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Usuario (Países Bajos)

Perón, Nelly Rivas y "la fiesta del chivo" por Rogelio Alaniz Nelly Rivas tenía catorce años cuando lo conoció a Perón. Era delegada de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y una de las tantas adolescentes que a partir de mediados de 1953 visitaban la residencia de Olivos para practicar deportes y alternar con el general. Era menuda, delgada, y el pelo corto la identificaba más con una niña que con una mujer. Más o menos al mes de haber conocido a Perón, la chiquilina empezó a quedarse a dormir en la residencia real del presidente, el Palacio Unzué. Primero fue porque se hizo tarde, después porque llovía y la tercera vez porque lo acompañó al Luna Park, pero lo cierto es que antes de finalizar el año la señorita de catorce años dormía todas las noches con el general. El padre de Nelly era portero y su madre ama de casa. Se trataba de una familia humilde a quien no le quedó otra alternativa que aceptar que su hija menor de edad se transformara en amante del presidente de la Nación. La otra versión asegura que los Rivas creyeron tocar el cielo con las manos cuando se enteraron de que el hombre más poderoso del país había puesto sus ojos en su hija. Según se sabe, los escrúpulos que pudo haber tenido la familia se arreglaron con una casa y algunos beneficios monetarios. Dicho con otras palabras, el padre no vaciló en entregar su hija al “primer trabajador”. Nunca se sabrá con precisión si la UES fue una pantalla deportiva y juvenil para satisfacer la lujuria del general o si, por el contrario, fue una iniciativa sana que produjo como resultado un inesperado romance entre Nelly Rivas y Juan Domingo Perón. Más allá de las interpretaciones que se puedan elaborar al respecto, lo que queda claro es que la relación existió hasta el 16 de septiembre de 1955. O sea que durante casi dos años vivieron juntos en el Palacio Unzué, pasaban los fines de semana en Olivos o en San Vicente y en más de una ocasión ella lo acompañaba a los actos oficiales. Nelly Rivas estuvo con el general en el Luna Park cuando peleó Rafael Merendino y fue su amorosa compañía en el célebre Festival de Cine de Mar del Plata organizado por Alejandro Apold. Cuando Perón es derrocado y se refugia en la cañonera paraguaya, una de la primeras cosas que hace es escribirle a su “nenita”, como le decía en la intimidad y públicamente. Según se sabe ella respondió a esa carta y a otras. Eran textos sentimentales donde lo más novedoso o llamativo era la palabra que ella usaba para dirigirse a él: “Papito”. En algunas ocasiones él la trataba por el apodo que le había puesto: “Tinolita”. Todas esas intimidades se conocieron porque en 1957 un diario de los Estados Unidos publicó estas cartas, cartas por las que el diario pagó una suma considerable, con lo que se demuestra que esta joven señorita sabía defender muy bien sus intereses económicos. Los partidarios de Perón sostienen que el general mantenía con esta chica una relación paternal alejada de toda connotación sexual. Los abundantes testigos sostiene exactamente lo contrario: la relación estaba desbordada de sexo y el general era el primero en asumirla así. Ella, por su parte, siempre se comportó como una amante y no como una nena inocente. Al respecto hay que decir que Perón siempre tuvo debilidades por mujeres mucho más jóvenes que él. Con Evita, por ejemplo, se llevaban veinticinco años de diferencia, aunque para esa fecha Evita ya era una mujer hecha y derecha. No se puede decir lo mismo de María Cecilia Yurbel, conocida como “Piraña”, una adolescente que Perón trajo en 1942 de Mendoza, y que cuando conoció a Evita vivía con él en su departamento de Arenales y Coronel Díaz. Según se decía entonces, esa niña de no más de dieciséis años era la hija de Perón, una explicación que a Evita no convenció, motivo por el cual una mañana se hizo presente en el departamento de Perón y fiel a su temperamento la obligó a Piraña a armar sus valijas y volverse a Mendoza. Son los partidarios de Perón quienes sostienen que después de la muerte de Evita el general sintió el rigor de la soledad del poder y se dedicó a distraerse para ahuyentar fantasmas. Fueron sus años más decadentes. Pertenece a esa época un Perón que manejaba lanchas en el Tigre, autos deportivos, recorría en motoneta las avenidas de la ciudad, estaba presente en todos los espectáculos deportivos y no rehuía las invitaciones provenientes del mundo de la farándula. Dicho con otras palabras, es un Perón que se parece mucho a Menem, un Perón frívolo, juguetón, algo aburrido, deseoso de vivir aventuras sexuales y siempre confiado en su poder omnímodo e impune. Está claro que si Evita hubiera vivido esto no habría ocurrido, sobre todo atendiendo a la manera en que ella expulsó a la Piraña u obligó a irse del país a otra de sus aventuras: la increíble y fascinante Blanca Luz Brum, izquierdista, esposa de Siqueiros, amante de González Tuñón y en algún momento querida de Perón. Pues bien, cuando llegó Evita, a esta mujer no le quedó otra alternativa que irse a vivir a los Estados Unidos. En estos temas, como en otros, con Evita no se jugaba. Pero lo cierto es que para 1953 Perón estaba solo. Es en esas circunstancias, cuando el ministro de Educación, Méndez San Martín, un hombre mediocre pero leal al peronismo hasta la obsecuencia le propuso crear la UES. El funcionario le planteó al general organizar a los adolescentes en una institución que fuera al mismo tiempo deportiva y de adoctrinamiento político. Al general la iniciativa le gustó y brindó todo su apoyo para que se concretara. Para los antiperonistas, la UES fue algo así como una agencie al servicio de la lujuria del general. Los testimonios existentes no coinciden con este punto de vista. Declaraciones de mujeres que fueron de la UES aseguran que las reuniones en Olivos eran correctas. Sin embargo hay datos que demuestran lo contrario. Un ejemplo elocuente es el de la navidad de1953, donde los festejos se prolongaron durante tres noches y según algunos testigos, el clima estaba cargado de erotismo. ¿Todas las chicas de la UES eran amantes del general? Afirmar eso es un disparate. Lo más probable es que la relación con la mayoría de las chicas haya sido normal y que las relaciones sexuales las haya practicado con una minoría ¿Cuántas? No lo sabemos. Lo que si se sabe es que la relación de Perón con las chicas era festiva y como decía una mujer del personal de limpieza: “confianzuda”. Todo este espectáculo estaba muy lejos de celebrarse a puertas cerradas. Perón salía a la calle con su motoneta escoltado por las chicas. Desde las ventanas de las casas, ojos recelosos y cargados de rencor observaban el espectáculo del presidente de la Nación y sus “pochonetas”. Para bien o para mal a Perón los rumores y chismes lo tenían sin cuidado. De todos modos, no dejaba de ser paradójico que un general de la Nación, de ideas convencionales, fuera al mismo tiempo un transgresor a las normas sociales existentes y le importara tres pitos lo que la gente pudiera decir de él. La conducta de Perón en estos temas recuerda inevitablemente a la de uno de sus amigos latinoamericanos: el general Trujillo. En su novela “La fiesta del chivo”, Mario Vargas Llosa estructura el relato alrededor de los abusos sexuales del dictador contra adolescentes, algunas de ellas hijas de sus amigos y ministros, quienes intimidados o corrompidos consentían la relación. Perón no fue Trujillo, aunque él mismo lo calificara como “un buen muchacho y un patriota ejemplar”, juicio mucho más generoso y benigno que el que emitió Roosevelt cuando dijo: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. En efecto, Perón no era Trujillo y no necesitaba del terror para ganarse a las jovencitas. Concretamente, en el caso de Rivas todo se arregló con la entrega de una casa, casa que dicho sea de paso, cuando llegó el gobierno de la Libertadora, le fue quitada a la familia Rivas. Perón no era Trujillo, pero los dos tenían en común una relación obsesiva y obscena con el poder. Por lo tanto hablar de los amoríos de Perón con Nelly Rivas, no es desgranar una historia salpicada con chismes picantes, sino poner en evidencia un estilo de ejercer el poder, una manera de controlar, vigilar y someter. Su concubinato con una nena de catorce años podría ser tipificado desde el Código Penal como estupro o pedofilia, pero en el caso que nos ocupa lo que importa evaluar es cómo el ejercicio impune del poder invade la intimidad y corrompe lo que toca. Vargas Llosa en su novela lo explica muy bien.
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Flashié con este artículo. Que lo disfruten! El gran robo de la Gioconda Hace cien años, alguien descolgó tranquilamente el cuadro y se lo llevó a su casa. Todavía se habla del tema Hace casi un siglo, el lunes 21 de agosto de 1911, un carpintero italiano entró en el Museo del Louvre por la mañana, entre las 7.05 y las 7.10, atravesó varias salas y subió algunas escaleras sin cruzarse ni con guardias ni con empleados hasta llegar al célebre Salón Carré, donde se exhibían algunos de los tesoros más importantes de la pintura universal: Mantegna, Giorgione, Tiziano, Rafael. En una fracción de segundo y con una asombrosa sangre fría, descolgó el cuadro más famoso de todos: La Gioconda, pintada por Leonardo da Vinci entre 1503 y 1506 sobre una tabla de madera de álamo blanco de 77 x 55 centímetros. Vincenzo Peruggia se escondió enseguida en la oscura escalera de una sala contigua, sacó un destornillador que tenía en el bolsillo, separó en cinco minutos el cuadro de su marco y lo despojó del escudo de vidrio que lo protegía. Se sacó el guardapolvos que vestía para envolver su tesoro y descendió con él debajo del brazo por el sitio que, normalmente, es el más transitado del museo: la majestuosa escalinata de mármol de la Victoria de Samotracia. Pero, como era el día semanal de cierre, nadie lo vio bajar ni salir por la misma puerta por la que había entrado. En un instante se encontró en la calle. Tomó un taxi y se dirigió a su minúsculo departamento ubicado en el barrio del hospital Saint Louis, en el corazón de París. Posó esa joya del patrimonio artístico mundial sobre una desvencijada mesita donde solía comer y la cubrió con un trozo de terciopelo rojo. A las nueve de la mañana llegó retrasado a su trabajo, pretextando una supuesta borrachera la noche anterior. Mientras el ladrón de La Gioconda se alejaba caminando por la rue de Rivoli, fueron varios los guardianes del Salón Carré que advirtieron el espacio vacío en la pared. Pero supusieron que, como ocurría habitualmente los lunes, se la habían llevado al estudio fotográfico del Louvre para retratarla. Por esa razón, durante horas, nadie se inquietó ni dio la alarma. En realidad, el primer aviso recién sobrevino al día siguiente. "Ese rectángulo de muro rojo, y los cuatro pernos que mantenían el cuadro, y que permanecieron fijados en la pared, se verían en el corazón del mayor escándalo que el mundo cultivado haya conocido, tal vez no desde el incendio de la biblioteca de Alejandría, pero al menos después de la invención de los museos nacionales", escribe el francés Jérôme Coignard, autor del reciente libro Une femme disparaît (Una mujer desaparece). Para escribir ese volumen de 356 páginas, Coignard investigó durante más de 12 años los pormenores de ese robo del siglo [ver aparte]. El martes por la mañana, el museo más visitado del mundo abrió sus puertas al público a las nueve. El primero en sorprenderse por la ausencia del cuadro fue el pintor Louis Béroud, que tenía -como muchos otros copistas- una autorización especial para reproducir las obras del Louvre. "Seguramente no tardarán en traerla. Debe de estar haciéndose retratar", le respondió el brigadier Poupardin. Para los guardianes de la sala, Mona Lisa era una soberana. Y, como toda verdadera diosa, era normal que se paseara libremente por escaleras, corredores y salones sin dar explicaciones. Su desaparición, sin embargo, haría cambiar de opinión a más de uno. "Nos hemos enterado de que algunas damas ilustradas por el pincel de los maestros son habituées de esas idas y venidas. Esas señoras salen sin prevenir y regresan cuando les dicta la fantasía. Esa forma de actuar escandalizaría en una casa burguesa, pero es un hábito admitido en los museos del Estado", declaró René Doumie, de la Academia Francesa, algunos días después. La explicación del estudio de fotografía era perfectamente plausible. Según relata Coignard, en virtud de un contrato firmado con el Ministerio de Cultura, la casa Adolphe Braun & Cía. poseía el privilegio de hacer transportar los cuadros del Louvre a un estudio que tenía en el mismo museo. Si bien eran muchos los que consideraban que ese arreglo era escandaloso, el museo podía así hacer fotografiar gratuitamente sus obras. Gracias a la impaciencia de Béroud, a las once de la mañana ya todos sabían que Mona Lisa no estaba haciéndose fotografiar. Mientras la tensión aumentaba al ritmo de las idas y venidas inútiles de los guardianes y directivos del Louvre, una tercera búsqueda permitió hallar el cofre de vidrio que protegía el cuadro y el marco. Obra de arte del Renacimiento italiano, casi contemporáneo de La Gioconda, ese marco había sido donado al museo por una mecenas millonaria: la condesa de Béarn, en 1906. La donación había permitido liberar a Mona Lisa de otro "marco detestable, de un dorado chillón, que para algunos testimoniaba el mal gusto de la época del Primer Imperio y, para otros, la decadencia de las artes durante el reino de Luis Felipe", escribe Coignard. La policía recién fue prevenida a mediodía, según el Louvre, aunque las autoridades dijeron que habían sido informadas a las dos y media de la tarde. A comienzos de la tarde, el prefecto Louis Lepine y sesenta de sus mejores inspectores se desplegaron dentro del museo, mientras París aún seguía ignorando la noticia del robo. Teniendo en cuenta que se había hallado el marco, la policía comenzó la búsqueda dentro del museo. Con lógica -pero sin el menor conocimiento de arte- pensaban que el ladrón sin duda había quitado la tela del bastidor, que la había enrollado y había optado por esconderla en algún sitio, esperando el momento de poder sacarla oculta en un bolsillo o debajo de una chaqueta. Todos parecían ignorar que La Gioconda no está pintada en una tela, sino sobre una lámina de madera. Cuando un conservador explicó a Lepine que, por su rigidez, la pintura no podía haber desaparecido fácilmente en el bolsillo de un pantalón, el prefecto replicó con condescendiente lógica policial: "¡Pero, desde esta mañana, el ladrón tuvo suficiente tiempo de cortarla en varios pedazos!". A las tres de la tarde, por fin, el museo decidió cerrar las puertas al público, la noticia ganó la calle y la consternación comenzó a crecer como un tsunami en el gobierno. Al día siguiente, 24 de agosto, los titulares de la prensa francesa y del mundo entero informaban con más o menos ironía de la desaparición del cuadro más célebre del mundo: "¡Qué inteligencia, cerrar la jaula cuando el pájaro ya voló!", tituló el periódico comunista L'Humanité. Según Coignard, los comentarios del público no fueron menos irónicos: "¡Qué imprudencia volver a cerrar el Louvre! Otra vez nos robarán los cuadros..." Tras varios días de búsqueda infructuosa, los investigadores, las autoridades y, por supuesto, algunos periodistas descubrieron escandalizados la ausencia total de seguridad y de control que rodeaba las obras más célebres del patrimonio artístico universal. Para comenzar, aquel lunes 21 de agosto había un solo guardián ocupando el puesto estratégico de vigilar el Salón Carré. Normal: Francia se hallaba en plenas vacaciones estivales. Además, los lunes era día de limpieza general, "también asegurada por el personal de vigilancia del museo, que cambiaba sus uniformes por un guardapolvo blanco para frotar parqués, lavar escaleras y mosaicos, limpiar vidrios y espejos, lustrar cobres y aceros, así como las salivaderas ubicadas en las galerías", escribe Coignard. En invierno, también eran responsables de traer leña y encender estufas, y de mantener las obras de arte. Aunque sea difícil de creer, sólo después de la desaparición de La Gioconda Francia estableció en los museos nacionales la obligación de pegar, en el sitio de la obra desplazada, una etiqueta con la explicación de las razones y la duración de esa ausencia. Sin embargo, desde hacía cierto tiempo, Mona Lisa era objeto de una vigilancia especial: tenía un guardia consagrado exclusivamente a ella, mientras una especie de reflector la iluminaba en forma permanente. Ese procedimiento no respondía al temor de un robo, sino a evitar que un maniático pudiera degradar la pintura, considerada "afrodisíaca". La Gioconda siempre ha sido, en efecto, objeto de la atención malsana de ciertos visitantes que permanecen frente al cuadro durante horas, presa de una "visible emoción". En el lenguaje pudibundo de la época, esos términos designaban auténticas manifestaciones de orden sexual. Desde entonces, Mona Lisa recibe cartas apasionadas, cuyos autores confiesan "no poder prescindir" de su célebre mirada. Justamente después del robo -y para agregar al temor general de perder para siempre el célebre cuadro-, el profesor de psicología experimental Georges Dumas desarrolló la hipótesis de que su autor podía ser un enfermo fetichista capaz de mezclar su ternura a gestos de violencia sádica. La decadencia del Louvre En todo caso, "los abandonos de puesto en el museo eran innumerables; la indisciplina, flagrante; la falta de respeto por la jerarquía, constante, y la presentación del personal, más que descuidada", relata Coignard. La decadencia del Louvre era un secreto que todo París conocía. Diez años antes del lamentable episodio, el poeta Henri de Régnier escribía: "Jamás cruzo el Patio Carré del museo, en el crepúsculo, sin que un escalofrío me erice la piel cuando veo, aquí y allá, algunas ventanas del viejo palacio iluminarse una a una, detrás de modestas cortinas de percal blanco. Porque el Louvre no está únicamente habitado -como debería- por sombras pintadas o fantasmas impalpables. En sus bohardillas se aloja el peligroso personal del museo. Y tiemblo cuando pienso que se encienden hornallas, que se fríen papas y se cuecen sopas de cebolla bajo el mismo techo que alberga a El indiferente de Watteau y La Gioconda de Vinci. Y que la mecha de un calentador bastaría para hacer de todo eso una montaña informe de cenizas". "Cuestionado en el Senado, el secretario de Estado de Cultura había reconocido, sin manifestar demasiada preocupación, la presencia de cocinas justo debajo del Salón Carré", afirma Coignard. Durante los primeros 20 días, la desaparición y la búsqueda infructuosa del célebre cuadro provocaron tal emoción universal que numerosos amantes del arte propusieron diferentes iniciativas para ayudar a recuperarla. Al frente de la Asociación de Amigos del Louvre, Raymond Koelich lanzó una suscripción nacional -que pronto se extendió al mundo entero- que le permitió reunir 500.000 francos de la época para pagar un eventual rescate. La promesa de recompensa tampoco arrojó ningún resultado. Tal vez para calmar la irritación popular, el 7 de septiembre la policía anunció la detención del poeta Guillaume Apollinaire e interrogó a Pablo Picasso. Ambos eran amigos de un hombre que tiempo atrás había robado dos estatuillas del Louvre. Pero los investigadores terminaron de quedar en ridículo cuando ambos debieron ser liberados por falta de pruebas. La verdad es que La Gioconda no había partido al extranjero, no había sido cortada en pedazos por un loco como tampoco padeció los fogosos asaltos de un maniático sexual. La bella Mona Lisa del Giocondo reposaba tranquilamente en una mesa de la humilde ciudad obrera de un barrio parisino, junto a su nuevo dueño. "No sólo no embarcó en un transatlántico en dirección a América, sino que ni siquiera atravesó el Sena", ironiza Coignard. El ladrón italiano Condenado dos veces por la justicia, sus datos figuraban en los archivos oficiales. Vincenzo Peruggia medía 1,61 m, era de frágil constitución, tenía ojos marrón claro y cabellos castaño oscuro. La policía poseía sus huellas digitales y conocía hasta la forma de sus orejas, "entre paréntesis, perfectamente proporcionadas", señala Coignard. Pero todos esos datos nunca serían utilizados por los investigadores que, por misteriosas razones, no fueron capaces de entrecruzar esa descripción con los numerosos indicios en su poder. Como La Gioconda, su ladrón era italiano. Peruggia había nacido el 8 de octubre de 1881 en Dumenza, un pobre pueblo de la provincia de Como. Era el mayor de los cuatro hijos del albañil Giacomo Peruggia y de Celeste Rossi. A los 12 años, Vincenzo había dejado la casa familiar para ir a ganar su vida a Milán, donde aprendió el oficio de pintor de brocha gorda y, después, de pintor decorador. A los 18, viajó a la ciudad francesa de Lyon. Allí comenzó a trabajar con cerusa y barniz a base de plomo. Volvió a Italia un año después, cuando aparecieron los primeros síntomas de saturnismo. Entre 1902 y 1908 viajó dos veces a París, donde -al cabo de algunas aventuras y sobresaltos judiciales- terminó empleado por la empresa Gobier, especializada en pintura, espejos y vidrios. Apreciado por el dueño, Peruggia se ocupaba de los encargos de la administración pública, los grandes burgueses y los hoteles de lujo de la capital. Gracias a ese trabajo se produjo su primer contacto con La Gioconda, en 1908, cuando su patrón fue contratado por el Louvre para hacer la caja de vidrio que debía proteger la pintura. Así conoció los pasillos ocultos, los armarios más recónditos -donde se guardaban herramientas y utensilios de limpieza- y se familiarizó con la rutina de los guardianes. Simple, sin historias, modesto, en todos esos años "no se le conoce oficialmente más que una relación amorosa: Mathilde, cocinera en casa de un médico", anota Coignard. "Como todos los italianos que vivían en Francia, siempre fue víctima del racismo ordinario: insultos, chicanas y otras miserias que todo macaroni conocía en aquella época", precisa. Ése era, en resumen, el nuevo propietario de La Gioconda. A partir del día en que Vincenzo se apoderó de ella, Mona Lisa pasaba sus días sobre la mesa del departamento. A la hora de comer, el ladrón la depositaba en el cuarto de las escobas, con la leña de la estufa. Allí estaba justamente el día que un inspector de la policía vino a preguntarle por qué no se había presentado al gran control de huellas de identidad que había organizado la prefectura en el museo para ubicar al dueño de una perfecta marca de pulgar hallada en la caja de vidrio que protegía el cuadro. Sin dejar de almorzar, Vincenzo inventó una excusa. "Si la policía hubiera hecho bien su trabajo, Peruggia habría terminado ese día en la cárcel", señala Coignard. ¿Quién era Mona Lisa? Durante la terrible ausencia de Mona Lisa, el mundo se consoló tratado de averiguar hasta el más mínimo detalle de su vida. El problema es que, aún hoy, es muy poco lo que se sabe de ella. Los especialistas piensan que "fue bella y plenamente feliz" y creen conocer su identidad. La modelo de esa pintura, Lisa Gherardini, era napolitana. En 1495 se casó con Florentin Francesco di Bartolomeo di Zanobi del Giocondo, de quien fue la tercera esposa. Leonardo tardó varios años en hacer su retrato. Por entonces, según algunas fuentes, se hallaba en "la plenitud de su belleza" mientras que el pintor estaba "en la plenitud de su genio". "Su marido, un viejo viudo, no tenía nada de atractivo. Era descarnado y longilíneo, con una verruga en la mejilla izquierda y cejas espesas, sin ninguna gracia en el cuerpo ni en el espíritu. Messer Francesco del Giocondo parece haber sido sobre todo un comerciante práctico, criador de ganado, mucho menos apto para percibir el encanto de su incomparable mujer que para meditar sobre el mejoramiento de la raza bovina y el rendimiento anual de cueros no tratados", declaró en aquel momento el conde Giuseppe Primoli, coleccionista y erudito romano, que descendía por vía materna de Napoleón Bonaparte. "A pesar de todas esas circunstancias, atenuantes en la hipótesis de un adulterio, las peores lenguas viperinas florentinas nunca hallaron nada para decir sobre la fidelidad de la esposa", dice Coignard. En todo caso, nada permite afirmar hoy con absoluta seguridad que el cuadro del Louvre representa verdaderamente a Lisa Gherardini del Giocondo. En cuanto a su famosa y enigmática sonrisa, en su célebre libro Vida de los más excelentes pintores, el artista y escritor Giorgio Vasari escribió en 1568: "Esa melancolía se debía menos a la fatiga de la pose que al dolor de haber perdido un hijo. Esa famosa sonrisa es la de una mujer triste que los bufones intentan alegrar". Otro de los aspectos de la leyenda de Mona Lisa era el coup de foudre (amor a primera vista) del pintor por su modelo. "El amor de Leonardo por la bella Mona Lisa era uno de los mitos de la literatura simbolista de fines de siglo XIX", señala Coignard. "Sólo el amor, un amor ideal -y platónico, naturalmente-, podía inspirar semejante obra de arte", explica. Tampoco se supo nunca cómo la bella había respondido a la adoración estética del artista, evidentemente enamorado de su misteriosa belleza. El falso marqués argentino Hasta allí los hechos. De allí en adelante, la historia comienza a balbucear y las pruebas son cada vez más escasas. Según una leyenda repetida con frecuencia durante casi un siglo, Vincenzo Peruggia nunca había pensado en robar el cuadro hasta que se cruzó en su camino el argentino Eduardo de Valfierno, quien habría sido el verdadero cerebro de la operación. Valfierno había llegado a París en 1910 con una gran experiencia del mercado del arte y un falso título de marqués. En los años anteriores había estafado a varios coleccionistas sudamericanos, vendiéndoles obras de arte supuestamente "robadas" o "extraviadas". Esos cuadros, en realidad, eran copias perfectas realizadas por el marsellés Yves Chaudron, un virtuoso falsificador de obras maestras. El viaje a París de ese aristócrata sin fortuna obedecía únicamente a la idea de hacerse millonario con una operación de enorme audacia y que -por lo menos en teoría- no presentaba ningún riesgo. Su idea, aunque parezca paradójico, consistió en urdir el robo de La Gioconda sin necesidad de tener que verse implicado en el delito. No necesitaba tener el original del cuadro quemándole las manos para hacerse millonario. La astucia se limitaba a explotar la noticia de la desaparición para vender copias del cuadro a media docena de ingenuos millonarios, dispuestos a pagar una fortuna para adquirir el supuesto original de Mona Lisa robado del Louvre. Mientras el falso marqués comenzaba a frecuentar los salones más distinguidos de París a la pesca de eventuales clientes, su cómplice, Chaudron, demoró 14 meses en ejecutar seis copias irreprochables de la pintura. El eximio falsificador utilizó maderas añejas capaces de resistir el peritaje de un experto, empleó pigmentos similares a los que se usaban en el Renacimiento y usó sofisticadas técnicas de envejecimiento. Para completar su plan, sólo le faltaba encontrar un hombre capaz de ejecutar el robo. El día que conoció al carpintero Vincenzo Peruggia, supo que había tocado el cielo con las manos. Para convencerlo, Valfierno le prometió una fortuna pero, sobre todo, lo encandiló con un argumento patriótico: le aseguró que un rico coleccionista italiano deseaba restituir La Gioconda a su tierra de origen, de donde había sido robada por Napoleón Bonaparte. El carpintero, casi analfabeto, ignoraba que en verdad el cuadro había sido vendido por Leonardo da Vinci en 1517 al rey Francisco I por 400.000 escudos de oro. La perspectiva de volver a su patria millonario y convertido en héroe nacional fue el principal motivo que encegueció a Peruggia, que se dejó arrastrar a la insensata aventura de apoderarse del cuadro más célebre del mundo. Una vez que leyó en las primeras páginas de los diarios la noticia del robo, Valfierno desapareció y nunca volvió a ver al carpintero.Mientras Peruggia se consumía de impaciencia en la habitación de su departamento de mala muerte, esperando el momento de recibir el dinero prometido, el falso marqués tomó discretamente contacto con cinco coleccionistas estadounidenses y un brasileño, interesados en el original. A cada uno le vendió a precio millonario una de las copias realizadas por su socio Chaudron. Ese audaz golpe le proporcionó entre 30 y 60 millones de dólares de la época. "Ninguna de las víctimas pudo ser posteriormente identificada. La primera razón es que no podían denunciar la estafa, pues corrían el riesgo de ser acusados de complicidad por haber intentado adquirir una obra de arte robada. En segundo lugar, todos prefirieron mantener el anonimato para no quedar públicamente en ridículo", escribió el historiador R. Shepard en su artículo "Cómo y por qué robaron La Gioconda", publicado en 1981 por la prestigiosa revista Art News. Apenas consumado el golpe, el falso marqués Eduardo de Valfierno se radicó en Estados Unidos, donde vivió hasta su muerte, en 1931. Pero, ebrio de soberbia, no se resignó a morir en el anonimato, sin hacerle conocer al mundo la verdadera historia del robo de La Gioconda. En una larga entrevista con el periodista Karl Decker, le confesó el origen real de su fortuna y todos los detalles del caso. Excluyó, sin embargo, el nombre de los seis millonarios embaucados. "Un invento" "En los 12 años de investigación nunca me crucé con un falso marqués argentino. Esa historia, como muchas otras, debe de haber sido inventada después de 1911 -afirmó Jérôme Coignard a LA NACION-. Ese supuesto argentino tampoco fue el único que aprovechó la desaparición de la obra para tratar de embaucar a coleccionistas dispuestos a todo para tener el cuadro de sus sueños." Basándose en declaraciones del mismo Peruggia años más tarde a un periodista, Poignard piensa que el incitador del robo podría haber sido Otto Rosenberg, un estafador alemán de alto vuelo que, como se dijo de Valfierno, habría reclutado al italiano para perpetrar el robo del siglo. Lo cierto es que durante dos años, por alguna razón, Peruggia tuvo el cuadro oculto en su habitación hasta que un día de 1913 se dejó tentar por un anuncio que leyó en un diario italiano. Un anticuario de Florencia ofrecía pagar buen precio por "objetos de arte de cualquier tipo". Ese personaje era Alfredo Geri, que cuando dejó de ser representante de la actriz Eleonora Duse, instaló una galería de arte. El 29 de noviembre, Geri recibió una carta enviada desde París por un misterioso Vincenzo Leonard, que le decía: "Tengo La Gioconda y deseo devolverla a mi país". Desconfiado, aunque intrigado por la oferta, el anticuario le propuso que lo visitara en su galería de Florencia. En el primer encuentro, Peruggia se presentó como un patriota italiano que estaba dispuesto a restituir La Gioconda a Italia a cambio de una recompensa de medio millón liras. "Sólo exijo la promesa de que nunca regresará al Louvre", le dijo. El encuentro decisivo, finalmente, se realizó el 10 de diciembre. El galerista Geri, acompañado por su amigo Giovanni Poggi, director de la Galleria degli Uffizi, se presentó en el Hotel Tripoli e Italia, donde residía Peruggia. Envuelto en una tela roja, en el doble fondo de su baúl, el carpintero tenía el original de La Gioconda con el sello oficial del Louvre al dorso de la tabla. Para ganar tiempo, Poggi le dijo a Vincenzo que, antes de pagar, quería someter el cuadro al peritaje de los expertos de la Galleria degli Uffizi. Mientras el ingenuo carpintero esperaba en el hotel, Geri y Poggi confirmaron la autenticidad del cuadro y alertaron a la policía. Peruggia se dejó detener sin resistencia. Cuando fue juzgado, un año y medio más tarde, sus abogados consiguieron probar que había actuado por motivos patrióticos y obtuvieron una sentencia simbólica de un año y medio de prisión. Salió de la cárcel a los siete meses, en plena Primera Guerra Mundial. En un documental filmado que la televisión italiana difundió en los años 70, Renato Castellani se basó en un artículo de Orio Vergani para afirmar que Peruggia había muerto en 1947. Después de la difusión del film, su hija Celestina aclaró que su padre había muerto en 1925. "Mi madre se casó en segundas nupcias en 1927 y su segundo marido murió efectivamente en 1947. Ése fue el origen de la confusión", precisó. Una historia llena de incógnitas Como suele suceder en estos casos, la existencia del argentino Eduardo de Valfierno no es la única incógnita de esta disparatada historia. Ni Coignard ni nadie consiguieron hasta ahora saber cuáles fueron las verdaderas razones que llevaron a Peruggia a robar el cuadro más célebre del mundo y cuánto hubo de verdad en sus intenciones patrióticas declaradas durante su proceso. Tampoco se sabe si el humilde carpintero actuó solo o formó parte de un complot de mayores dimensiones. Lo importante es que finalmente La Gioconda volvió al Museo del Louvre el domingo 4 de enero de 1914, en medio de una movilización popular que tuvo aspectos de verdadera fiesta nacional. Su aventura había durado exactamente 2 años y 111 días durante los cuales -como corresponde a una de las mayores divas de la cultura universal- consiguió estremecer los cimientos del imperturbable mundo del arte internacional. UNA BROMA PESADA "¿Robar La Gioconda? ¿Y por qué no la Torre Eiffel? El 21 de agosto de 1911, cuando el cuadro más célebre del mundo desaparece del Museo del Louvre, todos creen que se trata de una broma. Una vez que se impone la evidencia del robo criminal, el mundo es presa de estupor e indignación. Y después, de un ataque de risa", escribe Jérôme Coignard. Periodista, escritor y colaborador en la prestigiosa revista Connaissance des Arts, Coignard es probablemente la persona que mejor conoce en Francia la historia del robo de La Gioconda, perpetrado hace un siglo. Une femme disparaît, publicado recientemente por la editorial Le Passage, puede ser considerado la continuación de una primera investigación, aparecida en 1998, titulada Loin du Louvre. Le vol de la Joconde (Lejos del Louvre. El robo de La Gioconda). -¿Por qué ocuparse durante 12 años de ese episodio que pocos recuerdan después de tanto tiempo? -Cuando era pequeño, mis padres me regalaron una bella colección de libros sobre la historia de la pintura que yo leía apasionadamente. En la parte de atrás del tomo que correspondía al Renacimiento, había una biografía de Leonardo da Vinci y un recuadro especial sobre el robo de La Gioconda. El episodio marcó mi infancia y, en cuanto pude, me dediqué a profundizar esa historia apasionante. -El libro está escrito como una novela, con mucho humor e infinitos detalles. -Naturalmente, no se trata de una novela. Es un relato de hechos verídicos que descubrí consultando archivos y centenares de artículos de diarios de la época. Incluso los diálogos del libro están reproducidos fielmente. Lo que lo hace parecerse a una novela es el episodio en sí y la perplejidad universal que provocó. También hay en esa historia personajes dignos de un cuento, como el mismo ladrón, Vicenzo Peruggia, un hombre tímido y reservado que, de pronto, manifiesta una audacia y una sangre fría increíbles. -Al cabo de todos estos años de investigación y reflexión, ¿podría afirmar que las razones invocadas por Peruggia durante su juicio fueron verdaderas? ¿Robó La Gioconda sólo por patriotismo? -Es difícil decirlo. Se puede decir en todo caso que sus abogados hicieron un trabajo estupendo: consiguió convencer a los jueces de que era ésa la única motivación. Yo tengo mis dudas. ¿Por qué entonces pedir recompensa al galerista florentino? ¿Por qué dirigirse a una galería de arte y no a un museo nacional italiano? ¿Por qué esperar más de dos años? Probablemente todas esas preguntas queden sin respuesta. -Aunque usted diga que el falso marqués argentino nunca apareció en su investigación, ¿Peruggia podría no haber actuado solo? -Muchos años después del juicio, durante una entrevista, Peruggia le dijo a un periodista que quien lo había incitado a robar La Gioconda había sido un hombre con un fuerte acento alemán, que se presentó al Louvre mientras él trabajaba en la caja de vidrio que protegería el cuadro. Éste le habría asegurado que sería recibido como un héroe en Italia si restituía la pintura, robada por Napoleón, sin contar con la recompensa que le acordarían. Para Peruggia, se trataba de un agente secreto. Yo creo más bien que podría haber sido el estafador Otto Rosemberg, muy activo en el mercado del arte europeo en esa época. -¿Peruggia nunca le contó nada a su propia familia? -Tuve la suerte de conocer a su hija, Celeste. La fui a visitar al mismo pueblo donde había nacido su padre, cerca de Como. Pero ella no sabía nada. Cuando su padre murió, ella era muy pequeña, de modo que fue incapaz de ayudarme. -Entonces, ¿piensa quedarse con la incógnita para siempre? -No creo. La verdad es que tengo la intención de partir en busca de Otto Rosemberg. He hallado algunos rastros interesantes en Alemania y, en cuanto tenga un poco más de tiempo, comenzaré esa investigación. En efecto, después de tantos años consagrados a esta historia, es frustrante que queden todas esas preguntas sin responder. Por Luisa Corradini Fuente: LA NACION
Hola! Primero que nada, para los que no sepan, hay dos tipos "principales" de plantas de Cannabis: Cannabis Sativa Sativa que crece en las latitudes cercanas al Ecuador y tardan más en florecer porque los veranos son más largos pero tiene efectos más psicodélicos (High). Y Cannabis Sativa Indica que crecen en zonas más frías y con primaveras y veranos más cortos por lo que florecen más rápido pero tienen efectos narcóticos (Couchlock). Al parecer te tiran para abajo. Cuando pruebe, les digo. La Marihuana es la única planta que tiene los sexos físicamente diferenciados. Esto quiere decir que la planta te puede salir Macho o Hembra. El componente activo del Cannabis se llama Tetrahidrocannabinol -------> THC La macho tiene menos THC, osea que pega menos. Fumada no te pega casi nada, pero aún puede rescatarse haciendo alguna leche loca, pero tiene que ser una planta grande. La hembra tiene una concentración de THC muy superior a la macho pero hay que tener cuidado de que ningún macho te la fecunde porque, si no, entra a largar semillas y se pierde gran parte del poder psicoactivo. Si tenés pensado plantar, andate al Wal Mart o a algún vivero y comprate una bolsa de tierra fértil que venga con algún nutriente que facilite el drenaje y el crecimiento de raíces. Comprá lo suficiente como para llenar un balde de 20 Litros porque el tamaño de las raíces tienen un impacto enorme en el tamaño de la planta (posta, no es joda). Llená el balde de tierra y meté la semillita en el medio, a 1 o 2 centímetros de profundidad, tirale un poquito de agua y dejala unos 5 días. Algunos te recomiendan germinarla en un algodón o en una macetita chiquita primero, pero no vale la pena. La planta sufre demasiado en el transplante así que, más vale, mandala derecho en el balde de 20 Litros y que crezca libre y feliz de entrada. En la primer etapa, mes o mes y medio, dale toda la luz solar posible. Yo puse las mías en el techo así agarran todo el sol del día. Después de 1 mes o 1 mes y medio, ya vas a saber si son machos o hembras. Los machos tienen pelotitas verdes y las hembras tienen hilitos blancos-amarillentos. Si la macho es la única que tenés, no te suicides todavía, acordate que la podés dejar crecer y hacerte una buena leche al final. Si tenés una macho y las otras son hembras, conservala bajo tu propio riesgo. Leche Cannábica La mejor manera de aprovechar la marihuana que tenés es sin duda comiendola. Fumar la marihuana es menos conveniente por 2 razones: Se pierde mucho THC cuando la hierba se quema y el humo te hace mal a los pulmones, así que mejor evitarlo siempre que se pueda. Comer la marihuana puede tomar un poco más de tiempo. Pero es mucho más satisfactorio al momento del efecto. La leche cannábica es una buena opción para cocinar. Es fácil de hacer y barata. 1) Agarrá aproximadamente el contenido de 1 faso por cada taza de 200-250ml y hervilos en agua 2 o 3 minutos para sacarle la porquería que pueda llegar a tener (si es de prensado). Podés hervirlo 2 o 3 veces si querés para limpiarlo mejor. El contenido de Thc no se ve afectado por el agua. 2) Colá el agua y ahora meté la hierba a hervir en leche ENTERA. El THC se disuelve en la grasa de la leche y queda pegada a ella osea que no tires la nata porque es donde más THC hay. 3) Una vez que hierve la leche, dejala hirviendo por 12 o 13 minutos y apagá el fuego, dejándola reposar con la hierba adentro hasta que llegue a temperatura ambiente. 4) Ahí colás la leche y la ponés en la heladera y con la hierba hacé lo quieras... pero mejor tirala porque ya está.. Cuando la cosa se calienta... la hierba desprende el THC y el mismo se pega a los lípidos de la leche. La leche queda con un gusto despreciable, con azúcar no pasa ni en pedo. Lo mejor es hacer un postre o una torta o algo así... pero igual... es feo, jajajaj. También podés tomar la leche así nomás... una tacita te deja del orto por 6 horas masomenos. Aunque recomiendo, al menos, ponerle mucho azúcar. Buena suerte!! ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Para aquellos que sepan inglés, hay una página bastante copada en la que un fumeta de profesión hizo una reseña de los tantos especímenes puros e híbridos que hay en el mercado. Si tienen dudas sobre qué comprar, pasen por esa página y lean a ver qué es lo que están buscando. Acá les dejo: http://www.smokersguide.com/sg/index.html Bueno, listo por ahora. Voy a ir agregando cosas a medida que se me vayan ocurriendo. Por el momento les comento que nunca en mi vida encontré tanta información sobre un tema como lo hice con el Cannabis. Si se ponen a buscar se van a dar cuenta que es un universo. Lo importante es reivindicar la postura y la imagen pública del consumidor. No somos enfermos, no somos idiotas, no somos cagones y no somos adictos (bueno, algunos siempre hay). Es importante que demostremos que somos iguales al resto y en muchos casos superiores. Informémonos, tengamos fundamentos al momento de defendernos de quienes nos atacan. Recordemos que la demonización del Cannabis viene por parte de todos esos que se benefician de su ilegalidad (léase Tabacaleras, Gobiernos, Policías, etc...) El Cannabis no sólo es más sano que el Tabaco, es más sano que el Alcohol, más sano que la Coca Cola (invencible desoxidante de tenazas y demás artilugios metálicos) y más sano que el Café. Cualquier oligofrénico ignaro les va a decir que el Cannabis mata las neuronas y que es peor que el Tabaco y demás idioteces. La realidad es que sí, el humo de Marihuana HACE MAL. Pero si te fumás una hoja de palmera o un cigarrillo de leche con Zucaritas®, te va a hacer mal igual. Porque lo que hace mal es el humo de la combustión. Reitero: leamos, averigüemos qué estamos dándole a nuestros cuerpos. Creemos una comunidad erudita de consumidores y ganemos esta guerra cultural que nosotros no empezamos. Ahora... Un poco de historia... BREVE HISTORIA DE SU ININTERRUMPIDA PRESENCIA La primera referencia documental del uso del cáñamo se encuentra en la farmacopea china, el PEN TS'AO de SHEN NUNG, en el 3727 A.C. Allí se hace referencia a su uso para aliviar los dolores del parto en las jóvenes parturientas primerizas y también para regular y aliviar los dolores de la menstruación. Hemos de suponer que para llegar hasta estas conclusiones el cáñamo fue usado profusamente. Según datos pre-históricos desde la revolución del Neolítico 8000 años A.C. en Asia (China e India), en la confección de cestería por grupos recolectores. Esta textura tradicional en la fabricación de cestos, al sustituir los juncos y otras fibras vegetales por el cáñamo, permitió un fuerte despegue de estos pueblos. En la Península Ibérica, se han estudiado los primitivos pueblos recolectores de Navarra, en el Neolítico Ibérico. La realización de cestos de cáñamo, dio lugar a la textura que se convirtió en tejido, y fue usado posteriormente para fabricar sacos, cuerdas, vestidos y calzados, fomentando las condiciones para formar los primeros asentamientos, que ponen fin a etapas de nomadismo. Los pueblos nómadas aumentaron la capacidad de movimiento cuando domesticaron al caballo. Esta capacidad se incremento con la utilización de los arreos y cuerdas de cáñamo, luego extendida al vestido y al calzado. La movilidad y la necesidad hicieron que a medida que se extendían hacia Oriente llevaran con ellos el cultivo de la cannabis hasta los últimos confines de China e India. Historiadores de la Medicina afirman que hacia el 1500 A.C. la medicina china estaba tan avanzada respecto a sus vecinos hindúes, que el uso de la cannabis paso a un segundo plano. Conocen la primera anfetamina, la efedrina y distinguen entre hepatitis A y B. El uso médico pasa a la India, donde su cultivo es milenario, con referencias en el AYUR-VEDA y otras antiquísimas tradiciones. Posteriormente las migraciones indo-europeas serian las responsables del viaje de vuelta del cáñamo a las llanuras del norte del Cáucaso y de ahí hasta el centro de Europa. Los pueblos celtas aún lo llevaron hasta Bretaña. Más al sur, antes del 800 A.C. se cita la cannabis en la cultura caldea y los seguidores de Zoroastro lo adoptan para usos terapéuticos y religiosos. Por este camino llegó hasta el Líbano, a través de Afganistán, Irán y Siria. Los fenicios vendieron a los egipcios, junto a otros productos de los que poseían el monopolio, (vidrio, cedro, aceite de cedro, etc.) papel de cáñamo, cuyo invento se sitúa en la ciudad de Biblos, topónimo del que derivaran palabras como biblioteca, bibliófilo o biblia. Desgraciadamente este comercio acabó con los cedros del Líbano; sería imposible el mismo fin para el cáñamo ya que es una planta anual, es decir, materia prima renovable. El auge definitivo del cultivo del cáñamo lo marcara la expansión comercial de la marina. En efecto, gracias al cáñamo la navegación conoce un perfeccionamiento que permite la formación de grandes imperios como el romano y el cartaginés. Sus respectivas marinas (de guerra comercial, nunca mejor dicho) dependen de el para la fabricación de velas, cuerdas, cabos, jarcias, redes y estopa; y se aseguran el suministro constante de cáñamo. De ahí el auge de su cultivo en naciones que son grandes potencias marineras: Gran Bretaña, Holanda, Francia, Italia y España. Siendo en alguno de estos países, en ciertas épocas, el primer cultivo nacional por delante de los agro-alimenticios. Esta lógica impondrá la necesidad a los primeros colonizadores españoles en América de trasladar allí cultivo para la fabricación Nuevo Continente de barcos, con el implemento obligatorio de cáñamo: 200 años después los esclavistas llevarán las semillas africanas a las islas caribeñas tantas veces evocadas desde las historias de piratas y bucaneros hasta las de los rastafaris. Mientras la vieja Europa se hunde en la oscuridad medieval y se persiguen los usos mágico-religiosos no consagrados, en la Persia del afio 1000 D.C., Avicenas dirige la facultad de medicina, la Madrasa, de Ispahan, donde el gran medico sistematizara el uso del cáñamo en la farmacopea árabe, que junto al opio formaran el núcleo de todos los preparados anestesiantes para intervenciones quirúrgicas, amputaciones y cirugía mayor. La escuela de Avicenas, a la par que la leyenda del Viejo de la Montana, contemporáneos y amigos comunes de OMAR KAYAN, alumbraran un debate entre los médicos islámicos y las costumbres derivadas de la interpretación del QORAN, sobre el uso no-medico del hachís, que aun en nuestros días continua, mas exacerbado en la actualidad, por la postura intransigente del movimiento islamista en las zonas que ejercen predominio. Mientras en España y en Europa, se queman brujas por embriagarse con plantas, el emperador Carlos V dicta una pragmática, donde obliga a que todo el cáñamo preciso para la Marina sea de origen peninsular, a fin de proteger los cultivadores de importaciones a menor precio y de paso alabar la supuesta mejor calidad del cáñamo hispano. Esta orden sera confirmada por Carlos III en 1784. Todo cambiaría en los primeros balbuceos de la Revolución Industrial: los médicos ingleses, que vuelven de la India a Londres, difunden el uso de la cannabis para una gran cantidad de enfermedades y en 1898, el informe de la Comisión Gubernamental "Indian Hemp Drug" concluye que, ademas de medicinal, el cáñamo no se debe prohibir ni gravar su uso, médico o recreativo, con impuestos ya que, concluye el Informe, en un punto hindúes y musulmanes están de acuerdo: no pueden establecerse gravámenes fiscales sobre aquellos bienes que proporcionan placer al cuerpo. Con el desarrollo e implantación de la industria petro-química llegara el declive del cultivo del cáñamo en Europa y Norteamérica. La masiva utilización de derivados del petróleo en los motores de explosión decidió a la industria automovilística por la gasolina, en detrimento, y abandono de los combustibles derivados de las semillas oleaginosas, con los cuales funcionaban hasta entonces los motores Diésel. El segundo golpe fue asestado por la incipiente industria química: debido al encarecimiento del cáñamo respecto a otras fuentes vegetales de fibra (yute, sisal, etc.) se comienza a usar madera de arboles para sustituir su pasta de celulosa por la del cáñamo en la fabricación de papel de prensa e imprenta. Una dependencia forjada durante mas de 2000 años entre la transmisión de la cultura y el papel de cáñamo, desaparece de repente y se implanta en su lugar la tala desmesurada de arboles, o la reforestacion de especies indeseadas, para lograr un papel menos duradero, mas caro y que necesita de la tala continua aún para ser reciclado. Por contra el papel de cáñamo se puede reciclar hasta 7 veces y es una materia prima renovable. Alarmados por las funestas perspectivas para los bosques y lo prohibitivo de dedicar madera para papel, en 1920 resurgen las voces que piden sensatez y un buen juicio: el ingeniero Slinchtchen, asociado a un fabricante de papel logra patentar el 1 de junio de 1915 su descorteza-dora de cáñamo. Esta maquina realizaba en el momento de la recolección todas las labores de desfibrar y separar las fibras de canamo de otros subproductos, destinados a la pasta de papel, estopas, etc. y todo ello, en el campo de cultivo, ahorrando las semanas de remojo previos a su procesado, de los trabajos tradicionales; este lapso de tiempo del remojo era el causante de los malos olores, causa que se achacara a la producción de cáñamo como foco de insalubridad. La prohibición, la Tax Act Marihuana, supuso el abandono definitivo del canamo como fuente de materia prima para la fibra textil y el papel. La coincidencia, en 1937, con la patente del NYLON, significo el golpe definitivo. Si el cáñamo ofrece cinco fuentes de beneficio a la Humanidad, su prohibición ha eliminado las cinco: medicina, textil, papel, combustible y alimentación. La planta sintetiza en ella toda una serie de oportunidades que de otra forma habría que buscar en una diversidad de plantas diferentes. Es bueno saber que la naturaleza nos ofrece una respuesta a las necesidades planteadas y una solución a los problemas generados, pero aun mas grato es encontrar una planta que reúna en ella todas las cualidades que dan respuesta a nuestras esperanzas. (Fuente: Cannabis A.R.S.E.C. - Manual de cultivo para el autoconsumo) La marihuana en los siglos XVI al XVIII El emperador Carlos V, al encargar su flota de guerra en los arsenales barceloneses, impuso como condición precisa que las jarcias, velámenes y cordelajes de los navíos que tenían que construirse fueran fabricadas con cáñamo de Tarragona, Lleida y Balaguer, reconocido por su especial resistencia al agua salada. En 1545 Felipe II ordenó hacer plantaciones de cáñamo a lo largo de su reino para alimentos, realizar velas, cordelería, ropa y fármacos. En 1546 el médico y naturista francés P. Belon verifica en Capadocia, la Paflagonia y la Cicilia el cultivo de cáñamo: "Tienen también un polvo de que, tomándose una cucharada llena, hace reír incontrolablemente a quien lo ingiere, el cual cree ver cosas maravillosas. Cuando se les pregunta qué es, muchos responden que cañamones molidos" Los españoles introducen de nuevo el cáñamo en Latinoamérica. Aunque es probable que entrara en tiempos prehistóricos por algunas de las hordas nómadas que pasaron por el estrecho de Bering; o que algún comerciante fenicio o tartésico hubiese cruzado el océano y hubiese introducido esta planta tan beneficiosa. Esta era utilizada fumada, comida y para crear tejidos, cuerdas, redes, etc... Incluso se dice que los porros se inventaron en alguna isla del Caribe. En 1545 se introduce en Chile; en 1554 entra en Perú. En la zona del norte de América los ingleses introducen cáñamo en 1606 en Canadá; en 1611 llega a Virginia. En 1619 se decretó la primera ley sobre la marihuana en América, en la colonia de Jamestown, Virginia, por la que ordenaba a todos los granjeros a cultivar semillas de cáñamo. Otras leyes similares fueron decretadas sobre el cultivo obligatorio de cáñamo; en Massachusetts en 1631; en Connecticut en 1632, y en las colonias de Chesapeake a mediados del siglo XVIII. El cáñamo fue moneda de curso legal en la mayoría de las colonias americanas de los ingleses desde 1631 hasta principios del 1800; para animar a los granjeros a cultivar más. Incluso se llegaba a encarcelar a aquellas personas que se negaban a cultivar el cáñamo durante los periodos de escasez; por ejemplo en Virginia entre 1763 y 1767. Los gobiernos del siglo XVIII, en España, dejaron orientaciones adecuadas para asegurar la protección del cáñamo producido en las Vegas de Granada y del Segura para la marina española. Robert Burton en The anatomy of melancholy (1621) sugería el uso de cannabis en el tratamiento de la depresión. Y Nicolás Culpier resumía todos los motivos por las que el cannabis era considerado útil desde el punto de vista médico. Desde 1740 Rusia produce el 80% de la producción occidental y de productos de cáñamo acabados (cuerdas, redes, velas, etc...) gracias a la mano de obra muy barata. El cannabis es el principal producto mercantil de Rusia, por delante de pieles, madera y hierro. Gran Bretaña le compra a Rusia el 90% o más del cáñamo para su armada naval; los barcos británicos tenían una gran cantidad de productos fabricados a base de cáñamo (el poder naval de Gran Bretaña era el mayor de su época). (Fuente: www.cannabismedicinal.com.ar) La marihuana en el siglo XIX Este siglo comienza para el cáñamo el 8 de octubre de 1800, el general Napoleón Bonaparte dicta la siguiente ordenanza: Artículo 1. Queda prohibido en todo Egipto el consumo del brebaje elaborado por ciertos musulmanes con cáñamo (hachís), así como fumar su grana. Los bebedores y fumadores habituales de esta planta pierden la razón y son presa de violentos delirios que les hacen entregarse a todos tipos de excesos. Artículo II. La elaboración de la bebida de hachís está prohibida en todo Egipto. Las puertas de todos los cafés y albergues donde se sirva serán tapiadas y sus propietarios encerrados en prisión durante tres meses. Artículo III. Todos los fardos de hachís que lleguen a la aduana serán confiscados y públicamente quemados. Con la firma del Tratado de Tilset (1807) de Napoleón y el zar Alejandro de Rusia, se prohibía el comercio entre Rusia e Inglaterra. Lo que intentaba Napoleón era conseguir que Rusia deje de suministrar cáñamo a Inglaterra, así se destruiría o deterioraría la armada naval británica. Pese a los intentos de Napoleón por impedir el abastecimiento de este material el Zar permite el comercio con los ingleses. De 1810 a 1812: Napoleón ya furioso con el Zar por permitir el tráfico ilegal de cáñamo con Gran Bretaña organiza su ejercito e invade Rusia, invasión planeada como castigo al Zar y para seguir evitando que el cáñamo siga llegando a la Armada Británica. Napoleón es derrotado en Rusia debido al duro invierno. Los primeros estudios químicos se efectúan en los años 1838-1839 por obra de Raleigh, Esdale y O'Birest; dos de los pioneros de este terreno, Easterfield y Spirey, mueren a causa de explosiones ocurridas en su laboratorio (no por causa de cáñamo). W. B. O'Shaunessey, cirujano y profesor de química, descubre en 1839 las cualidades analgésicas y anticonvulsivas de la tintura de cáñamo y muere poco tiempo después, mientras se encontraba trabajando en una nueva fase de investigación sobre la resma. Los poetas parisinos se interesan por esta sustancia. Hacia 1835 Baudelaire y otros artistas bohemios (como Henri Michaux, Boissard de Boisdeenier, Delacroix, Meissonier, Nerval, Rimbaud, Hugo Balzac, etc...) fundan el Club de los "Hashichines". Gracias a Jackes-Joseph Moreau de Tours, que desde 1840 usa el fármaco en el hospital psiquiátrico de Biecétre (en 1845 documenta los beneficios físicos y mentales del cannabis ), llega a Francia el dawamesk, una preparación hecha a partir de hachís, una masa elaborada con las puntas de las plantas de cáñamo, azúcar, zumo de naranja, canela, clavo, cardamomo, nuez moscada, almizcle, pistachos y piñones, el Club con estas pepitas verdes y aromáticas realizó "viajes extraños". Baudelaire, como miembro de este Club (que acostumbraba a reunirse en el hotel Pimodan, un inmueble situado sobre la parisina Isla de San Luis, en el barrio latino de París, donde viven Baudelauire y el pintor Boissard de Boisdenier, subraya que las alucinaciones producidas por el hachís: "...más que crear un mundo irreal interno, transforma el mundo real. La alucinación es progresiva, casi voluntaria, y sólo puede llegar a su madurez por medio de la imaginación..." "...Puede parecer que los sonidos dicen cosas extrañas, pero siempre habrá allí primigeniamente un estímulo. Pueden verse formas extrañas; pero antes de hacerse extrañas, las formas eran naturales..." (Fuente: www.cannabismedicinal.com.ar) La marihuana en el siglo XX El cannabis continuó siendo el segundo medicamento más utilizado hasta 1901, siendo reemplazado entonces por la aspirina. A finales de siglo en producción de hachís los grandes productores son países asiáticos (Afganistán, Pakistán, Nepal, etc.) y países mediterráneos musulmanes (Turquía, Marruecos, Egipto, Líbano, etc.). Las variedades asiáticas rara vez llegan a Europa (se desvían a Australia o los EE.UU.). Marruecos es el gigante mundial que abastece a toda Europa. El número de consumidores regulares de hachís no debe bajar de los 10 millones más diez más de consumidores ocasionales y todos ellos abastecidos por un país cuya demanda ha sido superada por su oferta (el resultado es la degradación de la calidad del producto). De la producción de marihuana el principal productor es EE.UU. que mediante técnicas avanzadas de cultivo (en campo abierto y de interior) llega a desarrollar las mejores variedades del mundo le siguen Méjico, Colombia, Panamá, Jamaica, Tailandia, Laos, etc... En 1903 fue la primera vez que se utilizó la marihuana en los EE.UU. fueron por parte de los mejicanos de Brownsville, Texas. En 1909 En el puerto de Nueva Orleans, en la zona de TTStoreyvilleTT frecuentado por marineros negros, se fumaba mucha marihuana. El comisario de la zona escribió que "la marihuana era la droga más viciosa y aterradora que llegó a Nueva Orleans" (vemos que era contra la cultura de los negros ya que los salones de Hachís para blancos estaba bien visto). La marihuana era la causante de la depravación de negros y mejicanos; sin ella no se atreverían a ser tan "insolentes". Cientos de miles de negros y chicanos tuvieron que cumplir condenas que iban desde 10 días hasta 10 años encarcelados por crímenes como estos (increíbles pero ciertos): * Mirar a una mujer blanca dos veces * Pisar la sombra de un hombre blanco * No ir en la parte trasera de un carruaje * Mirar directamente a los ojos de un blanco durante más de tres segundos Ese mismo año en Italia se publica un Vademecum en el que el cannabis se recomienda para la angina de pecho, asma bronquial y urémica, atonías gastroenterfticas, blenorragia, catarro bronquial senil y catarro crónico, cólera, glaucoma, corea, delirium tremens, insomnio, disentería, hemicránea, metrorragia, epilepsia, histeria, impotencia, hipercloridia, meningitis, protatitis, rinitis escrofulosa, tétanos traumático, tisis, tos obstinada, úlcera gástrica y hasta hidrofobia. Para no depender de proveedores egipcios, turcos e iraníes Italia cultivó cannabis, especialmente en Nápoles. En 1910 el magnate de la prensa Randolph Hearst , utilizando la fortuna de su padre, magnate de las minas, Hearst comprará 1895 el Morning Journal de Nueva York, a partir del cual edificará la mayor empresa de prensa del mundo, que tiene más de 800.000 acres de terreno en Méjico le son arrebatadas por los hombres de Pancho Villa. Sus periódicos empiezan a publicar artículos desarrollando la teoría de que los negros y mejicanos se convierten en bestias desesperadas bajo los efectos de la marihuana. Hearst intenta acabar con el comercio mejicano de la marihuana. Hearst utilizaba "marijuana" y no cáñamo o cannabis para que sus lectores no se dieran cuenta que lo que quería prohibir este personaje era una de las más valiosas plantas de nuestro mundo. Sus campañas sensacionalistas influyeron hacia la prohibición del cáñamo. (Fuente: www.cannabismedicinal.com.ar) Botella conteniendo un extracto líquido de Cannabis índica. (Fuente: Wikipedia)

Nesting, o el placer no culposo de quedarse en casa Permanecer puertas adentro "anidando" es una elección para muchos que buscan priorizar el bienestar personal Laura Reina El hogar marca tendencia a la hora de hacer planes para el fin de semana. Foto: Paula Salischiker "¿Ir a tomar un trago? No, gracias, este fin de semana hago nesting". La frase parece más una proclamación de principios que una excusa para rechazar, de forma amable y bastante cool, por cierto, una salida. Pero eso que todo el mundo practica o practicó alguna vez -quedarse en casa el fin de semana sin hacer nada de nada-, de pronto tiene un nombre que, quienes lo acuñan, juran, es mucho más que eso. De un tiempo a esta parte el concepto nesting (anidar) ha logrado convertirse en una verdadera declaración de un estilo de vida que prioriza la existencia puertas adentro como una manera de lograr el bienestar personal. Permanecer en casa y utilizar el hogar como refugio de la vorágine del exterior parece ser el mejor plan para muchos que buscan recomponer la energía gastada en la semana. "Balancear la vida social con la privada, encontrar placer y refugio en nuestro hogar, regenera y aporta equilibrio a nuestras emociones", asegura Alejandro Corbalán, director de la Asociación Argentina de Counselors. "El hogar constituye a partir de su posibilidad de cobijo y resguardo, un verdadero refugio. Pero además, la privacidad y aislamiento del mundo exterior brindan a la persona ocasiones de encuentro consigo misma y mayor contacto con las personas más significativas de la vida", agrega Corbalán, que considera ese espacio como ideal para hacer esas cosas que tanto ayudan al bienestar físico y mental. "La meditación es una práctica claramente benéfica para nuestra psiquis y puede realizarse de manera especial en casa. Pero también un hogar dotado del espacio necesario y adecuado brinda la posibilidad de desarrollar actividades que proveen entretenimiento, diversión y solaz: hacer jardinería, pintar, cocinar, leer, escribir, jugar, y otras actividades complementan el relax necesario para recuperarnos de las tensiones y prisas de la vida laboral", señala el director del Centro Argentino de Counselors. Pero más allá de la búsqueda de bienestar, hay muchos más factores que animan a las personas a quedarse en casa. Por empezar, el clima otoñal disuade cualquier plan que implique salir; si a eso le sumamos la posibilidad de sumar entretenimiento mediante los dispositivos y plataformas tecnológicas como Netflix -último gran aliado de los cultores del nesting, por qué negarlo- la situación se decanta claramente hacia un fin de semana puertas adentro. Pero, el calor y la promesa de entretenimiento en continuado no alcanzan si los que eligen hacer nesting son, además sibaritas. Si cocinar estresa en lugar de servir como antídoto contra la ansiedad, el delivery es la solución. Ya no hace falta ir a un restaurante para comer rico. La gourmetización de la comida a domicilio es una realidad. "El hogar moderno está dotado de tecnología, ambientación y diseño personalizado, este puede sustituir potencialmente cualquier programa de salida, brindando la posibilidad de una alta calidad de disfrute, con un bajo costo económico y mínimo riesgo, en cuanto a seguridad", describe Corbalán. Preparando el nido Los primeros en notar esta necesidad de quedarse en casa fueron los diseñadores e interioristas, que empezaron a pensar espacios que inviten a las personas a permanecer largos períodos de tiempo dentro del hogar. Luz natural, amplitud, comodidad, confort, personalización son las claves que invitan a la permanencia. Especialmente después del atentado en las Torres Gemelas, allá por 2001, la gente empezó a experimentar una necesidad de protección que muchos encontraron en su casa, que empezó a equipararse como nunca antes a un refugio. El Let's stay home (quedémonos en casa) se volvió el leitmotiv de ese colectivo que bregaba por la vida puertas adentro. Y hoy se replica en las casas de decoración en formato de cuadritos para colgar. También es furor en redes sociales el #staycozy (algo así como estancia cómoda) acompañado de un sinfín de imágenes de gente reposando en el sillón, bien de entre casa). "La tendencia es hacer de nuestras casas, hogares. Es decir, diferenciar el lugar que habitamos del resto de los espacios para que nos haga sentir protección, placer, paz y tranquilidad -dice la diseñadora de interiores Magalí Muchnik-. Todo empieza en la naturaleza. Nuestro primer nido es la panza, un lugar calentito, cómodo, en donde tenemos todo lo que necesitamos. Y aun cuando estamos en la panza nuestras madres ya están preparando un espacio para que habitemos en la casa. A esta acción de preparar ese espacio acogedor se la llama nesting." Desde el interiorismo, estar a gusto en casa implica apelar a los cinco sentidos. "Rodearnos de cosas que podamos asociar a lindas sensaciones; aislarnos del ruido de afuera y reemplazarlo por música; poner objetos aromáticos que desprendan olor a hogar; elegir telas que nos den placer al tocar y tener una alacena con sorpresas para darnos nuestros gustos", describe Muchnik. Otro rubro que supo leer y sacar provecho de esta tendencia es el de la indumentaria. El homewear es uno de los sectores que más creció en el último lustro dentro del universo textil. Prácticamente todas las grandes marcas tienen una línea para vestirse estando en casa, diferente a la bata y el pijama, claro está. Y es otra muestra inequívoca de que la movida nesting está en alza. Eduardo Terzakyan, gerente general de Tienda Suárez -marca dedicada al homewear- cuenta que la gente busca ropa que le permita estar cómoda y verse bien sin salir de casa. "Sentirse cómodo y verse bien es una necesidad, incluso estando puertas adentro. Y quedarse con el pijama no es una opción porque hasta que no te lo sacás es como si no arrancara tu día -dice Terzakyan-. Nosotros hacemos cosas cómodas y de calidad para estar adentro, pero que también puedas usar afuera si tenés que ir al súper. Empezamos con las medias y después con los Domingos, que son los pantalones coloridos de algodón que te permiten estar cómodo y al mismo tiempo presentable. Y pronto vamos a sacar remeras más largas, también siguiendo la misma premisa". Stay Home Club, una firma canadiense de ropa y accesorios para el hogar ha hecho del nesting su identidad empresaria. Al momento de describirse, no dudan en apelar a cierto mensaje pesimista: "Stay Home Club es una gama de productos de estilo de vida para personas sin vida. Somos un club que nunca se reúne, pero un club no obstante. Cada pedido se envía con una tarjeta de membresía". Olive Mew, su creadora, confiesa que desde joven siempre prefirió quedarse en casa antes que salir de fiesta con amigos. Peligro: aislamiento Sin dudas uno de los aspectos negativos del nesting es el aislamiento. Encerrarse en casa en búsqueda de bienestar puede llevar a un peligroso e indeseable ostracismo. Por eso mismo, los cultores de esta práctica aclaran que anidar no es aislarse. Incluso, puede ser todo lo contrario si se elige recibir gente en casa.. "Por eso, a la hora de elegir quedarnos más tiempo en casa por elección y no por obligación ni por falta de ganas de salir, es importante también saber elegir a las mejores compañías para acompañarnos en esa interioridad. Los encuentros de pequeños grupos en la comodidad del hogar brindan la posibilidad de intercambios ricos en cuanto a la profundidad comunicacional, manteniendo la vida social y satisfaciendo la necesidad de pertenencia natural en los seres humanos", dice el director del centro Argentino de Counselors. Invitar, reunir y agasajar a familiares y amigos son también algunas de las posibilidades que brinda el nesting y que permiten continuar con la vida social incluso sin salir de casa. Y si se elige estar sin compañía, las redes sociales dan la ilusión de estar ahí, sin perderse nada de lo que pueda acontecer en el grupo de amigos, con quienes podemos compartir -y hasta presumir- de la decisión de hibernar el fin de semana. Es más: hay sociedades enteras, como la danesa -que suele encabezar todos los rankings mundiales de felicidad año tras año- que hacen del nesting un estilo de vida. Y no son pocos los que creen ver en el hygge (un concepto más abarcativo que el nesting, que alude a estar en una situación en la que te sientes acogido, cómodo, relajado y libre) el secreto de su felicidad sostenida en el tiempo. Los daneses son mucho más proclives a recibir en casa que en encontrarse afuera, en un bar. Y procuran reunirse en pequeños grupos, con ropa cómoda. Como dato adicional podría decirse que prefieren un juego de mesa a una maratón de Netflix. Gustos son gustos.
Abrís Cuevana, ponés una serie o una película y el puto botón de Play aparece mientras se reproduce y desaparece cuando lo frenás. Listo, me pudrí... a la mierda Cuevana. Vamos a usar un programa que se llama XBMC (X-Box Media Center) Vas al Terminal y ponés: sudo add-apt-repository ppa:team-xbmc/ppa Cuando termina, ponés: sudo apt-get update Por último ponés: sudo apt-get install xbmc-standalone Y lo dejás que termine. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Addendum: Si no te funciona lo de arriba, probá lo sig: sudo apt-get install python-software-properties pkg-config sudo add-apt-repository ppa:team-xbmc sudo apt-get update sudo apt-get install xbmc xbmc-standalone sudo apt-get update Una vez que terminó, cerrás el Terminal y buscás el programa XBMC en "Sonido y Video" en tu menú de Aplicaciones y hacés lo que muestra este video: link: http://www.youtube.com/watch?v=nn0XWZPweu4
Hola! Hice un video con el programa Etcher. La rompe. Saludos! link: https://www.youtube.com/watch?v=lpwCnD_ypfU&t=67s https://etcher.io