde "Mi mano en el diapasón se afirma como una zarpa. Es que voy gritando cosas que me dicta la guitarra." Atahualpa Yupanqui "Suaves como palomas, los pensamientos vuelen de vuelta a casa." Malcolm Lowry "Estos paisajes de agua y la reflexión se han convertido en una obsesión." Claude Monet "Dime cómo te diviertes y te diré quién eres." José Ortega Y Gasset

Chupones peligrosos Cuando tu pareja te manda a la porra de manera definitiva siempre hay algo peor que escuchar el tradicional y conmiserativo ‘podemos seguir siendo amigos’. Se trata de un torpedo de precisión, lanzado contra tus prestaciones sexuales y, por ende, tu autoestima. Os lo presto por si queréis dejar a vuestro ex tirado por los suelos: ‘el sexo contigo siempre ha sido un aburrimiento, nunca quitas el freno de mano’. ¿A que está bien? Pues eso. Lo malo es que, en ocasiones, a pesar de la dureza y la crueldad del comentario, el bofetón verbal tiene base científica y es una verdad como un templo. Los motivos, variados y muy personales. Uno no se suelta durante el sexo por simple regodeo en la rutina; por comodidad; porque tu pareja ni fu ni fa y no te despierta el cerdito que llevas dentro; porque no sabe tocar la tecla correspondiente; por represiones o cuestiones educacionales; porque tienes ganas de ‘castigarle’ y tocar la pera… En fin, de todo un poco, si no parece que estemos jugando en el ‘Un, dos, tres’. En el foro podéis exponer otros motivos, personales o que os haya contado un amigo. Dicen que el buen sexo siempre tiene que ser pasional, desatado, con alguna que otra concesión a la escatología (accidentes que no es necesario detallar), despreocupado, oloroso, ruidoso, pegajoso… En fin, el catálogo de adjetivos es amplio. ¿Por qué hay personas que se empeñan en convertirlo un acto mecánico y aséptico? ¿Por qué se preocupan de posibles manchas en el sofá? ¿Por qué ponen el aire acondicionado a toda pastilla, ‘porque si no sudamos, y es un asco’? ¿Por qué están más pendientes del ruido, de la luz, de la tele? Por no hablar de los bloqueos que siempre pueden producirse si estamos más preocupados de nuestras prestaciones sexuales y de querer hacerlo bien que de otra cosa. Leí en una ocasión en una página feminista argentina un comentario angustiado de una lectora que afirmaba sentirse confundida porque sus planteamientos feministas se tambaleaban cuando, en pleno acto sexual, le entraban ganas de decirle a su pareja: ‘así, cógeme como si fuera una puta’. Por supuesto, terminaba no haciéndolo. El caso es que es habitual que mucha gente, por el motivo que sea, no quita el freno de mano cuando están metidos en harina. El temor a sufrir accidentes o percances también es un elemento de peso para el sexo excesivamente controlado. Atención porque, sin ánimo de sembrar el pánico, uno ya no puede estar tranquilo ni con los chupetones. No lo digo por el simple impacto visual, en ocasiones delatador de furores y envites sexuales con personal ajeno. Las consecuencias de un simple chupetón pueden ser más trágicas. Recientemente, una mujer neozelandesa sufrió una parálisis parcial motivada por tan efusivo cariñito. Es la típica historia que si te la cuentan no te la acabas de creer, aunque ha sido publicada en varios medios de comunicación, incluida una revista médica de Nueva Zelanda. La víctima, una mujer de 44 años, estaba viendo la tele tan pancha cuando notó que se le paralizaba el brazo izquierdo. Alarmada por el hecho, acudió a un hospital donde los médicos llegaron a la conclusión que el culpable era un pequeño derrame cerebral causado por un maravilloso chupetón que la señora lucía en el cuello. Por lo visto, el furor succionador de su pareja había formado un pequeño coágulo que se desplazó a través del torrente sanguíneo ocasionando un pequeño estropicio en el cerebro de la paciente. Como ‘El chip prodigioso’, pero en coágulo. Para los más aprensivos, aclarar que afortunadamente la señora se ha restablecido rápidamente de su problema gracias al uso de anticoagulantes. Ni que decir tiene que al responsable de la marca amorosa seguro que se le han quitado las ganas de ir succionando cuellos como un vampiro. Por cierto, que en esta página web explican cómo eliminar los chupetones: con hielo, masajeando la zona (incluso con un cepillo de dientes) o con una cuchara fría. Nunca se sabe. Entre unas cosas y otras, a ver quién es el guapo que se suelta el pelo, quita el freno de mano o se abandona a las pasiones desenfrenadas. http://www.elmundo.es/