AntiSubversivo
Usuario (Argentina)

En 1961, el coronel del ejército francés Roger Trinquier, escribió 'Modern Warfare: A French View of Counterinsurgency’, en el cual volcaba su experiencia de guerra contrainsurgente, tanto en la entonces Indochina francesa como en Argelia. En su libro, Trinquier, un profundo conocedor de la doctrina insurgente maoísta, remarcó la extrema necesidad de comprender que este tipo de guerra era radicalmente diferente de aquellas para las cuales los ejércitos tradicionales se entrenaban. En efecto, los ejércitos se preparaban, aún lo hacen, para enfrentar sobre un terreno más o menos determinado, a un enemigo que podrá o no disponer de doctrina y armamentos similares a los propios, pero que también busca obtener una resolución al conflicto apelando al uso de la fuerza. En el caso de la guerra de insurgencia, a la que Trinquier nombró "Guerra Moderna", el enemigo, en este caso la insurgencia, no busca en modo alguno alcanzar una resolución con el empleo de las armas, sino que por medio de acciones puntuales, atentados terroristas, movilización de las masas, acciones de propaganda y otras, trata de crear una situación, especialmente entre la población civil, en la cual el concepto de seguridad sea totalmente vulnerado, mostrando que ellos poseen la libertad absoluta para asestar sus golpes con total impunidad, dejando a las fuerzas regulares del gobierno virtualmente incapaces de proporcionar siquiera un atisbo de seguridad. Tal accionar se ve facilitado por dos aspectos esenciales. El primero, los grupos insurgentes, operando de manera celular, se encuentran confundidos con la población civil, y por otra parte, poseen un conocimiento pleno del terreno donde se opera, lo que facilita enormemente sus operaciones. Al mismo tiempo, la población civil sufre no solamente por la posibilidad de ser una víctima de las acciones insurgentes o las que realicen las fuerzas gubernamentales contra las mismas, sino que la insurgencia se encarga que los civiles sepan claramente que podrán sufrir represalias en cuanto de una manera u otra se colabore con las fuerzas del gobierno. Trinquier sostenía que la única forma de romper la situación que la insurgencia creaba con su accionar, era quebrando la relación de apoyo que pudiera recibir de parte de la población. Para ello, se debía accionar en dos frentes de manera simultánea. Uno proporcionando seguridad y el otro, atacando causa del apoyo civil a la insurgencia. Para ello debía comenzarse por operar sobre un sector relativamente pequeño del terreno, al cual fuera relativamente fácil de saturar con tropas del gobierno, de manera de restarle movilidad a la insurgencia y de forma simultánea apoyar a la población civil en todo lo relativo con el mejoramiento de sus condiciones de vida, sin olvidar que el sólo hecho de darle un margen importante de previsibilidad a sus vidas es todo un avance en casos como los que nos ocupan. Una vez que el sector en cuestión fuera pacificado, se debía avanzar sobre otro contiguo, y así sucesivamente, de modo tal de poder lentamente vencer a la insurgencia. Esta estrategia, requiere de dos condiciones básicas: contar con una inteligencia excelente sobre la insurgencia y tener una voluntad política muy grande que permita mantener un esfuerzo prolongado para vencer en este tipo de guerra. Ahora bien, hasta acá, y de manera harto resumida, hemos expresado lo que podríamos denominar "la teoría Trinquier" de lucha contra la insurgencia. ¿Qué podemos mencionar sobre la misma en el caso de Argentina?. El libro Modern Warfare del Cnel Roger Trinquier puede leerse online en: LA GUERRA ANTI-SUBVERSIVA EN ARGENTINA En argentina los cursos llevados a cabo a mediados de los 60's por instructores Franceses que participaron de la guerra en Argelia y Vietnam, tomaron como base los dos libros de Trinquier, La Guerra Moderna y Guerra Subversion Revolución. Estos libros fueron la base del aprendizaje de la lucha contrainsurgente o cotrarevolucionaria. Asimismo se utilizaron otra variedad de textos a los que se suma el libro del Tcnl. John J. McCuen El arte de la Guerra Contra-Revolucionaria. Esquema Celular de Cualquier Organización Subversiva La clásica base celular de Responsable y subordinados de celula, permitía que los miembros de la organización a lo sumo conocieran a sus compañeros de celula, limitando de ese modo el conocimiento acabado de la extensión y estructura del grupo insurgente McCuen divide lógicamente la Guerra Revolucionaria tomando el concepto esbozado por Mao y otros conductores y escritores revolucionarios: 1.- Período de Organización (Subversión) 2.- Período de Terrorismo (Guerra de Guerrilla reducida) 3.- Período de Guerra de Guerrilla 4.- Período de Guerra Móvil A esta secuencia detallada por McCuen, agrega el hecho que dichos períodos pueden superponerse y que pueden desarrollarse en diferentes fases en diversas partes de un país. Tenemos así que se trata de una guerra no convencional, en la que grupos revolucionarios relativamente pequeños emplean una estrategia psico-politico-militar para derrotar al gobierno de un país. Las victorias revolucionarias no son malas en sí mismas, pero , desgraciadamente la estratagia revolucionaria ha sido explotada por aquellos que intentan tomar el poder por la fuerza. Los principios y las técnicas particulares de la guerra revolucionaria son viejos y han sido probados a lo largo de la historia (Gengis Kan, Alejandro Magno, César, Napoleón). Sin embargo Mao estableció una nueva combinación y aplicación de los viejos principios y técnicas militares, políticas y sociológicas, fundidas en una estrategia brillantemente exitosa. Este nuevo concepto de guerra revolucionaria prolongada de Mao, se complementa con un segundo principio básico cuyo artífice fué el General del Vietmin Vo Nguyen Giap en su libro "Guerra del Pueblo Ejército del Pueblo: "La lucha armada revolucionaria en cualquier país tiene leyes fundamentales comunes. La lucha armada revolucionaria en cada país tiene también características y leyes particulares". Los conceptos de Lenin, Mao y Giap resultan escenciales para comprender la guerra revolucionaria, y se encuentran debidamente documentados. En la lista de brillantes estrategas revolucionarios, no puede incluirse de ninguna manera al Che Guevara, quien no solo careció totalmente de conocimientos tácticos militares, sino que además, en sus notas sobre la revolución cubana, circunscribe todo el concepto de la lucha revolucionaria a la irrisoria teoría del "foco". Según guevara la instauración de un foco guerrillero es suficiente para desencadenar una revolución exitosa, creyendo que el modelo de revolución cubana podría ser calcado y repetido con éxito en cualquier latitud de latinoamérica, ignorando las palabras de Giap "La lucha armada revolucionaria en cada país tiene también características y leyes particulares". La historia moderna dió acabados ejemplos de la ridícula teoría de guevara con sus rotundos fracasos en el Congo, Bolivia y Argentina. La guerra revolucionaria prolongada, jamás se ha desencadenado de forma espontánea, siempre necesitará de condiciones sociales, políticas y militares especiales y particulates en cada país. Esta nueva estrategia de guerra revolucionaria prolongada ideada por Mao, se caracteriza precisamente por incluir la interpretación de las condiciones necesarias para la revolución. Si la revolución se encuentra en la primerta fase y están dadas las condiciones, se pasa a la fase siguiente. Pero ya sea que la revolución es derrotada en alguna fase, o no están dadas las condiciones, necesariamente la revolución debe volver a la fase anterior inmediata. Esta estrategia debe repetirse indefinidamente hasta lograr el objetivo, de ahí su nombre de prolongada. Ninguno de estos conceptos fué correctamente interpertado por los grupos revolucionarios argentinos y fué el desencadenante de su rotundo fracaso. Tampoco hay que dejar de lado el hecho que las Fuerzas Policiales y las Fuerzas Armadas llevaron a cabo una precisa estrategia contrarevolucionaria, obteniendo una victoria aplastante sin antecedentes en guerra antisubversiva. ARGENTINA . CONDICIONES SOCIALES, POLITICAS Y MILITARES PARA LA REVOLUCION Uno de los pilares de la guerra revolucionaria es el apoyo de la población, y la movilización de las masas. En Argentina existían desde 1955 dos condiciones básicas para la germinación una lucha revolucionaria. Estas condiciones eran las políticas, el partido Peronista se encontraba proscripto y sus miembros eran perseguidos. No es menor esta condición, el peronismo de base obrera y popular era el nucleo que por sí mismo podía generar un movimiento de masas generalizado. La otra condición era la militar, el derrocamiento del gobierno constitucional de Perón por parte de las Fuerzas Armadas y la instauración de una dictadura militar, con todo lo que implicaba. Las fraudulentas elecciones de Frondizi e Illia (elegidos con el peronismo proscripto) intercaladas con nuevos golpes de estado militares. La condición social se caracterizó por la eliminación de todos los derechos y reconocimientos obtenidos por la clase trabajadora durante los gobiernos peronistas que fueron eliminados. La movilización de las masas respondía a un Perón en el exilio y no precisamente a los movimientos revolucionarios. Comprender este punto es crucial, las masas respondían a la palabra de Perón. Conscientes de ello las organizaciones revolucionarias populares nacen del seno del peronismo, y otras son infiltraciones directas. Ningún grupo revolucionario podría triunfar si no contaba con apoyo de las masas, y las masas simpatizaron con los revolucionarios, pero solo eso "simpatizaron". Las masa obrera y popular en su conjunto jamás se comprometió con los revolucionarios y su lucha. Análisis Propio y

Verdad Peronista 12º - En la NUEVA ARGENTINA los únicos privilegiados son los niñosCon la vuelta del Gral. Juan Perón al poder, pone en marcha lo que se llamó el Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional (1974-1977) del gobierno peronista, en él se advertía sobre el peligro de la caída demográfica de la población argentina, situación que contrastaba con las características demográficas del resto de los países latinoamericanos (Plan Trienal, 1973).Un informe oficial, presentado por Perón a los dirigentes peronistas provinciales, demostraba que Argentina estaba siendo sometida a un “sutil plan exterior del largo alcance para despoblarla de hombres y mujeres en edad útil”, apoyado en una campaña psicológica y material que promovía las esterilizaciones femeninas (Clarín, 1974).Para contrarrestar esta situación, el gobierno oficiaría medidas que permitieran cumplir con el objetivo de alcanzar los 50 millones de habitantes en el año 2000.El 28 de febrero de 1974, Perón firma el Decreto 659/74 que disponía el control de la comercialización y venta de productos anticonceptivos, junto a la prohibición de desarrollar actividades relacionadas, directa o indirectamente, con el control de la natalidad.La medida recomendaba, además, realizar un estudio sobre el tema y una campaña de educación sanitaria que destacara a nivel popular, los riesgos de someterse a métodos y prácticas anticonceptivas.Esta “amenaza que compromete seriamente aspectos fundamentales del destino de la República” se consideraba fruto del accionar de “intereses no argentinos” que desalentaban la consolidación y expansión de las familias, “promoviendo el control de la natalidad, desnaturalizando la fundamental función maternal de la mujer y distrayendo en fin a nuestros jóvenes de su natural deber como protagonistas del futuro de la Patria” (Decreto 659,1974).