Apolo_1988
Usuario (Argentina)
Aqui un Artículo que me pareció muy digno de ser compartido a todos. ¿Podemos mejorar los libros de texto? ¿Cómo podemos pretender que la informática (un invento reciente) se use en la educación, si otros avances como la imprenta de Gutenberg (que tiene ya 500 años) son ignorados todavía? Con esta frase empezaba un curso de Introducción a la Informática un profesor en mi época universitaria. Y eso era hace ya más de 20 años. Y las cosas no han mejorado mucho en este tiempo. El otro día nos pusimos a preparar el próximo curso escolar de mis hijos. Y como siempre. Me encendí y me cabree un montón. Nos fuimos a encargar los libros de texto y yo no salía de mi asombro. Mis hijos llevan una diferencia de tres cursos entre ellos. Pero claro, los libros del mayor no le sirven al pequeño. Sutiles cambios y sobre todo, el que los ejercicios vayan juntos en el mismo libro (y estén ya resueltos) impiden la herencia de libros. Y el precio de los libros me pareció muy caro. No voy a entrar en la guerra de comparar los precios de los libros con otros bienes de consumo. Pero además, no consigo entender porque seguimos usando un procedimiento de hace 50 años en lugar de algo más moderno. Pero en lugar de despotricar sobre un proceso, he decidido dar unas pinceladas de un nuevo proceso. Como siempre que uno quiere describir un proceso, conviene empezar por el final. ¿Cuál es el objetivo que tenemos que cumplir?: proporcionar un sistema de consulta de documentación para los alumnos, que les ayude a seguir las explicaciones de los profesores en clase, les permita repasar los conocimientos por si solos y sea un soporte para hacer los ejercicios. El sistema ha de ser reutilizable, debe ser económico y respetuoso con el medio ambiente y por supuesto debe dar libertad de elección para el usuario. Como siempre que nos metemos a definir un proceso, lo mejor es un dibujo que nos guie: ideas sobre los libros de texto Vamos a ir describiendo las partes del proceso: 1- Definición de las materias a impartir. La autoridad educativa (aquí me pierdo, pero imagino que será autonómica o bien mezcla de autonómica y nacional) debe definir los contenidos a enseñar en esa asignatura. Creará un documento resumen con los objetivos que se tienen que alcanzar. 2- Con el guión creado por la autoridad educativa, un grupo de profesores expertos en la materia, crearán una primera versión del texto educativo. Como la variedad siempre es lo mejor, se permitiría aquí la inclusión de empresas privadas que realizasen la misma tarea y luego cobrasen por ello si pueden vender sus textos. 3- Los textos se revisarían y se corregirían por la autoridad educativa. Una vez alcanzado un texto definitivo, se enviaría a los centros educativos en versiones digitales con formato abierto y editables. 4- Los centros educativos podrían editar y adaptar los textos a su forma de impartir la materia. Podrían añadir, pero no quitar contenido. 5- Las modificaciones que cada centro realiza con los textos, se enviarían a un repositorio central. Aquí podría acceder cualquier otro centro educativo para consultar los cambios y adaptarlos si les parece interesantes. 6- Una vez cerrado el texto, este se pondría a disposición del alumnado. 7- Los alumnos podrían escoger la impresión directa en el centro. Para ello, el centro debería disponer de impresoras rápidas o bien subcontratar con algún centro de reprografía cercano con tarifas económicas. De cada texto, se generarían dos volúmenes, el libro de texto como tal y el cuaderno de ejercicios. 8- Si el alumno prefiere gestionar el sus textos, puede descargarse el fichero (que debería estar disponible en los formatos más usuales, aquí tendríamos que permitir algunos formatos propietarios y/o cerrados) y consultarlo desde el soporte de hardware que prefiera: lector de libros digitales, tableta, portátil… Como podemos ver, se trata de un proceso que tiene varios puntos clave: - El contenido de los libros de texto, debería ser creado por grupos de profesores bajo la tutela de las autoridades educativas; o bien por empresas privadas que quisieran entrar al nuevo mercado. - Se permite su adaptación a la política educativa particular de cada centro. Aquí tendríamos de todo, desde centros donde no se realizaría la adaptación, hasta otros donde si se realizase. - Se debe fomentar el intercambio de modificaciones. Sería una forma de que las mejoras que cada usuario incorpore al texto, sean conocidas por los otros usuarios. - Se abarata el coste del libro. Si recurrimos a una copistería profesional o a una impresora de alta capacidad, el coste sería como mínimo de la tercera parte (pudiendo llegar perfectamente al 20%) del precio de compra de los libros actuales. Además si los imprimimos en casa, podríamos imprimir solo el material para un trimestre; de esta forma nuestros hijos no irían tan cargados al colegio. - Se permite la incorporación progresiva de nuevos sistemas para consultar los textos que no sea el papel. Y se da libertad para que cada alumno use el que desee. - Los textos estarían siempre disponibles para los alumnos. Es decir no haría falta cargar con los libros encima. Podemos estar en casa y acceder a los textos desde el sobremesa, si nos hemos dejado el portátil en el colegio, o hemos olvidado los libros en casa de un compañero. Como siempre, pintar un diagrama y escribir esto es sencillo. Pero me parece triste que nadie con facultades para cambiar esto, se ponga a pensar en soluciones creativas. Tal vez sea, porque esto no vende y además atenta contra las comisiones que le dejan las grandes editoras a algunos. Parece que se valoran más otro tipo de actuaciones, más vistosas más caras y con menos ahorro para el estudiante. Pero es lo que tiene esto de vivir en un país como éste. Fuente Acepto Comentarios